La policía llegó y se llevó al señor Iwakura mientras que una ambulancia se llevaba a Shion y un agente de servicios infantiles interrogaba a Todoroki.
—Bien, eso es todo, Todoroki-san. Su amiga será puesta a cuidado de los servicios infantiles. —El trabajador social le dio una reverencia y se dirigió a una patrulla a hablar con un policía.
Todoroki sentía un nudo en el estómago. Nunca pasó por su mente que Iwakura fuera sometida a ese tipo de maltrato. Y al parecer el padre de la muchacha tenía un kousei de curación que aprovechaba para curarle las heridas que él mismo le ocasionaba.
Su padre, Enji, siempre había sido malo con él y le daba unos entrenamientos exhaustivos pero lo de Iwakura estaba a otro nivel. Por más malo y estricto que haya sido Endeavor, nunca le había atacado con arma blanca. Solo le llegó a dar bofetadas y castigarlo dejándolo sin comer si no hacía bien las cosas. Se preguntaba desde cuando ella soportaba eso aunque por lo poco que le dijo Iwakura supuso que desde que se manifestaron sus kousei. Sintió una rabia invadir su cuerpo.
Iwakura no fue a clase hasta el jueves, sus amigos estaban muy preocupados, ya se había ausentado muchos días y los profesores no decían nada.
Ese día, los amigos de Iwakura habían decidido ir a su casa para ver si estaba bien, así que le preguntaron la dirección a Todoroki pero este no dijo nada. Iwakura no llegó a clase hasta la segunda hora.
Todos le preguntaron que por qué había faltado pero solo dijo que era por asuntos familiares. Fue salvada por Aizawa quien entraba en ese momento.
La cuarta hora era de estudio libre, pues al parecer habían convocado a una junta de profesores.
—Iwakura, chan, ¿estás bien? —Preguntó Asui inclinando la cabeza.
—S-sí…
—¿Estás segura? Me pareció ver que cojeabas un poco. —Dijo Yaoyorozu
—Eso… me caí de la bicicleta ayer y aun me duele.
—¿Te lastimaste mucho? —Preguntó Uraraka preocupada.
—N-no… siempre me termino cayendo de la bici, así que ya estoy acostumbrada. —Dijo como si fuera lo más normal del mundo y sacó un libro de su mochila.
Iida regaño a sus compañeros por no estar estudiando en la hora de estudio libre. Las muchachas dejaron de atosigar a Iwakura ya que vieron que se había puesto a leer. Por su parte, Todoroki se impresionó. Pese a lo que había pasado días atrás ella se mostraba como siempre. Inclusive dio respuestas convincentes a sus compañeras. Mentir con esa naturalidad solo podía hacerlo alguien que estaba habituado a cubrir los maltratos. Ni él hubiera podido contestar así, como si nada hubiera pasado.
Durante la hora del almuerzo Iwakura se encontró con Kinomoto, quien no pudo almorzar con ella porque tenía que arreglar lo de un trabajo en equipo con sus compañeros, así que esta le dio en un papel su número celular y el de su casa, antes de desaparecer entre la muchedumbre.
No se fijó cuando chocó con Midoriya y termino almorzando con él, Iida, Uraraka y Asui.
—¿No vas a comer más? —Le dijo preocupado Midoriya, quien vio que había dejado la mitad de la comida.
—Creo que me quiero enfermar de nuevo. —Mintió. En realidad no tenía ganas de comer por todo lo que había pasado.
—¿Te sientes mal? —Pregunto Uraraka con el ceño fruncido.
—No, solo que ya me siento satisfecha… ¿Ve-verde san, me pasarías los apuntes por favor?
—¡Sí, con gusto! Pero dejé unos cuadernos en casa. —Dijo pensativo.
—Lo siento.
—N-no te disculpes, no es tu culpa Iwakura-san. Si quieres puedes acompañarme a mi casa por ellos, mañana es viernes y necesitas ponerte a corriente. —Le dijo nervioso y moviendo las manos.
—…¿No molesto?
—¡Claro que no! Podríamos aprovechar y estudiar un poco.
—Creo que sería menor que le pidieras ayuda a Iida-chan, Iwakura-chan —Soltó Asui.
—Ehh, pues… era evidente que se estaba poniendo nerviosa. Iida se percató de eso y para salvarla del momento incomodo se excusó diciendo que tenía unas cosas que hacer después de clases, pero que en otra ocasión la ayudaba con gusto. Las palabras del joven hicieron que Iwakura se sintiera aliviada. Aun le daban nervios estar frente a Iida.
Después Iwakura se retiró antes con la excusa de llamar a su padre para avisarle que tardaría más en regresar a la casa y salió del comedor. En realidad iba con Aizawa-sensei para comentarle que regresaría un poco tarde al centro de ayuda porque iría a casa de Midoriya, ya que a él lo habían asignado como su tutor temporal.
Habiendo obtenido el permiso, se dirigía a los baños cuando chocó con Bakugo.
—¡Fíjate por donde vas, idiota! —Gritó Bakugo sacando péquelas explosiones.
Iwakura había caído al suelo pero cuando escucho la voz de Bakugo y alzó la vista para encontrarse con la mirada amenazante de este.
—¡¿Qué eres tú, perra?!, ¡¿qué demonios me hiciste?! —Jalándola del saco. Al momento que soltaba estas palabras apareció en su mente un hombre que le clavaba en el muslo derecho un desarmador al rojo vivo. Bakugo gritó del dolor y soltó a Iwakura para tocarse el muslo por inercia, pero la sensación se había ido.
—¡Deja de hacer eso conmigo, estúpida! —Le reclamó acercando peligrosamente sus explosiones a su cara.
—¿Qu-qué cosa? —Dijo temerosa con lágrimas en los ojos.
—¡No te hagas la tonta, desde que usaste en mi tu estúpido kousei telequinético tengo pesadillas!
—¡Ah? No sé de qué habla, explosiones-san. —Con voz temblorosa.
—Oh, Bakugo, ¿por qué me dejaste atrás? —Se escuchaba a espaldas de este la voz alegre de Kirishima.
Iwakura aprovecho la oportunidad y salió huyendo de allí.
—¡Qué demonios quieres, pelos de mierda!
—¿Esa era Iwakura? ¿Qué le estabas haciendo ahora? —Le dirigió una mirada de desaprobación.
—Yo nada, la torpe tropezó conmigo. —Dijo para continuar su camino.
Bakugo estaba molesto con Iwakura, por su culpa no podía dormir plácidamente y se despertaba con un sudor frio recorriendo su cuerpo. Aunque lo que soñaba era perturbador, lo que le hacía sentir mal era la sensación tan vivida. Como si de verdad le estuvieran golpeando, como si de verdad estuviera encerrado en ese sótano, hambriento y mojado en pleno invierno. Le estaba afectando más de lo que quería admitir.
Iwakura y Midoriya se dirigían a casa del último. Todo el trayecto había estado en silencio porque ambos estaban nerviosos. Iwakura no tanto porque ya se estaba acostumbrando a tratar con él, pues era una persona que le parecía muy sincera y pacífica. Por su parte, Midoriya sí que estaba nervioso. No solo por el hecho de que no sabía cómo iniciar una conversación con una chica, sino porque caminaba con una chica a su lado, pero lo que le causaba más nervios aún era que esa chica iría a su casa. Nunca había llevado a su casa a un amigo, ignorando a Kacchan, que vive en su vecindario y nunca se habían llevado bien.
—Aquí es mi casa, pasa.
—Con permiso. —Tímidamente entró a la casa y se descalzó. Veía con curiosidad la casa de Midoriya, era pequeña y acogedora. Nada que ver con la casa de su padre, que tenía puros reconocimientos del señor Iwakura y un cuadro con el edificio que le valió el premio a arquitecto del año.
—Mamá ya llegué, traigo a alguien para estudiar.
—Oh, Izuku, cariño, que bueno que ya llegaste. Hice galletas de mantequilla.
—Mucho gusto señora, soy Iwakura Shion, compañera de clase de Verde-san. Disculpe la intromisión.
—Mucho gusto querida, soy la madre de Izuku, Midoriya Inko. Siéntete cómoda.
—Iremos a mi habitación a estudia un rato mamá. ¿Qué harás de comer hoy?
—Hamburguesas. Voy a salir por un momento pero puedes ofrecerle a tu amigüita un vaso de limonada. —Dicho esto entró a la cocina a quitarse el delantal, con su kousei tomó las llaves y se fue.
—Tu madre es muy linda, Midoriya-san. —Le dijo mientras lo seguía.
—Je,je. Gracias. —Dijo apenado.
Entraron a la habitación de Izuku e Iwakura la vio con asombro. Era colorida y con muchos posters de All Might, también había unas figuras. Cuando cayó en cuenta que estaba en la habitación de un chico se sonrojó.
—Espera un momento, traeré un poco de la limonada que preparó mamá. —Salió de la habitación con rumbo a la cocina. Estaba contento, era la primera vez que estudiaría en su casa con alguien. Recodó que Iwakura le había llamado verde frente a su mamá y se puso muy rojo. Tal vez malinterpretaría todo. Tendría que aclarárselo más tarde.
Iwakura veía maravillada la cantidad de cosas que tenía Izuku de All Might. Tenía su biografía, revistas, mangas inspirados en All Might, las películas… No pudo resistir la tentación y tomó un de los mangas del estante y se puso a leerlo. Ella era fan de All Might pero no tenía nada referente a él más que los libros que le había comprado su padre para estudiar. Se sentía en el paraíso.
Estaba muy enfrascada en la lectura, cada viñeta, cada frase de All Might, todo era tan fantástico. Se sobresaltó al escuchar la puerta abrirse, cerró el libro nerviosa y lo quiso poner en su lugar pero debido a que temblaba se le cayó al suelo.
—Perdona la tardanza. ¡AH! ¿También te gusta Al Might? —Un brillo envolvió sus ojos.
—Disculpa por tomar tus cosas sin permiso. —Le dio una reverencia con el libro entre las manos.— Sí, también me gusta. Siempre quise éste manga pero papá nunca me dejó comprarlo.
Izuku dejó la charola con la limonada y las galletas en su escritorio y luego preguntó: —¿Qué es lo que te gusta más de él?
—La forma en la que sonríe cuando rescata a las personas. —Confesó apenada.
—¡A mí también me gusta cuando sonríe! —Dijo Izuku irradiando felicidad.
[…]
—Nunca espere que supieras tanto de All Migh, Iwakura-san. Sabes, soy un fanático de los héroes y siempre se burlan de mí por eso. —Dijo un poco desanimado
—¡Yo creo que es fenomenal! Es aburrido saber tanto de héroes y no tener con quien platicarlo. En la secundaria a la que iba todos se burlaban de mí por mis calificaciones. Decían que yo los hacía quedar mal a propósito —Agachó la cabeza.
Izuku volteó a ver el reloj y se dio cuenta que se habían pasado platicando casi una hora sobre All Might.
—Lo siento Iwakura-san, ya se hizo tarde y no pudimos estudiar nada.
Ella volteó a ver el reloj y vio la hora que era. Había perdido mucho tiempo y no estudió nada.
—Tú discúlpame, si no hubiera tomado tu manga no te habría hecho perder tiempo.
Ambos rieron.
—No fue pérdida de tiempo, a mí siempre me gusta hablar de All Might.
—Gracias. Las galletas estaban deliciosas.
—¿Te quedas a cenar? Mamá no ha de tardar en regresar.
—No quiero molestar.
—¡No es molestia! Si tu padre no tiene problema en que llegues tarde no veo porque no te puedas quedar.
—Bueno, no creo que le moleste.
Midoriya le dio sus cuadernos y empezaron a hacer la tarea cuando la madre de Izuku les habló para que bajaran a comer.
—Muchas gracias por la hospitalidad señora, las hamburguesas estaban deliciosas y me encantaron las galletas. Nunca había probado algo tan rico.
—Me da gusto que hayan sido de tu agrado. Cuando quieras puedes venir.
—¡Sí, gracias! —Dio una reverencia en noventa grados y se retiró. Le agradó la mamá de Midoriya. Le parecía una mujer muy amable.
—Izuku, ¿es tu novia?
—N-no, mamá, como crees, e-es solo una compañera. —Movía las manos hacia todas direcciones totalmente rojo de la cara.
—Te llamó "Midori". —Dio una pequeña risita.
—L-lo que pasa es que ella es mala para recordar nombres. A uno de mis amigos le dice lentes y a otro sonrisa.
—Ya veo… es muy simpática. Luego le mandaré galletas de mantequilla, parece que le gustaron mucho.
Iwakura sale de casa de los Midoriya y se va a paso lento. Ve un callejón y se adentra a él. Empieza a llorar.
—La mama de Midoriya era tan amable y gentil, me hubiera gustado que mi mamá fuera como ella. —Sollozaba.
Por primera vez dentro de ocho años se puso a llorar con libertad, sacando todo lo que llevaba guardado por tanto tiempo. Ella siempre había querido una mamá que la arropara, que le contra cuentos y le horneara galletas. Ahora estaba completamente sola. Su padre en la cárcel y ella en custodia de cuidados infantiles. Lo más seguro es que la llevarían a un orfanato. Si era así no podría seguir en la academia de héroes y eso le quitaría lo único que le quedaba. Ya no vería a Midoriya, su primer amigo en mucho tiempo. Ser héroe se había convertido en la única aspiración que tenía en la vida y en la única motivación para seguir adelante.
NOTA: Cuando Iwakura escucha un nombre inmediatamente, puede recordarlo pero a los dos minutos como máximo se le olvida. No puede recordar el nombre pero los sonidos del nombre los relaciona con la persona. Es como si tuviera una memoria selectiva, pero a la inversa.
Hola a todos~
Se me pasó la fecha y primero estuve publicando el fic en wattpad, pero ahora cambiaré las cosas y primero publicaré aquí. Ya saben, publicaré nuevo capítulo cada 15 días aproximadamente, ya que la historia va a la par que el anime.
