El Niño de la Profecía

Capítulo 7

Naruto fue citado a la oficina de Kakashi, el sexto Hokage, por lo que se apresuró en llegar allá. Quería saber lo antes posible qué era lo que se había decidido con respecto a él y a Deidara. Esperaba que Kakashi lo dejara en libertad, pero por lo que Kazuki había dicho parecía que eso no iba a ser tan fácil.

Cuando Naruto por fin llegó a su destino, se sorprendió de ver que Ichiru ya estaba ahí, no habían pasado ni cuatro días desde que se fue, y según él recordaba Suna estaba a 3 días de distancia.

–Hey, Naruto. Cuanto tiempo.– saludó Ichiru, fresco como una lechuga.

–¡¿Cómo que cuanto tiempo? ¡¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar en Suna!–

–Es que viajo rápido, jeje.–

–Lo trajeron en una invocación.– explicó Kariko, que estaba sentada junto a él.

–Naruto, toma asiento por favor, esto tomará algo de tiempo.– indicó Kakashi desde su escritorio. Las mujeres de Iwa estaban en otra esquina de la habitación y Kazuki estaba sentado junto a una silla vacía en la cual Naruto se fue a sentar. Todos excepto Ichiru se veían muy serios. –Comenzaré informándole a Naruto y Kariko que esta mañana recibimos pergaminos de parte del Kazekage y el Tsuchikage con sus opiniones e indicaciones. Kurotsuchi-san, si pudieras, por favor.– pidió Kakashi y la mujer de cabello negro se puso de pie.

–Tsuchikage-sama ha decidido dejar la custodia de Deidara en manos de Konoha como disculpa por la ofensa del prisionero al intentar capturar a los jinchuurikis de Suna y Konoha. Sin embargo un representante de Iwa debe quedarse en Konoha para informar cualquier movimiento o anomalía que haya.–

–Esa representante sería yo.– señaló Shigemi con una sonrisa coqueta. Kurotsuchi tomó asiento nuevamente.

–Y la decisión de Suna…– indicó Kakashi mirando a Ichiru, el muchacho se paró adoptando un semblante serio.

–El concejo de Suna solicita que se averigue más a fondo la situación de Uzumaki Naruto y Deidara de Iwa y que se comparta toda información obtenida. Kazekage-sama autoriza a Konoha utilizar cualquier método para la investigación y ofrece la ayuda de un servidor, así como la de Itsuki Moshimaro, el invocador de aves, para facilitar la comunicación entre ambas aldeas.– declamó y volvió a su asiento.

–Gracias Ichiru. Tomando en cuenta lo dicho por ambos kages, es evidente que la decisión final es mía, pero este asunto es muy grave y debo hallar una solución que nos convenga a todos.– explicó Kakashi con semblante serio –Tras hablarlo con los involucrados, he decidido autorizar que Naruto y Deidara permanezcan en la aldea para la investigación. Estarán bajo la custodia de Ichiru de Suna, con Kazuki Hyuuga como líder de la investigación y Shigemi de Iwa apoyándolo.– designó ante la mirada seria de todos –Kariko-chan, tú puedes continuar con tus actividades normales, estas fuera del caso a menos que se te necesite.–

–Entiendo, muchas gracias por informármelo, Hokage-sama.–

–Si nadie tiene ninguna queja entonces acompáñenme, hay una cosa más que debemos hacer antes que cada quien parta.– pidió Kakashi y el grupo lo siguió fuera de su oficina donde Ibiki se les unió. Caminaron en silencio hasta llegar a la prisión donde Naruto había estado hasta hace poco. –Esperen aquí.– ordenó el Hokage a los más jóvenes del grupo y se fue con Kurotsuchi e Ibiki.

–¿Qué creen que vaya a hacer?– preguntó Kariko temerosa. –¿Volverán a encerrar a Naruto-kun?–

–Bah, no creo. Si así fuera ya se lo hubieran llevado.– comentó Ichiru relajado pero eso no calmó a Kariko ni a Naruto.

–Tal vez van a hablar con el traidor de Akatsuki… tal vez le den sentencia de muerte o algo así.– dijo Shigemi con una sonrisa un tanto malévola, Kariko se sobresaltó.

–¿Cómo puedes decir algo así con esa expresión?– reclamó Naruto.

–Pues es la verdad, los traidores deberían ser eliminados.–

–¡Nadie tiene derecho de quitarle la vida a otros!– exclamó el rubio.

–Ay por favor, como si nunca hubieras matado a alguien.– dijo Shigemi con desdén, Naruto apretó más los puños.

–¡Yo jamás he hecho algo así!– declaró decididamente, lo cual sorprendió de sobremanera a la chica de Iwa.

–¿Hablas en serio? Pero si eres un Ninja.–

–Hablo muy en serio.–

–Vaya, entonces debes de ser un Ninja muy patético.–

–¡Retira eso!– exigió Naruto a punto de enojarse en serio, por lo que Kazuki decidió intervenir.

–Ya basta los dos. Este no es momento de estar peleando, recuerden que de ahora en adelante estaremos trabajando todos juntos, debemos empezar a llevarnos bien.–

–Mira quien lo dice.– bufó Naruto cruzándose de brazos.

–Cálmense todos, sé que están bajo mucha presión pero deben relajarse, todo está bien. Sea lo que sea que Kakashi-san esté haciendo no puede ser tan malo.– afirmó Ichiru haciendo que los ánimos se calmaran, pero hasta él deseó tragarse sus palabras cuando los adultos salieron del edificio con Deidara esposado.

–¡Pero qué…! ¡¿Qué rayos hace ese tipo aquí afuera?– gritó Naruto alterándose, Kazuki e Ichiru también se pusieron a la defensiva mientras que Shigemi solo se mostró ligeramente fastidiada y Kariko confundida.

–Ya se los dije, ustedes dos estarán bajo la custodia de Ichiru.– repitió Kakashi como si nada.

–¡Usted no mencionó nada sobre sacarlo de prisión!– exclamó Ichiru.

–¿Ah no? Creí que era obvio, no pueden avanzar en la investigación sin él, ya que fue posiblemente por su culpa que Naruto acabara aquí.–

–¿Y es realmente necesario sacarlo de prisión para eso?– cuestionó Kazuki, Kakashi suspiró.

–A mi tampoco me gusta mucho la idea, pero él tiene que ir con ustedes al lugar de su explosión y a donde encontraron a Naruto para ayudarles a hallar pistas. Ninguno de los dos parece recordar algo importante, pero tal vez juntos puedan averiguar algo. No nos sirve de nada tenerlo encerrado y arriesgarnos a un mal trabajo de equipo cuando salgan a misión, por lo que de ahora en adelante ambos tratarán de conocerse mejor y aprender a cooperar.–

–Suena a una pésima idea ¿ustedes estan de acuerdo con eso?– preguntó Kazuki a Kurotsuchi, la mujer se alzó de hombros.

–No se me ocurre nada mejor, además es el Hokage quien decide esto, no yo.–

–Pues yo no estoy de acuerdo ¿cómo podría trabajar con este sujeto que intentó matar a Sasuke y a Gaara?– bramó Naruto mirando a Deidara con desprecio, el ex -akatsuki solo lo miró fríamente.

–Como si yo quisiera trabajar contigo o ayudarle a tu aldea, h´n.–

–Deidara-nii, no seas tan arrogante, este trato de conviene.– reprendió Kurotsuchi.

–Demasiado conveniente, diría yo.– comentó Shigemi –Mejor te hubieras quedado tú como informante, Kurotsuchi-senpai.–

–Basta de quejas Shigemi, vamos, tengo que partir de inmediato.– indicó la mayor de Iwa –Cuídate, Deidara-nii, no vayas a hacer ninguna tontería.– se despidió Kurotsuchi y se fue con Shigemi.

–Suertuda… ella no es quien tiene que supervisar este maldito proyecto.– se quejó Kazuki.

–jajaja, que lástima Kazuki, vas a tener que ser el niñero de los dos rubios.– rió Ichiru.

–¿De qué te ríes? Ellos dos están bajo tu custodia.–

–Lo cual significa que solo debo asegurarme que no se escapen, tú tienes que supervisar el proyecto y hacer que todo salga bien.–

–A decir verdad, Ichiru… el que esten bajo tu custodia significa que vivirán contigo.– aclaró Ibiki.

–¡¿Qué?– exclamaron Naruto, Ichiru y Deidara a la vez –¡¿Yo vivir con ellos?– dijeron al unísono nuevamente, el hokage se rascó la cabeza nervioso.

–¡Eso no es justo! ¡¿Por qué no se van a vivir con usted?– reclamó Ichiru.

–¡Yo no hice nada malo como para que me hagas esto, Kakashi-sensei!– gritó Naruto.

–¡Prefiero estar en la prisión que con estos dos, h´n!– bufó Deidara irritado.

–Oye, tú, recuerda tu posición.– regañó Ibiki a Deidara haciéndolo callar, pero los otros dos siguieron tratando de discutir con Kakashi.

–Hokage-sama, lamento tener que decir esto pero Naruto e Ichiru tienen razón, esto es injusto para ellos.– intervino Kazuki.

–Pero si ya les expliqué todo, no entiendo de qué se quejan.–

–¡Nos quejamos de él!– gritaron Naruto e Ichiru a la vez señalando a Deidara, que los miraba con fastidio.

–Muchachos… no creo que esto nos lleve a ningún lado, y están llamando mucho la atención.– se atrevió a intervenir Kariko por lo que los chicos se calmaron un poco.

–Ah, Kariko-chan, tú puedes irte a casa si quieres.– dijo Kakashi –Y ya que eres la única que no tiene problemas con él, puedes llevarte a Deidara contigo para que le ayudes a conseguir algo de ropa mientras yo platico con los muchachos.–

–¡Por supuesto que no!– se injirió Kazuki inmediatamente –¡Kariko no va a quedarse a solas con este tipo! ¡El es un Ninja peligroso!–

–Tienes razón… entonces que Naruto vaya con ellos.–

–¡De ninguna manera!– alegó el Uzumaki, pero Kazuki se le acercó a hablarle discretamente.

–Será mejor que vayas, yo puedo convencer a Hokage-sama de que cambie de decisión, pero si te quedas alegando e interrumpiendo no llegaremos a nada.–

–Pero yo no quiero estar cerca de ese tipo.– susurró Naruto.

–Lo sé, pero él tampoco debe estar cerca de Kariko, es peligroso. Ve y te prometo que te conseguiré un mejor trato con Hokage-sama. Vamos, hazlo por ella.–

–Bien, pero sólo por Kariko-chan. Y más vale que consigas algo bueno.– decidió y estrechó la mano derecha con Kazuki, Ibiki recién le había quitado las esposas a Deidara y estaba dandole unas indicaciones a él y a Kariko –¡Está bien! ¡Acompañaré a Kariko-chan!– anunció Naruto acercándose a la chica y poniéndose en medio de ella y Deidara. Ambos rubios se dirigieron miradas de odio, cosa que puso más nerviosa a la jovencita.

–Va-vamos, por aquí.– balbuceó la castaña emprendiendo camino y los rubios la siguieron de mala gana. Desde su posición, Ibiki sintió pena por la pobre chica y se cuestionó por un momento la salud mental del Hokage, quien trataba de acallar las quejas de Kazuki e Ichiru.

Kariko guió el camino con los dos Ninja rubios atrás de ella dirigiéndose miradas de odio. Ella normalmente admiraba y respetaba mucho al Hokage, pero en esos momentos deseaba poder ahorcarlo… tal vez si no hubiera dicho nada y se hubiera escapado cuando tuvo oportunidad no estaría en ese predicamento, pero no, tenía que haberle ganado su tonta curiosidad y preocupación de lo que pasaría con los Ninja. ¡Si ella ni siquiera era Ninja! ¡No tenía por qué involucrarse en esos asuntos!.

Luego de lo que pareció una eternidad, llegaron a la casa de Sakura. Kariko pensó que estaba mal llevar a los Ninja sin el permiso de la dueña pero realmente no se le ocurría otro lugar al cual ir… y Deidara realmente necesitaba un baño. La chica buscó en sus bolsillos las llaves de la casa, pero no pudo encontrarlos.

–¿Qué pasa, olvidaste las llaves?– preguntó Naruto al notar como ella sacaba los bolsillos de su falda y de su chaqueta.

–No sé, juraría que las había traído conmigo.–

–¿Y ahora qué?– cuestionó Deidara aburrido, Kariko se quedó pensativa hasta que vio una sombra en la ventana del segundo piso.

–¡Ah que bien! El está en casa.– dijo animada la chica y se alejó un par de metros de la puerta –¡Oye! ¡Itachi!– gritó hacia la ventana haciendo que los dos Ninja se alarmaran.

–¡¿Itachi?– cuestionaron ambos.

–¡Heeey! ¡Itachi! ¡Soy Kariko! ¡Abre, olvidé las llaves!– continuó gritando ella ignorando a los rubios, pero la puerta no se abrió ni se asomó nadie por la ventana, cosa que la molestó un poco.

–No estará hablando de…– balbuceó Deidara mirando a Naruto.

–No creo, no puede ser…–

–¡Sé que estás ahí, Itachi Uchiha! ¡Abre o le diré a Sakura-san que me dejaste afuera!–

–¡¿Itachi Uchiha?– exclamaron ambos rubios casi en shock –¡¿Itachi Uchiha está ahí?–

–Sí, es a él a quien le hablaba.– respondió Kariko con toda naturalidad.

–¿Se quejan de mí pero tú vives con Itachi Uchiha? ¿Qué clase de broma es esta?– cuestionó Deidara.

–No sé de qué hablas, si Ita-chan no tiene nada que ver contigo.–

–¡¿Cómo que no?– cuestionó Deidara molestandose un poco. Itachi Uchiha había sido su más grande rival y un Ninja temible ¿y esa niña tenía el atrevimiento de llamarlo "Ita-chan"?

–¡Espera un momento! ¿O sea que Itachi vive en la misma casa que Sakura-chan y tú?– Naruto se sentía más confundido que nunca.

–Claro, es obvio.– dijo Kariko y luego escuchó el seguro de la puerta abrirse –Ah, ya está abriendo. Pobrecito, tal vez se tardó por que estaba en el baño.–

Kariko fue a la puerta pero los Ninja del pasado se quedaron tiesos en su lugar, adoptando poses de pelea sin querer. Si Itachi Uchiha estaba ahí, entonces Kakashi realmente había perdido la cabeza, ese hombre era el criminal más peligroso que ambos hubieran conocido y esa chica hablaba de él como si nada. La puerta finalmente se abrió y los muchachos se tensaron aún más, pero cuál sería su sorpresa cuando vieron a un niño pequeño en la entrada.

–¡Kariko-nee-chan! ¡Volviste temprano!– saludó alegremente el niño de cabello y ojos negros, vestido con una camiseta azul verdoso. Por su voz se notaba que no podía ser mayor de cinco años.

–Sí, la junta con Hokage-sama tardó menos de lo que pensé.– respondió Kariko alegremente revolviendo el cabello del niño –Por cierto, traje visitas, saluda.–

–Hola.– sonrió el pequeño, Naruto y Deidara se acercaron aún confundidos.

–N-no me digas… que este es tu hermano.– musitó Deidara, a lo que la chica negó con la cabeza.

–¿E-entonces es tu hijo?– preguntó Naruto horrorizado y recibió un sape en la cabeza cortesía de Kariko.

–¡¿Cuántos años crees que tengo? ¡Este es el hijo de Sakura-san! ¡Yo solo lo cuido mientras ella trabaja!–

Deidara pareció calmarse un poco al oír esto y susurró un "idiota" dirigido a Naruto, pero el Uzumaki tenía un nudo en la garganta después de haber oído que Sakura tenía un hijo. Kariko los dejó pasar e indicó a Deidara en donde estaba el baño para que él se duchara mientras ella hacía el té y le buscaba un cambio de ropa.

Naruto se quedó sentado en la sala mientras que el pequeño Itachi seguía a Kariko a todas partes, aunque de vez en cuando dirigiéndole unas miradas de recelo al rubio. Naruto estaba consternado preguntándose si ese niño además de ser de Sakura era también hijo de Sasuke o de Itachi Uchiha, sobretodo por que el niño se llamaba igual que el mayor de los hermanos Uchiha. Otra duda que asaltaba su cabeza era por qué nadie le había dicho que Sakura estaba casada y con un hijo, si toda la tarde anterior y esa mañana había estado charlando con Sai sobre ese tema.

El antiguo integrante de Akatsuki finalmente salió de su ducha usando un pantalón negro y una camiseta azul con una chaqueta oscura encima, al parecer Ibiki se la había entregado antes de dejarlo libre.

Ambos rubios se miraron entre sí con irritación y Deidara tomó asiento en otro sofá más pequeño que donde estaba Naruto. Kariko e Itachi finalmente llegaron con el té, y aunque la chica estaba sonriente, los cuatro se sentían tensos… el ambiente estaba algo pesado.

Harto de esa incomodidad, Deidara decidió dejar la delicadeza a un lado y sacarse la duda de la cabeza de una vez.

–¿Y bien? ¿Quienes son tus padres, pequeño, hm?–

Kariko casi se ahogó con el té que estaba bebiendo, Naruto dio un respingo por la sorpresa e Itachi se quedó mirando seriamente a Deidara antes de mostrarse enojado.

–Sakura Haruno es mi madre ¿qué no te lo acaba de decir Kariko nee-chan? Tonto.–

–¡Ya sé quien es tu madre! ¡Lo que quiero saber es quien es tu padre, hm!–

–Eso no te importa.–

–Claro que mi importa, no es como si quedaran muchos Uchiha antes de que yo muriera.–

–Pero no estas muerto, que tonto eres.– afirmó Itachi enfureciendo al mayor.

–Oye pequeño, más te vale que respondas o…–

–¡Deidara! Ya dejalo.– pidió Kariko.

–Así es, eres un bruto. Deja que yo me encargue de esto.– regañó Naruto y luego miró a Itachi con una gran sonrisa –Hey, Itachi-chan ¿no quieres decirme como se llama tu papá?–

–No.– respondió secamente el niño, lo cual molestó un poco a Naruto quien a pesar de todo quiso insistir.

–Vamos, si me lo dices te compraré un caramelo.–

–No.–

–Te llevaré a comer ramen.–

–No.–

–Te… em… te llevaré a comer un helado.–

–No.–

–Ya déjenlo, no quiere responder.– pidió Kariko de nuevo.

–¡Pero quiero saber, dattebayo!– dijo Naruto haciendo puchero.

–¡No voy a decirles nada! ¡Ya déjenme en paz, enfadosos!– gritó Itachi y se fue corriendo escaleras arriba.

–Que mal están ustedes dos.– regañó Kariko –Esas cosas no se le preguntan a un niño de cinco años ¿él que va a saber?–

–Pero si todo niño debería conocer quienes son sus padres, hm.– refutó Deidara.

–No todos los niños lo saben, y no es bueno presionarlos al respecto. Si tanto querían saber, le hubieran preguntado a Sakura-san.–

–¿Significa que tú tampoco lo sabes?– preguntó Naruto.

–Claro que no, yo no me ando metiendo en las vidas de otros.–

Naruto se quedó pensativo unos momentos, él realmente no sabía sobre sus padres, ni siquiera cuales eran sus nombres ya que ni el tercer Hokage ni nadie jamás quiso decirle nada salvo su apellido. A él no lo habían presionado por información de ese tipo y siempre deseó saber, así que podía entender un poco lo que Itachi debía estar sintiendo, pero momentos atrás había sido tanta su curiosidad por Sakura que no pensó en el pequeño.

–Lo lamento mucho… es que estaba tan preocupado por Sakura-chan que no me di cuenta… pero aún así quisiera saber quién es el papá de Itachi-chan.–

–Comprendo… y la verdad no sé mucho salvo que el hombre solía ser Ninja de Konoha y se fue hace muchos años por algún motivo.–

La respuesta de Kariko no fue tranquilizadora para ninguno de los rubios… un antiguo Ninja de Konoha y que su apellido fuese Uchiha… eso encajaba perfectamente tanto con Itachi como con Sasuke.

Kariko iba a levantarse a ver cómo estaba el niño, cuando la puerta se abrió. Sakura, Ino e Inoue entraron y luego se quedaron quietas al ver quienes estaban dentro.

–Sakura-san, Ino-san, Inoue-chan. Muy buenos días.– saludó Kariko, Inoue corrió a abrazarla pero apenas le llegaba debajo de la cintura.

–¡Kariko nee-chan! ¡ah y Naruto nii-san también! ¡Hola!–

–Kariko ¿en dónde está Itachi?– preguntó Sakura en un tono serio que tomó desprevenida a la castaña.

–Está arriba, en su cuarto, creo.–

–Inoue-chan ¿por qué no vas arriba a jugar con él?– sugirió Ino y su hija asintió antes de obedecer. Sakura entonces le dirigió una mirada severa a Kariko.

–¿Cuál es el significado de esto?– preguntó tratando de mantener la voz en un tono apropiado, pero la chica castaña igual se intimidó. –¿Qué es lo que haces con ellos dos aquí en la casa cuando mi hijo está aquí?–

–E-es que Hokage-sama dijo que…–

–No importa lo que haya dicho el Hokage ¡esta es mi casa! ¡¿Tienes alguna idea de lo que ese sujeto ha hecho?– exclamó señalando a Deidara, quien sorprendentemente permaneció serio viendo la situación.

–Pe-pero es que…–

–Sakura-chan, calma. Kariko-chan apenas lo conoce, y fue idea de Kakashi-sensei que ella…–

–¡Tú no te metas en esto, Naruto!–

–Sakura, ya tranquilízate, los niños estan arriba.– pidió Ino pacientemente, Sakura dio un respiro y frotó las sienes de la frente con los dedos, visiblemente cansada por un dolor de cabeza.

–Tienes razón Ino, lo siento.–

–Discúlpeme, Sakura-san. Nos iremos de inmediato, realmente lo lamento.– se excusó Kariko y los rubios se levantaron para irse, pero Ino les hizo una seña con la mano para que se detuvieran.

–No es necesario que se vayan, Kariko-chan. Sakura más que nadie debe de saber lo que se siente que traten así a alguien.– remarcó Ino y Sakura se tensó –Quédense aquí, nosotras iremos arriba con los niños.–

–Pero…–

–Está bien, Kariko.– interrumpió Sakura más tranquila –Ustedes quédense un rato. Luego hablaremos.–

Las dos mujeres mayores subieron al segundo piso y los tres adolescentes se dejaron caer sobre el sillón, cansados y abatidos.

–Eso fue aterrador.– comentó Kariko tratando de relajarse con algo del té que aún estaba sobre la mesa de centro.

–Ni tanto, deberías verla cuando en verdad se enoja.– bromeó Naruto recordando todas las veces que había sido golpeado por la kunoichi de cabello rosa.

–Es que nunca la había visto así... siempre ha sido tan amable conmigo y le debo tanto… cuando me quedé sin nada ella me ofreció su ayuda y desde entonces estoy en deuda con ella, jamás quisiera hacer algo que la molestara, eso incluye el asunto de Itachi y por qué no he preguntado nada.–

–Qué tontería, hm.– bufó Deidara –En lugar de estar dependiendo de otros deberías de hacer las cosas por tu cuenta, sin rendir cuentas a nadie, estás perfectamente sana como para conseguirte un trabajo tu sola.–

–Depender de otros no tiene nada de malo.– alegó Naruto.

–Pero no va a ayudarla en nada. Así como ya te quedaste sin nada una vez, podría pasarte de nuevo y no siempre vas a tener en quien confiar. Justo como nosotros dos ahora.–

–Habla por ti mismo. Yo aún confío en mis amigos y compañeros, dattebayo.–

–¿En serio? ¿Y pueden ellos decir lo mismo de ti? Por que si no mal recuerdo tu no sabías que tu compañera de equipo tenía un hijo ni sabes de quién es el niño. ¿Crees que puedes confiar en gente que no va a decirte nada sobre sus vidas? Ellos no confían en ti.–

Naruto se quedó serio unos instantes, pensando que lo que le decía Deidara era verdad, que nadie le había dicho realmente mucho sobre la situación actual y él mismo aún tenía muchas dudas acerca de cientos de cosas.

–Yo confío en él.– intervino Sakura, quien venía bajando desde las escaleras –No hay nada de malo con depender de otros y confiar en ellos, así como Kariko puede confiar en mí, Naruto puede confiar en nosotros que somos sus amigos… no, más bien diría que Naruto es parte de la familia.–

–Sakura-chan…– dijo en voz baja Naruto conmovido.

–Y sobre el padre de mi hijo… no tengo ningún problema en decirle a nadie quién es, solo que quería darle la noticia a Naruto en un momento más apropiado, cuando no tuviera tantos problemas.– continuó la mujer de cabello rosado y luego le dirigió una sonrisa algo melancólica a Naruto –Puedes imaginarlo ¿no? El padre de mi pequeño Itachi… es Sasuke.–

Naruto, aunque ya había pensado en esa posibilidad, igualmente se quedó sin palabras, había mucho que quería preguntarle, pero hasta él tenía la prudencia de no hacerlo enfrente de Kariko y Deidara. Y de hecho, no sabía ni siquiera por dónde empezar a preguntar.

–Y-ya veo… así que de Sasuke ¿eh? Se parecen un poco…– fue lo único que atinó a decir.

–Sé que te parecerá extraño pero… bueno, es una larga historia.– añadió Sakura tímidamente.

–S-si quieren los dejamos solos para que conversen.– sugirió Kariko y Deidara se puso de pie junto con ella.

–¿Eh? No, espera Kariko-chan, no puedo dejarte sola con ese tipo, dattebayo.– reaccionó Naruto –Sakura-chan, ya hablaremos de esto luego, dame algo de tiempo para asimilarlo bien ¿si?–

–Claro, cuando estés listo.– asintió la mujer.

–¡Vamos Kariko-chan! ¡Tengo ganas de comer ramen!– exclamó Naruto tomando a Kariko por la muñeca y llevándola a la salida, Deidara los siguió no sin antes dirigirle una última mirada de molestia a Sakura, quien no dudó en devolvérsela.

En otra parte de la aldea, Shikamaru abría la puerta de un apartamento para que Shigemi y Kurotsuchi entraran. Como la más joven de las kunoichis de Iwa se quedaría a partir de ese día en la aldea, el Hokage había preparado un lugar para que se hospedara. Shigemi analizó el lugar con la vista y luego se echó sobre el sofá.

–Bueno, no es el lugar más lujoso, pero tendrá que funcionar.–

–Deja de ser tan quisquillosa, esto es una misión, no unas vacaciones.– regañó la mayor.

–Sí, sí, como sea.–

–Nara-san ¿podría darnos un momento para despedirnos?–

–Claro.– aceptó el hombre y salió, pero quedándose lo suficientemente cerca de la puerta para poder vigilarla.

–Hm… bueno Shigemi, a partir de ahora vas a estar sola, Tsuchikage-sama confiará en ti pero yo te conozco bien y conozco a Deidara, por lo que quiero advertirte algunas cosas…–

–Adelante.–

–Primero que nada, no intentes usar tus métodos usuales para "conocerlo", él no te hará caso. Vigílalo pero mantén tu distancia, trata de convivir lo menos posible con los ninjas de Konoha, pero obsérvalos bien. Si notas cualquier cosa rara o sospechosa, déjanos saber a Tsuchikage-sama o a mi.–

–Claro, senpai. Todo eso es evidente ¿sabes? Pero no te preocupes, ya tengo un plan de acción, y no requiere ninguno de mis métodos usuales, al contrario, pienso usar otros elementos a mi favor.–

–Esa actitud me agrada. Ten cuidado y no olvides reportarte regularmente.–

–Entendido.–

Por su parte, aunque Naruto había decidido llevar a Kariko (y Deidara aunque le pesara) a comer ramen, nuevamente se había desubicado y no hallaba el camino. Kariko, que no conocía Ichiraku ramen, tampoco supo a dónde ir lo cual molestó a ambos rubios.

–¿Cómo no conoces la aldea en la que has vivido por meses, h´n?– se quejó Deidara.

–¡¿Cómo no conoces Ichiraku Ramen, dattebayo?–

–¡Oh pues! ¡Discúlpenme por no salir mucho de casa!– gruñó la muchacha enojada.

–Claro, es evidente que te la llevas ahí tomando té como una anciana.– soltó el antiguo miembro de Akatsuki. –De lo contrario no se te hubiera ocurrido llevarnos ahí en primer lugar.–

–¿Y cómo querías que te llevara por la calle si olías a rata muerta?–

–¿Pero llevar a un criminal clase S y a otro Ninja desconocido a tu casa donde estarás sola con un infante? Sólo a ti se te ocurre una tontería así, h´m.–

–Puedo defenderme de ti sin ningún problema.–

–Pude haber tomado rehén al engendro Uchiha.–

–¡Itachi-chan no es un engendro!–

–Ah pero admites que pude haberlo tomado rehén.– rió Deidara burlonamente.

–¡Por supuesto que no!–

–¡Claro que no! ¡Yo lo hubiera defendido también!– intervino Naruto quien ya se sentía fuera de lugar en la discusión.

–Sí, como tu última misión de rescate salió taaan bien.– dijo irónicamente el mayor de los rubios haciendo a Naruto recordar el secuestro de Gaara, por lo que se arrojó a golpear a Deidara, siendo apenas detenido por kariko que lo sostuvo del brazo izquierdo.

–¡Ya basta! ¡Tenemos que dejar de estar discutiendo!– exclamó la chica tratando de calmar los nervios –¿Qué tal si hablamos de otra cosa? Como hmm… ¿Cuál es su comida favorita?–

–Bakudan–

–Ramen–

Ambos rubios se miraron enojados.

–¿Bakudan? ¿En serio? Me suena a un mal chiste.– alegó Naruto.

–Al menos no es tan cliché y típico como el ramen.–

–¡El ramen es la mejor comida del mundo!–

–Pft Tienes los gustos de un niño pequeño.–

–¡Oigan!– interrumpió Kariko antes que Naruto pudiera responder –Les hice la pregunta para empezar una conversación decente, no para que se pusieran a pelear. Se trata de conocernos mejor, no de atacarnos.–

–Ok, ok… a ver… Kariko-chan ¿Cuál es tu comida favorita?– preguntó Naruto

–¿Mía? El onigiri.– respondió sonriente la chica.

–Eso sí es poco original.– declaró Deidara

–Sí, demasiado.– coincidió Naruto.

–¡Hey!– regañó la chica e iba a empezar un sermón sobre por qué el onigiri era genial, cuando Ichiru y Kazuki se les acercaron.

–Oh vaya, veo que Kariko-chan no le tiene miedo a los terribles ninjas del pasado.– bromeó Ichiru para llamar la atención del grupo.

–¡Ichiru-san! ¿Cómo fueron las negociaciones?– saludó Kariko ignorando a los rubios y a Kazuki, cosa que el castaño de Suna inmediatamente notó.

–Fueron bien, conseguimos un mejor apartamento donde quedarnos.–

–Me alegro.–

–Iré a mostrárselos ahora. Kazuki y tú pueden regresar a sus casas ahora si quieren.–

–Claro, muchas gracias, Ichiru-san.– agradeció Kariko haciendo una leve reverencia –Naruto-kun, Deidara-san, luego iremos a comer ramen, asegúrense de averiguar en donde es el lugar.–

–De acuerdo, Kariko-chan. Gracias.– se despidió Naruto.

–Nos vemos.– fue la simple despedida de Deidara y Kariko empezó a caminar en dirección a su casa.

–¡Hey! ¡Kariko-chan! ¿No sería bueno que Kazuki te acompañe? Ya está oscureciendo.– insistió Ichiru.

–¡Estoy bien, gracias!– respondió ella desde su posición y siguió avanzando.

Ichiru miró a Kazuki, quien trataba en vano de mantener su postura seria, y soltó una pequeña risita.

–Deidara-san, Naruto-kun, será mejor irnos. Buena suerte, Kazuki-taichou.– se despidió el castaño y guió a los rubios en otra dirección, dejando solo al deprimido Hyuuga.

Al llegar al apartamento nuevo, se dieron con la sorpresa de que éste solo tenía dos habitaciones además de la sala, cocina y baño, por lo que pasaron varias horas discutiendo sobre como se repartirían las camas.