You y Hanamaru se conocían desde el quinto año de básico, y gracias a ello, Yoshiko también había podido interactuar con la tierna e impresionable chica.
¿Acaso el ángel caído llevaba tanto tiempo enamorada de Maru? Ni siquiera ella sabía responder esa pregunta, siempre le había tenido un cariño secreto a la niña, pero no más. Simplemente un día, cuando fueron a recibir a Hanamaru después de estar un año ayudando a su padre y madre en el pueblo de Takayama, sus ojos se conectaron a aquellos iris color miel y no pudieron salir nunca más, su voz hizo que sus piernas temblaran y en cuanto abrazó a Maru, aspiró la droga más adictiva del mundo: Su aroma.
En un principio no lo entendió, y cuando lo hizo, lo negó. Aun así siempre se encontraba mirándola en la distancia, aprendiendo todos sus gestos, las cosas que le daban ternura, los libros que leía. Incluso llegó a comprar varias de esas novelas, las cuales guardaba celosamente en su armario para que Kanan y You no los vieran; todo por saber más de la chica. Gracias a eso notó que la clase de historias que le gustaban a su amada eran aquellas donde había un romance trágico, asquerosamente dulce o ambos. Tenía que aguantar las ganas de quemar el libro, pero también bloquear todas esas fantasías en que ella y Hanamaru eran protagonistas.
Ella no creía en esos romances ridículamente idealizados donde el protagonista era correspondido de la noche a la mañana y todo era miel sobre hojuelas.
Entonces si ella no creía en esas cosas…
— ¿Yoshiko?
¿Por qué dolía tanto?
— ¿…Uh?
¿Qué tenía que ver con ella?
— ¿Estás bien…?
— Eh… Sí, lo siento, pensaba en otras cosas.
— Entonces no escuchaste lo que…
— Te gusta You— dijo secamente, más de lo que habría querido.
— S-Sí— las mejillas de la castaña se tiñeron de rojo y Yoshiko sintió nacer los celos dentro de su corazón.
— Wow…— no alcazó a decir algo más.
— Por eso yo… Por eso yo quería saber si bueno… Si yo era bonita o al menos linda, pero creo que ha sido raro preguntarte, después de todo, no nos conocemos tanto. Pero ¿sabes? Siempre he sentido que puedo confiarte todo. Hey… ¿Qué clase de personas le gustan a You? A-Amorosamente…— Hanamaru sonrió entusiasmada.
Si Yoshiko así lo quería, podría decirle que no tenía oportunidad, podría hacerla desistir de cualquier posible intento con su amiga. Ella podía hacerlo…
— Le… Le gustan…— el amor podía conquistarse con amor, su amor era verdadero, podría hacerlo si quería — Le gustan las chicas llenas de energía, las chicas que… Que aman las actividades al aire libre, ama cuando a alguien le gusta el metal y quienes parecen modelos de…— Pudo ver los ojos de Hanamaru llenarse de desesperanza, pasó su dedo anular cerca del lóbulo de su oreja, señal de que contenía sus sentimientos — Modelos de revista…
No es que Yoshiko pensara que Maru no pudiera ser una adorable modelo, de hecho solo por ella compraría esas tontas revistas de adolescentes con tal de verla. Pero Yohane sabía que Hanamaru siempre se menospreciaba cuando se trataba de su cuerpo; era el golpe final y estaba dado. No pudo evitar sentirse como una intrusa, prácticamente solo ella se interponía entre la enamorada y su mejor amiga.
— Entiendo…— respiró profundamente y estiró sus manos, tomando el borde de su falda. El ángel caído sintió su corazón quebrarse — Yo no soy así…— la superará tarde o temprano — Mucho menos una modelo, no tengo…
— ¡Lectura!— dijo antes de que la castaña continuara, ganándose una mirada confundida esos ojos color miel que tanto amaba — Le gusta la lectura— eso era cierto — Sobre todo el romance — eso no lo era — He visto que le gustan las chicas más bajitas que ella, le dan ternura… No tienen que ser como las modelos— verdad — Esa solo fue una etapa— eso también era verdad — Creo que eres su tipo— una mentira que no sabía si era buena o mala.
— Ella aceptó mi petición de ir a ver libros— la esperanza se asomó en el rostro de Hanamaru.
Había hecho su trabajo, ya no tenía por qué meterse más.
— Yo podría ayudarte— quería cortarse la lengua.
— ¡¿Me ayudarías?!— exclamó emocionada. Con la ayuda de la mejor amiga de su amor platónico, tenía el territorio ganado.
— S-Sí… Yo haría todo por ti…— sintió que sus ojos comenzaban a arder.
— ¿Yochan?
— Hanamaru…— las lágrimas caían en abundancia por las mejillas de la peliazulada. No estaba acostumbrada a lidiar con ese tipo de sentimientos: El dolor, el desamor, la ira, los celos o ese tipo de tristeza. Pensó que al menos podría hacer algo bueno y ayudar a la castaña con su verdadero amor, tal y como esos personajes de las novelas que había leído; desgraciadamente ella no era tan madura y no pudo vencer al llanto — Lo siento…
Sin decir más salió corriendo de ese lugar, ya estaba haciendo el ridículo llorando, no necesitaba dar pena.
Las amigas del ángel caído se extrañaron al ver a su amiga irse de esa manera.
— Disculpen— dijo la ojiazulada mientras comenzaba a correr.
— Nos vemos después— el trío de amigas habían desaparecido de la cafetería, dejando a todas confundidas.
— ¿Qué crees que haya pasado con Yoshiko?— preguntó You mientras intentaba descifrar el rastro de Yohane.
— Maru debería saber, después de todo estaba con ella— Kanan revisó en los arbustos.
— Eso me temo…— susurró You. No quería entrar en otra plática sobre el amor donde su amiga se auto traicionara.
El final del descanso fue anunciado con una delicada pero fuerte campanada, así que ambas chicas desistieron de su búsqueda. Ya tendrían tiempo para hablar con su pequeño ángel caído.
Llegó el segundo periodo, Kanan entró en el salón encontrándose con Yoshiko quien estaba leyendo lo que parecía un libro de magia.
— ¿Yochan?— puso su mano en la espalda de su amiga, lo cual pareció sorprenderla, ya que dio un pequeño salto.
— Hola— dijo sin ánimo.
— ¿Qué pasó?— You le había pedido dejarle pensar un momento, pero las ganas de Kanan por saber qué le había pasado a Yoshiko pudieron más.
— Hanamaru... Tiene a alguien que le gusta— por primera vez, Yohane decidió guardar un secreto para sus amigas.
— ¿En serio?— el corazón de Kanan se encongió, ella ya conocía el sabor del dolor.
— Sí… Y yo… No sé qué hacer.
— Yochan— no era buena aconsejando a las personas, pero al menos quería hacer el intento, por su mejor amiga — Creo que… Si su corazón ya es de alguien más, deberías ayudarla y darle ánimos.
— ¿Y qué? ¿Sí ella es feliz también yo lo seré? ¡Eso no va a pasar, quienes pueden hacer eso son hipócritas, no voy a ser feliz, va a dolerme, ahora simplemente quiero golpear a You en la cara!— habló por impulso.
— ¿You? ¿Ella qué…?— las piezas se unieron al cabo de unos minutos — ¿Es ella la persona que le gusta a Hanamaru?
Yohane no dijo nada. Simplemente volvió a sentarse y hundió su cabeza en sus brazos.
Kanan decidió que era mejor no preguntar más. La impresión también había sido para ella, nunca se imaginó a una tierna e inocente criatura como Hanamaru, enamorada de la peligrisácea. No pudo más que sentir pena, ya que el amor de Maru seguramente era puro… Y si You llegaba a salir con ella, cosa que de por sí ya dudaba, solamente la lastimaría.
Llegó la hora de los clubs y ambas amigas salieron del salón en silencio. La chica de ojos violeta entendió que el ángel caído no quería hablar, así que se limitó a esperar la reacción de Yoshiko ante You.
— ¡Yochan!— y hablando de ella… Vió a la chica irse encima de Yohane, estrechándola en un abrazo. Se temió lo peor y se preparó para separarlas en caso de una pelea — ¿Dónde estabas? ¿Por qué no contestabas el celular?
— Eh… You— Kanan intentó detenerla antes de que algo malo sucediera.
La datenshi no respodió a las dudas de la ojiazul, tampoco correspondió el abrazo, en cambio, tomó del pañuelo del uniforme a su amiga.
— ¿Yoshiko…?
— Ven conmigo— fue apenas un susurro, pero You logró escucharla.
— D-De acuerdo— extrañada por la actitud de su amiga, miró a Kanan, quien al verlas avanzar, entendió que tenían que hablar a solas.
— Buena suerte chicas— jamás podría elegir entre ambas chicas, así que esperó dentro de su corazón, que su amistad fuera tan grande como para pasar esa situación.
— Yochan, ¿qué sucede?— preguntó You una vez llegaron al techo.
— Oye… Dime, ¿serías capaz de romperle el corazón a una buena persona?
— ¿Eh?
— Solo dime…
— ¿Por qué lo preguntas si me conoces tan bien? Sabes que jamás me atrevería a hacer algo así.
— Entonces, ¿cuidarías de Hanamaru?
— ¿Qué?
— ¡¿La cuidarías?!— el nudo en la garganta del ángel caído se hacía cada vez más grande.
— Por supuesto, es mi amiga. Pero dime por qué me preguntas estas cosas, no puedo ayudarte si no me dices qué demonios pasa— You podía ser la persona más tranquila del mundo, pero esa situación la estaba confundiendo.
— La persona que le gusta a Hanamaru eres tú— soltó sin más.
La chica de ojos azules abrió los ojos en señal de sopresa, sus manos se tornaron frías y su corazón latió preocupado.
— Yochan… Yo no… Ella no me gusta, en serio… Nunca haría nada para que ella y yo…
— Lo sé— Yohane la miró directamente a los ojos, mientras una triste sonrisa se asomaba en su lloroso rostro — Lo sé… Porque eres mi mejor amiga…
— Yochan…— You se acercó a su amiga y la abrazó. Sintió como su pecho subía y bajaba, siendo acompañados de sollozos. Le partió el alma ver a su amiga así, pero aún más, saber que ella era causante de ese dolor en su querida Yohane — Lo siento… Lo siento…
Yoshiko negó mientras aun escondía su rostro en el cuello de You. Todo el enojo, celos, envidia e impotencia que sentía se desvaneció al ver la expresión asustada de su amiga; estaba claro, y ella había sido una tonta al sentirse así, pero, a pesar de que aún estaba celosa, no dejaría que eso la apartara de aquella persona que golpeó a los que se burlaban de ella, aquella persona que siempre le daba ánimos y aquella persona que en ese momento, se disculpaba con ella a pesar de no tener por qué hacerlo.
— You… Por favor…
— ¿Qué ocurre Yochan?
— Intenta salir con Hanamaru…
— ¿Estás bien Kunikida?— preguntó Chika, después de tal escena.
— Sí… Pero Yoshiko parecía…
— ¿De qué hablaron?— preguntó la pelirroja, interrumpiendo a Maru.
— ¡Ruby!— la reprendió Dia.
— Perdón hermana…
— Yo le dije…— Hanamaru titubeó un poco. No las conocía, salvo a Takami, pero no lo suficiente como para hablarle de su vida personal, no como al ángel caído — Bueno… No me siento muy segura de contarles.
—No te preocupes, si quieres contarnos está bien, si no, tranquila— Riko palmeó su espalda —Nos gustaría ayudarte.
— How bold, Riko— se burló Mari.
— ¡No estoy diciéndolo de esa manera!— los colores se subieron al rostro de la chica de cabello color vino.
— Je, je— Hanamaru no pudo evitar reírse — Bueno… Verán… Le dije que me gustaba alguien.
— ¡Woah! ¿Quién?— interrumpió la mandarina.
— ¡Chika!— dijo Riko.
— Es que tú no sabes cuándo callarte— le recriminó Dia.
— Ya, ya… Me callo.
— Bueno, solo fue eso… Después ella comenzó a llorar y se fue.
— Ciertamente es extraño— razonó Riko.
Dia no necesitó pensarlo mucho para obtener una pista. Una confesión amorosa y lágrimas, la mezcla perfecta para el desamor. Pero decidió esperar a que las demás sacaran sus conclusiones.
— Bueno, creo que es mejor que hables con Tsushima— aconsejó Ruby — Quizá tocaste un punto sensible para ella.
— ¿Cómo cuál?
— ¿Estará enamorada de ti?— Chika dejó caer la bomba y Dia sintió ganas de taparle la boca con su suéter.
— Enamorada… ¿De mí?— la culpa invadió a Hanamaru — No, ¿o sí? Pero si nunca hemos hablado tanto.
— No hace falta— dijo Ruby — A veces esas cosas simplemente pasan.
— Pero no…— Maru pensó, no podría ser ella… pero, ¿entonces Yoshiko estaría enamorada de You? Eso tendría más sentido. Tenía que hablar con el ángel caído lo antes posible, sin embargo, la campana del final del descanso la hizo desechar esa idea.
— Es mejor que vayamos a nuestro respectivo salón— apuró Dia — Espero puedas arreglar esto pronto—deseó a Maru.
— S-Sí— sin decir más se fue a su aula.
¿Era ella o era You? ¿Había algo más?
Definitivamente esa noche no podría dormir.
Nota del autor:
Bueno, esta vez me animé a dejar una pequeña nota, más que nada disculpándome por no subir capítulo por tanto. Espero ya poder comenzar con la actualización semanal.
Muchas gracias por su apoyo uwu.
