Kiba, Hinata ni ninguno de los personajes de esta historia (a excepción de Llia y Jake) me pertenecen, todos son propiedad de Masashi Kishimoto.
Aclaraciones: De nuevo notarán que tanto Kiba como Hinata giran mucho alrededor del mismo punto, bueno…pues esa es la intención x3
El día más largo del mundo
La tenue luz a duras penas iluminaba una parte del cuarto de la chica, eran aproximadamente las 6 de la mañana y la poca la luz que entraba por su ventana acariciaba con sutileza la pared izquierda de la habitación.
Abrió los ojos de golpe y se levantó de la cama con un resorte. Los pantalones empapados en sudor se le pegaban en las piernas, estaba muy nerviosa. En realidad había estado así desde hacía unas dos semanas pero le restaba importancia. Al poner el primer en el suelo, un dolor la invadió de repente, se le había olvidado—de nuevo—que se había torcido el tobillo dos días antes y ahora no podía apoyar su tobillo con naturalidad como siempre lo hacía.
Ignoró el dolor, y con paso lento, se dirigió al cuarto de baño. Al llegar a este se desnudó completamente dejando que el frío del ambiente pegara contra su cuerpo. Abrió la llave del agua caliente a todo lo que daba y se dispuso a esperar. Bajó la tapa del inodoro y se sentó en éste recargando sus brazos en cada una de sus piernas. Cuando, por fin, el vapor hizo acto de presencia, ella se levantó y se metió sin dudar un segundo a la regadera.
El agua ardiente le golpeaba la espalda como un masaje, relajándola por completo. Se sentó en el en el suelo recargándose en la fría y resbalosa pared de azulejo blanco. El agua caía desde su cabeza y recorría su pecho y sus piernas hasta llegar a sus píes donde se perdía entre sus dedos y terminaba en el mojado suelo. Estaba estresada y el agua sólo le ayudaba un poco, definitivamente ese no era su día.
Le parecía realmente increíble como una semana se le pudo haber pasado tan, pero, tan lento—casi dolorosa—, y ahora un mes de su vida se esfumara tan rápidamente, que ni siquiera se diera cuenta. Prácticamente ese mes se había esfumado de un día para otro, la verdad era que ya ni siquiera sentía el tiempo.
Estiró su mano para poder tomar la botella de champú y vertió un poco del espeso liquido es su mano, para después empezar a masajear su cuero cabelludo dando pequeños círculos con la punto de sus dedos. El agua jabonosa recorría su cara y sus hombros, hasta llegar a sus pechos y continuar con su abdomen hasta llegar al suelo. Enjuagó su cabello y con los restos de jabón también lavó su cuerpo, enjabonó sus piernas y brazos hasta que lo consideró suficiente. En realidad estaba muy cansada y no tenía grana motivación para cualquier cosa. Al cabo de unos minutos más bajo el agua caliente, Hinata de levantó del mojado suelo y enjuagó su cabello por última vez, después de eso cerró el agua y dio un suspiro de cansancio.
Ahora eran las 6:50 de la mañana, la chica planeaba perder tiempo mientras se bañaba, pero no lo consiguió. Ese día no tenía nada que hacer, sería un sábado como cualquier otro, idéntico a los sábados anteriores desde el inicio del mes,…aburridos. La única imagen que tenía Hinata de si misma los sábados, era ella tirada en su cama, viendo televisión o incluso comiendo algo, pero con una cara de cansancio y devastación, infinita.
Ella sabía lo que era, y se lo recordaba cada día que pasaba. ¿No se suponía que lo había superado ya? ¿Qué las cosas se "habían arreglado" entre ellos? ¿Qué ahora todo era normal? ¡No! Por supuesto que no lo había superado, nada estaba arreglado y mucho menos las cosas eran normales. ¡Su mundo estaba al revés de nuevo! ¿Y qué podía hacer ella? ¡Nada! Absolutamente nada…eso era lo más estresante de todo.
Había intentado hablar con él, lo que dio por resultado una linda, hermosa, tierna y sobre todo aburrida, conversación sobre la tarea de matemáticas. Cada vez que una "maravillosa" idea venía a su mente para poder arreglar el asunto que desde hacía más de un mes la torturaba, todo terminaba en desastre. O no lograba hablarle o terminaban hablando de otra cosa completamente diferente a lo "planeado". Simplemente ella era un desastre y tenía que arreglar las cosas…de nuevo. Sabía que la última vez—según ella y él—todo había terminado bien, pero no era cierto, y lo pero del caso era que los dos lo sabían. Siempre era así, los dos lo sabían y nunca, nunca, hacían nada.
Tomó entre sus manos su cabello que aún estaba un poco húmedo. 7:30, por lo menos ya había pasado un tiempo, Ahora el sol entraba directo en su ventana llenando con su luz, no solo la pared, sino también una parte del suelo de la habitación. Peinó con sus manos su cabello desenredándolo poco a poco, lo sacudió haciendo que pequeñas gotas de agua salieran volando de este. Había pensado cortarse el cabello, como cuando era pequeña…pero de tan solo recordar como se veía, eliminaba la opción de inmediato.
Tomó el cepillo de su tocador y empezó a peinarse muy lentamente, en un pequeño descuido el cepillo rozó uno de sus hombros y fue cuando se dio cuenta de que aun estaba envuelta en la toalla de baño. Aún era muy temprano como para salir a algún lado—y en realidad nunca salía los sábados—pero tenía que despejarse, salir al jardín siquiera. Eso seguro le ayudaría. Se levantó de la cama donde se había sentado a pensar y dejó caer la toalla. Se dirigió a su buró y ahí tomó una pomada que, supuestamente, le ayudaba con su tobillo y así no le dolería en todo el día. Sin pensarlo mucho, tomó una falda de mezclilla y una blusa de manga larga color morado y se las puso encima. Después tomó una goma para el cabello y la sujeto entre sus dientes mientras bajaba las escaleras maniobrando con sus manos para poder peinar su cabello. Se hizo una coleta alta, algo que normalmente no solía hacer para nada y en silencio salió de la casa.
Estaba fresco, bueno ¿qué podía esperar siendo las 7:45 de la mañana?, y la gran ciudad apenas empezaba a funcionar con naturalidad. Los negocios estaban abriendo y otros tantos continuarían cerrados por lo menos dos horas más. Ya se escuchaba el cantar de los pájaros a lo lejos y el sol comenzaba a hacerse molesto. Emprendió camino sin rumbo fijo, parando en algunos negocios a mirar o solamente a perder el tiempo. Siguió caminando por un rato, hasta que terminó más aburrida de lo que ya estaba y, ahora, con hambre.
Regresó a su casa resignada y cansada. 8:37 ¡¿Ni siquiera una hora?! ¡Oh rayos! Tendría que distraerse con otra cosa, lo cual resultaba peculiarmente difícil porque, siendo sábado…no había absolutamente nada que hacer. Tal vez llamarle a una amiga le ayudaría un poco, pero ella no era de esas personas que le llamaban a sus amigas cuando había un problema, en realidad ella era de esa clase de personas que se guardaba sus problemas… tímida. Se sentó sobre su cama y soltó su cabello de un jalón. Se tiró sobre esta a meditar que hacer ese día. Podía dormir, ver tele, leer, pensar, co… ¡comer! Claro, no había desayunado y eso la tenía distraída, bueno eso pensaba, porque justo después de que el pensamiento llegara su mente, una hambruna la inundó de repente.
Bajó las escaleras a gran velocidad y al llegar al comedor, se encontró con algo que definitivamente no estaba ahí en la mañana y no, y repito, no pertenecía a su casa ni al "adorno personal" del comedor. Un gigantesco y hermoso. Ramo de Flores…
***
¿Qué cómo se había atrevido a hacerlo? ¡Vamos! Él tampoco lo sabía, lo único claro es que lo había hecho, ¿por qué? ¡ja! Tampoco había respuesta a eso, un impulso tal vez, o el echo de querer resolver un "asunto pendiente" desde hacía un mes. ¿Quién sabe? El punto era que, había estado desde las 6 de la mañana en la casa de Hinata y había visto todo lo que había echo, levantarse, pensar, bajar las escaleras y salir como un rayo de su casa y ahora estaba entre arrepentido y entre no. Había dejado esa gigantesco ramo de flores—que por cierto no fue fácil encontrar—en su comedor, ¿cómo se las había ideado para que no lo descubrieran?…eso ya era información confidencial.
Él—y ella por supuesto—sabían que no todo entre ellos estaba bien, el por lo menos lo sabía y se lo había repetido, tantas, pero tantas veces, que ahora había terminado haciendo esto, dejar un ramo de flores en la mesa del comedor, donde toda la familia Hyuga podía verlo…vaya estupidez. Pero ahora no tenía tiempo para perder pensando en todas las estupideces que había hecho en su vida, y…en realidad eran bastantes, pero bueno.
Siguió su camino hacia su casa, iba a pie, algo realmente extraño en él, ya que normalmente se trasportaba por la ciudad en su motocicleta. ¡Pero si el no era tonto! No, claro que no… El había calculado la situación científicamente y había terminado con la conclusión de que si iba en moto haría ruido y si hacía ruido lo descubrirían, el era muy inteligente…desbordaba toda barrera con su nivel de inteligentud*.
Llegó a su casa con una sonrisa de oreja a oreja. 9:25, la acción empezaba a inundar las calles frente a su casa, empezaba a aparecer gente de la nada y los negocios que aún estaban cerrados abrían. Sonrió de nuevo, tal vez sería un gran día ¿quién lo sabía? Lo único que tenía claro era que… ¡El día estaba pasando muy lento! Pero ese no era un día común, era el día en que se había decidido a hacer algo que durante medio mes se había debatido. Interesante, claro todo era interesante e intrigante ahora. ¿Qué pensaría Hinata de él? Nadie podía saberlo, por ahora, dejaría que todo fluyera, ese día estaba feliz.
Subió a su cuarto y se tiró en la cama. Tal vez descansar un rato lo ayudaría a despejarse, su vida estaba llena de preguntas y afirmaciones sin sentido que el mismo se hacia, todo era muy extraño para él. Simplemente eso de estar enamorado no era lo suyo…y jamás lo sería, el no estaba programado para ser el novio perfecto, o la persona más romántica del mundo, simplemente no había sido entrenado para eso.
-¡Kiba!—llamó su hermana.
-¿Qué sucede?—preguntó
-Baja a desayunar—
-Si, claro, ya voy—afirmó el chico parándose de un salto de la cama.
-Vamos Akamaru, hora de desayunar—le mencionó a su peludo amigo el cual lo siguió con gusto.
Llegó a su comedor con paso lento y se sentó en su lugar a disfrutar del suculento desayuno que Tsume Inuzuka preparaba todas las mañanas.
-¿Arreglado tan temprano?—preguntó curiosa su madre-¿Vas a salir o algo?—siguió cuestionando.
El chico se puso nervioso, ¡claro! Si su inteligentud no daba para tanto, es decir, se las había ideado para entrar en la casa de Hinata y también para no hacer ruido, era mucho para su cerebro y más estando en sábado. ¡Pero es que su familia no comprendía! Claro que no, no lo comprendían ni tantito, deberían dejarlo en paz y ya, había ideado y pensado demasiados planes ese día, ¿qué esperaban de él? ¿Una respuesta inteligente en ese momento? Demasiado tarda, toda su inteligencia del sábado se había gastado en apenas 3 horas 25 minutos.
-Am, pues…no sé—comentó el chico—me sentía sucio—¡Por Dios! Qué clase de respuesta era esa. ¿El? ¿Sucio? ¡Por Favor! Si cuando quería se la pasaba días enteros en pijama sin sentirse para nada sucio. Ni el se lo creía.
-Oh, ya veo—su madre solo lo miró divertida, su hijo nunca fue, no es y nunca será, bueno para mentir.
-Si—dijo el chico. El sabía perfectamente que su madre no le había creído nada, pero como ella era de buenas intenciones, no lo torturó más.
El muchacho terminó de desayunar y salió disparado hacia su cuarto. Todo el desayuna su madre y su hermana lo estuvieron mirando con burla y diversión. Las dos mujeres Inuzuka nunca fueron fáciles de tratar. Al llegar a su cuarto se tiró sobre su cama y cerro los ojos pensando. ¿Hinata ya habría visto las flores? ¿O tal vez alguien más las había visto?
No lo sabía, y la duda lo carcomía por dentro…
***
¡Un ramo de flores! ¿Qué hacía eso en su comedor? Si recapitulaba lo poco que llevaba de su día y se detenía justo en el momento en que había pasado por el comedor para salir de su casa, se daba cuenta que no había nada en la mesa, y, según ella, los ramos de flores no caían del cielo y aterrizaban en las mesas de comedor…por lo menos no en este mundo.
Se dirigió al gigantesco ramo de flores para ver si había algún indicio de que el ramo hubiera caído del cielo, o que alguien lo hubiera dejado estratégicamente ahí sin que nadie supiera nada. Lo investigó y rebuscó entre las mil y una flores de colores y tipos, hasta que, en medio de unos claveles, estaba una tarjeta blanca perfectamente doblada por la mitad. La tomó con la punta de sus dedos y la examinó unos segundos, no era muy compleja, simplemente era un papel doblado por la mitad. Lo abrió lentamente, dándole suspenso a su propia historia, y cuando por fin la abrió… ¡Vaya sorpresa la que se llevó!
Era su letra, la había visto tantas, pero tantas, veces, que la reconocería en cualquier lado, no importa donde estuviera. No había duda era la letra del chico, de Kiba, igual de desordenada que siempre y con algunos tachones. Definitivamente esa era la letra de su Kiba. Al terminar con su debate de si la letra era de Kiba, o no, leyó completamente la nota.
Hinata:
Am, pues verás, yo quería quiero arreglar las cosas, ya sabes lo del beso que pasó hace como un mes, y bueno…no se me ocurrió más que hacerte esto.
Sólo quiero que todo vuelva a ser como antes normal, ya sabes, tu y yo… ¡Bueno como siempre! Creo que no me explico…bueno…
Te traje estas flores—no se para qué, pero bueno—¡ah! Y no me preguntes cómo las metí a tu casa, porque seguro no te voy a decir y…la verdad ni yo sé cómo.
Bueno, pues…ya sabes… Te quiero…
Kiba.
P.D. Recuerda que yo estoy aquí para lo que sea y bueno…lo que sea. De veras quiero que todo esto se arregle… ¿ves por qué odio la escuela? Bueno…como sea…yo...sabes que te quiero ¿no? Cuídate.
La chica sonrió al terminar de leer la carta, su amigo podía parecer una piedra conforme a cosas románticas y todo eso—y no es que ella fuera lo máximo—pero, esta vez había puesto algo en la carta que había cautivado la atención de Hinata. Tal vez el echo del "te quiero" subrayado o la intención de Kiba por arreglar las cosas con ella. Agradecía profundamente que su mejor amigo fuera mucho más "valiente" que ella. Si él no hubiera hecho eso tal vez ellos hubieran seguido así por el resto de su vida, con esa tensión escondida detrás de falsas sonrisas. Suspiró y su hambre se dispersó de la nada, tomó el ramo de flores y empezó a subir las escaleras para llevarlo a su habitación.
Ahora era su turno, su turno de hacer algo para Kiba. Para que él también comprendiera que ella ya no aguantaba más con la tensión en el ambiente, en su ambiente.
Dejó el ramo de flores enzima de su cama y tomó una flor blanca, idéntica a la que Kiba le había regalado el día en que toda la situación se complicó. La olió y la fragancia era la misa, la colocó en el florero de su cuarto, que había estado vacío desde hacía unas dos semanas porque la blanca flor se había marchitado.
Se paró frente a la ventana a ver la cuidad ahora activa, 9:30, la cuidad ahora estaba funcionando con naturalidad. Dio un suspiro cansado y se sentó frente a su escritorio, tomó una hoja y un bolígrafo de color negro, tal vez empezando por una carta pequeña hacia su amigo serviría. 10:00. 10:15. 10:40. ¡11:24! ¡Nada! Nada le venía a la cabeza, ni una mísera idea se lo ocurría para escribirle a su amigo. Se lo repetía y se lo repetía… ¡No era su día! ¡Y definitivamente no lo seria! Se rindió por completo y se levantó de su asiento, algo no la dejaba escribir, no la dejaba pensar, no la dejaba inspirarse para poder escribirle algo a su mejor amigo. Él había escrito algo, no de lo más inspirador, pero que reflejaba esa sinceridad pura en sus palabras.
Se tiró sobre su cama por una vez más en el día, once y media y aún no había comido nada. Se levantó de nuevo y bajo con paso lento hasta la cocina, pasando por el ahora vacío comedor con su monótona decoración de siempre. Abrió el refrigerador de golpe y sacó un cartón de leche, se sirvió un poco y agarró un par de galletas de la galletera para remojarlas. Oyó unos pasos acercándose a la cocina indicándole que alguien se aproximaba.
-Hola, Hinata—saludó sospechosamente su primo.
-Ah, hola, Neji—
-Te vi salir en la mañana, ¿a dónde fuiste?—preguntó curioso.
-Pues, en realidad a ningún lado en especial, solo salí a tomar un poco de aire—no era mentira, pero por supuesto que su primo no le creía ni un poco.
-¿Tomar aire?—cuestionó
-Si. No me sentía bien esta mañana así que decidí salir a despejarme un poco—la chica mencionó aquello con total naturalidad mientras remojaba una de sus galletas en el vaso de leche.
-Mmm, ya veo—comentó Neji aún no creyéndole totalmente a Hinata. Ella sabía como ponerlo en jaque y que así dejara de molestar con sus indirectos "no te creo".
-Si, bueno… ¿Y cómo va todo con Ten-Ten?—Eso siempre funcionaba para que su primo se distrajera.
Neji se ¿sonrojo?—wow—inmediatamente después de que el comentario saliera de la boca de la chica. Ese era un tema…especial para Neji, y a Hinata…digamos que le gustaba jugar un poco con su primo.
-¿Y bien?—cuestionó de nuevo—No he podido ver a Ten-Ten, así que no he podido preguntarle—siguió sonriente.
-Pues—carraspeó un segundo—todo va bien, si… Yo…pues si, todo va muy bien—dijo el indiferente.
-Ya veo, bueno…pues hasta luego, Neji—mencionó la chica mientras salía de la cocina con una sonrisa.
-Hmp—
La chica subió una vez más a su habitación, seguramente bajaría de peso con tanto subir y bajar escaleras. Las flores seguían sobre su cama, dándole un aroma especial a la habitación. Ya eran las doce el día y ahora el día estaba pasando muy rápido. ¡Que Dilema! Primero, estaba nerviosa, le dolía el tobillo y el día pasaba a paso tortuga. Ahora, estaba feliz, ¿su tobillo qué?, y el día iba muy rápido. Una contradicción de día, esa era su única conclusión.
***
¿Día lento? ¿O día rápido? Apenas había terminado de desayunar el día había pasado de velocidad lenta como caracol con muy poca prisa a un día muy rápido como…am…un animal rápido con mucha prisa. Pero la velocidad, es ese momento, no le importaba nada lo rápido o lento que pasaba el día. Su mente estaba más bien en lo que su chica pensara de él, de su ramo de flores y…de su carta.
Le había dicho "indirectamente" y dos veces que la quería…entre otras cosas importantes que también había dicho de manera "indirecta"…claro, según él. Pero su pregunta más importante era si Hinata lo había perdonado. Si ella haría algo para que el lo supiera. Obviamente también quería saber si ella…pues si ella también lo 'quería' como él a ella.
¡Ya era la una, por Dios! Y seguía tirando en su cama pensando en qué rayos hacer ese día, ¡y no tenía idea de qué! Todo era abrumador, el echo de estar enamorado de su mejor amiga, el echo de que el día pasara muy lento y luego muy rápido, también que hubiera utilizado toda su inteligencia de sábado en unas pocas horas, que hubiera dejado un ramo de flores y una carta. ¡TODO! Todo le afectaba y era simple y sencillamente abrumador.
Pero ¿qué podía hacer el? ¡Nada! ¡Nada! ¡Nada! ¿Cuántas veces se había hecho esa pregunta en el día? No lo sabía y no lo sabría. Desesperación era lo único que inundaba su mente en esos momentos y no lo negaba para nada, porque hasta una persona que nunca lo hubiera visto en su vida, podía llegar a la conclusión de que él era el chico más desesperado del mundo.
Suspiró por nonagésima vez en el día y cerró los ojos de nuevo. Estaba tirado en su cama, contó hasta diez y volvió suspirar. Era ridículo, todo era ridículo…y bueno no había nada que hacer.
***
Los dos chicos tirados en sus camas suspiraron al mismo tiempo y cerraron los ojos, tal vez, si esperaban un poco el día pasaría rápido, y así…no tendrían que debatirse más por ese día. Su día más largo del mundo.
*Inteligentud: Se que está mal escrito, pero piensen ¡Es Kiba!
Hola!
Pues, qué puedo decir ahora, no tengo disculpas… u.u No he tenido tiempo para esto, lo siento! T-T La escuela y mi poca inspiración afectan las cosas, pero ahora que estamos de vacaciones, todo irá mejor, lo juro. Aunque juro demasiado pero bueno, este cap es más largo que el anterior ya que mi musa volvió. Pues espero le guste, chao, chao.
IzUmI-cHaN: No te preocupes, a todo el mundo le pasa. ¡El i-pod es taaan útil! Lo sé por experiencia ;) Aquí la conti espero te guste!!
Slu2 ;)
Akire: Muchas gracias por tu review , y de nada, ya sabes por el fic xP
Laakatoo: Gracias, que bueno que te guste ;)
Besty: ¡México! (¿) :3 Bueno aqui9 la conti. Vaya problema ¿eh? pero ya vez, así es la vida, Los problemas van y vienen como los de Kiba y Hinata. No te preocupes, yo también amo el Sasu~Hina *.* Y, ajam…otras tantas parejas cofcofsasunarucofcof x3 bueno, nos vemos y muchísimas gracias por tu review ;)
Bye bye ^.^
Aire: ¿por qué rayos ya no me sacas en tu historia?
Yo: Am, pues bueno no he tenido inspiración como para que hagas algo "especial"
Aire: Si, claro como sea ¬¬
Yo: x3
¡Enserio espero les guste!
Bye bye
Hasuki~!!
Aire~!!
