Muy buenos Días/tardes/pre-noche/noche (o como sea) Aquí reportándome con otro capítulo más

Los personajes no me pertenecen son de sus respectivos creadores: Katsura Hoshino, Atsuko Asana, Touya Mikanagi, GoHands y Shingo Suzuki pero la historia si es mía

Sin más que aportar espero y que disfruten este Salvaje y Loco Fic


Miraba profundamente a ese pelinegro quien estaba frente a él sentado y con los ojos cerrados

— ¿Tengo algo en la cara?—esa pregunta le sobresalto, el pelinegro abrió sus ojos esperando la respuesta

— N-no tienes nada—le aseguro sonriendo nervioso

— Entonces deja de mirarme—hablo serio, el albino se sonrojo, para después dar una radiante sonrisa

— Kuroh hay que salir—

— ¿Salir?—pregunto extrañado, el albino asintió

—Sentados aquí no encontraremos nada ¡debemos buscar al Rey Plateado!—

— ¡Sí!—grito una chica asiendo acto de presencia, cabello largo de un rosa pálido, con ojos bicolores uno azul y el otro color verde

—Neko ponte algo de ropa—ordeno el mayor con voz firme, el albino solo se encontraba en el fuerte brazo de la chica con la cara roja

— ¡No quiero!—se quejó la fémina sin soltar al albino quien comenzaba a volver a su color de piel normal

—Neko—hablo Isana separándose de la chica, se quitó la chaqueta azul, provocando que Kuroh desvainara su espada

—Isana Yashiro—gruño

— ¡Espera Kuroh no es lo que piensas!—grito el albino temeroso de su vida, termino por quitarse su chaqueta y colocándoselo a la minina

— Entonces Kuroh ¿Si salimos?—el pelinegro suspiro, la mirada sonriente del albino solo provoco que se rindiera

Ambos chicos y una gata caminaban por las concurridas calles de Tokio, Kuroh estaba alerta por si volvían a encontrarse miembros del clan Rojo, o de Scepter 4, los cuales ya les habían atacado días atrás.

Miro al albino, después de descubrir que todo lo que recordaba era una mentira había caído momentáneamente en depresión, pero ahora parecía normal, como si jamás hubiera estado ese sentimiento

El albino de ojos dorados comenzaba a creer que subir a ese barco había sido una mala idea, si bien lo habían utilizado como medio de escape para huir de Scepter 4 y bueno ahora podía decir

— ¿Dónde estamos?—pregunto extrañado mirando al pelinegro quien al parecer tenía la misma interrogante, en cambio la chica caminaba de un lado a otro maravillada por todo


Ambos estaban acostados en sus respectivas camas, Allen estaba mirando su nuevo brazo elaborado por uno de los miembros de Circus ¿Akari? No recordaba pero al rubio llamado Yogi le daba un miedo especial

— Me pregunto porque—susurro pensante, Kanda se paró causando extrañeza en el menor—Kanda ¿Dónde vas?—pregunto levantándose ligeramente

—Que te importa—le contesto, bufo sabía que respondería de esa forma, la puerta fue abierta por Gareki quien le miraba desinteresadamente

— ¿Gareki-San?—se extrañó el albino mirando al pelinegro

—Debes cuidarlo—ordeno el chico señalando al albino de ojos rojos, quien simplemente saludo con la mano

—Lo cuidare—aseguro ignorando la forma brusca del chico, algo en ese albino le encantaba, tal vez porque ya no era el único con ese extraño color de cabello, aunque ¿Habrá sufrido algún trauma?

—Nai, pórtate bien—hablo encogiéndose a la altura del niño, el albino asintió con vigor para después sonrojarse al sentir como el mayor revolvía su cabello—Volveré pronto—le aseguro para después seguir a Kanda

Allen frunció el ceño ¿Qué tramaban esos dos? Si bien Kanda no estaba obligado a decirle de donde conocía a Gareki ni siquiera tenía derecho a saber su tipo de relación, pero diablos. Se estaba muriendo por la curiosidad

—Moyashi—frunció el ceño reteniendo el impulso de gritar, pues no había sido Kanda quien le llamo

—Es Allen—corrigió llorando, el niño ladeo la cabeza confundido—Mi nombre es Allen—aclaro

—Es lindo—elogio con brillo en sus ojos carmesí—pero… ¿Por qué Kanda-San te llama así? ¿Es tu apellido?—pregunto curioso, el Semi-Noé negó lentamente

—Mi nombre es Allen y mi Apellido es Walker—aclaro sonriendo dulcemente

— Entonces ¿Tú nombre es Allen Moyashi Walker?—pregunto maravillado, Tsukumo ya se lo había explicado eso de los nombres y apellidos, Walker simplemente se rodeó de aura deprimente, en ese instante entraron ambos chicos

— ¡Gareki!—grito alegre corriendo hacia el mencionado, Kanda arqueo una ceja extrañado de observar al albino mayor recargado en una esquina de la cama, se acercó solo para verificar que no se tratara del Noé

—Soy un Moyashi, solo soy un Moyashi—lagrimeaba con el alma casi abandonando su cuerpo

—Che, no digas cosas que ya sabemos—gruño el pelinegro logrando que el aura del Moyashi se volviera más deprimente, gruño para después sujetar por el cuello al "británico" y comenzar a zarandearlo, dejo de hacerlo y un Timcanpy imaginario comenzó a dar vueltas por la cabeza del albino—Tsk, eres patético—el albino reacciono con la mirada oscurecida y sonrisa filosa, Nai se estremeció abrazando a Gareki quien se sonrojo ligeramente

—Tu, maldito por tu culpa—el albino estaba molesto y Kanda estaba dispuesto a golpear al chico— ¡Por tu culpa todos me llaman Moyashi!—soltó lágrimas de pena—Hay de mi…ya no me podré casar—anuncio dramáticamente, Kanda intento pensar que tenía que ver el casamiento con lo del seudónimo

—Pero si te queda bien—hablo en estado pensador

— ¡Eso lo dices tú Bakanda!— ambos comenzaron una pelea que provoco que Nai se cubriera sus oídos confundido y a la vez aterrado por semejante demostración de violencia

— ¡Ya basta!—grito el pelinegro mirando a ambos exorcistas, pero estos simplemente le ignoraron—Detente Hermano—esas palabras sirvieron para que el albino parara en seco, sujetando del cabello a Kanda quien estaba encima de él, una posición bastante comprometedora que los cuatro presentes ignoraban

— ¿Hermano?—pregunto el albino mirando a Kanda— ¿Gareki-San es tu hermano?—estaba impactado, el "japonés" gruño levantándose de encima

—No es de tu incumbencia Moyashi—hablo serio, Allen sonrió con amargura, era un hecho. No importase cuanto tiempo conviviera con el exorcista Mayor, ellos simplemente jamás se llevarían bien, él jamás sabría nada de Kanda, jamás le conocería, jamás avanzarían más allá de simples compañeros, aunque. Apretó los puños con furia

— ¿Por qué?—pregunto débilmente mirando un punto en el techo, el pequeño Niji sintió el peligro en el aire y simplemente se aferró a Gareki, Kanda desvaino a Mugen mirando al Noé quien lentamente comenzaba a levantarse

Esa sonrisa erizo la piel del pelinegro quien por reflejo saco su pistola

—Mantente atrás Nai—pidió, pero Kanda solo le hizo un ademan para que se detuviera

—Yo me encargare de él— aseguro, salto hacia el albino quedando mugen a centímetros de su cuello

— ¿A-ah?—esa exclamación hizo que volviera a enfundar su espada— ¿Q-que diablos tramabas?—pregunto al borde del pánico, una delgada línea de sangre salió de su cuello, dejando a ambos chicos tiesos— ¡Casi me matas!—grito Allen en crisis, Kanda le restó importancia, varias venitas palpitantes aparecieron en su cien, pero después su mirada se volvió de confusión, al ver a Nai ligeramente asustado, Gareki seguía con ese extraño artefacto en su mano ¿Qué era eso?—Kanda ¿Qué ocurrió?—pregunto extrañado, el silencio del mayor le causó extrañeza— ¿Vo-volvió a pasar?—pregunto mirando al peli-azul preocupado, este chasqueo la lengua en confirmación, su flequillo cubrió sus ojos

Nai estaba confundido, hacía apenas unos segundos parecía haber otra persona en la habitación, pero ahora otra vez se encontraba Allen, se acercó tímidamente siendo detenido por Gareki, le miro suplicante y este le soltó no sin antes murmurar un: "Estúpido animal"


Los cuatro estaba sentados en el comedor, Allen aun lado de Kanda, Gareki parecía incómodo con un Nai sentado plácidamente en sus piernas, Allen estaba hambriento y como unas cien ovejas iban y venían con platillos para el albino, Nai estaba asombrado y Gareki tuvo que calmarlo para evitar que copiara la forma de comer del albino mayor ¿Qué acaso no tenía modales?

Todos terminaron de comer al mismo tiempo, lo cual causó sorpresa en todos los del segundo barco

—Valla Allen-Kun, sí que tienes apetito—hablo Yogi sonriendo, el albino se rasco la mejilla apenado

—Lo siento es debido a mi inocencia—hablo para después agradecer por la comida

— ¿Inocencia?—pregunto Yogi extrañado mirando disimuladamente a Nai ¿Por qué este no comía igual?

Una alarma sonó por todo el barco, los miembros de Circus se pararon al unísono

— ¿Qué sucede?—pregunto Kanda en un gruñido

—Atacan la ciudad—anuncio, Gareki se paró de su asiento y al instante los cuatro fueron conducidos a sus habitaciones por las ovejas, para su mala suerte

Allen calmaba a Kanda quien ya tenía ganas de destruir a todas las ovejas molestas

—Basta Kanda, ellas solo hacen su trabajo—

—Tsk— la puerta sonó y ambos ya sabían de quien se trataba, no hizo falta que Kanda abriera la puerta pues el joven Gareki tenía la costumbre de abrir puertas con alambres o pequeñas bombas elaboradas con cualquier cosa encontrada

— ¿Qué?—pregunto serio ante las miradas de ambos chicos—Toque ¿No? Además, si estuvieran haciendo cosas Nai me lo hubiera dicho—Allen se sonrojo con violencia, mas sin embargo la inocencia de Kanda no fue capaz de comprender del todo eso, pero decidió guardar silencio

…En otro lado, cerca de aquí y lejos de allá…

El albino de ojos dorados reía cada vez que sus perseguidores chocaban con una pared, Kuro solo se preguntaba si él también se vio así de patético, las risas de Isana le hicieron saber que sí.

—No hay tiempo de juegos, debemos irnos—anuncio

—Buen trabajo Neko—elogiaron ambos chicos a lo cual la chica sonrió con orgullo

— ¡No te escaparas de mí!—esa voz monstruosa les erizo la piel, se miraron confundidos, pues escuchaban pero no lo veían, el suelo colapso, Kuroh sujeto a Shiro y Neko volvió a su forma animal estando en la cabeza del albino

— Wow—los ojos de Yashiro se iluminaron—Miro Kuroh parece un monstruo—

—Eso me lo esperaría de Neko—pensó divertido

— Kuroh ¡Mira!—el albino señalo a la distancia— ¿Están volando?—el pelinegro bajo a Yashiro en la azotea de una casa

— ¿Iras?—pregunto preocupado

—Esa cosa esta detrás de ti, además…no deja de nombrarte—

—Pero… hay muchos Isana Yashiro en el mundo ¿No?—hablo nervioso, Kuroh se encogió de hombros

—Los reyes desconocen tu nombre ¿Por qué ellos lo sabrían?—hablo para si el chico, bien sabía que Shiro tenía amnesia y solo el Rey Plateado podría explicarle algunas cosas, pero…negar que esto no le daba curiosidad le era imposible

— ¿Estás pensando lo mismo que yo?—parpadeo varias veces por la seriedad del chico, asintió incapaz de mentirle—Bien, entonces está decidido—

Era una locura lo que iba a hacer, una completa y desesperada idea para recuperar sus recuerdos y recordar quien era, pero era la única que tenia

— ¡Shiro!—grito el pelinegro

— ¡Aléjalos de mí!—hablo señalando a las personas voladoras que se acercaban a gran velocidad, el albino se acercó lo suficiente a ese ser humanoide quien no dudo en agarrarlo, sintió una opresión en su pecho

— ¡Shiro!—grito la chica, el chico maldijo por lo bajo para después correr tras la chica— ¡No! ¡Suéltame Kurosuke!—los gritos de la chica y el acercamiento de los desconocidos hacían que su cabeza fuera un lio, el razonamiento le decía que no permitiera que Yashiro fuera capturado, que había otra forma y su corazón le decía lo mismo, ambos estaban sincronizados. Suspiro pesadamente, soltó a la chica, extendió su mano derecha hacia la dirección del albino, para después "tirar" de él

— ¿Eh?—fue lo único en decir el albino al verse en los brazos del pelinegro espadachín

— ¡Shiro!—grito Neko feliz mientras le abrazaba, el albino miro confundido al mayor, este miro a otro lado desinteresado, él sonrió

—Cierto, debe haber otra manera—

El pelinegro se sorprendió por esa habilidad del chico, los sujetos voladores se acercaron y destruyeron fácilmente al sujeto que los perseguía, había más humanoides

— ¿Están bien?—les pregunto un rubio quien se quedó sorprendido al verles ¿Era porque eran extranjeros?— ¡Tsu-Tsukumo-Chan!—grito aterrado, una joven rubia apareció mirando preocupada al rubio, se veía hermosa con ese vestido colorido y ese sombrerito encima de su cabeza, el rubio señalo a los chicos y por un instante miraron el asombro de ella

—Se parece a Kanda-Kun—le murmuro el chico a la chica

—Y el albino a Nai-Kun y Allen-Kun—hablo ahora ella mirando a ambos jóvenes

— ¡Shiro es mío!—grito la fémina abrazando al albino, miraba con cierto recelo a la chica quien para su parecer no dejaba de ver a Su Shiro

Ambos extraños se miraron, asintiendo al poco rato, en cambio ambos chicos se miraron confundidos ¿Quiénes eran Kanda, Nai y Allen?

Continuara…