TODOS LOS PERSONAJES DE SCC QUE APARECEN AQUÍ PERTENECEN A CLAMP.
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Capítulo 6
— Por favor entra, Sakura. Yue está ya aquí.
Kaho Mizuki había sido la consejera escolar en la Secundaria Seijo desde que yo era estudiante de primer año. Ella no podría haber sido más de ocho o nueve años mayor que yo, pero se comportaba como una mujer de mediana edad ex-hippie. Insistía en que todos en la escuela la llamaran Kaho, todo lo que decía sonaba como un mantra de meditación. Siempre llevaba bufandas y olía a almendras tostadas y a vainilla. Nunca había estado casada, así que no estaba segura de lo que pensaba que podía enseñar acerca del matrimonio. Pero tal vez había recogido algunos consejos de la cadena de hombres con la que había sido vista por toda la ciudad durante los últimos años.
— Toma asiento, Sakura —dijo Kaho Mizuki. —Yo lo hice. Pero no antes de enviar un aluvión de miradas asesinas a la parte posterior del cráneo de Yue—. Muy bien. Bienvenida, Sakura. Bienvenido, Yue. Creo que es obvio que tenemos que empezar a abordar en esta sesión lo que pasó antes en la ceremonia de la boda simulada. Yue, ¿te gustaría empezar?
— ¡Ha! ¿Por qué va a empezar él? ?espeté.
Kaho Mizuki volvió la cabeza hacia mí de la forma exacta en que un búho hace cuando alcanza a su presa.
— Ya que Yue estaba aquí primero, Sakura. —Su cabeza giró de regreso a Yue—. Ahora, dime, Yue. ¿Por qué crees que fue aceptable traer esa muñeca a la boda?
¿Por qué lo hizo? ¿Aceptable? Um, ¿hola? ¿Dónde estaba la parte donde ella le gritaba y él estaba en problemas?
— Bueno, Kaho —susurró—, me di cuenta de que algunos de mis compañeros de clase estaban un poco... digamos, tensos sobre el curso de educación para el matrimonio. Así que me encargué de añadir un poco de ligereza a lo que era sin duda un momento estresante para muchos de mis compañeros de cursos superiores.
Sostén el teléfono. ¿Qué estaba haciendo Yue?
Me quedé sentada allí en mi silla mullida y lo observé.
— Yue, entiendo tu deseo de ayudar a tus compañeros de estudios —dijo Kaho Mizuki, extendiendo una mano para ajustar un florero de margaritas en su escritorio antiguo—. Y a pesar de que tus motivos puede que fueran honorables, debes entender que tus acciones fueron perturbadoras. ¿Puedes ver eso?
Solté un bufido. Alto.
— ¿Sakura? Tendrás tu turno para hablar en un momento. Ahora, Yue. ¿Entiendes cómo tus acciones en el auditorio podrían ser tomadas como algo diferente a divertido?
Yue frunció el ceño y asintió con la cabeza.
— Lo entiendo. Créame; tenía un objetivo totalmente diferente.
Sí, apuesto a que lo tenías, eres un imbécil. Por un segundo me imaginaba agarrando el buda de madera de la estantería de Kaho Mizuki y usándolo para darle a la cara de Yue con un objetivo totalmente diferente.
Pero, por supuesto, no lo hice. Me enorgullezco por mi moderación.
Kaho Mizuki continuó.
— ¿Y te das cuenta de que una muñeca como esa representa la objetivación de la mujer de la forma más despreciativa?
Aja. Está bien. Finalmente iba a perder los nervios. Ella debe haber sido una de esas que dan un rodeo por el infierno. Del tipo que te engaña para que te sientas en una posición cómoda y pienses que la soga es una corbata. Hasta que se ubica detrás de ti y tira de la cuerda.
Yue negó con la cabeza y se inclinó hacia Kaho Mizuki.
— ¿Mujer objeto? ¿Yo? Vamos, Kaho, ¿de verdad crees que soy el tipo de persona que considera a la mujer como un objeto? —Él deslumbró su sonrisa falsa hacia ella.
Kaho Mizuki se derritió delante de mí.
— No, por supuesto —dijo ella, devolviéndole la sonrisa, y lanzando una pequeña risa femenina. Yue había escapado de la horca—. Me alegro que hayamos aclarado eso. —Ella juntó las manos y dijo— ¡Está bien! Creo que podemos realmente comenzar esta sesión desde un lugar de paz ahora.
Yue levantó la mirada hacia mí y sonrió. Su encanto de mierda lo hacía salir impune, y él lo sabía.
Wow.
Parecía que había subestimado el comportamiento Neanderthal.
Apreté mis manos en los brazos de la silla y grité.
— ¿Qué demonios?
Kaho Mizuki emitió un suspiro condescendiente y dijo.
— Sakura, en mi oficina, no hay gritos ni maldiciones. Toda la comunicación se hace de una manera madura y constructiva. ¿He sido clara? —Ella me dirigió lo que supongo que estaba destinada a ser una mirada severa. Se parecía más a los efectos secundarios de estreñimiento severo.
— No —dije—, no fue clara. Nada de lo que ha dicho tiene ningún maldito sentido. ¿Cómo es que este cara de idiota puede humillarme delante de todo el cuerpo estudiantil entero, y ni inmutarse? ¿Pero si digo la palabra maldita en su oficina, luego se enoja? No, Kaho Mizuki, no es clara en absoluto.
Kaho Mizuki parpadeó un par de veces.
— ¿Humillarte? ¿Qué te hace pensar que las pequeñas travesuras de Yue estaban dirigidas a ti?
Yue se inclinó sobre el brazo de su silla.
— Sí, Sakura. ¿Por qué habrías de pensar que era sobre ti? ¿Hmmmm?
Yo estaba sentada allí con mis quejas. Kaho Mizuki nunca había conectado que la muñeca era yo. ¿Y cómo podría explicar que era? ¿Obviando los detalles jugosos de la fiesta de Rika Sasaki de su séptimo cumpleaños? ¿De hace diez años? ¿Y frente a Yue?
De ninguna maldita manera. Nop. Estaba atrapada. Estaba jodida.
Froté juntas las suelas de mis zapatillas de deporte.
— Bueno, yo sólo... imaginé que… fue así —murmuré.
— Ahora, Yue— dijo Kaho—. No hay duda de que la muñeca no era apropiada. Pero no tenías intención de que representara a Sakura, ¿verdad? Eso sería muy poco apropiado. Por no hablar de un claro caso de acoso sexual.
Me di cuenta de la sonrisa de Yue extendiéndose cuando se enteró de eso. Se cruzó de brazos, miró hacia el suelo, y empezó a rebotar una pierna hacia arriba y hacia abajo.
— Y estoy segura— continuo—, de que fue mucho más allá del alcance de sus intenciones para su pequeña travesura. ¿Estoy en lo correcto?
Yue se encogió de hombros.
— Claro.
— Porque eso sería un delito grave que requiere una acción disciplinaria.
Yue asintió con la cabeza, pero guardó silencio. Tal vez no era la horca, pero Kaho Mizuki estaba sin duda colgándola delante de él. Me imaginé que era lo más cercano a la resolución que yo iba a conseguir. La venganza, sin embargo, se acercaría mucho más.
— Bueno, vamos a seguir adelante. En primer lugar, tenemos que averiguar cuál será su actividad compartida durante el semestre. ¿Quién va a elegir esta vez?
— Yo lo haré— gritamos Yue y yo a la vez.
— Bueno, ambos no pueden elegir. Vamos a tratar de hacerlo con Piedra-PapelTijera. Quien sea que gane elige este semestre. La otra persona puede seleccionar el trabajo en el mundo real.
Yue y yo nos pusimos uno frente al otro. Era un tiroteo en el corral de MK.
Pensé que lo tenía bastante calado. Él era macho. Pseudo-chico duro. Definitivamente iría por roca. Apretamos nuestros puños. Golpeamos nuestras palmas de las manos tres veces diciendo.
— Piedra, papel, tijera, disparo.
Lancé mi mano, como papel. Yue había lanzado Tijeras. Maldita sea. Debería haberlo sabido. Las tijeras cortan. Las tijeras pueden apuñalar. Las tijeras eran brillantes y afiladas, como Yue.
— ¿Qué será, Yue? —canturreó Kaho Mizuki.
— Bueno, Kaho, para nuestra primera actividad del semestre, Sakura y yo compartiremos la experiencia de porristas.
Permítanme hacer una pausa para dar una breve historia de Yue Hara y las porristas. Es una historia legendaria en la Secundaria Seijo en el Primer año, Yue se mudó a Tomoeda y jugó al fútbol. Él era una especie de prodigio o una estrella o lo que sea. De todos modos, a medio camino a través del partido contra otra escuela, Yue impactó y se fracturó cuatro costillas. Estuvo fuera de la temporada. La madre de Yue se pone como loca y le prohíbe jugar al fútbol nunca más.
Avance rápido hasta el segundo año. Yue y Meiling han estado saliendo por un tiempo. Ella es una porrista y le convence para entrar en el equipo de invierno, para que puedan pasar más tiempo juntos. Vomitivo, lo sé. Pero lo hace, y, porque es fuerte, pueden hacer estas exhibiciones locas y acrobacias y pirámides más grandes y todo eso ahora. Así que las porristas lo aman. Pero un día, Touya Amamiya, que era el quarterback del equipo universitario, llama a Yue friki porque es un porrista. Y Yue dice (y esta es la parte más famosa).
"Déjame aclararte esto Touya, me paso toda la tarde con las manos entre los muslos de una porrista sexy, mirando hacia arriba a su falda mientras mantengo por encima de mí. Mientras tanto, tú estás inclinado, metiendo tus dedos en el culo de algún hombre gordo una y otra vez. ¿Pero yo soy el gay?" eso calló a Touya y a cualquier otra persona que hubiera pensado en dar a Yue un momento difícil. Pero eso no me iba a callar.
— De ninguna manera. No voy a tomar parte en ninguna exhibición disfrazada moviendo las tetas defendiendo algún falso espíritu escolar y se hace pasar como un deporte. —Esa era mi pequeña manera de ocultar el hecho de que uno, no tengo tetas, y dos, no podía hacer deportes.
— No te preocupes —dijo Yue—. No tendrás que hacer ningún baile de vítores. —Balanceó su cabeza de lado a lado—. Puedes ser la chica del agua del equipo. —Hizo que sorbía de una botella de agua invisible.
Abrí la boca para oponerme, en voz alta, pero Kaho Mizuki me interrumpió.
— ¡Está arreglado, entonces! Porrista pues. —Ella lo escribió en el estúpido formulario de matrimonio—. Sakura, ¿has pensado cuál es el trabajo que te gustaría compartir con Yue para ganar tu dinero en el mundo real?
No, por supuesto que no. Había bloqueado este curso maldito de mi mente tanto como fuera posible.
— Sí —mentí. Sin embargo, sólo un puesto de trabajo me vino a la cabeza… el que ya tenía—. Cuidar de una niña de once años de edad. Tendría que consultarlo con sus padres, pero si dan el visto bueno, entonces Yue y yo podemos cuidarla juntos.
En el instante en que estas palabras salieron al aire, me di un golpe mental en la cabeza. Acababa de perder mi única fuente de dinero durante todo el semestre.
Ugh. Esperaba, esperaba, esperaba que Yue se opusiera. Entonces podría hacer algo más. Rastrillar hojas, tal vez. ¡Rastrillar hojas habría sido perfecto! Pero Yue agitó su mano en el aire.
— Pshhh, sin problemas.
— Espera, he cambiado de opinión —dije—. Rastrillar hojas. Barreremos las hojas.
— No, no —dijo Yue—. Dijiste servicio de niñera. Haremos de niñeras. —Mesonrió y parpadeó varias veces—. Nos dará más calidad de tiempo juntos.
— Oooh, observación agradable, Yue —dijo Kaho Mizuki.
Traté de objetar.
— Pero…
Kaho Mizuki garabateó en la hoja.
— Ya lo he escrito. Bueno, ustedes dos son niñeras. Genial.
Maldita sea.
— Ahora, vamos a seguir con el presupuesto. —Kaho Mizuki ofreció una bolsa de terciopelo rojo con una tapa acordonada—. Yue, me gustaría que metieras aquí la mano y seleccionaras una moneda.
Yue extendió su mano. Me pareció ver rozar los suyos al llegar a su interior.
Yo estaba casi segura de que vi su muñeca rozarse contra sus pulgares mientras él juguetonamente metía su mano dentro de la bolsa. Sin duda la vi sonrojarse. Sacó una moneda con el número 150 en ella.
— ¡Bien hecho, Yue! Uno cincuenta es el factor más alto de ingresos disponibles. Hay sólo dos de ellos en la bolsa. Muy bien, multiplica todo lo que ganes por 150, y eso es lo que tienen para gastar en los gastos mensuales de su grupo. Decidan juntos en qué gastarlo, y entréguenmelo al final de cada mes.
— Se acercó más a Yue y puso la voz más cantarina—. Apuesto que pueden comprar la casa bonita. —Juro que ella agitó las pestañas hacia él.
Él se inclinó hacia ella.
— Y el coche híbrido de lujo. —Ambos se rieron.
— Una cosa más —dijo ella—. A pesar de que realicen sus trabajos juntos, deben decidir quién en el matrimonio es teóricamente el sostén de la familia. ¿Es sólo uno de ustedes? ¿Ambos contribuyen a la casa? Puede entrar en juego más tarde en el curso, por lo que decidan con cuidado. ¿Preguntas?
Me enorgullezco de mi habilidad para mantener la boca cerrada, así que negué con la cabeza.
— No, Kaho—dijo Yue—, lo has explicado muy bien.
Kaho Mizuki volvió a sonrojarse. Yue era una especie de erudito con carisma. Un hipnotizador sexy para mujeres solteras y entradas en años. Una madurita total.
— Bien, entonces. Recuerden que deben escribir en sus diarios. Y tengan en cuenta en sus horarios que tenemos una sesión de quince minutos de consejería... —Ella agarró una hoja de papel—. Martes a las once. Así que los veré a ambos entonces, ¿de acuerdo? —A ella realmente le gustaba asegurarse de que las cosas estuvieran bien.
— Mirando hacia delante —dijo Yue—, extendiendo su mano. Ella la apretó suavemente y las sacudieron. ¿Cómo es que los chicos guapos pueden salir con tanta basura?
