Notas de la Autora: Buenos días pequeños! vengo de rapidito porque ya me tengo que ir a la escuela! xD Me alegra que sigan leyendo mis desvarios y muchísimas gracias a SakuraAli, lalala y Chlaisa por comentar el capi anterior! se los agradezco muchísimo~
Espero que este capi les guste y prometo que será el ultimo capi triston! pinky promise ;P
Capítulo 7: ¡Decaída desastrosa! ¿Qué estas mirando cuatro ojos?
Ese casi cumplido comenzó a hacer mella en su cabeza. "¿Cómo que sus ojos brillantes?" una nota de pánico lo invadió.
"Potter no tiene nada lindo… ni es jodidamente atractivo… digo, ya no es la lagartija chaparra de Hogwarts… de hecho tiene músculos marcados y su estatura es envidiable… y su estúpida sonrisa tiene algo casi tan interesante como sus ojos…" Negó con la cabeza "¡y de vuelta a los ojos, joder!" aquello era imposible… la palabra "Potter" y "guapo" no podía ir en la misma frase a menos que estuviera condicionada con un "no es". Decidió examinarlo ahora que lo tenía así de cerca.
"Sus pestañas son tan espesas y largas tras esos horribles círculos torcidos" pensó y rió ante las tonterías que le jugaba su brillante cerebro. Aquello no tenía pies ni cabeza.
-Draco ¿estás bien?- preguntó consternado y Draco apenas caía en cuenta que se le quedó viendo tontamente sin parpadear. Avergonzado se separó y asintió.
-Perfectamente… voy a ducharme- dijo evadiendo su mirada sintiendo sus mejillas arder. ¿Qué había sido todo aquello? Solamente sabía que había algo raro en Potter y que su rostro no parecía querer dejar de arder.
Harry sintió su corazón acelerarse ante el escrutinio de la mirada gris. Jamás se le había quedado viendo con tal fuerza ni durante un periodo tan prolongado. Si le preguntaban incluso podría decir que en la mirada gris había ¿gusto? "por Merlín Harry no te hagas ilusiones" se dijo sonriendo tontamente.
-Espera…- Sin meditarlo lo tomó de la mano evitando que se siguiente alejando. Sentir la suave piel contra sus dactilares lo emocionó incitándolo a acariciarla disimuladamente, excusándose en el gesto de detenerlo.
-¿Qué quieres?- contestó secamente desviando sus ojos tratando de apartar también su mano que tenía firmemente sujeta.
Mordiéndose el labio contempló con gusto el maravilloso color en las mejillas de terciopelo teñidas de ese tenue escarlata como manzanas que ansiaba con todas sus ganas probar (aunque sea darles una mordida).
-Ehh… te tengo una sorpresa para mañana- Bueno, tal vez aquello no era lo que quería decir pues no era un "obsequio" como tal. Pero no pudo detenerse una vez ver los ojos grises ampliarse sorpresivamente con ese espectacular brillo que solo veía dedicado a su tarta de frutos secos. Su labio tembló como si quisiera decir algo, pero se contuvo. Con una comisura carraspeó y asintió restándole importancia haciendo sonreír aun mas a Harry -que espero que te gusté cuando lo veas-
En el amplio salón del ala oeste donde el clima siempre era agradable durante todo el año, fue dedicado específicamente a todos los aparatos de ejercicio muggle de Potter y era donde siempre pasaban gran parte del tiempo. Casi siempre estaba atestada de ruido de peleas, rezongos y estridente música pop, sin embargo ese día solo se podía percibir su pesada respiración haciendo eco en esas cuatro paredes y uno que otro gimoteo.
-Ahh… Harry… no… me duele…- sollozó sintiendo como el oxigeno no llegaba a sus pulmones. Su cuerpo ardía en transpiración y con ojos suplicantes rogó que el moreno tuviera compasión con su pobre cuerpo.
-Vamos Draco, ya solo falta poquito… flexiona las rodillas… muy bien, así, sostente de mí- Draco como si fuera una tabla de salvación se aferró a él jadeando –ahora sube la pierna lo mas que puedas…- un gruñido salió de su garganta cuando sintió esa presión característica. Sus piernas dolían y la cara del cuatro ojos tan cerca de la suya no ayudaba.
-Maldición…- gimió cuando quiso bajar su pierna pero Harry se lo impido -¡no seas tan brusco!- suplicó haciendo a Harry reír quien tras contar cinco segundos más lo ayudó a bajar lentamente –con cuidado…- casi suspiró de gusto cuando las ligas desaparecieron de sus tobillos y Harry poniéndose en pie comenzó a masajear sus músculos envarados.
-Muy bien, bien hecho- dijo pasándole su botella de agua. Harry se relamió los labios viéndolo todo rojo por el esfuerzo jadeando a más no poder, pero por su semblante notaba que el ejercicio no mejoró el humor de Draco.
-¡Muy bien mi culo!- chilló lanzándole al rostro de regreso la botella -¡eres un salvaje, Potter!- con muchísimo trabajo se pudo sentar. Todo su mallugado cuerpo dolía con ese ejercicio torturador. Harry se cubrió la boca para evitar que le viera sonreír -¿un obsequio?- bufó indignado -¡las ligas de ejercicio no son un obsequio, imbécil!-
*´¨°°¨¨´*4 semanas después*´¨°°¨¨´*
Superando su record previo de 30 abdominales (ahora ya podía hacer con orgullo 50), Harry se le ocurrió una buena forma de aprovechar la suntuosa alberca de Malfoy Manor y sugirió ponerlo a nadar ya que en palabras de Hermione, no había ejercicio más completo que aquel.
-Vamos globito se que puedes hacerlo mejor, da otras 5 vueltas- Draco le hizo una mueca y con reticencia obedeció con un "claro, como tú no lo estás haciendo cara rajada"
"Y ya dejé de ser Harry otra vez" pensó algo desanimado porque Draco insistía en los apodos y el uso de su apellido, pero bueno, que lo llamara por su nombre era un milagro aunque lo hiciera en contadas ocasiones.
Haciendo anotaciones en su libreta asintió con suficiencia que iba bastante bien. "15 quilos es bastante bueno" se dijo viendo que el cambio ya se notaba en Draco aunque este parecía igual de asqueado de si mismo que no podía ver los progresos que llevaban.
Pero eso no desanimó a Harry quien pensó que tal vez necesitaba un poco mas de motivación y quien mejor que Narcisa para hacerlo.
-Oh Harry querido, muchas gracias por lo que estás haciendo por Draco- dijo a modo de saludo la elegante dama sentándose a su lado procurando no arrugar su vestido azul cielo.
-Es un placer ayudarle Narcisa- dijo sin despegar la vista de Draco quien apenas estaba en su tercera vuelta.
-Sabia que tú podrías logarlo- dijo dándole un apretón cariñoso en su mano, antes de comenzar a vitorear a su hijo -¡vamos dragón, tu puedes! ¡Vas muy bien cariño!- Harry sonrió entusiasmado.
Realmente esas semanas en Malfoy Manor le habían cambiando la vida y poder conocer mejor a Draco y a su madre (quien resultó ser mucho mejor de lo que esperó a su primera impresión)era un regocijo que le hacía sentir tan bien consigo mismo ya que no todas las personas fuera de esa suntuosa mansión podían decir que habían visto esa ternura maternal tras la mirada fría de Narcisa o la dedicación y empeño del prepotente Draco Malfoy; sin embargo, había alguien a quien aun no podía tolerar.
-¿Qué estamos viendo? Un espectáculo de manatís?- preguntó esa voz exudando altanería que recalentó a Harry.
-¡Lucius!- reprendió Narcisa mirándole severamente. El hombre solo fingió demencia y la magia de Harry siseó en advertencia.
-¿Se divierte señor Malfoy? Porque su comentario mordaz carece de gracia- el hombre encolerizó.
-Pequeño insolente…-
-Y le advierto Lucius que si vuelve a criticar a Draco delante de mi o de él, me importara muy poco estar en su casa en calidad de invitado y le haré una pequeña demostración de porque me llaman "el elegido"- dijo con una ufana sonrisa que no tocó sus ojos y se puso en pie para dirigirse a Draco quien ya estabas terminando su última vuelta.
-¡Puedes creer a este insensato hablarme así!- Narcisa lo fulminó con la mirada haciéndole callar.
-¡Tú fuiste el insensato! ¡Hablarle así a mi dragoncito!- dijo la mujer indignada poniéndose de pie.
-¿Pero que tiene? Si parece un manatí batiendo sus aletas….-
-¡Suficiente! ¡Ni te molestes en regresar a la cama, dormirás en el sofá por el siguiente mes!- dijo saliendo la elegante mujer seguida por un más que pálido Lucius rogando a que recapacitara su locura.
Draco miró que sus padres se estaban yendo y se recargó en el borde de la alberca secando sus ojos húmedos.
-¿Qué les pasó?- Harry se aclaró la garganta.
-No tengo la menor idea- se alzó de hombros dejando a Draco mas curioso -Hey Draco, ¿mañana tienes planes?- el rubio ladeó la cabeza arqueando la ceja.
-¿Aparte de tu súper agenda de ejercicio? - ironizó haciendo reír a Harry- y todavía tienes la desfachatez de preguntar…-
-Bueno, bueno, siendo así ¿no quieres ir a pasear?-
Tal vez el área acondicionada de ejercitamiento en la academia de aurores no fue su primer idea de "ir a pasear" como lo llamaba Harry; pero ir realmente ahí para hacer ejercicio de verdad, era el colmo.
"¡¿Qué tiene de diferente esto de estar corriendo en Malfoy Manor?!" pensó iracundo calentando sus músculos para ponerlos a trabajar. Potter estaba tras de él empujándolo/ayudándolo "para tocar" sus pies y solo bufó molesto "¡esto es exactamente igual!" se quejó mentalmente pero ni para decirle que él esperaba algo mas… diferente…
"No es como si esperara salir con el pelos de puercoespín, ni nada por el estilo… solo… quería ir a otro ambiente… nada mas… aparte ¿Quién querría salir a algún lado con el niño que vivió?" bueno, a demás de medio mundo mágico que lo consideraban un galanazo de primera… él no al menos… infló los cachetes cuando Potter comenzó a jalarle de los brazos para que se estirara.
-¡Muy bien Malfoy, ya estamos listos!- dijo mas que radiante que le enfermaba su constante energía –solo déjame ir con el decano para saludar y avisarle estaremos usando las instalaciones, siéntete libre y comienza con 5 vueltas-
-Claro, los deseos del súper elegido estrella, son ordenes para mí- ironizó frunciendo el ceño.
-Vamos rubito esfuérzate y tal vez te dejé comer esa rebanada de tarta de frutos rojos que tanto querías- canturreó para molestia de Draco a quien se le estaba haciendo agua la boca y comenzó a correr.
Harry sonrió por su "repentina" motivación y se dirigió hacia el despacho del decano, esperando que una vez terminados los ejercicios pudiera realmente llevar a Draco a pasear un rato.
Harry le había prometido que los fines de semana nadie se atrevía a ingresar a esa zona de la academia pues tenían una mejor en la zona norte, sin embargo, al escuchar el chirrido de la puerta se dio cuenta que tal vez Potty no estaba tan actualizado en chismes como se hacía creer.
Dos tipos boludos con poca brillantez en su rostro entraron y sorprendentemente le recordaron a Crabbe y Goyle en sus mejores años y conteniendo la respiración siguió corriendo, esperando que no fueran tan matones como sus antiguos compinches.
Escuchó sus bobaliconas voces y un tan familiar tono de burla. "No, creo que me equivoqué…"
-Oye Schmith ¿Qué no es ese Draco Malfoy?- Draco apretó los dientes y siguió en su encomienda pensando que solo le faltaban dos vueltas y ya.
El otro asintiendo comenzó a carcajearse. Se maldijo por ser tan confiado con Potter a lado que había olvidado su varita. "Maldición" pensó hastiado. Dos semi- aurores en contra de un Draco desarmado no era un escenario muy placentero y tuvo que morderse la lengua cuando comenzaron a atacarlo.
-¡Mira ese cerdito corriendo!-
-¡Corre puerquito, corre!-
Draco se sintió desfallecer al escuchar esas burlas e imitaciones porcinas a su nombre y cerró los ojos. Sentía el característico nudo en su garganta, la bilis subiendo al sentirse indefenso, la iracunda necesidad de molerlos a cruciatus y las inevitables ganas de llorar. El aire le faltaba y terminando su última vuelta salió del lugar.
Sollozó cubriendo sus ojos. Se sentía desesperado "¿Por qué acepté venir?" se preguntó secando sus lágrimas con su horrible playera sudada.
-Estúpido Harry…- murmuró recargándose en una pared sintiéndose imponente e hizo lo que sabía hacer -¡NONNY!- vociferó sorbiendo su nariz de un modo nada Malfoy cuando una pequeña elfina apareció frente a él.
-Amito Draco, señor ¿Qué pude hacer Nonny por usted?- preguntó temerosa esperando no hacer enojar a su amo.
-Tráeme cualquier cosa dulce que encuentres…- la elfina tembló en su lugar apretando sus manos y mirando al suelo indecisa.
-Pe-Pero… Tinny ordenó que ninguno de nosotros le diéramos nada dulce al amito Draco… es por su bien…-
-¡HAZLO, MALDICION!- la insignificante criatura asintió jalándose las orejas y desapareció en un chasquido.
Harry se sentía desfallecer, no encontraba a Draco en ningún lado pero sus cosas estaban en su lugar.
Se maldijo por haberse descuidado cuando encontró a dos imbéciles que reían e entre si y casi pudo imaginarse el panorama.
"¡Perfecto! ¡Primero el gilipollas de Lucius Malfoy burlándose y ahora estos imbéciles!"
Solo con decir que jamás volverían a insultar a alguien y que habían aprendido la lección con tal escarmiento que les dio que mojaron sus pantalones, no le daba el paradero del rubio.
Con un hechizo de rastreó, entrando al cuarto en el que se había refugiado Draco se sorprendió con lo que encontró.
-¿También quieres ver al cerdo en acción?- preguntó sollozante dándole una mordida a su rana de chocolate. Casi se le parte el corazón ante su dramática escena.
-¡Draco deja de hacer eso!- dio grandes zancadas hasta llegas hasta él. Apartó el dulce de su boca luchando con Draco que temblaba y no dejaba de hipar.
-¡Como si te importara!-
-¡Joder, que me importa y muchísimo Draco!- dijo desapareciendo todas sus chocolatinas y demás confites regados en el suelo.
Draco se levantó de su lugar y con sus puños comenzó a golpearlo en el pecho; golpe que Harry dejó que siguiera sin imponer resistencia, esperando que se calmara, que descargara toda su ira que calaba en su pecho, pero solamente parecía aumentar su lamento.
Con todo el dolor del mundo tomó sus manos evitando que siguiera atormentándose a sí mismo por las estupideces que dicen las demás personas. Tenía que hacerle entender.
-¿Porque te importa tanto? ¡Es que no tiene sentido! ¿Porque no simplemente te burlas y ya? ¿Porque tomarte toda esta molestia?- El rubio forcejeaba y gemía descontrolado, desgarrando un poco el corazón de Harry, haciéndole sentir imponente por no poder hacer nada; nada que le llegara a Draco para que entendiera.
-¿POR QUÉ? ¿QUIERES SABER PORQUE? ¡PORQUE ME GUSTAS, MALDICIÓN!-
*xXx*A 35 kg. del peso ideal (y a 122 Días De enamorarse…)*xXx*
