-¿Cómo llegue aquí?-me pregunto Celestia despertando por aquello de las doce de la noche, en aquel día donde fue "a buscar la nieve"

-bueno… pues….- empecé a recordar, lo que sucedió después de que llegase a mi casa, y encender el globo de cantoya.

Oh, es cierto, tampoco te lo he contado a ti, ¿verdad? Bueno, creo que es menester mencionarlo así que….

RECUERDO

Estaba, sentado al lado del telescopio y usándolo (a ratos) para buscar a Celestia en el cielo, cosa que no me dio mucho resultado, note en increíblemente poco tiempo que los binoculares eran mucho pero mucho más efectivos, o al menos, los pájaros en el cielo lo demostraban (y el adolescente cuerpo de mi vecina que se bañó en la casa de enfrente con las cortinas abiertas, quien sabe quizás a ella no le hacia el frio)

Estaba entretenido, buscando a Celestia y viendo cómo se bañaba mi vecina, hasta que me llamaron mis padres. Como dije antes mi madre trabaja en un vivero, y pues plantas con nieve no son buena combinación, por lo que ella se tendría que quedar en su trabajo, además de que mi padre también tendría que quedarse en su trabajo, no recuerdo cuál era su escusa si soy sincero, pero era una buena. Oh, y finalmente mi hermana, mayor. Ella por su parte no podría salir, porque la puerta de la casa de su novio se había quedado atorada con la nieve. Lo que contradecía mi teoría de que fueron al cine, porque vi el carro de su novio en la puerta del cine, ese mismo día.

Con toda mi familia afuera, y sin que mi familia sospeche nada de nada, de la situación (Tuve que decirles que estaría bien con o sin nieve, si me quedase en casa solo) Así que… Solo me quedo esperar, que Celestia diera señales de vida, por cualquiera de los medios que estaba usando.

Estaba a punto de servirme una cuarta taza de café, por aquello de las siete u ocho de la tarde hasta que escuche que algo caía bruscamente al suelo, afuera de mi casa, este sonido de caída, venía acompañado de un grito, lo que más que enojarme o alegrarme, me ¿emociono?... desde cuanto tiempo para acá me emocionaba ver a Celestia.

Salí rápidamente de mi casa, y logre ver a Celestia, tiritando de frio, y le abrace, ahí fue cuando descubrí que la yegua no era para nada pesada, tuve que ayudarle a caminar hasta llegar a mi casa. Y una vez ya dentro, le di un poco de café, para que conservara el poco calor que le quedaba. Corrí a mi cuarto, y le prepare la tina con agua caliente.

-me siento… mal…- hablo, débilmente Celestia

-¡¿cómo diablos se te ocurrió ir por nieve?!-le grite

-¡aparte! ¡¿A dónde fuiste?!-

-¿estás enojado?… creí que te… gustaría-

-¡claro que estoy enojado¡ ¡PEN-DE-JA¡- le conteste gritándole, porque como dije antes, quiero darle libertad a Celestia de hacer lo que quiera en mi mundo, pero de alguna u otra manera, me parece mal que se haya ido sin informármelo de cara. Y si, le estaba regañando por eso. Ahora que lo pienso, quizás si no me lo hubiese dejado por escrito, es decir si no me hubiese dicho nada, le dejo afuera por una media hora. (Quizás más)

-creí que… te gustaría…- respondió, débilmente, tomando del café que le puse enfrente

-¡Y apuesto que también creíste que te contestaría, la típica pendejada de pareja "No puedo enojarme contigo"!, ¡¿Verdad?!- grite, consiguiendo una toalla, y limpiándole las alas de frio.

-en serio… me… siento mal…-respondió tirando la taza de café, en el piso. Cosa que me dio a entender la gravedad de la situación, por lo que deje de limpiarle las alas, para empezar a cargarla, y darle un baño caliente en mi baño, y después de eso, calentarla de alguna u otra manera.

Llegue con ella a rastras en mi cuarto, y la metí al agua caliente lentamente, primero sus patas traseras, después su trasero el cual tuve que tocar para eso (y si, es tan suave como el resto de su cuerpo), la sostuve de la cintura un rato, y después sumergí todo su cuerpo excepto la cabeza (obviamente, no la quiero matar…. Aun), y con un traste, le comencé a mojar la cabeza con agua caliente.

Lo que más trabajo me costó de descongelar fue su pelo, por poco y se lo corto, para dejárselo hasta los hombros, pero me detuvo ella de hacerlo. Y eso lejos de enojarme (cosa que en otras circunstancia, lo hubiese hecho) me alegro, pues quería decir que estaba tomando calor.

También me daba miedo matarle, o más bien me dio miedo matarle, cuando le estaba limpiando el pelo. Porque recordé que la hipotermia no se curaba con baños calientes, por lo que, tome su temperatura. Y milagrosamente, salió no normal, pero si lo suficientemente alta para no considerarse hipotermia. Al fin una noticia buena en todo el día ¿no?

Tome la espalda de Celestia, y extendí ambas alas para descongelarlas, ahora que lo recuerdo me dijo que los pegasos son muy sensibles con sus alas.

-¿Por qué no lo comprobamos?-pregunto una voz, en mi cabeza, la misma voz que me obligaba a hacer pendejadas de vez en cuando. Creo que todos tenemos la misma voz, que nos obliga a cometer una estupidez, o decir lo que pensamos al momento en el que lo pensamos, y la única diferencia es que yo le hacía caso más veces que las personas normales.

Cuando termine el largo trabajo de descongelar sus alas, tome una y le empecé a masajear. Si, los pegasos son sensibles con las alas, al primer movimiento que hice, se empezó a retorcer, y arquear la espalda… creo que era de placer. Continúe con el masaje, haciendo lo mismo con ambas alas al mismo tiempo, y después me concentre en el lugar de su espalda donde estas nacían. Sé que le agradaba, porque no se quejó en todo el tiempo que lo hice. No sé, como describirlo pero sentí algo de tensión y estrés en la espalda de ella, y no fue fácil librarle de esa tensión (el ser princesa debe de ser muy complicado) pero al final lo logre, y no se… Me gusto ayudarle.

Termine, con el baño de ella, librándole el frio del cuerpo, y la recosté en la cama, que compartíamos, le cubrí bien, con las sabanas, y me di un baño yo también, mas este fue rápido, y sobre todo fue más para quitarme la ropa que se mojó bañando a Celestia. Termine, rápidamente, y le robe al cuarto de mi hermana, su secador de pelo, y si… También le tuve que secar los dos metros de pelo que tenía Celestia en su cabeza.

-dios cuanto pelo- mencione después de un rato, intentando romper el hielo, que se formó después de que le regañe (e insulte)

-¿te gusta?-pregunto algo decaída, y si… confieso que me hizo sentir culpable ¿en qué carajos estaba pensando?, ¿en hacerla sentir mal?, ¿decirle los sentimientos que me causo su escapada?... ¿Qué diablos pensé?

-me encanta- admití, recargándome en contra de su espalda, por el cargo de conciencia que había adquirido, en esos momentos. Termine de secarle el pelo, y nos acostamos, en mi cama en posiciones contrarias, es decir espalda con espalda.

Después de algunos quince minutos, en los cuales no me pude, sacar de la mente el regaño que le había dado, y también en los cuales me regañe mentalmente por gritarle (de esa manera) a ella. Ya que esa vez quería gritarle, no como otras que lo hacía para molestarle o sin el motivo de lastimarle. Pero esa vez, esa maldita vez, fue diferente, tenía ganas de dañarle y lo hice.

-¿tienes frio?-murmuro ella, acercándose

-algo… ¿tú tienes?-dije sin saber cómo reaccionar

-si…- hablo después de un rato. Y si, pude ir por otra cobija, y taparnos a ambos, pero eso sería destaparle a ella, y hacer que le diera frio. Así que si… esta es la parte donde me quite la camiseta y el resto de la pijama para dormir, (quedándome en un short corto) y le abrace, por la espalda.

No me mal entiendas, no lo hacía con propósitos sexuales, porque creo que sería mucho faltarle al respeto por un día a Celestia, ya le había regañado e insultado, mental y personalmente, así que debía ser bueno con ella por el resto del día. (Hasta yo tengo límites)

Note como se acurruco en mí, y empezamos a compartir el calor que ambos teníamos, si… lo mejor que se nos ocurrió en esos momentos fue acurrucarnos para no tener frio. Y funciono, valla que funciono, hasta yo empezaba a calentarme y ella también (sin albur, ni connotaciones sexuales) Entonces, recordé que en la secundaria leí un libro de primeros auxilios, donde aprendí que debía de calentarle, el cuello, pecho y pelvis a una persona con frio.

No diré mucho, pero su panza es suave (no me atreví a tocarle la pelvis), al igual que su pecho. También después de un rato note que su trasero es suave, porque por más que quiera, no puedo dejar de sentir esos sentimientos hacia ella. Después de un rato con mucha dificulta aleje los sentimientos pecaminosos de mi cabeza, y logre descansar tan pacíficamente como ella lo estaba haciendo, con ella ya fuera de peligro de enfermarse y yo con la cabeza medianamente en paz, logre dormitar por un tiempo. No dormí, porque aun debía de ver como reaccionaba y sobre todo, si le tenía que dar algo de medicina, o algún té curativo.

FIN DEL RECUERDO

-entonces… ¿hiciste todo eso tu solo?-me pregunto cuando termine de contar mi historia, claro que le tuve que contar todo el día, y como había pasado una odisea al buscarla por la ciudad.

-sí, bueno… lo siento, no debí de regañarte de esa manera, tampoco era para tanto-

-ahora, recuerdo….- hablo, haciendo que un temor frio baje por mi espalda.

-sí, sé que me pase, pero tenía miedo- conteste antes que nada

-¿ese es tu pasado?, es ¿lo que no querías decirme?, que ¿perdiste a alguien?- hablo, sorprendiéndome, porque creí que me regañaría, o se enojaría conmigo.

-sí, perdí una parte de mi hace algún tiempo atrás- No, respondió, solo se acomodó más, para que le pudiese abrazar de mejor manera, dejando que yo coloque mi cabeza en su cuello.

-me salvaste la vida, por segunda vez en una semana… gracias- me dijo sonriendo

-y te perdono por lo que me gritaste, idiota- dijo entre risas.

-gracias- dije apretándola un poco juguetonamente, y empezamos a hablar como comúnmente lo hacíamos.

Después de un rato, nos entró el sueño, y empezamos a quedarnos dormidos, cosa por lo cual dije:

-eres la primera chica que de verdad aprecio en mucho tiempo - creo que el estar medio dormido me hizo una mala jugada, no les ha pasado que están medio dormidos, y empiezan a sincerarse, y hacer cosas que no harían. En mi caso, le acaricie la panza a Celestia, y me pegue más a ella (creo que saben a qué parte de mi cuerpo me refiero)

-ah… gracias…-dijo, en un hilo de voz, y volteo a verme sonrojada al mismo tiempo que sus alas se abrieron un poco. Creo, que no le gusto la posición en la que estábamos, porque cuando cayó en cuenta, me empujo, y nos volvimos a caer de la cama.

-¡eres un humano!- me grito, con el sonrojo aun en su cara (cosa que le hacía verse muy bien)

-obviamente, ¡estúpida!- le grite de nueva cuenta, este es de los gritos normales que nos intercambiamos, es decir, a ninguno de los dos nos ofendían

-aparte eres mucho menor que yo, ¡tienes dieciséis!- volvió a gritar

-¿qué diablos sucede?-

-hiciste… que...- hablo, pensando que decir

-se me abrieran las alas-finalizo, obviamente escondiéndome algo

-¿y eso que tiene que ver?- pregunte aún más confundido de lo que estaba

-¡nada!- dijo, entre molesta y sonrojada

-¡háblame con sinceridad!- exigí, con algo de firmeza

-no significa nada, absolutamente nada- dijo acomodándose de nueva cuenta en la cama, y subiéndome a mí con magia

Suspire ante el tipo de contestación que me dio, porque sabía que no podría sacarle nada de información a menos que en verdad quisiera decírmelo, o que la obligara a decirme porque sus alas se habían abierto. Pero que ¿significa?, ¿qué quiere decir?, y en especial ¿porque ocurrió mientras le abrazaba?, ósea, sé que estábamos acomodados en "cucharita". Aparte qué coño tiene que ver con que sea menor que ella, es decir ¿cuántos años tiene?, parece de algunos ¿veinticinco?

Ósea, he salido con chicas de diecinueve años, y la mayoría de mis parejas (por no decir todas) han sido mayores que yo, por lo que no me importa eso. Así que, para saber lo que me esta ocultando, no queda de otra que usar la técnica llamada "Fallo e intento"

Me acosté al lado de ella, y la intente abrazar, más me volteo con magia y ella me empezó a abrazar a mí

-¿tienes frio?-me pregunto, mientas su pata, invadía mi espacio personal

-algo, ¿y tú lo tienes?- pregunte, diciendo la verdad, porque aunque no soy mucho de que me abrasen, no podía negar, que nos hacían falta una o dos cobijas para dejarnos de lado.

-si- dijo invadiendo aún más mi espacio personal

-¿me dirás lo que significan tus alas?- le pregunte, volteándola a ver

-nada, ya te lo dije- "¡Y vuelve la mula al trigo!", pensé enojado, por no obtener respuestas

Le mire fijamente tome la cobija, para comprobar algún movimiento en sus alas, y entonces sin más, le bese el cachete, haciendo que se sonrojara y sus alas se abrieran un poco, seria imperceptible, si no hubiésemos estado tapados y yo no estuviese sosteniendo la cobija.

-es mi manera de agradecerte que una vez me salvaste la vida- conteste, volteándome para que me abrazara y al fin después, de la odisea que habíamos pasado ese día. Descansar juntos.

Hola, queria decirles que este capitulo originalmente, seria mucho mas largo, pero no sabia que mas colocar, y creo que con lo que se tiene escrito, ya se "plantaron" las bases para las ideas que voy a desarrollar.

En fin, quiero agradecerles, por los comentarios y por seguirme. Ademas si tienen sugerencias o ideas, todas son muy pero muy bien recibidas. Nos leemos despues