Capítulo 7
A la mañana siguiente, había comenzado el entrenamiento de combate contra dragones, los jóvenes vikingos más Hipo estaban yendo con mucho energía y alegría porque esto siempre lo desearon, aunque este último estaba aterrado y no precisamente por un dragón. Los jóvenes se sorprendieron al ver que el inútil va a entrenar con ellos, ya muchos pensaban que está muerta excepto por dos, ellas lo deseaban a gritos. Todo parecía algo normal para el joven castaño. Por ejemplo, las burlas y risas de todos hacía él, los gemelos peleando, Patapez leyendo un libro y Patán que inútilmente intenta otra vez coquetear con Astrid pero está siempre logra apártalo con un golpe, internamente al castaño le gustaba saber que a Astrid no querido a nadie en especial aunque lamentablemente él estaba incluido en su lista. Hipo ya se estaba comenzando a imaginar la cara que podrá Patán cuando sepa que él se va a casar con Astrid, la chica de sus sueños. Lo único bueno de todo esto es que estaba Bocon a su lado, este le daba ánimos... Bueno, a su modo... Diciéndole que no se preocupara, los dragones estarán más ocupados enfrentado a los otros que a él. Por otro lado, Astrid evitó mirarlo todo el tiempo haciendo sentir al castaño un gran despreció y odio de parte de la rubia. Patán y Brutacio se peleaban entre ellos, como juego obvio, debes en cuando le decían uno que otra sobrenombre. Lo que si le sorprendió y le pareció raro es que Brutilda le lanzaba más de una mirada asesina. Y por último Patapez, como de costumbre, estaba lleno de conocimientos que no podía esperar para compartir. De verdad era difícil hacerlo callar incluso para Bocon.
Hipo pudo notar la forma de las posiciones de las manos de Astrid. Apretaba mucho el mango de su hacha, se preguntó mentalmente si ella estaba luchando contra el impulso de lanzárselo a la cabeza o si era más porque estaba algo nerviosa. A juzgar por el hecho de que sabe que Astrid había estado esperando por la formación de dragón desde que tan solo tenía ocho, Hipo concluyó que era más obvio por la primera.
Astrid realmente era una persona extraordinaria para demostrar tanta determinación en el combate. Restricción. Si fuera por ella, Hipo se habría matado a sí mismo. Él pensaba que no sobrevivirá ni un segundo casado con una persona como ella.
Hipo estuvo a punto de morir, lo bueno es que no debido a Astrid. A pesar de que él no se habría sorprendido si ella hubiera intentado hacer que el Gronckle se dirigía hacía su posición para atacarlo. Pero no, simplemente el dragón lo vio y decidió atacarlo sino fuer por la intervención de Bocon que por suerte logro llegar a tiempo antes que el dragón disparara en la cara. Su maestro le culpo por su falta de concentración en el combate y le advierte que si no mejoraba en eso... Que se dé por muerto.
-Recuerden, un dragón siempre... siempre... Mata.- comentó en alto Bocon tanto para él como para los otros... Bueno, en especial para Hipo ya que se lo dijo en la cara.
Esa frase estuvo rodando en la mente del chico. A pesar de que hace poco estuvo cerca de escapar de una muerte segura, de Astrid y su hacha peligrosamente letal tanto el arma como el quien lo posee. Se formó una duda por ese comentario de su maestro.
Si los dragones solo matan, entonces, ¿por qué el Furia Nocturna no lo mato cuando estuvo a su merced?
-Entonces... ¿Por qué tú no?.- dijo el castaño mientras recoge de los restos de la que era la cuerda que había usado para atrapar al dragón.
Hipo se aventuró de nuevo al sitio donde prácticamente había hecha al tacho su futuro… Donde se había encontrado al Furia Nocturna. Él no sabía porque pero decidió seguir el rastro de destrucción que dejo el dragón, sabiendo que tal vez el dragón ya no está en la isla. Después de caminar por un sin fin de árboles derivados y rocas destruidas. Llego a una cala oculta bien en el bosque. Él estaba encima de una gran roca que estaba en la entrada de la cala, si se podría decir así. Era bonito pensó el chico, con un pequeño lago en el centro y unas cuantos árboles y flores rodeándolo todo. Pero al chico lo que le llamo la atención fue ver una escama negra en el suelo.
-Imposible... Si esto está aquí... Entonces... Eso significa... .- comenzó a decir Hipo pero fue cortado cuando algo grande y negro pasa a su lado. Haciendo que el chico se asuste y de un brinco mientras retrocede. Pero Hipo no pudo evitar también sentir asombro por lo que ve.
Efectivamente, el Furia Nocturna, el dragón más peligroso para los vikingos, el más temible, el más letal. Estaba allí, en medio de la cala. Luchando desesperadamente por los lados de la pequeña cala, intentando salir como de lugar pero una y otra vez caída con un fuerte golpe en el suelo.
Fue realmente hermoso y maravillo para Hipo presenciar aquel magnífico animal, sin esperar más, El chico saca su libreta para luego dibujar con facilidad al Furia Nocturna, quien ahora está intentado capturar un pez en el lago pero falla. Hipo sintió pena por el dragón pero estaba más intrigado de, ¿por qué no se va volando?. Mientras dibujaba, notaba las características del dragón. No era tan grande como una pesadilla monstruosa, incluso a un Nadder Mortal. Pero si tenía dos grandes alas negras, casi como los de un murciélago. Cuello corto, cabeza redonda, una larga cola, donde había dos aletas... No, mejor dicho... La mitad de una cola.
Había derribado la mitad de la cola del dragón. Ahora ya no era capaz de volar correctamente. Una enorme culpa fluye en todo el cuerpo del castaño. Mientras que sus dedos comienza a aflojar y deja caer su lápiz en la cala, provocando que el dragón se alertara de su presencia.
Pero el animal no hace más que mirarlo y este a él. No atacó, ni da ninguna señal de agresión. Hipo pudo deducir que el dragón parecía reconocerlo desde aquél incidente. Se sentó sobre sus patas y le devolvió la mirada a Hipo con desconfianza, inclinando su cabeza hacia un lado, observándolo como él lo estaba observando. El castaño se quedó sin palabras ante ese gesto.
El Furia Nocturna no era ningún animal sin cerebro, se dio cuenta de ello Hipo. Era inteligente, probablemente utilizó su inteligencia más que la mayoría de los vikingos en Berk. No es de extrañar que fuera tan peligroso. Él podría pensar, podría planificar sus ataques. Disparar con un increíble precisión y mortalidad, gran velocidad, gran agilidad y si con todo eso se suma la inteligencia y deducción. El Furia Nocturna era un enemigo formidable.
Pero, si tiene todo eso a su favor, ¿por qué no se comportó como un enemigo debe cuando Hipo estaba a su merced?. No es que el castaño haya querido morir pero no puede evitar pensar que este actuó diferente a los otros dragones con la cual ha enfrentado o mejor dicho... Ha encontrado y estos no dudaron en atacarlos.
Pero volviendo al tema principal, se suponía que un Furia Nocturna, el más grande y peligroso de todos los dragones tenía que "matar a la vista", pero, ¿Que pudo pasar para que este desafiara la conducta agresiva de un dragón normal?. No tenía ni idea. Y tampoco tenía ni idea qué hacer con un dragón ocultó en una cala. ¿Tenía que decírselo a alguien?, Lo matarían eso estaba seguro pero lo que no sabía era de porque sentía pena si alguien llegara a matar al furia nocturna. Eso lo mantenía confundido y atormentado.
Pero de una cosa estaba seguro, él volvería al día siguiente con unos cuantos pescados, pensó el castaño para sí mismo mientras caminaba hacia la aldea. Él pensaba que el dragón no haya comido nada desde aquél incidente después de presenciar su intento de pesca. Tal vez podría estar a una distancia segura y... Tirárselo o algo así. El dragón no podía volar, así que para el castaño debe ser lo suficientemente seguro si él no entró en la cala.
Pero también tenía un sentimiento de culpa y de que si no hacía algo pronto, el Furia Nocturna podría morir.
Después de un rato, sus pies lo llevaron al gran salón. Tras la supuesta muerte de su madre, para él solo estaba desaparecida increíblemente hasta ahora. El Gran Salón fue donde él y su padre se llevó a tener todos sus desayunos, almuerzos y cenas. Estoico no era un buen cocinero, tampoco lo fue Hipo, aunque probablemente podría cocinar algo mejor que el caldo que hacia su padre. Con esa anécdota, Hipo abre la puerta del gran salón y entra esperando no llamar la atención a nadie.
Mientras tanto, hace unos minutos, en unas de las tantas mesas que hay en el gran salón. Se encontraba sentada la hermosa chica de ojos azules como el mar y de cabello dorado, ella estaba comiendo un platillo de sopa de pollo. Pero estaba algo sería y preocupada ya que hace un rato su madre le comentó algo que no le gusta para nada. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando siente a alguien sentándose a su lado.
-Hola... A llegado al quien más quieres- saluda Brutilda, quien traía un platillo de estofado y empieza a comer.
-Hola.- devolvió el saludo Astrid aunque algo deprimido.
-Hey... ¿Qué te ocurre?.- pregunto su amiga al ver se estado.
Pero antes que Astrid pudiera responder tres chicos se sentaron en su mesa. Brutacio se sentó al lado de su hermana mientras que Patán y Patapez al otro lado de la mesa, en especial el enano que quiere estar al frente de su chica.
-Hola... ¿me extrañaste preciosa?.- preguntó seductor Patán quien traía una enorme pierna de cerdo para comer. Aunque cuando él come, come como cerdo… Así que eso era canibalismo.
-A ti ni tus pulgas te extrañarían.- contesta Brutilda defendiendo a su amiga. El pelinegro solo le lanza un gruñido mientras empieza a comer
A Astrid no le gusta que hablen o defiendan por ella pero en ese momento su mente estaba en otro lado. Incluso para responder o golpear a Patán como es de costumbre.
-Hey... ¿qué te pasa Astrid?, te noto preocupada.- le comenta Patapez al ver el estado de la chica.
-Si... Es como si hubieras visto a un fantasma o a mi hermana sacando los mocos.- comentó en burla Brutacio quien recibió un golpe que lo envió al suelo de parte de su querida hermana.
Era mucho peor pensó la chica. Astrid deja de comer mientras mira a un lado pensando que si era buena idea decirles o no pero concluyó que no ya que dentro de poco todos lo van a saber igual.
-Nada chicos... No me pasa nada.- comenta ella mientras retoma en comer su comida.
Esa respuesta no convence a todos pero tampoco quieren molestar a Astrid, conociendo su carácter, no valía la pena perder los dientes por saber que le sucede a la chica. Así que encogieron los hombros mientras siguen comiendo. Todos lo hicieron a excepto de Brutilda que sabe porque su amiga está pasando.
-Oye... Dime la verdad... ¿qué te sucede?.- pregunta casi en susurró Brutilda
Astrid la mira de reojo para luego mirar a los otros que están en la mesa, asegurándose que nadie los escuche. Una vez confirmado, se acercó lo más posible al oído de Brutilda.
-Dentro de poco es el anuncio.- le susurro Astrid lo más bajo posible pero lo suficiente para que la ollera. Brutilda entendió de porque su amiga esta así.
Lo malo es que los súper oídos de chismosos de los chicos pudieron escucharla.
-¿anuncio?, ¿Qué anuncio?.- Pregunta curioso Patán.
-Nada de lo que te importe Patán.- responde rápido y enojada la rubia ya que no le gusta que le escuchen cosas personales
-Todo lo contrario mi querida Astrid… Cuando seas mi esposa, me va a importar mucho lo que te pasa.-Dijo orgulloso el feo de Patán mientras le guiña el ojos.
Pero esto solo puso más furiosa a la chica.- Lo bueno de todo esto es que ya no correré el peligro de casarme con un tarado, idiota y estúpido como él.-Pensó con enojo Astrid pero cuando ella quiso darle un fuerte golpe a la cara al enano. Su madre aparece de repente a su costado.
-Hija… ya es hora.- le dice la vikinga adulta mientras le indica con una mano para que la acompañé.
Astrid asiente de mala gana mientras se levanta para seguir a su madre. Antes que se valla Brutilda le desea suerte. Sin embargo los chicos solo se confundieron ante la situación.
-¿Qué está pasando?.- Pregunto Patán a los demás en especial a la chica que queda.
-No tengo idea.- Respondió Patapez
-Ni yo.- comento Brutacio
-¿y tú?, ¿Nos dirás algo?.-Pregunta algo molesto Patán a la única chica de la mesa. Sin embargo Brutilda solo le sonrió con malicia, algo que le preocupo al enano.
-No tengo que decir nada… muy pronto lo sabrán.-Comento Brutilda pero esto solo confundió aún más a los chicos.- Ya quiero ver tu cara de estúpido Patán cuando lo sepas.- pensó la chica mientras vuelve a comer y espera el anuncio.
Los chicos no dijeron más pero si giraron su vista para ver dónde va la famosa Astrid Horffeson. Y no saben qué fue lo que le sorprendió mas, ver a Astrid dirigiéndose a la mesa del jefe o que los padres de la rubia estén allí también. Internamente cada uno se preguntaba ¿Qué pasaba?.
Después de unos minutos, se abrió la puerta principal del gran salón, dejando pasar al chico flacucho, castaño y alto. Hipo se dio cuenta que la sala estaba brillante, iluminado con antorchas ceremoniales y casi todos los miembros de la tribu estaba ahí.
Pero cuando el castaño da unos cuantos pasos, se queda paralizado por lo que ve en la mesa del jefe. Allí estaba Astrid, juntos con sus padres y al costado de todos ellos, estaba Estoico con Bocon quien se acercó cuando el jefe lo llamo. Hipo supo lo que significaba y con cautela comienza a retroceder para salir corriendo antes que se den cuenta de su presencia.
-¡Hijo ven aquí!.-Grito Estoico para que lo escuchara y no se escapara… A pesar de todo, conoce algo de su hijo para saber que a él le gusta evadir responsabilidades
De todas las veces que es ignorado, ¿Por qué este día tuvo que ser excepción? pensó molesto el chico ante su maldita mala suerte.- Justo cuando estaba tan cerca de la salida.- susurró el castaño para sí mismo y efectivamente, un paso más y hubiera escapado.
Estoico irritado al ver que su hijo solo se queda parado en la puerta de la entrada. Se levanta para acabar esto de una vez por todas. Y con una sonrisa forzada en su cara camina hasta estar cerca de su hijo y pone una mano en el hombre, símbolo de apoyo… Más bien era para que no se escapara.
-¡Gente les tengo noticias!.- anunció el Jefe a toda la sala. El grito fue lo suficientemente alto para que todos lo vieran. Al principio pensaban que era algo sobre la travesura que abra hecho su hijo ya que Hipo estaba a su lado con una cara nerviosa pero ni en un millón de años esperaran lo que les iba a decirles.- ¡Mi hijo y Astrid Horffeson se casaran este fin de semana!.- Anuncio alegre el jefe.
Sin embargo, no toda la sala compartía su entusiasmo. Prácticamente cada uno se podría ver en su rostro pánico combinado con sorpresa y algo de terror. Se preguntaban si habían escuchado mal, ¿Astrid Horffeson e Hipo Haddock, van a contraer matrimonio?. Definitivamente habían escuchado mal. Pero Estoico anuncia otra vez para confirmar su horror. Solo los padres de Astrid y el jefe estaban algo felices por el compromiso de sus hijos, en cambio Astrid solo se quedó mirando el suelo atónica y triste. Su madre nota esto y le pone una mano en el hombro, símbolo de apoyo y que todo va a estar bien pero no era lo suficiente para la chica, este momento.
Brutilda no estaba tan sorprendida como los demás de sus compañeros, ella ya lo sabía, solo le preocupaba como estará Astrid, al verla supo que muy mal. Pero el quien estaba peor que todos fue Patán, se preguntaba si estaba durmiendo y tenía una pesadilla, ya que no era posible que Astrid, la chica más fiera de Berk, la más Hermosa, Fuerte, Divina, casi como una diosa... La chica que nació para él... ¿se va a casar con su primo el inútil?, ¡¿se va a casar con Hipo?!. Tiene que ser una pesadilla solo espera despertar pronto. Inocentemente se da golpes en el cachete mientras repite despierta, despierta constantemente.
Un silencio absoluto inundo toda la sala por ese tan pero tan inesperado anuncio. La gente parecía como si hubiesen sido heridos por un rayo y espadas. Tenedores y vasos temblaron en las manos de todos los vikingos.
Hipo pudo notar en todos el horror y sabían que cada uno pensaba que era su culpa... Y no estaban equivocados. El castaño solo agacha la mirada mientras niega con la cabeza y deseaba que solo fuera un sueño… Una pesadilla. Todos los pensamientos acerca del Furia Nocturna huyeron de su mente.
-Esto va ser una noche larga.-susurro para sí mismo.
Espero que les haya gustado
Cometen sus opiniones ya que me inspiran para seguir escribiendo
Un saludo a todos y nos vemos a la próxima
Intentare publicar esta semana pero no prometo nada
