Bueno, siento que no sea mas largo, estoy resfriada con dolor de garganta y tenia unos dias en que uuff no me dejaba de doler la cabeza , pero queria actualiza aunque sea alguito asi que aqui esta, solo espero que les guste.

Ya en la casa después de poner a Esther en la cama Kate se reunió con su esposo para hablar de su reunión con el colega.

-¿Cómo te fue en la reunión? -ambos estaban en el sofá.

-No te lo voy a negar, fue difícil, me regaño por no llevar a la niña y por no haber avisado a la policía, pero le expliqué la situación y pudo comprender, hice una declaración, avisamos a servicios sociales… firme documentos…

-Rick…

- Espera déjame terminar. Ha entrado al sistema… de niños desaparecidos, pero…

-¿Qué? Rick me estas poniendo nerviosa.

-He convencido a los de Servicios Sociales para que nos dejen quedarnos con ella.

-¿En serio? – sus ojos se iluminaron.

-Sí, fuimos ante un juez encargado, de casos así, y termino de aceptarlo, aunque con una condición.

-¿Cuál?

-Una vez por semana vendrá a la casa alguien de protección al menor… ya sabes para procedimientos y esas cosas, hablaran con nosotros, con Esther también, habrá que tomarles fotos de los golpes que ha recibido, para tenerlos de evidencia, también irá a un psicólogo, esto me he tomado la libertad yo mismo de sugerírselo, dado las cosas que ella ha pasado. Y hay que averiguar quiénes son los padres para poder hacer una denuncia en contra de ellos, lo habría hecho hoy pero sabes, que ella no ha querido hablar de ellos.

-Y dudo que lo haga.

-¿Por qué?

-Esta traumada… y teme a los extraños, no sé cómo lo haremos pero dejar que se acerquen personas a ella será difícil.

-Juntos podremos, les daremos a esa niña lo que necesita, claro si aun estas dispuesta.

-Sí, lo estoy.

-Entonces lo haremos, juntos.

-Gracias—le dijo Kate y tomo su rostro entre sus mano besando sus labios.

-Te amo y haría cualquier cosa por ti, por nuestro hijo y ahora por esa niña hermosa que duerme arriba-le dijo depuse del beso. Kate comenzó a sollozar.

-Hey ¿Qué qué pasa? ¿No te gusto lo que dije, no estás feliz?

-No… no es eso -dijo entre lágrimas.

-¿Entonces qué es? Háblame Kate, dime que pasa por tu cabeza en este momento- le dijo aunque se lo imaginaba.

-Es… es que la extraño- dijo mirándolo con lagrimas recorriendo su rostro. Hoy cuando fuimos con Lanie… no pude evitar imaginarme que estaba con ella, con Amalia, que íbamos de compras y esas cosas… pero, también sentí que estaba siendo egoísta.

¿Egoísta?

-Si, por hace cosas así, con alguien que no es ella, si mi niña no puede ir conmigo de compras yo no tendría que hacerlo con otra.

-Kate, cariño, no pienses así, más bien piensa lo feliz que pudo haberse sentido la niña a la que llevabas de compras hoy, en que algún día, ella te lo agradecerá. No eres egoísta, las personas que nos hicieron esto sí lo son, la que nos alejaron de nuestra niña- dijo el comenzando a llorar también- yo no te voy a culpar si vas de compras con Esther en otra ocasión, me sentiré feliz, porque sé que no estás haciendo nada malo, más bien todo lo contrario, ayudas a una niña que ha sufrido en su corta vida.

-¿Tú crees?

-Claro que sí. Veras que bien nos ira, todos estaremos bien.

-Te amo mucho Richard Castle -Lo beso- gracias porque siempre estas a mi lado, por tu amor incondicional, te amo.

-Yo también, recuérdalo. Siempre.


– ¿Todavía sigue durmiendo?– regunto Rick mirando a Kate que estaba sirviendo la cena.

–Sí, aunque hay que despertarla para que coma algo.

–Bien, yo subo y voy por ella

–Está bien.

–¿Cuarto de invitados?

–Si

Richard subió la escaleras y se dirigió a la habitación donde estaba Esther, cuando llego a la puerta escucho murmullos por lo que abrió rápidamente. La encontró moviéndose de un lado para otro, en la cama, llorando y… contando…

–No, por favor, no mas, duele –escucho que decía la niña así que se acerco y la vio, con todo el rostro lleno de lágrimas y el sudor en el cuerpo de la niña. –Mama, papa díganle que se detenga, me duele. –Rick intentaba despertarla moviéndola un poco de los hombros mientras decía su nombre, pero Esther no atendía a su llamado. –Me duele mami por favor– papa rogaba en sueños.

–Esther –dijo casi en voz alta, haciendo que la niña despertara, e inmediatamente esta se abrazo al cuello de él, estaba asustada y su respiración era muy agitada.

–Señor Rick… mis manos… me duelen... – Dijo entre llantos.

–Ya cariño, todo está bien, estas a salvo– ella se aferraba más fuerte al él. A Castle se le partió el corazón al verla así. –Todo está bien –le decía mientras le frotaba la espalda para calmarla. Después de unos minutos ella se separo de su cuello y le mostro las palmas de sus manos.

–pero duelen mucho.

– ¿Quien… quien había lastimado?

–El señor… ahh me duelen.

–Ya paso nadie más te volverá a pegar pero… ¿Que señor…? –la presencia de Kate le hizo callar, ella lo miraba preocupada.

–Kate –dijo la niña al verla y extendiendo sus brazos hacia ella, esta se acerco, se sentó en la cama junto a ellos y luego sentó a la niña en sus piernas.

–¿Qué pasa ?–dijo mirando a su esposo.

–Mis manos –se las mostro. Kate las vio pero no había nada en ellas.

–¿Que les pasa a tus manos. ? –La niña se aferro a ella escondiendo su rostro en el cuello de Kate.

–Cuando entre la encontré en medio de un mal sueño… contaba y decía que no mas, que le dolía… –dijo Rick, Kate acaricio el pelo desordenado y sudado de la niña, que aun sollozaba.

–¿Quien le pegaba? ¿Sus padres? –el negó.

–Dijo que era un señor – ambos la miraron.

– ¿Que señor, quien era que te pegaba? –le pregunto pero no obtuvo respuesta.

–Esto es horrible… ahora resulta que no solo sus padres le pegaban y sino también una tercera persona –dijo Rick Kate podía ver el enojo en su rostro, odiaba los casos de maltrato infantil, cuando estaba en los juzgados y le tocaba algún caso de ese tipo, hacia todo lo posible para hacerles justicia a las pequeñas victimas indefensa de sus malvados agresores. Era bueno en su trabajo, ambos, aunque hacia ya casi ocho meses que habían dejado de ejercer.

Esther quería decirles a ellos acerca de sus agresores, pero el miedo no se lo permitía.
Esto es lo que hace mucho tiempo ha deseado personas que la quieran, y vio en Kate y Rick las figuras paternas que siempre deseos tener, la confortabilidad que sentía con ellos, jamás lo había sentido con nadie más. Siempre había querido que sus padres la abrazaran como lo hacían ellos, que le hablaran, no que le gritaran, que la abrazaran y no que le pegaran con un cinturón, le tenía un miedo terrible a aquel objeto y sus "padres" se aprovechaban de eso.

–¿Conoces a quien lo hacía, era habitual que te pegara? – le pregunto Rick, ella solo negó.

–A lo mejor era un amigo de sus padres, un extraño para ella… "extraño" Dios ahora encaja todo –dijo Kate.

–¿Qué?

–Creo que el de su pesadilla era un extraño, por eso les asuntan.

–Puede ser, pero si ella no habla no se qué hacer, tampoco quiero presionara a decir algo que no quiere –dijo Castle.

–Esther– la llamo Kate –mírame cariño–la niña hizo lo que le pidió y Kate pudo ver el miedo en sus ojos llenos de lagrimas, se sentía impotente por no saber qué hacer –escúchame muy bien, ni Rick ni yo dejaremos que algo vulva a pasarte, me entiendes –sintió que las lagrimas también saldrían por sus ojos en cualquier momento. –Nada.

Esther asintió. Su palabras le hacían sentir segura pero eso no era suficiente para calmar su pequeña mente, cada vez que era golpeada por algunos de sus padres se dirigía a su habitación y ella misma se repetía que todo iba a estar bien, aunque en los días siguientes no fuera cierto ya que volvían a pegarle sin que ella pudiera hacer nada, solo a limitarse a hacer lo que le pedían durante su maltratos, contar. Se abrazo más fuerte a Kate para sacar esos pensamientos de su mente. Ahora sí que se sentía de verdad segura o más o menos.

–¿Esther puedes decirme quien era, quien te pegaba en tus manos. ?

Flash Back

Eran las siete de la noche de un sábado Esther estaba sentada en la alfombra de su casa jugando, con su osito de peluche, Elizabeth, "su madre" estaba en el sofá viendo su programa favorito en la televisión, mientras se tomaba una cerveza.

–Mami –Esther se había levantado y ahora estaba parada al lado de su madre–Mami cuando voy a cenar.

–Oh espera a que llegue tu padre, ha ido a comprar unas cosas.

–Pero es que tengo mucha hambre– la mujer la miro.

–Te he dicho que te aguantes, si es que quieres cenar cuando vuelva, ahora vuelve a hacer lo que estabas haciendo con tu estúpido muñeco y déjame en paz. – Esther sin más remedio hizo lo que su madre le había dicho, se abrazo a polie con fuerza, aguantando para no llorar, tenía que permanecer en silencio.

Media hora después Marcos, su "padre" había llegado a casa, junto con uno de sus amigos.

–Elizabeth ya estoy aquí informo.

–Oh que bien por fin ya me estaba aburriendo, que has traído, Ah hola José –saludo al otro hombre y este le devolvió el saludo.

Elizabeth busco la cena en las bolsas de compras que trajo su marido. Los tres se sentaron a comer mientras Esther les miraba, deseando a que ellos terminaran para luego poder cenar ella.

Quince minutos después ella estaba sentada en la mesa de comedor sola, mientras los demás vean la TV. Apenas había terminado de masticar el último bocado cuando Marcos la llamo.

–Tráeme un poco de agua, pero rápido– le dijo nada mas ella llegar a donde él estaba, La niña fue por el pedido y luego volvió a sentarse donde están minutos antes, en la alfombra.

–¿Quieres probar algo? –le pregunto Marcos a su amigo

–¿Qué cosa ?

–Ya verás. Esther, ven aquí –ella lo miro y pudo ver en sus ojos lo que iba a hacer, su corazón comenzó a latir mas raido y su pequeño cuerpo comenzaba a temblar –Ven rápido– le dijo y ella avanzo sus pasos cuando lo que más quería era que el tiempo se detuviera en ese mismo instante.

– ¿Recuerdas muy bien, que es lo que tienes que hacer? – pregunto su "madre".

–Co…contar– dijo comenzando a llorar.

–Venga ya, no comiences.

–Pero duele –ya las lágrimas corrían por su rostro.

–Ya, ya, no seré yo será José –el hombre lo miro, si es tu regalo de cumpleaños, no dijiste que querías goleas al tipo ese que te quito a tu mujer.

–Sí pero….

–Pero nada, solo le das diez veces con el cinturón ya te desahogas un poco.

El hombre lo pensó por unos minutos pero luego una sonrisa apareció en su rostro.

–Levanta las mano –le dijo ella lloraba mientras se negaba.

–Esther… haz lo que te pide– dijo Marcos, pero ella seguía negándose.

–Niña estúpida– dijo Elizabeth mientras se ponía detrás de Esther y ella misma sostenía las manos de la niña. Listo dijo y el hombre comenzó a pegarle, –cuenta –le dijo su madre y ella tuvo que hacerlo entre lágrimas y suplicas de que se detuviera.

Fin del Flash Back

–Tengo miedo, el va a volver, va a volver, me van a encontrar–dijo llorando.

–Nadie va hacerte daño–la abrazo más fuerte hacia ella Rick también las abrazo a ambas, querían desaparecer todo el sufrimiento de esa niña.

–Qué tal si vamos abajo a cenar, imagino que tendrás hambre–Dijo Kate después de un rato en que lograron calmarla. La niña la miro aun con ojos llorosos pero ella pudo ver una tímida sonrisa en ella.
–Vamos –Rick se pudo de pie con Esther en brazo, Kate le siguió los pasos.

Cuando estaban los tres sentado en la mesa, el teléfono de Kate sonó.

–Ahora vuelvo– dijo y tomo su móvil –Hey madre ¿qué tal a qué hora me traes a mi niño. ?–Dijo con una sonrisa.

–Bien cariño, pero lo siento mucho, no será hoy Peter a traído a los niños y Max quiere quedarse también a pasar la noche, así que hasta mañana en la tarde nos quedamos con él.

–En serio… ah entiendo.

–Si ya sabes cómo son cuando se juntan todos.

– Está bien ¿podrías comunícame con él?

–Ok. Johanna le dio el teléfono a su nieto –Hola mami– dijo el niño feliz

–Hola mi amor, como la has pasado.

–Bien, el abuelo nos ha ensenado besbol, y jugamos muuuchoo mami, te quiero, buenas noches, esta papi.

–Qué bien. –sonrió – sí, yo también. Estas muy rápido ehh… Bien, buenas noches mi amor, ok ahora te lo pongo. –Le dio el móvil a Rick.

–Hola papi.

–Hola campeón.

–Voy a quedarme con los abuelos.

–Entonces nos dejas solos a mami y a papi.

–Si, dijo un la risita típica de un niño, pero Esther está ahí.

–Sí, ella está aquí.

–No solos.

–Ohhh. Que considerado.

–¿Qué es eso?

–Jajajajaja no te preocupes campeón.

–Adiós buenas noches

–Sí, buenas noche, te queremos, adiós. –Colgó. –Sí que está emocionado –le dijo a Kate.

–Si ya sabes, siempre nos cambia cuando están los niños con mi madre, aunque la verdad les tengo pena a ella y a papa esos cuatros juntos les dejaran agotados–rio.


Media hora más tarde estaba Kate y Rick en el sofá.

–Kate…–Esther caminando hacia ella.

–Dime cariño.

–¿Has visto a polie ?es… que no lo encuentro–dijo tímida.

–No, no lo he visto, pero a lo mejor se quedo en el auto.

– ¿po… podrías buscármelo?

–Sí, claro no hay problema. –se levanto pero Castle e dijo que iría él.

–Ok, es un peluche, por cierto, debe de estar en el asiento de atrás–le dijo antes de que el saliera.

Castle volvió con el osito en manos– Aquí hay un tal polie que quiere a una niña muy linda–le dio el peluche a Esther, ella se lo agradeció y luego fue a la habitación.


Una hora más tarde ellos también se habían ido a dormir. Eran la tres de la mañana, aunque habían intentado dormir ninguno podía; Rick le rondaba el nombre del peluche de Esther en la cabeza, sabía que lo había escuchado antes. Kate por su parte tenía varias cosa que le impedían el dormir, su hija, Esther y lo que ha sufrido, luego de vuelta a su hija y así sucesivamente.

Luego de dar vueltas y vueltas en la cama Kate se levanto y fue por un vaso de agua, al regresar y aun con su mente dando vueltas algo hizo que dejara caer el vaso quebrándose a chocar contra el suelo. Castle se sentó en la cama al escuchar el sonido, pero no parecía asustado más bien pensativo.

–No hemos visto si tiene tu marca–dijo Kate.

–¿polie no era como se llamaba el conejito de Amalia?– pregunto Rick en el mismo instante en que su esposa había terminado de hablar.

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