Maestros de los miraculous
Ladybug miró para todos lados mientras entraba silenciosamente a la casa de masajes, era algo pasada la noche, por lo que no había peligro por el momento de que algún civil la viera entrando a esas horas. Caminó por los pasillos al mismo tiempo que sus aretes daban el pitido final y su transformación se desvanecía haciendo que Tikki apareciera.
-Lo siento, Tikki – Dijo Marinette un tanto triste – Pero necesito hablar con el maestro Fu, prometo alimentarte cuando estemos en casa.
- ¿Qué es lo que te preocupa? – Preguntó la kwami viendo el semblante de su portadora.
La ojiazul suspiró – Llevo años peleando contra Chat Noir y quién sea que esté portando el miraculous de la mariposa, y sigo sin entender las razones de porque lo hacen… Entiendo que hay un deseo, pero tiene su precio ¿acaso saben eso?
-No estoy muy segura del nivel conocimiento que tengan sobre los miraculous y sus poderes, aunque ellos tienen el libro no estoy segura si hayan podido descifrarlo, pero te aseguro que los kwamis si lo sabemos – Respondió Tikki – Sin embargo, no estamos autorizados a hablar de eso, tu tuviste la suerte de que el maestro Fu te explicó todo.
-Es por esa razón que necesito hablar con él – Dijo la joven tocando la puerta con temática china.
Unos minutos después de hacer eso la puerta se abrió y un hombre de avanzada edad y con rasgos orientales le dio una sonrisa y la saludó – Ladybug.
-Maestro Fu, de verdad lamento la hora – Se disculpó ella entrando al recinto – Pero quiero hablar con usted.
Él asintió y cerró la puerta para que ambos avanzaran, Marinette se sentó en la alfombra mientras el maestro Fu se dedicaba a preparar un poco de té y le habló a su propio kwami.
-Wayzz sé amable y dale a Tikki un poco de comida, tengo entendido que fue una dura pelea contra el villano akumatizado de hoy.
El pequeño kwami color verde asintió mientras buscaba algo de comida y la compartía con su compañera, mientras tanto, Marinette empezó a hablar mirando al hombre – Maestro Fu, he sido Ladybug por 7 años, y no es que me esté quejando de ello, es sólo que ¿acaso algún día esto acabará? ¿Algún día Chat Noir se dará por vencido o si quiera se dará cuenta de que está obrando mal?
-Es dificil saber si él desistirá, no lo conocemos del todo – Respondió el maestro – Considerando que él piensa que nosotros fuimos quiénes robamos la caja de los miraculous.
Marinette suspiró resignada – Me pregunto ¿quién podría estar portando el miraculous de la mariposa que tiene tanto poder de convencimiento sobre él?
El maestro Fu se acercó con el té y empezó a servirlo bajo la mirada de la joven, él le ofreció una taza mientras se servía una para sí mismo y retomaba la conversación – Te recuerdo que ellos tienen el libro, quizás el portador de la mariposa logró convencerlo con ello y con el deseo que otorgan tu miraculous y el de Chat Noir al fusionarse.
-Usted me explicó que ese deseo tiene su precio – Respondió la chica – ¿Acaso él está consciente de que no es un deseo cualquiera y que podría afectar a personas inocentes?
-No podemos hacer una suposición de ese tamaño – Atajó el maestro – Empezando porque no sabemos si el deseo beneficiará a Chat Noir o al portador del miraculous de la mariposa, o qué tan grande será ese deseo, no tenemos ni idea sobre sus verdaderas intenciones.
-He llegado a pensar en que Chat Noir no es tan malo como deja entrever – Dijo Marinette – Siento que todo esto es por la influencia del portador misterioso.
-Tal vez tienes razón – Acordó el hombre – Pero si Chat Noir está obedeciéndolo, entonces quiere decir que recibirá algo a cambio, y si ha pasado tanto tiempo en esta pelea contigo, debe tratarse de algo grande, podría incluso apostar por el deseo.
Marinette lo pensó un momento – Nunca ha sido tímido al momento de decirme que si le doy mis aretes será por una buena causa ¿eso es acaso posible? Digo, los ladrones son ellos.
-Al menos que Chat Noir no lo sepa, recuerda tu primera pelea con él – Dijo el maestro Fu – Chat Noir me tildó de ladrón y si es así, entonces quiere decir que, a sus ojos, el portador del miraculous de la mariposa es el bueno, y nosotros los malos.
-Somos los villanos entonces – Reafirmó Marinette suspiró – No es justo, él me manda personas akumatizadas que debo salvar mientras Chat Noir me pone las cosas más difíciles, y se supone que nosotros somos los malos.
-No estamos seguros de lo que el portador del miraculous de la mariposa le haya podido decir a Chat Noir cuando le ofreció el anillo, pero podemos poner las manos al fuego a que le aseguró que está haciendo el bien con todo esto, y que probablemente tendrá su recompensa.
-Sinceramente, no creo que Chat Noir sea un chico malo – Respondió la chica – A veces simplemente quisiera hablar con él y tratar de entenderlo, pero es imposible cuando hay un villano akumatizado pisándome los talones, mientras que él se encarga de sabotearme.
El maestro Fu intercambió miradas rápidamente con Tikki y Wayzz, ellos habían hablado en otras ocasiones, incluso antes de otorgarle el miraculous a Marinette de que en efecto esta sería una batalla larga, dificil y diferente a las demás, especialmente porque Ladybug y Chat Noir estaban separados por primera vez, sin embargo, el destino era claro, estuvo en duda un tiempo ya que desde un principio Marinette y el portador del miraculous del gato negro se vieron como enemigos, nunca esperó que existiera algo más por esa razón, sin embargo, tal como en esa ocasión y como en otras pocas en años anteriores, la portadora del miraculous de la mariquita mostraba cierto interés e incluso compasión por alguien a quien llamaba su enemigo.
Dentro del maestro Fu existía aún la esperanza de que toda esa historia tomara el rumbo que le correspondía, ese destino en el que él escogía a los portadores de los miraculous no solo por sus valores y cualidades, sino también porque eran el uno para el otro y lograban complementarse siendo tanto héroes como civiles, ese era el equilibrio.
Una extraña y un poco descabellada idea surgió en la mente del hombre – ¿Qué pasaría si…? – Se escuchaba como una locura, en ese mundo no existían las segundas oportunidades y si se equivocaba no sabía lo grande que podrían ser las consecuencias, no sólo para él, sino también para Ladybug y Chat Noir, sin embargo, una lucha de 7 años aún no tenía sus resultados, estaban desesperados y 3 miraculous junto con el libro ya estaban en manos de alguien malo, quizás podría funcionar… o fracasar a lo grande.
- ¿Maestro? – Dijo Marinette para llamar su atención, se había quedado en silencio por mucho tiempo.
Él salió de su pequeño trance – Discúlpame, estaba divagando un poco – Él se aclaró la garganta para seguir hablando – Marinette ¿alguna vez has pensado en acercarte a Chat Noir con intenciones solo de hablar?
-He querido hacerlo – Admitió ella – Pero dudo que él quiera escucharme, somos enemigos y cada vez que intercambiamos palabras es para discutir.
-Sé que lo que te pediré podría sonar arriesgado, pero no tengo otra idea – Dijo el maestro – Quizás si logras acercarte amistosamente a Chat Noir y hacerle entender que está obrando mal podríamos lograr algo, el primer paso para acabar con todo esto es traer a Chat Noir de nuestro lado.
Marinette suspiró – Lo veo francamente dificil considerando que él le es sumamente devoto al portador del miraculous de la mariposa – Confesó la chica – Sin embargo, puedo intentar persuadirlo para tener una conversación civilizada.
-Creo que sería lo más dificil de todo esto – Respondió el maestro – Si logramos traer a Chat Noir de nuestro lado, podríamos acabar con todo más fácilmente… ¿cuento contigo?
Marinette asintió decidida – Siempre, maestro.
El maestro Fu sonrió, tal vez su plan sonaba como a una completa locura, especialmente porque no podía decirle todo el plan a Marinette ya que revelaría cosas que cambiarían el rumbo de la historia, lo mejor sería que ella y Chat Noir se hicieran amigos por su propios medios, sin saber que de alguna forma, estaban destinados, aunque a esas alturas, ni siquiera sabía si eso pasaría, considerando que él no tenía ni idea de quién era el joven portador del miraculous del gato negro, estaba tomando un riesgo bastante grande.
-Será mejor que me vaya antes de que se haga más tarde – Dijo Marinette levantándose – Muchas gracias por todo, maestro.
-Nos volveremos a ver pronto, Ladybug – Respondió el hombre acompañándola a la puerta.
Cuando la chica abandonó la casa de los masajes el hombre se quedó a solas mirando el escondite del resto de los miraculous y suspiró, no estaba muy seguro aún si aquella había sido la decisión correcta, pero ya estaba hecho.
- ¿Está seguro de lo que hace, maestro? – Preguntó Wayzz cuando se quedaron solos, conocía el riesgo que estaba tomando.
-No, Wayzz – Respondió Fu – Pero no tenemos otra alternativa, Ladybug y Chat Noir deberán actuar solos esta vez, y si tenemos suerte el destino podrá cumplirse como es debido y todo saldrá bien… Solo debemos ser pacientes y confiar en ellos.
Mientras tanto en Notre Dame…
Chat Noir deshizo su transformación cuando entró a la gran iglesia y seguido de eso el kwami le habló – Necesito mi queso para recuperar energías.
-Ahora no, Plagg – Dijo Adrien seriamente – He cometido un error garrafal hoy y no me imagino como estará Hawk Moth.
-Tu jefe es demasiado obstinado – Contestó el pequeño gato – Nada que un poco de camembert no pueda arreglar.
Adrien no pudo evitar reír ante el comentario – Vale, está bien, prometo alimentarte en casa, pero por el momento guarda silencio, por favor.
Plagg hizo caso a su portador y simplemente volaba a su lado mientras los dos eran rodeados por mariposas blancas y seguidamente una voz habló revelando al dueño de esta al mismo tiempo – Fallaste de nuevo, Chat Noir.
Adrien bajó la cabeza – Sé que he cometido un error grande.
- ¿Grande? – Cuestionó Hawk Moth haciendo que Adrien levantara la mirada y se encontrara con su cara más seria que nunca – Ayudaste a Ladybug a deshacerse del objeto akumatizado – el hombre decía aquello con tanta tranquilidad que llegaba a perturbar un poco al joven rubio.
-No fue mi intención, de verdad yo solo… – Pero Adrien fue interrumpido.
- ¿Cuánto tiempo tenemos tratando de recuperar el miraculous de Ladybug? – Interrogó seriamente Hawk Moth.
El joven rubio tuvo que admitir que no comprendía demasiado el sentido de su pregunta, sin embargo, no tardó en responderle – Siete años, maestro.
-Así es, siete años en los que Ladybug ha logrado salirse con la suya, teniendo únicamente el apoyo de su poder especial, a diferencia de ti, que tienes el apoyo del villano akumatizado y tu Cataclysm – Esto lo dijo de tal manera que hizo sentir peor a Adrien de lo que ya se sentía.
-Lo sé, prometo dar lo mejor de mi la próxima vez – No era la primera ocasión en la que Hawk Moth le hablaba de aquella manea al joven, efectivamente, lo había hecho en reiteradas ocasiones con el pasar de los años, es solo que Adrien poco a poco había aprendido a sobrellevarlo, aunque nunca olvidaría la primera vez que tuvieron esa conversación, recordaba incluso tener unas inmensas ganas de llorar al sentirse totalmente derrotado.
-Ladybug cada vez se hace más poderosa – Dijo Adrien de repente encarando a Hawk Moth.
-Sí, ella tiene el poder de crear, y tú el de destruir – Respondió el hombre – Y aun no entiendo como no has logrado destruirla.
Adrien frunció el ceño – Creí que la intención era recuperar su miraculous y la caja del resto, nunca hemos hablado sobre destruir a alguien, incluso si ese alguien es el enemigo.
-Ya no eres el niño al que le di el anillo hace años – Respondió Hawk Moth – Eres un hombre que se ha dejado vencer incontables veces por una chica ¿acaso no quieres recuperar a tu madre, Adrien?
- ¡Por supuesto! – Reafirmó el joven – ¿Pero a qué precio? ¿Tengo que convertirme en un asesino para volver a ver a mi madre?
Hawk Moth se quedó en silencio unos minutos analizando la situación, él puso los dedos en sus lagrimales, estaba cansado de todo aquello, pero no se daría por vencido – Tienes razón, creo que perdí un poco el norte.
Adrien asintió, sabía que su maestro a veces podía ser algo temperamental, sin embargo, en varias ocasiones había logrado llevarlo a tierra de nuevo – No somos malos, Ladybug me lo ha dicho.
- ¿Desde cuando haces caso a lo que Ladybug dice? – Cuestionó seriamente Hawk Moth.
- ¿Acaso está mintiendo? – Dijo el joven rubio sosteniéndole la mirada – Somos los buenos ¿o me equivoco?
Hawk Moth apretó su mano en un puño, casi mete la pata – Tienes razón, siempre has tenido muy claro quienes son los buenos y quienes los malos… Por accediste a ayudarme a recuperar los otros miraculous.
-No le mentiré en que en varias ocasiones me he planteado abandonar todo esto – Admitió Adrien – Pero tengo un compromiso con usted, y no pienso dejarlo de lado, aunque empiece a creer que lo de mi madre no tiene ningún caso considerando todo el tiempo que ha pasado.
- ¡Ni por un momento pienses en abandonar lo de tu madre! – Gritó Hawk Moth de tal manera que nunca lo había hecho.
Adrien quedó totalmente descolocado, sabía que su maestro tenía mal genio, él mismo había tratado con eso todos esos años, pero nunca lo había visto gritar de esa forma, daba la impresión incluso que aquello le importaba más que a él.
Hawk Moth se dio cuenta de lo que hizo, por lo que rápidamente se giró para darle la espalda a Adrien – No hiciste nada malo, fue simplemente mala suerte… Te prepararé mejor para la próxima vez, te puedes retirar.
Adrien no entendió en lo más mínimo ese cambio de actitud, sin embargo, prefirió no discutírselo, no parecía ser el momento – Hasta pronto, maestro.
El joven rubio salió por la puerta trasera de la iglesia, aquella que siempre había utilizado desde hace siete años para que nadie lo viera como civil a esas horas, cuando se dio cuenta era realmente tarde, por lo que al día siguiente tendría unas ojeras terribles, pero no lo tenía demasiado preocupado, cuando estuvo afuera su kwami le habló, se había mantenido a su lado toda la conversación, pero sin decir nada.
-Vaya reunión más intensa con el jefe – Dijo Plagg.
-Sabes no hablemos de esto, creo que tuve suficiente por hoy – Respondió Adrien empezando a caminar – Mañana iré en modo zombie al trabajo.
-Estoy ansioso por ir contigo mañana al trabajo – Dijo Plagg burlonamente.
Adrien lo miró confundido – ¿Por qué? Detestas acompañarme al trabajo.
-Tu trabajo nunca había sido tan interesante hasta hoy – Respondió el pequeño kwami, al ver la cara de confusión de su portador decidió ser más específico – Tú y tu amiga la modista tuvieron un incómodo encuentro del cual disfruté mucho desde tu bolsillo.
Adrien sintió sus mejillas arder y se pasó la mano por el cabello – Había olvidado por completo eso… Le debo una enorme disculpa a Marinette.
Plagg sonrió – Ansío por ver eso.
oOo
Adrien se encontraba justo en frente de la oficina de Marinette, había permanecido en su propio despacho tratando de descifrar la forma menos incómoda de hacer aquello, y cuando lo logró – aún sintiéndose sumamente avergonzado – se llenó de valor para ir hasta la oficina de la chica y aclarar toda aquella situación antes de que su padre se diera cuenta de que se estaban evitando y les hiciera preguntas incómodas.
Estaba por tocar la puerta cuando esta se abrió de repente haciendo que Marinette chocara con él y dejara caer los papeles que traía en las manos.
- ¡Disculpa! – Dijo Adrien agachándose para recoger el desastre que había causado.
Sin embargo, él y Marinette tuvieron la misma idea ya que lo hicieron al mismo tiempo haciendo que sus cabezas chocaran entre sí y ambos hablaron – Lo siento.
Cuando terminaron de recoger los diseños que estaban en el suelo se levantaron quedando nuevamente cara a cara, ambos sintieron como sus rostros se sonrojaban levemente al recordar el incidente del día anterior, por lo que Adrien habló.
- ¿Tienes un minuto? Prometo no quitarte demasiado tiempo.
Marinette asintió torpemente y ambos entraron nuevamente a la oficina, ella dejó los diseños encima del escritorio y se giró para encararlo, lo encontró sumamente nervioso, como nunca antes lo había visto en la vida, cosa que resultaba rara, pero a la vez un poco graciosa.
-Yo… ehm… – A Marinette aquella actitud le recordaba a sí misma cuando estaban en la escuela y decidía hablar con él, parecía divertido ver como los roles cambiaron. Adrien se aclaró la garganta y la encaró – Lamento lo que pasó ayer, jamás me había pasado con ninguna modista, no tengo ni idea de porqué, solo pasó, y en verdad estoy apenado.
Marinette le dio una sonrisa tranquilizante – No fue tu intención, yo estaba tocando muy cerca de esa zona… y creo que… – Estaba empezando a sentirse de nuevo como en la escuela – Bueno, tu reacción fue normal, eres un chico.
-No, pero yo sé controlarme, es solo que esta vez… bueno… – A Adrien aquella conversación se le estaba complicando más de la cuenta – ¡Agh! Maldita abstinencia.
Marinette se sorprendió un poco de que él haya sido tan específico con aquello, sin embargo, podía entenderlo perfectamente, por lo que decidió darle apoyo – No te preocupes, estamos en el mismo barco, no me he ofendido ni nada.
Adrien la miró sorprendido – ¿De verdad? – Entonces él cayó en cuenta de algo – Eso quiere decir que tú y Luka…
Marinette se sonrojó un poco y desvío la mirada – Vale es un poco privado, pero somos amigos, supongo que es un tema normal… Bueno, Luka se fue hace meses y desde entonces evidentemente no lo hemos vuelto a hacer, imagino que tú y Kagami pasan por lo mismo… Estoy al igual que tú con la abstinencia.
El joven rubio sintió cierta rabia en su interior al escuchar esa confesión, fue un tonto al pensar en que con tantos años de noviazgo ella y Luka nunca hayan tenido relaciones – En ese caso, supongo que podemos olvidar este accidente.
-Olvidado – Dijo ella sonriendo – Prometo ser más cuidadosa la próxima vez.
-Por favor, no lo seas – pensó él sintiéndose un tonto, sin embargo, prefirió cambiar drásticamente el tema para no seguir martillándose la cabeza solo de pensar en Marinette y Luka en una situación íntima.
-He estado pensando en que deberíamos hacer la pequeña fiesta de la que hablamos este fin de semana en mi casa – Dijo Adrien tomando por sorpresa a la chica – Podríamos decirles a los chicos, sabes, los que no están de viaje.
Marinette saltó emocionada – ¡Sería genial! Yo me encargaré de decirles a todos y tú solo dime lo que necesitas y lo conseguiremos, será una gran reunión.
-No puedo esperar – Respondió él sonriendo de oreja a oreja.
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N/A: ¡Hola a todos! Espero que estés de maravilla;) Bueno por acá les dejo este nuevo capítulo un poco intenso especialmente por la conversación entre Adrien y Hawk Moth, pero sin dejar de lado la comedia con la pequeña y pícara conversación de Marinette y Adrien sobre su pequeño incidente… ¿qué opinan sobre toda esta situación?
Les deseo una feliz víspera de año nuevo y que este próximo año venga cargado de buenas energías para ustedes. Les mando mil besos y saludos.
PD: ¿Ya vieron Papa Garou? No olviden mencionármelo en los comentarios. Bye.
