Capítulo 7: Reglas del juego, gana o muere
Irlanda y Gales se encontraban hablando seriamente con Islandia y Noruega. Los cuatro estaban sentados en una mesa, dentro de la casa de Inglaterra, y rodeados de un ambiente tenso así como fastidioso y preocupante. Suecia vigilaba a Arthur en el sótano, quien estaba totalmente atado y encerrado en una jaula de magia cuyo sello estaba diseñado para que sólo Gales pudiera deshacer. Finlandia se ocupaba de Irlanda del Norte y Escocia. Dinamarca estaba en frente de la casa, custodiando el lugar, en estos momentos había que prevenirse con todo.
Los dos nórdicos se ubicaban frente a los británicos. Estos dos últimos querían averiguar cómo revertir el hechizo sobre Escocia, además de otro favor que les pedirían luego.
Gales, con cansancio, impaciencia y fastidio en su voz, preguntó con los brazos cruzados y recostado en su silla: ―¿Y bien? ¿Ya saben de cuál hechizo se trata?
Islandia hizo un ademán de pensar, colocando su mano sobre el mentón y emitiendo un leve sonido gutural de eme. Mr. Puffin se encontraba en su hombro. Pasaron segundos antes de que finalmente respondiera: —Al igual que ustedes, no sabemos con exactitud cuál sería tal hechizo. Escocia lo anotó claramente en el papel luego de quebrarse la cabeza recordando. Arthur dijo la palabra "Kaerag" pero tal hechizo tiene efectos diferentes, no los que su hermano tiene.
―Es un hechizo modificado, ―pronunció Noruega ―. O solamente lo dijo para cubrir el verdadero.
―De todos modos es prohibido y esos son difíciles de tratar. ―Sentenció Irlanda, enterrando su rostro en las manos con los codos sobre la mesa, totalmente frustrado.
―Islandia, ―llamó Gales ―. ¿Tú y tu hermano saben cómo revertir un hechizo prohibido?
―No del todo, ―respondió simplemente ―. Con magia prohibida, al igual que ustedes, no podemos tratar si no sabemos qué efectos podrían traer. Tenemos que poseer al menos una pista que no sea saber que se trata de magia prohibida.
Noruega asintió, cruzándose de brazos. Gales se recostó en la silla, echando su cabeza para atrás, cansado y frustrado. Hubo silencio, ninguno de los cuatro podría hacer nada a la ligera, si algo salía mal acabarían empeorando las cosas para Escocia. Irlanda, lleno de congoja por no poder ayudar a su hermano y aún con la cabeza gacha sobre sus manos, suspiró pesadamente, diciendo: ―Esto no puede estar pasando, ojalá fuera tan fácil como cazar o tomar sopa… Aunque... Un momento… Sopa, sopa de letras. ¡Eso es! ―Levantó su cabeza, con iluminación en sus verdes ojos y un sentimiento positivo emergiendo de su interior.
Los otros tres lo miraron confusos y a la vez impacientes por saber qué había descubierto. Irlanda agarró la hoja de papel con lo que había escrito su hermano mayor, lo despedazó por letras, y rápidamente comenzó a reorganizar las letras, una y otra vez. Mientras lo hacía explicaba a qué se refería.
―Arthur gritó Kaerag no para despistar, sino porque es el nombre del hechizo con un orden diferente.
Esto sorprendió a los otros, mirando atentamente lo que el irlandés hacía.
―¡Aquí está! ―Gritó alegre al conseguir la palabra escondida, luego, maldiciendo internamente la suerte que los acompañaba, expresó con semblante preocupado: ―Oh no puede ser.
―¿Qué sucede? ―Preguntó su hermano, viendo venir una pésima noticia.
―La palabra real es "Geraka", lo leímos en un libro. ¿No te acuerdas? En un idioma antiguo esa es la contracción de la frase "Gekyub rah xe kareo".
―Lo cual quiere decir "Muere sufriendo en silencio" ―completó Gales con el rostro pálido, lleno de frustración y preocupación.
―Eso me es familiar, ―dijo Islandia, dándole una leve luz al alma de los hermanos británicos—. Lo escuché una vez de―
Fueron interrumpidos por Finlandia que llegó hasta ellos, pálido y con el rostro mostrando miedo y preocupación. Estos reaccionaron igual al verlo tan apresurado y diciendo: ―¡Tienen que apresurarse con la cura, Escocia está empeorando!
Ellos rápidamente se dirigieron hacia la habitación del mencionado. Abriendo los ojos de par en par, los hermanos británicos sintieron un vuelco en el estómago con sólo ver a su hermano mayor. Sin dudarlo corrieron hacia el pelirrojo, el cual estaba acostado en la orilla de la cama, sosteniéndose débilmente con los brazos y asomando su cabeza al suelo, vomitando sangre, su propia sangre.
Gales lo tomó en brazos, levantando su cabeza y haciendo que lo mirara, pero su sorpresa se agrandó cuando miró que su hermano estaba sudando frío y sus ojos se encontraban opacos y con las pupilas totalmente dilatadas. El menor lo tuvo que volver a bajar porque él volvió a tener una arcada.
―Escocia, resiste ―suplicó Irlanda en un intento de darle ánimos o darse a sí mismo un alivio propio para poder soportar.
Irlanda acomodó a Escocia de nuevo en la cama y posó su mano sobre la cabeza de su hermano, acariciando su cabeza. Este elevó su rostro, mirando a su hermano suplicando por ayuda. Su mentón, cuello y labios estaban cubiertos de un rojo opaco y fresco, causa de su sangre. Cómo odiaba sentirse tan indefenso e inútil. Como pudo Escocia posó las manos en los hombros de su hermano menor para tratar de mantenerse, este lo agarró también. Trató de hablar, pero su voz no salió, trató de gritar, pero sólo gastaba el aire en vano y provocaba un ardor terrible en su garganta y que más hilos de sangre salieran de su boca libremente.
"Ayúdenme… Si muero no podré hacer que ustedes lleguen a 2P y salven a nuestro hermano con el resto de naciones." Su boca se movía, no había sonido y el hermano menor no podía entender. "¡Irlanda, entiende lo que quiero decir! ¡Maldición, no tengo mucho tiemp―!" Se detuvo, volvi ó a escupir sangre, esta vez hacia su hermano menor, llenándole parte del rostro y el hombro derecho. Pero él no lo soltó, quería darle su apoyo, lo cual no bastó ya que Escocia volvió a revolcarse de dolor en la cama.
Gales trató de tomar sus brazos, tratando de controlarlo pero fue inútil. Escocia padecía un dolor insoportable en su interior; para él la mayoría de sus huesos se sentían a romper una y otra vez, sus órganos fallaban y en un intento por estabilizarse no lograban nada más que causar hemorragias internas y otros problemas. Si Escocia pudiera escucharse no sería nada más que para presenciar alaridos de angustia y dolor insoportable.
―Tienen que darse prisa ―advirtió Noruega desde el lumbral de la puerta.
Irlanda y Gales lo miraron y se levantaron. Dirigiéndose hacia ellos fuera de la habitación.
―Ya sabemos cuál hechizo es, podremos curarlo. ―Pronunció Islandia.
Finlandia llamó su atención: ―Vallan, yo cuidaré a su hermano, sino se dan prisa morirá.
Ellos asintieron y se dirigieron con el par de nórdicos hacia la sala. De inmediato comenzaron a buscar entre las cosas y libros que habían traído los dos nórdicos, sabiendo que bien serían útiles, después de todo, lo que había encontrado Escocia todavía seguía sellado.
Al mismo tiempo, Inglaterra y las demás naciones buscaban una forma de regresar a casa o al menos alargar su tiempo de vida. Pero al parecer la lista de naciones indispuestas para ayudar se alargaba, nombre tras nombre proponía Iván y negativa tras negativa daba Matthew. Yao hacía el favor de decirles a las ex naciones sobre cuales países se referían los otros dos dado que utilizaban nombres propios de humanos y no el nombre de la nación que representaban.
Pasaron desde los latinos hasta los africanos; no, ellos sólo los usarían como sacrificio en las tribus indígenas que aún conservaban y que por cierto aún mantenían muchas antiguas e incomprensibles tradiciones. Aquello fue una lástima porque muchos podían utilizar magia, el problema es que siempre pedían un precio por su ayuda y este siempre era muy alto, sin mencionar que si se les antojaba cambiar de bando lo iban a hacer sin dudar. Luego Oceanía; no, a ellos no les importa nada y se mantenían neutrales ante cualquier situación ajena a ellos, aunque aceptaran no harían mucho para ayudar. ¿Medio Oriente? ¡Jamás! Nadie que quisiera estar en paz con ellos los llamaría siquiera, tenían una política de mantenerse alejados del resto de naciones y cualquiera que intentara comunicarse con ellos era una declaración de guerra. ¿Asia? Tampoco, si no era un desinterés total era una jugadera y niñería sin remedio. ¿Qué tal Europa? …Bueno, depende del lugar. ¿Los nórdicos? No, ellos son un verdadero contraste de personalidad, jamás lograrían llegar a algo aunque quisieran. Las potencias se encontraban en First Parallel. Se les acababan los países.
De pronto Japón recordó un par que también usaba magia, pero no recordaba sus nombres. Alemania preguntó: ―¿Por dónde están ellos, Europa verdad?
―Así es, ellos son unidos y muy cerca de Rusia y sus hermanas.
―¿Polonia y Lituania?
―No, ellos no…―Hacía un esfuerzo, pero el estrés que mantenía sobre sus hombros le revolvía la cabeza, a todos de hecho―. Más al Sureste, uno es muy alegre y rubio y de ojos rojos. El otro es un poco más tranquilo y es castaño y tiene los ojos verdes. Sr. Alemania, ambos fueron parte del eje en la guerra.
―¡Ah! ¡Bulgaria y Rumania! ―Exclamó él, recordando al par de naciones.
―¡Así es, ellos dos! ―Expresó Japón.
Todos estaban dentro de una casa abandonada. Italia Romano estaba dormido en un sofá sosteniendo a su hermano en los regazos y abrazado. Estados Unidos e Inglaterra estaban a su lado, dormidos también. Francis estaba en la cama de una de las habitaciones, todavía inconsciente. El resto se encontraban reunidos en una mesa vieja de la sala mientras conversaban, no había electricidad y la luz era muy poca ya que provenía de una vela que encontraron.
Japón se dirigió a Matthew: ―¿Cree que ellos puedan ayudarnos?
Este hizo un ademán para que esperaran mientras pensaba. En pocos segundos sonrió levemente con cierto orgullo, asintiendo y respondiendo: ―Sí, Bulgaria y Rumania no están tan mal de la cabeza, sin embargo aquí se llaman Damyan y Adam respectivamente.
―De acuerdo, despierten a los otros y vayámonos cuanto antes , ―indicó Alemania.
Entonces se levantaron e hicieron los preparativos para partir al otro lado de la Europa de Second Parallel.
Sin embargo, no todo está bien para ellos. En 1P todavía había algo de lo que ni los británicos ni los nórdicos lograban darse cuenta. Arthur, logrando librar un poco de la restricción mágica de la jaula donde estaba, y por medio de comunicación telepática, lograba hablar con Feliciano.
"Hehehe Feli, ¿puedes escucharme?"
"Claro que te escucho, esa voz chillona se detecta a quilómetros." ―Decía toscamente en sus pensamientos y a la vez en voz alta, mientras dejaba de darle filo a sus cuchillos y navajas que estaban sobre la mesa.
"Qué bueno hahaha, porque creo que tenemos un problemita con mis nuevos hermanitos."
Ante ello Feliciano frunció el ceño, y contestó de mal modo: "¿Y eso qué tiene que ver conmigo?"
"Que al parecer ellos quieren llegar a nuestra amada 2P." ―Respondió con exagerado lastimero―. "Además están con cinco de mis colonias. ¡Ellos quieren quitarnos nuestro poder!"
"Tiene que ser broma, —espetó molesto—. ¿No pudiste detenerlos, imbécil?"
"Feli, no seas grosero conmigo, sólo quiero que me ayudes con algo importante."
"¿Y qué quieres que haga?" ―Resopló, dándose cuenta que ahora el asunto le incumbía a él y a sus compañeros.
"Entonces… Hahaha, ayudarás ¿verdad?"
Unos minutos bastaron para que los compañeros de Arthur y Feliciano se enteraran de aquello. Ahora las actuales colonias estaban en problemas, pero éstas, desde todas partes del mundo luchaban por recuperar a sus compañeros, su tranquilidad y su libertad.
...
Que le digan a uno que mejoró su forma de escribir es hermoso. *Inserte carita llorando de felicidad*. Lo que no tiene nada de hermoso es tener tan poco tiempo para escribir o en su defecto, inspiración. Pero bueno, algo se hace.
Ya saben que el crédito no es del todo mío, denle gracias a NyoRusJap2P por hacer un gran trabajo escribiendo conmigo esta historia. El enlace está en mi perfil.
Espero nos leamos pronto. ¡Chao!
