DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a JK Rowling y WB TM.
CAPITULO SIETE
"Reviviendo el Pasado"
POR: TlalGalaxia
Solo un año ¿Eso era todo? Harry miró a sus espaldas y comprendió que no podían ir a la casa de los gritos ese año. Lupín estaba ahí. La mano de Hermione estaba cerrada fuertemente en la suya como mucha veces lo estuvo en años pasados y eso lo puso en un estado de alerta y desesperación que tanto habían evitado los pasados meses ¿De verdad se habían acabado sus opciones? ¿Debían regresar a la tienda del señor Emrys y trabajar por los ingredientes una vez más? ¿Debían simplemente robarlos para acelerar el proceso? Una situación desesperada requería de medidas desesperadas.
En el camino al castillo, Harry tiró de la mano de su amiga adentrándose en la densidad de los árboles. Ese gran bosque de árboles enormes ahora cubiertos por el manto de la nieve, les dio la bienvenida ocultándolos del resto de las personas que por ahí transitaban.
-Necesito decirte algo,- le dijo nerviosamente y frotándole los brazos para calentarlos pues ella empezaba a titiritar,- pero necesito que no te molestes conmigo porque ya nada podemos hacer para cambiar lo que pasó.
Hermione arqueó la ceja temiendo lo peor pero al mismo tiempo sin poder llegar a una conclusión acertada de lo que él estaba a punto de decirle.
-No podemos volver a la cabaña abandonada…
-Ya lo sé, Harry, Lupin…
-Espera,- interrumpió rápidamente apenas soportando el frío en su nariz y en las orejas,- sé que lo sabes. No podemos ir ahí, y el clima no es bueno para usar la tienda ¿Recuerdas cómo nos fue con el invierno en el bosque de Dean?,- Hermione se estremeció pero asintió de cualquier manera,- necesitamos resguardo y lo único que se me ocurre sin cometer una fechoría es ir dentro del castillo.
Hermione miró en dirección al castillo, aunque era físicamente imposible porque los árboles obstruían la vista. Sabía lo peligroso que era eso pero era evidente que no podía pensar en otra opción.
-Apareceremos en el mapa del merodeador,- le dijo mordiéndose los labios,- y los Dementores…
Hasta entonces, Harry no había reparado a pensar en ellos. Así que con más razón procedió a hablar.
-Entonces tengo que decírtelo, Hermione…- ella lo miró desconcertada, sus rodillas comenzaban a temblar a causa del viento helado que se metía por debajo de su capa,- alguien dentro del castillo me vio la última vez que entré,- los ojos de Hermione se abrieron a su máxima expresión pero Harry intentó tranquilizarla,- fue Dumbledore…
-¡Harry!
Él le cubrió la boca con la mano pero ella forcejeó. Harry apretó más rodeándola con el otro brazo.
-¡Shhh! Hermione… no fue a propósito, no puedo hacer nada para cambiarlo ya. Lo que queremos es ir al futuro, ir más al pasado no nos ayudará.
Hermione se tranquilizó luego de unos momentos y eso ocasionó que él la soltara, pero la mirada de su amiga parecía estar lanzando un par de crucios al dirigirse a él.
-¿Y qué tanto vio?
Harry pasó saliva nerviosamente. Hacía mucho tiempo que Hermione no lo intimidaba tanto. En momentos como esos comprendía por qué Ron de repente era tan condescendiente con ella.
-Hablé con él.
-¿Qué hiciste qué?
Harry se apresuró a cubrir la boca de su amiga una vez más pero ésta vez fue ella misma quien la cubrió muy a su pesar y le indicó que se alejara con la otra mano.
-Eso es terrible, Harry- susurró una vez que se sintió lista para hablar de nuevo,- ¿Te das cuenta de lo que has hecho?
Harry asintió exasperadamente.
-Si nos vamos a poner a hablar de avistamientos en el pasado, te recuerdo que tú interactuaste contigo misma en el primer viaje…
-¡Pero eso es distinto! Yo no sabía que era yo misma en el pasado y… y… ¡esa conversación tenía que suceder!
-Bueno ¿Qué tal que mi conversación con Dumbledore también tenía que suceder? Es decir… ¿No te parecía que de pronto Dumbledore parecía saber más de lo que decía? A lo mejor él siempre supo… de alguna manera… que sobreviviría.
Hermione lo observó reprobatoriamente con las manos en jarras. Harry solo se quedó ahí parado esperando a que ella le dijera algo que tumbara de raíz su teoría.
Pero no lo hizo.
Simplemente se limitó a suspirar hondo y a cambiar la posición de sus manos ahora sobre el pecho. ¿Tal vez le había creído? ¿Tal vez había considerado que había un poco de verdad en lo que él le decía?
-Sé que podemos confiar en Dumbledore,- dijo ella casi cavilando en sus propios pensamientos,- de todas las personas que pudieron darse cuenta quién eras, tal vez él sea la mejor de todas las opciones… pero no sé… ¿Será verdad que lo que está pasando debía suceder de esa manera o es simplemente que intentamos ser positivos ante los eventos? Oh, Harry… todo es tan confuso y no puedo… hace un momento temí haberte perdido y ahora veo que no hemos podido resolver lo del viaje en el tiempo…
Harry se acercó lentamente a ella y depositó sus manos en los hombros de Hermione. Ella se mordió el labio inferior y procedió a abrazarlo con todas sus fuerzas. Harry la dejó descansar por un momento así, sabía que para ella estar confundida no era un estado natural ¿Cuánto tiempo llevaba ya en control total de su vida? Luego de la caída de Voldemort no había existido persona más feliz… más aliviada. Harry sabía que toda esa lucha, en gran parte, había sido por personas como ella. Y que si algo del pasado era cambiado, tal vez la guerra y el mismo Voldemort podrían regresar. No había entendido hasta entonces lo difícil que era para ella, no solo pensar en su familia y en sus hijos sino en ese pasado donde temía por su vida pues era ella y todos los que eran como ella, quienes mayor temían que Voldemort ganara más poder.
-No lo dejaré volver,- le prometió acariciando su espalda,- no le permitiré que te haga daño nunca. Ni estará ahí cuando tus hijos nazcan. Voldemort se fue y ese hecho permanecerá así.
Cuando Hermione se apartó de él, las lágrimas corrían sin parar sobre sus mejillas. Harry sabía, como siempre lo había sabido, que el entendimiento era mutuo. Que él había adivinado su preocupación antes de que se la dijera y que las palabras de Harry habían tenido el efecto necesario en ella.
En el camino de regreso a Hogsmeade, decidieron utilizar el pasadizo de Honey Dukes mientras el Harry de trece años estuviera en la taberna de Madame Rosemerta. Una vez en los pasillos, subieron varios pisos hasta encontrarse con una pared. Caminaron tres veces de un lado a otro pensando la misma cosa y al final entraron por la puerta que se manifestó.
Harry sonrió tan pronto la puerta se cerró detrás de ambos y las capas de invisibilidad cayeron al suelo.
-Se parece a tu casa.
-Pero tiene varios rasgos de la tuya,- replicó ella.
En efecto, dentro de esa sala, comúnmente conocida como "la sala de los menesteres", Harry y Hermione habían invocado un escondite, un lugar para habitar. El toque personal había venido tal vez ante la desesperación de ambos por estar de regreso e casa. La sala color beige mate, con los muebles café oscuro y la tapicería contrastante en naranja y azul eran muy típicas de Hermione, mientras que la chimenea era idéntica a la de Grimmauld Place al igual a una estantería con lo que parecían ser antigüedades tal vez alguna vez abandonadas en esa sala.
Hermione se desplomó en el sillón mayor y Harry hizo lo mismo al lado de ella. Con los ojos cerrados, dejaron la cabeza reposar en el respaldo del mueble y se quedaron en silencio por varios minutos.
-Hablaré con Dumbledore,- dijo Harry por fin.
Hermione no respondió pero al no objetar, se entendía que ese era el único plan que había.
-¿Crees que nos ayude?
Harry se encogió de hombros.
El director casi había adivinado la presencia de Harry tan pronto cruzó la puerta a pesar de estar usando la capa de invisibilidad.
-No creí que volvería a verte.
-No tuve opción…- había respondido Harry quitándose la capa pues estaban solos en la oficina,- la pluma de Fawkes me hizo avanzar solo un año como la vez pasada.
-¿Y has venido por otra pluma?
Harry asintió. El director de Hogwarts observó al hombre sentado del otro lado de su escritorio y Harry no pudo evitar salvo preguntarse si era posible que el temor de Hermione se cumpliera y que estuviera destruyendo el pasado que con tanto trabajo habían construido.
-Profesor… yo sé que el verme aquí le ocasionará más preguntas que certezas. Tal vez hoy no pero en un futuro se preguntará muchas más cosas de las que ahora seguro se pregunta.
-De tener alguna pregunta en concreto, ya la habría hecho, Harry… lo que sí tengo es una petición. Y es la siguiente ¿Te molestaría que le echara un vistazo al artefacto que te trajo a éste tiempo?
Harry lo pensó por unos instantes. No estaba seguro de poder aceptar esa petición ¿Qué diría Hermione al respecto? No quería estropear las cosas más de lo que posiblemente ya lo hacía.
-Profesor, tengo que consultarlo.
Los ojos claros de Dumbledore inspeccionaron los de Harry. Siempre había tenido ese efecto de adivinar lo que pensaba. Y hasta entonces, Harry siempre había creído que Dumbledore utilizaba legilimancia pero de así serlo, lo habría sentido gracias a sus habilidades como Auror.
-Solo intento decidir quién es tu compañero de aventuras,- sonrió el director posiblemente adivinando la preocupación de Harry,- ¿Será acaso tu compañero de travesuras? El señor Weasley… ¿O acaso habrás logrado corromper a Hermione Granger a romper las reglas más seguido? No… no tienes qué contestarme, solo te muestro mis divagaciones.
-Profesor… si le damos el aparato ¿Qué haremos nosotros mientras tanto? Nuestro escondite está ocupado ahora por el profesor Lupín… o lo estará pronto. Por el momento estamos en la sala de los menesteres pero…
-¡Ah! Sala de los menesteres… maravillosa, en verdad.
-Profesor,- insistió Harry antes de que empezara a divagar como sabía que siempre hacía,- además, necesitamos varios ingredientes para hacerlo funcionar y pensaba que tal vez podría conseguirlos del salón de pociones… y del invernadero.
Dumbledore asintió en silencio.
Durante los siguientes días, Harry y Hermione permanecieron en su escondite. Más que nada porque sabían que en esa época era cuando Harry más había usado el mapa del merodeador y que se viera a sí mismo recorrer los pasillos de Hogwarts no parecía buena idea. Y siendo que el salón de los menesteres no estaba en el mapa, era como ser invisible por lo menos para esa herramienta.
Claro que también estaba el problema de la comida, el cual solucionaban escabulléndose por la noche a la cocina para robar lo que fuera comestible. A veces un trozo de pan y leche y otras veces sobras de la cena. Los primeros tres días había ido solo Harry pero pronto debían cambiar de estrategia.
-Tal vez quien deba salir la próxima vez sea yo…- sugirió Hermione una vez discutiendo el tema,- no sería raro que hubiera dos como yo deambulando los pasillos… de por sí había dos por lo general… no entiendo cómo no notaste esa anomalía en ese tiempo.
Hermione estaba recostada en el sillón mediano con las rodillas flexionadas y las pantorrillas colgando de la orilla. Sus piernas se balanceaban mientras hablaba. Harry estaba en el sillón grande recostado también con las manos debajo de la nuca y mirando al techo.
-Supongo que no te estaba prestando atención.
Hermione guardó silencio por un instante. Sus pies dejaron de mecerse y se giró mirando algún otro punto en el techo de su departamento provisional.
-Claro…
Harry notó que algo andaba mal.
-¿Qué?
-Nada.
A Harry le tenía un poco molesto la actitud de Hermione últimamente. Murmurando cosas para sí, diciendo una cosa pero implicando otra con la mirada. Molestándose por unas cosas pero dejando pasar otras. Sabía que el dolor de lo que habían visto en el andén aún no se disipaba y en un principio la justificaba por ello, pero conforme los días pasaban era evidente que algo más le molestaba.
-Hermione…,- insistió Harry,- ¿Qué es eso que has estado pensando en estos días? Sé que no se trata de los niños o el giratiempo… ni siquiera el hecho de que Dumbledore sabe que estoy aquí. Y también sé que no es reciente… lo has estado pensando desde que falló nuestro primer viaje… desde que volvimos a vivir el año del basilisco.
Hermione sintió un peso enorme sobre el pecho. No podía decir que le pareciera extraño, después de todo, Harry era una de las pocas personas en el mundo que mejor la conocían. Era casi como si pudiera leerle la mirada tanto como ella podía leer la de él.
-No es algo fácil de decir…- le dijo en un tono bajo.
-Inténtalo.
Ella se mordió el labio inferior como buscando las palabras adecuadas.
-¿Recuerdas lo que te dije acerca de la adivina del callejón Diagón?
-¿Qué hay con eso?
-¿Recuerdas que te dije que pasé mi primer año indecisa acerca de la persona de mi destino…?
-ajá.
-¿Quién crees que pensé que era esa persona cuando estábamos en segundo año?
Harry frunció el ceño pensando que definitivamente no se trataba de Ron. Entonces, cuando la primera posibilidad le cruzó el pensamiento, no pudo evitar soltar una carcajada.
-No…- dijo Harry.
Hermione hizo una expresión visiblemente molesta y se cruzó de brazos.
-Si te lo vas a tomar así…
-No, no… vamos, dime ¿Qué pasó cuando descubriste que Lockhart no era el hombre de tu destino?
-Harry, no uses ese tono burlesco o paro en éste momento.
-No, espera… lo siento. Continúa.
-Antes de ser petrificada por el basilisco, estaba segura que Lockhart podía ser esa persona… las novelas que había leído de él casi me habían convencido y yo… bueno, me siento idiota ahora que soy mayor, pero en aquel tiempo se sentía como algo real ¿Sabes? En fin… cuando por fin fui des petrificada y él había perdido la memoria y Ron y tú me contaron lo que había pasado… pues perdí un poco la fe. No es fácil seguir creyendo luego de dos años ¿Sabes?
-¿En serio te afectó tanto?
Hermione miró a Harry de reojo, parecía incrédulo ante lo que había escuchado pero ella asintió con pesadez.
-Harry, para mí era real… tan real como lo tuyo con Cho. Pero en fin, digamos que lo superé y que tuve suficiente distracción en nuestro tercer año para no pensar mucho en eso.
-Tu primera experiencia con el giratiempo.
-Pero había muchas cosas que me molestaba. La carga de clases, Ron criticando a Crockshanks, los dementores, Sirius Black, Ron y tú siendo unos imbéciles…
Harry iba a reírse, pero el ver la expresión de Hermione, sintió remordimiento por primera vez. Pensó en el pasado, pensó en esos días y lo ocupado que estaba odiando a Sirius Black que por mucho tiempo pasó por alto los comentarios de Ron con respecto a Hermione. De cómo tomaba todas las clases al mismo tiempo y lo que le había dicho antes, sobre no darse cuenta que dos Hermione andaban deambulando por Hogwarts ¿Tal vez sí le había herido la indiferencia de sus supuestos dos amigos?
-Lo siento…
-No, no tienes qué decirlo. Ha pasado demasiado tiempo para que lo sientas. Además, no es eso lo que me acongoja ahora que revivimos el pasado. Es sentir que vuelvo a cavilar esas decisiones. Perder mi ilusión por Lockhart fue el inicio de mi autocensura. De momento todas las adivinaciones que escuchaba me parecían basura porque la adivinación que me había hecho tomar la decisión de vivir en éste mundo en lugar del de mis padres, no se estaba cumpliendo. Y casi estaba segura que no se cumpliría, que era una mentira y que yo había caído como una niña ingenua ante las palabras de una mujer extraña en el callejón Diagón.
-Por eso… por eso odiaste la clase de adivinación de Trelawney…
-Trelawney solo lo hizo peor… a veces era evidente que solo inventaba lo que decía. Y entonces pensaba que a lo mejor esa mujer había hecho lo mismo conmigo. Odié sentirme tan estúpida…
Harry recordaba la escena de Hermione el día que había abandonado la clase. Esa ira con la que le había hablado ahora tenía mucho más sentido que en aquel entonces. Además, no podía negarlo, en su tiempo también le había parecido que muchas veces Trelawney inventaba sus adivinaciones como queriendo ocultar que en realidad era una farsa eso del "ojo interno".
-Hermione ¿Te puedo preguntar algo sin que te molestes?- Hermione asintió,- ¿Por qué si sabías lo que iba a pasar… fuiste al callejón a decirte todas esas cosas de todas formas?
Hermione suspiró. Era evidente que su mente estaba inspeccionando ese mismo pasado. Luego una sonrisa se dibujó en su rostro. Luego de eso se reincorporó sentándose propiamente en el sillón en el que había estado recostada la mayor parte de la conversación. Harry giró la cabeza desde su posición aún con las manos debajo de la nuca.
-Tal vez no sea justa la manera en que abordé el tema… es verdad que odié la profecía de la adivina y el engaño. A Trelawney y a Lockhart… pero también es cierto que dentro de mí, todavía atesoraba esos días… esos instantes en que creía que era cierto. En mis primeros meses en Hogwarts creer eso fue lo que me motivó a seguir aquí a pesar de mí misma. Luego, cuando creer en eso se había ido, pues ya te tenía a ti y a Ron para motivar mi estadía. En pocas palabras, Harry, esa mentira era un dolor necesario.
Harry sonrió también y se reincorporó sentándose propiamente en su sillón que estaba en posición perpendicular al de Hermione. Extendió la mano y sujetó la de ella dándole un apretón cariñoso. Hermione volvió a sonreír.
-Entonces me da gusto que haya pasado… porque gracias a eso estuviste… te quedaste. Si no te hubieras quedado ¿Qué habría sido de mí?
La noche previa a navidad, Dumbledore le dio a Harry un poco de poción multijugos y le pidió que asistiera a la cena navideña junto con quien fuera su compañero o compañera de viaje. La idea no había sido agradable para Hermione en primera instancia, pero Harry le aseguró que Dumbledore le había prometido darles el giratiempo y los ingredientes una vez terminada la cena. Así que cuando bebieron la poción y se convirtieron en dos niños de primer año, no pudieron evitar maravillarse ante el reflejo en el espejo. Claro que conocían esos rostros.
En la mesa justo en el centro del gran comedor, fue extraño sentarse frente a ellos mismos. Ya se habían visto de jóvenes con anterioridad, pero no habían tenido la oportunidad de permanecer cera por tanto tiempo. A Harry se le había olvidado que Hermione solía tener dientes prominentes y a Hermione se le había olvidado lo delgados y nerviosos que Harry y Ron se veían en su juventud. Les tomó un gran esfuerzo resistir las carcajadas pero les costó más actuar natural. Además, la conversación de la Profesora Trelawney y sus adivinaciones traían a colación recuerdos que era difícil mantener a raya.
—Si te interesa saberlo, he visto que el profesor Lupin nos dejará pronto. Él mismo parece comprender que le queda poco tiempo. Cuando me ofrecí a ver su destino en la bola de cristal, huyó.
—Me lo imagino.- replicó incrédula la profesora McGonagall.
—Dudo —observó Dumbledore, con una voz alegre pero fuerte que puso fin a la
conversación entre las profesoras McGonagall y Trelawney— que el profesor Lupin esté en peligro inminente. Severus, ¿has vuelto a hacerle la poción?
—Sí, señor director —dijo Snape.
—Bien —dijo Dumbledore—. Entonces se levantará y dará una vuelta por ahí en cualquier momento. Derek, ¿has probado las salchichas? Son estupendas.
Harry y Hermione se miraron estupefactos al notar que se refería a ellos… ¿Quién se suponía que era Derek? Lo habían olvidado. Harry entonces decidió tomar la comida que le había pedido mirando de reojo a los demás comensales. ¿Por qué les había pedido Dumbledore algo como eso? Durante las siguientes dos horas que duró la comida, ambos participaron incluso en el gesto de colocarse los sombreros ridículos de sus crackers. Harry no pudo evitar mirar de reojo al profesor Snape considerando en tiempo en que pensó que era una mala persona. Lamentando en lo más profundo haberlo juzgado tan mal solo porque no lo conocía. Había sido odio ciego… sin tan solo pudiera acercarse a él y decirle lo agradecido que estaba…
Hermione pareció comprender los pensamientos de su viejo amigo y cuando pudo, le dio una palmada en la espalda de manera reconfortante.
Cuando la cena hubo terminado, Dumbledore los condujo a su despacho. Harry y Hermione seguían pareciendo dos niños de once años pero quien pusiera atención en sus miradas se daría cuenta de su verdadera edad.
-sé que es difícil…- susurró Hermione mientras caminaban detrás del director,- yo misma hubiera querido aplastar la rata de Ron al otro lado de la mesa…
Harry no había pensado en Sirius hasta entonces.
-Y entiendo que quieras acercarte a Snape y advertirle…- continuó ella,- pero no podemos, esas son cosas que estamos seguros que no podemos hacer.
Harry comprendía. Era distinto con Dumbledore pues siempre había sido un misterio para ambos el tiempo que lo habían conocido. E incluso al saber su destino y final, sabían que el mismo profesor no lo preguntaría. Era mucho más sabio y sensato que ambos y era por eso que era tan urgente abandonar ese tiempo. Poco a poco los miedos y dudas del pasado estaban saliendo a la superficie y tanto Harry como Hermione comenzaban a perder la voluntad de dejar las cosas tal cual habían sido. Especialmente ahora que era tan sencillo entrar a la torre de Gryffindor y matar a Scabbers de verdad y salir y buscar a Sirius en las afueras de Hogwarts y decirle que sabían la verdad. ¿Tal vez así habrían sobrevivido a la última guerra?
-Muy interesante aparato el que me diste,- dijo el director por fin luego de cubrir los retratos en su oficina pues estaba seguro que el efecto de la poción estaba por llegar a su fin,- a lo largo de mi vida he fabricado tantos que fue difícil no maravillarme con éste. Sobre todo ahora que lo están haciendo ir al futuro…
Dumbledore apareció un biombo cuando los cuerpos de los niños comenzaron a crecer. Colgados en el biombo estaban unas túnicas de adulto que se colocaron apresuradamente tras remover la ropa de niño que cada vez parecía más imposible vestir.
-¿Pudo repararlo?- quiso saber Hermione suponiendo que si alguien era capaz de tal cosa, era él.
-Ah, señorita Granger… debí suponer que la compañía del señor Potter la corromperían algún día. Era solo cuestión de tiempo ¿No es así?
Hermione sonrió saliendo de detrás del biombo y ajustando sus ropas con un toque de su varita.
-¿De verdad cree que estamos aquí para cometer una travesura? El giratiempos puede ser una herramienta muy útil si se le emplea bien.
-Usted es la mejor persona para decirlo,- señaló el director observando a Harry salir de detrás del suyo y ajustando su túnica también,- justo ahora su versión de catorce años está haciendo lo mismo para llevar todas las materias posibles.
Hermione recordó el fiasco que ese intento había sido pero por obvias razones no pudo hacer la observación frente al director.
-Me temo que repararlo sería muy complicado en tan corto tiempo,- agregó el director,- y me parece que no es necesario que pierdan el tiempo que me tomará averiguar la mejor manera de ayudarles. Así que me parece que lo más sensato es que tomen el reloj, avancen un año más y vean si el Dumbledore de dentro de un año tiene más respuestas que el que ahora ven…
Harry recibió el giratiempo que Dumbledore le estaba regresando. Se podía ver que la quebradura seguía ahí. Luego les indicó una mesa en uno de los rincones y al acercarse encontraron de buena gana todos los ingredientes necesarios, incluyendo la pluma de Fawkes.
-Profesor,- dijo Hermione mientras Harry procedía a pulverizar varios de los ingredientes,- ¿Será posible que tenga un poco de poción multijugos para nosotros el próximo año? Estoy segura que la necesitaremos.
El profesor accedió a la petición de Hermione sin preguntar una vez más por los motivos de la misma. Luego que los ingredientes estuvieron en el giratiempo, Hermione extrajo del bolsillo de su uniforme de niño y una cajita diminuta donde había reducido todas sus pertenencias y la agrandó extrayendo las capas de invisibilidad, luego la volvió a reducir y la colocó en el bolsillo de su túnica. Después de colocarse las capas cubriendo todo salvo el rostro, Harry colocó la cadena en el cuello de Hermione y procedió a hacer lo mismo el propio. Dumbedore se despidió de ellos agitando la mano mientras que Harry le daba un giro hacia adelante y Harry le colocaba la capucha y luego hacía lo mismo con la propia. El hechizo "levitus" fue convocado por ella y el viaje en el tiempo comenzó una vez más. Aparecerse invisibles en la sala de Gryffindor no fue extraño para ellos. Miraron a su alrededor y se apresuraron a moverse a un rincón pues toda las chicas y chicos corrían de un lado a otro ordenando su cabello, atando zapatos de lujos y perfeccionando sus vestimentas.
Sabían que debían esperar solo unos instantes más y la sala común se quedaría sola.
-Hermione…- susurró Harry como dándose cuenta por primera vez que estaban abrazados casi desde el principio,- creo que ya se fueron todos.
Hermione dio un respingo como dándose cuenta de lo mismo y procedió a retirar el reloj apartándose de él abruptamente. Se había vuelto una rutina tan común que de pronto le pareció que en efecto tendrían que saltar de año en año. En el instante en que caminaron por el pasillo de Hogwarts vistiendo aún sus capas, Hermione deseó que no fuera así. Era verdad lo que le había dicho a Harry, que había disfrutado ese par de años con la ilusión de la adivina del callejón, pero conforme los años avanzaron, estar en Hogwarts se había vuelto una pesadilla mucho más grande que toda esa ilusión del pasado. No podía, simplemente no quería volver a verlo ¿Por qué no podía quedarse el pasado donde pertenecía?
De alguna manera he vuelto. No sé ni cómo seguí escribiendo el capítulo pero por fin he pasado el tormentoso tercer año. Ojala les guste, no es que hubiera querido dejarlos es que el bloqueo fue terrible. Poco a poco hemos avanzado. No, no quiero hacer "año con año" pero por lo menos en un principio será necesario.
Gracias por leerme y dejarme los reviews en el pasado. No olviden dejar el nuevo, a vece saber lo que opinan o los sentimientos y reflexiones que los capítulos les despiertan son los que me llevan a cobrar inspiración. Sé que el fandom Harmony se está extinguiendo, pero como escritora Harmony de casi 10 años en el giro, me niego a quitar el dedo del renglón. Espero que ustedes tampoco.
TLAL
