Los días transcurrían lentamente, había pasado ya una semana desde que vivía en palacio.

Recordó el día que llego a palacio.

Al entrar al palacio, pensó que ese maldito hombre le daría las órdenes personalmente, gracias a Dios no fue así. Quién le dijo cuales eran sus obligaciones fue el ama de llaves. Una mujer fornida de unos 50 años. De tez blanca, cabellos castaños y ojos pequeños de color negro.

-Mi nombre es Antonieta, cualquier pregunta que tengas debes hacérmela a mí. Ahora acompáñame, te mostrare que es lo que debes hacer.

Sakura permanecía en silencio, mientras seguía a la mujer por los amplios pasillos.

-Esta es la habitación del señor Sasuke- Dijo Antonieta, abriendo la enorme puerta de caoba.

Al entrar Sakura se sorprendió por las dimensiones de la habitación; aun así no pudo evitar recordar lo ocurrido la noche anterior.-"Olvidalo"penso con tristeza."Ya paso".

La habitación era enorme, gigantesca, en el centro se encontraba la enorme cama, sus sabanas eran azul rey, con el símbolo de armas del feudo bordado en hilos de oro. A ambos lados de la cama, había una pequeña cómoda. Las cortinas de los ventanales eran de terciopelo color vino. También había un enorme escritorio de roble junto con un sillón del mismo material. Además de una pequeña sala que constaba de dos sillones y una mesita de centro.-Aquí se encuentra la ropa del señor. -dijo Antonieta abriendo las puertas armario.

-Debes doblarla y acomodarla con mucho cuidado, es ropa muy fina y delicada. Al lavarla debes ser cuidadosa, o de lo contrario el señor se molestara.

Ahora vayamos al despacho-dijo dirigiéndose a la salida.

Al llegar al despacho Antonieta toco.-Señor -No obtuvo respuesta-Al parecer no esta, entremos.

El despacho era un poco mas chico que la habitación. Salieron del despacho y Antonieta la llevo a la zona de cuartos de servicio.

-Deberás limpiar cuando el señor no se encuentre para evitar resto del tiempo si es que te queda algo, puedes ocuparlo en lo que te plazca. Tu día de descanso será el domingo, y tu habitación es esta.

-Gracias-respondio Sakura.

-Ahora mismo puedes comenzar por la habitación del señor. Claro después de que acomodes tus cosas.

Poco a poco se había ido acostumbrando a vivir en el palacio y estar lejos de sus padres. Eso sumado a la tristeza de perder a Sai, había causado estragos en su persona, había perdido peso.

Ese día era domingo Sakura se encontraba en su habitación, hacia poco que había regresado de visitar a sus padres.

Recordó las palabras de su madre "Sai ha regresado a su país".

-Sai mi amor…-susurro- Sonrió al recordar cuando lo conoció.

De eso hacia mas de cinco meses. Había sido amor a primera vista, lo había conocido en un baile de la aldea.

Se había arreglado sencilla, para ser sincera no esperaba que alguien la invitara a bailar,"no soy tan bella como las otras"penso con tristeza, y entonces lo vio, sus ojos se cruzaron con los de él,"es tan guapo"penso al verlo,"Sakura olvídalo él jamás se fijara en ti".

Para su sorpresa ese hombre caminaba en dirección suya hasta quedar frente a ella.

-¿Me concede esta pieza hermosa dama? Se quedo perpleja, no lo podía creer, ese joven la invita a bailar.

-¿Eh?, Si claro.

La tomo de la mano y se dirigieron al centro del salón, entonces la tomo por el talle y comenzaron a bailar un vals.

- Mi nombre es Sai. Soy del país del trueno ¿Cuál es tu nombre? -Inquirió Sai dirigiéndole una dulce sonrisa.

-Sakura…Sakura Haruno-Respondio con timidez sin atreverse a mirarlo a la cara.

-Vamos, no me prives del placer de perderme en esos hermosos ojos de esmeralda.

Al escucharlo el rubor cubrió su rostro.

-Que no te de pena, es verdad tus ojos son hermosos, toda tu eres bellísima; la mujer mas hermosa que he conocido y eso que he viajado por muchos países.

"Cree que soy hermosa"-Pensó Sakura emocionada, no podía creer que ese hombre tan atractivo le dirigiera esos halagos.

Debía tratarse de un sueño del cual no deseba despertar jamás.

-En el momento en que te vi-Continuo Sai- El resto del mundo desapareció, solo quedaste tu Sakura. Te vi y me enamore…ahora mi corazón tiene dueña y eres tu.

-Yo…yo también.- Musito sonrojada. Sai la estrecho contra su cuerpo, tomo entre sus dedos su barbilla y la beso, un tierno y dulce beso, el primero de muchos otros-"Mi primer beso"-pensó Sakura feliz, "Y con el hombre de mis sueños".

Después de eso todo fue como un cuanto de hadas, las cosas tomaron un curso rápido; Sai la pidió en matrimonio y ella acepto encantada, no tenía dudas, el era y seria por siempre el amor de su vida

-Sai mi amor. - Exclamo suspirando, evoco su rostro y una lagrima resbalo por su mejilla.

-No importa que ya no estamos, me consuela el saber que estas bien y que al menos uno de los dos lograra ser feliz.

En todo ese tiempo que llevaba en el castillo no había visto al feudal, era un gran alivio, al principio pensaba que se lo iba a encontrar a cada rato, pero no era así.

O peor aun que quisiera volver a tener intimidad con ella, esa idea la había atemorizado desde que llegara al castillo, sin embargo había llegado a convencerse de que el feudal no tenia esa clase intereses en ella.

Pues al parecer ni siquiera recordaba que ella existía. En lo referente al trabajo, se sentía bien, era mejor que en casa de los Hyuga; aquí solo tenía que limpiar una habitación y el despacho.

Además de lavar la ropa, eso si que era un fastidio, debía lavar con sumo cuidado cada prenda para no dañarla. La paga también era mejor y siempre tenía las tardes libres, las cuales pasaba tejiendo o bardando en su habitación.

Eso si se levantaba a las cinco de la mañana a limpiar el despacho, podía hacerlo por las noches, pero prefería hacerlo temprano, para evitar ver al feudal, lo mismo con la habitación, había escuchado a las otras sirvientas que el señor se levantaba a las siete, y desayunaba para después irse a cumplir sus deberes; entonces ella corría a asearla cuando escuchaba que iban a servirle el desayuno a Sasuke.