Hola chicas! Aquí traigo un nuevo capitulo. Creo que ya empieza lo más interesante de la trama y ya vamos acercandonos al punto clave... espero que la aparición de algunos personajes os agrade tanto como me agradó a mi escribirlo. Salex, una vez más gracias por seguir leyendo y dandome la brasa para que siga escribiendo...tanto este fic como el de Sin ti... Y como no, la nueva historia que pronto estrenaré. Minako K, espero que este capítulo te guste más que el anterior. Jejejeje... Alabdiel, si, los viejos son un punto clave como ya os habeis dado cuenta... jejeje...Gracias también por tus consejos... no me los tomo a mal... como le dije un día a Minako K, siempre que sean críticas constructivas son bienvenidas. Siento los fallos de ortografía...intento mejorarlos poco a poco...pero algunos me cuesta... y los dedazos, intento corregirlos lo más que puedo, pero a veces me salto alguno... lo siento. Sal8497, aquí tienes la continuación... gracias por seguir leyendome. lavida13, aquí traigo la continuación... espero que las palabras de Naruto te gusten... ya me contarás no? Jejejje Y por último...Bienvenida rubysaotome, gracias por tus palabras jejej y no hagas enfadar mucho a Francis... parece que tiene mal caracter jejjee... Nos vemos pronto.. ya tengo medio capitulo escrito del siete, así que no creo que tarde mucho en actualizar.

Y después de este discurso, os dejo ya con el capítulo, que ha este paso me matais... nos vemos pronto Kiss, Desam.


Disclaymer: La historia original de este fic es mio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, el gran creador del manga de Naruto. Otros personajes son de invención mía, así como lugares, armas y otras cosas.


Summary: La gran cuarta Guerra ninja ha terminado. Naruto vuelve a Konoha tras una gran batalla. Todos sus amigos están a salvo excepto Hinata ¿Donde está? ¿Que le ha ocurrido? Tras encontrarla, un suceso extraño ocurre y alguien es devuelto a la vida ¿Quién es ese chico rubio que lo observa?


6. El remolino verde de Konoha.

El sol se había escondido. Las estrellas adornaban el cielo, y Neji al fin había salido de la habitación. Naruto miró una vez más a Hinata y suspiró. Ya había llegado la hora de partir. Cerró los ojos y sonrió, aquello era la mejor opción. Salió de la habitación y se dirigió a su apartamento. Tras coger botes de ramen instantaneo, un par de prendas de ropa, un par de mantas y reponer su bolsa ninja de material, caminó de nuevo en la oscuridad hacía el hospital.

La ventana la había dejado previamente medio abierta para poder entrar a altas horas de la noche. Naruto observó a la dormida Hinata y sonrió. Se acercó al pequeño armario y abrió la puerta. Todos los días Neji llevaba prendas limpias de Hinata por si despertaba. El rubio las volcó dentro de su bolsa y la volvió a cerrar.

Tras asegurarse que llevaba todas las cosas y el pergamino que le había dado el viejo Yaroi, se acercó a la cama y se sentó en el pequeño asiento de siempre. Naruto observó una vez más a la dormida Hinata. Su corazón latió fuertemente en el pecho ¿Funcionaría?

Naruto apoyó la cabeza en el colchón y cogió la mano de la joven entre las suyas. Como siempre, estaba fría. Acarició suavemente su mano con el pulgar y una lágrima descendió por su rostro empapando las sábanas.

¿Desde cuando sentía aquello en su interior? Deseó escuchar su nombre entrecortado. Deseó ver esos ojos perlados observandole y como sus mejillas se sonrojaban. Naruto negó con la cabeza y una timida sonrisa salió de sus labios.

Él nunca se rendía, nunca lo había hecho. Cuando era pequeño y todos lo rechazaban, Naruto sonreía y llamaba la atención para que lo reconocieran como uno más de la aldea. Una vez en la academia se hizo rival de Sasuke, para tener un amigo. " En su pequeño grupo 7, se sentía pleno y feliz."

Naruto volvió a sonreír y recordó al viejo Ero-Sennin. Sus perversiones y los Icha-Icha. Jiraiya...ese pervertido siempre había confiado en él. Otra lágrima se derramó por su rostro. El rostro del cuarto Hokage apareció en su mente. Minato había sido valiente y había luchado por Konoha ¿Podría hacerlo él por Hinata?

Abrió sus ojos y alzó la cabeza observando a la peliazul. Sí, podía hacerlo. Se levantó de la silla y acercó su rostro al de la joven. Por impulso, frotó su nariz sobre la fría y pálida mejilla de la muchacha y depositó un suave beso.

-Es hora de partír.- Destapó a la joven.- Espero que entiendan porque hago esto. Si no funciona, dejaré que la familia Hyuuga haga conmigo lo que quieran, pero no puedo dejarte un segundo más así.

Naruto cerró las manos en puños y sintió de nuevo ese fuego en su interior. Ella había luchado por él. Hinata estaba así por defenderlo aquel fatídico día contra Tobi. Naruto cerró los ojos y recordó aquel momento como si hubiese pasado horas antes, en vez de meses.

Él brillaba gracias al Chakra del Kyuubi. Estaba luchando contra Tobi y de un golpe cayó al suelo. Tobi apareció con un Kunai en la mano dispuesto a atravesarle. Se sentía muy cansado, utilizar al Kyuubi le estaba pasando factura.

Por un segundo, vio a Kakashi y a Gai tirados en el suelo como él. No podían perder...aquella guerra no. Intentó levantarse, pero cayó de nuevo de rodillas... Tenía la pierna rota. Suspiró y observó a Tobi delante de él, ya estaba todo perdido, Kurama gritaba en su interior que se levantara. Negó con la cabeza y sonrió, debía intentarlo una vez más.

Cogió su antebrazo derecho, con su mano izquierda y empezó a formar una Bijudama. Era su último recurso. La esfera de Chakra negro empezaba a tomor forma y a coger fuerza, cuando Tobi clavó el Kunai en su hombro y rió bajo su mascara. Iba a darle el golpe de gracia.

Hinata apareció de la nada. Sus ojos azules se abrieron de par en par, cuando sintió el cuerpo de la joven contra el suyo. La peliazul se había metido en aquella batalla y recibió el golpe de la Bijudama. Tobi y la joven salieron despedidos hacía tras. Ya estaba hecho... Tras aquel golpe, se levantó del suelo como pudo y utilizó el Rasen Shuriken contra Tobi. La guerra había terminado.

Buscó a Hinata desesperadamente tras aquel golpe que le había dado. Los escombros adornaban el lugar y los gritos de la gente empezaron a llegar a sus oidos. Sus ojos se cerraron y cuando los abrió de nuevo, estaba en aquella maldita carpa médica.

Naruto sintió como las lágrimas deboraban su rostro de nuevo. Aquel golpe fue el causante de la desgracia de Hinata. Si él se hubiese contenido al verla...Por eso debía luchar, por eso debía ser él el que la trajera de vuelta. Aquello debía ser rápido y cuidadoso.

Observó una vez más a Hinata y un escalofrío recorrió su columna. Ese mismo día, el día que creyó que la había perdido para siempre... Ese día, se dio cuenta que la quería más que a una amiga. Suspiró secando las lágrimas en la manga de su chaqueta naranja. Despacio cargó a Hinata sobre su espalda y se acercó a la ventana.

Se sentía extraño de esa forma. Nunca llegó a pensar que llevaría a la joven en su espalda. Y mucho menos sin que ella lo supiera. Decidido saltó al alfeizar de la ventana y observó una vez más el cielo estrellado antes de partir, había llegado la hora.

Naruto saltaba de tejado en tajado, tratando de no ser visto. Iba tan concentrado en no molestar a Hinata con sus saltos, que no se dio cuenta del muchacho vestido de verde que los observaba en la lejania. Naruto saltó sobre el último tejado y aprovechó el cambio de guarda en la puerta, para saltar fuera de la villa. El primer paso ya estaba dado.

El joven de cabellos negros y vestido de verde, observó la dirección que tomaba su amigo rubio junto a Hinata. Tras cercionarse del rumbo que iban a tomar, entró de nuevo en la villa y fue directo a su casa a recoger las cosas más importantes para un viaje. Tras arreglar la mochila, se acercó al hospital y dejó pegada una nota en el cristal. Acto seguido, siguió a su amigo fuera de la villa.

Naruto trataba de ir lo más aprisa que podía. Llevar a Hinata inconsciente en su espalda, no era nada fácil. De rama en rama se iba alejando de la villa y con ello, iban creciendo sus esperanzas. Nadie se había dado cuenta de su partida "O al menos eso es lo que el rubio pensaba"

-"Naruto.- Kurama lo llamó con un tono muy serio.- Creo que lo que estas haciendo es de locos."

-"¡Callate!- Naruto frunció su ceño.- Estoy cansado de esperar. Necesito escuchar su voz y ver sus ojos perlados.- Dijo con tristeza."

-"¿Desde cuando te importa tanto esa niña?- Preguntó Kurama en tono burlón."

-"Hinata está así por mi culpa.- Suspiró.- Digais lo que digais, y debo despertarla."

-"Te vas a meter en problemas.- Kurama gruñó en su interior.- La has raptado."

-"Estoy haciendo algo por ella.- Naruto sonrió.- Y lo conseguiré."

-"¡Tú y tu maldito orgullo!- Kurama rugió.- ¿No te das cuenta que te pueden encerrar por esto? Ella es de los Hyuuga."

-"Todo habrá valido la pena si ella despierta.-Naruto saltó al suelo.- Supongo que ya podemos descansar aquí un rato."

-"Esta vez no te voy ha ayudar.- Kurama volvió a rugir.- Así que no intentes utilizarme.- Y tras esas palabras, el zorro desapareció de su mente."

Naruto se encogió de hombros. Nadie iba a detenerlo ahora que había llegado tan lejos. Nadie le iba a negar el derecho de ver a Hinata despierta de nuevo. El rubio la dejó suavemente en el suelo apoyada sobre el tronco de un árbol, necesitaba descansar un poco y beber algo de agua antes de partir de nuevo. Naruto sacó una pequeña botella de agua y bebió tranquilamente.

Tras descansar diez minutos, se acercó de nuevo a la peliazul y la cargo a su espalda. Debían alejarse un poco más antes de dormir un rato. El rubio siguió saltando de rama en rama, hasta llegar a un pequeño claro cubierto de flores blancas. Aquel sería un buen lugar para pasar el resto de la noche.

El rubio tendió las dos mantas en el suelo y acostó a Hinata tapandola con cariño. Tomó entre sus manos un vaso de ramen instantaneo, y tras hecharle un poco de agua caliente lo tomo agradeciendo la comida. Apagó el fuego con cuidado y se recostó sobre las flores.

Sus azulados ojos observaban aquel manto negro en el cielo. Las estrellas brillaban dandole ánimos a continuar. Una sonrisa se formó en su rostro y se volteó para observar a su mejor amiga.

Los ojos de la peliazul seguían cerrados. Sus blancas mejillas seguían pálidas y su respiración era suave y acompasada.

Naruto recordó el día en que Pain atacó la villa de Konoha y como Hinata le había demostrado cuanto lo amaba. Cada golpe en su frágil cuerpo, era como si le clavaran mil kunais a Naruto. La sangre derramada era como si derramaran su alma. Suspiró y un escalofrío recorrió su cuerpo. Ella era alguien muy importante en su vida ¿Como no se había dado cuenta antes?

El rubio recordó las veces en que Hinata le había seguido cuando eran unos crios y él era marginado. Como lo ayudó con sus palabras de apoyo día a día. También recordó las palabras de la ojiperla el día del examen de ascenso a Chunnin. Sonrió una vez más y acercó su temblorosa mano al rostro de la muchacha.

-Hinata.- Susurró tristemente.- Prometo que despertarás. Prometo que seguirás tu camino de ninja y me verás convertido en Hokage. Prometo que te protegeré con toda mi alma.- Tras aquellas palabras, quedó dormido junto al cuerpo inmovil de la muchacha.

El sol bañó el cuerpo de Naruto. El joven arrugó su frente al sentir el calor. Tras abrir sus dulces ojos azules, observó a la mujer que estaba tendida a su lado y sonrió. Debían seguir su camino. Naruto recogió las cosas de la noche anterior y volvió a cargarse a la joven a la espalda. Tras un gran bostezo, saltó sobre la rama del árbol más proximo. Debía apresurarse antes de que fuera demasiado tarde.

El camino le estaba resultando demasiado fácil. La gente que lo había seguido en su vuelta a Konoha, parecía que no estaba por allí. El joven llevaba una sonrisa enorme en su rostro toda la mañana. Un pequeño movimiento a su espalda lo hizo detenerse. Hinata había gemido. Aquello asombró al joven de cabellos rubios y sonrió.

-Hinata.- Dijo apoyándola en una rama del árbol.- Hinata, despierta.- Pero la muchacha no dio ninguna señal de movimiento.

Naruto agachó la cabeza y se juró asi mismo haberla escuchado. Tras cargarla de nuevo a su espalda, sintió que alguien se aproximaba. Miró de una lado a otro del bosque y aferró fuertemente a la joven a su espalda. No podía fiarse de nadie. Saltó al árbol más cercano y vio como un Kunai se dirigiá directo a su cabeza.

Naruto saltó al suelo y miró atentamente a su alrededor. De detras de unos arbustos, salieron tres ninjas sin bandana. El rubio empezó a sudar frío ¿Que iba a hacer ahora con Hinata a su espalda? No podía soltarla.

El ninja más alto de cabellos claros, se lanzó hacía Naruto con una llama de fuego prendida en su mano derecha. Sin darle tiempo a reaccionar, algo saltó sobre ellos.

-¡Por el poder de la juventud!- Naruto miró asombrado como un borron verde pasaba por su lado.- Remolino verde de la hoja.

El ninja de cabellos rubios y ojos negros cayó a los pies de Naruto. Lee los estaba observando con una sonrisa en sus labios, una pose un poco rara, y su dedo pulgar alzado.

-¿Estais bien?- Preguntó con extrema felicidad.

-Cejotas...- Naruto sonrió a su amigo Lee.- No esperaba verte por aquí...eso significa que...¿Has venido a detenerme?

-He venido ha ayudarte, compañero.- Lee golpeó a otro ninja que se acercaba por la espalda de Naruto.- Se que no sacarias a Hinata de Konoha, si no fuera por algo importante.

-Tengo la cura.- Naruto sintió el cuerpo de Hinata aún a su espalda.- Ella pronto abrirá sus hermosos ojos perlados.

-¿Hermosos?- Lee miró con una sonrisa traviesa a su amigo.-¿Desde cuando son hermosos para ti, Na-ru-to?

-Etto...verás...- Naruto sintió como sus mejillas enrojecían.- Creo que no debo darte explicaciones.

-Será mejor que sigamos el camino.- Lee ayudó a poner bien a Hinata en la espalda de Naruto.- Tal vez aparezcan más ninjas de estos. Hinata parecía un muñeco a tu espalda. La pobre se movía de un lado a otro...creo que ha estado a punto de romperse...

Sin poder controlarlo, las manos de Naruto se aferraron más a las piernas de Hinata. Nunca más le haría daño. Agachó la cabeza un instante recordando de nuevo el golpe que le dio con la Bijudama.

-Vamos.- Lee lo miró con una sonrisa en sus labios.- Pronto estará con nosotros. Debemos darnos prisa. Solo tenemos un día y medio para llegar al país del agua.

-Si.- Naruto emprendió de nuevo su camino.

El rubio se sentía protegido junto a Lee. El joven de cabellos negros siempre había estado ahí. Los dos saltaron a la rama de un árbol y siguieron el camino hasta el anochecer.

-¿Donde vamos a dormir?- Preguntó Lee.

-No vamos a dormir.- Dijo en un susurro dejando a Hinata en el suelo.- Solo vamos a cenar y a descansar un par de horas.

-Naruto.- Lee lo miró con los ojos llenos de lágrimas.- Aún no te has recuperado del todo del ataque en la villa de la nube.

-Eso es agua pasada.- El rubio golpeó suavemente su pecho.- Sabes que me recupero enseguida.

Tras aquellas palabras, decidieron cenar y dormir un poco.

Naruto se sentía extraño. Cargar con Hinata durante dos días a su espalda, era algo que jamás había pensado. Pero ir acompañado del incansable Rock Lee, era aún más extraño. Lee no paraba de hacerse pruebas a si mismo. Había saltado de rama en rama con las manos. Había hecho flexiones con un solo brazo durante la comida. Había saltado a la pata coja mientras Naruto cargaba de nuevo a Hinata a su espalda... Era todo un caos.

El rubio observó a su amigo una vez más. Ya faltaba menos para llegar a su destino, pronto anochecería y la luna roja cumpliría su deseo. Sonrió al cielo y agarró más fuerte a Hinata.

-Naruto.- Lee se detuvo.- Mirá allí.- Señaló con su dedo las montañas.

-La cascada.- El corazón de Naruto empezó a latir desesperado.- Ya estamos llegando.

-No pongo en duda lo que estas haciendo.- Lee se paró en seco.- Pero... ¿Crees que funcionará?

-El viejo Yaroi me lo aseguró.- Naruto empezó a correr de nuevo.- Ahora ya no hay vuelta atrás. Solo nos queda comprobarlo.

Lee siguió a Naruto de nuevo hacía la cascada. Tras correr unos cuantos metros más, un gemido se escuchó en el silencio del bosque. El rubio se detuvo de nuevo y Lee observó a la peliazul.

-Creo que ha gemido.- Dijo Lee con lágrimas en sus ojos y las manos apretadas contra su pecho.- ¿Lo has escuchado?- Le preguntó ansioso a Naruto.

-Hinata.- Naruto la soltó suavemente y la recostó en el suelo.- Hinata.

-No responde.- Lee cogió la inerte mano de la joven.- Pero juraría que la escuché.

-Yo también, Lee.- Naruto suspiró confundido y frunció su ceño.- El otro día también la escuché.

-Igual siente el movimiento.- Lee se volvió a emocionar.- Tal vez el sacarla del hospital, que le de el aire frio de las montañas y tu calor...

Lee fue golpeado en la cabeza por el puño de Naruto.

-Si el aire de las montañas, el calor de mi cuerpo, y la luz de la libertad hicieran que Hinata se despertara, creo que la vieja Tsunade ya la habría sacado antes.- Naruto miró enrojecido al joven de cabellos negros.

-Tal vez solo contigo.- Lee se frotaba la cabeza donde Naruto lo había golpeado.

Las mejillas del rubio se tiñeron de rojo.

-No digas esas cosas.- Naruto agachó la cabeza y miró a Hinata.- Se que Hinata está enamorada de mi.

-Todo el mundo lo sabe... antes que tú.- Lee miró divertido a Naruto.

-¡Lee!- Naruto agachó la cabeza avergonzado.- Yo estaba enamorado de Sakura... Solo miraba a Sakura.

-Eres un idiota.- Lee dio una vuelta como si de una bailarina clásica se tratará.- Yo estoy enamorado de Sakura. Ella solo lo está de Sasuke Uchiha.

-Sasuke.- Naruto miró el cielo.- ¿Donde estará?

-Naruto.- Lee golpeó la cabeza del rubio.- Ya está anocheciendo y no hemos llegado.

-Es verdad.- Los ojos de Naruto se agrandaron y empezó a sudar frio.- Tenemos que llegar a la cascada.

Naruto cargó de nuevo a la joven y empezó a correr como jamás lo había hecho. Debían llegar a la cascada y preparar el ritual antes de que la luna roja hiciera presencia en el cielo.

Naruto tatareaba una canción mientras sacaba los ingredientes de su mochila. Hinata estaba tendida en el suelo sobre una manta. Lee se acercó a la joven y tapó su cuerpo con la otra que llevaba Naruto en la mochila. El rubio la observó incrédulo una vez más. Por un instante le dio la sensación de que la joven había movido su mano.

-¿Has visto eso?- Lee volvió a emocionarse con lágrimas en sus ojos.

-Lo he visto.- El rostro de Naruto empalideció.- No se si estoy haciendo bien.

-Naruto Uzumaki nunca duda.- Lee empezó a dar saltos por ahí.- Vas a ser Hokage, un día lo lograrás. Naruto Uzumaki es fuerte y valiente.

-Gracias, Lee.- Naruto suspiró cansado y siguió preparando los ingredientes.- Debo seguir con esto. Tu cuida a Hinata y vigila que no venga nadie.

"-¿Ya estas satisfecho?-Preguntó Kurama."

"-Maldito zorro.- Naruto se sobresaltó.- ¿Por qué haces esto, quieres matarme?"

"-Ella se ha movido.- Kurama gruñó.- Se despertará de un momento a otro."

"-No digas estupideces.- Naruto sacó el mortero de piedra y echó los ingredientes.- Voy a seguir con esto hasta el final."

"-Tú verás.- Kurama volvió a gruñir enfadado y desapareció de nuevo."

Naruto observó el pergamino.

Cuando las estrellas brillen una noche de luna llena, la luz roja iluminará el cielo. Tras la cascada sagrada se encuentra la roca de las plegarias. Cuando esa luz la bañe, el ritual comenzará.

¼ de agua pura.

½ petalo de girasol.

3 gotas de sangre del convocador.

ADN de la persona que quieres ayudar.

Una flor de Carédiha.

"Tras juntar el medio petalo de girasol, la flor de Carédiha, las tres gotas de sangre y el ADN de la persona que deseas ayudar, debes picar los ingredientes en la roca curva junto al rio. Tras machacarlos bien, agregar un poco de agua y espesar. Una vez espeso, pronunciar las palabras que se citan acontinuación.

Darevian, Lunar, Solnaten, Volvedarien ariane, Magical estelater, Humanic fierden.

Colocar una gota de tu sangre en el circulo dibujado más abajo en el pergamino, e invocar al pajaro de la vida. Una vez el pajaro aparezca sobre la piedra, vertir el resto de agua pura en la roca y mezclar.

La luz dejara de iluminar la roca. Y lo más importante: Desear que esa persona vuelva.

Naruto cerró los ojos y rezó al cielo porque aquello funcionara. Se levantó del suelo y caminó hasta la cascada. Se arrodilló frente a la piedra de forma extraña que había junto al rio y dejó el recipiente que llevaba entre sus manos allí. Había llegado la hora.

El rubio dejó caer el medio petalo de Girasol en al roca con forma de cuenco. Sacó la flor de Carédiha de su bolsa ninja y la observó una vez más antes de dejarla caer junto al medio petalo de Girasol. Las flores ya estaban, ahora faltaban las tres gotas de su sangre. Naruto sacó un Kunai de su bolsa y con mano temblorosas se acercó al cuenco de piedra "Solo un poco más" Pensó nervioso.

-Na-ru-to.- Una voz ronca lo sacó de sus pensamientos.

Naruto se giró despacio. Aquella voz la reconocía perfectamente. Un temblor se adueñó de su cuerpo al ver aquella expresión tan fría delante de sus ojos.

-Ne...Neji.- Naruto soltó el Kunai.

Sus miradas se cruzaron en aquel mismo instante. Los ojos perlados de Neji con el Byakugan activado y su semblante de asesino, frente a los ojos azules de Naruto con midara de cordero degollado. Le habían pillado.