Capítulo VII

Remus dejó un momento el grupo de líderes, pues éstos planeaban tomar una copa, y no es que el rubito trigo no quisiera, si no que debía revisar cómo iba todo en su barco…

–Eres tan formal Lycano –se burló Azul.

–Lo sé. No tardaré.

James negó y optó por no decir más, Harry ni si inmutó, conociendo bien al capitán del Luna Llena.

Neville se alejó de la celda, cerrando y dejando a los cautivos comiendo o devorando, lo que a ello les pareció un festín.

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Remus escuchó el sonido de la puerta al ser tocada y dando permiso, vio entrar a uno de sus pocos marineros sobrios.

–¿Qué sucede?

–Me envió matasanos, capitán… el almirante del buque, ha empeorado.

Remus se levantó veloz saliendo de su camarote, seguido de su marinero. Pasó la cubierta sin esperar que su gente lo saludara, pues no estaban en condiciones.

–¿Ya comieron los prisioneros?

–Sí señor.

–¿Estás a cargo tú, Dean?

–Y Seamus, capitán.

–No quiero que a ese chico le pase nada.

–Lo sabemos capitán y por eso no bebimos anoche, porque no custodiaríamos bien.

Lycano detuvo el interrogatorio y llegó a la pequeña celda alejada, donde Antares se hallaba cautivo. La puerta estaba abierta y el capitán se asomó:

–¿Qué sucede Percy?

Rara vez, Remus utilizaba los nombres de pila de sus hombres y cuando eso sucedía, era porque la situación era muy seria. Lo que los dos hombres presentes comprendieron, por eso Percy continuó explicando.

–Capitán, el mozo tiene fiebre, es por la herida…

–¡¿No te ordené que lo cuidaras bien?!

–Sí señor, pero el capitán Azul me retuvo en el Can por un tiempo, estaba ayudando a curar a nuestros heridos.

Remus bufó, más no estaba enojado con el joven, ni siquiera con Azul, si no consigo mismo, pues si ese joven fallecía. Sirius no se lo perdonaría así mismo y todo porque él se había callado lo que sabía.

–¿Qué necesitas para salvarlo? –preguntó preocupado Lycano.

–Bueno en primer lugar, debemos sacarlo de este lugar, pues es húmedo e insalubre.

–¿Podemos moverlo?

–Si con mucho cuidado, necesitaré que alguien me ayude.

–Yo lo haré.

Remus siguió las instrucciones de Percy y sacaron al joven almirante del lugar, al pasar por donde Dean veía todo, Lycano ordenó:

–Dean, regresa a tu puesto y no lo dejes si no te lo ordeno. No quiero que ninguno de los prisioneros sea lastimado.

–¡Si capitán!

El marinero de color asintió y regresó veloz bajó la cubierta, donde los prisioneros se encontraban.

En tanto, Remus y Percy llegaban, llevando a Antares al camarote del cabecilla. Acomodaron al herido en la cama y Percy pidió:

–¿Puedo llamar a Neville?, él sabe también un poco de medicina.

–Bien.

El rubio trigo salió y el mismo fue al Fénix a buscar al chico, pues no deseaba que eso que sucedía, se supiera. Vio al joven bajando a la cocina y fue tras él, esquivando marineros ebrios y tirados por todos lados.

–Si fuésemos atacados, éstos no servirían para detener a un bebé de pecho. –refunfuñó el rubio trigo.

Llegó hasta la entrada de la cocina y no tuvo que entrar, pues Neville ya salía.

–Ven conmigo.

El joven no preguntó, pues sabía perfectamente que si uno de los bucaneros lo pedía, él debía obedecer. Caminaron de nuevo por la cubierta y al llegar a la quilla, el rubio trigo preguntó:

–Vamos por el puente o puedes balancearte en la cuerda.

–Puedo hacerlo.

De ese modo llegaron al Luna Llena y Remus sin detenerse, siguió hasta su camarote; ahí entró llamando al castaño.

–Entra. ¿No tengo que recordarte que de esto ni una palabra a nadie o tu lengua ya no será necesaria?

–No señor.

Remus dejó que esos dos trabajarán y regresó al Esmeralda, al mismo tiempo que Harry decidía ir al Fénix a ver a sus exclusivos prisioneros.

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Draco se estiró e intentó levantarse. Theo se paró y ayudó a este a hacerlo.

–Eso me revivió.

–Sí, ya ves que no es tan malo.

–Si ya lo veo, Theo.

En eso estaban, cuando la puerta fue abierta de nuevo, pero esta vez no era Neville, si no Harry.

–¡Vaya sigues vivo! –Se burló del rubio– por otro lado gracias a Neptuno que tú estás bien –sonrió al castaño.

Draco se cruzó de brazos y respondió a la puya:

–No es como si lo que crea, desee o rebuzne un bandido como tú, me importe un rábano.

Harry se recargó en el dintel de la puerta y miró altanero a Draco:

–Esa boca sucia te traerá muchos problemas, mocoso.

El aludido no se retractó, mas no podía mentirle a su corazón y el temor se anidó en este, al notar que el gesto despreocupado de ese capitán, se había vuelto serio y amenazador.

–Si no fuera porque tu padre pagara bien por ti, te juró que ya le estarías haciendo compañía a los peces.

–¡¿Pagar?! ¡Le robaran!

–Ladrón que roba a ladrón…

–¡Mi padre no es un ladrón! ¡Maldito embustero!

Draco se lanzó a golpes sobre el moreno y éste se defendió. Ambos combatieron incluso saliendo del lugar… Más la fuerza del León se sobrepuso a la del rubio, quien cayó sin aire ante un gancho al hígado que le dejó sin aire… Harry evitó que el rubio se ggolpearaal caer y lo llevó de nuevo a lado de Theo, que lo miró con molestia.

–¡Por las barbas de belcebú! ¡Si no fuera tan hocicón, no le pasarían esta clase de cosas!

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El carruaje solo paraba para cambiar caballos y los ocupantes aprovechaban y salían a estirarse un poco, sin embargo por orden de estos; esta operación no llevaba mucho tiempo, y el carruaje y viaje, continuaban sin detenerse.

Severus miraba por la ventanilla y Lucius trataba de no pensar mucho en lo que su hijo estaba sufriendo.

–Severus, puedo preguntarte que sucedió con el… padre de Antares... cuando te conocí, ya eras viudo…

–Larga historia.

–Tenemos tiempo.

–Sabes que nos soy noble y mi familia era pobre…, mas tuve una amiga que sí lo era y ella me invitaba a sus fiesta y reuniones; su padres no estaban muy de acuerdo, pero Lily nunca fue muy obediente… de ese modo conocí a varios jóvenes nobles… entre ellos a tres amigos inseparables... Remus Lupin, Sirius Black y James Potter, éste último comprometido con Lily. A pesar de no soportarlos al principio, me acostumbré a convivir con ellos, aunque lo arrogantes no se le quitó, mas por azares del destino… me enamoré de Sirius y él de mí… o eso creí, pues sabrás de muchos casos como él mío, un noble que hace un amante de un plebeyo…

–Si, sucede más seguido de lo que me agrada.

–Tampoco voy a faltar a la verdad, Sirius no se casó con alguien de alcurnia y me abandonó, sino simplemente huyó porque no quería ser un peón de la Reyna y del Ministro… antes de irse me lo dijo y yo le pedí…. Que me llevara con él, pero el día que fui buscarlo con mis pocas pertenencias puestas en una maleta… él ya había partido.

–¿Ya estabas…?

–Sí, pero creí que si le decía, se asustaría y se iría más rápido sin llevarme con él, y ya ves de todos modos lo hizo.

–¡¿Entonces él no sabe que Antares es su hijo?!

–No supo ni que existía. Regulus su hermano menor lo supo, pues un día fue a buscarme creyendo que yo sabía el paradero de Sirius… Cuando me vio, sentí mucho miedo, pues yo era despreciado por su familia y creí que me acusaría con las autoridades, pero en cambio me llevó con él… casándose conmigo… en contra de las órdenes de su madre. Regulus era un hombre muy noble, amaba y admiraba a su hermano…Yo lo estime y recordaré siempre. Un año viviendo a su lado y siempre me trató con cortesía y cariño filial. Lo demás, ya lo sabes, a él lo desheredaron, pero ambos salimos adelante antes de que muriera en esa revuelta que quiso detener, siempre defendió las causas justas. Su madre murió poco después, sin embargo no lo perdonó ni en sus últimos días y su fortuna pasó a las manos del Ministro.

–¿Ella tampoco conoció a Antares?

–No, ni en su lecho de muerte quiso hacerlo, ella era una persona fría que se sintió traicionada, primero por su primogénito y luego por Regulus…

–Lo imagino. Los padres nos utilizan como mejor les conviene.

–Por eso eres tan permisivo con Draco.

–Así es, yo ni siquiera deseaba dejar Francia y ya ves.

Los dos amigo se quedaron en silenció otra vez, antes de que Lucius preguntara de nuevo.

–Un año pase en Francia viviendo después de mi matrimonio y al regreso a Londres ya no vi a muchos de los nobles…

–Oh si, a los Potter los acusaron de alta traición y Riddle ordenó que los arrestaran, pero hubo algo que salió mal y Lily… murió… James Potter logró escapar con su hijo y como esa era la familia mas fuerte y cayó ante el Ministro, los demás optaron por no oponerse a Riddle, incluidos mi conocimiento y yo, que sirven al tirano.

–Y los que seguimos en pie, solo nos resta fingir nuestro apoyo a sus ideas o también seremos asesinados.

Muchas gracias:

Gabriela Cruz, misho-potter93, alba marina, dobbyhp, Acantha-27, naruhi -Si hubo problemas, pobre Sev-, NUMENEESSE y kane-noona.

Mil gracias a mi beta Pithiz Potter Malfoy.