Día 7. Mari protects Chat

(Mari protege a Chat)

Era un día cualquiera para la ciudad del amor pero no para Marinette.

Después de que todo París pusiera en boca de todos los parisinos los rumores sobre de Chat Noir y a ella como su novia, la vida de la chica ya no era tan tranquila que digamos es más hasta sentía que ya no tenía más privacidad en su vida después de aquel incidente con el akuma.

Los clientes, los reporteros hasta incluso Alya le hacían preguntas absurdas sobre su relación "amorosa" con el héroe de París. Ni un respiro le daba a la pobre chica sin que hablaran del tema de cierto héroe de traje gatuno.

Pero lo que Marinette jamás contaría es que en ese día "normal" cambiaría su vida para siempre, al igual para cierto chico de cabellos dorados y ojos esmeraldas.

La Dupain-Cheng se encontraba en su aula, sentada en su respectivo lugar junto con Alya; y claro siendo rodeada por sus compañeros de clase quienes le preguntaban ansiosos y dispuestos por sacarle alguna que otra respuesta de la francesa-asiática sobre su supuesta relación con Chat Noir.

– Ándale Marinette, ¿Cuánto llevan tú y Chat Noir juntos?

– ¿Te ha llevado de paseo alguna vez?

– ¿Se han besado?

– ¿Por qué ocultaste su relación?

Y la lista de preguntas se alargaba más y más. Lo cual esto hacia que a la azabache ya comenzaba a fastidiarle.

– Marinette no te quedes callada y cuéntanos por favor. Total ya todo París sabe tu relación con Chat Noir. – comentó Alya lo cual esto hizo que Marinette le dedicara una mirada mortífera hacia su amiga quien de pronto se quedó callada.

– Chat Noir y yo no somos novios. – confesó al fin Marinette.

Adrien quien apenas había entrado al salón alcanzó a escuchar aquello que dijo su amiga. Esa confesión hizo que al rubio se le pusiera roja sus mejillas a la vez que un dolor en su pecho comenzó a sentir, pero aquello lo había ignorado, tomó asiento y saludo a su amigo.

– Chat Noir sólo hizo su trabajo como héroe nada más.

– Bah, ¿Hacer su trabajo? Por favor Marinette Chat Noir es un bueno para nada. – todas las miradas se dirigieron hacia Chloe quien se limaba sus uñas.

– ¿Cómo dices Chloe? – espetó molesta Marinette.

– Lo que escuchaste Dupain-Cheng. Chat Noir no es un héroe y jamás lo será. Él solamente es un asistente para Ladybug. Y no sólo es eso sino que también es un completo fracasado. Un bueno para nada. No cabe duda alguna en por que todo París los haya emparejado como pareja, son tal para cual; es más hasta hacen buena pareja. Una pareja de fracasados.

Todo el mundo se quedó impactado por las palabras de Chloe, más en especial Marinette y Adrien.

En el caso de Marinette era porque jamás en su vida había escuchado tal grosería hacia su compañero, si había algo que a ella le molestaba era que personas como Chloe Bourgeois insultaran a Chat Noir y que lo menospreciaran o no lo tomaban en cuenta.

Entre tanto Adrien sabía perfectamente que todo París tenía más preferencia en Ladybug más que en su alter-ego, pero aun así no podía dejar de sentir ese sentimiento de rechazo y envidia. Después de todo él era un gato negro; uno de mala suerte.

– ¿Cómo te atreves? ¡Cómo te atreves a decir eso sobre Chat Noir! – vociferó con furia Marinette hacia la rubia.

– ¿Y por qué no? – esbozó hipócritamente la hija del alcalde. – él no vale la pena.

– ¡Por supuesto que él si vale la pena! ¡Y él vale mil veces más que Ladybug! – aquello dejo impactada a Chloe, y por supuesto a todos sus compañeros.

– ¡Jamás compares a ese inútil con la grandeza de Ladybug! – dijo molesta Chloe echando humos en las orejas. – ¡Ella vale más que ese ridículo gato! Aunque… – Chloe hizo una pequeña pausa para luego reírse a carcajada limpia. – Obviamente estás completamente ciega Dupain-Cheng y por qué no ese bueno para nada además ser tu novio es un gato negro. ¿Y sabes a lo que eso significa verdad? Un gato negro es un símbolo de mala suerte Marinette. ¿Y sabes qué? Él al ser eso hace que los akumas aparezcan y ataquen a los ciudadanos y no olvidemos que también es una distracción para Ladybug. Además…

Marinette ya sentía hervir su sangre mientras que su rostro blanco se tornó rojo del coraje, su corazón latió cual tambor por la rabia y desprecio hacia la rubia quien no dejaba de insultar a su compañero.

¿Cómo se atreve?

¿Cómo se atreve Chloe Burgeois a ofender a su compañero?

La última gota que arrebaso el vaso hizo explotar a Marinette cuando la hija del alcalde dijo algo que nunca debió haber dicho hacia Chat Noir.

– NADIE y te lo repito NADIE ama a Chat Noir. Es una VERGÜENZA para todo París y por supuesto un completo DEBIL.

– CIERRA LA MALDITA BOCA CHLOE. – explotó la azabache haciendo que todo el salón quedará completamente en silencio que hasta las respiraciones de todos sus compañeros se detuvieron del espanto. – ¡CHAT NOIR NO ES NINGUNA VERGÜENZA NI TAMPOCO UN DÉBIL NI NADA DE LO QUE TÚ HAS MENCIONADO DE ÉL! ¡LADYBUG AL IGUAL QUE TODO PARÍS HAN SIDO TESTIGOS DE INMUERABLES SACRIFICIOS QUE HA HECHO CHAT NOIR PARA PROTEGERLOS DE LOS ATAQUES DE LOS AKUMAS! ¡ESTOY TAN HARTA Y MOLESTA A LA VEZ QUE TÚ Y TODAS LAS PERSONAS QUIEREN EXCLUIR A CHAT NOIR DE TODO! ¡Y TE DIGO UNA COSA MÁS, ÉL NO ES QUIEN ATRAE A LOS AKUMAS A LOS CIUDADANOS ERES TÚ; CHLOE BURGOIS! ¡Y QUIERES SABER ALGO MÁS! ¡NO ERES MÁS QUE UNA INSIGNIFICANTE NIÑA DE PAPI, EGOISTA SIN CORAZÓN, LA QUE SÓLO PIENSA EN SI MISMA Y NO LE IMPORTA LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMÁS, LA QUE SÓLO CON BASTAR CON TRONAR LOS DEDOS PUEDE TENER LO QUE QUIERA! ¿Y ADIVINA QUÉ CHLOE? ¡ESTOY HARTA! ¡HARTA DE TI, DE TU ACTITUD DE NIÑA MALCRIADA, DE TU FORMA DE PENSAR QUE ERES MEJOR QUE TODOS LOS DEMÁS! ¡ASÍ QUE HAZME UN BENDITO FAVOR SI ES LO QUE PUEDES HACER CHLOE! ¡CIERRA TU MALDITA BOCA DE UNA MALDITA VEZ! ¡QUIERES!

Los compañeros de Marinette jamás se imaginaron que la azabache diría tales cosas como esas hacia Chloe Burgeois. Y hablando de ella, la rubia tenía un sinfín de expresiones en su rostro tales como: la furia, la vergüenza, el shock, y sobretodo lo pasmada que estaba. Y a decir verdad a Marinette no le importaba si Hawkmoth aprovechará esa situación en akumatizar a la hija del alcalde pero alguien ya debía poner en su lugar a la rubia y sus caprichos absurdos de niña mimada.

Todos sus compañeros tomaron asiento cuando el timbre de la escuela sonó, Marinette estaba echa humos aun podía sentir aquella rabia y furia carcomiéndola por dentro. Alya quien aún seguía mirándola no pudo evitar con dedicarle una sonrisa triunfante hacia su amiga, por primera vez en su vida la bloguera se puso una notal mental: no hacer estallar a su amiga ni mucho menos si se trataba de cierto héroe de traje de gato.

Las clases habían finalizado al fin y más para Marinette que por cierto para ella había sido una tortura.

Al llegar a su hogar saludó a sus padres en un tono algo cansado para luego retirarse hacia su habitación con la única excusa de estar cansada todo el día de clases.

Al estar en su habitación Tikki salió de su bolso mientras que la pequeña kwami le dedico una mirada sorprendida pero a la vez de orgullo hacia su portadora.

– Hiciste muy bien en defender a Chat Noir, Marinette. Pero. ¿No crees que te excediste un poco con Chloe?

– Se lo merecía Tikki. Ella no tenía ningún derecho en decirle tantas groserías a Chat Noir. Argh! Nada más de acordarme de eso siento hervir mi sangre y además querer golpear algo para descargar toda esta furia que tengo por dentro. – gruñó aun molesta la azabache.

– Sé cómo te sientes Marinette pero debes tener un límite con tus sentimientos. ¿Qué hubiera pasado si Hawkmoth hubiera aprovechado esta situación?

– Ni que me importara lo que pasara a Chloe. Nadie la tolera.

– Ay Marinette.

– Estaré haciendo la tarea necesito algo que despeje mi mente. Hoy ha sido un día muy cansado y frustrante para mi Tikki.

– De acuerdo Marinette. – dijo Tikki mientras dejaba a solas a su amiga haciendo sus deberes.

Marinette apenas si se podía concentrar con la tarea de química pero en tan solo en recordar a cierto héroe de traje de gato la chica no podía dejar de sentir aquel sentimiento de ansiedad y tristeza.

Sintió un dolor fuerte en el pecho a la vez de un reflujo en la boca del estómago.

En ese momento sus pensamientos fueron interrumpidos por unos leves golpeteos en el cristal de su ventana. La azabache dirigió su mirada hacia a aquel lugar y su sorpresa fue tan grande cuando vio a Chat Noir ahí mismo. El corazón de la chica se le aceleró mientras que ella se había levantado del golpe de su asiento para atender a su compañero.

Al abrir la ventana y dejar pasar al felino, la habitación se inundó en un profundo silencio. La Dupain-Cheng no pudo evitar con sentirse ansiosa y preguntarse por qué Chat Noir se encontraba ahí.

Antes de que Marinette pudiera a decir algo ella se encontraba abrazada por Chat Noir, la sangre había golpeado sus mejillas y su corazón latía tan rápido como una locomotora. La azabache le tomo por unos segundos en reaccionar para después corresponder el abrazo del héroe. Ambos no supieron por cuánto tiempo se habían quedado así ya que la cercanía y el calor de ambos le reconfortaban.

Chat Noir fue el primero en separarse pero aun así sin romper el abrazo con la azabache. La miró atentamente perdiéndose en la mirada azulada de la chica, Marinette sintió su corazón latirle más y más rápido cuando vio a Chat Noir acercarse hacia su rostro.

– Princesa. – la voz de Chat Noir se escuchó ronca y profunda haciendo erizar a flor de piel a la chica. – ¿Puedo besarte? Está bien si no quieres hacerlo.

Algo dentro de Marinette se despertó y a su vez hizo que se agitara con locura.

La Dupain-Cheng se juraba así misma que en cualquier momento iba a sufrir un fuerte desmayo. Sus piernas le temblaban agradecía mentalmente a su compañero de abrazarla entre sus brazos porque de lo contrario ella ya estaría terminando en el suelo. La chica se sentía confundida, por una parte quería hacerle fiel a sus sentimientos hacia Adrien… pero… algo dentro de ella le decía que lo hiciera y que no se negará ante Chat Noir.

– S-Sí. – apenas su voz se alcanzó a escuchar. – P-Puedes… puedes hacerlo…

Chat Noir sonrió con ternura.

Ni rápido ni lento depositó un tierno y casto en los labios de la joven. Ella podía sentir como su corazón gritaba y saltaba de alegría haciéndola confundir mucho más, pero, aquello no lo ignoró para luego corresponder el beso de su compañero.

Duraron alrededor de 5 minutos con aquel beso hasta que por fin los dos lo rompieron.

Chat Noir y Marinette se miraron, sus rostros se encontraban rojos y sus miradas destellaban un enorme brillo en ellos.

– Gracias por defenderme. – agradeció Chat Noir.

– Siempre lo haré. – confesó Marinette. – Con o sin mascara siempre te defenderé y te protegeré gatito.