*SPOILER SOBRE LA FINAL DE TDA, NO LEER SI NO SE VIO AUN* Siiiiiiii ganó Duncan ! :D Se sabia de todos modos... pero verlo en español fue lo mejor. ¡Como me reí!
*FIN DEL SPOILER*
DOS MESES! SI GENTE! EL JUEVES LA FIC CUMPLIÓ DOS MARAVILLOSOS MESES! No lo puedo creer. Pasé de estar sentada un día extremadamente aburrida a este proyecto DI-VI-NO. No saben CUANTO lo aprecio, sin ustedes esto serian solo palabras vacías. Gracias a todos. Simplemente.
Bueno, vamos al capitulo: aaaaaaal fin lo puedo subir! Ayer estaba casi terminado, pero hoy no podía ponerme en ningún momento y terminarlo de una vez! Bueno, en cuanto al contenido: TENGO MIEDO, Y MUCHO. Por favor, después de leerse, si comentan sean amables xD Acepto sugerencias de todo tipo!
En cuanto al capitulo siguiente: Bueno, hace bastante que vengo pidiendo paciencia y mente abierta. Va a valer la pena para lo que sigue. Créanme, no las voy a dejar insatisfechas la semana que viene.
Ahora que digo semana que viene: Esta semana vuelvo al colegio... Por lo que es muy probable que me MATEN. Así que... Espero poder subirlo, por que me va a llevar un buen tiempo y quiero que me quede bien. Voy a intentar, pero no prometo nada.
Sin mas que decir: Acá esta el capitulo 7! Disfruten y comenten! ;D
OoOoOoO
Ya era martes, y mis días de libertad se acortaban cada vez más. Graham se había ido a trabajar, como de costumbre. Desde el incidente del sábado era muy cautelosa con respecto al grillete, perdón… el anillo: siempre lo tenía puesto en su presencia, pero al primer momento que tenía me lo sacaba y guardaba en el bolsillo, especialmente en presencia de Duncan.
Eran las 11 de la mañana. Me encontraba bajando las escaleras para dirigirme hacia la puerta de entrada de mi edificio. ¿Razón? Duncan me había enviado un mensaje un tanto extraño: "Estoy en la vereda (*Acera*). ¿Podes bajar un minuto?" Tan poca información me había asustado un poco, temía que algo le hubiese sucedido. No dude en bajar de inmediato.
La puerta de vidrio totalmente cristalino me dejaba verlo perfectamente: se encontraba dándole la espalda al lugar, con una remera gris topo que marcaba su estructurada silueta. Abrí la puerta y me dirigí hacia él, que al escuchar mis pasos se dió vuelta para saludarme con una tranquila sonrisa. Y estando a un paso de distancia, me tomó ligeramente con su mano en la cintura y me beso la mejilla.
- ¿Y? ¿Estás lista?
- ¿Para qué… se puede saber?
- ¿Cómo que para qué? ¡Para inscribirte en el casting! Hoy es el último día, y estoy seguro que ayer no fuiste.
- ¿Para esto me hiciste bajar tan preocupada?
- ¿Por qué ibas a estar preocupada?
- Porque… Porque… -No se me ocurría ninguna respuesta coherente y que no sonara estúpida- No importa… El tema es que… No estoy muy segura de hacer esto… No sé si tomar una decisión tan precipitada este bien.
- Vamos… ¿No vas a perder una oportunidad como esta, no? ¿Dónde quedo la Courtney jugada que conocí antes?
- Maduró Duncan… se dió cuenta de las cosas que son importantes en realidad y de las que son imposibles. Nunca voy a poder ganar ese casting… No voy a ganar ni siquiera para barrer el piso del teatro. Las chicas que compiten tienen años de práctica, y son más jóvenes que yo. Resultado: Tienen el triunfo asegurado… ¿Y cuáles son mis posibilidades? Nulas.
- ¿Ya terminaste? Por favor Courtney… No me hagas empezar a contradecirte. Acá no se trata de posibilidades, se trata del corazón que le pongas. Lo intentas, y si no llegas… bueno… sabes que diste lo mejor de vos. Pero no desaproveches la oportunidad.
- ¿Y quedar como una perdedora? Ni loca.
- Mmm… ¿Tenes miedo?
- -El maldito sabia donde pincharme para que reaccionara- ¡No! Por supuesto que no.
- ¿Entonces? Vos y yo sabemos perfectamente que si practicas este mes vas a dejar a todas las otras en ridículo… ¿No queres volver a sentir la gloria, Court, como antes?
No contesté. Realmente quería ganar y probarle al mundo que la vieja Courtney Gallagher seguía viva. Que nunca había desaparecido, y que su flama interior nunca se había apagado. Pero era difícil, y tendría que entrenar mucho, elegir la canción perfecta y lidiar con todos los demás problemas que ya tenía.
- ¿Y Courtney? Si me decís que no, me voy a ver obligado a falsificar tu firma. Sabes que me sale perfecta esa parte, y que soy muy capaz de hacerlo.
- Esta bien… no va a ser necesario. Vamos a anotarme, aunque me voy a arrepentir después.
El deseo le había ganado otra vez a mi conciencia. Últimamente, era él el que me manejaba… Aunque lo había mantenido bastante detrás de los limites, por suerte.
- Emm… ¿Vamos en auto? -Inquirí-
- Preferiría caminar. No hay prisa.
Acordé con la idea de caminar, sería más placentero y relajante. Además, me daba más tiempo para charlar con Duncan. Caminábamos bastante ralentizados, disfrutando de lo poco que se podía ver de la ciudad. Charlábamos, solo eso. Era increíble como algo tan simple como los diálogos que compartíamos podían llegar a interesarme tanto.
Nuestra confianza crecía a cada palabra, borrándose así la timidez. Esto es lo que estaba esperando: Muchas confianza. Necesitaba valor. Lo necesitaba para poder preguntarle a Duncan sobre todas mis sospechas.
Su dinero "mágico" me traía nerviosa, y ésta era una buena oportunidad para sacarme las dudas y dejar todo bien claro.
- Y así fue como me hice esa cicatriz… De todos modos, me divertí mucho ese día. Mis hermanos se reían cuando me caí. -Me contaba alegremente una de sus tantas historias, y yo pensaba como comenzar todo-
- Debió dolerte… ¿No? -Lo miré, me hiso un pequeño gesto de negación y me sonrió. Nos quedamos unos segundos callados, mirando el camino que seguíamos. Éste era el momento- Duncan… Emm… Hay algo que me gustaría saber, si no te molesta.
- Mmm, depende de que sea… Pero si, pregunta lo que quieras.
- Desde que nos reencontramos… han habido algunas cosas que no me cierran todavía.
- ¿Qué clase de cosas? Si es por lo de Anna…
- No, no, ella no tiene nada que ver. El tema es completamente distinto. -En ese momento frené lentamente, no podía preguntarle seriamente si caminábamos- Esta bien, te voy a preguntar de una vez y sin rodeos. Me… preocupa… de donde proviene tu dinero. ¿De qué trabajas exactamente? ¿Siquiera trabajas?
- -Duncan me miraba completamente extrañado, sus ojos estaban abiertos de incredulidad. Pero volviendo a un estado más normal, respondió- Es… complicado.
- ¿Qué clase de complicado? ¿Me estas ocultando algo?
- -No respondió de inmediato, pero me negaba a irme sin una respuesta, él lo sabía. Suspiró, aparentemente se rendía. Sí, me había estado ocultando algo. Era hora de que me dijera- Courtney… yo… este… dejémoslo en que… tengo mucho… MUCHO dinero. ¿Sí?
- Duncan… -En vista de que no me explicaba, tuve que decirlo- ¿Cómo lo conseguiste?
- -Mi pregunta lo molesto un poco, se notaba en su tono, un tanto irritado- ¿De verdad sospechas que hice algo ilegal? El pasado fueron cosas de niños, idioteces totales. Me sorprende que sigas pensando así de mí, incluso después de todo el tiempo que hemos estado compartiendo estas semanas. -Hiso una leve pausa, girando su cabeza hacia un lateral y suspirando, tratando de tranquilizarse- Soy millonario Court. ¿Te acordas que gané un millón de dólares? Bueno, ese millón lo invertí muy bien. Eso es todo. No tengo necesidad de trabajar, tengo miles de personas que ya lo hacen por mí.
- No… no entiendo.
- Con la ayuda de mis padres usé el millón para abrir un shopping, y como éste funcionó tan bien abrí otro y después otro y la cadena siguió. Tengo… Emm… 122 sucursales en todo el país. ¿Te suena…"King's Valley"?
- -Se me caía la cara de asombro, era la respuesta más bizarra que alguien me había dado en mi vida. No lo podía creer- ¿"Kings Valley" es tuyo?
- Si. Todos y cada uno. Tengo un capital más grande de lo que te podes imaginar.
- ¿Y qué me decís del maletín?
- ¿Qué maletín?
- El otro día… mientras te bañabas… Encontré un maletín lleno de dinero. ¡Por favor! ¡No te enojes!
- Tengo que admitir que es un poco raro… Pero creo que yo hubiese hecho lo mismo. ¿Por qué no me preguntaste ahí?
- No se… supongo que me daba algo de miedo que te enojaras conmigo.
- Bueno, ya pasó. No me iba a enojar de todos modos. Ese maletín lo tengo por qué odio ir al banco cada vez que necesito dinero. Tengo ese maletín y los voy usando a medida que necesito. Pensé que lo tenía bien escondido… Voy a tener que cambiarlo de lugar.
- Eso sería conveniente. Una última pregunta. ¿Por qué no se nota que tenes… tanto?
- Simple. No quiero demostrarlo.
- ¿Por qué no? Vos sos parte de la escasa gente en el mundo que se podrían darse gustos como… andar en un Porsche… o usar 'Armani Casual' todos los días.
- -Rió ante mis comentarios- Por favor Courtney… ¿Yo? ¿Yo usando Armani? No te niego que la idea del Porsche es interesante… Pero, ¿para qué? Los bienes materiales no… no me traen felicidad. No tienen el más mínimo sentido. Mañana los perdes y ¿con que te quedas? Soy feliz viviendo así, y no quiero cambiar nada. Además, viviendo así, puedo mantener a mis verdaderos amigos cerca… Y a la gente interesada solo por el dinero bien lejos. Vos misma debes saber cómo te usa la gente dependiendo del tamaño de tu cuenta bancaria. Y si, yo tampoco puedo creer que este diciendo esto. La edad me esta pegando feo.
- La verdad es que si… muy feo. Estaba por preguntarte si estabas drogado o algo… ¿Desde cuándo pensas así? -Comenzábamos a caminar de nuevo, ya habíamos aclarado lo más importante-
- Cuando me di cuenta que estaba rodeado de billetes… y todavía me faltaba algo.
- ¿El qué? ¡Tu vida es perfecta! Tenes una familia amorosa que te quiere mucho, amigos de verdad, dinero para viajar y darte todos los gustos que quieras y por lo que vi ayer, las chicas no se qued…
- Vos me faltabas Court. Nada más.
- -Duncan me dió una pequeña sonrisa acogedora y continuo mirando hacia delante. Yo no tenía idea de que responder, pero en lo único que podía intentar concentrarme era en "Amistad Courtney, él dijo amistad…"- Am… eh…
- No es necesario que hables. Cambiemos de tema. -Dijo sonriente, al borde de la risa-
Cada una de sus palabras empeoraban mis sentimientos hacia él, los hacían más intensos. Pero aun se comportaba bastante. Había dicho "Prefiero tenerte como amiga que no tenerte en absoluto", ¿Eso quiere decir que… sigue sintiendo algo mas por mi… no? Lo único que quería era que no se rindiera, que aun luchara por mí. Temía perderlo si lo hacía, si se rendía. Ahí me di cuenta en el ser egoísta que era, que siempre había sido.
- ¿Pensaste en alguna canción? -Su pregunta me hiso volver al suelo-
- No, todavía no. Pero creo que un buen clásico sería lo mejor.
- ¿Cómo cuales?
- No se… "I will always love you" o "Woman in love". Alguna de esas supongo iría bien. ¿Te parece?
- Eh… Esa decisión te la dejo a vos, a menos que sí quieras barrer el piso del teatro.
- -Reí con ganas, lo necesitaba para despejarme un poco- No, gracias.
Continuamos charlando y riendo un rato más, hasta llegar a la puerta del teatro donde se realizaban las inscripciones. Ya estábamos dispuestos a entrar cuando de repente mi celular sonó, el nombre cantaba "Bridgette".
- Es Bridg… -Me había quedado mirando el celular un poco triste, sin notarlo-
- Atendela, entro y te inscribo yo. No la hagas esperar.
- ¿Estas seguro?
- Si, si. Si necesito tu firma o algo te aviso.
- Bueno, te espero acá.
Duncan se retiro hacia el teatro y yo me senté en un banco mientras atendía el teléfono.
- ¿Bridg…? ¿Cómo estás?
- Bien. Llamé para… -Se notaba que aun estaba molesta conmigo-
- Espera, antes de que sigas te tengo que decir algo.
- ¿Qué cosa?
- Bridg, me porte muy mal con vos. Perdoname, no sabía lo que decía… Y sé que fui una amiga terrible estos últimos meses, pero por favor, no quiero que te vayas enojada conmigo.
- -No contestó rápidamente, luego escuché un leve suspiro- No estoy enojada con vos Court, si me molestó un poco que te olvidaras de mi boda, pero después de eso… Yo sabía que tal vez no te lo ibas a tomar bien a todo lo otro. Estamos bien… No te preocupes. No me enojo.
- Bridg… No sé como… darte las gracias. Siento tanta, tanta vergüenza de mi misma que no te das una idea. De ahora en más, quiero ser la primera en saber cada uno de los detalles de la boda, la casa y…
- Y tu futuro ahijado.
- ¿Qué? ¡No! Imposible… ¿De verdad?
- -Bridgette reía del otro lado de la línea- ¡Sí! Obvio que si… ¿Quién mas iba a ser sino?
- ¡Dios mío! ¡Voy a ser madrina!
- ¡Felicitaciones! -Giré y vi que Duncan me observaba feliz. Me avergoncé un poco, no sabía que había gritado tan fuerte- ¿Todavía es ella?
- Aja.
- A ver… pasame. -No sabía que se proponía, pero le entregue mi teléfono sin chistar-
- ¡Ey Bridg! Habla Duncan.
- (Bridgette) ¡Duncan! No sabía que estabas con Court…
- Si, si estoy.
- (Bridgette) Bueno… Los dejo entonces. ¡Ojo con lo que hacen ustedes dos!
- Si abuelita, nos vemos.
- (Bridgette) ¡¿Cómo que abue…
- -Duncan rió, seguramente por su comentario y cortó- ¿Qué dijo Bridg?
- -Me miró sonriente, dejando de reír- Nada importante…
- -Me entregó el celular, luego lo guardé- Que rápido volviste… ¿Ya terminaste?
- Si, preguntaba algún que otro dato, nada más.
- ¿Sabias todos?
- Si, obviamente. Ya son las 12:00… ¿Queres ir a algún lado a almorzar?
- Mi novio debe estar por llegar, y no le dije nada. -Me había olvidado por completo de Graham, no había planeado salir-
- A cierto… me había olvidado de Garry.
- Graham…
- ¡Graham! Así era… no sé por qué siempre me confundo.
Me mordí el labio y le di un pequeño puñetazo en el brazo, sabía muy bien como se llamaba…
Duncan me acompañó hasta la puerta de mi edificio y nos quedamos un rato mas charlando. Minutos después escuché un auto que estacionaba, pero no me fije quien era. Luego noté que la persona que se bajo de él, venia hacia nosotros. Duncan me impedía ver, por lo que corrí mi cabeza más hacia la izquierda para hacerlo. Pero no fue necesario, Graham ya se encontraba justo a mi lado.
- Ey linda… -Me miraba un poco extrañado- Hola… ¿Duncan, no? -Estrecharon sus manos, se notaba la tensión entre ellos-
- Exactamente. Bueno Court… Supongo que nos vemos luego. No te olvides: Dentro de 30 días exactos en el Teatro Pacific.
- ¿Teatro Pacific? ¿Puedo preguntar de que me perdí? -Dijo Graham-
- -Duncan sonrió. Seguramente pensó que ya le había contado, y que lo mantuviese en secreto le daba cierta importancia, supongo- Bueno… yo me retiro. -Me dio un perfecto beso en la mejilla, pero demasiado lento- Nos vemos…
Sonrió otra vez e hiso un pequeño gesto en signo de despedida. Después solo metió sus manos en los bolsillos y caminó dirigiéndose a su casa. Cuando estaba un poco más lejos, Graham giró hacia mí con una expresión de… Si. De celos.
- ¿Hay algo que tenga que saber?
- Subamos, ahí te cuento bien todo.
Subimos las escaleras en silencio, bastante incomodo. Al llegar al departamento acomodamos las llaves y otras cosas. Mi novio se sentó en el sofá y solo me observaba. Lo único que quedaba por hacer era sentarme a su lado y soltar todo.
- Bien, primero voy a decir algo yo, después, te escucho. -Me dijo- Courtney… No quiero estar celoso y quiero confiar en vos plenamente. Pero… ¿No te parece que ya has estado bastante con tu amigo? No me gusta, sinceramente.
- Es solamente un amigo… -Mentirosa, mentirosa, mentirosa, mentirosa- No te pongas así. Hacía años que no lo veía. -Graham sonaba como mi madre, pero más tranquilo, por suerte-
- Y lo entiendo perfectamente, pero ahora viene el otro tema…
- Graham… ¿alguna vez que dije que me apasiona cantar?
- ¿Cantar?
- Si, cantar.
- Tengo algún que otro vago recuerdo de que lo hayas mencionado, pero no tan así.
- Bueno, lo que paso es que… Duncan me ha estado ayudando para poder entrar a un casting, para un musical.
- No entiendo… ¿Queres entrar a un… musical?
- Si.
- ¿Desde cuándo?
- Creo que… desde siempre.
- No entiendo porque te ayuda el… yo tengo varios contactos que te podrían haber servido, incluso te darían ventaja.
- No… no. No quiero ventaja, si voy a ganar que sea por mi talento.
- ¿Y por qué no me contaste?
- No se… hasta hoy no estaba muy segura de si lo iba a hacer o no. Pero como la inscripción vencía hoy… Tuve que hacerlo apurada. Y no quiero sonar como que te lo echo en cara… pero no has estado muy presente últimamente.
- Sabes que no me voy apropósito, que es todo por el trabajo. Y habíamos acordado que nos íbamos a contar todo… ¿Qué es lo que te anda pasando? ¿Es por él?
- No… no… él no tiene nada que ver. Soy yo la que no esta muy bien.
- -Me miró fijamente por unos segundos y luego me abrazo, llevando mi cabeza hacia su pecho y acariciándome suavemente- Sabes que siempre tenes mi apoyo.
Una pequeña lágrima rodó por mi rostro. ¿Por qué no fue malo conmigo? ¿Por qué me tuvo que tratar tan bien? Así la decisión sería mucho más sencilla… Pero no. Mi condenado prometido era un ángel caído del cielo. Lo había elegido demasiado bien, y no se merecía que yo pensara en Duncan a sus espaldas. Ah… la vida. La odiaba cada día más.
Todo el día se quedó conmigo en casa. Hubo mucho silencio, pero no incomodo. Hacía tiempo que a pesar de estar callado, sentía su presencia. No cenamos, fuimos a dormir directamente, mientras me abrazaba toda la noche. Finas líneas de sol traspasaban las cortinas, dándome una leve sensación de calidez. Giré mi cabeza hacia mi mesita, como esperaba: una pequeña nota de papel amarillo decía: "Me fui a trabajar amor, te amo". Tenía más ganas de llorar que de sonreír. La miré unos segundos, y luego (muy a mi pesar) decidí que ya era hora de levantarme. Era impresionante lo que unos pocos días de vacaciones habían hecho en mí.
Ya estando sentada en el borde de la cama, escuché mi celular vibrar en mi mesita. Extendí mi mano y lo agarré antes de que terminara de hacer ruido. "1 Mensaje nuevo" decía. Verifiqué de quien era… "Duncan". Inconscientemente, me encontré sonriendo ante su nombre.
- ¡Dios Courtney! ¿No te podes controlar un segundo?
No… hablarme a mi misma no iba a servir de mucho. Abrí el mensaje (que me había enviado hace una hora, pero que no escuché) y lo leí atentamente: "Mm… que feo no contarle a Garry sobre el musical… ¿no?". Me mordí el labio, preparándome para contestarle algo muy malsonante. Finalmente decidí no decirle nada ofensivo: "Se me olvido ¿bien? Obviamente se lo iba a decir tarde o temprano. Una cosa más: ya esta bastante celoso… No deberías provocarlo". Pensé que como me había enviado el mensaje hacia una hora, tardaría un poco en contestarme. Pero me equivoqué: un minuto después ya había contestado: "Me diste material nuevo para divertirme nena… En fin. ¿Comenzamos a practicar hoy?". Me golpeé la cabeza con la palma de mi mano.
- ¡Estúpida! ¿Cómo le vas a decir que Graham esta celoso? Descerebrada…-
Ya estaba dicho, con enojarme no iba a ganar nada. Solo quedaba responderle. "Sí, claro. ¿A qué hora?"
Y así empezó. Quedaba un mes exacto para mi gran oportunidad de estrellato. Así empezó, y así continuó. Nos juntamos casi todos los días, especialmente la primera semana. Comencé mi trabajo nuevamente, mis pequeñas vacaciones habían terminado. Me sentía más relajada, pero me costó mucho encontrar el ritmo con el que iba antes. Decidí no tomar nuevos clientes hasta que estuviera un poco más libre, era una locura. Me alegro mucho ver a Anastasia otra vez, y viceversa. Dijo repetidas veces que me encontraba más suelta, relajada y… feliz.
Salía más temprano del trabajo para poder juntarme como mínimo tres horas diarias con Duncan. La verdad es que… lo encontraba extremadamente divertido. Duncan me sacaba los nervios, me aconsejaba (aunque no tuviese mucha idea) y me levantaba la autoestima, asegurándome que ganaría fácilmente. Pero ni todo el objetivismo del mundo podían evitar que alguna mirada se desviara, que alguna sonrisa durara más de lo debido, y de que ciertos comentarios insinuaran algo más que simple amistad. Era muy difícil ser amigos, cuando los sentimientos de amistad no estaban solos… viniendo de ambas partes. No podía evitarlo, sentir ese cosquilleo al verlo cada día como si fuese la primera vez, y dejarme llevar por sus ojos. Sus eternos ojos azules.
Graham aumentaba cada vez más sus celos, pero lo veía poco… como de costumbre. No le gustaba para nada que pasara tanto tiempo con Duncan. Pero siempre tenía la bendita excusa de que "era un amigo que no veía desde hace mucho" y con eso las discusiones terminaban. No es que él insistirá mucho… pero a la mínima posibilidad de conflicto recurría a la mejor excusa que tenia.
Bridgette se había mudado finalmente a su casa de ensueño. Hablábamos casi todos los días por los detalles de la boda: faltaban solo dos semanas. Las expectativas subían, al igual que los nervios. Ya estaba casi todo listo, y se desahogaba contándome hasta las más mínimas cosas.
En este mes, no solo canté, sino que también aprendí a disfrutar de pequeñas cosas que antes no tenía en cuenta. Salía más, me aventuraba más y, principalmente, reía más. Estos eran mis últimos momentos, mañana era el gran día. Después de ensayar un largo rato (siendo hoy el último día que me quedaba, no había asistido a trabajar. Había acomodado todo en mi agenda para que encajara perfecto) ya era hora de irme a casa y prepárame psicológicamente para el gran evento.
- Bueno… creo que eso es todo. Mañana es el casting… y vas a ir a dejar a todas esas chicas como idiotas.
-Dijo Duncan levantándose de donde estaba-
- Tal vez… pero mi principal intención es ganarlo por mi sueño… Mmm… por el momento. -Dije jugando-
- Court… tengo que decirte algo.
- -Noté que estaba un poco triste, había cambiado de actitud muy rápidamente, pero no percibí cuando- ¿Qué pasa? ¿Esta todo bien?
- Creo que no voy a poder ir a verte mañana. Me surgió un viaje importante… por los negocios, y no lo puedo atrasar. ¿Me perdon…
- -Cuando comenzaba a hacer la pregunta, su mano iba a tocar mi brazo, muy suavemente. Una pequeña caricia para demostrarme que lo sentía. Pero antes de que lo hiciera, lo interrumpí. Agarre su mano y la corrí lejos de mi. Luego, lo miré- Yo… -No sabía que decir. No había nada que decir-
Caminé hacia la puerta de salida de su apartamento y al salir la cerré bien fuerte. Escuché como se abría de nuevo, pero no me detuve.
- Courtney por favor… -la voz de Duncan me llamaba, pidiendo que regresara-
No hice caso, y proseguí a entrar al ascensor. Presioné el botón correspondiente y dejé que las lágrimas fluyeran. ¿Cómo podía enojarme con él? La realidad es que estaba triste, no enojada. Era la única persona que con su presencia podía llegar a influir en mi actuación, hacerla mejor y más vivida. Y no estaría. Lo último que supe hacer fue fingir fortaleza, traducido en cierta forma a enojo.
Conduje hasta casa, subí por el ascensor (si, por fin lo habían arreglado) y entré a mi departamento. Allí estaba Graham esperándome, como siempre. Seguramente ahora vendría algún comentario de lo tarde que era, que estaba haciendo o con quien.
- Ya llegué…
- Estoy en la habitación -me gritó-
- -Caminé hacia nuestra habitación, y en efecto, allí estaba. Recostado mirando un poco de televisión. Inusual en él- Hola… -me recosté a su lado y le di un pequeño beso-
- ¿No es un poco tarde?
- -Ahí vamos otra vez…- Graham… ¿Sabes qué día es hoy?
- Mmm… ¿Viernes? No creo que esa sea la respuesta que estas buscando.
- Y no lo es. Hoy es el último día que tenia para ensayar. Mañana es el casting.
- No te enojes, pero… ¿Qué casting?
- -Lo miré incrédula- ¿Es un chiste, no?
- -Me miraba con un poco de miedo. Sabía que había metido la pata. Pero luego lo recordó- ¡Ah! ¡Cierto! El casting del musical…
- Si… el casting del musical. Pensé que te acordabas.
- Voy a cumplir 30, amor… No estoy tan joven como antes. Discúlpame, de verdad. -Me besó la frente y continuó mirando su programa. Pero lo interrumpí de nuevo-
- Significaría muchísimo para mí que fueras a verme.
- ¿A qué hora es?
- Empieza a las 4:30, pero no sé en qué orden de la lista voy a estar. Puedo ir primera como última.
- Ahí voy a estar, te lo prometo.
Que me lo prometiera me dejaba bastante más tranquila. Duncan no podría asistir… lo cual me ponía inmensamente triste, asique intentaba no pensar en ello. Decidí que necesitaría apoyo, lo más cercano era Graham. Era mi futuro marido, si se enteraba que había dado el casting (que ni siquiera recordaba) sin avisarle, estaría en problemas. Al menos alguien iría, Bridg estaba ocupadísima con los temas del casamiento y ahora también: el bebe.
Cené algo ligero, sola. Graham ya había cenado tiempo antes y dijo estar cansado. Me cambié de ropa y me acosté. Ahí comencé a preocuparme. Giré sobre mi lado, para que mi novio no me viera. Lloraba silenciosamente.
Había hecho esto por él, por su estúpida idea… y no vendría.
