CAPITULO 7

Eleven estaba escuchando la radio y practicando su escritura.

-Aa Aa Aa Aa, Bb Bb Bb Bb... escribió, tratando de hacer coincidir las letras con los ejemplos de la página. Joyce estaba en el trabajo y sus nuevos hermanos estaban en la escuela. Hopper vendría pronto, para llevarla a lo que él llamaba "recados", pero mientras tanto se sentía perfectamente contenta de sentarse sola y escribir en su cuaderno de ejercicios y escuchar las bonitas canciones que no entendía.

Cuando se mudó por primera vez con los Byers, se negó a quedarse sola en la casa, sintiéndose demasiado asustada de las grandes habitaciones vacías y el silencio haciendo eco. Pero al cabo de un rato aprendió a confiar en que su familia regresaría por ella, y que estaba a salvo aquí, y que estar a solas con sus pensamientos o sus libros podría ser agradable, por lo menos durante un tiempo. Quería ser como Mike, Nancy o Jonathan, que eran valientes y no les importaba estar solos en casa. Por eso, cuando Joyce le preguntó si estaría bien esperando aquí por Hop* durante una hora, asintió y sonrió y se sintió muy orgullosa de sí misma.

Oyó la música detenerse y una voz llegó a través de la radio. Era un anuncio. Jonathan le había enseñado que cuando escuchabas a alguien en la televisión o en la radio hablando contigo es como si quisieran que compraras algo, eso se llamaba anuncio y no debías escucharlo, porque normalmente era algo estúpido de todos modos. Pero este anuncio le llamó la atención.

-¡El día de San Valentín es mañana, no lo olvides, demuéstrales que te importa con un ramo de rosas frescas de la floristería de Mimi, ven a Mimi, porque tus seres queridos merecen lo mejor de este día de San Valentín!

Eleven se quedó sin aliento. Jonathan le había dicho que el Día de San Valentín era el día en que le decías a alguien si te enamorabas de ellos. Les das flores o una tarjeta llamada Valentine, y así es como ellos lo sabrían.

En el momento en que Hopper se detuvo en el camino de entrada, Elle estaba prácticamente saltando de un lado a otro con entusiasmo. Tal vez él podría ayudarla a encontrar una tarjeta de San Valentín para dársela a Mike.

Hopper abrió la puerta y entró. -¡Hola, Elle! la saludó, sonriendo cálidamente. -Has estado trabajando duro, ¿eh?

Ella asintió y le mostró su cuaderno de ejercicios. -¡Hice todas las letras!

-Se ve muy bien, cariño. Él le acarició la cabeza con cariño. -¿Estás lista para almorzar?

Ella asintió alegremente.

-Bueno, entonces, coge tu abrigo y ponte los zapatos y vamos.

Bajaron a un restaurante de la calle principal, donde Hopper dejó que El eligiera dónde sentarse (un gran cabina roja en la esquina de la ventana) y le dejó ordenar cualquier cosa que quisiera. Porción extra de papas fritas y un batido, Elle dejó escapar la pregunta que había estado en su mente todo el día. -Tío Jim*, ¿cómo consigues una tarjeta de San Valentín?

-¿Qué?-preguntó Hopper, confundido.

-La radio dijo que el Día de San Valentín es mañana y Jonathan me dijo que en el Día de San Valentín le das a alguien una tarjeta llamada Valentine, pero no sé dónde encontrarla.

El jefe de policía sonrió y tomó un bocado de su sándwich. -¿Para quién es?

-Um... no lo sé, murmuró Eleven, sonrojándose y mirando sus papas fritas.

-Sí, claro, se rió entre dientes, pero se compadeció de su vergüenza y no presionó más. Además, estaba bastante seguro de que estaba pensando en ese chico Wheeler que siempre estaba alrededor de ella como un perrito perdido. -Bueno, en mis tiempos, los niños de tu edad hacían las tarjetas de San Valentín a mano, en la clase de arte.

-¿Clase de arte? -preguntó Eleven, curiosa.

-Bueno, supongo que nunca has hecho ese tipo de cosas, ¿eh? Bueno, si estás realmente dispuesta a hacerle un niño tonto un San Valentín, supongo que mejor te enseñaré cómo hacerlo bien. Se echó a reír. Hopper había pasado la mayor parte de la clase de arte lanzando bolas de papel a la papelera con sus amigos, o coqueteando con las chicas de aspecto aburrido que se sentaban en la fila de atrás, pero si su Ellie necesitaba un maestro de arte haría todo lo posible.

Elle sonrió y casi saltó de su asiento en excitación.

Se detuvieron en la tienda de camino a casa y sorprendieron a Joyce, que trabajaba en la caja registradora. Hopper quería detenerse y hablar con ella, pero Elle lo agarró del brazo y lo arrastró a la sección de artesanías de la tienda. Estaba decorada para la fiesta, cubierta de papel crepé rojo y rosa y globos en forma de corazón. Elle miró asombrada al enorme oso de peluche blanco que sostenía un corazón rojo lujoso. Ella empujó a Hopper en el costado. -¿Eso es un San Valentín? Ella susurró.

Hopper se echó a reír. -Un poco... pero no creo que Mike - quiero decir, no creo que tu amigo quiera un osito de peluche. La empujó y le guiñó un ojo. -Además, los regalos caseros significan más.

-¿Hecho en casa?

-Significa algo que haces tú mismo, explicó. -Vamos a buscar algunos suministros, ¿de acuerdo?

Salieron de la tienda con suficiente papel cartulina, pegamento brillante y pegatinas para hacer un centenar de tarjetas de San Valentín, pero Hopper no era bueno en decir no a Eleven, y de todos modos, como le explicaba a una confundida Joyce cuando ellos dejaron la tienda. -¡Tenemos que tener opciones!

Luego fueron al supermercado a recoger algo de comida para la casa. Hopper sabía que Joyce a veces luchaba para llegar a fin de mes, y desde que los Byers había asumido la responsabilidad de criar a Eleven, sentía que debía ayudar cuando pudiera, aunque Joyce se negaba a aceptar dinero directamente de él. Era muy terca y muy protectora de su independencia, cualidades que le resultaban extremadamente atractivas, si él era honesto consigo mismo.

Elle siempre se sentía un poco incómoda en esta tienda en particular, ya que era el mismo lugar que había "robado" en noviembre. Después de que Hopper le hubiera dicho a Joyce sobre el informe de la policía, la habían hecho ir a la tienda y la habían pedido que se disculpara con el gerente de la tienda por haberle robado su Eggos y haberle llamado zopenco. Había querido disculparse por romper su puerta, también, pero sabía que él no entendería esa parte. Pasó una hora llenando los estantes y barriendo los pisos, y después el gerente le dio unas palmaditas en el hombro y le dijo que le perdonaba, siempre y cuando nunca volviera a robarle a nadie. Después, siempre le sonreía y la saludaba cuando la veía en la tienda, lo que por lo general la hacía ponerse roja y mirar atentamente el piso de linóleo hasta que pasaba.

Hopper mostró la lista de compras a Elle y esperó pacientemente mientras trataba de descifrar los significados de las palabras. Empujó la carreta y la dejó dirigirla por la tienda para encontrar cada artículo en la lista. Practicaba leer las señales y las etiquetas y cada vez que veía un objeto que no reconocía, le pedía que explicara qué era. Estuvieron en la tienda por casi una hora. Antes de que Elle llegara, su viaje semanal al supermercado tardaba unos quince minutos, con sólo algunos artículos en la lista: cerveza, cigarrillos, pizza congelada. Ahora estaba comprando cajas de jugo y bolsas de sándwich de nuevo, y sinceramente no le importó en absoluto.

Cuando llegaron a casa, Hopper hizo que Elle ayudara a poner los víveres en la despensa. Trató de hacerla llevar las bolsas pesadas, explicando que sólo porque tenía poderes mágicos no significaba que pudiera pasar por la vida sin desarrollar una fuerza decente en el brazo. Sin embargo, en la cocina, fingió no darse cuenta cuando envió las cajas de pasta que se elevaban hasta los estantes superiores que ella no podía alcanzar.

Finalmente, terminaron de guardar toda la comida y era hora de "la clase de arte". Extendieron todo sobre la mesa de la cocina y se pusieron a trabajar. Hopper le mostró a Elle cómo doblar el papel de cartulina por la mitad y cortar una forma de corazón. La suya salió torcida las primeras veces, pero finalmente consiguió la forma correcta. Luego le enseñó a usar blondas de papel para hacer "encajes" que pudiera pegar alrededor de los bordes. Ella jugó alrededor con diversas combinaciones de color y estilos, encontrándose a sí misma disfrutando del proyecto. Hopper incluso empezó a trabajar en una tarjeta de San Valentín propia - aunque no le dijera para quién era.

Elle sacó la botella de brillo dorado y la dejó sobre la mesa. Elle intentó poner algo de brillo en su tarjeta de San Valentín pero se caía. Hopper se echó a reír.

-Aquí, déjame mostrarte. Le tendió un una barra de pegamento. -Esto es como un marcador, pero con cosas pegajosas, se cubre el papel con él y luego espolvorea el brillo en la parte superior, el brillo se pegará al papel. Elle asintió y probó otra vez. Cuando vio el resultado, aplaudió con deleite. -¡Todo es brillante ahora!

-De acuerdo, Ellie, tengo que volver a la estación, dijo Hopper, revisando su reloj. -Tu mamá debería estar en casa pronto. Asegúrate de limpiar este lío antes de que regrese, ¿de acuerdo? El jefe le revolvió el pelo corto y ella asintió. -Usa una esponja húmeda para limpiar el brillo.

Elle recogió toda la cartulina sobrante y otros suministros y lo tiró todo a su habitación. Luego consiguió una esponja y comenzó a intentar quitar el brillo y los puntos del marcador de la mesa, era más difícil que de lo que esperaba.

Cada minuto, más o menos ella paraba lo que estaba haciendo y miraba fijamente la tarjeta de San Valentín que había hecho para Mike, preguntándose qué pensaría Mike de la tarjeta y si se veía de la forma que se suponía que era. Cada vez que se imaginaba dándole la tarjeta, tenía una sensación suave y agitada en el estómago. -¿Sabrá Mike lo que significa, si le doy un San Valentín mañana? ¿O tendré que explicarlo? Ella había estado tratando de mostrarle a Mike acerca de su amor platónico, pero ella sinceramente no podía decir si él ya lo había descubierto. Ella esperaba que la tarjeta fuera suficiente, ella no tenía mucha confianza en su capacidad de encontrar las palabras correctas cuando las necesitaba. -Lo intentaré, sin embargo, se prometió. -Necesito asegurarme de que él lo entienda.


Hop: diminutivo de Hopper el oficial de policía

Jim: primer nombre del oficial Jim Hopper, en caso de que no lo supieran.

Recuerden comentar, y gracias por los que han puesto está historia como favorita y como alerta, de verdad lo apreció.

A MI ME TOMA MAS DE UNA HORA EN TRADUCIR Y A USTEDES SOLO UN MINUTO EN COMENTAR.