Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, obviamente.
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Hola a todos. ¿Cómo están? Espero que bien. En fin, para no retrasar demasiado la actualización de las historias y de este capítulo, me veré nuevamente forzada a hacer una nota genérica de autor con los agradecimientos. Perdón por eso, pero no quiero faltar a mi promesa. De verdad, sepan que les estoy agradecida de todo corazón, leer de ustedes me hace muy feliz. En mi opinión, no es el número de reviews lo que cuenta sino el hecho de saber que hay alguien que disfruta lo que uno escribe. Además, encuentro los reviews más personales. En todo caso, gracias. Por todo, por su opinión y por leer mi historia. He aquí el nuevo capítulo.
Yuxtaposición de soledades
Algo más
VII
"La metáfora perfecta"
La calidez contra su piel la hizo volver en sí, estaba amaneciendo ya y los rayos dorados de la luz del sol comenzaban a resultar fastidiosos contra su piel y para su descanso; por lo que debería interrumpirlo. De todas formas, pronto deberían partir y continuar la misión. Sin embargo, al abrir los ojos débilmente, se encontró con un espacio vacío a su lado, un espacio que recordaba perfectamente haber estado ocupado por su compañero de equipo, Neji Hyuuga. Incorporándose rápidamente, observó los alrededores. Nada. Neji no parecía estar por ningún lado pero no le sorprendía, no realmente. Era un hecho concreto y bien sabido por ella que el castaño era un madrugador y que despertaba siempre al alba para contemplar el sol ascender hasta que del rojo del cielo ya no quedaba nada. Hasta que la última estrella se desvanecía. Según él, despertar más tarde de esa hora, era un desperdicio y una pérdida de tiempo. Holgazanería, lo llamaba; y Tenten tenía que estar de acuerdo con él, ella nunca despertaba después de esa hora tampoco. Al menos no, la mayor parte de las veces. Sin embargo, en esta ocasión particular había estado tan a gusto entre sueños –aunque sin saber realmente porque- que no había sido capaz de percibir la hora en que correspondía despertarse. Lo cual le fastidiaba pues ella nunca fallaba. Nunca erraba, siempre era exacta y efectiva. Su cuerpo mismo parecía estar programado para despertar a tan temprana hora, y lo estaba desde que era niña. Entrenar con Neji, ser su compañera de entrenamiento, requería eso. No menos, nunca menos. Las exigencias de Neji eran altas, así como las de ella sobre sí misma. Quizá, solo quizá, era esa la razón por la que el Hyuuga le permitía estar a su lado. O quizá no. Nunca le había preguntado realmente, y si lo hiciera, dudaba que le respondiera con algo más que con un "Hmp" y un gesto de desestima. Como considerando su pregunta infantil y estúpida. Después de todo, así era Neji. Y por ella estaba bien. No sería ella quien lo cambiara.
Se incorporó levemente y en ese preciso instante Neji reapareció de entre unos arbustos, ojos blancos agrietados y venas vibrando debajo de su piel. Poniéndose de pie, se acercó a él.
—¿Novedades? —preguntó, reprimiendo un bostezo.
El Hyuuga desactivó el Byakugan y negó con la cabeza —Negativo. No parece que hubiera una trampa en kilómetros.
La castaña asintió, contemplando los alrededores pensativa —¿Crees que nos estén simplemente aguardando?
—Eso es lo que creo, efectivamente. Aún así, creo que es demasiado pronto para decir.
Tenten estiró ambos brazos sobre su cabeza, desperezándose —Supongo que tienes razón. ¡Dios, que bien dormí! Supongo que el árbol no era tan rígido como pensé.
El Hyuuga simplemente puso los ojos en blanco e ignoró el comentario. No tenía intención alguna de decirle que, de hecho, no había dormido contra un árbol sino contra él. De todas formas, lo encontraba sumamente irrelevante. No veía propósito alguno para la misión.
Todo pensamiento de paz y tranquilidad fue inmediatamente borrado por el sonido de un duro impacto, el "crack" de algo quebrándose y un grito femenino histérico que acababa de derribar todo silencio que pudiera haber en el ambiente. Fastidiado, volvió el rostro al lugar del que provenía el sonido. Debí suponerlo. Pensó, frotando su frente; se trataba de Naruto y Sakura. Y, como era de esperarse, la cuestión rondaba en algo que el rubio había intentado hacer y que la chica había detenido a tiempo, con un golpe. Naruto había intentado besar a Sakura, y ahora yacía en el piso de espaldas con la nariz rota y sangrante. Quejándose, lloriqueando y disculpándose como un tonto, como el tonto que era. Había veces en que Neji se preguntaba como un sujeto así había logrado derrotarlo, luego recordaba que sabía exactamente porque. Por estúpido que a veces Naruto pareciera, sabía más y era más inteligente de lo que realmente dejaba ver.
A su lado, Tenten reía a carcajada tendida y más allá Ino hacía lo mismo, mientras contemplaban la escena divertidas.
Neji negó la cabeza y susurró por lo bajo —Ese idiota...
La castaña volvió a reír abiertamente, habiendo escuchado perfectamente el comentario de su compañero de equipo —Eso debió haber dolido.
Pero Neji no replicó, simplemente continuó observando al rubio intentar detener la hemorragia que fluía desde su nariz rota hasta su mentón, goteando pequeñas gotas rojas sobre sus anaranjadas ropas.
Tenten dejó de reír y sonriendo se volvió al castaño —Oh, vamos Neji... no puedes decir que no es gracioso.
Él negó con la cabeza. Ciertamente, no encontraba la gracia en alguien haciendo tal ridículo de sí mismo. Más aún, por una razón tan tonta como lo era un inútil beso —Lo siento, no.
La muchacha se cruzó de brazos, insatisfecha. Se preguntó si algún día llegaría el día en que lo oyera reír. Neji no reía, nunca lo hacía. Al menos, ella jamás lo había oído. Podía tener expresión seria, el ceño fruncido, podía lucir pensativo y hasta podía sonreír arrogantemente. E incluso, en una extraña situación (luego de su derrota con Naruto y su charla con Hiashi, de la cual nunca había dicho una palabra), logró verlo sonreír genuinamente, como si un peso se hubiera levantado de sus hombros. Aún así, nunca lo había oído reír y dudaba que un día como aquel llegara.
—Eres tan serio...
Él enarcó una ceja —No veo el inconveniente en serlo.
Tenten se encogió de hombros —Bueno... supongo que no lo hay —aún así, la expresión que en aquella desconcertante situación había visto. La expresión de aquella sonrisa relajada, aliviada y genuina había visto, nunca se había borrado de su cabeza. Para ella, aquella había sido una de las cosas más maravillosas que había podido ver. Rara y, sin embargo, poblada de una belleza que la había deslumbrado. Ver a Neji sonreír era como tener que aguardar 76 años solo para vislumbrar un instante del cometa Halley y, aún entonces, Tenten estaba segura que la espera valía la pena. Quizá, en otros 76 años, si tenía la fortuna podría verlo. Quizá no.
—¿En qué piensas? —la cuestionó tras unos segundos, observándola meditabunda contemplando el vacío. Una débil sonrisa en los labios.
—Oh. En el cometa Halley —sonrió.
Él puso los ojos en blanco —Es solo hielo y roca, Tenten.
Debió suponer que Neji le quitaría importancia. Aunque, por supuesto, ella no hablaba del cometa que él pensaba o quizá si, y había sido capaz de ver a través de ella, lo cual no sería extraño —Yo creo que es algo más —aunque hielo y roca definitivamente lo describía a él. De hecho, lo hacía perfectamente. Quizá había encontrado la metáfora perfecta. Neji era como un cometa.
—Es solo hielo y roca —repitió, pero causó cierto fastidio ver que ella continuaba sonriendo de aquella forma. No era extraño, de todas formas, Tenten habitualmente era una persona sonriente y alegre, pero esta vez la sonrisa era diferente. Tenía otra forma, la curva en ella era distinta.
La chica, por su parte, seguía contemplando a Naruto quien ahora estaba siendo asistido por Ino, la cual intentaba reparar lo que Sakura había roto. Tratando de ganar algo de tiempo pero, inevitablemente, ya estaban retrasados.
Neji contempló los alrededores y vio a Shikamaru con una similar expresión de exasperación a la que él mismo debía tener en el rostro en aquel preciso instante. No lo culpaba, él era quien tendría que asumir la culpa por los errores de los demás. Quien tendría que oír palabras tras palabras si algo salía mal. Y Naruto no le hacía las cosas más fáciles. En absoluto. Luego, Ino se marchó en busca de Sakura quien se había marchado furiosa entre los árboles. Segundos después, Ino volvió furiosa seguida –minutos después- de Sakura quien no se veía en absoluto complacida.
Tenten puso los ojos en blanco —¡Tsk! Esas dos son puro drama —afortunadamente, ella nunca había sido ese tipo de mujer. Nunca había creado conflictos innecesarios ni había intentado superarlos de manera infantil y absurda. Para Tenten, todo se reducía a las habilidades y la única forma de probar algo era entrenando y luchando en un combate real; sin estupideces de por medio. Sin competencias inútiles y frívolas. Quizá, por esa misma razón, Tenten no prestaba demasiada atención a su apariencia, no cubría su rostro natural con maquillaje ni intentaba lucir atuendos incómodos y llamativos. No intentaba lucir como una muñeca, porque ella definitivamente no era una. Y tampoco deseaba serlo. Ella no dependía de nadie.
Neji se cruzó de brazos y por el rabillo del ojo contempló a la que fuera su compañera. Debía admitir que, de una forma u otra, estaba agradecido de tenerla a ella en su equipo y no a alguien como Ino o Sakura. No lo soportaría, no lo habría soportado. Se preguntaba como hacía Shikamaru para sobrellevarlo. No estaba seguro.
Cuando el líder de la misión se acuclilló una vez más para repasar el mapa, él y Shino se acercaron; examinando cuidadosamente el terreno que les restaba por recorrer y demás.
Neji repitió lo que había dicho a Tenten aproximadamente media hora atrás —Examiné con mi Byakugan la zona y no parece haber trampas de ningún tipo.
Shikamaru asintió —Nos están esperando directamente, confían en sus habilidades.
Shino se mostró levemente contrariado por esto, o eso pareció ver Neji detrás de las grandes ropas y las oscuras gafas. El miembro del clan Aburame habló, segundos después, con voz profunda y seria —Nos están subestimando.
Shikamaru asintió, no realmente demasiado afectado por ello —Eso supongo yo también.
Neji se encogió de hombros y se puso de pie —Eso hará las cosas más fáciles —y lo haría, subestimarlos (subestimarlo) sería lo último que harían. Era su primer error y el último. Su principio y su fin.
Y sin decir más se dispusieron a partir, lo antes posible, para recuperar el tiempo perdido por el absurdo incidente. Lamentándose no haber sido capaces de marcharse de aquel lugar al alba, pero eso ya no tenía remedio. Apresurando el paso, ascendieron a las ramas y comenzaron a trasladarse por ellas a gran velocidad en la formación en la que venían haciéndolo desde el principio. La primera mitad del camino, afortunadamente para el Hyuuga, fue completamente silenciosa pues todos parecían haber recobrado la seriedad necesaria para la misión y estaban concentrando todas sus fuerzas en completarla con éxito. Y Naruto, más que nadie, parecía haberse transformado por completo. Su semblante era serio y decidido, y en toda su piel parecía estar escrita la palabra "Sasuke". Honestamente, Neji no sentía ninguna empatía hacia el Uchiha. En su opinión, Sasuke era un traidor que había abandonado la aldea y aún si había asesinado a los ancianos del concejo y había forzado a Danzou a abandonar el puesto de Hokage en el cual se había impuesto, no cambiaba su percepción de él. Seguro, en cierta forma, estaba agradecido por aquella noche en que un "extraño" se había infiltrado a la aldea y había asesinado a ambos consejeros y forzado a Danzou a huir, pero eso no compensaba todo el resto. En ese sentido, Neji era inflexible.
Continuaron trasladándose de aquella forma, sorteando ramas caídas y la espesa arboleda que en más de una ocasión se entrometía en su camino y golpeaba su rostro. Los ojos de él, perfectamente blancos y de pupila agrietada, continuaban escaneando el terreno con suma cautela y dedicación; buscando algún indicio, lo que fuera, que le diera una pista de algo inusual pero no parecía poder encontrar nada, solo alimañas que correteaban por el bosque, aves que anidaban en los árboles y pequeños y grandes animales distribuidos a lo largo del terreno, ocultos. Nada. Definitivamente, nos están subestimando. Por la expresión de Tenten, a su lado, podía ver que ella también había llegado a la misma conclusión, pues estaba molesta. Muy molesta. Si había algo que la chica odiaba, aún a sus 19 años de edad, y él lo sabía mejor que nadie, era ser subestimada. Fuera por la razón que fuera, ya tuviera que ver con su aspecto, su género o simplemente por arrogancia. No lo toleraba, y no lo toleraría de nadie.
La voz de Shikamaru, indicando un alto, llegó rápidamente a los oídos del resto e inmediatamente todos se detuvieron en un pequeño claro a cuyos metros se encontraba la entrada cavada en piedra de la que, se suponía, era la guarida Uchiha. El símbolo del clan pintado sobre la roca les confirmó que, en efecto, se encontraban exactamente donde debían estar. Sin perder tiempo alguno, ingresaron a la guarida.
En un principio, consistía en un gran espacio tipo vestíbulo de roca de cuyo techo alto goteaba humedad. Las paredes que los rodeaban se encontraba completamente enmohecidas e igual de húmedas que el techo. Sin embargo, unos metros más adelante, la guarida se dividía en cuatro caminos, cuatro corredores de paredes estrechas y techo bajo. Los cuatro parecían llevar a lugares distintos, y los cuatro estaban completamente sumidos en la oscuridad. Activando el Byakugan, examinó uno por uno.
Mientras Tenten aguardaba, oyó a Naruto exclamar —¡¿Qué esperamos?! ¡¡¡Encontremos a Sasuke!!! —y a Sakura reprimirlo inmediatamente, quizá algo más bruscamente de lo que debería — Sería estúpido simplemente ir Naruto, no sabemos lo que nos espera —después de todo, el rubio no hacía aquello solo por él sino por ella.
Neji por otro lado, continuaba examinándolo todo con su mirada.
Levemente sorprendido, soltó un bajo jadeo —¿Qué- —más allá de 15 metros no podía ver nada, absolutamente nada. Cada corredor terminaba en una espesa e interminable oscuridad que ni siquiera sus privilegiados ojos podían penetrar.
Tenten notó la contrariedad en los habituales ojos vacíos del Hyuuga —¿Qué sucede? —susurró.
Las venas alrededor de sus ojos rápidamente se hundieron debajo de la piel hasta desaparecer completamente de la vista —Mi Byakugan está bloqueado. No puedo ver el fondo.
Los ojos color caramelo de la chica se abrieron desmesuradamente. El Byakugan era infalible, la vista de Neji –en particular- era infalible. ¿Qué demonios está pasando?.
El castaño comunicó esto al Nara y se apartó para oír las indicaciones. El resto, al igual que él, permaneció atento y expectante inmediatamente. Shikamaru alzó la cabeza y habló —Le ordené a Neji que observara con el Byakugan y aparentemente no parece haber trampa alguna en el camino. Sin embargo, por una razón u otra no puede ver más allá de un rango de 15 metros; por lo que debemos movilizarnos con cuidado —todos asintieron inmediatamente, mientras que Sakura contempló los corredores y Naruto bufó fastidiado—. Iremos dos por cada corredor.
Luego de meditar por unos segundos y observar con cautela los rostros de cada uno, añadió —Ingresaremos de esta forma: Neji y Tenten, irán por el corredor de derecha, al siguiente, ingresarán Sakura y Naruto —ambos contemplaron la entrada, se miraron entre ellos y asintieron—; luego, iremos Ino y yo por el siguiente, y por último; Shino y Kakashi ingresarán por el de la izquierda. ¿Entendido?
Todos hicieron un gesto u otro de asentimiento, se colocaron en la entrada del corredor correspondiente que deberían recorrer y a la señal ingresaron al mismo tiempo. Tras caminar unos pasos, notaron como la luz se iba ahogando progresivamente hasta quedar en la más espesa y oscura soledad. En ese preciso instante, oyó a Neji murmurar.
—Byakugan —y al instante la joven empuño un kunai; aguardando que, de un instante a otro, algo o alguien los atacara. Por el momento, tal cosa no sucedió.
Tanteando las paredes, continuaron caminando con cuidado, hasta que –en un instante preciso- el estrecho giró bruscamente y las paredes se volvieron aún más irregulares y dentadas. Con grandes baches, en los que fácilmente podían ocultarse una persona o dos y grandes picos que fácilmente podían desgarrar la piel al menor descuido.
Neji colocó una mano frente a ella deteniéndola al instante —Tenten, quiero que estés alerta —susurró. Ella asintió, pues aún en la más densa de las oscuridades Neji podría verla.
Sin embargo, antes de que pudiera responder al mandato del chico, algo la impactó de lleno, estampándola contra una de las paredes del pasadizo. Un fuerte dolor se expandió por su espalda, uno agudo, y todo dio vueltas por un instante. Aquello que la había golpeado seguía ejerciendo presión contra ella. ¿Qué...?
