Se que dije que iba a traer el cap la semana pasada (si mal no recuerdo) pero estuve enferma y con muchas cosas que hacer por lo que no pude, lo tenía a la mitad y hasta hoy es que pude terminarlo. La verdad es que ya ni diré cuando será la próxima actualización porque siempre que lo digo nada más no cumplo po razón.

En fin. Ya saben notas al final.

¡A leer!

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Discraimer: Los personajes no me pertenecen son de Hiro Mashima

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Aclaraciones y/o advertencias

• UA (Universo Alterno)

• OoC

• Lenguaje fuerte/soez

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No es mi culpa

Capítulo 7

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Lyon no había podido dejarla, a pesar de que había previsto las intenciones de su madre, pero es que al verla tirada en el piso con una expresión dolorosa le había removido todo. Casi se le había parado el corazón al verla, solo el grito de Ur le había hecho reaccionar.

Además, no se fiaba de la ligereza de su madre, menos si era sobre la salud de Meredy. Estaba solo con ella en la misma habitación donde había caído en lo más bajo que podía ser con una mujer, Ur había insistido en que era mejor que descansara en su habitación y lo había apurado a llevarla en brazos hasta su propia habitación.

En esta segunda ocasión había podido percatarse de la ligereza de la peli-rosa, cualquiera diría que era por su baja estatura pero lo cierto es que Meredy tenía la capacidad de comer bastante y mantenerse en forma sin demasiado esfuerzo.

Revisó su temperatura, como lo venía haciendo de tanto en tanto, desde hacía unas pocas horas, como había pasado las anteriores veces, todo estaba en orden. La miró, repasando cada línea de su rostro, bajando por su cuello hasta terminar en el cuello de su blusa; parecía tan frágil que se sorprendía de lo contrastante que era su personalidad.

Pero así había sido siempre, justo como Ultear. Ambas parecían algo que no serían jamás.

Quizá era por eso que habían sido tan unidas, no, eso era solo un motivo, debía de haber más; ya que una confianza tan fuerte e incondicional como la suya no podía basarse en algo tan superficial.

Con eso en mente, no pudo evitar reparar en que Meredy debió de haber sido la que más había sufrido con la muerte de Ultear, aunque no la había visto llorar en ningún momento del corto funeral hacía casi un año.

Un extraño sonido salió de sus labios, era algo así como un balbuceo, sin embargo no estaba seguro. Abrió los ojos, parpadeó lentamente como si quisiera ubicarse, luego miro hacía su dirección; Meredy intentó levantarse abruptamente por lo que la detuvo y la ayudo a incorporarse más suavemente.

— ¿Cómo te sientes? — le preguntó luego de asegurarse de que podía sostenerse por sí misma.

La fémina pareció pensar la respuesta, era como si temiera equivocarse.

— Aun estoy algo mareada pero bien — habló con una voz pastosa para luego relamer sus labios, lo cual le dio una idea de lo que necesitaba.

— ¿Quieres un poco de agua? — ofreció y la mujer de ojos verdes asintió levemente.

Se paro y salió de la habitación en busca de la jarra de agua que Ur había ordenado que les llevasen, esta estaba sobre la pequeña mesa de centro que había junto a la ventana. Sirvió el vaso y tomó el par de píldoras que estaban en la misma bandeja, solo por si fuera necesario.

Volvió al dormitorio y encontró a la peli-rosa temblando levemente. Con paso rápido se colocó a su lado y le tendió el vaso, ella intento sostenerlo pero sus manos no parecían capaces de lograrlo. Colocó sus manos sobre las de ella, ayudándole así a llevar el vaso hasta su boca para poder beber el líquido; los temblores pararon luego de eso pero su semblante seguía siendo tenso.

— Gracias — dijo, ahora con una voz más suave.

— ¿Te duele la cabeza o algo? — cuestionó para poder decidir si era necesario que tomara el medicamento o no.

— No — negó enseguida — ya estoy bien — intento hacer una sonrisa pero la mueca en su rostro no pudo fingir ser una.

Dejo las píldoras sobre la mesa de noche, por mera precaución — no sabía que tenías problemas de la presión — aquello era un reproche que sabía, era absurdo e inconveniente para la situación pero no podía sacar la espina sin saber porque no se lo había dicho.

— Solo poca gente lo sabe — explicó restándole importancia — además, hacía mucho tiempo que no tenía problemas con esto.

— ¿Quiénes? — preguntó, la fémina parpadeó confusa, no había comprendido — ¿quiénes lo saben?

Necesitaba saberlo, estaba seguro de que Juvia no estaba enterada porque se lo hubiera mencionado en algún momento, lo que significaba que era — casi— un secreto.

— Ur, Jellal, Gray y... — el nombre final no salió de su boca pero supo enseguida que se trataba de su hermana.

Cuatro personas, de las cuales tres eran de su familia, él era el único que no lo sabía. Un amargo sabor de boca le lleno el gusto, no debía sorprenderse luego de sus malos tratos pero aun así no le gustaba saber que era el único que desconocía algo de ella.

— ¿Tu me trajiste? — la pregunta lo saco de sus pensamiento, asintió despacio y esta vez la chica si sonrió — gracias, Lyon.

Quiso decirle que había sido Ur quien la había encontrado y que al escuchar sus gritos fue cuando salió a ver qué pasaba, luego se encontró con la escena de ella en el suelo y Ur a su lado intentando hacerla reaccionar.

Además no estaba seguro de si volvería a recibir un agradecimiento de su parte, así que se guardo esos detalles.

— No es nada — el silencio que se formo a continuación se sintió extrañamente cómodo pero aun así era asfixiante para él. — ¿Por qué te has desmayado? —Ur había dicho que debió de haber sido algo grave para que le provocara tanto estrés y terminara desmayándose.

Sus orbes esmeralda eludieron su mirada para posarse en las sábanas de color beige de la cama, supo entonces que deseaba contarle nada.

— Ya puedes irte — dijo sin cambia de posición — no tienes que perder más tiempo aquí, seguramente tienes algo importante que hacer.

Entendió lo que intentaba, él lo había hecho en el pasado; deseaba quedarse sola y llorar por lo que fuese lo que la había puesto enferma, no obstante, no quería marcharse y no lo haría.

— Si no quieres decirme lo que paso no te obligaré — a pesar de que muriese por saberlo — pero no voy a dejarte sola Meredy.

No esta vez, estaba cansado de fingir indiferencia — y hasta repulsión — por ella, estaba harto de luchar por no tomar lo que deseaba, de mantenerse alejado solo porque se supone que debería hacerlo. Juvia tenía razón, si no había podido verla como una hermana todo este tiempo, no iba a lograrlo jamás, lo único que le quedaba era aventurarse y rezar porque no fuera demasiado tarde.

— Quiero que te vayas Lyon — insistió con una voz seria.

— Yo quiero saber porqué te has desmayado pero al parecer ninguno va a obtener lo que quiere.

Lo peor que podía hacer era nutrir su rencor, sin embargo era la única forma que tenía para tratarla, o al menos la única que le funcionaba.

— Llamaré a la policía sino lo haces — amenazó como si con eso fuera a irse nuevamente.

— ¿Quieres llamar de tu teléfono o del mío? — esta vez no había motivo para que fuese arrestado así que se permitió bromear, no obstante, eso pareció molestarla más que su presencia.

— ¿Por qué tienes que ser tan molesto? — preguntó con voz trémula, sus hombros se tensaron y comenzó a temblar por segunda ocasión — ¿Por qué te preocupas por mi ahora? — levantó la voz, aunque seguía hablando en pausas — ¿no me odias por haber arruinado tu boda con Juvia?

Dio un paso hacía ella, como deseaba abrazarla y decirle que eso ya no tenía importancia, sin embargo no se sentía con el derecho de hacerlo. Se suponía que tenía que cuidarla y estaba haciendo completamente lo contrario.

— Meredy...

— Luego de tantos años... — la chica giro a mirarlo y fue entonces cuando logro ver que lloraba — vienes a decirme que te preocupas por mí — se veía dolida y sabiendo que él era el causante de eso, hizo que le doliera el pecho.

Su cuerpo se movió por su propia voluntad o al menos así lo había sentido porque había enfocado todos sus pensamientos en evitar hacer lo que estaba haciendo; la estrecho en un abrazo, intentando reconfortarla. Era un reverendo idiota y ni siquiera merecía que ella llorara por su causa, aun así, lo estaba haciendo.

— Lo siento — murmuro en su oído sin soltarla — de verdad pero por favor, no llores — pidió casi en una súplica.

Esperaba que la chica de cabellera rosada lo empujara o le gritase, como la última vez que habían estado juntos en el dormitorio, empero, no lo hizo, al contrario, Meredy se aferro a su camisa y lloró abiertamente.

Comprendió que su llanto no solo era por él, era por el motivo de su desmayo; así que se dedicó a consolarla, porque era lo menos que podía hacer por ella. Acarició su espalda por encima de sus hermosas ondas rosáceas intentando reconfortarla, en aquel momento se dio cuenta de lo equivocado que estaba, Meredy si era frágil, no en el modo de ser sino en la sensibilidad que tenía y los secretos que guardaba.

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Notas de autora:

Creanme que no actualice solo porque hubo una pequeña escena Lyredy en el manga XDD ok si fue algo por eso, y es que la verdad nunca creí que fuera a ver una interacción más allá de lo cordial entre los dos, pero no fue así *-* aún sigo emocionada y no solo por eso sino por el regreso de Ultear (a mi no me gustaba el personaje pero le agarre cariño cuando regreso junto al Crime Sorciere) además de la llegada de Jellal.

Respecto al capítulo no crean que de buenas a primeras estos dos van a enamorarse y así, pero quería darle gusto a Ur y además demostrar un poco de lo que Lyon siente porque faltaba él en narrar un capítulo. Lo que si es que este fic no será como los típicos en que se pelearan, se reconciliaran para luego pelear de nuevo, como siempre he hecho busque algo diferente y este es el primer paso para que ambos puedan al menos llevarse bien.

El próximo capítulo no tengo idea de cuando lo subiré pero intentaré no tardar.

¿Me regalan un review?