El Jinete del Furia
Con las semanas que siguieron su curso, Hiccup ya no creyó que Camicazi estuviera de vuelta en aquella isla, pero eso ya no le importaba del todo. Con Chimuelo recuperado completamente ambos comenzaron su entrenamiento de Jinete y Dragón. Primero se empezaron a conocer en el aspecto del montaje, la sensación de llevar alguien en el lomo en un dragón era algo nuevo en Chimuelo; ayudaría a forjar una confianza fuerte.
En el proceso Hiccup aprendió muchos puntos débiles de los dragones, y entendió mejor sus fortalezas y aptitudes. Chimuelo al ser el primer Furia Nocturna que hacia contactó con un vikingo, y siendo él quien aprendía de su especie, era algo que apreciaba de corazón. Lo veía como una bendición de los dioses por su dedicación como vikingo.
Cada mañana desayunaban y después entrenaban y perfeccionaban lo que ya sabían. El castaño había creado una silla con musgo y corteza de árbol, trato de hacerla lo más cómoda posible tanto para él como para su amigo. Montarlo no debía ser cansado si lo haría por varias horas al día.
En su entrenamiento pasaron por muchos problemas de coordinación, entendimiento y sobre todo de vuelo. Chimuelo no estaba preparado en un inicio para tener un jinete, acostumbrado a volar libre le resultaba incomodó tener alguien en su lomo que lo dirigiera. Pero esa gran amistad que tenían, y esa disposición de entenderse los llevo a dominar el vuelo en muy poco tiempo.
Cuando menos lo pensaron ya estaban sobrevolando la isla. Hiccup sentía una libertad como nunca antes hubiera podido apreciar. Estar en el cielo, surcando las nubes y observando el infinito horizonte su cuerpo sentía como si él fuera quien tuviera las alas. En vez de eso extendió sus brazos en su primer vuelo para percibir todas esas sensaciones nuevas, y en ese momento descubrió que había nacido para eso. El tenía un espíritu de dragón como su madre, y aunque ya no fuese Hooligan él se convertiría en un grandioso jinete.
Para en la tarde los amigos estaban en su valle, que tomaron como hogar, aclimataron ese punto de la isla para vivir. Hiccup con su ingenio y habilidad para construir creó una tienda con unas grandes hojas de palmera, ramas y demás cosas que encontró que le ayudaran; se creó una cama con musgo, cavo un pozo pequeño para la hoguera, y otras cosas que se le ocurrieron para no sufrir por la intemperie.
—Creo que debemos pasar al siguiente nivel —habló entre mordiscos a su pescado—. Debemos volar por la noche, probarnos en un ambiente diferente.
Chimuelo que tragaba unos camarones que habían atrapado mar adentro, con una red que había tejido, observaba curioso a su amigo.
—¿Qué dices, amigo?
El Furia Nocturno asintió ligeramente, como dudando de ser una buena idea pero cuando algo se le metía en la cabeza al vikingo nádalo hacia cambiar de opinión. Pero considerando como le encantaba volar por las noches, lo cual hacia solo, quiso que su amigo sintiera esa emoción nadar entre las estrellas.
—Bien, esta noche lo haremos.
Chimuelo asintió.
—Aunque primero quisiera ir a un lugar.
Hiccup que actualizaba su mapa dibujaba una pequeña isla al norte de su ubicación, no muy lejos pero que les llevaría un par de horas arribar. Ese lugar no era de nadie, incluso se decía que era otra isla de dragones que por razones desconocidas nadie visitaba. Quería saber que tenía ese lugar como para no ir, tener otro lugar donde domar dragones.
Las palabras de su padre eran escasas cuando le preguntaba sobre el tema, solo le mencionó una vez que en ese lugar se rumoreaba había una maldición. Quería corroborar si esos mitos eran ciertos, porque a entender de Bocón en ese lugar descansaba un dragón legendario conocido como el Rompehuesos. La excitación de conocer a uno de los dragones legendarios le daba por querer salir en ese momento de Isla Dragón y emprender el viaje aquella isla. Pero se contuvo, se dio su tiempo de preparar lo que necesitarían, no quería que por su motivación corrieran algún peligro.
Una vez que tenía todo lo esencial en una bolsa, que encontró en el bosque —seguramente de alguno de sus compañeros de elección—, montó a Chimuelo que con una palmada en su costado supo tenían que emprender el viaje.
—Nunca me cansare de esto —dijo, con una emoción evidente.
Chimuelo elevó el vuelo con una destreza que habían ganado con el tiempo de práctica, y que les costó semanas de paciencia y golpes. Se estabilizaron y emprendieron el viaje hacia la isla que Hiccup tenía marcado en su mapa.
Mientras volaban el vikingo se dejaba acariciar por las suaves brisas del viento que soplaba en contra suya. La sensación era sin igual y no había mejor momento para él que el volar en Chimuelo, que por su parte parecía más familiarizado por tener alguien montado en su lomo; algo que les costó varias caídas y moretones.
Pasado un tiempo Chimuelo divisó algo a lo lejos, y con un ligero movimiento de su espalda alerto al vikingo. Hiccup sujetó su catalejo y lo colocó frente a su ojo, a la distancia pudo ver un par de Drakkar surcando las agua e iban en su dirección. Puso su atención en las velas negras y vio el símbolo de los piratas, si los veían no los dejarían en paz. Un furia nocturna sería algo tentador de capturar.
—Amigo, elevemos el vuelo.
Le apuntó a unas nubes que estaban sobre ellos, aquellas motas blancas serian su perfecto escondite. Chimuelo se colocó detrás de las nubes en un ángulo lo que le permitiría a Hiccup ver a los piratas sin ser descubiertos. El vikingo se percató que el navío estaba repleto de rufianes de mala muerte, y lo peor era que estaban muy cerca de la isla dragón. Si no fuese porque su rumbo estaba marcado varios grados a la derecha estaría preocupado.
Con una acaricia en el costado de Chimuelo le indicó que siguieran su camino, no debían perder tiempo con piratas. El dragón hecho un vistazo a los hombres en los navíos y con un bufido emprendió el vuelo de nueva cuenta.
Hiccup comenzó a preguntarse muchas cosas con la presencia de los piratas, y su memoria lo llevo hacia la intromisión de los Marginados en la isla dragón. ¿Acaso esos eventos tendrían algo que ver? Sacudió su cabeza, estaba delirando con eventos que no tenían nada que ver. Los Marginados fue hace poco más del mes como para que tuviera que ver con los piratas, hombres con los que no se llevaban nada bien.
Al llegar a la isla que Hiccup deseaba explorar, reconocieron el terreno desde el aire. Aquel pedazo de tierra estaba inhabitado, era una isla de puras rocas que sobresalían unos sobre otras, creando planicies sin nada de vegetación. Un lugar con poco para esconderse, y nada para sobrevivir. Esto llamó la atención del vikingo que hizo que su amigo descendiera para inspeccionar la pequeña isla, no creía que fuesen a tardar y con la próxima llegada de la nueva luna debían alistarse para su nuevo reto.
—¿Una vuelta y nos vamos?
Chimuelo asintió y camino a un costado de su amigo. Ambos miraban a un lado para abarcar mayor terreno, pero no había mucho que ver ni inspeccionar.
—En este lugar no hay nada —el vikingo miraba un pequeño mapa que había colocado en su antebrazo rodeado de un pedazo de cuero—. No creo que aquí viva un legendario dragón, ni mucho menos que este maldito el lugar.
Siguieron su camino cuando Hiccup resbaló por una pendiente se deslizo por el suelo rocoso, Chimuelo asustado lo siguió para tratar de atraparlo. Tanto el vikingo como el dragón terminaron en una planicie que daba hacia el mar en un acantilado.
El vikingo se sacudió la cabeza en un intento de no caer en el desmayó, Chimuelo se le acerco y lo olfateo de pies a cabeza ocasionando cosquillas en el castaño.
—Amigo, estoy bien —dijo entre risas.
Se incorporo y observo el extenso mar azul que tantas veces había apreciado desde los acantilados de Berk, o en las playas cercanas. Ese extenso terreno de agua que tantas veces soñó con surcar sobre un dragón como un jinete de su tribu. Se podría decir que había conseguido la mitad de aquel sueño de pequeño.
—¿Dónde estamos, Chimuelo?
El dragón se encogió de hombros al no reconocer ese pedazo de tierra, y lo particular de ese lugar era la forma de la planicie. No parecía del todo natural, como si alguien ya hubiera vivido en ese pedazo de la isla.
En la distancia observaron una gran roca en la orilla del acantilado, su forma peculiar en triangulo los hizo acercarse. Hiccup se aproximó a la rugosa superficie y observó que estaban unas runas talladas. Leyó el contenido y se quedó perplejo por lo que sus ojos interpretaban en la escritura.
—Hiccup Horrendo Abadejo II.
Chimuelo no entendía porque tal sorpresa y su forma de mirar a su amigo lo dejaba muy en claro, pero lo que fuese debía ser algo importante. Hiccup se giró a su amigo y lo vio observarle con interés por saber porque de su asombro.
—Mi nombre completo es Hiccup Horrendo Abadejo III —con la noticia Chimuelo desencajó su mandíbula por el asombró—. No creo que pueda tener relación con este nombre, ¿cierto?
Permaneció varios minutos viendo la escritura: Aquí yace el primer Jinete de Dragón, Hiccup Horrendo Abadejo II. Esas pocas palabras lo dejaron perplejo, su padre en varias ocasiones le menciono a su abuelo y el nombre no era para nada el que estaba en la roca; ni el padre de su madre tenía ese nombre. Pero si le habían puesto aquel nombre con el número tercero al final solo debía significar que un antepasado de él había sido el segundo Hiccup.
Sentado frente a la roca el vikingo estuvo minutos pensando en aquel antepasado suyo, si es que lo fue. La única persona que podría responder a sus dudas era su padre, pero siendo un desterrado no podía ir a Berk y simplemente aparecer frente al jefe de la tribu y preguntar.
Cuando observó que el velo de la noche caía se levantó de su lugar. Debía saber porque esas tierras estaban prohibidas, y sobre todo porque había una roca con su nombre grabado salvo por el número al final.
—Debemos partir, amigo.
Montó a Chimuelo y emprendieron el viaje con el sol a sus espaldas perdiéndose en el horizonte. La noche cayó sobre ellos en pleno vuelo, para ese momento la cabeza de Hiccup estaba despejada casi en su totalidad del tema de la roca. Volar le sentaba bien para eliminar cualquier pesadez o preocupación.
—¿Qué dices, practicamos algunos movimientos.
Chimuelo se quejó por el atrevimiento de su amigo, un mal cálculo en sus acrobacias y podrían meterse en peligro con la noche y su obscuridad.
—Nada elaborado, lo prometo.
El furia nocturna lo pensó por varios minutos hasta que con un rugido suave afirmo estar de acuerdo. Motivado y queriendo borrar de su mente por completo la intriga de la isla, Hiccup sujeto con fuerza la cuerda con la que se sujetaba y daba órdenes a su dragón.
Preparados para las maniobras el vikingo hizo que su amigo diera un par de vueltas en vertical, nada que no dominaran para ese momento. El reto radicaba en que ambos debían ser agiles en el resguardo de la noche, perfeccionar sus movimientos y no ser descubiertos. El principal ataque de un furia nocturna era si habilidad de perderse en las sombras del cielo nocturno.
Practicaron algunos movimientos y la mayoría los ejecutaron con destreza; quizás algunos con torpes movimientos, pero los perfeccionarían. Cuando tuvieron suficiente emprendieron el viaje a casa, su refugio en el pequeño valle en la isla dragón. Ese pedazo de tierra se convirtió en el hogar de ambos por un par de meses en que tuvieron que convivir.
En su viaje de regreso a casa algo llamo la atención de Hiccup, un destello sobre la línea que dividía el cielo del mar, pero que en la noche se desvanecía salvo que reconocía que allí estaba. Uso su catalejo para echar un mejor vistazo, lo que presencio fueron los Drakkar de los piratas que atacaban uno mercante de la tribu de los Cabezas Cuadradas. En su interior surgió la necesidad de ayudarlo, ver que los hombres desarmados del Drakkar mercantes no podían hacer nada contra los piratas era algo que no podía dejar pasar.
—Necesitamos ayudarlos, Chimuelo.
El dragón gruño molesto por el nuevo atrevimiento de su jinete, pero reconocía que también quería desasearse de aquellos hombres indeseables.
—Sé que no estamos listas, pero tenemos dos ventajas —dibujo una media sonrisa—. Es de noche, y eres un furia nocturna.
El dragón gorgoteo riendo por el comentario soez de su amigo, y asintió decidido a emprender la peligrosa labor.
—Bien, creo que nos saltaremos unas cuantas semanas de entrenamiento —se sujetó de su amigo y le acaricio lo que debía ser la mejilla— ¡Vamos!
Hiccup y Chimuelo emprendieron su aventura a una gran velocidad. No tardaron el estar sobre los Drakkar, pero antes reconocieron la situación. En los Drakkar de los piratas se encontraban la mayoría de los marinos transportando lo que acababan de robar del barco mercante. En el que estaba rodeado, los mercantes estaban en fila arrodillados y amarrados de pies y manos siendo vigilados por unos cuatro piratas.
—Bien, para alejar a los piratas de los mercantes debemos destruir un Drakkar primero —el castaño comenzó a idear su plan— Cuando estén distraídos me dejas caer en la cubierta del Drakkar mercante, quiero que los hostigues y cuando veas que he liberado a los mercantes hunde el segundo navío.
Chimuelo afirmó comprendiendo el plan y gustándole en su totalidad.
—¡Hagámoslo!
En los navíos los piratas con la guardia baja acomodaban cajas y otros objetos en la cubierta de sus barcos. Estaban bromistas y de un buen humor por su reciente atraco a los mercantes, pero cuando escucharon un chillido agudo y prolongado supieron que estaban en peligro.
"Furia Nocturna" gritó unos de los piratas apuntando hacia cualquier parte del cielo. Y en un ataque certero del dragón su plasma dio directo en el casco del Drakkar creando un gran hueco por donde el agua se comenzaba a filtrar. En un segundo ataque envolvieron en llamas las planchas de madera con las que unían los Drakkar con el de los mercantes. Hundiendo un barco y no permitiendo que se abordaran el mercante, Hiccup fue dejado por Chimuelo en la parte trasera del Drakkar mercante. El furia nocturna emprendió el vuelo y con su característico sonido comenzó a hostigar al segundo barco que asustados comenzaron a lanzar flechas con su arcos.
—Suerte que estos piratas no tengan balistas.
Con total sigilo el vikingo fue en dirección hacia los mercantes sometidos, sus opresores estaban ocupados lanzando flechas a diestra y siniestra. Cuando estuvo cerca del primer hombre le hizo una seña con su dedo índice sobre sus labios para que guardara silencio, uso su daga en las sogas sobre las manos y pies de los mercantes y uno a uno los fue liberando.
—Ahora, contra los piratas.
Los mercantes y el vikingo se lanzaron contras los cuatro hombres que no se habían percatado de la liberación de sus prisioneros. No tardaron en someterlos. Cuando los hubieron apresado Hiccup alzo sus brazos para indicar a Chimuelo que era el momento. Con otro ataque certero el dragón hundió el segundo navío.
Los Cabezas Cuadrada se miraron entre ellos al ver como a su señal el furia nocturna había hundido el navío de los piratas. Algunos se preguntaban si solo había sido una coincidencia, pero al no reconocer al vikingo como uno de sus tripulantes la pregunta fue en cómo había llegado.
—¿Quién eres? —preguntó el capitán.
—Solo un amigo.
Hiccup camino hacia la borda y sin pensarlo se dejó caer al mar, pero no se escucho que salpicara el agua. Los mercantes corrieron hacia el borde y en ese momento Hiccup montado en su furia nocturna salieron disparados hacia el cielo nocturno, dejando asombrados a los Cabezas Cuadradas. Los trataron de localizar por el cielo, pero nunca dieron con sus salvadores.
En el valle Hiccup saltaba de emoción junto con Chimuelo, festejaban su primera misión completa y satisfactoria. Aunque por el momento no se pudieron a pensar en lo peligroso que pudo resultar la tarea.
—Por fin, me siento como un verdadero jinete.
Encendieron la fogata para darse calor en aquella noche fresca, Hiccup le lanzó un par de pescados de su amigo y el coloco uno sobre una vara en punta, que clavó en la tierra cerca del fuego. Estaba tan contento que esa noche pudo dormir con mucha tranquilidad junto a su amigo sin esperar lo que los días siguientes le preparaban.
XX
Los días siguientes Hiccup y Chimuelo fueron testigos de mucha presencia de piratas y marginados por aquellos mares. Esto llamó la atención del vikingo, no entendía porque aquellos rufianes estaban tan lejos de sus terrenos, pero sobre todo porque atacaban a los barcos que surcaban esas aguas. Lo único que pasaba por su cabeza es que algo los estaba empujando hacer esas locuras, unas que los podrían llevar a una guerra.
Hiccup reconoció que si iban a salvar a los barcos de los piratas o marginados debía ser cuidadoso. Si alguien lo llegaba a reconocer sería muy peligroso, y ni mencionar que supieran donde descansaban. Por tales motivos el vikingo se creó una máscara de barro que logro hacer con el fuego de Chimuelo, no era resistente a los ataques y olía feo, pero eso solo servía como protección de su identidad.
Y de ese modo ambos salían cada mañana, tarde y noche a patrullar las aguas distantes como cercanas. En un par de semanas habían salvado a ocho Drakkar, y para Hiccup eso era gratificante de muchas maneras. Una era esa destreza y entendimiento que iba adquiriendo con Chimuelo, se estaban convirtiendo en unos maestros del combate dragón-jinete. Aunque el vikingo reconocía que la mayoría de sus victorias se debían a su dragón, y que el necesitaba un adiestramiento como los que recibían en su isla los jinetes.
En aquella mañana patrullaban las aguas de los Bog Burgalrs, Hiccup sintió la necesidad de ir a la isla madre de la tribu, ver si Camicazi estaba bien y sana. Se sintió mal por no haberlo hecho antes, por lo que estaba por decidir ir a la isla de su amiga cuando vio que en la lejanía un Drakkar estaba siendo atacado por otros de velas marrones.
—Marginados.
Hiccup iba dar la orden a Chimuelo de atacar cuando vio que el barco que estaba siendo atacado estaba custodiado por tres dragones. Con su catalejo echó un vistazo para ver a los jinetes que montaban a los dragones; perplejo visualizo a Patán montado en un Pesadilla Monstruosa. Ese tipo de dragón lo llevo directo a convertirse en un jinete, luego vio a su mejor amigo Perro Descerebrado sobre un Trueno Tambor. Pero quien le hizo caer la quijada fue el jinete montado sobre un Nadder.
—Astrid —pronunció casi sin aire.
La rubia y sus compañeros estaban teniendo problema para someter a los barcos. Eran bastantes barcos y solo tres Jinetes, sin mencionar que los Drakkar de los marginados estaban bien equipados para vencer a los jinetes de Berk. Con sus balistas lanzaron sus proyectiles, pero no a matar sino para capturar. Con cadenas sujetas a los sobrestantes fueron sometiendo los dragones de Astrid, Patán y Perro descerebrado. Atrapando cuello y patas los dragones estaban imposibilitados al ataque, y sus jinetes por igual.
—Debemos ayudarles, amigo.
Chimuelo afirmó sin dudar, sentía la preocupación de su amigo por aquellos jinetes. Además, el dragón quería ayudar a los suyos de ser asesinados por los vikingos marginados. Hiccup se colocó la máscara, la sujetó bien para que no se cayera, y con una palmada en la cabeza de su amigo emprendieron la embestida.
Con su típico sonido agudo de ataque provocó un terror en los vikingos en los navíos que miraron al cielo atónitos por un furia nocturno en el día. Esa expresión la habían visto muchas veces Hiccup y Chimuelo. E incluso Astrid y sus compañeros colocaron el rostro desencajado por escuchar a un furia nocturna.
—Venga, amigo, esto es diferente a lo que hemos hecho, pero estamos preparados.
Nunca habían enfrentado a una cantidad grande barcos enemigos, y menos con armamento militar, pero eso no los hizo retroceder. Aprovechando el terreo infringido en los marginados, jinete y dragón sobrevolaban a centímetros del agua para no ser descubiertos por los vikingos. Pasando por debajo de las cubiertas eran invisibles por el momento, por tal Hiccup pidió a Chimuelo que lanzara su fuego sobre el agua.
Un vapor fue emergiendo entre los barcos imposibilitando la vista de un Drakkar a otro. Con esta ventaja Hiccup y Chimuelo salieron de su posición, y con la habilidades del furia nocturna —una vista aguda—, atacaron los sobre estantes que tenían atrapado a los dragones de sus amigos. Una vez liberado escucharon como estos comenzaban atacar a los marginados.
—Estos tienen protección en la parte superior del casco —aquel punto era dónde hundían los Drakkar ordinarios—. Talvez con un ataque constante desde la cubierta los podremos hundir, amigo.
Y con su gran velocidad se posicionaron sobre uno de los Drakkar y lanzaron ráfaga tras ráfaga de fuego en los navíos desde arriba. Los constantes ataques de plasma fueron incendiando y haciendo hoyos en el navío hasta que llegaron a la parte baja del casco. El agua se comenzó a infiltrar y el barco fue hundiéndose junto con sus tripulantes que se lanzaban al mar.
Ese procedimiento lo repitieron en varios navíos más y cuando el vapor se disipó Hiccup vio como Astrid les apuntaba, acto seguido imitaron su modus operandi para hundir a los barcos. El ataque coordinado de Hiccup y sus compañeros de isla hicieron que los Drakkar de los marginados emprendieran la retirada.
Una vez que lograron la victoria, y sin que Hiccup lo esperase, Astrid se le aproximó con mucha intensidad en su mirada. Se notaba que no estaba convencida de que él fuese un amigo, y le extrañaba que un vikingo que no fuese de Berk estuviera montando a un dragón; especialmente un furia nocturna.
—¿Quién eres?
—Hic… —estuvo tentado en confesar su identidad, pero no era el momento—. Solo un jinete solitario.
—No existe ese tipo de jinetes —Astrid sacó su hacha detrás de su espalda y lo amenazó—. No en estos archipiélagos.
—Considérame el primero —trataba de que su voz sonara diferente, algo que le facilitaba la máscara de barro.
Astrid alzó una ceja por su comentario, se notaba en su pose de líder. La joven vikinga lo miraba de pies a cabeza, al igual que su dragón, cuando sintió que estaba viendo su cintura Hiccup tapó la daga que había encontrado. Si en realidad era de ella lo reconocería y por consiguiente lo descubriría como el jinete.
—Eres al que conocen como el jinete del furia —Patán llegó junto a su amigo con rostro extasiado—. No lo puedo creer, por los dioses, eres tú.
—¿Jinete del furia?
—Ronda la noticia de un misterioso jinete que monta un furia nocturna, y que está salvando a los navíos en peligro —explicó Perro—. ¿Nos podrías decir quién eres?
—Creo que eso será imposible.
Astrid por su parte estaba con el ceño fruncido, aun con su vista clavada en su cintura. Estaba claro que capto que estaba escondiendo algo, y por tal lo mejor sería irse antes de ser descubierto.
—Bueno, lo mejor será que me retire.
—¡No espera! —gritó la rubia, una vez que emprendieron el vuelo.
Trataron de alcanzarlos pero su velocidad superaba por mucho a la de los dragones que poseían. No tenían la mínima posibilidad de que pudieran alcanzarlo y atraparlo, por lo que cuando se sintieron seguros bajaron la velocidad. Hiccup se echó de espaldas para mirar el cielo, esperaba que Astrid no se hubiera dado cuenta de su daga. Se quitó la máscara y sonrió, de nuevo la había visto y lucia igual de hermosa a como la recordaba. Su uniforme de jinete acentuaba su figura, y esa hacha la hacía lucir sexy.
—Bueno, amigo, nos merecemos un descanso.
¡Hola!
Un nuevo capitulo que nos va acercando cada vez más al inevitable encuentro de Hiccup y Astrid, ademas de adentrarnos a un nuevo arco argumental. Espero que por lo que vamos de la historia les siga gustando, este capitulo sirve más que nada de transición. En mi mente tuve la idea de hacerlo un poco más extenso, mínimo otro capitulo con esta temática del Jinete, pero para fines prácticos creo que es mejor con solo este capitulo. Ansió poder llegar al nuevo arco que tendrá mucha más acción y aventuras, espero hacerlo bien para que les guste jajaja.
Reviews:
Jorge 4: Suelo ser de los que se dan su tiempo en la historia, me encanta que todo lleve un trasfondo y un porque. No quiero ni suelo avanzar muy rápido, a menos que sea necesario. Espero mantener un buen ritmo y que todo vaya hilándose bien, y ojala seguir teniendo tu apoyo n.n Saludos desde México.
KatnissSakura: Gracias por tus palabras, espero seguir manteniendo la historia interesante. Saludos.
Navid: Gracias, mi idea es que mi historia tenga como base la original. Espero hacerlo bien y que los detalles te sigan gustando.
the-rider-sel: Muchas gracias por tus palabras, es un honor que te este gustando mi fic. Daré lo mejor de mi para que te siga encantando, y si, pronto habrá un rencuentro entre Hiccup y Astrid. Uno mejor que este que es el primero :D
Videl.S.S: La respuesta la tendrás en un par de capítulos jejeje, antes sucederán un par de cosillas. Y no te preocupes, Hiccup pronto volverá a encontrarse de mejor manera con Astrid. Confía en mi jajajaja.
En verdad que les estoy agradecido por el apoyo, daré lo mejor para traerles una gran historia que les emocione. Mientras nos seguimos leyendo, les deseo un buen fin de semana y hasta el próximo capitulo: Bog Burgalrs.
Sin más por decir
Au Revoir.
