Hola :D

Por fin termine el nuevo capítulo, espero que les guste.

Capitulo 7:

Regresamos al departamento en seguida. Po me acompañó, abrazándome como si temiera que aquellas personas volvieran a aparecer. Nuestros pasos a penas se escuchaban en la solitaria calle. Po abrió la puerta de su casa, me obligo a entrar primero mientras el cerraba la puerta con cinco cerraduras.

Me quede parada frente a él, quien me daba la espalda. Miraba como sus hombros bajaban con ritmo constante, Po recargaba las manos en la puerta, sus pies estaban separados y su cabeza mirando al suelo. Pensé en acercarme a él…

-¡¿Qué rayos te sucede?!- él se volvió de pronto y me miro con una expresión tan enojada que casi me hace temblar.

Titube, sin saber que responder a eso. El enderezo la espalda y cruzo sus brazos, descubiertos porque me había dado su chaqueta. En su mirada se reflejaba toda la frustración que le había hecho pasar.

-Lo… lo siento- atine a decir en un callado murmullo, una disculpa en realidad patética.

-Tigresa- suspiro él girando el rostro, intentaba con toda su fuerza de voluntad no gritarme- Escucha, te traje aquí para protegerte, no para que te la pases exhibiéndote por todo el lugar.

Obviamente me molesto su comentario, pero ahora yo no estaba en posición de enojarme.

-Ya te dije que lo lamento- repetí indignada.

-Pareciera que no sabes que estás en peligro- dijo él, resoplando como un toro.

-No en realidad no lo sabía- dije, furiosa, mientras arrojaba la chaqueta de Po al suelo.- No me has dicho nada, no sé qué diablos estoy haciendo aquí, ni porque me trajiste. Mi padre ha desaparecido y estoy atrapada en el departamento de un motociclista idiota.

Debo decir que me sentí libre después aquello. Me libere de un gran peso. En el rostro de Po, pude leer el desconcierto que le causaban mis palabras, no esperaba que fuera a estallar en un momento así.

-Tienes razón- dijo Po. Por dentro sentí que debería estar bailando de felicidad, pero no fue así.

-Debí decírtelo antes, pero todo sucedió muy rápido- comenzó a decir Po alzando el rostro- Mira, yo no te habría metido en esto de no haber sido por el libro…

Inconscientemente, volteé a ver mi mochila, en donde estaba el extraño librillo de piel.

-¿Qué tiene que ver el libro? ¿Por qué es tan importante?-pregunte.

-No lo sabes- murmuro él para sí mismo-No lo entiendo, tu padre debió decirte algo sobre esto…

-¿Shifu?- dije a modo de reflejo. Pero Po negó con la cabeza.

-No, tu padre biológico- aclaro el chico, como si fuera lo más normal del mundo.

-No sé dé que me hablas, Shifu es el único padre que conozco-respondí con firmeza, y era cierto. Yo había pasado unos años en el orfanato, pero mis recuerdos no llegan más allá de cuando viví con Shifu.

-No, claro que no- dijo él, otra vez para sí mismo.

-Podrías explicarlo, al menos me debes eso- le recordé. El asintió.

-No sé por dónde empezar- dijo con una risa nerviosa.- Bien, supongo que lo primero es que tus padres y mi madre trabajaban juntos en un proyecto…

Ambos nos sentamos en el sofá. Sentía una emoción extraña mientras Po hablaba, no sabía explicarlo, pero era... reconfortante, e inquietante al mismo tiempo el pensar en eso. Yo sabía, siempre supe que había sido adoptada, jamás negué esa parte de mi historia, pero prefería no hablar de ello. Ahora, por fin, escuchaba algo, tenía información sobre mis verdaderos padres.

-Eran arqueólogos, tus padres- dijo Po- mí madre era antropóloga, ellos eran socios. Los tres especialistas en las leyendas y las ruinas de la antigua China, amantes de los versos y poemas orientales…

No podía evitarlo, cada palabra me recordaba a Shifu, un historiador apasionado por la cultura oriental, China específicamente.

-Ellos realizaron múltiples investigaciones-continuo el chico, por accidente recargo su brazo en mi espalda, pero con todo esto a penas nos dimos cuenta- viajaban muy seguido, casi podría decir que vivían allá.

-Yo tenía tres años cuando todo se salió de control- dijo. En sus ojos verdes pude percibir un halo de tristeza, definitivamente le costaba hablar de eso con alguien.

PO_

-Era muy pequeño para entenderlo- dije con la voz temblorosa. En lo personal odio hablar, o siquiera pensar en estas cosas, pero le debía la verdad a Tigresa.

Ella me miraba con atención, escuchaba cada palabra que decía sin perder detalle. Qué bueno, porque era en este punto cuando se ponía complicado dar explicaciones que no sonaran a novela de Dan Brown.

-Una vez los escuche hablando, llevaban años trabajando en un proyecto, algo que revolucionaria el mundo- dije, apretando los ojos, para recordar. Jamás lo podría olvidar, cada detalle, la casa de los padres de Tigresa, los tres adultos con rostros nerviosos y expresiones culpables. Estaba lloviendo afuera, mi madre me cubrió con un impermeable y mi padre me llevo a casa. Mientras mi mama se quedaba encerrada en aquel lugar.

-Dijeron haber descubierto la cura a todos los males- dije, Tigresa se acerco mas, como si de pronto buscara mi protección, aunque en realidad era yo quien necesitaría consuelo. Me alegraba tenerla cerca en esa parte de la historia.

-Mi padre me llevo a casa, me dijo que cuando llegara mama todo saldría bien- la imagen de mi padre arropándome en la noche regreso a mí. Su rostro joven fingiendo tranquilidad, prometiendo un paseo al parque, garantizando el regreso de mi madre…

-Le creí. Pero esa noche mi madre no regreso, ni nunca más. Al día siguiente, por todos los periódicos y noticieros apareció el desafortunado accidente. Un automóvil se salió de la vía, en la tormenta término estrellándose contra las barras de contención del puente de salida de la ciudad. Nadie sobrevivió

Tigresa se tapo la boca, lanzo un suspiro de horror. Decidí levantarme, me acerque a un archivero que tenia junto a la sala de TV. Me puse a hojear un momento, encontré un grueso álbum, lo saque, estaba polvoriento.

Tigresa arqueo la ceja, notablemente confundida. Me senté a su lado y abrí el álbum en la primera hoja, había una página de periódico, decía:

Tragedia en el camino

Junto al desafortunado titular se encontraba una fotografía: Un automóvil, Ford 1999, se encontraba totalmente en pedazos, en la monótona foto se apreciaba un poco de humo saliendo. El automóvil se encontraba en medio de un grupo de arboles, troncos llenos de astillas, derribados. Sentí mis ojos arder al ver aquella imagen. El vidrio estrellado se alcanzaba a divisar tres sombras inertes en el interior del vehículo.

-Al día siguiente acompañé a mi padre a la estación de policía, no me dejaron entrar, pero la expresión en su rostro me lo dijo todo.

Sentí el cuerpo de Tigresa presionar más contra el mío, era un tacto cálido, tierno, que lograba que mantuviera la calma en aquel momento.

-Mi padre recogió algunas cosas, cosas que sobrevivieron al accidente…

No era mi intención hacer una pausa, pero tenía que. El ardor en la garganta era demasiado para seguir, me detuve un instante.

-Entre esas cosas esta tu libro, el de piel…

-Po…- dijo ella con un suspiro, cansada, harta, aliviada….

-Yo, no entiendo nada- dijo mirándome directo a los ojos.

-Tarde años en entenderlo-confesé.

-Pero, ¿Qué es el libro?- me preguntó, su curiosidad había vuelto, y esta vez tuve que responder- Ahí solo hay leyendas, movimientos, y un dibujo…

-Era su diario de campo- respondí.

-¿De tu madre?- me dijo, estiro la mano hacía la mochila para devolverme el libro.

-No, Tigresa- rechacé su ofrecimiento, ella me miro mas desconcertada que nunca- era de tu padre…

TIGRESA_

¿Qué quieren que diga? Me tomo por sorpresa.

No sé si entonces debía sentir algo, tristeza, rabia, asombro, felicidad, emoción por estar inmersa en algo así, pero no. No sentí nada, de pronto todas las emociones se habían ido, en su lugar dejaron un destruido cuerpo adolescente.

¿Confundida? Si.

¿Preocupada? Por su puesto.

Pero no era suficiente, estoy segura de que debí haber sentido algo más que autocompasión. Ni siquiera eso, por algún motivo en ese momento me importaba un rábano lo que me pudiera suceder.

Tal vez fue el recuerdo de que Shifu en realidad no era mi padre. Tal vez me sentí vacía por la ausencia de mis padres. Puede que sintiera emoción al saber de ellos, felicidad de tener una pertenencia suya, no fue así….

La desaparición de Shifu había sido solo el principio de todo… Y el libro había sido el final…

Ay, yo adelantándome otra vez…

-Puedo mostrarte- Po recargo su mano en mi hombro, sacándome de golpe de mis oscuros pensamientos.

El chico de cabello negro tomo mis manos y abrió el libro, su tacto era cálido, suave a pesar de sus manos duras, hechas para el trabajo. Me mostro un par de páginas en donde el autor del libro (mi padre) se mencionaba a sí mismo, no su nombre, pero hablaba en primera persona

"He pasado los últimos días en Beijing, hermoso lugar, la cultura me asombra, su arquitectura, lengua… de la cual a penas domino 'Hola' y '¿Sabe en donde queda el baño?' Por un par de días me he dedicado a buscar a un traductor, alguien me pueda entender bien el español y que, por supuesto, domine el mandarín… "

Otra cita, un párrafo, ni eso, apenas un par de renglones con palabras que logran sacarme una sonrisa:

"Dicen que los ángeles tienen una gran inteligencia, pues lo he comprobado. Ella habla más de cinco idiomas, incluido el español ¡Soy el hombre más afortunado del mundo!"

Continuara…

Espero que fuera de su agrado :)

Ya saben que pueden dejar sus reviews con dudas, comentarios, sugerencias, lo que sea es bienvenido aquí :D

Hasta la próxima :3