Disclaimer: no me pertenecen ninguno de los personajes que menciono de la serie son propiedad de Viacom, Nickelodeon y claro esta a sus creadores Michael Dante Di Martino y Bryan Koneztko. Solo hago estas viñetas por diversión
n_n
Muchas gracias por sus amables comentarios a Sifu Sihaya (por favor escríbelo!!!!)y Rubymoon-Faith (justamente en Kenny pensaba, miles de formas de morir a manos de Azula! XP).
Técnicamente traté de romper con el canon XP
"Rompe Cannon"
7.- Categoría Aleatoria
Tabú
- Ni aun así te apiadarás de mi
- No
- No tienes corazón – dijo entre sollozos
- Alguna vez lo tuve – dijo mientras la veía con un sentimiento de furia - pero lo congelaste y cuando se rompió se fragmentó para siempre
La mujer de cabellos castaños enjugó dignamente, alisó los bordes de su sari rojo como el color de la sangre, el lunar rojo destacaba sobre su piel morena, pero la decisión del joven de ojos grises no tenía marcha atrás, ella había desobedecido y ahora debía pagar las consecuencias de sus actos.
- Soy inocente – fue lo último que dijo antes que los sacerdotes vinieran por ella, pero él no le creyó –en el fondo lo sabes
- eso no lo sé
- Me someteré a la prueba para demostrarlo
- Los dos sabemos que nadie sobrevive, adiós Katara
- Adiós Aang
Tan solo tres lunas atrás eran la pareja más feliz de la aldea, él se dedicaba a recorrer todos los sitios de la zona que requerían de sus servicios en su bisonte volador, desde bajar a un pequeño gato- vampiro de un árbol, llevar un poco de viento para una embarcación de pescadores e incluso llevar un poco de agua a la parcela de un campesino que se quejaba por el mal clima que estaba acabando con su cosecha de amadas coles; mientras tanto ella se encargaba de curar a todos los enfermos que acudían a su lado. Por la tarde se reunían para compartir los alimentos y verlos atardeceres, eran sus primeros tiempos de casados, él le tejía coronas de flores y ella lo colmaba de besos y caricias haciéndolo el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra.
Para él ella era la representación del amor y la compasión en la tierra. La conocía de vista cuando acompañaba a su hermano en los viajes a las Islas, la había visto crecer, dejar su larga trenza para retomar el tocado de las mujeres adultas de su Tribu, había sido un amor silencioso, donde sus miradas habían sido cómplices de todo.
Finalmente se había armado de valor y la había pedido por esposa a su padre, un marino del sur, que después de muchos alegatos la había dotado de un rebaño de venados – alce, muchas pieles de animales del ártico para comerciar y numerosas piezas de la Tribu Agua a la que pertenecía..
Hasta ese funesto día en que el extraño apareció.
Era un hombre del oeste, sus ropas y sus rasgos lo delataban. Llegó pidiendo asilo a la aldea de las montañas pero nadie quiso ayudarlo, era uno de ellos, de los hombres de la región del fuego, de los destructores, los que acababan con aldeas enteras, en las condiciones que estaba solo podía tratarse de un desertor.
Las otras curanderas no quisieron atenderlo, temían que fuera atacarlos, la gente no quería el oro que les ofrecía, decía que era la perdición de los hombres. Entonces llegaron al noticias a la joven de ojos azules, que enfadada pidió que la llevaran ante el extranjero, nadie que necesitara su ayuda debería ser abandonado a la deriva, nadie por malvado que fuera merecía ese trato.
No parecía un guerrero experimentado, era demasiado joven, pero llevaba una espada en la espalda, vestía ropas que podía haber conseguido en cualquier villa del reino Tierra, pero sus ojos eran claros y brillantes como el sol, los huesos se le marcaban en el rostro y tenía una terrible cicatriz de hace años que había marcado el que podía haber sido un agraciado rostro y no hablaba mucho.
Katara le ofreció comida y alimento, curó unas heridas menores que tenía. Por sus características pensó que ese hombre habría peleado recientemente con maestros tierra, porque conocía las marcas que dejaban sus impactos. El trató de pagar con oro, pero ella dijo que no, que lo había hecho de buena voluntad y que una buen acción no debía de ser recompensada con dinero.
El joven le ofreció una daga con empuñadura de perla, pero ella no la aceptó, le dijo que ella curaba, no destruía, que por eso no podía llevar un arma con ella, él la dijo que le serviría en cualquier cosa que pidiera, ella rió, dijo que le agradecía, pero no necesitaba nada, que su esposo se encargaría de darle cualquier cosa que deseaba, ella le ofreció un atado con vivieres y le dijo como llegar al pueblo más cercano, el joven de ojos dorados no sabía cómo compensar todo lo que había hecho por él, se acercó a ella, y besó su frente como señal de respeto antes de salir del lugar.
Cuando regresó a casa se encontró con que Aang había regresado antes y la esperaba para contarle de la última aventura que había vivido al lado de unos niños en la playa. Ella le habló del extranjero, lo cual le preocupó de sobremanera, su esposa era joven y no conocía bien las normas de su gente, trató de explicarle que lo que había hecho no era correcto, al final esa noche pelaron y durmieron espalda con espalda.
A la mañana siguiente uno de los sacerdotes se presentó con una queja formal. Decía que algunas de las mujeres de la aldea se quejaban que la conducta de la joven esposa había sido indecorosa, que iba en contra de las normas y leyes de la tribu, que debía de ser castigada. El joven trató de defenderá, pero la gota que derramó el vaso fue el testimonio de una joven que decía que había visto al extranjero besar apasionadamente a la joven a cambio de sus servicios y que ella había aceptado sin poner reparo alguno.
El joven esposo se volvió muerto de celos a la joven morena que apenas daba crédito a lo que escuchaban, no podía negar que el extranjero la había besado, pero había sido algo fraternal, nada que pudiera dar lugar a malinterpretaciones, los ojos grises de su esposo se estremecieron como si fueran las nubes de una tormenta, le ordenó que regresara a casa, que él se encargaría de resolver el gran problema que le había causado. La joven furiosa, no comprendía la razón de ese comportamiento tan absurdo por ayudar a un extranjero, regresó a casa y cerró de un portazo.
La gente empezó a murmurar que era grosera, malvada, coqueta, que desafiaba las reglas, que no había sido una buena elección del joven de ojos grises, que ponía por los suelos la reputación de las mujeres de su tierra, que era una vergüenza, que debía de pasar por el ritual del fuego, que la respetaría como en las leyendas si era inocente, en caso contrario el fuego al consumiría.
Por la tarde llegaron los sacerdotes, la joven había llorado cuando su esposo le había dado a conocer la resolución de la gente de su pueblo, ella se defendió, gritó, no hubo palabra que sacara de su error a su celoso marido. Finalmente tuvo que vestir el sari rojo con el que había contraído matrimonio hace apenas unos meses, adornó sus pies con ajorcas; brazaletes y pulseras de oro tintineaban en sus brazos, cruzó unas palabras con su marido y se dirigió al centro de la villa.
Ahí había una pira de fuego y un camino oscuro que desprendía chispas, había sido rápidamente armado y encendido por los pobladores, decían que tenía piedras provenientes del volcán más cercano para que las temperaturas bajo la capa de cenizas fueran efectivamente abrasadoras. La joven de ojos azules se volvió nerviosa a la concurrencia, su esposo no podía sostenerle la mirada. Ella suspiró, podría congelar fácilmente las cenizas, pero entonces no le creerían. Esperó a que los sacerdotes dictaran su sentencia, para que las mujeres del lugar se acercaran, la insultaran, la despojaran de sus símbolos de matrimonio, sus joyas, despeinaran sus cabellos y destrozaran su hermoso vestido antes de pasar por la capa de cenizas y dirigirse a la pira.
Dio un último vistazo y dio un paso en el camino de cenizas, al principio no parecía tan caliente, pero conforme avanzaba sentía que la temperatura aumentaba , sentía como si pisara la arena ardiente del desierto, se acercó a la pira y rogó a Tui y La que le ayudaran, porque eso estaba llegando demasiado lejos.
Entonces hubo una enorme flama y un círculo de fuego la rodeó asustando a la joven de ojos azules, que escuchó como murmuraban las gentes e incluso arrojaban mas estacas a la hoguera, pero el fuego no la tocaba, así se quedó por el espacio de largos minutos , pero el fuego no cedió, de pronto apareció un hombre con una máscara azul de visajes blancos en medio del fuego, ella se asustó, el hombre se quitó la máscara y la joven inmediatamente lo reconoció.
- Estoy en deuda contigo, debes seguirme, no es un sitio seguro para ti
- Pero mi esposo… mi…
- Ahora eres una extraña para ellos, estás muerta porque rompiste su tabú
- ¡pero no hice nada malo!, ¡el fuego no me hace daño!, ¡deben verlo!
- No lo comprenderán, yo te protegeré, lo prometo por Agni, te ofrezco una nueva vida, lejos de aquí – dijo el joven de ojos dorados
- ¿quién eres?
- Solo un extranjero al que ayudaste
- No pareces ser un simple extranjero
- favor con favor se paga
- pero él….
- Si él se arrepiente y cree que eres inocente encontrará y seguirá tus huellas
La joven no quería, pero no tenía a donde ir, la habían despojado de sus cosas, su esposo no le había creído una sola palabra, ni siquiera la había defendido, no tenía a que quedarse en esa villa, con las lágrimas arrasadas siguió al joven. La llevó a un paraje, le ofreció unas ropas a cambio de las que llevaba, moradas, con un cinto blanco y un enorme sombrero de paja. Ella tomó un poco de la tierra roja del lugar y con un poco de agua hizo unas marcas en su cara para no olvidar lo que había vivido.
- Iré hacia el Oeste - dijo el joven - si quieres acompañarme será un honor
- Te seguiré, no tengo a donde ir – y murmuró mientras se ocultaba bajo el sombrero de paja – no puedo creer que no diera crédito a una sola de mis palabras
- Algún día lo comprenderá y cuando lo haga…
- Será demasiado tarde – murmuró ella mientras sus huellas de ceniza iban dejando sus marcas en el camino
Se dice que el esposo de la joven algunos meses más tarde se enteró de que todo había sido una mentira inventada por la aprendiz de la adivina para separarlos, trató de buscar en vano una huella en el sitio donde habían estado las cenizas, pero hace mucho tiempo el viento las había barrido. Pidió ayuda a algunas de las gentes de la aldea para buscarla, pero las opiniones estaban encontradas, el daño estaba hecho y el pueblo se dividió en dos, uno quedó apegado a la tierra y otro que se hizo nómada y se dedicó a buscar por siempre a la joven por lo alto y ancho de mundo.
Dicen las leyendas, que en una remota villa del oeste, se sabe de una mujer de vestidos rojos y sombrero de paja con velo que se dedicó a hacer el bien entre los pobladores del lugar hasta ser conocida por generaciones posteriores como La Dama Pintada.
Cuentas las crónicas de la nación del Fuego que uno de los príncipes salió a recorrer el mundo para aprender cómo era la vida y entender el corazón de los hombres. Que al final de sus viajes conoció a una extranjera con la que recorrió parte de su camino a casa, que por circunstancias poco claras volvieron a separarse en una pequeña villa donde esperó siete años en vano la llegada de alguien, al final de la espera se unió en matrimonio al príncipe. Ella fue símbolo de fidelidad y compasión por todos cuantos la rodearon. Sus tumbas aún pueden verse en el mausoleo de la familia real de la Nación del Fuego.
Con esto concluye me participaicón en la semana Shipping
Muchisimas gracias por regalarme unos valiosos minutos de su tiempo
n_n
Comentarios, críticas, tomatazos, ya saben…. Son bien recibidos
No olviden dejar reviews!!
