No sé cómo agradecerles el apoyo que me han dado, y le agradezco de todo corazón a los que me dejan reviews, (amo leerlos) y perdón por el retraso. El Súper retraso. Espero que les siga gustando esta historia y no dejen de leerla.
Hetalia, ni los cuentos, ni esta historia me pertenecen…todo el crédito, la idea, los relatos y el estilo de escritura es de 94_Bottles_Of_Snapple el dueño absoluto de esto.
Y una pequeña guía:
E= España
Ro= Romano
T= Turquía
Aladino y la lámpara mágica
Ahora vamos a empezar por el pre anunciamiento de hace un largo rato.
Ustedes ven, Lovina, de nuestro cuento Cenicienta (o digo yo ¿CeniFeli?) en realidad no era hija de Rhoda. Ella era la verdadera hermana de Feliciana, lo que es más que obvio por las similitudes y los rizos. En todo caso escucho palabras de su padre, que se había convertido en sultán de una ciudad en el desierto, y se fue a vivir con él.
Ro: ¡Maldita sea, yo no quiero ser princesa!
E: Pero, Lovi, tú haces una bella princesa
Ro: ¡C-callate bastardo!
Por supuesto, siendo el cariñoso (Lee: sofocador) padre que es, él quería que su hija se casara inmediatamente que se hizo princesa. Pero, Lovina tenía un mal temperamento, y rechazó a todos los que acudieron al llamado.
-Era estúpido-
-Trato de propasarse-
-¡El no sabe hacer pizza, maldita sea!-
Esos eran pocas de las muchas razones que Lovina daba cada vez que rechazaba a un hombre.
E: ¡Jajjaja, Lovi, eso suena muy a ti!
No lo provoques España.
Así que la princesa se aburrió rápidamente, atrapada ahí, así que se escapaba del palacio disfrazada de una de la servidumbre.
También en las calles de la ciudad desértica había un joven hombre que si ustedes recuerdan es del otro cuento; Antonio Carreido. El no tenía dinero después de la estafa que trato de hacer él y sus amigos, así que ahora tenía que dedicarse a robar comida para él y su pequeña tortuga Pedro, y viviendo en un edificio casi caído; abandonado. Pero, el era optimista y alegre, así que no le molestaba mucho.
Ro: Tú quieres decir que él era estúpido, así que no le molestaba.
E: ¡Eso fue fuerte, Lovi!
Bueno, ahora que hemos introducido nuestros personajes principales, porque no comenzamos con la historia; el día que los dos se conocieron.
Lovina estaba en otras de sus secretas escapadas del aburrido y enorme palacio, cuando le dio hambre. Así que cogió un tomate de un puesto cercano y solo le dio un mordisco.
-¡Oye! ¡Vas a tener que pagar por eso!- el dueño del puesto le dijo enfurecido.
Así que Lovina busco en sus bolsillos por algunas monedas para darle al hombre excepto…ella no tenía ningún dinero, lo había dejado todo en el palacio, Oops.
El dueño del puesto llamo a los guardias pero, en el segundo final, un joven de cabello marrón y ojos verdes agarro a Lovina por la cintura y la ayudo a escapar. El tenia una pequeña tortuga verde agarrada a su cabeza a según ellos corrían.
-¡Soy Antonio!- le dijo felizmente cogiéndola en los brazos para llevarla hasta el techo. -¿Cuál es tu nombre?-
-L-Lovina- grito, tratando de zafarse del agarre.
El la bajo de sus brazos y ambos siguieron corriendo, siendo perseguidos por más guardias.
-¡D-déjame en paz, maldita sea! ¡Yo se me cuidar sola!- dijo Lovina eventualmente, al mismo tiempo que Antonio la saco del medio de un guardia.
E: Terco, terco, Lovi~
Ro: ¡Maldita sea, cállate!
¡Ya, ya, chicos! Tengo que terminar este cuento, eventualmente, ustedes ven…
Antonio solo sonrió, negando con su cabeza. Al fin, después de tantas lamentaciones de la chica, lograron escaparse de los guardias; llevándola a una pequeña vivienda. Era en realidad el edificio abandonado (el que dije anteriormente) pero, Antonio no pensó nada.
-¿D-donde estamos?- Lovina demando por una respuesta
-Mi pequeña casa temporera- Antonio le contestó devuelta. -¡Tiene la mejor vista de la ciudad!-
E inclusive que Lovina empezó a protestar, el español levanto un pedazo roto de tela que servía como cortina que cubría un enorme agujero en la pared, para revelar una perfecta vista hacia el palacio.
Ellos solo se quedaron ahí, disfrutando la vista por un rato pero, el sol ya estaba escondiéndose y Lovina supo que tenía que regresar a su casa antes de que su obsesionado padre se percatara que ella había desaparecido. Antonio sabía que no era seguro para nadie caminar por la cuidad solo a esa hora, así que fue con ella, ignorando las protestas. Y eso fue como Antonio se dio cuenta que se había enamorado de la princesa.
Y como fue lanzado al calabozo.
Por supuesto, Lovina entro rápido al palacio, así que no se dio cuenta que su escolta lo había sido atrapado por los guardias del palacio bajos las ordenes del consejero del Sultán, Sadiq Adnan.
T: ¡Espera un momento! ¿De verdad me vas a convertir en el villano?
Ahem…Si, tú ves…ehhh, bueno, vamos a seguir con la historia.
A la mañana siguiente, Sadiq comentaba cual 'afortunada' Lovina fue, y frunciendo el ceño hacia el hombre mascarado la princesa pregunto por qué.
-Porque llegaste al portón a tiempo. Por poco no escapabas al del vándalo que te estaba persiguiendo-
-¿Vándalo?- la princesa pregunto burlonamente. -¿Tu quieres decir el chico estúpido que andaba conmigo? El solo me estaba escoltando de vuelta, porque el estúpido pensaba que yo no podía cuidarme sola-
-¡Oh, qué mal…! Sadiq murmuro. –Porque fue sentenciado a muerte por secuestrar a la princesa-
-¿Qué? ¿Qué quieres decir por secuestrar, maldita sea? Yo salí por mi propia cuenta, porque estoy cansada de este palacio y de locos como tu-
La princesa salió corriendo hacia su cuarto. Y no estaba llorando, okay?
Ro: No insinúes la cosas con negación excesiva, maldita sea
¿Por qué no? Y tú lo usas todo el tiempo.
En todo caso…Antonio de verdad no fue sentenciado a muerte. Pero, fue encerrado en el calabozo, aunque el sultán nunca lo supo. Y tarde en la noche, cuando Pedro, la tortuga de Antonio trataba de abrir el candado, Antonio fue visitado en persona por el consejero. El consejero tenía una oferta que ofrecer.
-Hay algo que quiero que busques por mi…tú ves…Yo no lo puedo buscar por mi cuenta pero, tu si puedes, y si lo haces te puedo dejar libre- le explico mientras presionaba un ladrillo en la pared.
T: ¿Qué, ahora resulta que tengo una agenda secreta?
Shhh…Turquía
Una sección entera de la pared se hizo a un lado para poner a la vista un túnel, con muchas escaleras que llevaban hasta el fondo repleto de oscuridad.
-¡Haya abajo!- explico Sadiq. –Abajo encontraras una lámpara, y todo el tesoro dentro de la cueva es tuyo. Pero, primero me traes la lámpara antes de tocar cualquier cosa. ¿Lo entendiste?-
Antonio estaba confundido ante el hombre enmascarado frente al él pero, afirmo que si como quiera. Era el único chance de escapar. Así que se le quitaron las cadenas, y camino, con un Pedro tembloroso en la cabeza, por el abismo oscuro. A según seguía el camino hacia la cueva el vio muchas joyas y objetos hechos de oro pero, como fue advertido, no toco nada. Finalmente, vio la lámpara encima de un pequeño pedestal de piedra. Cuando se dio la vuelta, Pedro tropezó y cayó encima de una pequeña montaña de oro. Todo empezó a derretirse y convertirse en ardiente lava, y Antonio cogió su tortuga y empezó a correr por su vida. Por fin llego hasta la entrada de la cueva cuando las escaleras debajo de él se destruyeron.
-¡La lámpara! ¡Dámela, y se sacare de ahí!- Sadiq grito.
Así que Antonio tiro la lámpara en la entrada. Sadiq lo agarro por la mano pero,… saco un cuchillo. Pedro viendo el metal resplandecer y la lava debajo de ellos ya endurecida, le dio un mordisco a la mano de Sadiq. El soltó la mano del español, y ambos, él como Pedro cayeron a la oscuridad al mismo tiempo que la entrada se cerró por completo.
E: ¡Oh, no!
Estaban atrapados. Así que Antonio empezó a buscar e investigar los alrededores vacios. Excepto…que en una esquina de la cueva había una caja de madera.
-¿Eh? ¿Qué es esto? Una caja…- Antonio murmuro para sí mismo, y utilizando la manga de su camisa, empezó a quitar el polvo. -¿Qué dice aquí? ¿To…ma…te?-
Y con eso en una nube roja, una figura se hizo visible.
-¿Quién eres?- pregunto alarmado Antonio
-Yo soy el ha-er Genio de la caja del tomate-
E: ¡Que interesante un verdadero genio!
Bueno…el hombre si se parecía un tomate…tenia pelo verde y piel roja. Pero…
-Yo entiendo lo que quieres decir y todo pero… ¿No se supone que los genios vengan en una lámpara?- Antonio se cuestiono rascándose la cabeza.
-Déjame decirte algo niño- dijo seriamente el genio. –No todos los genios tienen la misma lámpara pero, todos los genios tienen lámpara-
Antonio afirmo, todavía confundido.
Ro: Como siempre…
-Bueno…- el genio continúo. –Tienes más que tres deseos-
Antonio sonrió
-¿De verdad? ¡Excelente! Así, que conviérteme en un príncipe y haz que la princesa se enamore de mi-
El genio hizo una leve pausa.
-Bueno…hay unas ciertas restricciones, unas reglas ¿Tú ves? No puedo hacer que gente se enamore, no puedo traer muertos a la vida…y no desear por mas deseos… ¿Lo entendiste?-
Antonio lo pensó silenciosamente y los conto con sus dedos.
-¡Si, lo entendí!-
Después de eso hubo un pequeño silencio, luego al español se le ocurrió una idea.
-¡Espera! ¿Cómo salgo de esta cueva?-
El genio soltó una carcajada
-¡Fácil!-
Antes de que Antonio preguntara que quiso decir el genio con eso, hubo un 'poof', y él, el genio y Pedro, la tortuga, estaban parados a las orillas de un oasis.
-Ahora para tu segundo deseo- dijo el genio
-¡Espera un minuto! ¡Yo no pedí ningún deseo!- dijo Antonio, colocando un dedo en su barbilla.
-¡Me engañaste!- el genio de la caja de los tomates grito.
Pero, en realidad Antonio no hizo nada, el genio estaba muy entusiasmado por ayudar.
-Pues, están bien, no mas deseos gratis- el genio dijo.
-Yo…deseo ser un príncipe- Antonio dijo lentamente
Si él era príncipe, pues eso significaba que podía casarse con la princesa. Además, nadie iba a dejar entrar a un pordiosero como el al palacio. Así, que otra vez le pedio. Y otra vez, entusiasmado por ayudar, el genio de la caja del tomate convirtió la ropa desgarrada de Antonio en ropa digna para un Príncipe, convirtió a la pequeña tortuga en un toro magnifico y hizo toda una caravana para que entrara a la ciudad como el Príncipe Tony.
Y eso fue exactamente lo que hizo. El sultán estaba más que encantado, por supuesto; especialmente por un apuesto pretendiente vino a ver a su hija. Ella, por supuesto, no estaba muy sorprendida. Era muy presentador y predecible. El quería más que el poder y dinero, como los otros.
E: ¡N-no! ¡Eso nunca!
Yo lo sé España, lo sé pero, la princesa no lo sabía
Así que ella se fue molesta a su cuarto, como siempre.
Ro:…Hmph
Y eso hizo que el 'Príncipe Tony' se sintiera mal. Así que camino por los jardines debajo del balcón donde estaba la princesa y le pidió a Pedro que lo subiera. En ese mismo instante la princesa de asomo y cuando lo vio chillo sorprendida.
-Mira princesa…lo siento mucho por cualquier cosa que te molesto pero…dame una segunda oportunidad, te aseguro que no te arrepentirás-
El fue sincero e inocente pero, la princesa Lovina no lo pudo ver.
-¡Tu eres c-como lo otros príncipes que han venido, bastardo estúpido! ¡Siempre detrás del título de sultán o un pervertido detrás de mi cuerpo!- la princesa lo hecho
Segundos después que lo hecho, Lovina se percato que el príncipe se había tirado del balcón. Corrió hacia él y se asomo para ver si se había matado. No que ella estaba preocupada o algo por el estilo.
Y como de verdad lo estaba, no tenía porque Pedro brinco y Antonio cayó en su espalda. Lovina se alegro de que el príncipe estuviera bien y se sorprendió cuando el príncipe extendió la mano.
-¡Ven!-
El Toro se veía un poco aterrador pero la mano de Antonio se veía segura… El la protegería… No que ella necesitara ninguna protección eso es…
Ro: ¡SI! ¡Yo no necesito la protección de nadie, maldita sea!
Así que brinco, cerrando sus ojos. Príncipe Tony la capturo en sus brazos y ambos salieron montados en Pedro fuera de la ciudad y observaron el atardecer. Y la princesa Lovina se sintió lo suficientemente cómoda como para hablar con él, así que ellos hablaron y hablaron, hasta Lovina comió un pedazo de pizza que el sultán le dijo a Antonio que a Lovina le gustaba. Estaba deliciosa pero, no se lo admitirá.
-Tú me recuerdas a ese chico…que vi en el mercado- Lovina dijo eventualmente
Y él pudo ver como las mejillas de la princesa se tornaron rosadas y…
Ro: ¡Oye! ¿Qué cosa tan vergonzosa es esa?
E: Awww~ Yo pienso que es lindo Lovi…
Ro: ¿A quién le importa lo que piensas, idiota?
Romano por favor… contrólate, o tendré que llamar a Francia para que se siente a lado tuyo, ¿está bien?
Ro: …
Gracias, ¿en dónde estaba? …ehhh ¡OH! Aquí, las mejillas rosadas…
Y aunque él vio las mejillas rosadas, Antonio es terrible en identificar la atmosfera a su alrededor, así que el negó toda conexión con cualquier persona en el mercado. Una princesa merece más que un pordiosero cualquiera de la calle ¿Verdad? El no sabe que ella no siempre fue princesa.
Lovina miro hacia el hombre de ojos verdes que estaba al lado de ella. El era…diferente a los demás. No solo podía cocinar (pizza, que era lo único que le importaba), a él se le veía que no le importaba el dinero o el poder; él era un hombre simple, era feliz con simples cosas, como una tortuga y tomates, y atardeceres rosados. Y, aunque la princesa no lo supiera, por ella.
E-eso no significaba que se iba a casar con él, no
Ro: ¡Sí! ¡Eso es verdad!
Todavía el podía ser un pervertido detrás de su cuerpo, después de todo. Y él era raro. Y era estúpido, verdaderamente estúpido, muy estúpido.
E: L-Lovi… ¿Tu no piensas que yo soy estúpido, muy estúpido, o si?
Ro:… ¡Maldita sea!
E: ¡Eso significa que no! ¡Estoy seguro! Si de verdad me odiaras tú podrías decírmelo sin que tus mejillas se sonrojen, Lovi~
¡AHEM!
Eventualmente los dos tuvieron que regresar al palacio. A la mañana siguiente Lovina estaba feliz, tan feliz que ni comió su desayuno; Lovina vio a su padre parado al lado de Sadiq.
-Lovi- el padre dijo seriamente. –Debes conseguir un esposo pronto y aquí Sadiq se ha ofrecido a serlo ¿No crees que con la ayuda que él le ha brindado al palacio haría un buen esposo?-
La princesa Lovina frunció el ceño
-¡NO! ¡Yo me voy a casar con el Príncipe Tony!- ella protesto, sin darse cuenta de lo que acabo de decir.
El 'príncipe' estaba en las escaleras cuando escucho a Lovina gritar eso, y corrió donde estaba ella y la abrazo.
-¿De verdad? ¿Lo dices en serio?- pregunto felizmente
Y el sultán decidió que si su hija había encontrado un hombre, sincero y apuesto para casarse, era suficiente para él. No era suficiente para Sadiq. Pero, el tenia un truco bajo la manga. El reconoció al el 'príncipe' como Antonio, y sabia que el chico tenía el verdadero genio con él. (¿De otra manera como hubiera escapado?). El había estado furioso cuando se dio cuenta que la lámpara era falsa. Así, que cuando el 'Príncipe Tony' y Lovina se fueron a hablar y conocerse mejor, el se metió en el cuarto y tomo lo único que era nuevo; una caja de tomates. Y ahora tenia el genio de su lado.
Así que saco la pequeña caja y la abrió.
Ahora, mas allá de ser un consejero y un mal tipo intrigante…
T: ¡Oye!
Sadiq era también un talentoso mago. Y el tenia el poder de cambiar las cosas a como estaban, y demostrarle a la princesa que clase de ladrón ella había puesto su confianza.
-Pues… ¿Qué piensa ahora de tu oh-apuesto príncipe?- Sadiq se echó a reír, lanzándole una cierta magia a Tony.
Y entonces…Tony era Antonio, el chico del mercado. Y Lovina se dio cuenta…que había sido Antonio todo el tiempo. El toro se lanzo encima de Sadiq solo para ser convertido de nuevo en tortuga, la misma tortuga que Antonio llevaba en la cabeza cuando Lovina lo conoció.
-Mi primer deseo- dijo el brujo bien seguro de sí mismo junto al genio de piel roja. -…es ser el sultán-
-¡Genio, amigo! ¡No lo hagas!- Antonio grito desesperadamente.
-Perdón Antonio…pero, el mi caja de tomates…- el genio se lamento.
Y con un 'poof' Sadiq tenía puestas las ropas del sultán mientras que el sultán tenia puesta una ropas de campesino.
Y utilizando su magia, Sadiq arrojo a Antonio en una habitación y coloco una enorme piedra de por medio. No había ninguna salida. Así que orgulloso, Sadiq se sentó en el trono y encadeno a Lovina y su padre. Sadiq hizo su siguiente deseo de brazos cruzados, sin escuchar las protestas del genio de la caja de tomate sobre las "reglas", su segundo deseo era que la princesa se enamorara locamente de él. Lovina quería mordaza.
E: ¡Oh, no! ¡Lovi!
Antonio estaba desesperado. Y por su suerte él había sido encerado en la armería. Y alcanzo la primera arma que vio; una enorme hacha. De alguna manera Antonio se sentía cómodo con el hacha en las manos. Con un movimiento veloz la piedra fue partida en dos.
Ro: …whoa…
T: ...Uh…oh…
Incluso Sadiq retrocedió cuando escucho el golpe. Y la mirada asesina en los ojos verdes de Antonio. Con más velocidad de lo normal, el hombre con el hacha estaba al otro lado de la habitación lanzándole hachazos al brujo. Incluso la magia de Sadiq no podía con la rabia que tenía el joven español. Así que necesitaba hacer su último deseo. Y el desearía…
-¡Deseo ser un Genio!- grito enfurecido
Sin la valentía para ver, el genio de la caja de los tomates volteo su cabeza y lanzo un rayo de magia a Sadiq. El brujo sonrió al sentir su poder cada vez mayor. ¡El seria invencible! ¡Nadie puede detener un genio!
Y entonces Antonio recordó algo…
-¡Todo genio necesita una lámpara!- grito, levantando una estatua dorada en forma de gato. Sadiq tenía los ojos bien abiertos mientras eran jalado por la 'lámpara'.
-¡NO!-
Cuando el brujo fue sellado completamente en la estatua, el genio de la caja de los tomates los lanzo lejos, lejos, lejos, lejos pero, muy lejos de ahí.
E: ¡Hooray!
-Tú sabes amigo- dijo Antonio felizmente al genio de la caja de los tomates. –Que fue una buena cosa que fueras un genio porque si no hubiéramos tenido problemas con el último deseo de Sadiq-
Ahora el genio estaba avergonzado
-De verdad…no soy un genio- el dijo –Soy un hada-
Y de su espalda dos alas se desplegaron relucientes. Pero, ni la Princesa Lovina y el pronto-a-ser-príncipe Antonio les importaba si el genio era un hada.
Ro: ¿H-hada de la caja de los tomates? ¡Eso suena como una estúpida idea que solo a mi hermano se le ocurriría!
-Espera…si eres un hada…- Antonio empezó, pensando para él solo.
-No pude convertir a Sadiq en un genio…si- el hada termino. –Lo convertí en un hada como yo pero, el esta sellado en esa estatua, el no saldrá jamás-
Ro: ¡Eso no hace sentido! ¡Maldita sea!
E: ¡Claro que si, Lovi~! ¡Hadas pueden convertir personas en hadas y genios pueden convertir personas en genios!
Ro: …idiota…
Así que todos encogieron los hombros, y siguieron con su vida, Antonio y Lovina se casaron y vivieron felices (CES) para siempre
E: ¿Escuchaste eso Lovi? ¡Nos casamos!
Ro: ¡C-cállate! ¡No nos casamos! ¡Es solo una historia!
Y nadie nunca supo cual fue el paradero del hada Sadiq…hasta que la estatua fue destrozada, años después por una reina descuidada.
E: ¿Eh? Me pregunto que signi…
Pero, eso no tiene que ver con esta historia, así que vamos a mantenernos positivos… ¿Si?
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