Cuando Cuddy despertó se encontró con su hija frente a frente, parecía que le había estado observando durante un tiempo. Antes de que tuviese tiempo de decir algo, Rachel se abalanzó sobre ella y le dio un abrazo y un beso en la mejilla.

- Buenos días cariño.- besó su cabeza y se sentó en la cama con su hija sobre sus piernas.

- ¿Qué ocurre?

Miró hacia el otro lado de la cama y vio que House no estaba.

- House…- susurró.

- Se ha ido por un tiempo mamá, pero volverá, él me lo prometió.

Cuddy asintió y abrazó a su hija muy fuerte.

(…)

Lo primero que hizo House tras pisar Princeton fue ir a casa de Wilson, debía comprobar que estaba bien.

- Jimmy, no te lo vas a creer.- entró en casa de su amigo sin molestarse en llamar, antes de irse le había dado su llave por si había alguna emergencia.

- ¿Trece? – su sonrisa se borró de inmediato.

- He venido a por algunos accesorios de James, está ingresado en el hospital, la otra noche se quedó sin respirar. Han pensado que debería estar interno durante un tiempo.

- ¿Cuánto?

- No lo sé, probablemente hasta que…

House dio media vuelta.

- ¿Dónde has estado?

(…)

- No sabes hacerte el dormido.

Wilson abrió un ojo.

- Tenía que hacerlo, hay un grupo que pretende convencerme de que tener cáncer no es tan malo, te llenan la habitación de globos y autoestima.

House sonrió.

Wilson observó que House hacía una mueca de dolor y se llevaba la mano a la pierna.

- En el bolsillo derecho de mi chaqueta está la vicodina.

Tras dar con el bote, House se llevó dos pastillas a la boca. Llevaba muchas horas sin consumir, prácticamente parecía que comenzaba a desintoxicarse. Tendría más si un hubiera tenido que darle algunas píldoras a Wilson días atrás, su dolor era más insoportable que el suyo.

- ¿Estás en problemas?

- No.

- Fue una locura ir a ver a Cuddy.

- Lo sé.

- ¿Y?

- He oído que quieren tenerte interno hasta que…

- ¡No me jodas House! Quiero que me cuentes lo que ha pasado.

House tomó asiento en el sillón que había junto a la cama y jugó con sus manos algo nervioso.

- Tengo un hijo, James.

- ¿Qué?

- Como lo oyes, tiene mis ojos y todo.- mostró una media sonrisa.

- No te creo…

House sacó su móvil y le enseñó la foto que le había hecho al pequeño la noche anterior.

- Cuddy supo que estaba embarazada dos semanas después de de nuestra ruptura, dice que pensó en decírmelo, pero no hice más que locuras por aquel entonces. Supongo que tenía miedo y decidió esperar, hasta que yo estrellé el coche en su casa y no tuvo más remedio que alejarse de la bestia.

- Pedazo de cabrón.

House miró a su amigo.

- ¿No te das cuenta?

House miró a Wilson confundido.

- Joder House, la vida siempre te ha dado una segunda oportunidad, pero tú siempre te has empeñado en ser miserable.

House agachó la cabeza.

- Cuando tuviste el infarto y estuviste a punto de morir, conseguiste salvarte a ti y a tu pierna. La opción más barajada era amputártela, pero conseguiste que no fuese así, y en parte fue gracias a Cuddy. Cuando Tritter quiso meterte en prisión, ahí estuvo Cuddy para salvar tu culo. Cuando estabas a punto de recaer tras lo de Hannah, ahí estuvo Cuddy para ayudarte a no hacerlo. Cuando intentaste operarte a ti mismo, ahí estuvo Cuddy para llevarte al hospital y volverte a salvar otra vez, a ti y a tu puñetera pierna. Cuddy es tu ángel de la guarda, pero aun así casi la matas, ¿Cuánto crees que va a durar tu buena suerte, House?

- Poco tiempo, la vida se encargó de darme una hostia cuando decidió que tenías que morir antes de tiempo. Tendría que estar en tu puto lugar, y tú deberías tener a una mujer como Cuddy a tu lado, y dos hijos. Y para nada merecías un amigo cabrón como yo. Lo siento James, joder, lo siento de verdad.- gritó.

Ambos permanecieron en silencio unos minutos, Wilson simplemente quería que House tratara de recomponer su vida una vez que él no estuviese, no quería verlo solo.

- No la dejes ir otra vez, House.- susurró.

- Demasiado tarde, en cuanto despierte y vuelva a la realidad se dará cuenta del monstruo que soy.

(…)

- ¿Hoy vas a trabajar, mamá?

- Sí cariño.

Rachel agachó la cabeza.

- Pero he pensado que al medio día podría ir a buscarte a casa de la abuela y pasar una tarde juntas en el centro comercial, ¿Qué te parece?

- ¿Nosotras dos solas?

- Sí, William se pasaría toda la tarde dormido, y no se divertiría con nosotras.

La pequeña asintió emocionada y abrazó a su madre.

- Pero tienes que prometerme algo antes cariño, no debes decirle a la abuela que House estuvo aquí.

- ¿Por qué?

- Tú solo prométemelo.

- Vale, te lo prometo.- sonrió.- Pero antes tienes que cruzar tu dedo con el mío, así se hacen las promesas.- sonrió.

(…)

Justo después de terminar su jornada en el hospital y antes de ir a por Rachel, Cuddy recibió la visita de su hermana Julia. Casi todas las semanas se veían ahora que vivían más cerca, tomaban café y charlaban. Los primeros meses después de dar a luz a William fue un gran apoyo para ella.

Julia tomó asiento en el sillón de su hermana mientras Cuddy hacía café en la cocina, sintió un bulto en la parte baja de su espalda y cuando se giró para ver lo que era, encontró una cartera de cuero negra. La abrió, tenía demasiada curiosidad, quizás su hermana empezaba a salir con alguien. Pero su rostro se ensombreció al ver el DNI de Gregory House.

Lisa llegó con el café, y al reconocer la cartera que tenía su hermana en las manos, una de las tazas cayó al suelo y se partió en pedazos.

- ¿Ha estado aquí, Lisa?

- Julia…

- ¡Responde! – levantó la voz.

- Sí, ha estado aquí.

- ¿Has dejado que pisara tu casa y estuviese cerca de tus hijos después de todo lo que te hizo? Está loco Lisa, es peligroso.

- No lo llames así, él ya pagó por lo que hizo, estuvo en prisión.

- Le rebajaron la condena, recuerdo lo mucho que te enfadaste después de aquello, y ahora lo vuelves a meter en tu cama como si nada.

- Es el padre de mi hijo, yo no…

- Intentó matarte, ¿Suena frío, verdad? Pero es así, te hizo dejarlo todo. Será el padre de tu hijo, pero tu hijo no merece un padre así.

(…)

- Tu hermana me lo ha contado todo.- dijo Arlene.

- Vaya, veo que no le ha faltado tiempo, ¿Y mis hijos?

- Hija, tenemos que hablar.

- ¡Rachel!

- No están, Julia se los llevó al parque, y es mejor que pasen la noche conmigo.

- ¿Qué estás diciendo mamá?

- Creo que necesitas un tiempo a solas para reflexionar sobre tus decisiones.

- Soy su madre, puedo cuidar perfectamente de ellos.

- Sé que eres una buena madre Lisa, y quiero asegurarme de que lo sigues siendo. Es mejor que yo me quede un tiempo con ellos.

- Mamá, no me hagas esto.

- Lo siento cariño.- besó su frente.- Con el tiempo me perdonarás.

(…)

Estaba sentado en una incómoda butaca al lado de Wilson cuando sintió su móvil vibrar, salió silenciosamente de la habitación y atendió la llamada.

- Hey.- sonrió al ver de quien se trataba.

- Hey, ¿Cómo está Wilson?

- Está ingresado, deben supervisarlo, las cosas no van tan bien como pensábamos.

- Lo siento House.

- ¿Y los chicos?

- Están bien.- suspiró.

- ¿Te pasa algo?

- No, estoy bien, algo cansada. No dejes de informarme del estado de Wilson.

- Te amo, Lisa.

- Adiós Greg.- susurró mientras cortaba la llamada y se echaba a llorar.

House volvió a dejar el móvil en su bolsillo, algo le decía que las cosas no iban bien y que ella comenzaba a arrepentirse.