Butterfly Heart (Traducción)
Sinopsis: [Universo Alterno, inspirado en Hannibal/El Silencio de los Corderos] Después de los recientes acontecimientos de su vida, Hermione le recomienda a Harry al renombrado psiquiatra, el Doctor T. Riddle. Él es básicamente todo lo que Harry no había esperado e imaginado, y pronto demuestra ser una gran ayuda contra de las mismas sombras y en contra del nombre que le persigue en sus horas de insomnio. Si sólo se mantuviera así de fácil.
Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Todo es propiedad de J. K. Rowling y los derechos cinematográficos para Warner. La historia no es mía, sino de la inigualable e increíble The Fictionist.
Y ésta traducción la encontrarán únicamente en y en mi perfil de AO3 también.
¡Dile NO al plagio!
Beta Reader: Aldo PG.
Notas de Traductora:Estoy tan contenta por la actualización (en inglés) de esta historia que... es increíble, ¡pero mis ganas de seguir traduciendo se incrementaron! The Fictionist publicó el capítulo 39 el día sábado y wow, sigo procesándolo, porque oficialmente tan sólo nos quedaría leer el capítulo final.
Ojalá lo extienda, este fic es tan genial xD No dejaré de agradecer sus hermosos comentarios, favs y alertas. Un agradecimiento especial para los fieles lectores fantasmas, que día a día incrementan el número de visitas en la página. Me alegra saber que disfrutan de la historia :)
¿Qué pasará de ahora en adelante? ¿Cuando Harry descubrirá la máscara de Tom Riddle?
Esas y otras más interrogantes estarán más que presentes, así que no se pierdan ;)
En el capítulo anterior...
—Él estaba tratando de darle un mensaje a Voldemort, ¿no? Así que ¿qué pasa si nosotros respondemos? Dijiste sobre competencias... ¿qué pasa si le enfurecemos? Así tal vez tendría algún desliz, romper el patrón...
—Vendrá por ti y tratará de matarte.
—Son riesgos del maldito trabajo. Voldemort trató de matarme. O sigue tratando. Lo que sea.
—Si Voldemort estuviese tratando de matarte, ya estarías muerto.
—Su fe en mí es bastante inspiradora, —cortó el chico, mirando a sus documentos, recogiéndolos. Tom lo miró por un momento, sus ojos deslizándose sobre las notas, las observaciones y víctimas que Harry había estado catalogando.
—Vamos. Te llevaré a casa, —respondió, finalmente. —Tal vez una noche de sueño te dará una nueva perspectiva.
Capítulo 7
Tom podía sentir una sensación de retorcida esperanza creciendo en su pecho mientras caminaban por la calle a la casa de Harry, en Islington.
Si Harry lo invitaba a pasar ahora, él podía ir y venir a su antojo en el hogar custodiado, y eso sin duda era un pensamiento agradable.
Pero en su lugar, estaba decepcionado cuando Harry se detuvo afuera, caminando hacia él.
—Cenaremos en otro tiempo, o algo, —dijo el chico.
—Puedo cocinar algo ahora, —replicó, con las cejas arqueadas. —No hay ningún problema. ¿O es que no confías en mí estando en tu casa?
Harry dudó, antes de encogerse de hombros de manera torpe. —Realmente no confío en nadie en mi casa. Nunca lleva a nada bueno. Tal vez en otro momento.
Asintió en respuesta, ya que sería demasiado sospechoso si presionaba sobre el tema, dándole a Harry otra sonrisa.
—En otro momento, —aceptó, de manera encantadora. —Y no te preocupes, lo entiendo por completo. Si Voldemort me estuviese cazando, yo también tendría mucho cuidado con el detalle de la seguridad.
Harry le dio una leve sonrisa en respuesta.
El instinto que le debió haber arrebatado cuando él estaba durmiendo, creció en su pecho, aunque se concentró en no permitir que ese particular pensamiento se asomara en su rostro.
Tenía que pensar en la gratificación a largo plazo aquí, en la interrogante de la libertad, de la mariposa. Podía llevarse a Harry, pero entonces así nunca llegaría a ver en como el otro se convertiría de manera natural gracias a su gentil y precavida insistencia.
No, él reprimió aquel instinto, dejando que una de sus manos se deslizara en el interior de sus bolsillos hacia su varita mientras que con la otra le daba a Harry un ligero apretón de hombros que éste recibía murmurando en agradecimientos por sus palabras.
—Tienes mi número, por si me necesitas.
—No lo voy a necesitar. —Porfió Harry, con aquella terquedad tan propia del desagrado hacia los psiquiatras, de nuevo.
Él simplemente le dio otra sonrisa indulgente, porque sabía que no iba a ser así por siempre. Harry lo necesitaría antes del final, se aseguraría de ello.
—Por si acaso, —replicó. —Buenas noches.
—Sí, buenas noches.
Harry no se movió para entrar en su casa, y él parpadeó.
— ¿Qué? ¿Estás esperando a que me vaya antes? El ausente número 12 no es tan discreto como pareces pensar que lo es.
— ¿Por qué aún no te vas?
—Tienes a un peligroso asesino detrás de ti y a cualquier clase de monstruos que pueden caminar de noche por las calles. Dije que te llevaría a casa de manera segura, tan sólo estoy manteniendo mi palabra.
Harry resopló.
— ¿Qué, ahora cambió tu opinión de mí y ahora crees que necesito guardaespaldas? Puedo cuidar de mí mismo, —reiteró con firmeza, con su barbilla sobresaliendo hacia arriba en un desafío cada vez más familiar.
Sus dedos se retorcieron en los bolsillos hasta tocar su varita, para difuminar esa expresión de su rostro, o tal vez capturarla, no sabía. Por un segundo, fantaseaba con la expresión de sorpresa y asombro en la cara de Harry si él alguna vez practicaría sus ideales.
La próxima vez, no iba a ser tan amable de despertarle tan pronto.
—Ser independiente no significa no tener a nadie en quién confiar. —Replicó.
La frente de Harry se arrugó ante el comentario, incluso mientras se ponía su chaqueta ajustada en la fría calle.
— ¿Y piensas que tú eres alguien en quien yo pueda confiar? Apenas nos conocemos.
Oh, si tan sólo supiera...
—Creo que soy alguien en quién puedes depender y utilizar como escape para cuando quieras alejarte de los lugares oscuros cuando veas y sientas que las cosas te están empujando a ello. —Le dijo. —No soy uno de tus amigos. Si lo que te preocupa es llegar a agobiarme, te garantizo que eso no pasará, y debido a mi estilo de vida, ciertamente tengo la comprensión de lo que estás pasando.
—No creo que el estudio de la criminología, de la psicología y el visitar ocasionalmente escenas de crímenes puedan compararse a literalmente, ser arrastrado hacia la mente del asesino y verte forzado a sentir su sadismo desde una perspectiva en primera persona, —murmuró Harry, apretando la mandíbula un poco.
—Tal vez no, pero me cuesta creer que vayas a usar a Voldemort para tu favor. —Murmuró en respuesta, pensativo, manteniendo la sonrisa de sus labios.
Harry se rió de eso, parecía relajarse un poco, aliviando la tensión de su hombro, mientras negaba con la cabeza.
—Probablemente no. Él preferiría verme caer en lugar de darme una mano y ayudarme... O al menos, que su ayuda no incluya convertirme en otra versión de él. —La turbulenta oscuridad volvió a asomarse en sus ojos de nuevo.
— ¿Crees que eso es lo que Voldemort desea? ¿El corromperte?
—No lo sé. Pero las mariposas son un signo de la metamorfosis, ¿verdad? Tú mismo lo dijiste.
Se quedó en silencio por un momento, y no sabía si Harry se daba cuenta de la manera en la que le miraba fijamente con esos ojos verdes exquisitamente expresivos. Se preguntó cómo es que Harry le miraría si alguna vez él llega a enterarse de quién en realidad era, de cómo lo miraría cuando él estuviera sangrando entre sus brazos, con la piel pálida y sus labios entreabiertos exhalando el último aliento de vida; luchando un poco entre sus brazos como lo hacían las mariposas, crispándose con esfuerzo para evitar ser clavadas.
—Esa es una preocupación para otro día, o por lo menos hasta que hayas tenido algo de descanso. —Respondió, manteniendo detrás para evitar invadir el espacio personal del menor. Por ahora.
— ¿Crees que podría llegar a tener éxito? —La pregunta de Harry le hizo detenerse justo cuando se iba, le regresó la mirada.
— ¿Disculpa?
— ¿Crees que Voldemort podría llegar a tener éxito? ¿Convertirme en alguien como él?
—Creo que todo el mundo tiene el potencial de ser un asesino, bajo las circunstancias adecuadas, —respondió, incluso cuando esa no era la respuesta que Harry estaba esperando.
Harry asintió con la cabeza, antes de alejarse.
Barty Crouch Junior estaba escondido cerca del Número 12 de Grimmauld Place.
Le había tomado un tiempo, pero se las arregló para seguir bajando hacia el lugar. No podía entrar, lamentablemente, debido al Fidelius, y habría atacado en ese momento si no fuera por el hecho de que Potter no estaba solo.
No era que no tuviera ningún escrúpulo por involucrarse con otras personas, pero no deseaba hacer nada para enfadar a su señor. Lord Voldemort; qué seudónimo tan increíble. Escapando de la muerte, era tan apropiado.
Tenía ganas de conocer al hombre, para aprender de él, de su arte, su visión del mundo... ¡Todo!
Pero Potter no parecía comprender la magnificencia de Voldemort, porque, si lo hiciera, ¿entonces por qué se esforzaría en sabotearle y atraparle? Él ni siquiera era digno de su atención.
Aunque tal vez esa era la otra razón en la que no se lanzara de inmediato con la intención de tomar los corazones de los Aurores, ya que la atención de Voldemort la tenía sobre él y aún debía usarla. Además, sería de mala educación reclamar a la víctima de su Señor, sin primero averiguar de antemano sus sospechas.
Por otro lado, si Voldemort no pudo matar al niño, entonces él podría hacerlo, para servirle y ayudarle. Al igual que un aprendiz.
Estaba seguro de que Voldemort sería mucho mejor padre que el suyo propio.
Observó cómo Potter y algún otro tipo mayor, quizá de unos treinta años o treinta y pocos, discutían de algo. Enfocó su mirada, tratando de reconocerlo, Riddle, ¿verdad? El psiquiatra.
Se preguntó qué es lo que el bastardo tendría que decir acerca de su estado mental, y el efecto del Dementor en su mente.
Todo era un desastre.
Pero él había puesto su plan en mente, en el segundo en que Harry Potter estuviera solo y vulnerable, simplemente facilitaría sus objetivos de manera perfecta.
Ellos nunca le atraparían; un hombre muerto no estaba en los radares del Ministerio.
Observó cómo ambos se desaparecían, y contemplaba si Riddle era alguien que pudiera utilizar para atraer a Potter a él.
Era todo tan conflictivo, pero sabía que quería que el pequeño inútil mocoso sufriera por el insulto que había cometido a su Señor de la Muerte.
Sólo era cuestión de tiempo.
Se movió de nuevo, rozando un escarabajo de su brazo, antes de desaparecerse con un chasquido.
Harry se despertó con el sonido de un búho golpeando contra su ventana, y frunció el ceño, agitando una mano para abrirla.
Estaba empapado de sudor frío, con los asesinatos jugando a través de su mente otra vez.
Escarlata. Ojos vacíos. Alegría en el pecho.
Se pasó una mano por la cara, rodando de la cama mientras que Pig se acercaba a él, demasiado hiperactivo para este tiempo por la mañana... ¿Qué hora era, de todos modos?
Sin embargo, se sentía incómodo por tener la boca algodonosa con el sabor metálico de sueño, y su pelo pegado a la frente.
Agarró fuertemente a Pig en su mano, el ave se mantenía tan hiperactiva como siempre, y sintió una punzada en el estómago de que Ron hubiese recibido la pequeña lechuza de Sirius, siendo capaz de responder a su carta.
"Tienes que mirar al Profeta.
Ahora.
Lo siento."
Había una copia adjunta, presumiblemente con un escrito más ligero para que Pig pudiese llevarla sin problemas, y sacó los papeles. Por un segundo, todo lo que podía hacer era mirar, completamente entumecido, mientras que su boca se secaba.
Leyó el artículo, y se tomó un par de intentos para que comenzara realmente a tener sentido, antes de que sus puños se apretaran y la furia ardiera en su pecho.
¡Por el amor de Dios!
Salió fuera de su casa como un huracán en quince minutos.
Tom se sentó en su mesa a desayunar, comiendo tranquilamente antes de tuviera que atender a su primer cliente en el día, el Profeta mañanero se extendía junto a él.
Su expresión estaba en blanco, aunque hizo girar el cuchillo en su mano y apuñaló sus salchichas sin tanta brutalidad para completar una imagen de perfecta compostura.
Qué grosero. Muy, muy grosero.
"¿El Niño-Que-Vivió-Para-Ser-Oscuro? La verdadera historia entre Harry Potter y Lord Voldemort."
Las palabras asomaron por su cabeza al leerlas, mientras tomaba otro sorbo de su té.
Sus ojos escaneaban palabras claves:
"Corrupción en potencia...", "Harry Potter duda de sí mismo...", "El famoso psiquiatra aboga por asesinos...", "¿Por qué Tom Riddle está en la casa de Harry Potter?", "¿Acaso el Niño-Que-Vivió finalmente se quebró?"
Rita Skeeter.
Por supuesto.
Pudo haberlo imaginado desde el comienzo.
Mientras que el Profeta no era un tabloide en el sentido más oficial, los vulgares, artículos de mal gusto (y con frecuencia sensacionalistas) de Rita Skeeter, difícilmente eran apropiados para un artículo decente.
Se preguntó de qué manera Harry estaba reaccionando a esto, ya que ciertamente al Chico Dorado no le haría ningún tipo de bien a su reputación.
Por supuesto, era imperdonable que ella le difamara y tratara de atraerlo hacia un escándalo también... pero ¿qué iba a hacer al respecto?
No sabía por qué las personas insistían en comportarse de una manera tan impropia de ellas en torno a él recientemente. Era bastante irritante. Momentos como estos eran en los que pensaba que el convertirse en un Señor Oscuro era una mejor idea, ya que ninguno de ellos se atrevería a nombrarle, ni mucho menos, hablar de él en tan despectiva manera.
Temblarían a sus pies, y se mantendrían de esa manera.
No había tenido ninguna cancelación hasta ahora; por supuesto que no, sus clientes eran demasiado dependientes de su ayuda y experiencia, pero su lista de espera se había reducido.
No podía decir que disfrutaba siendo privado de tal manera.
Su verdadera pregunta era, sin embargo, ¿cómo fue que ella se había enterado?
No la había visto en la casa de Harry, en donde había tenido lugar la conversación. ¿Había colocado un micrófono en el área? Sabía que él debió haber estado más en guardia, pero en el momento sólo habría despertado sospechas en una calle predominantemente muggle, y su conversación había sido inocua.
Retorcida.
Sin embargo, otra persona retorció su sabiduría y gloria.
Sus labios se adelgazaron y alzó el papel hasta arriba.
Por supuesto, no podía atacarla directamente, no en la forma en que sería lo deseado. Eso sólo levantaría interrogantes del por qué Voldemort lo defendería, aunque podría convertirse en una defensa de Harry, pero debido a ciertas conexiones, Harry aún así podría saber y distinguir su propia rabia, su ira personal.
Sus Barreras de Oclumencia eran el control y normalmente éstas estaban impecables y firmes, incluso por las intrusiones exteriores más violentas... pero entonces había algo sobre el asesinato, de la dulce adrenalina, que hacía a sus barreras caer sólo por un segundo para que las emociones perduren en las escenas del crimen como etiqueta de la firma de un artista de graffiti: sólo para Harry.
Tal vez, porque era su tiempo de libertad y poder, y al estar tan restringido en su liberación era igual a arruinar la experiencia.
Sin embargo, no podía permitir exactamente que ella se saliera con la suya, ¿verdad? Tenía algunas ideas, pero...
Se dirigió a la oficina, y apenas había ingresado en ella antes de que una mano estuviera apretando su garganta, una varita estaba apretando en su pecho.
Se encontró con un par de ojos esmeralda lívidos.
Maravilloso. Simplemente maravilloso.
N /A:"Así que, um, sí. Espero les haya gustado el capítulo. Y ¿qué puedo decir, Freddie Lounds y Rita Skeeter? ¡Perfecto! Y ahora saben la identidad del imitador. ¿O no? Muhahaha."
