Wenas, wenas... aki toy de nuevo con la actualizacion de Compromiso por Conveniencia. Si bien no eh tardado tanto como antes en actualizar si me eh tardado más de lo que esperaba, tenía pesado bajarlo el jueves pasado pero no tuve intenet ese día y el viernes tuve que salir después de llegar de clases y llegue el viernes muy tarde!! Ayer tampoco hubo interenet, pero Gracias a Dios hoy si me ha llegado la conexion aunque un pokito tarde, y eh podido actualizar! Bueno, espero les siga gustando el fic, pronto es que las cosas se prondran interesantes!

De nuevo gracias a todas las chicas que aun me siguen en el fic, y mis agradecimientos especiales a todas aquellas que siempre dejan sus reviews y coemntarios... En verdad que me hacen muy feliz...

( Isuldory - sonia sandria - azulceleste - kellyndrin - dark-ekin - AllySan - sol y luna 0428 - flordecerezo - wiiixx - Angie1791 - shadowandsesshomaru)

En verdad muchas gracias por sus comentarios... Sin más que agregar, aquí les dejo el septimo capitulo de este fic.!

Capitulo 7: ¿Las Pases?…

Ya estaba harta de él, cuando estaba en el hospital había sido tan lindo, tan dulce, pero ahora había vuelto a ser ese joven frío y sin expresiones que conoció a los quince, casi cuatro años atrás. Sentía que le había mentido, que todo lo que le había dicho apenas despertó había sido una vulgar mentira, y eso le dolía. A veces sentía el impulso de preguntarle que era lo que verdaderamente sentía por ella, si seguía jugando con ella, pero tenía miedo, si lo hacía el descubriría que ella lo amaba y si él no sentía lo mismo la lastimaría más de lo que ya había hecho, y no quería eso, prefería dejar las cosas como estaban. Comprometidos de nuevo por culpa de ambos padres, siempre peleando, aunque debía admitir que no había vuelto a saber de algún engaño, incluso su padre había contratado a alguien para que lo siguiera, y según ese hombre Sesshomaru se había portado perfectamente los últimos dos meses, eso debía de significar algo ¿o no? Pero seguían las riñas y peleas, aún recordaba la primera…

Él tenía dos semanas fuera del hospital, hasta ese momento aún no lo había vuelto a ver, y debía admitir que estaba algo nerviosa, no sabía que sucedería, si algo cambiaría después de lo que se habían dicho en la clínica.

Su padre y el señor Yashamaru habían programado un almuerzo donde solo estarían ellos cuatro, los dos padres con sus dos hijos, y ya se imaginaba para qué, pero iba más por verlo que por hacerle caso a su padre. Al llegar al sitio ya Yashamaru y Sesshomaru los esperaban, ellos dos solo se miraban y no decían nada, mientras sus padres hablaban como si ellos no estuvieran. Aunque al rato, como vieron que ellos no tenían ni la más mínima intención de dirigirse la palabra, tuvieron que intervenir.

Kagome, Sesshomaru ¿No se preguntan por qué los trajimos aquí?

No lo sé, pero lo imagino – contestó secamente Sesshomaru a su padre.

Pues, si imaginaban que es por el compromiso están en lo correcto.

¿Podrían decir de una buena vez que demonios es lo que quieren de nosotros? Ya no aguanto esto, que el compromiso, que lo deshacen, que cuando rehago mi vida lo vuelven a hacer ¿Qué les pasa? – preguntaba frustrada Kagome, hacía mucho que no sabía de Hakudoshi ni de Alice.

Planes que no dieron resultado con ustedes, pero si por las buenas no se pudo, será por las malas.

De acuerdo, pero ¿Para qué quieren comprometernos? No lo entiendo, que acaso no quieren vernos felices ¿Es eso? – seguía preguntando Kagome.

- ¿Qué acaso ella pensaba que él no podía hacerla feliz? ¿Acaso esas lágrimas que ella derramaba aquel día en que despertó fueron solo por culpa? Aquello le dolió, le dolió demasiado, había vuelto entregar sus sentimientos en vano, pero al menos a esta, aunque ella no lo quisiera, iba a pasar el resto de su vida atada a él.

Es algo que solo podremos decirles cuando ya estén casados, antes no.

¿Y eso será cuando? – preguntó seco Sesshomaru.

Lo antes posible, pero como hay que seguir con un patrón de pasos para seguir con las formalidades, esperaremos al menos tres meses. En el transcurso de este tiempo se hará público su noviazgo, luego el compromiso y finalmente se casarán… Si alguien pregunta porqué tanto apuro, simplemente deben decir que…

No lo digan, es repulsivo – comentó Sesshomaru que ya sabía lo que vendría, y también, inconcientemente, lastimó a Kagome.

Al salir del lugar, en vez de irse padre con hijo, se fueron Yashamaru y Hiro en un auto, mientras que Kagome y Sesshomaru en otro. Ese mismo día debían dar a conocer de su noviazgo al público, según órdenes de sus padres. Para ello se dirigieron al centro comercial de la zona más importante de toda la ciudad, donde por lo general estaban los reporteros esperando por una noticia fresca que les diera un buen porcentaje de las ganancias al día siguiente.

Caminaron un rato tomados de la mano, y haciendo como se divirtieran juntos. Sesshomaru en ocasiones besaba la mejilla de la chica, quien inconcientemente se sonrojaba como tonta, según lo que ella pensaba, y se sonreía por inercia.

Pronto captaron la atención de un par de fotógrafos, y fue momento, de que haciendo como si no se hubiesen dado por enterados, Sesshomaru besara a Kagome en los labios, dándoles a aquellos hombres una buena toma y continuando como si nada para luego retirarse. La discusión llegó cuando estaban en el auto de vuelta a la mansión Higurashi.

¿Tenías que besarme en público? – preguntó algo enojada.

¿Prefieres que te bese en privado? – respondió con una pregunta en tono pícaro sin quitar su atención de la vía.

Idiota… Quise decir que… No era necesario ese beso – seguía actuando molesta.

Bien pudiste no responder al beso – le dijo calmadamente.

Hay que lindo, que bastante se va a creer… Una novia negándole un beso a su novio… Por favor Sesshomaru, así quien creería el cuento.

- Detuvo el auto a un lado de la vida y la miró directamente a los labios, así se acercó a ella para besarla.

- Puso sus manos en el pecho masculino para alejarlo - ¿Qué crees que haces?

Quiero besar a mi novia, ¿No es que no puedes negarme un beso si lo quiero?

Solo en público idiota… Y no te acostumbres – le dijo empujándolo y volteando la mirada hacia la ventana. Él solo había reído un poco por su reacción para volver de nuevo al camino.

Desde ese momento, recordaba que Sesshomaru, cada vez que estaban en público y se le presentaba la ocasión el le rebaba un beso o dos en una misma tarde. Ella debido a la presencia de tanta gente conocida, o por lo menos, tanta gente que los conocían, y sabían de su compromiso, se veía en la obligación de responder a estos, aunque a decir verdad no era que realmente le molestara que él lo hiciera; al contrario, comenzaba a gustarle. Aunque nunca fueron besos muy pasionales, algunos roces y besos suaves, tampoco podían dar un espectáculo.

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Los dos hombres sentados uno junto al otro en la barra de un fino y elegante bar de de la ciudad, llevaban ya un par de tragos cada uno, y aún después de un rato ninguno se dirigía la palabra. Ambos sabían sobre que iban a hablar esa noche, solo que se encontraban sumergidos en sus pensamientos, quizás intentando predecir el futuro, que a pesar de todo el poder que ambos poseían, era algo imposible. Pero si querían salvar a sus hijos esa era la única forma que tenían de hacerlo, solo esperaban que resultara el plan, de no ser así, probablemente perderían a sus hijos como los recordaban.

Entonces ¿Si crees que pueda funcionar?

No lo sé… - respondió aún pensativo el hombre de los cabellos plateados – lo que pienso ahora es que quizás debimos comenzar antes con esto, así ellos tendrían más tiempo. Pero no creo que seis meses sean suficientes.

¿Dices que crees que los perderemos? – más que una pregunta había sido una afirmación, una muy dolorosa.

Aunque me duela decirlo, sí… Ambos son tan orgullosos que aunque lleguen a enamorarse, les costará mucho admitirlo antes de seis meses de casados.

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Las dos jóvenes salieron en un deportivo nuevo que Hiro había comprado a Kagome, obviamente compró también uno a Kikyo y otro a Sango. Eran tres escarabajos Volkswagen descapotables último modelo, el de la menor en color lila, el de Sango en color rosa y el de Kikyo rojo. Se dirigieron a un club a las afueras de la ciudad, uno que por cierto era muy costoso y solo podían entrar personas importantes. Pensaban encontrarse con Sesshomaru, Miroku e Inuyasha, ya que su padre y el señor Yashamaru habían opinado (casi ordenado) que debían pasar más tiempo juntos y a solas, no solo por apariencias sino también para que se conocieran un poco más. Y que mejor lugar que ese donde no dejaban entrar periodistas.

A llegar al estacionamiento pudieron reconocer el vehículo de Sesshomaru, pero les sorprendió ver también el de Kikyo, ¿Qué hacía ella allí? No lo sabía, pero ya pronto lo sabrían. Bajaron del carro y llevaban con ellas un bolso donde tenían sus toallas, sus trajes de baño, bloqueador, cámara fotográfica y otros implementos que probablemente ni siquiera utilizarían.

Caminaban despacio y con estilo por todo el club, llevándose las miradas de los pocos socios que estaban allí a esa hora de un viernes, aunque seguramente en un par de horas el lugar estaría repleto de hombre y mujeres tanto de sus edades como de otras más avanzadas. Encontraron solo a Sesshomaru y a Miroku sentados en unas tumbonas con un vaso térmico cada uno en sus manos que seguramente contendrían algún licor.

Sango saludó rápidamente a Sesshomaru para luego sentarse en medio de las piernas de Miroku que ahora era su novio. Mientras que Kagome comenzó por besar la mejilla de su amigo, no pensaba ni siquiera saludar a Sesshomaru pero él la miró expectante con una ceja levantada, así que decidió al menos repetir lo que había hecho con Miroku, solo que él volteó el rostro besándola en los labios y la agarró por el cuello para que no pudiera alejarse, por el contrario le cayó encima y él profundizó el beso.

Podía sentir el sabor a Ron que Sesshomaru llevaba en su boca, estaba concentrado, como si lo estuviera bebiendo puro, al principio la mareó, pero enseguida le pareció exquisito y respondió al beso. Cuando él finalmente le soltó y pensaba levantarse la ató a su cuerpo con sus piernas por la cintura. Kagome le miraba asustada ¿Qué le pasaba? Él nunca actuaba así. Mientras todo esto pasaba, Sango y Miroku miraban la escena completamente estupefactos.

No te asustes… Eres mi novia ¿o no? Mejor dicho, mí prometida… ¿Es tan malo que desee besarte?

No es malo, si fuéramos a casarnos por amor, pero no es así… Suéltame – se quejaba intentando zafarse.

Quédate quieta – exclamó elevando el tono de voz.

No quiero, suéltame – se movía inquieta intentando calmarla.

Déjala Sesshomaru – habló la voz masculina de Inuyasha, algo molesto.

¿Ahora eres su defensor?

Sí, lo soy desde que la conocí en Estados Unidos… Tú no la conoces bien, y no puedes imaginarte lo bella que es esta mujer… Ahora creo que no la merecer, ¡Suéltala!

- La soltó para levantarse y hacerle frente a su hermano menor - ¿Crees que te temo Inuyasha? No seas estúpido…

Maldito imbécil – y soltó el primer golpe haciendo enfurecer a Sesshomaru.

Así comenzó la pelea entre estas dos, un par bestias, cada uno tenía su oportunidad de dar un buen golpe, pero Sesshomaru era notoriamente más fuerte que su hermano menor, así que pronto lo tiró al suelo, y no satisfecho con esto se le lanzó encima sin detenerse, e Inuyasha a parte de defenderse lograba dar también un par de golpes acertados. Y en medio de todo esto estaban las tres chicas gritándoles para que se detuvieran y también estaba Miroku buscando la forma de separarlos, hacía muchísimo tiempo que no se peleaban así.

Finalmente uno de ellos hizo al otro caerse de espaldas al otro lado y fue donde pudieron ellos intervenir, Miroku y Kikyo agarrando a Inuyasha, Kagome prácticamente encima de Sesshomaru para apaciguar un poco su coraje e impotencia, mientras tanto Sango estaba demasiado nerviosa y temblaba debido a los nervios y el miedo.

- Su amigo y su hermana mayor intentaban calmar a Inuyasha, mientras tanto ella colocó ambas manos en el pecho masculino para detenerlo mientras lo miraba fijamente a los ojos – cálmate, ¿De acuerdo? No es bueno que te agites así, lo sabes bien – lo regañó pero con tono suave y asustado del verlo así.

- Los ojos de la chica se notaban preocupados y nerviosos, quería partirle la cara a su hermano, sin embargo solo atinó a abrazar con cuidado la estrecha cintura de la chica para refugiar su rostro en el cuello femenino y aspirar su dulce aroma.

Vaya, era cierto… A las bestias solo se les calma con algo de "música" y el delicioso olor de su "presa" ¿eh Sesshomaru? – comentó haciéndose el gracioso una vez que ambos estaban ya tranquilos.

- Entendió perfectamente lo que quiso decir, y deseó estrangularlo, pero sería en otro momento. Desde el mismo lugar se limitó a dedicarle una mirada asesina.

Finalmente Kagome y Sango se fueron a cambiar para ponerse sus trajes de baño, ya que Kikyo traía el suyo ya puesto. Cuando salieron de los baños se fueron directamente a encontrar con los demás quienes estaban ahora charlando tranquilamente como si nada estuviera pasando. La menor de las tres chicas sentía unas inmensas ganas de volver abrazar a Sesshomaru de la forma en que lo había hecho un rato atrás, sin ningún tipo de compromiso ni por apariencia, un abrazo cálido, cariñoso, tierno… Pero como ya antes había decidido, eso era imposible, ella debía mantenerse a distancia de él para no comprometer más a su corazón y a sus sentimientos en aquella relación por conveniencia. Sin embargo, el joven de cabellos plateados parecía haberle leído la mente, ya que mientras ella estaba sumergida en sus pensamientos sintió unos fuertes brazos rodearla por la cintura desde atrás haciéndola regresar a tierra. Finalmente se dio cuenta que ya todos se habían metido en la piscina y solo faltaban ellos dos.

La joven podía sentir el cálido aliento de su prometido en su cuello y en su oreja, cosa que la hizo estremecer. Y las palabras que escuchó de susurros masculinos fueron "vamos al agua" mientras que sus manos grandes se apoderaban del borde inferior de su franela para quitarla y dejar al descubierto un lindo traje de baño lila con negro que beneficiaba a sus atributos. Luego, las mismas manos se encargaron de desabrochar la minifalda y dejarla caer al suelo. Sesshomaru depositó un beso húmedo en su cuello antes de cargarla para tirarla en la piscina sin su consentimiento, y mientras se quejaba y movía para no ser mojada.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:- Fin Capitulo Siete -:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

Bueno, aki está, espero les guste y dejen sus comentarios!! aunque si no les gusta igual dejen sus reviews para saber su opinion!! Nos estamos leyendo... Se les quiere Muchisimo..

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