No puedo dejar de ver la gran pila de objetos que están sobre la mesa de madera del comedor del apartamento. Ayer en la noche me dijeron que los tendría, pero nunca imaginé que sería tanta wea; ahora que lo sé, creo que las cosas son serias y también tengo la sensación de que en verdad las cosas serán muy diferentes a la pesadilla de Tulivia. Me siento más seguro que allá.
Es increíble que allá viviera dentro de una pieza pequeña con Shining Armor y ahora tenga un departamento para mí solo. Con Tirek las cosas eran bastante diferentes, mi cuarto en una de sus casas apestaba, el colchón de la cama siempre estaba algo húmedo y parecía estar ya podrido por dentro, la madera crujía como en las películas de terror y las paredes eran gruesas y frías, era todo lo que podía aspirar a tener por mucho tiempo, si deseaba tener algo más, debía subir en los trabajos, para hacerlo tenía que esperar a que alguien más perdiera su puesto. Era un empaquetador, pero si pasaba a camello podía ganar un poco más y mi plan era llegar a tener mi propia carga, luchaba por ganarme la confianza de Tirek… todo por salir de la mierda.
Una vida de mierda, sé bien lo que es, sentirse mierda por lo que hago al principio, veía a los muchachos a los que vendíamos los residuos, eran el final de tantas historias; los veía tantas veces que ya no me importaba una mierda hacer tanto daño a vidas ajenas. Supongo que todos pierden la conciencia después de un tiempo… incluso hasta ahora, no me importa haber sido parte del mecanismo que los infectaba porque ellos decidieron terminar así; jamás los forzamos a perder sus trabajos, a perder sus familias y a caer en la mierda. Todos pueden marcarme como mierda de la sociedad, como lacra, lo soy, pero también lo son ellos. Son tan culpables como yo.
¿En dónde estaba? Ah sí; ese era mi sueño, salir de la mierda antes de cumplir los veinte, tomar el dinero que podría haber reunido dentro del colchón podrido y largarme lo más lejos de los muelles. Podría iniciar una nueva vida, conseguir algún trabajo que no me exigiera tanto. Cierto… todo mi dinero reunido sigue debajo de ese bendito colchón… quizás pueda recogerlo, pero es mejor no hacerme ilusiones, de seguro Tirek ya sobornó a la gente suficiente para salir. Si me ve, me hará trabajar para él de nuevo, es eso o desaparecer.
- Discord, concéntrate o usaré esta pistola eléctrica. – Sombra sabe bien como llamar mi atención, me despabilo, vuelvo a ver los objetos sobre la mesa. Al lado está Rash, me van a mostrar todas las herramientas que tendré en la misión y cómo usarlas.
Levanta una especie de bolígrafo plateado, de esos a los que les sale la punta apretando un botón en la parte de arriba.
- Este es dispositivo PEM; quiere decir que al apretar este botón, causará un pequeño pulso electromagnético, interrumpe el funcionamiento de casi todos los aparatos electrónicos.
- ¿Y por qué lo llevaré?
- No sabemos lo que vas a enfrentar en esa escuela, a veces estarás en lugares vigilados con cámaras de seguridad, o inhabilitar algún artefacto electrónico.
- De acuerdo, qué es esto. – Pregunto al ver una pequeña caja de madera.
- Es un estuche de emergencias. – Mientras lo escucho, abro el estuche, dentro hay un cilindro del tamaño de dos pilas. – Este es un pequeño tanque de oxígeno que dura aproximadamente quince minutos. – continuó curioseando, al lado hay otro bolígrafo. – ese es un cortador laser, alcanza los cinco centímetros de profundidad. – Hay otro objeto a su lado, parece un cargador de celular sin su cable. – Pistola eléctrica.
Terminamos con todo el contenido del estuche.
- Bien, continuemos, esta caja blanca contiene varios tipos de medidores, ph, atmosférico, temperatura, geológico, oxígeno, presión, radiación y demás.
Rash parece estar más inquieto de lo normal, tal vez es por lo que Sombra me contó. A él le encantaría poder estudiar esos fenómenos con mayor profundidad y eso llevó a incontables misiones al fracaso, tal vez por eso se ofreció a mostrarme el equipo.
- Este es tu celular.
Abro mis ojos para verlo, siempre quise un celular último modelo, pero con las restricciones legales no podía conseguirlo directamente de la empresa de telecomunicaciones ni de tiendas registradas… debía conseguir celulares robados y esos tipos eran tan ratas que quitaban varios componentes y los cambiaban por otros más baratos, así le sacaban más ganancia.
Tiene una pantalla común, pero la carcasa era de algo parecido al metal, cuando la levanto siento el peso… demonios, esta cosa es bastante atractiva.
- Tiene funciones avanzadas y compartimentos con complementos.
Rash abre un pequeño agujero que está al lado del parlante.
- Equipo de rastreo, se comunica por vía directa con satélite, el flash de la cámara está diseñada para poder cegar a los perseguidores; amplificación de sonidos; función de lentes inteligentes y esta es la que más te gustará.
Rash toca algunos botones en la pantalla; después empuja un pequeño botón de otra ranura y sale un varita de metal algo curva; de otro lado se abre otro compartimento, es simple agujero cubierto por una tapa de goma.
- Se ve raro, pero también lanza dardos tranquilizantes hasta a veinte metros de distancia; todavía está en fase de desarrollo, pero solo son problemas de software, no hay de qué preocuparse. - Rash toma una mochila ploma con varias líneas azules, mete todos los objetos menos el celular, me lo da de inmediato y me siento como un niño en navidad.
- Ahora, el favorito de muchos. – Rash en verdad quiere lucirse, me recuerda al zombi, cuando trataba de hacer ingresar una merca dentro de un grupo de otra localidad. – El exo-9320.
Saca un estuche plomo, es del tamaño de mi mochila, exactamente, la abre, la voltea con cuidado sobre la mesa de madera y salen varias varillas de un metal negro.
- Es un modelo de exoesqueleto que usa el departamento de defensa, agregará veinticinco kilos de fuerza a cada uno de tus brazos.
- Me dan todo esto y apenas tengo una idea de cómo usarlos. – Digo, sin miedo a admitir la verdad y también porque no quiero estar sorprendido en medio de una urgencia y estropee equipo.
- No, nunca dijimos que los usarías, hoy es tu primer día, así que pondrás todo en tu casillero. Solo te damos una pequeña probada de todo lo que llevarás, así te harás una idea de lo que tienes, cuándo, cómo y dónde usarlo. Ahora pasemos a la última más importante que te daremos hoy.
Rash toma una especie de rollo semitransparente con sus manos, lo levanta para mostrármelo, parece de esa cinta adhesiva que ponen en las cajas de envíos o de correos. Me cuesta creer que una cosa así tenga alguna sorpresa que el resto de los equipos no haya tenido antes.
- Esta es una serie de cámaras diseñadas a partir de una cuidadosa implementación de nanotecnología y materiales cuyo nombre no puedo revelar. Pero no te preocupes, no es dañino para la salud ni nada.
Nuestro director del área de estudio toca otros botones del celular y aparecen varias imágenes nítidas del lugar en la pantalla. No me lo puedo creer, semejantes juguetes hacen parecer esto como alguna de las películas de agentes secretos y todo eso; solo que esto es real.
- Tienes que cortar cada cinco centímetros y pegar la cinta a la pared, nosotros haremos el resto.
- Bien; pero, qué se supone que haga con toda ellas.
- Es obvio, debes poner estas cámaras por todo el colegio, con ellas te daremos apoyo para encontrar objetivos a extraer o investigar, también servirán para alertarte de peligros que los sensores no puedan detectar. – Rash parece estar seguro de sus palabras, y espero que lo sean, no quiero ser quien pierde todo por culpa de un error que no se pudo prever, como en Tulivia.
Sombra de pronto se aparece con su computadora. La abre y dentro puedo ver varias imágenes… no entiendo qué se supone que son.
- Discord, esta es la parte difícil; mientras te operaban, recordamos los peligros que podrías enfrentar en el futuro. Así que tomé la decisión de implantarte algunos aparatos.
- ¿Qué?
- Insertaron algunos dispositivos en tu cuerpo durante la operación.
- ¿Qué dispositivo? ¿Por qué lo hicieron? Yo no les dije que podrían hacerlo. – Mi sangre comienza a hervir, solo puedo pensar en la evidente falta de respeto que me tienen esos dos.
- Dispositivos que pueden medir tu pulso, informarnos de daños en tu cerebro y dar varias señales de tu estado de salud. Además de un rastreador en tu cadera, sé muy bien que esto puede ser extremadamente chocante para ti; sin embargo, debes comprender que para proteger tu salud es necesario tener reportes continuos. Es por tu propio bien que hicimos todo eso. – Rash parece tan seguro de lo que dice que hasta suena convincente.
- Pues… podrían habérmelo preguntado y… qué pasaba si me negaba a seguir en el programa.
- En ese caso tendríamos que realizar otra operación, claro que hubiera sido muchas veces más sencilla. El tiempo era demasiado corto como para esperar a que reaccionaras.
Guardo mis palabras, a lo mejor lo que me dicen es cierto. No sé por qué pero ya no le doy más importancia al tema, ahora solo me interesa marcharme del lugar.
- Si eso es todo… creo que nos vemos luego. – Afirmo tratando de salir sin ningún roce del lugar.
- Buena suerte chico. – Me dice Sombra mientras camino hacia la puerta con la mochila que tiene un peso endemoniado. Incluso hace sonidos con todos los juguetes que me dieron.
Mi paso por las calles es lento, como vivo en la ciudad tengo poco que recorrer para llegar a Canterlot High School, ese lugar no parece tan malo aunque recuerdo lo de ayer. Ese par de chicos parecen ser de los típicos muchachitos de telenovelas que les encanta a las chicas, pero que son tan débiles que apenas reciben un golpe se retuercen en el piso. Lo que menos quiero ser en ese colegio es una presa de bromas o insultos, así que necesito ganarme mi espacio y sé cómo hacerlo.
El chico que me vaya a dar el recorrido por la escuela seguramente sabe a quién debo evitar y a quién debo mantener a raya para no ser la presa de todos allí. Si todo falla, todavía puedo jugarle una broma a alguien, meterme con uno de los chicos de aspecto rudo.
Sí, ese muchacho me será de gran utilidad.
En el camino recuerdo a mis amigas ahora en un reformatorio que no está muy lejos del lugar donde me hospedo ahora. Cualquiera me creería débil si lo aceptara; pero enserio las extraño, incluso a Sonata, puede que ella fuera un cero a la izquierda en cuanto a inteligencia o al menos en atención; pero era mi amiga después de todo, igual Adagio y Aria. Definitivamente las visitaré entre los siguientes días.
Finalmente, luego de cinco o seis cuadras llego al bendito colegio, sus estudiantes llegan, parece que estoy justo a tiempo. El timbre de ingreso finalmente suena, estoy inquieto, la escuela es un lugar que me trae malos recuerdos. Trago un poco se saliva y con un valor que no me esperaba me atrevo a pasar hasta el ingreso, muchos entran, menos yo… lo pienso un poco mejor.
Abro las malditas puertas de cristal, los pasillos están todavía llenos, chocando mis diantre fuertemente entre sí paso por el pasillo que recuerdo, conduce a la oficina de la directora.
Todos me miran extrañados, dirijo mis ojos al piso mientras camino, no quiero hacer contacto visual con estos tipos. Soy el nuevo, por tanto el mejor blanco para bromas y para los depredadores escolares; es mejor no provocarlos con una mirada. Mi cicatriz en el rostro puede ayudar en algo si camino con más seguridad, llevo mis manos a los bolsillos, mi cabeza sigue agachada, volteo para ver el número de casillero en el cual me encuentro, el mío es el 220, estoy en el 185, o sea que estoy cerca.
Al fin llego, tomo algo de cinta y la pego en la puerta, la abro, saco un candado de seguridad que me dieron la noche anterior, meto todas las cosas en completo desorden porque estoy retrasado; supongo que debo dar una buena impresión a la directora, parece ser bastante estirada y muy observadora.
- Ola, debes ser nuevo. – Una voz cantarina, me sorprende por las espaldas. Casi salto por el susto que me da.
- Vaya, por qué trajiste tantas cosas, debes ser del equipo de ciencias o algo así… cómo te llamas, ¿Por qué viniste a Canterlot High? ¿Viajes o trabajo?... ups, perdón, eso se pregunta en los aeropuertos, ¿Te gusta viajar?
La chica esta tiene el cabello rosado, y con unos rulos tan locos que apenas quito la vista de ellos, solo para ver sus ojos azules, su piel rosada y una sonrisa tan grande que hasta me aterra… me apego al casillero de al lado, es como si me atacara con sus palabras, no entiendo ni la mitad de lo que me está diciendo.
- Oh, mira, pero qué cosas más curiosas, ¿Para qué esto y esto otro? ¿Qué se supone que es esto? – Sus manos toman todos los objetos que vacié dentro del casillero, está a punto de tomar el estuche del exoesqueleto cuando la tomo por la muñeca derecha.
- Basta… deja de hacer eso. – Mi voz se eleva lo suficiente como para llamar la atención de los demás.
- Yo… lo siento. – La muchacha se ve apenada, baja su voz y de pronto las hiperactividad que tenía de pronto desaparece.
Cuando me doy cuenta, todavía estoy sujetándola con mi mano, la suelto de inmediato y ella da un paso atrás. No sé qué hacer, estoy nervioso, ¿La he lastimado? Que el resto me esté mirando con seriedad solo empeora las cosas, está callada, pero todavía no se ha ido. Cierro la puerta y pongo el candado; después voy a la oficina de la directora Celestia, volteo para ver que esa extraña chica esté fuera de alcance.
En menos de cinco minutos logro dar nuevamente con la oficina, toco la puerta un par de veces y espero. Abre la mismísima directora, quien me recibe con una sonrisa, sé bien cuando las fingen, así que me limitó a saludar – buenos días – es sorprendente, no ha pasado ni una semana y ya me tiene desconfianza. Miro la ventana que comunica con el exterior, reconozco al pedazo de estúpido que me crucé el otro día afuera del colegio, está acompañando a una muchacha de piel morada y cabello púrpura, se despiden…
- Y, ¿Tiene planeado unirse a algún club estudiantil? – Me pregunta de repente la directora.
- No, todavía nada. – Veo que ella presiona un botón rojo de un micrófono que tiene delante de ella.
- Señorita Sunset Shimmer, por favor, presentarse en la oficina de la directora Celestia. – Anuncia, escucho su voz a través de los muchos parlantes que están cerca.
Sunset Shimmer, quién es ella; parece el nombre de una de esas muchachas tiernas que siempre me dan mala espina. Siempre he desconfiado de las chicas, ellas, aunque sean tus amigas te usan pidiendo las cosas de tantas formas que ya no las puedo contar. Es por eso que prefiero alejarme de ellas, sobre todo cuando me gustan… así me evito ser usado por ellas y terminar tratando de ganármelas.
Pasan los segundos, la directora observa unas hojas agrupadas por clips y yo me quedo observándola, no sé qué hacer con mi guía, solo espero que ese muchacho sea lo suficientemente ingenuo como para dejarme interrogarlo sobre algunas cosas de la escuela. El trato funciona hasta que los de la central tengan información suficiente; una vez que hallé lo que necesitan mi trabajo termina y me voy de este lugar.
Recuerdo lo que el lugar oculta y se me ponen los nervios de punta; esas cosas en Tulivia eran tan extrañas, tan aberrantes que muchas me dan pesadillas, sobre todo esa grasa, mientras estaba sobre mí, sentía como si me quemara; esos rugidos eran mucho peores que de las criaturas de los videojuegos o los cines, porque sabía que detrás de ellos estaba un animal real. Este lugar, ¿Tiene algo parecido? ¿Qué se supone que estoy buscando aquí?
La puerta se abre finalmente, volteo para ver a una muchacha de cabello rojo y amarillo, tiene puesta una chaqueta demasiado pequeña, algo así como un vestido celeste con una tela algo transparente ¿Amarilla? Lleva unos pantalones ajustados de color azul, ¿o son calzas o esos leggins? Y tiene unos tacones con líneas naranjas, al igual que su chaqueta de cuero. Me doy cuenta de que sin querer, he hecho uno de esos repasos con el cual las chicas siempre se ponen incómodas, cierro los ojos y veo su rostro. Su piel ámbar es bastante llamativa, sobre todo por los ojos que tiene… y aún después de haber hecho algo que sé muy bien, incomoda a las mujeres, me sonríe y se acerca.
- Hola, yo soy Sunset Shimmer, ¿Nos vamos?
Su voz es bastante fuerte, pero con cierto carisma; no sé qué tiene esta chica, pero es atrayente. Ahora es un buen momento para aplicar mi regla con las chicas.
- ¿A dónde? – Se me sale la pregunta, es como si quisiera acompañarla.
- Pues a ver el colegio, soy tu guía… ¿La directora no te dijo nada al respecto? - Se inclina para mirar a mujer, pero yo no dejo de observar sus ojos, tienen algo que no sé explicar… trato de no ver más allá de sus ojos, de no bajar la mirada ni un solo centímetro.
- Po supuesto, sigan adelante. – Celestia me levanta de mi bobería, de pronto la muchacha me mira extrañada, y yo comienzo a sonrojarme, no quiero ver a Celestia, estoy seguro que también ha visto mi pendejada.
Me levanto de la silla en silencio y me dirijo hacia la muchacha, me extiende la mano y la tomo por educación, un simple saludo me hace sentir tan raro. Solo después de un rato me doy cuenta de que sigo apretando su mano y todavía estoy embobado. La retiro y la meto a mi bolsillo.
- ¿Nos vamos?
- Sí… - Mi voz es bastante leve, diablos, estoy muy nervioso.
El segundo día de clases fue, como de costumbre de una mitad del día con la presentación de las materias, el inicio de las clases como tales en una apertura donde muchos profesores tuvieron el gran placer de dar las pequeñas pruebas de regulación para estar al tanto del nivel promedio desde el cual debían partir, algunos se encolerizaban por el retraso, otros tantos mantenían una gran expectativas; mas era una de las exigencias del trabajo el afrontarse con estudiantes diferentes y grupos que no siempre avanzaban a la misma velocidad ni con la misma metodología; ello, sumado a los acontecimientos que nadie podía ver con certeza, eran el difícil conjunto que cada maestro debía enfrentar y superar. Desde luego, que allí está la diferencia que hace de un profesor grande o mediocre.
Pero, dejando de lado un hecho que tan poco le importa al estudiante, era martes, su aroma de normalidad, relajación y cierta indiferencia se asomaba por todos los salones. ¿Qué chiste tenía un día como el martes? Usualmente ninguno, pues se está lejos del fin de semana y ya se ha pasado la amargura del lunes; pero era el día en que los clubes del colegio se muestran en toda su grandeza para ganarse más integrantes, el alumnado inundaba el patio, la cancha y lugares aledaños donde estaban apostadas las representaciones de cada club.
Ese era el momento idóneo para dar un recorrido al colegio con alguien que tenía la personalidad de un muchacho recién llegado, con un pasado dentro de una correccional. Sunset Shimmer tenía unos cuantos nervios al respecto. Con cada pasillo que ambos recorrían el silencio se dilataba más y más, el nuevo era bastante callado, como el hermano de Applejack, solo que en lugar de su mirada risueña, este tenía unos ojos algo saltones, un tono ligeramente amarillento e incluso creía haberse percatado que una de sus pupilas era un poco más grande que el otro; lejos de aquellos detalles, eran tan acosadores y estaban llenos de cierto temor.
Llevaba unos cuantos años dentro de aquel mundo y todavía no se había topado con un muchacho que fuera como él.
- Y esta es la sala de computación, los el club de los tecnológicos se reúne aquí, hacen cosas interesantes que son secretas hasta que sale una exposición de ciencias. Son buenos muchacho, aunque algo tímidos. – Señaló la fémina dándose media vuelta para observar al nuevo. Este, se quedó observando el salón, se notaba que estaba pensando en algo.
- Ya veo. – Fue la única respuesta del muchacho quien se quedó petrificado en la entrada.
- ¿Ocurre algo?
- No, es solo que…
- ¿Sí? – Inquirió la adolescente observándolo atenta.
- Nada… - Concluyó finalmente el muchacho abriendo de nuevo el silencio.
- En ese caso, vamos al laboratorio de química. Creo que te va a encantar, recientemente trajeron nuevos equipos y a los del club de ciencias se les ha ocurrido hacer un montón de experimentos.
El silencio era incómodo, de hecho, Sunset no sabía cómo abrir conversación con él. Pero manteniendo una sonrisa trataba de mostrarse amistosa; Celestia le había comentado algunos detalles del nuevo estudiante de Canterlot High; no era quien para juzgar su pasado. Estaba allí para empezar de nuevo y en lo que a ella respectaba era bienvenido en el lugar.
- Y dime ¿Por qué te transferiste a Canterlot High? – Esta ocasión, no lo observó, creyendo que quizás era el hecho de mirarlo de frente lo cual ponía nervioso al muchacho.
- Es una historia que no me gusta contar.
- Oh bien… entonces ¿Cuál es tu nombre? Por cierto, espero no haber hecho de tu bienvenida demasiado acelerada, pero es que hay mucho que ver y tan poco tiempo.
Ambos caminaban por el pasillo, la adolescente se encaminaba al frente, había querido estar al lado del nuevo para tener una mejor conversación, pero este siempre se quedaba detrás de ella.
- Discord, Discord Graphite.
- Ah, es una coincidencia, tenemos un profesor que se llama Discord, estoy segura de que te encantarán sus clases.
- Espero que sí… parece un buen tipo.
- ¿Así que ya se conocen?
- Algo así, no sabría explicarlo. – De pronto, Discord se asoma por la barandilla del segundo piso.
- Ah, este es un gran detalle de los arquitectos que idearon la escuela, desde aquí el techo en bóveda tiene varias ventanas que mantienen la iluminación en el día. Es bastante agradable; pero ven conmigo.
De pronto, Sunset tomó la mano de Discord y haló de esta para llevarlo junto con ella a paso rápido hacia la biblioteca; tres pasillos después y más de seis cursos pasados de lado, ambos estaban en el ingreso de la biblioteca.
-Tiene un diseño similar, aunque el vidrio está cambiado para dejar pasar la luz suficiente para que los libros no se dañen…
El adolescente se le quedó mirando.
- ¿Qué pasa ahora?
El muchacho se pensó bien sus palabras.
- No pareces del tipo de chicas que sepan tantas cosas, ni siquiera del tipo de chicas que le interese pasar el tiempo dando una guía del colegio a los nuevos.
"Tipo de chica" esas palabras tuvieron un efecto inmediato en la adolescente, quien observó hacia otro lado poco antes de responder.
- Bueno, en este colegio algunas cosas son diferentes, ya verás que no es como en otros. Te aseguro que no te va a costar mucho trabajo hacer amigos aquí.
El adolescente frunció las cejas, en esta ocasión si observó directamente a Sunset, quien incomodada de nuevo prefirió comenzar a caminar en dirección al área de manualidad y educación técnica para acelerar al estudiante nuevo.
- ¿Qué color te gusta? – Cuestionó de pronto el muchacho con cierta timidez.
- ¿Cómo? – solicitó Sunset, quien recordó por un instante algo importante que había dejado en su casillero.
- Dije ¿Qué color te gusta?
- Emm… de los fríos: el azul, violeta, negro en distintos tonos… en cálidos, el naranja. ¿Los tuyos?
- El gris… creo que el café, el verde, rojo y creo que el rosa, pero no se lo digas a nadie.
- Vaya, tengo una amiga a la que le fascina el rosa.
- Por fin llegamos, esta es el área técnica, así le decimos, aquí están los cursos de diseño, costura, economía doméstica, técnica vocacional y no sé por qué, pero también está la clase de pintura.
- Dónde me inscribo.
- Bueno, como eres nuevo, la directora en persona tomará nota de las clases que quieres tomar, aquí entre nos, economía doméstica es una buena clase para conocer gente, hay muchos chicos que son bastante abiertos allí y la mitad del tiempo no se hace gran cosa.
- Gracias, lo tomaré en cuenta.
Nuevamente ambos se encaminaron escaleras abajo.
- Ahora, este es el mejor lugar de la escuela: el comedor. – Señaló la adolescente haciendo un ademán gracioso con las manos, logrando finalmente extraer una sonrisa del joven que ahora se mostraba más abierto que antes.
- ¿Tienen tacos?
- El primer martes de cada mes; son bastante buenos. Bien, aquí termina nuestro recorrido.
- Oye… ¿Por qué no hay nadie aquí?
- Lo olvidé, todos se están inscribiendo en sus clubes favoritos, si quieres vamos allá.
- Me gustaría, es difícil ser el nuevo.
- Dímelo a mí, llegar aquí fue como ir de un mundo a otro. – Señaló la adolescente mientras tomaba su celular.
- Sí, exactamente así me siento aquí… ¿Enserio no te molestaría acompañarme?
- Para nada, siempre es bueno hacer nuevos amigos. Anda, vamos. – Señaló la adolescente tomando al muchacho por un brazo para impulsarlo a salir del lugar.
Sunset pudo sentir cómo el joven se estremecía terriblemente, de pronto se soltó para observarla con los ojos abiertos de par en par.
- Yo… perdóname… no sé qué me pasó.
Sorprendida, la fémina trató de esbozar una sonrisa; pero en medio de cierta confusión solo pudo asentir con la cabeza.
- Descuida, a veces olvido lo difícil que es ser nuevo en un lugar.
Sunset abrió la puerta de acceso a la cancha, desde luego, ambos pasaron por el patio cerrado, donde se llevaban las clases de educación física en invierno o cuando llovía. Por suerte el lugar estaba relativamente despejado, Sunset pudo percatarse de la mirada que muchos le hacían al nuevo. Era de esperarse, a muchos les cuesta aceptar a un nuevo miembro en la comunidad, más cuando esta tiene una exclusividad particular.
En ese instante le llegó a la cabeza un hecho importante, importantísimo; en un momento u otro, aquel muchacho llegaría a saber de lo que pasó en el colegio. Todos compartían un voto de silencio entre todos, nadie decía nada fuera de las paredes del colegio, ese era el trato bajo el cual se mantenía todo lo ocurrido en secreto.
También recordaba al incidente con las sirenas, todo había empezado de manera similar, aunque, hasta ahora todo daba señales de estar bien, sin problema aún.
- Si eres tan amable, dejé algo en mi casillero que necesita mi atención urgente… ¿podrías esperarme aquí?
- Claro, pero por favor no te tardes, odio sentirme como el chico raro y nuevo del lugar.
- Sí, no te preocupes.
De un momento a otro la adolescente corrió con el par de tacos que llevaba puestos hacia su casillero ubicado a más de tres pasillos al norte del gimnasio, esperando poder hallar todo en perfecto estado, había sido lo suficientemente tonta como para dejar su mochila dentro de su casillero y sabía lo mucho que Ocllo detestaba los lugares cerrados. Una vez llegó, abrió la puerta metálica después de accionar la cerradura de su candado correspondiente.
- Ocllo, lo siento, lo siento, lo siento, sal de donde estés.
Una pequeña criatura con el aspecto de una cucaracha se aproximó entre las correas de su mochila, mostrándose bastante inquieta, pues movía sus alas con gran velocidad. Sunset de inmediato la tomó con una de sus manos.
- Las patas. – Ordenó para que el insecto cambiara la constitución de sus patas, esas membranas que le permitían poder aferrarse diferentes tipos de superficies eran todavía una experiencia que le ponían los pelos de punta.
- Ser frio y obscuro, Ocllo odia esos entornos.
- Lo sé, olvide por completo que te dejé dentro de mi mochila.
Mientras la criatura extendía las alas para salir volando, la adolescente cerraba la puerta de su casillero.
- Adiós. – Dijo en tono sarcástico al no recibir la despedida del insecto que parecía inquieto por ver el lugar de nuevo.
- Tener actividades, Ocllo cumplirá, esperar en timbre de salida. – Respondió finalmente.
- De acuerdo, pero no te tardes o tendrás que quedarte aquí dentro.
Finalmente la adolescente volvió a encaminarse hacia el gimnasio, no se habría tardado mucho, así que no había problema alguno.
Luego de otra carrera, finalmente se topó con una escena que la conmocionó de inmediato.
Un muchacho de cabello verde estaba metido entre un agarre con un muchacho de cabello azul, los reconoció de inmediato, era Timber, mientras que el otro muchacho era Flash, ambos estaban liados en medio de una pelea con Discord, quien de pronto daba un golpe en la quijada de Flash, para después recibir uno de Timber, posteriormente reaccionaba dando un golpe de puño directamente en la nariz de le peli verde, nuevamente Discord era acosado por una tacleada de Flash, quien deseaba llevarlo al piso; pero poniendo sus pies a cuarenta y cinco grados y situando la cabeza de su agresor cabeza entre su brazo derecho, Discord lograba frenarlo, en un santiamén giraba su cuerpo para enviar al de flash al piso, haciéndole dar un giro en el piso.
No pasó mucho tiempo para que Timber lanzara un golpe por las espalas, la pretensión del adolescente hubiera sido un éxito, de no ser porque Discord levantó su brazo para cubrirse, el golpe fue a dar en su hombro; ni falto ni perezoso, el codo izquierdo del nuevo fue a dar en la mejilla del adolescente extraño a la CHS, concentrándose en él, se olvidaba de Flash, que ahora si embestía con fuerza, su cara enrojecida por la actividad, por la emoción y el flujo de sangre del momento cambiaban terriblemente su apariencia.
Discord de inmediato era lanzado al piso, Timber ser recuperaba para tratar de apaciguar el conflicto, levantando su palma en señal de alto. Desde luego, el nuevo yacía debajo de Flash, quien tenía la oportunidad de lanzar golpes a su exclusivo querer; pero antes siquiera de sacar conclusiones, el nuevo puso su pie derecho en contacto directo con el piso, provocó al de cabello azul, recibió uno, dos, al tercer golpe logró tomar al joven por la muñeca izquierda, usando su mano derecha para empujar por el brazo y haciendo fuerza con la pierna derecha sobre el piso, impulsó a ambos a girar hacia la izquierda, entonces, sin compasión alguna soltó una serie de golpes antes de que Flash reaccionara. Se levantó rápidamente frente a un Timber que deseaba la paz, y acercándosele recomenzó otro nuevo combate.
Timber lanzo res golpes directos contra el adolescente de ojos saltones, pero este esquivó dos y recibió el tercero en la mejilla; lanzó un jup, pero falló, recibiendo otro buen para de puñetazos por parte de Timber, este cansado; con su obvia mayoría de edad aquel sujeto estaba más desarrollado, no le costó mucho trabajo empujar al nuevo, le hizo perder el equilibrio y poco antes de lanzarle los golpes finales fue tomado por los hombros; con fuerza y la falta de equilibrio, Discord hizo todo lo que pudo para desequilibrarlo, pero este, más fuerte se soltó de inmediato, viendo al joven caer al piso.
Sin más preámbulos, este se levantó nuevamente.
- Basta, no te comportes como un delincuente.
Aquellas palabras solo hicieron que la sangre de Discord hirviera más. Tomando impulso se acercó, recibió otro par de golpes, esta vez en sus hombros y costillas por la cercanía y por mantener elevados los brazos cual boxeador.
En un santiamén, tomó con las dos manos la nuca de su oponente y lo bajó con la fuerza de ambas sumada con su peso, elevando al mismo tiempo su rodilla, él desde luego puso sus manos para evitar los impactos. Entonces con una velocidad semejante usó su codo para dar un golpe certero en la espalda y nuevamente para darlo en el extremo izquierdo de su rostro.
Una vez aturdido una patada con la punta de su talón fue suficiente para mandarlo a dormir.
Flash se había levantado, pero viendo el estado en el cual había dejado a un chico mayor, levantó las manos en señal de paz.
Justo en ese instante, Sunset Shimmer ingresó dentro del campo de batalla al cual nadie se había atrevido a ingresar.
- Basta.
Discord se volteó para observarla, no supo porque, pero de pronto toda el ansia de pelea que tenía se fue aletargando hasta desaparecer de la misma forma que había llegado, las circunstancias habían sido bastante particulares y todo había pasado de forma tan veloz que apenas podía reaccionar de ese pequeño espacio de tiempo no percibido.
Las cosas se pondrían bastante turbias, de eso no había duda.
¡Finalmente! Hemos llegado al segundo trayecto del fic, ahora que Discord está dentro del colegio ¿Qué aventuras o desventuras le esperarán? ¿Por qué se afianzó en una pelea con dos muchachos? ¿Qué pasará con su comportamiento? ¿Por qué este fic es tan extraño? Descúbranlo en los siguientes capítulos. Nos leemos luego.
