Capítulo 7: Una preocupacion de padre y una tarde swinger

Sissi acompañó a su padre hasta su despacho y se sentó. Este echó el pestillo antes de sentarse. Y en lugar de hacerlo en su sillón, lo hizo en la silla al lado de Sissi, girándola para quedar frente a ella. La chica se preocupó.

—Sissi... no he sido un buen padre. Hace unos años... percibí un cambio en ti. Te notaba como que si me ocultaras algo. Algo que no hubiera aprobado, seguramente. Debí haberte preguntado, insistirte... pero no lo hice. ¿Por qué? Porque te veía feliz. Tenías un grupo de amigos muy numeroso, y aún lo tienes. Pensaba que con eso bastaría.

—Papá... no entiendo qué...

—Hace unos tres años, los rumores corrieron. Se decía que tú... Belpois... Stones... Stern... Ishiyama... y los demás... teníais una especie de "asociación secreta del sexo".

A Sissi se le cayó el alma a los pies, pero logró mantener la compostura. ¿Cuándo había sido eso? ¡Si ninguna había escuchado nada de eso! ¡Ni los chicos! ¿Cómo era posible que...?

—Debí actuar en su momento. Y preguntarte lo que te voy a preguntar hoy. Sissi... ¿esos rumores eran verdad?

—No. ¡No! Papá... ¡cómo puedes pensar que...!

—¡Necesito saberlo! —insistió él—. No te hubiera sacado el tema si no fuera necesario. Sissi, los padres de tus amigos, Milly, Tamiya y Johnny me han llamado preocupados por sus hijos. Van a venir a hablar conmigo, aún no se cuando. Pero tengo que decirles algo. Están en vuestro grupo de amigos, y si tiene que ver algo con el sexo...

—Papá... te prometo que no hacemos nada de eso. Ni con los jóvenes ni sin ellos —y su corazón se oprimió por mentirle a su padre—. De verdad.

El señor Delmas se relajó un poco. Creía a su hija. Pero seguramente debía advertirle.

—Mira... sus padres... van a venir, con toda probabilidad. Antes de Navidades. Querrán hablar con vosotros. Y bueno, incluso ahora les miro y veo que están felices, no se dónde puede estar el problema... pero yo no se lo que hacéis...

—Hablamos. Vamos a tomar algo. Tenemos mucha confianza con todos nosotros —le dijo Sissi. Le contó todo lo que hacían con los pequeños, evitando cualquier mención al sexo.

—Ya veo... me quedo tranquilo entonces. Si me entero de algo más, te lo haré saber. Y si es tan cierto que sis tan amigos... cuida de ellos, ¿vale?

Sissi aceptó el consejo de su padre. Se levantaron, y Sissi fue a salir por la puerta. Pero antes de hacerlo, su padre le abrazó. Hacía tiempo que no la abrazaba. Y le dio un beso en la frente. A su niña. Sissi le sonrió y salió. Se le habían quitado las ganas de hablar con él sobre el movimiento de sus pertenencias a la residencia universitaria.

Al llegar a la calle miró su móvil. Podría hablar con alguien del grupo. Era obvio que debían saberlo. Sobre todo los jóvenes. Pero, ¿con quién debía hablarlo primero? Era una cuestión difícil, y todos tenían ya sus problemas como para añadir uno más. Siempre estaba la opción de esperar un poco. Podía hablar primero con Javier y que le ayudara a pensar. Tranquilamente.

Llegó finalmente el miércoles. Ese día era cuando Sam y Odd habían quedado con Maïtena y Bastien. Después de comer estaban todos en el piso que Sam tenía alquilado. No era gran cosa y era su padre quien le pagaba el alquiler. Barato, pero por un piso con un pequeño salón, la cocina aún más pequeña, un cuarto de baño con lo básico, y un dormitorio de una cama (de matrimonio, eso sí) tampoco iban a pagar más. Además que Sam tampoco pasaba en el mucho tiempo la mayor parte de los días en el piso.

Sus invitados habían llegado, y estaban los cuatro en los sofás, bebiendo un poco de whisky antes de la acción. Estaban pasando un buen rato entre risas. Sam miraba de vez en cuando a Maïtena. Pensó lo que le gustaría, en alguna otra ocasión, jugar con ella con uno de sus juguetes. Odd miraba a Bastien... y del mismo modo, sentía ganas de hacerle suyo también. Pero no iba a ser ese el plan. Quizá si salía bien, en otra ocasión...

—Bueno... no es por nada, pero empiezo a tener calor... —dijo Maïtena, y se quitó la blusa. Debajo de ella llevaba una camiseta escotada. "Vaya par de tetas", pensaron Odd y Sam a la vez—. ¿Os parece si vamos entrando en ambiente?

—Por supuesto —accedió Odd, dando un último trago, y dejando el vaso en la mesita.

—¿Cómo soléis comenzar vosotros? —preguntó Bastien.

—Con unos besos —respondió Sam.

—¿Entre vosotros o con nosotros?

—Ambos.

Y sin añadir más palabras, Sam se acercó a Odd y empezaron a darse un beso que hubiera derretido un iceberg del calor que desprendieron. Maïtena y Bastien los miraron sorprendidos. Nunca les habían visto así. Se preguntaron qué tal sería la experiencia en la cama. Intensa, seguramente. Eso les gustaba. Cuando se separaron, Maïtena y Bastien se besaron. No era tan desenfrenado como el de Sam con Odd, pero desprendía sentimiento y deseo a la par. Iban a pasarlo bien los cuatro esa noche.

Cuando se separaron, Odd se adelantó. Se acercó a Maïtena, la chica sonrió, y se fundieron en un beso. Era lento. De tanteo. Para comprobar la reacción química de la excitación. Y existía. Se ponían cachondos. Muy, muy bien, pensó Sam. Esperó causar una reacción similar en Bastien. Lo comprobó cuando Odd y Maïtena se separaron. Ella se acercó a Bastien, se sentó sobre el a horcajadas y le besó. Funcionó en seguida, el chico se abrazó a ella y le devolvió el beso. El gusto de sus labios era fantástico.

—Bueno... creo que somos compatibles, ¿no? —comentó Odd—. Así que... podemos seguir.

—Muy bien... —dijo Maïtena—. ¿Qué os gusta más? ¿Los cuatro viéndonos a la vez, por separado...?

—En mi cama hay sitio para los cuatro —afirmó Sam. "Mira, quizá hoy tengamos cuarteto", pensó para sí.

Se pusieron en pie y entraron en el dormitorio. Pequeño, pero íntimo. Por idea de Bastien se desnudaron por turnos. Cada uno a sí mismo, lo que permitía a los demás observar con tranquilidad. La excitación subía por momentos, y a ello ayudó que todos hacían una especia de baile erótico para los demás. Poco se imaginaban los invitados que sus bailes excitaban a todos los presentes.

Odd sugirió a Bastien que empezaran ellos complaciendo un poco a las chicas. El accedió. Se sentaron ambas en la cama, con las piernas separadas. Los chicos caminaron hacia ellas (Odd aprovechó para mirarle el culo a Bastien; le apetecía "asomarse" por ahí), y se arrodillaron frente a ellas. Empezaron a manosear los cuerpos de esas diosas que había en la cama, lentamente, aumentando el deseo. Odd fue el primero en arriesgarse a catar los pechos de Maïtena, con ganas, poniendo ahínco en sus pezones. Sam por su parte disfrutaba de los cuidados de Bastien sobre su cuerpo. Las chicas se dieron la mano cuando ellos bajaron hacia sus sexos. Bastien empleaba su lengua en la intimidad de Sam arrancándole gemidos a cada momento. Odd devoró con delicadeza la húmeda cavidad de Maïtena, pero tenía un sabor algo diferente al de Sam... y no tardó en aumentar el ritmo, degustándolo. Bastien y Odd hicieron que las chicas llegaran al orgasmo en unos minutos.

Las dejaron recuperarse. No hablaban mucho: no les interesaba conversar llegados a ese punto. Cuando estuvieron listas, dejaron que ellos ocuparan la cama. Bastien tuvo un detalle con ellas y les alcanzó una almohada, para que no se lastimaran las piernas al ponerse en el suelo. Sam pensó en besarse un poco con Maïtena, para excitarles... y quizá podría acostarse también con ella. Pero la rubia no se lo permitió pues se situó en el acto entre las piernas de Odd. Sam hizo lo propio con Bastien. Miró al chico con unos ojos que decían "te deseo" y empezó a manosear su cuerpo. Delgado... sin músculos marcados pero fuerte. Maïtena iba bajando por el cuerpo de Odd, y terminó masturbando al chico. Sam llegó también a ese punto con Bastien, y pensó en lamer su miembro. Despacio, para no parecer alguien que lo hiciera con frecuencia. Su sorpresa fue que Maïtena sí lo hizo: se abalanzó sobre la erección de Odd y la devoró rápidamente. Sam prefirió un ritmo lento, pausado, y que llevó a Bastien a correrse en unos momentos después, al igual que Odd.

Se prepararon para el siguiente asalto. Odd estaba sentado detrás de Maïtena. Le acariciaba las tetas mientras le daba besitos en el cuello. Frente a ellos, mirándose directamente, Bastien estimulaba el clítoris de Sam con una mano, también la besaba el cuello. Sam pensó que podía acostumbrarse a eso, y Odd pensó en tantear para añadirles al acuerdo nada más terminaran de tener sexo.

—Me está gustando esto del sexo con vosotros... —dijo Bastien—. Sois los mejores swingers que hemos conocido.

—Bueno, ya será menos —dijo Odd, pero se notaba que lo decía con falsa modestia. A los invitados no les molestó aquello.

Sam indicó a Bastien donde guardaba los condones, y este sacó dos. Alargó uno a Odd, y otro se lo colocó el. Era lo que necesitaban, pues Odd deseaba penetrar a la rubia, y Sam quería sentir a aquel chico dentro de ella. Parecía que habían leído sus mentes, pues apenas, se habían puesto los preservativos, Maïtena apartó con delicadeza las manos de Odd de sus tetas, se dio la vuelta y se sentó sobre él. Agarró su pene, con delicadeza, y lentamente lo dirigió a su sexo, donde se abrió paso con facilidad. Bastien empujó con delicadeza a Sam para que se tumbara sobre la cama. Ella se puso bocarriba, y se preparó para recibir al chico en su interior. Gimió al sentirlo.

La experiencia era muy placentera para Odd y Sam. El sentía el sexo de Maïtena más apretado que el de las chicas del grupo. Seguramente ella no hacía tantos "juegos" como ellos. Por su parte, Sam notaba el pene de Bastien ligeramente más grueso que el de sus amigos. Era placentero, no llegaba a dolerla.

Mientras Maïtena rebotaba una y otra vez sobre su erección, Odd fue lamiéndole los pezones. Pŕacticamente le bastaba con dejar la lengua fuera, el movimiento de la chica hacia arriba y abajo servía para que le recorriera desde la parte inferior de su seno hasta la superior. Bastien y Samantah se besaban mientras este la penetraba. Ella había cerrado las piernas alrededor de su espaldas, y le ayudaba en cada acometida a que llegara lo más dentro de ella posible. Sí... así le gustaba que fuera el sexo. Ambas parejas terminaron llegando al orgasmo tras varios minutos de intenso placer.

Odd volvía a tener ganas de lamer el sexo de Maïtena. Se colocó a cuatro patas sobre ella. Se dio la vuelta y empezó a emplear su lengua contra la intimidad de la chica. Ella le correspondió tomando su pene con la boca y felándole nuevamente, con las manos en las caderas del chico, dirigiendo cuándo subía y cuándo bajaba. Sam por su parte entregó otro preservativo a Bastien. Este se lo puso, y estuvo dispuesto a tomarla hasta que ella se dio la vuelta. Levantó el trasero, apoyó la cabeza en la cama y con las manos, separó sus nalgas. Él se sorprendió (por lo general, nunca había dado sexo anal en quedadas swingers), pero la dilató con cuidado antes de introducir su pene en el culo de la chica. Esta gimió. Ahora lo notaba aún más que antes. Y le daba igual.

El 69 de Maïtena y Odd aumentaba de ritmo. Bastien procedía con cuidado, pero poco a poco el también iba más rápido, y al tiempo, Sam se masturbaba. Había gemidos. En el ambiente hacía calor, un calor espeso. Como si fueran relojes, los orgasmos finales se sucedieron en intervalos de diez segundos.

—¿Puedo deciros algo en confianza? —dijo Maïtena, y no esperó una respuesta—. Quiero que repitamos algún día.

—Eso puedes darlo por hecho —respondió Sam. Estaba muy satisfecha con lo que había pasado esa tarde-noche (había oscurecido durante el maratón sexual).

—¿Os imagináis que pudiéramos hacer esto cuando nos apeteciera, sin planearlo? —dejó caer Odd.

Sam abrió los ojos. No se esperaba que fuera a tantearles de aquella forma. Esperó la respuesta de los chicos. Pensándolo bien... eran swingers. Serían fáciles de convencer. Sí, seguro que sí. No tardaría en poder disfrutar más libremente de Bastien... y poder hacerlo también con Maïtena. Lo que no se esperaba es que de pronto, sus visitantes se rieran. Eso le desconcertó.

—¡Muy buena esa, Odd! —rió Bastien—. Claro, libremente. Como quien dice, que el día que te apetezca vas a buscar a Maï y os acostáis, así libremente.

Sam de pronto empezó a encontrarse mal anímicamente. Logró disimular su expresión, pero no quería quedarse callada.

—Bueno, hay gente que disfruta del sexo libre —comentó, como si fuera una frase aislada.

—Sí, bueno... qué le vamos a hacer, hay gente loca —afirmó Maïtena.

—¿Loca?

—Por supuesto. Vamos, creo yo que hay una diferencia en acordar con alguien que se van a tener relaciones consentidas porque les apetece... y otra que se convierta en una costumbre, sin control —concluyó.

—Sí... gente para todo —dijo Odd—. Nosotros no nos metemos con la forma de vida de la gente.

Un rato largo después se vistieron. Odd y Sam acompañaron a Bastien y Maïtena a la puerta, quedaron en verse otro día (sin prisas, que no se convirtiera en hábito), y Odd se puso la chaqueta también.

—¿Estás bien? —le preguntó a Sam—. Te he visto preocupada en el dormitorio, por... bueno, por los comentarios de Bastien y Maï.

—Sí, estoy bien —afirmó la chica—. No todos tienen que ser tan abiertos como nuestro grupo. Y además... así nos reservamos esa pareja en exclusiva —y soltó una risita.

Se dio un breve beso con Odd antes de que se fuera y luego se sentó en el sofá a pensar. Esa vez sí le había mentido. Los comentarios de la pareja habían quedado en su mente, y empezaba a plantearse las cosas de un modo bastante distinto al estilo de vida liberal que había adoptado hacía algunos años. Quería hablar con alguien. Yumi, Carlos... Emily... pero no. Era algo tarde. No eran horas de presentarse en casa de nadie, y no era algo que quisiera hablar por teléfono.

En la residencia universitaria, no obstante, había movimiento. En la habitación habitada por Sissi y Javier, que no estaban solos. Aelita y Jeremy estaban con ellos. Se hallaban tomando unos refrescos. Había sido idea de Javier, después de que ella le hubiera contado la conversación con su padre, hablarlo con ellos. Les consideraba los más sensatos del grupo.

—Y eso es lo que me dijo... —terminó Sissi—. Sospechaba que había algo. Y puede que no sea el único...

—Es curioso que de Hiroki no hablara, ¿no creéis? —dijo Jeremy.

—No tanto... —comentó Aelita—. Hiroki al fin y al cabo vive con sus padres, y estos dos años que ha estado en el acuerdo Yumi vivía con él.

—Eso pensé yo también —afirmó Javier—. Pero los padres de Milly, Tamiya, Johnny... los cambios para ellos serán más notables, claro.

—¿Y qué creéis que debemos hacer? —preguntó Sissi.

—Hablar con ellos —respondió Jeremy—. Con los chicos y con sus padres.

—Pero ¿y si siguen pensando que algo malo ocurre?

—Siempre... podemos confesar —dijo Aelita.

Javier, Jeremy y Sissi la miraron ojipláticos. Aelita se imaginaba que la estaban tomando por loca. Optó por explicarse.

—A ver… no hemos hecho nada malo con los niños. Salvo acostarnos con ellos —añadió antes de que Jeremy la interrumpiese—. Pero ¿qué hay de malo? No se han vuelto malas personas, ni delincuentes… ni han empeorado las notas… simplemente tienen un grupo de amigos que cuidan de ellos, con ciertos "permisos", pero nada más.

—Visto así… —dijo Sissi—. Pero el problema no es convencernos nosotros. Es convencer a sus padres.

—Por intentarlo, que no quede —dijo Aelita—. No me hace gracia que nuestros "hermanos pequeños" estén bajo sospecha.

—Y con razón lo están —rió Javier.

—Bueno, lo hablaremos con los demás entonces —dijo Jeremy—. Y nosotros, mejor si volvemos a casa, que es tarde.

—¿No preferís quedaros a dormir?


Y hasta aquí otro capítulo. El miércoles lo más probable es que no haya capítulo (quiero adelantar un poco de este durante la semana y tengo cosas que hacer), pero creo que lo que ocurrirá en ese y el siguiente capítulo os resultará... interesante. Se avecinan líos "made in Felikis" B) Así que espero que os gusten las ideas que voy a ir poniendo.

Usuario865: Efectivamente así era, y no sólo él. Dije que los pequeños tendrían más peso en este fanfic.Y controlar tanta trama y personaje no, no es fácil xD Pero aún falta mucho para el 100, si ese fueron 60, este tiene que llegar a 40 para hacer ese ... llegaŕe ;) Y Emily, tengo algunos planes para ella.

Moon-9215: Pues no sé si era lo que esperabas, pero sí que al menos te haya gustado.

carlosjim04: Paciencia, paciencia... que todo llega en esta vida ;) A veces antes de lo que esperamos.

zuole: Esa era la idea desde el principio xD Ahora tengo libertad para escribir otras tramas. Y la tercera parte... es posible... Pero es muy pronto para dar detalles :)

Marilyn 38: Pues tanto asterisco junto no lo entiendo ^.^! Jean y Brynja... tengo otras ideas para ellos, pero todo puede ser en mis fics xD

Alejito480: Pues eso es lo que pasó xD Problemas habemus...

lalo101097: ¿Algún problema en concreto que te deba? xD Porque va a haber varios desarrollándose a la vez (a diferentes ritmos para no confundiros mucho, claro). Brynja, Eva, Jean... todos tendran "su momento", pero no es una idea a corto plazo, hay tramas que he decidido dejar para un poco más adelante (pre- y post-navidad). De embarazo, aún no tengo idea en mente, tengo otra aún "peor" si cabe xD Ya veremos. Y te vuelvo a desear suerte con los exámenes.

Lo dicho entonces. A ver cómo sale el siguiente capítulo, que tendrá lemmon (por supuesto) y problemas, porque una de las dos cosas siempre sabe a poco. Lemmon rules!