Cáp.7
Los errores de mi pasado
Se me es imposible poder enumerar todos los errores que he cometido a lo largo de mi vida... mi existencia no es más que un conjunto de malas decisiones, probablemente la única razón por la cual continuo respirando es porque soy buena matando mortífagos, después de todo, soy reconocida por muchos por lo bien que lo hago... lo buena que soy matando gente... he llegado a concluir que esa es la razón del por sigo viva. Después de todo, estamos en medio de una guerra y mi desagradable capacidad es necesaria en estos tiempos oscuros y violentos.
Cuando miro hacia el pasado creo que tal vez mis primeros años en Hogwarts fueron los más pacíficos de mi vida, en esos momentos no tenía grandes preocupaciones, sólo me lamentaba por ser de una familia pobre y no tener cosas tan maravillosas como las otras estudiantes. Pero esos tiempos de tranquilidad terminaron en ese año, tantas cosas pasaron ese año... yo esta cursando el 6º año en Hogwarts...
Yo... yo maldigo ese año.
En ese año Percy fue asesinado.
Aunque debo confesar que nunca le tuve un gran apego, pues desde que era una niña, Percy parecía ser la persona más lejana de mi familia. Luego nos abandonó, se fue de la casa e hizo llorar a mi madre; recuerdo que decidí comenzarlo a despreciarlo en silencio porque nunca me explicó si nos odiaba o no, simplemente se fue y no me contestó. Por su partida tuve que madurar bastante, no sólo desperté de mi infantil enamoramiento por Harry además tuve que aprender a valerme por mí misma, no podía permitirme más ser una carga para mi familia sobre todo en esos instantes, así empecé a entrenar sin que nadie se diera cuenta.
Las clases que tuve en el ejercito de Dumbledore me ayudaron bastante y que la batalla con los mortifagos a fines de ese año me dio a conocer lo que era enfrentarme a alguien sabiendo que mi vida estaba en juego. Después de eso tomé realmente en serio lo del entrenamiento y así los años de paz en Hogwarts llegaron a su fin.
Me esforcé en ser la mejor, fue aquí donde Hermione se transformó en la hermana que nunca tuve, ella fue la única que se dio cuenta de la nueva dedicación que le tomé a mis estudios ya que la atención estaba fija en Harry, claro que no los culpo, con todo ese asunto de la profecía, una semana sin que un mortifago no lo intentara matar, parecía un milagro. Hermione a pesar de estar atenta de proteger y ayudar a Harry, me tomó una especial dedicación, tal vez porque se dio cuenta en la situación en que estaba: era la única inútil de mi familia...
Con el pasar de los meses me hacia cada vez más fuerte, más rápida, más astuta, más letal... a veces ella tenía miedo de mí, pero no lo aceptaba. Esa desconfianza me hizo sentir nuevamente sola, creo que esa fue la razón por la que en secreto aprendí las maldiciones prohibidas, pero eso no fue todo, luego comencé a estudiar algo de magia negra, con mucho cuidado para que Hermione no se diera cuenta.
Fue entonces donde tuve mi primer y no hace mucho pensaba que sería mi único encuentro no conflictivo con Draco Malfroy; tropecé con él cuando fui a comprar al callejón Knockturn. Él obviamente pensó que andaba jugando a ser útil para mi familia actuando de espía por ahí, sin embargo, luego que algunos libros se me cayeron, él me miró muy serio y me dijo algo que nunca olvidaré
.- Sigue así Weasley y tal vez el señor oscuro se interese en ti
Después de eso, mi breve incursión en la magia negra terminó... y mi forma de ver a Malfroy cambio radicalmente, con la advertencia que me dio, tuve la impresión que aunque él fuera un cerdo clasista no era un maldito perro de Voldemort, al menos no quería ser uno y me inspiró algo de compasión por él.
Pero todo eso se fue al demonio el año en el que mataron a Percy; Lucius Malfroy había logrado escapar de Azkaban e hizo una última gran aparición en un nuevo asalto al ministerio de la magia junto a un gran número de mortífagos, luego de eso lo apresaron y lo mandaron a Azkaban donde perdió su alma al ser besado por un dementor. Pero lo que realmente me marcó en ese asalto fue que Lucius Malfroy intentó matar a mi papá, pero él no fue el que falleció sino Percy cuando se atravesó y murió en su lugar...
...Yo creía odiar a mi hermano por haberse ido de la casa, haber hecho llorar a mi mamá y además creía que no le importábamos, por eso lo odiaba... él nunca se disculpó o nos dijo algo... aun así, él murió protegiendo a papá... y murió creyendo que yo lo odiaba... sus últimas palabras fueron que lo sentía... yo no estaba ahí así que pude decirle que no lo odiaba... murió y no supo la verdad... y esta vez no sólo hizo llorar a mi mamá, nos hizo llorar a todos... pese a eso, me dije a mí misma que debía ser fuerte y al igual que el día en que Percy se fue de la casa, comencé a aparentar que estaba bien... se podría decir que oculte mi dolor con una mascara para no mostrar mis sentimientos y engañar a todos haciéndoles creer estaba de maravilla. Pero en realidad no lo estaba, me aborrecía por no haberle dicho a Percy que no lo odiaba, me aborrecía por no ser capaz de ayudar a mi mamá para que dejara de llorar y sobre todo aborrecía a Lucius Malfroy por haber matado a mi hermano, pero él ya estaba muerto...
Yo sabía que Draco Malfroy no tuvo nada que ver con la muerte de mi hermano, pero al ya estar muerto su asesino, mi odio y frustración se dirigieron hacia al hijo de este. Nuestro primer encuentro con él nos significó estar castigados casi un mes por la pelea que provocamos en el pasillo del castillo el primer día de clases. Ron y Harry estuvieron tres días en enfermería junto con Malfroy.
Creo que fue en esa pelea cuando desperté el interés de Dumbledore, él presenció el final de esta antes de que Snape y McGonagall llegaran y nos detuvieran.
Recuerdo la cara de horror de mi madre en las primeras vacaciones que tuvimos ese año: estábamos todos presentes en una reunión de la orden, cuando Dumbledore sorpresivamente le pidió permiso para que comenzara a tomar junto con Harry clases con él por mi "extraordinario potencial"... Ron tampoco tuvo una buena reacción, verdaderamente ninguno de mis hermanos, podían creer que su hermanita tenía un "potencial"... Pese a eso, los miembros de la orden aun no sabían mi nombre ya que para ellos era: La talentosa hermanita de los Weasley o La hermana menor del amigo de Potter... Los ignoré y aumente más mi conocimiento con esas clases, con una mentalidad que pronto tendría que usarlo.
Estaba en mi último año en Hogwarts cuando estalló la guerra y gracias a esta por primera vez y aunque me avergüence aceptarlo, mi capricho oculto comenzó a ser alimentado: estaba siendo reconocida; era históricamente la capitana de un escuadrón de la orden más joven y la auror también, era uno de los miembros más importantes de la orden además. Por eso muchas personas comenzaron a acercarme pero, como yo no había tenido una vida social muy activa cuando estaba en el colegio por estar entrenando, no sabía como ser un centro de atención, mi reacción era generalmente alejarme de ellos y hacerles creer que era feliz, mi mascara era perfecta como siempre. Todo estaba bien hasta que me di cuenta que estaba sola.
Al principio no me interesó demasiado ya que como vivía bajo la sombra de mi familia técnicamente no estaba abandonada. Pero luego todos comenzaron a irse, Charlie falleció en una emboscada en Hungría, Bill era un espía y nunca estaba, Fred y George dejaron de crear bromas, ahora eran los encargados de crear armas y trampas para la orden, ellos también estaban siempre ocupados... Finalmente Ron era la mano derecha de Harry y sólo tenía ojos para Hermione, el sentimiento siempre fue recíproco así a nadie le sorprendió su compromiso.
Lentamente todos alrededor de mío comenzaban a encontrar a su persona especial mientras que yo sólo me manchaba cada vez más mis manos con sangre, todos me preguntaba si me sentía bien porque me sentía cada vez más lejana, yo siempre disimulaba que todo estaba bien mientras que la soledad y el remordimiento me roían mi alma; dudas y temores aparecían constantemente en mis pensamientos, cría que al morir nadie lloraría por mí, dado que yo era sólo una ejecutadora y por ello no merecía ser feliz, me auto convencí que alguien que mataba a personas no merecía ser feliz y en mi desesperación por no huir de esa sensación me llevó a escuchar las hacer caso de lo que los demás opinaban ya que mis decisiones siempre eran desastrosas, irónicamente eso fue mi más grande error.
Hasta entonces, nunca hacia caso de las opiniones de mi madre sobre Harry, según ella él era la mejor elección del mundo, me amaba, era fuerte, valiente, honrado... pero realmente comencé a salir con él porque Hermione, quien era como mi hermana, me lo dijo.
Todo fue tan rápido, tantas puertas se me abrieron después de eso, él realmente me quería y después de mucho tiempo me sentí amada; todo parecía tan perfecto entre tanta desesperación que, cuando me propuso matrimonio y aunque yo no lo amaba, acepté...
Todos nos deseaban lo mejor.
Todos nos felicitaban
Todos decían que estábamos destinados a estar juntos
Así que pensé que por primera vez había hecho lo correcto y que tarde o temprano lo comenzaría a amar y sería feliz...
Llegó el día de la boda en el ministerio
Y me di cuenta que todo esto estaba mal...
Pero ya era demasiado tarde...
Yo ya había cometido otro error y ahora debía cargar con la culpa...
Ya no había marcha a atrás no podía hacerle daño a Harry, por eso, usé esa mascara de felicidad que aprendí a llevar desde la muerte de Percy, la cual creé para que nadie se preocupara por mí y no fuera una carga... ahora la estaba usando para hacerles creer a todos que ese era el día más feliz de mi vida, con esa mascara llegué al altar...
Tenía que afrontar mi error: dije que aceptaba, no dude ni un segundo... ahora que lo pienso, si me hubiera demorado sólo cinco segundos, los mortífagos que irrumpieron en el edificio luego que el sacerdote nos declarara marido y mujer, me hubieran salvado que vivir en la mentira en la que ahora me encuentro... si hubiera esperado al menos cinco segundos, nuevamente Draco Malfroy me hubiera salvado como lo hizo esa vez que quería estudiar magia negra, ya que fue su rostro el primero que reconocí entre el grupo de mortífagos y la mirada que le dedico también la recordaría por siempre: era seria y decepcionada. En ese momento mi mascara se rompió y mi rostro mostró la melancolía y tristeza que sentía...
La batalla en el ministerio duró semanas y además de eso la perdimos, innumerables vidas arrebate peleando y fue la primera vez en años que volvía a ver el rostro de Voldemort, él que una vez fue Tom Riddle, otro error de mi pasado...
Pero mi maravillosa lista de equivocaciones no termina ahí. Ya habían pasado algunos meses desde que perdimos el ministerio y hace tiempo que no veía a Harry, a decir verdad nunca lo veía. Ahora parecía como si él fuera el nueva líder de la orden, siempre estaba peleando, siempre estaba defendiendo a todos, siempre estaba ahí para todos, menos para mí...
¿Cómo iba a aprender a quererlo si nunca estaba a mi lado? Ese pensamiento egoísta intente silenciarlo en los campos de batallas pero no podía, ese egoísmo hizo que me odiara aun más ya que junto con las vidas que apagaba cuando luchaba el remordimiento se aliaba más con la soledad que me estaba consumiendo, me odiaba por llevar una existencia llena de mentiras y usar una imagen falsa enfrente a otros.
Pero mi vida dio un giro completo esa noche de verano... cálida pero a la vez fresca... venía de regreso un funeral de un sujeto que nunca conocí pero según mis compañeros estuvo enamorado de mí desde que me conoció y por eso insistieron que debía asistir... ya terminado el entierro, salí a caminar sin rumbo y así llegue al edificio del ministerio; había escuchado que Voldemort había intentado transformarlo en una base pero por las condiciones que quedó el lugar desechó la idea, aun así todo estaba limpio, sólo había polvo por el abandono del lugar.
Caminé por el pasillo central y llegue al lugar donde hace unos meses me había casado, claro que ahora estaba todo destruido. Avancé hasta la fuente y me quedé quieta... en ese momento comencé a meditar sobre todo y sobre lo fácil que sería para mí quitarme la vida y terminar de una vez por toda con mi sufrimiento... si alguien encontrara mi cuerpo en este lugar creerían que fui victima de un mortífago... la soledad ya era inaguantable, quería terminar con esa agonía...
Pero lo siguiente que ocurrió fue mi inesperado encuentro con Draco Malfroy, donde por primera vez en mi vida conocí a alguien que estaba tan hundido como yo, ese descubrimiento produjo algo de júbilo en mí, el estar al lado de alguien que me comprendiera me hacía infinitamente dichosa... pero él y yo éramos enemigos, el estar cerca de Malfroy para mí era como un pecado, aun así quería eso y esa necesidad era mutua, de alguna manera al estar con alguien que nos comprendiera nos ayudaba a olvidar lo miserables de nuestras vidas, que en mi caso era como tortura, producida por mis mala elecciones;
Después de descubrir que Draco vivía lo mismo que yo cree una dependencia por sus fríos ojos o el hecho de estar entre sus brazos ya que me permitía olvidar mi realidad; ambos llegamos al acuerdo que sólo nos utilizaríamos, fue así como comenzaron nuestros encuentros nocturnos...
Sabía que con eso le estaría siendo infiel a Harry de la peor manera, no con un simple amante, le sería infiel a su confianza con un mortífago, con Draco Malfroy. Me prometí a mí misma que no mezclaría sentimientos, sólo estaba con él por la necesidad de escaparme de la soledad que sentía ya que Harry al estar siempre ausente no fue capaz de llenar nunca ese vació en mí. Estar con Draco sólo sería para mí como un pecado... y para no olvidar eso solía llamarlo con sinónimos de la palabra demonio, él odiaba que le digiera Satanás, pero al fin al cabo, eso era. Mientras lo llamara de esa manera creía que no olvidaría mi promesa.
Pero cada vez que nos encontrábamos se nos hacía más difícil separarnos y cada vez nuestros besos se hacía más apasionados, con cada uno de ellos sus manos se aventuraban cada vez más, incluso me avergüenzo al aceptar que me sucedía lo mismo. Con cada caricia mi necesitad de tenerlo cerca de mí crecía. Supongo que sin darme cuenta en vez de aprender a amar a Harry, mi ser aprendió a amar a Draco y ese sentimiento no me agradaba...
Esta mañana, después de meses, Hedwig apareció en el cuartel con una carta, al abrirla reconocí de inmediato la letra de Harry, la carta decía que la situación se había normalizado en Hungría y que dentro de poco regresaría... lo que significaría que ya no podría salir en las noches como lo había hecho las últimas semanas con mi pretexto de insomnio, con su llegada tendría que quedarme en el cuartel con él, después de todo nosotros no habíamos consumado nuestro matrimonio... mi falso matrimonio... algo que no quería que sucediera, ya que, a pesar de tener 24 años yo jamás había intimidado con un hombre...
El hecho que Harry me tocara no me agradaba, él me amaba pero yo no a él; sin embargo, la verdadera razón de toda esta angustia era que, secretamente prefería que Malfroy fuese el primero, ya que aunque odiaba aceptarlo confiaba más en un mortifago que en mi esposo. Reprimí todos esos pensamientos y me decidí ponerle fin al asunto, esta misma noche.
Pero cuando llegó ese momento sólo le dije a Draco que me ausentaría por un tiempo por la llegada de Harry, no fui capaz de decirle que no quería verlo más; aun así él se molestó de sobre manera, comenzó a idear planes para evitar que Harry me tocara, terminando con el comentario de que él fuera el primero antes que mi esposo, ya que fuera de Draco nadie sabía si yo era virgen o no. Mi sentido común me prohibió aceptar esa oferta... yo era una mujer casada y me había prometido a mí misma desde el principio que no mezclaría sentimientos en esto, no cometería otro estúpido error. Al casarme con Harry decidí que afrontaría las consecuencias...
Pero cuando Draco detuvo mi huía y comenzó a besarme, recordé que cada vez que había cometido mis peores equivocaciones él había sido el que me de alguna u otra manera había estado ahí para evitarla inconscientemente: él me advirtió en el callejón Knockturn que dejara el estudio de la magia negra, sin quererlo llegó a detener mi boda la cual lamentablemente si logró llevarse acabo, apareció esa noche en la que pensaba suicidarme y ahora ¿debería confiar en él por tres simples coincidencias?
Eso era en lo que pensaba en el momento en que me llevaba a la habitación donde nos besamos por primera vez pero de un momento a otro ya es tarde decidir si lo que estábamos haciendo era correcto o no ya que no puede negarme cuando me propuso que fingiéramos que lo estabamos casados y éramos felices... no fui capaz de negarme ya que en mi subconsciente eso desde que nos reuníamos, era mi fantasía perfecta...
Eso ocurrió unas horas atrás y ahora ya no soy virgen.
No se avergüenzo al decir que dejé de serlo no por mi esposo sino por mi amante, quien es mortifago y uno de los peores enemigo de mi esposo, familia y bando: Draco Malfroy.
Ahora me encuentro desnuda apoya sobre su pecho, nuestras piernas están entrelazadas, aun estoy agotada después de todas las sensaciones que experimenté. No lo hicimos sólo una vez, Draco me hizo su mujer innumeradas veces, casi tantas veces como el número de error que he cometido en el pasado.
Sé perfectamente que ambos prometimos no mezclar sentimientos en esto y también sé que como hace poco dejé de ser virgen no sé cuál es la diferencia entre tener sexo o hacer el amor...
Pero esta noche, mientras que él me hacía suya, dijo tantas veces mi nombre como nadie lo había hecho, repitió tantas veces que yo era sólo suya y de nadie más y al igual que el número de mis equivocaciones él dijo incontables veces que me amaba... así que no sé que pensar.
Dentro de poco serán las cuatro de la madrugada y no he dormido nada, Draco también está despierto...
Comienzo levantarme apoyando mis manos sobre su pecho.
Él me mira.
La única sabana que nos cubre se desliza sobre mis hombros y por ello, quedo expuesta ante él una vez más. Estoy sudada y cansada, él al igual que yo, está en un estado similar. Lo observo durante un momento e intento continuar con mi retirada, pero inesperadamente él me atrae con una mano hacia donde estaba antes, recostada sobre él.
Lo miro algo interrogante, aun no puedo formular las palabras adecuadas por lo agotada que estoy así que intento ser lo más expresiva posible con mis ojos. Draco simplemente niega con su cabeza y me abraza.
.- Sigamos con esta farsa pelirroja... sigamos pretendiendo que esto es lo correcto y que somos felices...
Es recién en este momento me doy cuenta que me he enamorado de este hombre y que de todos mis errores, el estar entre sus brazos, es el único que no lamento.
Continuará...
Ustedes deciden, verdaderamente yo no soy partidaria de describir detalles prefiero dejarlos para la imaginación del lector... ahora:
- Lauramalfroyrin: no creo que haya que dado corto... pero me gusta mucho que lo entontraras bueno
- Zoe Simitis: gracias por la comprensión... la falta de inspiración verdaderamente debería ser considerada como una enfermedad... como sea, gracias por el review
- andromedappotter:gracias por el comentario de la boca... espero que este capitulo tambien haya gustado
-YukiBLaCk:no pidas milagros!... siempre soy la última cuando se trata de escribir... suelo ser muy perfeccionista y por eso me demoro TToTT... subí este cáp. lo antes posible
- Luciana: gracias por el review, intente que fuera lo más bueno posible
- Karen: aqui esta el cap. gracias por el review
- Babyjapan: no es necesario que me persiguas aqui está el cap. y que bueno que encuentres especial el finc ya que esa era mi intención desde el principio
- Solamente yo: gracia por el review.. y ojala que este cap. también merezca otro
- Sailor Alluminem Siren: nada de lemon! aun no sé como escribir correctamente uno así eso se lo dejo a los profecionales yo me limito a narrar lo que pasó antes y después así que no te preocupes. P.S: la imaginación dice más de 1000 palabras.. creo que una imagen... bueno espero que entiendas lo que intenté decir...
Gracias por los R&R y espero que manden más
DarkHinata
