-Por otra parte Jotaro, hoy debería estar llegando el señor Joestar a la tarde y en un rato ire a pasar a buscar a Jolyne.

-No- La iré a buscar yo, estas con resaca y no daría muy buena impresión a la madre de Josuke eso –el moreno se levanto y salió de la habitación, con una cara de enfado de lo mas espeluznante.

Por que Kakyoin no le dijo nada? Acaso lo tomo como algo super normal? Algo sin importancia? Le daba vergüenza que no quería hablar de ello o que?...Jotaro cálmate, apenas es de mañana, no paso mucho tiempo, se paro enfrente de su habitación y soltó un suspiro, recargándose contra la puerta, tenía que calmarse, hace tiempo que no tenía ninguna situación de ese tipo pero sabía perfectamente que así no se manejaban, creaba tensión innecesaria, ya se tomarían su tiempo para charlar y avanzar…y quizá besarse de nuevo…Se vistió normalmente mientras se iba peinando con un cepillo en la mano, encontró a Kakyoin en la mesa recostado con la cara entre los brazos, se sento al lado suyo y comenzó a cepillarle el cabello, recogiendo de a mechones, descubriendo parte de su cara por el que siempre se apartaba para el pelo, podía ver las mejillas sonrojadas del pelirojo y su expresión sorprendida.

-Tienes que cortarte el pelo, desde hace rato lo veo muy largo –Jojo tenía una sonrisa en el rostro.

-Me queda mal? –el chico estaba jugando con el definitivamente.

-Llegándote a la cintura si –Jojo podía apreciar como su pijama estaba levantado y podía ver esa zona de su piel, quería abrazarlo…el pelirojo había apoyado su cabeza sobre sus brazos, con los ojos cerrados, le debería doler mucho la cabeza, avergonzado, se acerco a el con rapidez y le dejo un beso en la frente, se dio la vuelta rápido y se levanto –T-tengo que ir a buscar a Jolyne…nos vemos…luego… -el chico de ojos violetas lo miro saliendo del edificio con gran rapidez y con su boina tapándole la cara

Había pasado algo anoche?

No podía ser, ellos 2 solo eran amigos muy cercanos y tal vez por eso Jojo se portaba así, no debía ser más que eso, aunque los cariños del hombre le gustaban bastantes…

No recordaba mucho sobre su salida de anoche, nada mas que salió con Polnareff y tomo un poco y después se quedó dormido en un taxi, seguro entro a la mansión con ayuda suya y de Jojo, la última vez que había bebido había amanecido en calzoncillos en la puerta de Avdul, totalmente pintado por sus compañeros y amigos, con espuma en la cabeza y sin saber que pasaba alrededor suyo, no volvería a tomar…hasta ayer claro, se levantó para ir a darse un baño, cuando se desnudó frente al espejo se dio cuenta que el ojiazul tenía razón, tal vez su cabello si estaba un poco largo, podía sentirlo casi llegándole a la cintura, no era que se había descuidado solo que siempre había sido olvidadizo con respecto a su cabello, en secundaria tenía un montón de pelos por detrás así haciéndole el feo, no tenía mucho cabello en esa zona pero crecía bastante rápido, hoy pasaría a arreglárselo.

Tomo su teléfono y le escribió un mensaje a Jotaro :"Saldré un momento, no se a que hora volverán ustedes 2, supongo que pronto, en todo caso no te preocupes volveré temprano para preparar un almuerzo y recibir al señor Joestar"

Despues de arreglarse y vestirse fue a una peluquería en el centro de la ciudad, bastante coqueta, no era que particularmente le gustaran esas cosas o les importara pero conocía al peluquero y su hija desde niño que su madre lo llevaba ahí y no pasaba nada por ir. Entro y una de las empleadas lo llevo a una de las sillas, al parecer sus conocidos no estaban pero realmente no le importaba, la empleada prosiguió a ponerle el delantal encima y a ponerle un spray en el cabello.

-Con retocar un poco la parte de arriba esta bien, lo único que necesito es que me corte por atrás masomenos por esta altura –Kakyoin se señaló con las manos un poco más arriba del antebrazo

-No hay problema

Unas manos se metieron entre sus cabellos y pudo sentir el metal frío de las tijeras, pese a lo poco que lo hacía le gustaba venir a una peluquería, le hacía un buen masaje y demás, le gustaba que le tocaran la cabeza. Esta mañana cuando Jojo se había puesto a peinarlo se sintió deleitado, algo confundido por el por que lo hizo y por que ese gesto de cariño pero le había encantado…y luego el beso…no entendía nada…

Abrió los ojos por un momento dando vuelta la cabeza cuando la peluquera se lo pidió y a su lado se encontró una sorpresa: era Dio Brando, una peluquera lo estaba afeitando.

Que miedo que coincidieran aquí, que hacía un empresario como en en un sitio así? Se esperaba que tuviera su propio estilista y fuera a su super mansión o lo llevara en avión al lugar que sea en caso de necesitarlo.

-Señor Brando? –dijo Kakyoin y pudo ver al susodicho abriendo los ojos mirándolo por los espejos, ya que no se podía mover.

-Kakyoin Noriaki? –el rubio abrió los ojos con sorpresa.

-Que sorpresa…que hace usted aquí?

-Que puedes ver? –el hombre de ojos rojos le contesto con una sonrisa burlona, a lo que el pelirojo rió.

-Que coincidencia, viene seguido?

-Si, cuando estoy en Japón es el único lugar al que vengo por esto –Dio le dedico una sonrisa a la peluquera y esta rio encantada, Dio tenía un carisma innegable.

-Que extraño, cualquiera pensaría que usted tendría su propio estilista –comento el pintor con curiosidad

-Te voy a dar un consejo Kakyoin, siempre que te ofrezcan estilistas di NO, son presumidos, se creen que por contratarlos para un servicio mas privado pueden modificarte a su propio gusto e imagen, ni una sugerencia te toman en cuenta, una vez estuve un tiempo con un corte que parecía estrella de rock, era muy difícil estar frente a la prensa con eso en la cabeza, lo peor es que rapado se me veía horrible, por lo tanto tengo malas experiencias que no deseo repetir –la cara del rubio durante el relato había cambiado a una sombría, el pelirojo soltó una risa.

-Recuerdo que algo parecido le había pasado a mi madre una vez, yo vengo muy cada tanto aquí, mi pelo crece bastante rápido pero tengo muy poco así que no tengo por que preocuparme, solo quería un pequeño corte –Kakyoin bajo la cabeza cuando la peluquera se lo pidió.

-Enserio? Yo te veía bastante bien

-Pues gracias por eso –el pelirojo le dedico una sonrisa.

-No he tenido tiempo para invitarte a cenar en este fin de semana, quizá en la semana lo haga, mientras tanto después de que termines quieres ir a almorzar luego de esto? –la invitación del rubio le causo un ligero sonrojo al pintor.

-En realidad vine por un rato, tengo que ir a casa a esperar al familiar de un amigo, lo siento –Kakyoin tenía un rostro apenado mientras decía esto.

-Ya veo, es una lastima –la peluquera ya había terminado con el así que procedió a quitarle el delantal, limpiándolo con un cepillo y siguiendo sus labores.

-Por cierto que se hizo? Aparte del afeitado no lo veo muy diferente

-Un pequeño retoque, me pone nervioso cuando mi cabello no esta como yo quiero es todo –el hombre se levanto, miro su celular y saco su billetera para pagarle a la peluquera –ya es mi hora de irme, me esperan afuera, en la semana me estaré ocupando de usted, hasta entonces… -Dio le saludo levantando la mano y Kakyoin sintió el ruido de la puerta abrirse y cerrarse, realmente no sabía que pensar de aquel hombre, se rio cuando la peluquera le toco las orejas por accidente y todos esos pensamientos desaparecieron.

Al volver a la mansión podía saber por el ruido de la televisión que ambos ya estaban de vuelta en casa, por alguna razón desconocida, Jolyne estaba montando la espalda del sufrido Jotaro, quién estaba apunto de llorar por la humillación de que su hija lo dominara así, a caballito, y en sudadera y calzoncillos. La cara del pelirojo era un poema, una mezcla entre la sorpresa y la risa, saco su teléfono y aprovecho a sacar una foto, para luego romper en carcajadas sujetándose el estómago, Jojo se levantó dejando caer a la niña.

-Espera no es lo que… -Jojo intentaba vocalizar pero se veía abrumado por las risas del pintor, el cual se había apoyado en el suelo para seguir riendo por que no podía mas, así pasaron unos 2 minutos, cada tanto el pelirojo soltaba un "no puedo, necesito respirar" y volvía a ver a Jotaro y la risa volvía a nacerle. Jojo salió de la habitación humillado susurrando –Yare Yare daze…

Al cabo de un ratito Jolyne le empezó a picar con un palito y Kakyoin se fue calmando, abrazando en el suelo a la niña y revolviendo su cabello mientras seguía riéndose. Se levanto y se dirigió a la cocina, iba a preparar cerdo con papas fritas, no estaba obligado ni nada pero tenía ganas de cocinar y nadie en la casa ponía objeciones sobre que el cocine, el moreno entro en la cocina ya vestido mientras el chico de ojos violetas cortaba las papas.

-Te cortaste el pelo? –pregunto extrañado Jotaro.

-Pensé en lo que me dijiste en la mañana y tenías razón –sin darse cuenta Kakyoin le había lanzado una sonrisa de lo más cálida –solo me corte la coleta y me retoque un poco arriba, no me hice realmente nada –mientras el pelirojo se daba la vuelta a seguir cocinando Jotaro se había acercado y lo había abrazado por atrás, Kakyoin se quedo quieto, sin saber que hacer, que le pasaba a Jojo? Quizás se había tropezado y se quiso sostener? Lo del beso de la mañana volvió a su mente, el chico se dio la vuelta y encontró el rostro del otro hombre en frente suyo, se veía lindo, muy lindo, sus labios estaban cerca de los suyos, sentía sus mejillas arder y notaba que las de el también estaban rojas, sentía una necesidad de besar sus labios y de dejarse abrazar aún más por los brazos de aquel hombre, el calor y la fuerza de ese abrazo estaban embotellando su cabeza, sus ojos comenzaron a cerrarse y sintió el aliento de Jotaro en sus labios.

-Kakyoin…

SSSHHHHHHHHHH

Sono el timbre

El maldito timbre.

-Quien será? –Jotaro vio incrédulo como el pelirojo se le escapaba de los brazos y comenzaba a caminar hacia la puerta –el señor Joestar no venía hasta mas tarde –vio que las mejillas del hombre estaban pigmentadas de rojo.

Kakyoin que carajos

Osea.

No te vayas.

Jotaro se apoyo en la mesada tapándose la mano con la boina, para ocultar su enfado.

POR QUE SIEMPRE PASABA ALGO?

La sangre le hervía y la frustración lo invadía, sin embargo se tranquilizó cuando pensó en que si no fuera por eso, hubiera sentido los labios de Kakyoin de nuevo, y que su aliento olía a menta, y que el volteo la cabeza para besarlo también, y que no se movió de su lado. Sus propias mejillas estaban rojas y cuanto mas pensaba en ello una sonrisa empezaba a formarse en su rostro.

Kakyoin cruzo la puerta con unos papeles en sus manos, tenía una expresión confundida en la cara.

-Quien era? –pregunto el moreno aún mosqueado por el intento fracasado de beso.

-Correo, es extraño que no pasaran las cartas por debajo de la puerta no? –Kakyoin dejo los papeles sobre la mesa y se quito el delantal, el moreno podía notar sus mejillas ardiendo al verlo –Lo siento, puedes seguir tu? Necesito ir al baño un momento –el chico le paso el delantal y se abrió paso hacia el baño.

-Estas bien? –el pelirrojo no le respondió.

Kakyoin se apoyó sobre la puerta del baño tocándose la frente. A ver, recapitulemos, Jojo se cayo encima suyo y…el casi lo besa, si, fue el, no cosa de Jojo, por que Jojo querría besarlo?...ahora…por que el si quería besarlo? Por que cuando sintió sus labios tan cerca de los suyos estuvo apunto de lanzarse y besarlo como si no hubiera un mañana? Sabía que el moreno era lindo para el pero no podía ponerse así por un accidente…por que Jojo se quedo tanto tiempo así? Y el beso de la mañana… nada, basta, se lavó la cara y salió del baño, el aroma de la comida inundaba el lugar, fue a buscar a Jolyne a su cuarto tocando la puerta.

-Jolyne, la comida pronto estará lista

-Esta biiiiiien –Kakyoin rio y fue al comedor, Jotaro seguía cocinando, se sentó frente al televisor y prendió su consola, tenía que relajarse un poco.

-Tengo trabajo que hacer esta tarde –susurro Kakyoin comenzando a mover sus dedos sobre el joystick.

-Y hay que darle atención al viejo encima –respondió Jotaro cansado.

-No exageres, no es para tanto.

-Cada año se pone peor, es más y más insoportable –Kakyoin no respondió, en su lugar Jolyne entro a la habitación, vio a los 2 hombres y agarro un joystick, ante esto Kakyoin cambio a un juego multijugador para poder jugar los 2 juntos.

Jotaro sirvió la comida en la mesa, la niña fue directo a comer pero el pelirojo siguió en su lugar, ella iba a decir algo pero su padre la interrumpió.

-Déjalo, esta en trance, no va a salir, así es cada vez que juega

Y eso que el juego es multijugador

Eran masomenos las 2:30, Kakyoin había decidido que ya tenía hambre, irremediablemente encontró la comida fría pero se la comió igual, al fin y al cabo era lo que había preparado Jotaro, se dirigió a su habitación a ponerse su ropa vieja de trabajo para seguir con sus cuadros, tenía algo de problemas con un encargo pero no pasaba nada, el se las podía arreglar bien, estuvo pintando un par de horas, se escuchaba a Jolyne y Jotaro jugando juntos de fondo, la niña se quejaba constantemente de que su padre le daba poca atención así que eso lo contentaba de cierta manera, ver a aquel angelito rebelde triste no le gustaba mucho, con el estaba sonriente todo el tiempo pero con su padre en el mismo lugar su actitud cambiaba, era una niña mas reservada y seria, tenía bastante mal humor, seguramente se sentía resentida por la falta de su padre y su madre.

Pero así eran las cosas.

El timbre sonó y cuando salió de la habitación ya había visto a su amigo de camino hacia la entrada, la niña se asomo y se encontró con su mirada, el le sonrió y ella fue hacía la entrada por el grito alegre que escucho acto seguido debe haber llegado el señor Joestar, se encamino hacía la entrada por educación, al fin y al cabo el señor le caía muy bien y también lo quería mucho. Vio como el anciano estaba cargando y dando vueltas a su tataranieta, Jotaro como era de esperar se estaba tapando la cara de vergüenza.

-Por cierto, desgraciado, tus padres dijeron que los fueras a visitar, hay que ver que mal hijo eres, vives en el mismo país y ni te tomas un fin de semana para verlos y yo me muero cada día de la angustia por la pequeña Jolyne –le dio un beso en la mejilla a su nieta.

-Ya sabes bien a quien más tienes que visitar viejo verde

Joseph Joestar volteo la mirada avergonzado, y ahí se encontró con Kakyoin

-Oh pero si tu eres…Kakyoin? Noriaki Kakyoin?

-Si –respondió el nombrado con una sonrisa –buenos días señor Joestar

-Mira si al principio creí que era una broma, te ves bien hijo, cada día pareces más joven, que sorpresa verte- el chico rio un poco.

-Lo mismo digo, usted también se ve bien señor Joestar, que tal el viaje?

La verdad era que no, el señor estaba como una pasa de uva, estaba jorobado, con un baston, con unas arrugas que se le caía abajo la cara, y según Jotaro medio sordo, no entendía como podía cargar a la niña. Nada que ver cuando hace unos años les mostro unas fotos de un viaje que hizo el a Egipto, de los 65 a los 79 hay una gran diferencia, parecía un fisicoculturista y ahora el pobre hombre se cae a pedazos.

-Hace falta tanta formalidad? Podemos ir adentro saben? –Jotaro tenía las valijas en la mano cuando comenzó a caminar.

-Típico Jotaro verdad? –susurro Joseph.

-Si –dijeron el chico de ojos violetas y la niña.

Todos comenzaron a caminar hacia la casa –bueno ya sabes, la asquerosa comida de avión, estar incomodo durante horas, no ser el mismo hombre fuerte de antes, lo típico, por otra parte que estás haciendo aquí? Visita? Vivías cerca de Jotaro no?

-Tuve un problema con mi casa y Jotaro me ofreció quedarme, recién llevo una semana aquí, asumo que dentro de una o 2 semanas ya podré volver a mi propia casa –respondió el pelirojo un poco incómodo, recordándose un parasito de nuevo

-Yo no quiero que Kakyoin se valla, me cuida mas que el viejo –el tatarabuelo de la niña le dio un pequeño golpe en la cabeza para que se callara.

-Ya veo, seguramente estas trabajando aquí verdad? Puedo ver tus cuadros? Siempre me encantaron, haces un excelente trabajo hijo –Joestar lo miro con una sonrisa que Kakyoin correspondió

-Si, por supuesto

-Por otra parte trajiste tu consola seguramente no? Que tal un torneo? –Joseph miro a Noriaki con una cara desafiante

-Acepto encantado

-Viejo no lo hagas –Jotaro tenía cierto miedo de que al anciano le diera un paro cardiaco ante el terrible y espeluznante Kakyoin gamer.

-De que hablas Jotaro? A mi nadie me puede ganar! No te conte de aquella vez que…

-Ya empiezas de nuevo con tus historias –el moreno dejo las valijas en el suelo –puedes establecerte donde quieras, busca alguna habitación que te guste.

-La tuya

-Que? No, aléjate de mi habitación, y más aún de mi estudio

-Oigan que tal si vamos todos a cenar esta noche? Tu madre me recomendó un restau…

-VIEJO! Tienes cosas que hacer antes no? –Jotaro le golpeo el pecho reprendiéndolo como si fuera un adolescente rebelde, su sentido de responsabilidad como padre aveces era muy grande y de verdad quería que Joseph se encargara de su hijo.

-Si pero…esta bien –suspiro rascandose la cabeza, Jolyne encima suyo no entendía nada, el pelirojo la tomo en brazos y ella se colgó de su cuello.

-Kakyoin te has vuelto mas fuerte no? Antes te costaba mucho cargarme –dijo Jolyne con una sonrisa.

-No se si fuerte pero si me he acostumbrado –el chico empezó a subirla y bajarla con sus brazos provocándole risas a la niña, Jotaro los miraba fijamente, pensando en lo feliz que estaba su hija con el pelirojo y lo bien que se veían.

Kakyoin sería un buen…

Jotaro que estas pensando de nuevo…

Joseph tomo sus valijas y fue a buscar una habitación en la casa, Jolyne se había bajado del agarre de Kakyoin para seguir a su abuelo.

-Jotaro, voy a dormir un par de horas y luego saldré, probablemente no cene aquí –dijo el viejo en la lejanía.

-No creo que ella este tan contenta de verte como para invitarte a cenar…-el viejo no le escucho –Yare yare daze…

La mirada de Jotaro se clavo en el cuello del Kakyoin que tenía en frente, su espalda y su perfecta cintura, el pintor era mas bajito así que tenía otra visión diferente de el,y se veía bien, si que se veía bien, aunque las cinturas pequeñas era algo que le gustaba tanto en mujeres como…en aparentemente hombres, la suya le parecía perfecta para encerrar con las manos. La de Jotaro era bastante ancha y correspondiente a sus caderas. Quizo apoyar una mano en su hombro para llamar su atención pero el chico había comenzado a caminar, ni se dio cuenta de su presencia.

-Yo me voy a seguir trabajando, tengo cosas que hacer –para cuando se había dado cuenta el pelirojo se había encerrado en su habitación. Se le había esfumado de nuevo.

Kakyoin esto duele.

Le incomodaría estar en el mismo lugar que el?

Pero si el lo beso…

Llegada la noche Kakyoin habiendo terminado su trabajo había ido a la cocina a preparar la cena, Joseph había salido hace un par de horas para arreglar lo obvio y evidente, ver a su ex amante y a su hijo, era lo que hacía cada vez que llegaba a Japón, tenía que ocuparse de su hijo verdad? Aunque con Tomoko no tuviera una muy buena relación mas allá que la cosa que los unía era Josuke siempre mantenían la paz para no darle una mala impresión al niño, este apreciaba mucho cuando su padre volvía a Japón por que Joseph lo hacía pasárselo en bomba, era una semana o un fin de semana de pura diversión.

Los 3 habían comido tranquilamente y luego se habían ido a su correspondiente habitación.

A eso de las 3 de la mañana Jotaro se había levantado para ir al baño, sin darse cuenta, totalmente adormilado paso enfrente de la habitación de Kakyoin, en la cual escucho ruidos, se froto los ojos y corrió despacio la puerta corrediza, atraves de ella vio al pelirojo dando un salto para atrás.

-Quien es? –su voz se escucho totalmente aterrada, Jotaro abrió la puerta y se dejo ver –ah eres tu Jotaro…que susto me diste, son las 3 de la mañana…que sucede? –El pelirojo estaba en sus típicos pijamas violetas a rayas con los auriculares puestos, tenía las piernas tapadas por el futon y su computadora estaba al lado suyo.

-Ah, es que escuche ruidos y me dio curiosidad saber que era –dijo totalmente despreocupado.

-Los auriculares estos se escuchan super bajo en el oído pero super alto por fuera, es muy molesto –Jotaro iba a cerrar la puerta para irse –espera, estoy viendo una serie? Quieres mirar conmigo? Mañana entras tarde al trabajo veradad? –la sonrisa totalmente ilusionada del pelirojo lo compro totalmente…y además el lo estaba invitando, cerro la puerta detrás suyo y se metió dentro del futon.

Kakyoin lo había invitado…

El pelirojo le paso uno de los 2 auriculares y se acomodo poniendo la notebook en sus piernas, le estaba haciendo calentito a ambos así que estaban perfectos, el cuerpo de Kakyoin estaba cerca suyo y podía sentir su perfume…otra vez lo mismo.

El chico puso una serie de gladiadores y mucha sangre con sexo no tan ocasional, la trama histórica estaba buena pero los efectos eran terribles, Jotaro no era muy exigente con el tema series, al fin y al cabo no miraba muchas, así que todo le venía bien. Al cabo de una hora sus ojos empezaron a pesarle de nuevo, tenía sueño y tenía trabajo mañana, por que había aceptado a esto exactamente? Ah si por que su amigo lo había invitado…y el no se podía resistir, pese a que en pantalla hubieran arrancado una cabeza las pocas ganas de mantenerse full despierto no desaparecieron y acomodo su cabeza en el hombro de Kakyoin, el cual solo rió ante su reacción.

-Sueño?

-Un poco

El ambiente se torno diferente cuando una mano de Kakyoin dio la vuelta a su cuerpo para acariciar su cabello, tocando sus orejas y su cuero cabelludo, estaba empezando a sentir calor en todo su cuerpo y sus mejillas se habían sonrojado, estaba prestando mas atención al olor a cerezas en la ropa de su amigo, volteo a verlo y el estaba totalmente sumergido en su serie, inocente, sin darse cuenta de todo lo que le causaba, lo hacía inconscientemente como lo había hecho desde que se conocieron, por que Kakyoin de toda la vida tenía gestos así con todo el mundo, pero ahora se daba cuenta de cuanto le podían afectar, y a el solo le afectaban por que…le gustaba…o quizás no, pero de momento le gustaba el pelirojo.

Recordaba que en la universidad ellos se sentaban en las escaleras y el chico se sentaba un escalón arriba para jugar con su cabello, en ese momento lo veía como que lo hacía para molestarlo y despeinarlo, pero ahora lo veía con una visión totalmente diferente.

Quería besarlo, dejar la laptop de lado y recostarlo en el futon para besarlo…

-Jotaro…

-Mmmh? –le respondió como pudo, realmente tenía sueño.

-Extrañas a tu esposa? –la pregunta lo tomo por sorpresa, hace unas semanas habían tenido una charla sobre ella y su respuesta es totalmente diferente a la de ahora –digo si no me estoy metiendo mucho, es solo una pregunta y…

-No lo se –respondió, sinceramente, extrañaba a la mujer que lo hizo sentir amor por primera vez pero después del final que tuvieron se había quedado estancado, parado, frió, sin querer continuar con nada, pero ahora que estaba sintiendo estas cosas por Kakyoin, ambas personas se juntaban en su cabeza, por un lado el dolor que sintió cuando ella le pidió el divorcio siendo que el la quería tanto y por el otro los sentimientos que se formaban a cada minuto en su corazón por el pelirojo.

-Ya veo…-susurro Kakyoin.

Lo estaría reteniendo eso? Estaría teniendo en cuenta los sentimientos de el por su ex mujer antes de seguir adelante con lo que ya habían empezado? No sabía que decir ni que hacer pero quería que el le hablara sobre lo ocurrido, poder llegar a algo sea bueno o malo. Se quedo esperando unos 10 minutos en los que había otro asesinato más en la serie y cerro los ojos, Kakyoin no le hablaría de nuevo en el resto de la noche, seguramente pensaba que había tocado una fibra sensible, se recostó en el futon pegándose lo mas posible al pelirojo…o a su pierna.

-Vas a seguir mucho mas? –pregunto cerrando los ojos

-Un poco

-Entonces buenas noches

-Si, buenas noches Jotaro –sintió una caricia pasajera en su mejilla, levanto la mirada y Kakyoin volvía a meter su mano dentro del futon.

Apenas paso un día Jotaro.