Capítulo 6

Reuniones de emergencia.

En el Santuario se podía respirar un aire tenso. Como todo momento antes de la batalla. Los pocos soldados que montaban guardia se preguntaban qué estaba pasando, ya que de repente se había llamado a todos los dorados a una reunión de emergencia. También estaba el hecho de que habían tenido que enterrar un guardia hace tan solo unas horas. ¿Qué rayos estaba pasando? Los guardias se miraron sin poder entender qué pasaba por la mente de su Diosa.

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Golpeo el aire con frustración. Realizo varios movimientos más para intentar quitarse la pesadez. Se detuvo solo unos momentos para mirar hacia las doce casas… No sabía si sentirse insultada o qué. Se estaba llevando a cabo una reunión luego del asunto del intruso que no habían podido interrogar. Aun así… ¡sabía que ellos no lo hacían con maldad pero…! Pensaba que por ese entonces ya la habían aceptado como otra guardiana… Pero al parecer se equivocaba. Suspiro.

-Tu sabes que lo hacen solo porque hay cosas que nosotras no sabemos…- intento calmarla Weiss que la veía entrenar.

-¡Lo sé! – admitió resoplando Atalaya y acercándose a su amiga para sentarse a su lado- Aun así… No me gusta que me excluyan. Se supone que estoy a cargo de la seguridad de Athena también.

Weiss la miró unos momentos, sabía que en realidad lo que a su amiga le dolía no era ser ignorada por todos sino por uno en particular. Y comenzaba a darse cuenta que quizás… Era peligroso.

-Quizás le estas dando más importancia de la que deberías.-comento disimuladamente

-¡Le estoy dando importancia porque es importante! Si no confían en mi para estos casos… ¿Cuándo lo harán?

Se obligó a pensar que no era nada, que solo era ese momento porque no la conocían totalmente. No quería desconfiar, no quería ceder a esa parte que le decía que lo hacían de malos.

Suspiro. Solo quedaba esperar, lo que más odiaba.

OoO Salón del Patriarca – Reunión de los santos. OoO

-¿Estás seguro de que no sentiste a nadie más? – volvió a preguntar Shion a Milo. Algo no terminaba de cuadrar, y no es que desconfiara del caballero del Escorpión...

-Estoy completamente seguro.- volvió a afirmar.- Simplemente alguien ataco al intruso y lo asesinó antes de que pudiéramos obtener respuestas.

-Es verdad, fue como si se hubiera abierto un agujero de la nada simplemente para matarlo.- comento Shun aún algo desconcertado.

La reunión se había hecho con el fin de dar a conocer la situación del intruso por un lado, y por otro tomar una decisión con respecto a la seguridad de la Diosa. Obviamente si el intruso pudo entrar sin ser detectado era un peligro.

-¿Habrá sido el ataque de algún Dios? – preguntó pensativo Aioria

-¿Están completamente seguros de que derrotaron a Hades?- fue el turno de Sagitario de dudar.- Lo que cuentan sería más probable para él…

-¡Estoy completamente seguro de que matamos a Hades! – se defendió Seiya, después de todo él había dado uno de los golpes finales.

-Aun así… - tomó la palabra pensativo Hyoga.- ¿Cómo logró entrar? ¡Y lo peor es que nosotros no tenemos armaduras!

Estaba ese tema también. Los caballeros de bronce que tanto protegían a la Diosa, estaban totalmente desarmados. Era posible herirlos en una batalla y hasta podían morir porque sus armaduras estaban siendo reparadas. Los dorados se miraron entre ellos al recordar ese detalle.

-Creo que lo más sensato es que regresen a Japón.- comentó de pronto Dohko.

Todos, incluido Shion, se quedaron mirando al "Antiguo Maestro". Nadie esperaba que uno de los dos caballeros más antiguos de la orden diera esa opinión.

-¿Maestro? – Shiryu lo miró confundido.

- ¡¿Quiere decir que somos inútiles?! – saltó de pronto Pegaso.- ¡¿Qué no podemos proteger a Saori de esta forma?!

-Seiya, cálmate…- intento en vano Andrómeda.

-¡Shun! ¡¿Qué no ves que prácticamente nos están dejando de lado?! ¡¿Otra vez?!

Andrómeda se sintió un poco mal. No por las palabras de su compañero, sino porque sabía que estaban haciendo eso a Atalaya. No pudo evitar pensar en ella en ese tiempo… Después de todo, si no hubiera sido por ella, no habrían encontrado al intruso… Y también… Sus pensamientos fueron interrumpidos.

-Cálmense todos ustedes-. La voz armoniosa de la Diosa se hizo escuchar sin necesidad de mucho esfuerzo. Todos guardaron silencio.- Maestro, ¿podría explicarse mejor?

-Bueno… - se aclaró la garganta antes de continuar y miro al grupo de jóvenes- Está demás decir que ustedes están en desventaja. Considero que deberían regresar a Japón, junto a la Diosa.

Eso último tomó por sorpresa a todos. Incluso Athena se sorprendió ante eso.

-¡Pero Dohko!- protestó finalmente Shion viendo a su amigo y preguntando si ya comenzaba a afectarle la edad- ¡Ellos no tienen su armadura aún! ¡La Diosa no estará totalmente segura!

A Saori no le gustaba que hablaran de ella como si no estuviera ahí, como si no tuviera voto pero sabía que era solo porque se preocupaban por ella.

-¿Por qué crees que debería ir también? – volvió a intervenir recordándoles que ella estaba ahí presente. Por un momento pensó que si Atalaya estuviera ahí, quizás no la ignorarían tanto…

-Porque nadie la buscaría allí, Princesa.- le dijo sinceramente.

Se miraron entre todos, después de todo, tenía razón.

-Bien. Pero si voy… La Dama del Viento vendrá conmigo.- afirmo de pronto.

-¡¿QUÉ?! – gritaron todos los dorados mirándola.

OoO Una hora después

-¡¿Me quieres decir que todavía están allí?!

Atalaya se había cansado de esperar y había ido al Gran Salón en búsqueda de respuestas que no solo no había obtenido sino que también había recibido una profunda negativa de dejarla pasar para saber qué estaba pasando. Una cosa era que la excluyeran de la reunión y otra muy distinta a simplemente no darle ni una sola noticia sobre las razones.

-¡¿Por qué NO puedo pasar?! – volvió a preguntar a los guardias quienes parecían encogerse, quizás tenían malos recuerdos de alguna mujer enojada porque ciertamente ella en ese momento no representaba ni una amenaza.

-Sepa disculparnos Atalaya san, pero las ordenes fueron que no dejáramos pasar a nadie más….- explicó uno de los guardias con cierto temor y la guardiana frunció el ceño. Evidentemente no estaba diciendo todo.

-¿Qué….? – iba a seguir preguntando cuando las puertas del lugar finalmente se abrieron. Miro hacia los dorados que fueron los primeros en salir y no parecían tan contentos de lo que sea que hayan decidido.

La mayoría de los dorados la ignoraron levemente, solo Mu, Aldebaran y Afrodita la saludaron brevemente para dejarle saber que no era nada grave lo que habían tratado. A pesar de eso agradeció ver luego otra cara conocida.

- ¿Shun? – lo llamo con suavidad.- ¿Qué pasó?

Quería saber que había pasado. De qué habían hablado, qué habían decidido… Todo. Y luchó porque no se le notara la indecisión en su voz.

-Tranquila… -le sonrío acercándose a ella para calmarla. Podía notarla algo nerviosa.- Decidieron que regresemos a Japón ya que no podemos hacer mucho sin nuestras armaduras…

Ante eso, Atalaya se sintió algo contrariada. Por un lado era un alivio saber que los enviaban fuera de peligro pero por el otro… Si Athena se quedaba en el Santuario…

-Ya veo…- comentó mostrándose aliviada ante esa noticia- Bueno, es mejor. – Se cruzó de brazos queriendo mostrar que no le importaba tanto como realmente.- En verdad serían un estorbo si pelean como siempre pero sin la protección que necesitan…

Shun reprimió una sonrisa. Podía ver a través de ese acto de "no me importa lo que está pasando", lo había visto infinitas veces en su hermano (a quien le salía mejor fingir que algo no le importaba).

-Y Athena dijo que es mejor que tú también vengas con nosotros.

Eso la descolocó totalmente. ¿Ella? Aunque le gustaba la idea de no separarse….

-Pero… ¡Se supone que debo protegerla a ella! – Y no hacer de niñera de los otros tres.- ¿Por qué ha hecho semejante petición?

-Por las mismas razones que ellos vienen conmigo a Japón.- comento una voz suave detrás de ellos. Atalaya se sobresaltó, estaba tan concentrada en Shun que no notó a la Diosa quien le sonrió al ver la mirada confundida.- Bueno, yo también regresaré. Después de todo tengo que lidiar con la Fundación Kido, así que vendrás con nosotros. Espero que no sea un inconveniente…

-No… En absoluto.- se apresuró a decir- En verdad, mi deber sigue siendo estar con usted. Si necesita irse, yo la seguiré de eso no dude.

Bajo un poco la cabeza a modo de reverencia para demostrar respeto. Saori al verla se sintió un poco avergonzada ya que no le gustaba ese tipo de ritual, pero no había remedio.

-Partiremos de aquí a dos días, así que estate lista.

-A sus órdenes, señorita Athena.

Continuara...