Disfruten de la lectura…


Tío: El hermano de tu padre o madre; alguien especial y al cual recordar con orgullo, calidez y amor.


Después de aquel día de lluvia no volví a ver a Sakura por un tiempo, puesto que decidí viajar a la ciudad de Oto por unos días. Hace unas semanas un ingeniero que solía ser mi profesor en la universidad, me invitó a participar en un congreso. Dicho docente llamado orochimaru, me pidió que realizara una plática exponiendo sobre una investigación que había realizado hace unos meses. De hecho, antes de regresar a Konoha y que mis días de investigación fueran reemplazados por horas de acoso hacia cierta mujer poseedora de ojos color jade, solía estar muy interesado en diferentes proyectos.

Ahora, dicho evento duraría una semana y unos días, fue más vacaciones y pláticas entre diferentes personas, que sobre las investigaciones en sí. Hoy era el último día de esta reunión y se realizó una cena especial para todos los participantes.

Por suerte, Karin me acompañó durante todo el viaje, ya que ella también fue invitada y lo único que no me agradó, fue el hecho de toparnos con el doctor pelirrojo que conocí de vista en el hospital de Konoha, cuando fui a llevar a Naruto a emergencias.

El tipo era conocido de Karin y esta no dudo invitarlo a nuestra mesa a cruzarse con él. Justo ahora, ellos charlaban amenamente, yo solo permanecía en silencio sin interés de unirme a la conversación. Aunque algo que sí me sorprendió, era el hecho de que él, era un viejo amigo de Itachi, tal vez por eso me fue familiar cuando lo vi por primera vez.

Me hallaba bebiendo mi tercera ronda de coñac en las rocas, mientras que los dos pelirrojos iban por su cuarta botella de vino. Era evidente a los cojos de todos que se encontraban ligeramente ebrios.

— ¿Qué tal te va con Suigetsu? ¿Cuándo van a casarse? —Pregunto el pelirrojo.

—Aún nos falta para eso ¿Qué hay de ti? ¿Alguna chica afortunada de tu atención? — Regreso la pregunta la Uzumaki.

—Existe alguien. —Confesó apenado. Solo pude optar por rodar los ojos ante la actitud patética del hombre.

— ¿Así? - Sonrió divertida Karin. - ¿Quién? ¿Es alguien del hospital? —

—Es de la universidad. —Dije casi en murmullo.

— ¿Una educadora? —Preguntó mi amiga pelirroja. Pero este negó. — ¡No! - Grito como loca. - ¿Una alumna? — Karin casi lo grita, más tapo su boca antes de que se alzara más su voz. El pelirrojo idiota se sonrojo levemente y yo solo opte por empinarme mi vaso de coñac con total irritación al pensar que tal vez Sakura era esa alumna. "No me pienso quedar a escuchar esto." Pensé Irritando y dispuesto a retirarme. Comencé a levantarme del asiento cuando de pronto. — ¿Y qué tan lejos has llegado con ella? — Interrogó la metiche de Uzumaki y yo solo al escucharla, me deje caer de nuevo en el asiento y así a escuchar la respuesta del hombre.

—Ella es muy responsable y muy centrada, pensaba esperar un tiempo en lo que se gradúa, así no se veré mal bajo los ojos de los directivos. — Explicó Sasori logrando que dejara de sentir que unos ladrillos pesados golpeando mi espalda. Más relajado gracias a la respuesta del tipo, decidí retirarme.

— ¿Ya te vas? –Pregunto Karin.

—Estoy cansado, si me disculpan. –Me levanté del asiento y como de mi ropa.

— ¡Sasuke! — Escuche una voz femenina gritar mi nombre, gire en dirección hacia la dueña de dicha voz y me encontré con una rubia, que me era familiar.

—Ino. — La rubia me saludo, dando un gran abrazo pegando sus senos en mi pecho con fuerza. Karin hizo cara de huevo crudo al verla.

—Cuánto tiempo… ¿Cómo has estado? —Pregunto sin despegarse.

—Tch. —Bufo mi amiga Uzumaki. — Ya dejan entrar a cualquier gentuza a estas reuniones. — Ino la fulmino con la mirada y Karin la miro igual o peor. —

—Bien. —Respondí seco al mismo tiempo que me la quitaba de encima.

Ino Yamanaka era una Psicóloga, que conocí cuando que estudié en Suna, ella estaba apenas cursando su carrera mientras yo hacía mí maestría. No éramos amigos, de hecho, no éramos nada, si acaso me acosté con ella un par de veces. Nada especial. Al menos para mí. Ella por su parte era muy encajosa y molesta. Realmente no la soportaba, no obstante, eso no le quitaba lo guapa que era. Karin también la conoció y la odio desde el primer instante.

— ¿Te gustaría charla un rato? —Ofreció coqueta. — Digo por los viejos tiempos. — La idea no me molesto ya que una sesión de sexo con la rubia no estaría mal, ya que por lo que recuerda, ella era buena en la cama. Sin embargo, algo no me permitía aceptar y tomarla. Inmediatamente la imagen de Sakura tomando su té y dándome una mirada de curiosa, golpeó mi mente.

—Lo siento, pero estoy cansado. Si me permites, me iré a dormir. — La rubia me miró ofendida y Karin sonreía como idiota ante eso. — Buenas noches. —

—Buenas noches. —Se despidieron los otros dos espectadores, entre tanto Ino seguía mirándome molesta.

Regrese a mi habitación cansado, me quite mi ropa y decidí tomar un baño. Durante el tiempo que el agua caliente corría por mi espalda, no pude evitar pensar en todo lo ocurrido en el último mes.

"Cómo es que incluso aquí, cuando me ubico lejos de todo, algo sobre ella aparece." Pensé torciendo mis labios. "Bueno, al menos sé que Sasori no intentara nada por el momento." Sonreí con arrogancia y cerré los ojos, dejando que el agua hiciera su trabajo.


Había llegado a mi departamento en la madrugada desde de regresar a la ciudad de Oto. Dormí unas horas y me desperté a las diez de la mañana. Tomé mi desayuno y leí un libro para pasar el rato, sin embargo, me sentía enfado de permanecer ahí, por lo que decidí salir.

Antes de partir de mi departamento, decidí tomar la sombrilla que Sakura me había prestado hace unas semanas. Mire el cielo y me di cuenta que desde hace un mes, Konoha parecía la ciudad Ame, por su constantes lluvias y climas fríos. Decidí ir a la cafetería a pesar del clima, dado que tenía deseos de ver a Sakura y aunque no comprendía del todo porque sentía esa necesidad, no le tome mucha importancia dichas dudas y me dirigí hacia allá.

Conduje por unos minutos y llegué al estacionamiento de la placita universitaria, donde se ubicaba el café. Abrí el paraguas y luego así salí hacia el exterior, caminé rápidamente al establecimiento y así evitar mojarme.

Y como los días anteriores, dado el clima, no había absolutamente ningún cliente en la cafetería. Solo la rubia de cuatro coletas y otra empleada. Busqué con la mirada a la dueña de mis sueños más eróticos, no obstante, no la ubique en el lugar.

Así que observe el reloj y note que faltaba media hora para su entrada, maldije por lo bajo por mi constante deseo y necesidad de verla, que no me considere bien la hora. Me acerqué al mostrador con el propósito de pedir lo de siempre y la otra empleada me atendió con un sonrojo en el rostro. Después mi celular comenzó a vibrar y decidí posponer el pedido y así contestar esa llamada.

— ¿Diga? —

— ¡Sasuke! —Escuche la voz feliz de Itachi por el otro lado del teléfono.

— ¿Qué ocurre? — Pregunte curioso.

—Estoy estúpidamente feliz. —Grito alegre mi hermano. hacía años que no lo escuchaba así de contento— ¡Mierda! Pensaba decirlo en persona, pero al diablo ¡Al fin voy a ser padre! —Exclamó.

— ¿Eh? —

— ¡Izumi está embarazada! —

"Seré Tío"— Felicidades Itachi…— Dije con mi tono de siempre, aunque en el fondo me hallaba feliz.

—Lo anunciaremos dentro de dos días. — Confesó emocionado. – Por el momento ven a casa, Izumi y yo queremos celebrar contigo y Shisui. —Hizo una breve pausa. — ¡No acepto un no por respuesta Sasuke! —

—Iré. —

—Bueno, te dejo estúpido hermano menor y ten cuidado en el camino. Está lloviendo a cantaros. –

—Hmp. – Sonreí alegre y sucesivamente colgué.

Itachi y su pareja Izumi, habían sido amigos desde la infancia. Aun puedo recordar como la castaña llegaba gritando el nombre de mi hermano con el fin de que saliera a jugar. Solía tenerle muchos celos cuando éramos niños, debido a que solía quitarme la atención de Itachi. Ellos dos eran inseparables y los mejores amigos, casi como Naruto y yo. Sin embargo, después del que padre de Izumi falleciera, fue enviada a un internado en la ciudad Kiri, porque su madre no podía liderar con ella y su depresión. Por lo que por años no volvimos a verla.

Cuando finalmente esta volvió, ya era toda una adulta e Itachi y ella terminaron siendo una pareja al poco tiempo. Luego de años de noviazgo. Dieron el otro paso, hacia el matrimonio y se habían casado hace ya cinco años. Desde entonces habían estado intentando tener un bebé. Más no tenían éxito, ambos fueron con una especialista donde les dijeron que las probabilidades eran baja, cosa que los desanimó mucho e incluso casi destruye su matrimonio. Por eso, en ese momento se encontraba muy feliz de que su hermano finalmente se convertiría padre.

— ¿Qué va a ordenar? —

Torcí los labios en disconformidad de tener que irme, no obstante, debía ir a ver a su hermano. — Café americano simple, que sea para llevar por favor. —

—En un momento se lo tengo. —

La mujer me cedió mi orden minuto después, me hallaba listo para irme y cuando me di la vuelta, escuché los cascabeles, que señalaba que alguien había entrado y al girarme hacia la puerta, la pelirrosa estaba ingresando a la cafetería vistiendo un gracioso impermeable rojo. No se dio cuenta de mi presencia, y removió dicha prenda mostrando así su característico uniforme. Posteriormente lo colgó en un lugar de la puerta y dirigió su mirada a hacia mi dirección y me sonrió.

—Buenos días, cuanto tiempo. – Me dijo dándome una de sus sexy sonrisas.

—Buenas. — Miró el café en mi mano y enseguida sus ojos fueron directos a los míos.

— ¿Hoy no se quedará? — "Maldición, como me gustaría poder quedarme."

—No. —Respondió seco, luego hice una mueca de culpabilidad. — Tengo algunos asuntos que atender. –"¿Por qué le doy explicaciones?" Pensé algo atontado, seguidamente miré el paraguas en mi mano y se lo extendí. — De hecho, solo vine con el propósito de devolverte esto. —

—Gracias. —Dijo la pelirrosa y así atino tomarlo. Una rubia no observaba desde el mostrador.

—Con permiso. — Me despedí y así sucesivamente me dirigí a la puerta, de pronto una mano me tomó del brazo, deteniendo así mi andar. Gire hacia atrás y la mire confundido.

— ¿No trae otro paraguas verdad? —Negue con el cabeza nervioso por la hazaña de la chica, el tacto de esa mujer me generaba sensaciones muy fuertes. — Vas mojarte todo. —

—Mi auto está en el estacionamiento. —Explique.

—Entonces lo acompañare con la sombrilla hasta él. —

— Pero ¿Y el trabajo? —

—Aún faltan veinte minutos para mi entrada. -Explico. -Vamos lo acompañó. —Me ofreció. "¿Cómo negarme a su compañía?"

Abrí la puerta y tomé la sombrilla con mis manos puesto que yo era más alto que ella. Nos cubrí a los dos y emprendimos camino a mi auto.

— ¿Por qué me acompaña? —

—Es lo menos que puedo hacer, tú me acompañaste a mí en la ocasión pasada. —

—Hmp. — "Así que es por eso" Una ligera decepción me embargo.

—Y volvemos a los monosílabos. — Mencionó con voz burlona. — ¿Qué tal has estado? —

—No me quejo. Mi hermano me dijo que seré tío. —sonreí sin poder evitarlo.

—Eso es maravilloso. —Dijo ella.

—Lo es. ¿Tu? —

—Lo mismo de siempre, escuela, hospital y trabajo, nada fuera de lo normal. Bueno, hoy le di la noticia a una paciente de que estaba embarazada, y lloro de felicidad. –

"¿Acaso podría ser? ¡Nah! ¿Cuáles son las posibilidades?"

— ¿Sabes el nombre de la mujer? —Interrogué.

—Ahora que lo pienso se apellidaba, espera. —hizo una pausa pensativa. — Es gracioso se apellidaba igual que tú, Uchiha. —

Mis ojos se abrieron como platos, "Con un demonio, esta tiene que ser otra casualidad de la vida". —Es mi cuñada. Izumi Uchiha. —

— ¡No puede ser! ¡Vaya qué coincidencia! — Comenzó a reír con un lindo color rojo adornando su rostro.

Continuamos caminando, hasta que llegamos a mi auto más rápido de lo que me hubiera deseado. Con calma abrí la puerta del piloto y después le pase el paraguas, nuestros dedos rozaron haciendo que mi ritmo cardiaco aumentara.

Me percate de que nos encontrábamos algo cerca uno del otro. El espacio reducido no ayudaba a mi autocontrol, ella me miraba igual que siempre, con ojos amables y verdes llenos de vida. Acto seguido, se acercó a mi lentamente, miré sus pies ponerse en puntas y cerré mis ojos en forma de reflejo. Seguidamente sentí unos labios suaves sobre mi mejilla. Luego de unos segundos deje de percibir el contacto y al abrir mis párpados, admire su rostro agradecido.

—Que tengas bonito día, y felicidades futuro tío. — Sin más, se alejó un poco y tuve que entrar al auto a fin de evitar mojarme.

Encendí el motor del auto y la contemplé una vez más por la ventana de cristal cubierta de gotas de lluvia, ella hizo una señal de despedía con la mano y yo solo moví la cabeza. Y así salí disparado a la carretera.

Me detuve frente a una luz roja del semáforo y recargué mi brazo izquierdo en la puerta mientras mi mano derecha permaneció en el volante. Mi cuerpo entero se hallaba hirviendo.

"Por un momento pensé que iba a besarme…" Coloqué mi mano en mis cabellos y los revolví intentando calmarme. Un claxon me hizo darme cuenta que ya había cambiado la luz a verde y debía avanzar.

Unas cuadras adelante mi teléfono comenzó a sonar y lo conteste por medio de las aplicaciones del carro. Rápidamente me di cuenta que era el idiota de mi mejor amigo.

— ¿Qué quieres Naruto? —

— ¿Adivina quién tendrá una cita con Hinataaaa? —Grito casi dejándome sordo.

— ¿El mismo idiota que morirá asesinado por Neji? – Dije irónico.

— ¡Eres un bastardo Sasuke! ¿Enserio tenías que arruinar mi felicidad? —Dijo con un tono dramático al otro lado de la línea.

—Para eso son los amigos. —Dije irónico.

— ¿Harás algo hoy? —Cuestionó de la nada. "Debe estar aburrido." Pensé rodando los ojos.

—Iré a ver a Itachi, vamos a celebrar que seré tío. —Confesé con orgullo.

— ¡Ahh! ¡Yo también quiero ir! —Chillo.

—No estás invitado. —Lo corte.

—Somos familia, no necesito invitación, te veo haya…—

—Espera Naru…— Intente decirle que era una reunión privada, pero el maldito había colgado.

Maneje hasta la enorme casa de Itachi, el cual en cuanto pise la puerta me recibió abrazándome al grado de ahogarme.

—Felicidades hermano. —El me seguía abrazando con fuerza. —Itachi, Naruto se autoinvito. —

—No te preocupes, supusimos que lo haría, Izumi compro ramen instantáneo para él. — Mencionó, mientras pasábamos a la casa. Cuando Izu mi se percató de mí, también corrió abrazarme feliz.

—Sasuke cuánto tiempo. — Hablo un pelinegro de cabello despeinado.

—Shisui. — Sonreí al verlo. Después de todo él era como mi segundo hermano mayor...

Y así pasamos una linda cena bueno hasta que Naruto llego con un enorme oso de peluche y casi tumba a Izumi en el proceso de entregárselo. Itachi casi lo muele a golpes, si no fuera por Shisui que lo detuvo.

—La doctora que me atendió fue muy amable, hasta consiguió kleenex cuando me puse a llorar, se llamaba Sakura, tenía un color peculiar de cabello... —

— ¡Ahh! ¡Sakura! — Dijo el tarado con la boca llena de fideos. —

—Naruto no hables con la boca llena. — Lo regañe por su típica falta de educación, luego tragó lo que tenía en la boca casi ahogándose.

—Se llama Sakura Haruno, Sasuke y yo la conocemos. Es una estudiante. Y amiga de la chica con la que bueno ¿salgo? ¿Saldré? Aún no lo sé, pero, es una chica amable. —

—¿La conoces hermano? —Me interrogo Itachi.

Casi me ahogo con la pregunta. Itachi arqueo la ceja interesado. "Mierda, estúpido Naruto."

—Es una estudiante de medicina. —Respondí secamente.

—Ya veo. —Dijo el aun viéndome.

—Es muy bonita, deberías invitarla a salir Sasuke. — Comentó Izumi.

— ¿Sasuke? ¿Invitarla a salir? — Naruto e Itachi comenzaron a reír. Yo solo fruncí el ceño molesto. "Y si lo hiciera ¿Qué tendría de malo?" Abrí los ojos por lo que había recientemente pesado "¿Qué mierdas acabo de pensar?"

—Hmp. –

—Ya se molestó. —Dijo Naruto burlesco picando mi mejilla.

Una vena saltaba de mi frente, la casi podía percibir. Saque mi celular y busque el número de Neji. Rápidamente le mostré la pantalla a Naruto que puso una cara de terror y yo solo le sonreí sádico para después presionar botón de marcar.

Nadie se burla de Sasuke Uchiha…


¿Review o una patada en él trasero?…