-VII-

El sonido del choque de espadas era todo lo que llegaba a sus oídos, gritos de hombres que caían heridos o muertos a su alrededor, no distinguía quienes eran ¿sería alguno de sus hombres el que caía? Era su pregunta cada vez que el alarido desgarrador cruzaba el aire. Debía resistir, estaba cansada, pero ellos estaban venciendo, solo un esfuerzo más. Se vio rodeada y sola.

¿Cuántas veces se lo había dicho Sir Blase? La voz del joven caballero llegó a su mente "nunca un caballero está solo. Él y sus compañeros son uno en batalla" ¿sería que cuando estabas a punto de morir recordarías palabras sabias de tus instructores? Moriría a causa de su estupidez, el último recuerdo que llego a su mente fue el de su padre, le causaría una gran pena… ¡no! Debía resistir más; un fuerte golpe fue dado en su costado y no pudo evitar caer de rodillas por el dolor, miró elevarse la espada de su ejecutor… pero… desde ahí todo fue confuso, habían venido en su rescate, Ron había caído a sus pies, una enorme lanza atravesaba su pierna y una herida de espada cruzaba su abdomen, su rostro pálido y lleno de sangre estaba hora entre sus manos…

Ese recuerdo atormentaba a Ginevra cada día desde que regresaron de Slytherin, se encontraba en su lugar favorito "la torre norte", se había sentado al lado de un muro con sus piernas recogidas mientras sus brazos las rodeaban y apoyaba su cabeza en ellas, la brisa agitaba su cabello que secaba también el resto de las lágrimas que surcaban sus mejillas. El sonido de unos pasos lentos y un golpeteo le hicieron reconocer que Ron se acercaba, se sentía muy mal, por su culpa casi mueren los dos hace unos meses.

-Se está muy bien aquí ¿verdad?- ella no le miró, continuó viendo hacia el frente donde algunas estrellas se reflejaban en el iris de sus ojos, Ron se acercó a ella lentamente y se sentó a su lado. –Ginny, por favor perdóname- ella le miró, el la rodeo con sus brazos y la atrajo para abrazarla con fuerza.

-solo fue la verdad, no tienes por que disculparte- separándose del abrazo de su hermano –ese día en Slytherin casi morimos los dos por mi culpa Ron, y… ya no quiero hablar sobre ese día-

-no Ginny, hemos evitado por mucho tiempo este tema- ella quiso levantarse, pero el lo evitó tomándola del brazo y sentándola nuevamente -Todos cometemos errores Gin, yo cometí un gran error también- ella encogió el ceño y miró interrogante a su hermano que le sonrió –antepuse mis sentimientos y no pensé con claridad, me hirieron no por tu culpa, sino por la mía-

-¿Qué dices?- dijo seria –yo fui la que me separé del grupo y de tu lado, desobedecí la primera norma, "todos somos uno"-

-si Gin y yo desobedecí otra "no te dejes llevar por tus emociones y piensa con claridad"- y le sonrió –Cuando vi que ese caballero iba a matarte, me separé del grupo y corrí en tu ayuda, si no hubiera sido por Blase y por ti yo ya no estuviera aquí- y con una de sus manos pellizco la nariz pequeña de su hermana –por favor, ya no te culpes por ese día- ella sonrió.

-pero…- Ron frunció el ceño

-pero nada y lo de hoy…- se paso una de sus manos nervioso por su cabello –es que… se me hace difícil ver que has crecido y que ya no necesitas de mi como antes- bajo su rostro apenado, Ginny le vio con cariño y le abrazo con fuerza.

-siempre necesito de ti- y le sonrió –eres mi hermano consentido-

-y tu la mía, a demás, eres "mi princesita"- ella rió junto a él.

-hace años que no me llamas así- ella se puso de pie y le ayudo a levantarse.

-desde que eres capaz de atravesar a cualquiera con tu espada, eres mi heroína- los dos rieron, solo que ella con melancolía.

-no mas Ronald- él le vio serio –mi espada esta en Slytherin y ahí se quedará para siempre. No volveré a luchar más-

-pero…- él pensaba que lo de su renuncia a la espada solo fuera un mal momento.

-no, no voy a otra batalla- dijo determinada la joven

–Pero, eres de las mejores con las que me he enfrentado- y ella rió.

-entregue mi espada a quien me concedió el honor de su caballería-

-¡¿que?!- dijo sorprendido el pelirrojo -¿y aceptó tu renuncia?-

-no- dijo con pesar –pero ahí se quedó y se quedará-

-no creo que el reino de Slytherin quiera perder a Silver- dijo riendo

-no comencemos de nuevo Ron- le dijo de manera suplicante.

-como quiera princesa- y le hizo una reverencia –por cierto, ¿venías de la mano de Harry?- ella se sonrojó y le dio un golpe a su hermano en el brazo.

-¡Cállate Ronald!- y los dos salieron abrazados de la torre.

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Ron poco a poco iba recuperando fuerza en su pierna y la relación de Harry con Ginny era más estable, ella nunca admitiría lo que sentía por él; el rey y el príncipe miraban con agrado la relación, los dos solían ver a la pareja cuando paseaban por los jardines del reino. Su pequeña era toda una dama y pronto se casaría, Ginny era la consentida de todos sus hermanos. No solo por ser la menor, sino por que era la única mujer en generaciones. A demás, después de que su madre muriera en el parto, todos habían velado por ella, a pesar que cada uno había seguido su camino, todos estaban pendientes de ella.

Una tarde mientras la princesa Luna y Ron tenían uno de sus ya acostumbrados juegos de ajedrez, el sonido de un caballo galopando con fuerza llegó frente al castillo, Ron fue el primero en llegar al vestíbulo donde habían anunciado al caballero y se acercó con alegría a su visitante.

-¡Sir Blase!- dijo emocionado al hombre alto, cuerpo muy bien definido y moreno.

-¡saludos príncipe Ronald!- dijo haciendo una reverencia al príncipe. –Me alegra verle recuperado- Ron caminaba mejor, pero aun se ayudaba por un bastón.

-gracias amigo, ¿Qué te trae por aquí?-

-tengo un mensaje para Lady Hermione- Ron mando a llamar a la castaña, ella apareció rápidamente por una de las escaleras y se sorprendió al ver al caballero, mmm algo no estaba bien ahí…

-¡Sir Blase!-

-Mi señora- y se inclinó para darle un pergamino enrollado, ella lo tomó y comenzó a leerlo, Ron pudo notar que a medida ella avanzaba en la lectura su entrecejo se encogía molesta.

-¿sucede algo Lady Hermione?- preguntó el príncipe, ella sonrió y negó con su cabeza.

-quisiera hablar con sir Blaise en privado ¿me da su permiso señor?- preguntó ella al príncipe quien asintió y los dos salieron hacia los jardines del castillo, cuando estaban alejados, Hermione se puso frente al caballero. –No puedo ir- y le regreso el pergamino, él sonrió a la joven.

-tengo instrucciones de no volver sin usted- y le devolvió nuevamente el pergamino –mi rey fue claro en sus instrucciones-

-pero yo no soy su cortesana- dijo molesta dando un golpe con su pie al suelo –no puede obligarme- Blaise pareció divertirse mas con la actitud de la joven, que no se miraba tan feliz y peor viendo al caballero que se reía de ella.

-Lo siento mi señora, pero sino acepta por las buenas, debo llevarla por las malas- ella abrió los ojos como platos y Blaise ya no aguantó y se lanzo una carcajada –debo secuestrarla si es necesario para que vaya conmigo a Slytherin-

-¡¿Cómo puede?!...- Hermione no pudo terminar su exclamación ya que el sonido de cascos de caballo se acercaba y el grito de Ginny robo la atención del caballero.

-¡Blaise!- gritó la princesa cabalgando rápido hacia el, se bajó ágilmente del caballo, a pesar de su vestido, y corrió hacia él lanzándose a sus brazos, quien la recibió gustoso, pero el sonido de otro caballo que se acercaba, desvió la atención del caballero, Harry venia tras ella, pero la mirada que le dio a Blaise fue asesina, el frunció el ceño y no le quitó la vista cuando desmontó y se acercó a ellos, él y la princesa aun no se soltaban del abrazo, ya que ella lo abarrotaba de preguntas "¿Cuándo llegaste? ¿Cómo está Draco? ¿Te quedarás? ¿Cuánto tiempo?" el no contestaba ninguna pregunta ya que su atención estaba en el joven que se acercaba.

-¿no nos presentas?- dijo molesto Harry, Ginny casi pareció saltar en los brazos del caballero y se separó de él, se le había olvidado que Harry venia tras ella y por el tono de su voz se dio cuenta que no estaba contento.

-heee, si- la pelirroja se acercó al ojiverde y lo tomó de la mano para que se acercara al caballero –Mi señor, el es Sir Blaise Zabini de Slytherin- los dos hombres seguían midiéndose con la mirada –Blaise, El príncipe Harry de Gryffindor- Blase miró a Ginny serio y de manera interrogante, pero hizo una leve reverencia al príncipe que contesto con un movimiento de su cabeza.

-la princesa Ginevra olvido mencionar que es mi prometida- abrazó y sonrió a Ginny, quien le correspondió un poco nerviosa. – ¿Qué lo trae por estas tierras Sir Blase?- el caballero había quedado en silencio continuando con la lucha de miradas entre él y Harry.

-Vino a dejarme un mensaje- hablo Hermione enseñando el pergamino que tenia en las manos –debo partir hoy mismo a Slytherin Ginny- dijo Hermione acercándose a Blase -¿Cuánto tiempo cuento para prepararme?- preguntó al caballero para alejarlo de Harry.

-si le parece bien en dos horas mi lady- y se dirigió a ella, quien le tomó del brazo y lo guió de regreso al castillo, Harry y Ginny venían tras ellos. Ella aprovecho el momento y detuvo a Harry antes de entrar al castillo.

-¿Por qué hiciste eso?- dijo molesta

-¿Qué cosa?- comentó inocente, pero la mirada de Ginny era clara y desafiante, no permitiría que le tratara así frente a los demás.

-no soy de tu propiedad- dijo seria y tajante.

-eso ya lo se- dijo el respondiendo molesto –pero no me agrada ese hombre, ni la forma en la que te ve, ni lo familiar en su relación- dijo molesto.

-Blase es mi amigo y no te permito que cuestiones mi relación con el- dijo molesta y los dos se miraron fijamente.

-¿ahora solo falta que aparezca Silver y el trío se convierte en cuarteto?- dijo molesto, Ginny no soporto la ofensa y le planto una bofetada en su mejilla.

-Que sea la última vez que cuestionas mi honor- sus ojos se pusieron llorosos de furia y entró al castillo casi corriendo; en el vestíbulo se encontraban Ron y Blase quienes miraron a la pelirroja con sus ojos llorosos y Harry tras ella.

-Ginny, espera- iba Harry tras la princesa, que no le contestó y continuó su camino hacia las escaleras velozmente. En un movimiento rápido Blase desenvaino su espada y se interpuso en el camino de ojiverde, al escuchar el sonido de la espada la pelirroja se detuvo a la mitad de las gradas y giró.

-disculpe "príncipe", pero la princesa no desea hablar con usted en este momento- los dos hombres se miraron con odio y Harry desenvainó la suya. Ron se acercó a los dos.

-Blase, Harry. Bajen sus espadas por favor- los dos hombres no lo hicieron y parecían listos y gustosos a batirse.

-¡Basta!- gritó Ginny desde las escaleras –no ofendan mi hogar derramando sangre inútilmente, hay hombres con mayor honor fuera de estos muros muriendo por nuestra seguridad- los dos hombres bajaron sus espadas. –Blase, fue un gusto verte. Harry nos vemos en la cena- y terminó de subir las gradas y desapareció por los pasillos.

-¡por merlín! ¿Qué pasa con ustedes?- dijo mirándolos serio –los dos son mis amigos, así que espero que entre los miembros de la alianza exista la misma cordialidad-

-disculpe su alteza- dijo Blase haciendo una inclinación de cabeza y guardando su espada.

-perdona Ron- dijo Harry guardando la suya también.

-Harry, sir Blase es el otro capitán y hombre de confianza del rey Draco de Slytherin-

-¿eres compañero de Silver?- preguntó Harry, Blase encogió el ceño mirando a los dos príncipes.

-¿ha conocido su alteza a mi amigo Sir Silver?- dijo con una sonrisa.

-si y no de la mejor manera- sir Blase le miró interrogante –una de sus flechas casi me atraviesa en el bosque-

-¿hizo eso?- dijo admirado y miró al príncipe Ronald.

-un accidente Sir Blase- contestó el pelirrojo.

-lo tendré en cuenta cuando le vea- y le dio una leve sonrisa a Ronald quien hizo lo mismo.

-¿estoy lista?- entró Hermione al vestíbulo y miró los rostros de los tres hombres -¿sucede algo?- mirando uno a uno, los tres negaron. Mmm esos tres no le engañaban. -¿Dónde está la princesa Ginevra?- los tres rostros cambiaron, el de Blase a enojo, el de Harry apenado y el de Ron confuso. –ya veo, será mejor que partamos sir Blase, si el tiempo y caballos están a nuestro favor llegaremos al anochecer a little hangletton para descansar- sir Blase asintió y tomó el pequeño cofre que la joven llevaba como equipaje y una canasta de mimbre donde portaba sus instrumentos de trabajo.

-¿Cuándo volverás lady Hermione?- preguntó Ron acompañando a su amiga a la puerta donde un carruaje esperaba por ella y Blase colocaba su equipaje en el. Tres soldados más de la guardia de Slytherin aguardaban a la joven. Harry se acercó también para despedirse de ella.

-espero que en unos días, debo analizar unos venenos descubiertos por el rey, trataré de encontrar pronto unos antídotos y volver- Harry le beso su mano y le deseo buen viaje, lo mismo hizo Ron, ella subió al carruaje y desde la ventana gritó al príncipe Ron. –Su alteza debe estar pendiente, es posible, que Silver les haga una visita- Hermione miró a Blase quien sonrió y miró a Ronald.

-es posible, que el pase uno de estos días- y subió a su caballo –le agradeceré pueda atender a nuestro capitán- Ron sonrió.

-será un honor atender al capitán Silver, sir Blase- Zabiny realizo un agradecimiento con la cabeza y partieron; el caballo de él iba junto a la ventana de Hermione.

-¿Silver sigue apareciendo?-

-si, regularmente cuando está bajo mucha presión o molesta-

-pues entonces no tardará en aparecer-

-eso me pareció- dijo Hermione y se acomodó en su asiento a leer un libro ante el largo recorrido hacia Slytherin.