Al extraño trío le costo horrores levantarse a la mañana. No había aprendido la lección de "fiesta solo los sábados". Para colmo de males, sabía que si Rey no alegraba aquella cara, haría un ridículo espantoso en el último día de trabajo con Kanata. Estuvo bajo una ducha fría más de cinco minutos, intentando espabilar, pero lo único que había conseguido era tiritar. En la cocina, ninguno de sus dos (estúpidos) amigos habían despertado y aprovechó para hacer un café lo más cargado posible. El reloj marcaba las doce del mediodía y realmente tenía la hora pegada si quería llegar una hora antes de la obra para estar al 100%.
No lo podía negar: había sido un auténtico desfase. Ya ni se acordaba del sabor de un vodka-caramelo o un cinco reyes. Estaba en duda de si quería volver a ver a Poe bailar aquellas latinadas que no entendía en "La Cantina" o a Finn sus movimientos robot en "La Estación". Ella no sabía exactamente que había hecho, tenía algunas lagunas por el alcohol y esperaba que sus idiotas le dijeran al detalle si es que se acordaban, sobre todo por cierto chupetón en el cuello (agradecía que el traje que tenía asignado tuviera cuello alto, si no tendría que usar tanto maquillaje que ya no sabría de que color tenía realmente la piel) sin ninguna explicación.
- Hasta que alguien se despierta...- dijo en voz baja al ver a Poe asomarse a la cocina- ¿Qué tal la noche en mi sofá?
- Podría ser mejor. Quizás tendría que haber compartido cama con Finn- dijo con una sonrisa mientras buscaba la cafetera- Tienes que hacer la compra porque falta sacarina
- Calla, ya mañana me preocupo- dijo ella restando importancia- Por un día a palo seco
- Gracias a dios que te quedan estos deliciosos donuts, estoy muerto de hambre
- Un día te voy a robar media nevera por todo lo que has estado cogiendo, capullo, aunque luego Hux me quiera matar- dijo ella en un intento de bromear, pero la cabeza la tenía a punto de estallar- Pasa una pastilla, por dios
- Y mira que hoy es tu último día- dijo él con un poco de pena- ¿Estas segura que no quieres volver con Kanata?
- Sabes que Luke me pasaría mucho mejor esquema y trabajo. Si, es más estricto, pero por lo menos trabajando con él podré seguir en el teatro bailando. Con Kanata ya sabes los miles de problemas que he tenido y van a hacer una obra de teatro.
Poe dio por terminada la conversación y empezó a comer un donut. Rey no lo imitó y prefirió tomar otra gran taza de café. Ella quería preguntarle por su marca, pero no parecía dispuesto a aquello. Al poco salió Finn con las manos en la cabeza.
- Peanut, lo siento, pero mañana nada de fiestas. Yo voto por ver las películas pendientes de la lista, como "Saturday Night" o "Zoolander".
- No te prometo nada. Quizás las chicas quieran salir como "cena de despedida". Yo no tengo ganas, pero si hasta Kanata va, no me queda remedio.
- Veo que ya has encajado bien quien te ha hecho eso- comentó burlón mientras se servía café. Ella miró para otro lado, signo de que no, mientras misteriosamente Poe se atragantaba con su segundo donut- Espera... ¿No te acuerdas de quien fue?
- Si me he quedado toda loca al verlo- reconoció ella- Si sabes quien fue, tienes que decírmelo, Peanut
- Pues...- dijo al cabo de un silencio muy incómodo en el que se miraron entre los tres- En modo de que no se...porque no se que hombre fue
- Soy una cualquiera...- se llevó ella las manos a la cabeza. Debía ser una muy mala pesadilla. Ella no tenía la mala costumbre de besarse con cualquier hombre, pero Finn era su mejor amigo y no la mentiría con aquellas cosas, no era su estilo.
- Por dios, no es para tanto. Tranquila.- intentó intervenir Poe- Tienes que centrarte en que cada vez queda menos para poder dar tu último baile
- Tienes razón. Voy a pedir unas pizzas.
- ¿Por que no pides otras cosas? Quizás hamburguesas- sugirió Poe mientras ella biscaba su teléfono, pero no hizo caso
Una vez más, sentía que faltaba algo. Aquello no podía ser cierto, pero tampoco veía capaces a sus amigos de mentir aunque fuera por su propio bien. Decidió dar por desvelado el misterio y pedir de nuevo unas pizzas para comer. No quería pasear o ver mínimamente la calle hasta la hora de salir por la obra. Antes de entrar de nuevo en la cocina se sorprendió de escuchar las dos voces discutiendo por algo que ella no llegaba a entender, pero se callaron al verla entrar. Mintieron una vez más diciendo que no era por algo en especial y sacaron el Monopoly en el salón para poder jugar a algo destructivo pero tranquilo.
- Siempre pides bordes de queso para limpiar menos, tramposa- acusó Finn al descubrir el añadido extra
- Come y calla, master chef- ordeno ella disfrutando con el queso de cabra de los bordes- Que tengo que pagarte ahora por pasar por esa casilla
- Te equivocas, el dueño de esa casa soy yo- dijo con una sonrisa burlona Dameron- apoquina, sunshine
- A veces te odio- dijo ella mientras le entregaba el dinero- mi venganza será terrible
Se notó su ausencia cuando se marchó al teatro. Una vez más, los chicos debían prepararse para ir a verla, pero la pereza podía con ellos. Quizás hacía una de "al último momento", aunque la última vez que quisieron hacer eso les salió bastante mal la jugada.
- Tendrías que habérselo dicho- insistía una vez más Finn mientras intentaban vestirse a un ritmo digno de un perezoso. Poe ya estaba muy harto del tema; primero su ex compañero Hux y ahora él. En lo que llevaban de reencuentro podía calcular que le había dicho del tema unas siete veces. Y no quería volver a escuchar- Ella tiene que saber de tus sentimientos aunque joda la amistad, flyboy. Más después de tu firma en su cuello- Poe lo miró rozando la asustado- Lo vi todo. Da gracias a que ella no se acuerda por la borrachera que se pegó
- NO DIGAS NADA
- PUES DISELO O DOY EL CHIVATAZO
- No seras capaz...
- Prueba suerte
Dejaron el tema aparcado para ver revisarse entre los dos que estaban perfectos. Dada la hora, decidieron llamar a un taxi para que les llevara a la puerta lo más rápido posible. Quizás debían darle una sorpresa con uno de los ramos que vendían cerca de la puerta principal, pero si no lo hicieron fue por miedo a que les cerraran la puerta en las narices.
Una vez más, ella los había maravillado con cada movimiento. Esa era su vida y les encantaba ver que tan bien se desenvolvía en cada asunto. Agradecía que supiera tapar la marca que tenía y actuar como si la tremenda fiesta que se habían marcado no hubiera existido. Él quería seguir viéndola bailar, lo tenía totalmente hechizado, pero el telón caía con los eufóricos aplausos del espectador. Ella tenía algo que la hacía sentir un estúpido pero afortunado amigo. Nadie podía entender ese miedo que sentía por perderla. No quería que su sunshine se marchara. Era la única que podía volver aquellos asquerosos días de artista brillantes. Pero en su pecho, como un idiota adolescente, sentía ese dolor al verlo interesada en otras personas. Sus estúpidos sentimientos reclamaban gritar lo que sentía por ella. Ser un estúpido romántico y cada vez que cumplían un mes buscar formas de sorprenderla de la mejor forma.
A veces se odiaba a si mismo por ello.
- Finn, necesito tiempo- fue lo único que quiso decir sobre ese tema antes de golpear la puerta de su camerino y actuar como el mejor de los amigos
