Disclaimer: ningún personaje me pertenece; son de Stephenie Meyer, lo demás son locas ideas mías.

Notas de la autora; volví luego de estar en prácticas, la próxima semana en parciales y luego vacaciones; espero salir bien en los cursos y no ir a sustitutorio; por fin pude actualizar luego de que la página se cayera; pronto actualizo Tortura, gracias por leerme y por las alertas y favoritos; saludos a mis lectoras y espero que les guste.

Tentadoramente, Bella

Necesito controlarme

¿Cargo de conciencia?, eso era lo que me sucedía ahora; no podía de dejar de pensar en Bella, en lo sucedido; me maldecía por no haberme detenido, por haber seguido, por estar pensando en estos momentos escabullirme a su habitación y terminar lo que no había pasado; pero más me maldecía por querer lastimarla solo para satisfacerme.

Parecía un león enjaulado, dando vueltas en mi habitación; mientras me rompía la cabeza, a punta de preguntas y dudas, y intentaba de distraerme y serenarme, ¿dónde está Jasper cuando se le necesita?; necesitaba algo urgente para distraerme, que dejar volar mi imaginación en Bella, quizás iba siendo hora de llamar a mi familia, solo para distraerme, quizás Jasper podría enviar olas den tranquilidad por el teléfono; marqué su número.

- Jasper – dije, después de escuchar tres timbradas.

- Edward, estás son horas de llamar – soltó mi hermano pesadamente.

- Jasper, no duermes – argumenté mientras me sentaba en mí cama.

- Ya entendí, ¿qué quieres? – preguntó molesto; me pregunto si habré interrumpido algo.

- No se, bueno conversar – dije luego de una larga pausa, en la cual escuche el leve tamborileó de los dedos de Jasper contra la mesa; definitivamente había llamado en mal momento.

- ¿Conversar?, estas loco, ni que fuera importante; perturbas mi paz – indicó mi hermano, algo exasperado – acaso no puedes conversar con Bella.

- Bella es humana – dije, necesitaba distraerme, no pensar en Bella, y mi hermano la mencionaba.

- No solo se puede conversar – dijo mi hermano, escuché una carcajada; Emmett probablemente.

- Jasper, yo nunca haría algo así – solté algo molesto; las carcajadas aumentaron.

- ¡No te exaltes, hermanito!, – exclamó Jasper entre risas – tu solito has pensado en ese tema que comienza con s y termina en o; yo pensé algo como que te viera tocar el piano, o quizás disfrutar de la hermosa luna que ha salido hoy – añadió mi hermano, las carcajadas eran cada vez más sonoras.

- ¡Cállate!, – dije – Jasper hablar contigo es insoportable.

- Edward, no sueñes mucho con Bella – soltó mi hermano.

- Vete a la mierda – bufé.

- Buenas noches para ti también, hermanito - indicó Jasper, colgué el teléfono.

Hablar con Jasper si bien había dejado de lado los pensamientos que tenía hacía Bella, pero ahora me encontraba furioso, no sabía si había sido buena idea llamar a mi hermano; en vez de paz y tranquilidad que esperaba encontrar, estaba enojado, enojado conmigo mismo porque hasta en la llamada había salido el tema del sexo unido con el nombre de mi novia, o yo me estaba volviendo paranoico; y el deseo seguí presente, intacto; mientras que el autocontrol y los pensamientos coherentes se resquebraban, definitivamente necesitada controlarme.

Me levanté de mi cama luego de pasar la noche más larga de toda mi existencia, sentía ganas de ver a Bella; me dirigí a su habitación, parecía un ángel con la leve cortina de cabello castaño oscuro cubriendo su rostro; la observé un momento mientras me recargaba en la puerta, me pregunté, ¿quién no la desearía?, cuando sentí que mis pensamientos se dirigían hacía lo sucedido en el prado; decidí que era hora de salir de su habitación, me dirigí hacía el único lugar de la casa en el que podría distraerme; hacía el único lugar donde al menos por un momento dejaba de pensar en el deseo que sentía hacía Bella, y relajarme; me senté en el banco y deslicé mis dedos por las teclas, la música llenaba el ambiente, y mi mente se desconectaba; estaba absorto; sentí unos cálidos brazos abrazarme lentamente, luego sentí unos cálidos labios se posaron en mi cuello, enviando una descarga eléctrica; me removí incómodo ante el contacto, el recuerdo volvió a mi mente más nítido; como si fuese vivido; suspiré aliviado cuando Bella se deshizo del abrazo y camino hacia la cocina; definitivamente hoy día iba a ser un día muy largo.

El resto del día fue tranquilo; unos cuantos besos, pero sin llegar a la incomodidad; me sentía aliviado, que Bella no forzará nada, que el autocontrol no se resquebrajará, pero aún así me incomodaba que Bella no halla dicho nada; que no halla reprochado nada, que actuará como si nada hubiese ocurrido; estaba impaciente esperando que algo pasará, o quizás, solo quizás había olvidado el tema y no me presionaría más, o había volteado la página y esperaría hasta el matrimonio; ¿ella; pero tú esperarías?, pero aún así no podía evitar observarla a hurtadillas, estudiando todos y cada uno de sus gestos; esperando lograr entrar en su mente, leerla; noté que estaba tranquila, demasiado diría yo luego de lo sucedido, mi impaciencia se incrementó así como mi mal humor, conmigo mismo y con lo que ocultaba Bella.

Bella, se despidió de mi con un cortó beso y se dirigió a su habitación; mientras yo me quedaba impaciente, ansioso, expectante; esperando que algo pasará, no se cuanto tiempo habré pasado así, escuché el agua correr; Bella se estaba duchando.

- ¡Edward! – exclamó mi novia, minutos después, mis instintos me hicieron dirigirme a la habitación rápidamente, pasé por la habitación, no la encontré allí; probablemente en la ducha; me dirigí al baño, allí estaba sentada cerca de un charco agarrándose el tobillo, no necesito darme explicaciones, se había tropezado; pero no solo me percaté de eso, me percaté de su cabello levemente alisado que desprendía un olor a fresas embriagante; así como de las leves gotas que viajaban desde su cuello hasta el escote que tenía la bata, perdiéndose, en lo que imaginé serían sus pechos; y sus largas y blancas piernas; hasta en este momento tenía que ser irresistiblemente sexy.

- ¿Te duele? – pregunté, luego de que había hecho un estudio detallado de su cuerpo y que mis instintos sobreprotectores reaccionaran, me coloqué a su altura, mi aliento chocó en su rostro; se sonrojó ligeramente.

- Sí – soltó mientras se agarraba su tobillo; Bella se había lastimado y en parte era mi culpa por no estar pendiente de ella por estar pendiente en mis deseoso y tortuosos pensamientos; pero tampoco no podía quedarme todo el rato mirándola sin hacer nada; sin pensarlo la cargué, sentí el sobresalto de Bella, se había sorprendido; escondió su rostro en mi pecho, dejando que los mechones de cabello mojaran mi camisa, mientras podría sentir más su olor, ese olor exquisito que era capaz de hacer que el monstruo que habitaba dentro de mi aflorara, ese monstruo que la deseaba tanto; la tumbé delicadamente en la cama evitando que se lastimará el tobillo, mientras el rubor característico se extendía por sus mejillas.

Salí rápidamente de la habitación, cuando sentí deseos de hacerla mía, de completar lo que no paso en el prado; me dirigí al cuarto de mis padres, tenía que haber un botiquín al menos; lo encontré, me dirigí a la habitación, Bella seguía en la posición que la había dejado, me acerqué a ella; toqué delicadamente su tobillo, hizo una leve mueca de dolor, pero luego sonrió como diciéndome que todo estaba bien; traté de despejar mis pensamientos mientras vendaba el tobillo, pero no podía evitar perderme en su piel nívea de sus piernas; estaba incomodo, pero también ansioso, ansioso de dejar mis manos viajar por esa piel tan deseable, comencé a juguetear con la venda, olvidándome la manera correcta de colocarla, estaba completamente torpe, luego de unos minutos, que fueron una eternidad; logré colocarla correctamente.

- Edward – llamó mi novia; alcé la mirada clavando mis ojos dorados en los de ella, la observé suspicazmente.

- ¿Sucede algo?, ¿dónde más te duele? – pregunté preocupado; quizás se había lastimado en alguna otra parte y yo pendiente de mi deseo y de su cuerpo.

- Necesito ropa interior – dijo mientras señaló un montículo de ropa; no pudo evitar sonrojarse; mi rostro se tornó de sorpresa, Bella se encontraba desnuda, completamente desnuda, solo con la bata cubriéndole; tenía ganas de descubrir si era cierto, de besar su piel; Edward concéntrate me dije a mi mismo, necesitaba controlarme; ¿dónde quedó todo mi autocontrol?, me preguntaba.

- ¿Cualquiera? – pregunté indeciso, después de haberme dirigido hacia el montículo y podía ver los diferentes modelos; color entero, con dibujos, con bolitas; muchas imágenes llegaron a mi mente; imágenes parecidas a las que alguna vez me mostró mi hermana, imágenes que me volvían loco.

- Azul con encaje – susurró; no pude evitar sonreír al escuchar la frase; azul con encaje; mi color favorito, quería ver el modelo, imaginármela aunque solo fuera eso; porque no podía, ni debía; hacerla mía y llegar a lastimarla.

Me agaché, estaba ansioso; ¿cuál sería el dichoso modelo?, había mucha ropa interior tirada, demasiada diría yo; mis pensamientos viajaban al ver diferentes modelos, diferentes colores; Emmett tenía razón al decir que la ropa interior era importante, sumamente importante; no podía imaginar a Bella con algunos modelos audaces; otros inocentes; dios Edward que estás pensando; cerré fuertemente mis ojos; las risitas de Bella me devolvieron a la realidad, continué con mi búsqueda; estaba nervioso completamente nervioso, mi mente necesitaba un descanso estaba fantaseando con todos y cada una de las prendas, respiré hondo pero lo único que logré es sentir el olor de Bella impregnado en las prendas, demasiado tentador, algo irresistible; hasta que lo encontré azul con encaje; el modelo perfecto para Bella, y como deseaba vérselo puesto para luego sacárselo, definitivamente me volvería loco y Bella sería la causante de mi locura, de mi tortura, me acerqué lentamente a ella.

- Es este – pregunté allegar a su altura, sin mirarla directamente a los ojos, sabía que si el dorado se mezclaba con el chocolate estaría perdido; me dejaría llevar, estaba sobrepasando mi autocontrol, se lo entregué.

- Sí, es este – dijo; me acerque a ella, dudando de mis acciones esperando que algo pasará, ¿dónde está mi autocontrol?; tenía que detener; me obligué a detenerme; su corazón latía rápidamente, me hizo entrara más es razón no podía hacerle eso, la amaba, ¿no?

- Buenas noches, Bella – susurré para luego darle un corto beso en los labios y en la frente; luego salé de la habitación, de mi infierno.

Azoté la puerta de mi cuarto completamente furioso conmigo mismo, seguro Bella lo había escuchado; no pude evitar maldecirme, de gritar; ¿cuándo se acabaría está tortura?, a este paso me vería contando los días para que fuera la luna de miel; ¿por qué Bella era tan tentadora?, ¿por qué causaba ese efecto en mí?: definitivamente está noche iba a ser demasiado larga y plagada de pensamientos llenos de Bella y ropa interior.

¿Qué les pareció?

Un halago, una crítica o una sugerencia.

Por cierto dedicado a Lily Evans de Potter, una amiga que siempre me lee en este fic y en Tortura.

Actualizaré pronto.

Bye.

Besos.

¿Llegaré a los cien?