Solo otros dos o tres capítulos y finalmente esta historia llegara a su fin.
Realmente me gusto partir este one-shot en varias partes, algo que disfruto mucho de los comentarios es saber los diversos puntos de vista que todos tienen de la historia y créanme que han valido la pena.
Inocencia Perdida
Capítulo 7: Punto de ruptura
Ya habian pasado varios días desde la charla y Lincoln comenzó a pasar mucho más tiempo con sus hermanas mayores, sin descuidar a las menores.
Tocaba con Luna, ayudaba a Luan con sus chistes, conversaba con Lori cuando no estaba ocupada con su teléfono celular y hacía de modelo para Leni. Sin embargo, si había a una que evitaba a toda costa era a Lynn.
Él podía soportar hablar con ellas e incluso a veces las miraba a los ojos…pero nunca dejo que lo tocaran. Él siempre se mantuvo a un pie de distancia de ellas y su madre…razón por lo cual evitaba a su hermana deportista.
Lynn podía ser muy física con él.
Obviamente todas notaron este extraño comportamiento, pero ya no estaban tan preocupadas como antes. A excepción de Lynn, por supuesto.
Esto la frustraba demasiado, el hermano con el que jugaba la mayor parte del tiempo ya no le prestaba atención y mientras tanto solo podía ver a Lincoln jugar con todas sus hermanas disfrutando de su compañía.
Esto no iba a terminar así, ya tenía preparada una sorpresa para él
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Lincoln estaba muy cansado.
Él ya no tenía tiempo para a si mismo, tratando de contener el tornado que eran sus hermanas. Ya no tenía ese tiempo en el que podría llorar y dejar que su mente descanse en la soledad de su habitación.
Ese tiempo para pensar en lo patético y débil que es.
Preguntándose en que momento se convirtió en una pequeña perra.
Constantemente pensaba en ello, durante horas todas las noches.
Y cuando finalmente fue capaz de cerrar los ojos, no pasaba mucho tiempo antes de que alguna de sus hermanas interrumpiera en su habitación molestándolo para que hicieran algo.
Las bolsas bajo sus ojos se hicieron más profundas y perdió peso. Se veía incluso más pequeño que antes y Bun-Bun no ayudaba. Tímidamente siempre cargaba a su pequeño animal de peluche a todas partes, Lana y Lola estaban realmente felices de jugar con Bun-Bun.
Pero sus otras hermanas lentamente notaron este comportamiento y se sintieron disgustadas.
— ¡Ya tiene once años, no debería cargar con ese juguete por todas partes!— murmuraron a sus espaldas constantemente.
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Como se había prometido a sí misma, Lynn espero a que su hermano estuviera solo, había sido bastante difícil ver como paso todo su tiempo con sus hermanas menos con ella. Pero finalmente después de ayudar a Lucy con sus poemas, Lincoln se dirigió a su habitación para tener un tiempo a solas.
Ninguna de sus hermanas lo molestaría y ya lo tenía justo donde lo quería. Lynn se dirigió a los ductos de ventilación y entro en ellos, arrastrándose por el pequeño laberinto hasta que finalmente llego a la habitación de su hermano menor.
Y allí estaba él, viendo a la pared mientras abrazaba a Bun-Bun. Lynn frunció el ceño y con mucho cuidado abrió la rejilla. Utilizando sus habilidades atléticas salió lentamente asegurándose de no hacer ningún ruido que alertara su presencia.
— ¡Al igual que una verdadera ninja!— pensó para si misma con una sonrisa.
Se dirigió hacia la cama y antes de que Lincoln se diera cuenta de lo que estaba haciendo, rápidamente le quito a Bun-Bun de los brazos.
— ¡Bun-Bun!
— ¡Esto es lo que te pasa por ignorarme, Lincoln! ¡Ahora trata de quitármelo!
Como se lo había imaginado, Lincoln trataría de lanzarse contra ella para agarrar al pequeño conejito de peluche, tendrían que luchar y todo sería como en los viejos tiempos.
Pero en cambio, Lincoln ni siquiera lo intento tan solo se cubrió con sus sabanas como si estuviera desnudo y le susurro.
—P-por favor, Lynn…d-devuélvemelo.
Esto hizo que Lynn se pusiera aún más furiosa con él.
— ¡¿Pero qué dices?!
—No grites, Lynn. Solo devuélveme a Bun-Bun…
—Uf, estoy cansada de ti. ¡Has estado actuando como un maldito cobarde!
Lincoln tembló bajo sus sabanas.
— ¿No puedes defenderte a ti mismo como un hombre? ¡Si no lo haces, voy a romper tu estúpido juguete en pedazos!
— ¡No, Lynn! ¡Por favor no lo hagas!
— ¡Entonces trata de quitármelo!
Como Lynn intento arrancarle la cabeza a Bun-Bun, Lincoln se aferró fuertemente a sus sabanas.
— ¡Literalmente voy a hacerlo!
Pero su hermano no se movió, en cambio se puso a llorar.
Esto finalmente fue el colmo para Lynn.
— ¿Quieres llorar? ¡Te voy a dar una buena razón para llorar!
Ella lanzo a Bun-Bun a un lado y saco a Lincoln debajo de las sabanas agarrándolo de la camisa.
— ¡Mírame! ¡Lincoln, mírame!
Sin embargo, Lincoln se negó a mirarla a los ojos.
— ¡Que me mires!— grito la deportista agarrándolo de la barbilla.
Al igual que una chica había hecho semanas atrás.
—Y-yo…— fue lo único que Lincoln fue capaz de decir.
— ¡¿Qué?! ¡No puedo escucharte!
Toda esta situación le hizo sentir a Lincoln como si estuviera reviviendo aquellos recuerdos una vez más. Las lágrimas escaparon de sus ojos y se deslizaron por sus mejillas mientras una expresión de horror se plasmó en su rostro.
Sin embargo en lugar de sentir lastima por su hermano, Lynn se sintió enojada y frustrada hacia él.
— ¡Maldita sea! ¡Estoy harta de ti! ¡¿No se supone que eres un hombre?! ¡Estas actuando como una…como una…como una pequeña perra!
Eso destrozo a Lincoln.
Su labio inferior comenzó a temblar, al igual que sus brazos y finalmente todo su cuerpo. Lynn esperaba que sus palabras hirieran a Lincoln, pero no espero que reaccionara de esa manera. Intentando zafarse de su agarre, Lincoln comenzó a gritar a todo pulmón.
— ¡No, no, aléjate de mí! ¡Por favor, no otra vez!
El joven Loud comenzó a temblar violentamente, tratando de liberarse del agarre de Lynn.
— ¡¿Q-que?! ¡¿Lincoln, que pasa?!— pregunto Lynn asustada por la forma en la que había reaccionado su hermano.
— ¡Por favor, no otra vez, no me hagas daño otra vez! ¡No soy una perra, no soy una perra!
— ¡Esta bien, no eres una perra! ¡Lo siento!— respondió Lynn, pero esto no calmo a Lincoln.
Las otras hermanas al escuchar el grito de terror de su hermano no tardaron en llegar, corrieron rápidamente hacia su habitación para descubrir que había pasado.
— ¡Lynn! ¡¿Qué diablos le hiciste?!— le grito Lori furiosa.
— ¡Yo no hice nada, se los juro!
Luan y Leni se acercaron a él, tratando de calmarlo. Pero tan pronto como lo tocaron entro en pánico, comenzando a lanzar golpes y patadas por todos lados.
— ¡Lincoln! ¡Lincoln tienes que calmarte!— dijo Luna sin saber muy bien que hacer.
— ¡No! ¡No me toquen! ¡Déjenme en paz!
El estrés, la falta de sueño y el trauma hacían ver a sus hermanas mayores como las atacantes del parque. Sin Bun-Bun para aferrarse, abrazo sus rodillas fuertemente y se dejó caer en el suelo, sin parar de gritar lo más fuerte que sus pequeños pulmones le permitían y cerrando los ojos.
Sus padres finalmente llegaron y confundidos por toda esta situación, intentaron abrazar y calmar a su hijo.
— ¡Lincoln, cariño! ¡Soy yo, mamá!— dijo Rita suavemente colocando su mano sobre su hombro.
— ¡No! ¡No!— continúo Lincoln zafándose del agarre de su madre.
— ¡Lincoln, Lincoln! ¡Hey, cálmate!— exclamo Lynn Sr.
Esta vez, el joven Loud pareció relajarse ante el agarre de su padre.
—Muy bien, campeón. Así es, solo respira y tranquilízate.
Lincoln finalmente dejo de gritar y trato de controlar su respiración. Pero tan pronto como Rita acaricio cariñosamente su cabello blanco, él se alejó de ella y se acercó aún más a su padre. Rita se quedó en estado de shock, tratando de entender lo que estaba pasando pero su esposo con tan solo mirarla, le dijo claramente que los dejaran solos.
—V-vamos, chicas…— dijo Rita sacando a todas fuera de la habitación.
Todas las hermanas Loud observaban a Lynn como si intentaran matarla con la mirada, en cambio la deportista tan solo comenzó a jugar nerviosamente con sus manos.
—Y-yo no hice nada, se los juro…
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Le tomo un par de minutos a Lincoln poder calmarse, siendo finalmente capaz de respirar con normalidad.
—Lincoln ¿Te sientes mejor?— pregunto su padre.
Él tan solo asintió.
—Muy bien. Ahora necesito que me digas que está pasando. He escuchado por parte de tu madre y tus hermanas que has estado actuando de manera muy extraña y esto solo lo confirma. Por favor, Lincoln…necesito saber que ocurre.
Pero el chico tan solo negó con la cabeza.
— ¿Lincoln, no confías en mí? Sabes que yo solo quiero ayudarte.
Lincoln suspiro, sabía que no podía hacer nada para prolongar más este momento.
—Está bien, pero por favor…no me odies.
Aquellas palabras tomaron por sorpresa a Lynn Sr. ¿Cómo podría odiar a su propio hijo? ¿Qué podría haber hecho?
—Ocurrió cuando estaba en el parque. Estaba de camino a casa y…y me encontré con algunas chicas mayores allí.
Su padre escucho atentamente.
—Me parecieron bastante agradables cuando me hablaron, pero…entonces querían que tomara unas pastillas con ellas. Cuando me negué ellas…ellas…
Sus ojos poco a poco comenzaron a humedecerse.
—Se volvieron bastante agresivas conmigo y comenzaron a golpearme y… ¡L-lo siento por ser una pequeña perra!
— ¡No hijo, tú no eres nada de eso!— exclamo su padre tratando de encontrar la manera de consolarlo mientras pensaba que podrían haber hecho unas adolecentes para transformar a su hijo de esa manera.
Pero entonces, quedo en shock al escuchar las siguientes palabras de su hijo.
— ¡Si lo soy! Me obligaron a quitarme la ropa, se empezaron a reir de mi y me sujetaron contra el suelo…
—Lincoln…no…
—Y…me obligaron a hacer cosas con ellas.
Lynn Sr. abrazo fuertemente a su hijo en un intento por calmarlo.
—Por favor, Lincoln…no…
— ¡No pude hacer nada, me sentí tan inútil! ¡No eran más que unas niñas y yo no pude hacer nada! Tenían razón, yo…yo…yo solo soy una pequeña perra. Me obligaron a mirarlas a los ojos cuando estuvieron encima de mí…y…y no pude hacer otra cosa más que llorar.
Lynn Sr. estaba bastante distraído cuando escucho los múltiples jadeos provenientes del otro lado de la puerta. Rita había enviado a las hermanas más jóvenes al primer piso y acompañada de las mayores espiaron a los dos varones de la casa.
Escucharon todo.
Finalmente todo tenía sentido.
Por qué no las veía a los ojos y las evitaba por completo
Por qué pasaba más tiempo con sus hermanas menores que con las mayores.
Y por qué no quería que lo tocaran.
Todas se sintieron culpables por no darse cuenta de lo que sucedía con su precioso hermano menor. Especialmente Lynn por la forma en la que lo había tratado hace poco. Rita se encontraba devastada, su pequeño hijo, su único hijo, fue violado y abusado unos monstruos sin alma y todo este tiempo sufrió en silencio.
Ella quería estar con él.
Ella quería caminar hacia él y abrazarlo, decirle que todo estaría bien. Pero podía comprender perfectamente que tenía miedo de ella y de sus hijas.
Todas ellas le recordaban a sus violadoras.
Si se acercaban a él podrían inducirlo a otro ataque de pánico. Las dos cosas que tenía que hacer como madre: proteger a su hijo y estar allí cuando él más lo necesitara…y no fue capaz de hacer ninguna de las dos.
Cuando vio a Lynn tratando de entrar dentro de la habitación de su hermano para abrazar a Lincoln, ella la sujeto del hombro.
— ¡Mamá, necesito estar con él!
Sin embargo con lágrimas en los ojos, Rita tan solo pudo negar con cabeza.
Continuara…
Finalmente la verdad a salido a la luz.
Las hermanas mayores y los padres descubrieron lo que ocurrio con Lincoln en el inicio de las vacaciones de verano ¿Qué pasara a continuación?
La verdad voy a ser sincero, me agrado mucho Lynn Sr. en esta historia…se sintió bien después de haber leído "Llamadas"
