Saludos, mis queridos lectores ~
Sé que tardé un poco en dar señales de vida, pero les prometo que el capítulo de hoy es larguito y lleno de acción ;3
Bueno, no los aburro más con mi chit-chat.
Enjoy ~
DISCLAIMER: Soul Eater NO me pertenece =_=
FALLOS EN EL PLAN
- ¿Es en serio? - Preguntó Rodro apretando ambos puños tras su propia nuca.
- Ya no puedo verla...- Comentó extrañada Anee - Pero no se preocupen. Detecté su alma y está en esa dirección. - Indicó señalando al nor-este.
- ¿Y entonces, qué esperamos? - Los animó Manino subiendo al jeep.
Todos los jóvenes subieron al vehículo una vez más y emprendieron el camino. D-chan tomaba fuertemente la mano de su novio mientras éste observaba el enorme pergamino en el que Rodro se encontraba concentrado escribiendo tanto y tan rápido como podía. Rox le daba indicaciones, lo que hacía que el técnico tachara algunas cosas y agregara otras.
Repentinamente la jeep se detuvo.
- ¡Hey! ¡Ten más cuidado! - Reprochó Rox - ¡Algunos aquí hacemos algo importante!
- No he sido yo. - Dijo Manino con gesto confundido - El jeep se ha detenido solo.
- Primera línea de defensa de las brujas. - Comenzó a Explicar R - Toda maquinaria común dejará de funcionar... brújulas, relojes y vehículos.
- Pero los Deathphones aún funcionan, ¿no? - Preguntó Rodro sacando su propio Deathphone del bolsillo.
- Fueron diseñados por el mismo Death the kid. Son considerados como aparatos shinigami. - Aclaró R.
Anee bajó del vehículo de un salto y se preparó para usar su extraña habilidad.
¡Sniper view!
Anee permaneció varios segundos mirando hacia el lugar que indicó en un inicio. Después de un rato comenzó a hablar.
- Estamos como a 10 minutos caminando, luego se extiende una empalizada de unos tres metros de alto, después de eso un anillo de tierra de unos 25 metros envuelve una fortaleza de roca sólida, bastante similar a las fortalezas medievales. - Anee se giró hacia sus compañeros y agregó - Va a estar sencillo atravesar este anillo de tierra. Lo que me extraña es que veo unas almas verdes flotando por allí... Nunca había visto almas verdes.
- ¡Son las sirenas! - Indicó sorprendido R - Forman parte de una legión de Sirenas al norte del país. Pero, ¿qué hacen aquí?
Rodro se inclinó sobre el piso y extendió nuevamente el pergamino. Dibujó unas largas flechas a través de éste.
- ¡Listo! ¡Lo terminé! - Anunció decidido.
Los demás miembros del equipo se inclinaron a su lado para observar el pergamino y el técnico comenzó a explicar.
- Estuve diseñando el plan de infiltración a la fortaleza usando la información que previamente nos había dado Kid-sama, lo he podido completar ahora que Anee nos describió de forma más exacta la ruta. Tengo el plan perfecto para entrar. - Mientras explicaba el plan, Rodro señalaba a los presentes e indicaba en el pergamino escrito - Lo ideal será acercarnos lo suficiente a la fortaleza, encontrar el punto ciego entre la armada de las sirenas y armar un dispositivo de perforación para poder ingresar.
- ¿Dispositivo de perforación? - Repitió Anee - No estarás insinuando que debemos hacer la Resonancia de Almas en cadena, ¿verdad?
Rodro negó con la cabeza.
- Sé que aún no somos capaces de ello. No tendría caso. - Aclaró el técnico - Pero he pensado que aún así una buena organización podría ayudarnos a cumplir lo que queremos.
- ¿Entonces qué tenéis en mente? - Inquirió R-kun cogiéndose el mentón en señal de meditación.
Rodrigo esbozó una media sonrisa y comenzó a explicar.
- Ya que sólo tengo a Rox, podemos considerar a mi arma como una lanza. Y según la información que hemos compartido estos días y el dibujo que acabo de diseñar… - Explicó mostrando un plano de lo que era básicamente un arma humana - …Yo puedo ir en frente y asistirme de la punta de mi lanza para hacer un hoyo en la pared. Aunque para eso necesitaré la ayuda de todos. Detrás de mí viene R usando su resonancia de almas, si tu tornado de púas es tan bueno como creo, debería servirnos de escudo. Al final de la fila viene Anee cubriéndonos las espaldas usando una de las formas de arma de Manino.
- Seríamos casi un taladro. - Contribuyó Rox.
- ¿Qué les parece mi idea? - Preguntó Rodro esperanzado en la positiva de sus compañeros.
- Suena lógico, en realidad. - Aceptó R-kun - Sois bueno en ésto.
- Parece una locura. - Indicó Anee aún con los brazos cruzados - Pero podría funcionar.
Reincorporándose todos los jóvenes, D-chan se animó a consultar:
- ¿El resto del camino lo haremos a pie?
Anee asintió y se giró a contestarle.
- Hasta que lleguemos a la empalizada soy quien está a cargo, ¡así que apurémonos por favor!
Los seis jóvenes siguieron caminando hasta que repentinamente los hermanos Daidouji se tiraron al piso boca abajo.
- ¡Agáchense todos! - Susurró la castaña desde el piso.
Los demás muchachos se detuvieron sin entender completamente a que se refería.
- ¿Disculpa? - La cuestionó R sin mover un dedo.
- ¡Podrían vernos si no lo hacen! - Les avisó Anee, a lo que Rodro y Rox lentamente se inclinaron y siguieron sus indicaciones.
- A ver, os explico: Tiene que haber una mejor manera de ocultarme entre la maleza de aquí, una que no me obligue a arruinar mi traje.
Anee se reincorporó furiosa.
-¿Y tú qué te crees? ¿Príncipe?
- Bueno, en realidad… - Comenzó a reír R - Podrías llegar a sorprenderte con...
Su frase fue interrumpida por Rox, quien con las manos llenas de lodo ensució el pecho del joven de cabellos grises. R no dijo ni una sola palabra, lo que hizo recordar al shock que sufriera Anee un par de días antes.
- Ya está, te ensuciaste. Igual ya arruinaste tu traje.
- Cariño, ya no importa... sólo hagámoslo. - Lo consoló D-chan mientras delicadamente lo jalaba hacia el piso.
Los seis jóvenes se arrastraron por el suelo hasta llegar a unos arbustos apenas a unos cinco metros de la empalizada. Los mellizos se detuvieron y giraron sus cabezas hacia el resto del equipo.
- Bueno, aquí termina mi parte. Hart, es tu turno. - Concedió la mayor de los hermanos en referencia a Rodro.
- Listo, entonces ya saben: saltamos la empalizada de 3 metros, atravesamos el campo lleno de sirenas con almas alteradas y rompemos uno de los muros de roca sólida para poder entrar. - Les recordó Rodro con una nota de inseguridad en la voz - Bastante simple, ¿no creen?
Los otros cinco jóvenes asintieron aunque notablemente dudosos.
- ¿Qué haremos una vez dentro? - Le preguntó Anee a R.
- Los planes más simples son muchas veces los más efectivos. Así que entramos, nos deshacemos de la basura y rescatamos a la damisela cautiva. - Terminó con gesto triunfante el técnico.
- Bien. Llegó la hora, chicos. - Anunció Rodro - ¡VAMOS!
Los seis jóvenes corrieron hacia la empalizada decididos a cumplir la misión que el mismísimo Shinigami-sama de Amércia del sur les había encomendado. Hicieron un esfuerzo excepcional pero lograron saltar los tres metros, y al caer solo habían tres jóvenes portando sus armas: Una lanza, un látigo y una escopeta.
- ¡R! ¡La resonancia! - Dijo Rodrigo sin girar el rostro ni detener la marcha.
- ¡Entendido! - Respondió el aludido.
¡RESONANCIA DE ALMAS!
Los tres técnicos corrían en fila india, ahora resguardados por la espiral que formaba R con la forma más larga de su látigo. Cuando iban por la mitad del camino un par de sirenas se les lanzaron encima, siendo repelidas por el tornado que formaba el mayor de los técnicos.
- ¡Mierda! ¡Nos han visto! - Gritó Rox desde la lanza.
- ¡Anee, cuidado atrás! - Gritó Manino desde la escopeta.
- Eso no será un problema. - Informó la castaña al momento de apuntar a una sirena que se disponía a atacarlos. El enorme sonido del disparo de la escopeta anunciaba que la sirena atacante salía despedida varios metros hacia atrás.
- ¡Ya casi llegamos! - Anunció animado Rodro - Tan sólo un poco más...
Un tentáculo de calamar llegó de improviso hacia la última de los técnicos, obligando a los demás a detener su marcha por unos momentos para poder evadir el ataque.
- No nos dejarán en paz. - Se lamentó Rodro algo resignado.
- R, ¿tu plan una vez dentro funcionaría con sólo dos técnicos? - Preguntó Anee ideando un pequeño plan.
- Sería más complicado, pero sí. - Respondió tranquilo el técnico.
- Entonces, sigan su camino. Yo me quedo. - Les informó decidida la joven.
- Pero Anee... - Balbuceó Rodro algo confundido.
- ¡Apresúrate! - Gritó Anee al técnico - Yo nunca he fallado una misión, ¡y si le pasa algo a tu compañera arruinaré mi récord!
Los otros dos técnicos asintieron, y emprendieron el camino a través de los cuatro metros que apenas les faltaban para llegar al muro, el que alcanzaron con facilidad.
¡RESONANCIA DE ALMAS!
Rodrigo logró aumentar notablemente el tamaño de la flecha que hacía Rox, logrando clavarla contra la pared, pero sin conseguir atravesarla.
- ¡Necesito tu ayuda! - Le gritó a R mientras empujaba con todas sus fuerzas contra la pared. El técnico lo obedeció en seguida, y cogiendo una sección de la flecha, se unió al esfuerzo por atravesar el muro.
Coral finalmente apareció, se dirigía al par de jóvenes con una pinza de cangrejo en lugar de su brazo derecho. Rápidamente ambos técnicos notaron su presencia.
- ¡R! ¡No levantes la vista! - Ordenó D-chan a su novio - ¡Es Coral!
- Carajo... - Renegó R-kun sin levantar la mirada del piso. Cuando la jefa de las sirenas se encontraba a escasos centímetros de los técnicos, los disparos provenientes de un fusil de asalto la obligaron a retroceder. Se trataba de Anee.
- ¡Dense prisa! ¡No la retendré por siempre! - Los reprochó la técnico, sin dejar de dispararle a la rubia sirena.
- ¡Una vez más! - Repitió Rodro usando cada músculo en su cuerpo para empujar la lanza. Con la ayuda de R finalmente pudo hacer un hoyo lo suficientemente grande para permitirles ingresar. Una vez dentro R se giró y gritó a través del hoyo hacia el exterior.
- ¡Anee! ¿Puedes maniobrar un lanzallamas?
- Sí, ¿qué necesitas? - Preguntó la técnico con una metralleta en la mano.
- ¡Funde la roca para tapar este hueco!
- ¡Entendido!
R comenzó a correr por el pasillo al que habían llegado, pero no fue seguido por Rodro.
- ¿Por qué le pediste eso? - Preguntó extrañado.
- Si Anee no logra detener a las sirenas, no quiero que nos sigan tan fácilmente. - Explicó R – Apúrate, porque según mi Deathphone este pasillo nos llevará a donde tienen cautiva a tu compañera.
Los jóvenes siguieron corriendo durante unos minutos más, hasta que se toparon con una figura ya conocida: El Chullachaqui. El demonio, a diferencia de la última vez que lo habían visto, estaba vestido con un pantalón color caqui, una camisa rosada de manga larga y una boina que hacía juego. Se veía realmente ridículo.
- Así que ustedes son los insectos que se infiltraron en mi castillo. ¿Sabían que el diamante en mi bastón es capaz de capturar almas en su interior? Quedarte sin alma es peor que morir...
R-kun, sin darle tiempo a reaccionar, se le abalanzó al demonio y giró el rostro hacia el último integrante del equipo.
- ¡No estás muy lejos de Emma! ¡Debes llegar a ella a como dé lugar!
Rodro asintió y corrió, saltando la pelea de su compañero con el demonio. Corrió varios metros más hasta que alcanzó una pesada puerta de madera. Tenía la certeza de que Emma estaba al otro lado.
Rodro abrió la puerta y vio finalmente a su compañera.
- ¡Emma, aquí estás! - Gritó animado dando un par de pasos hacia la joven, que yacía desmayada en el piso de su celda.
- No tan rápido, pequeño. - Escuchó una voz femenina hablarle. Giró el rostro para ver a dos brujas pelirrojas vestidas elegantemente y de enormes sombreros.
- Pulpia y Calamaria. Mucho gusto. – saludaron al unísono las brujas.
¡Por fin! Ya hallaron a Emma...y ahora las brujas han hecho su aparición.
¿Qué le sucederá a Rodro? Está solito y con 2 brujas...
¡No se pierdan la continuación!
Por cierto, para ver cómo lucen las brujas puedan visitar mi homepage :3
Gracias por leer y no se olviden decirme qué les pareció.
XO ~
