Capítulo VI
Notas de la autora.
Si alguien sigue por acá después de taanto tiempo de tener el fic abandonado, solo puedo decirles gracias. También les aseguró que NO lo voy a dejar a medio terminar, pero seguramente me tarde en actualizar más de lo previsto. Preparar clases y dar finales fue absorbente y ahora hay que sumarle trabajo nuevo... Pero que esto llega al final, llega!
Sin mas, los capítulos que estaba debiendo y un nuevo oneshoot que me ayudo a desbloquearme.
Feliz Navidad para todos!
Disclaimer: Harry Potter y compañia no me pertenecen y este disparate se escribe sin fines de lucro.
Una vez de vuelta en la oficina, con una Ginny que no sabía si estaba bajo arresto o estaba siendo custiodada, Harry no sabía que pensar.
Skeeter se habia presentado a San Mungo y estaba poniendole una denuncia a Ginny por agresión, destrucción de la propiedad privada y amenazas; pero la pelirroja no parecia muy preocupada al respecto.
Harry dejó a Ginny sentada en uno de los espacios de espera y entró para hablar con Scrigmeour. El hombre se veia agotado y afligido. Antes de que Harry pudiese abrir la boca le dijo:- Espero por tu bien, Potter, que no hayas arrestado a Weasley.
Harry negó con la cabeza. Scrigmeour suspiró ruidosamente:- Esa chica va a armar un lio colosal. Arthur me llamó, dejando muy en claro que el asunto tenia que ser investigado, pero mientras no hubiese pruebas su hija tiene que estar en libertad, cosa que sé; pero no me gusta que me digan como hacer mi trabajo, luego está el testimonio de Skeeter la cual va a tener que ser cotejada con la varita de Weasley y...
-Quiero un mes libre. Necesito vacaciones-Interrumpió Harry. Odiaba tener que ser así de inoportuno, pero en este momento tenia otras prioridades.
Scrigmeour abrió los ojos:-Harry... Es por el asunto de Granger?
Harry torció la boca. Ser una "celebridad" a veces lo fastidiaba sobremanera. Todos creían tener el derecho de saber que pasaba por su vida y por su cabeza. A veces era demasiado agotador. Suspirando ruidosamente solo dijo:- Mis motivos son personales, pero estoy seguro que Draco hará todo el papeleo necesario y te lo dejara para mañana en la oficina. Si no van a retener a Weasley puedo escoltarla a la casa.
Ginny abrió la puerta trasera de la Madriguera. Intentó cerrarla lo más rápido posible pero cuando quiso darse cuenta Harry ya estaba adentro. Resoplando, le increpó:-Muy bien Potter, ya me sacaron la varita, asi que me gustaría saber qué necesitas.
-¿Y estás segura que no puedes deducirlo tu solita?-Dijo Harry, empezando por primera vez en el día a dejar salir su rabia.
Ginny frunció el ceño:-No quiero nada contigo Potter.
-Esto dejó de ser solo sobre ti hace años Ginny! ¿Cómo diablos puedes ser tan egoísta? Me dejaste apartado de mi hijo durante años! Nunca una carta, una palabra...
-¿Y a quién diablos querías que le mandara la lechuza? Intenté comunicarme contigo, mandé abogados, detectives y nunca nadie encontró la menor pista sobre Evans! Pensé que la maldita tierra se lo había tragado!
-Estoy seguro que te costó muchísimo endilgarle ese hijo a otro!
-¡Pues para tu información me hubiese gustado tener al imbécil del padre al lado mio para ayudarme a ver como continuar con mi vida! Y Blaise es el padre de James! ¡Tu solo eres una celebridad!
-¡Mira quien lo dice! La señorita Snitch de oro!
-¡Eso no tiene nada que ver!
-Tu también eres una celebridad!
-¡Lo que quise decir es que para James solo eres un nombre!
De repente Harry tomó a Ginny por los hombros. Sus ojos verdes estaban brillantes de furia:-Dime, Ginny-empezó a decir en un susurro:-¿Qué pasó con la dulce niña de once años que alguna vez conocí? ¿Qué te sucedió?
-Eso no es de tu incumbencia, Harry. Aunque aparentemente y siempre según Rita Skeeter hay otros asuntos que si son de tu incumbencia-Dijo el sr. Weasley.
Harry y Ginny enrojecieron y se apartaron el uno del otro de un salto, casi como si se hubiesen quemado.
-Sr Weasley... Yo...-
-Papá...-
El sr Weasley cortó ambos intentos de empezar lo que sería una larga disculpa solo levantando su mano:-¿Puedes explicarme, Ginevra, en qué estabas pensando cuando atacaste a esa estúpida reportera?
Ginny lucía avergonzada, lo que a Harry sin duda le causó mucho gusto. Esa niña parecía imperturbable en su presencia, y eso lo fastidiaba sobremanera.
-Papá, esa bruja... Yo no la ataqué. Yo solo fui y quemé su despacho.
El sr Weasley levantó una ceja.
-Sé que no estuvo bien-Se apresuró a añadir Ginny-Pero...
-¿Es verdad que Harry es el padre de James?-Preguntó la señora Weasley, que había estado escuchando la conversación a medida que se acercaba a la cocina.
-Eso-Puntualizó Blaise entrando detrás de la señora Weasley-Es algo que a todos nos gustaría saber.
Ginny y Blaise se miraron a los ojos. De repente todos los demás presentes se sintieron incómodos, este tema era, sin duda, demasiado delicado.
Todos los elementos de la cocina empezaron a tintinear. La luz empezó a ondear. Ginny temblaba visiblemente.
-Ginny...-Dijo Blaise, extendiendo la mano a medida que se acercaba a ella. De repente algunas copas estallaron y todos se quedaron congelados en sus lugares.
-Blaise...-Llamó Ginny con la voz rota-Lo siento tanto... No quería mentirte...
Blaise continuó acercándose a Ginny. A medida que se acercaba las luces ondeaban más. Cuando se encontró en frente de ella uno de los cristales de la ventana estalló. Blaise levantó una de sus manos y acercó a Ginny a su cuerpo, mientras la envolvía en un fuerte abrazo.
-Respira Gin-Le dijo:-Tu sabes cómo. Profundo. Recuerda tu lugar feliz. Calmate Ginny. Respira. ¿Dónde esta tu varita?
-La tienen los aurores-Respondió Ginny.
-Muy bien...-Contestó Blaise a medida que sacaba la varita:-Respira profundo. Toma mi varita. Canaliza tu magia. Calmate.
Harry se encontraba sorprendido. ¿Qué diablos había sido eso? El aire se había sentido extraño, como cargado de magia. Casi como si se hubiera espesado.
Mientras él se encontraba perdido en sus pensamientos, la atmósfera empezó a calmarse. La luz dejo de ondear y Ginny dejó de temblar.
Los señores Weasley se veían más pálidos de lo común e indudablemente sus semblantes expresaban preocupación.
La señora Weasley, por fin, preguntó lo que rondaba por la cabeza de todos:-¿Ginny, mi niña? ¿Qué fue eso?
-Creo que lo mejor va a ser que todos nos sentemos y tratemos de hablar calmadamente.-Dijo Blaise, haciendo énfasis en el "todos".
Luego de lo que había sido una larga e incómoda charla, a Harry la forma en que las cosas se estaban llevando no dejaban de sorprenderlo. A diferencia de lo que el pudo haber pensado, Blaise no le reclamo nada a Ginny. Aunque tal vez en privado las cosas llegaran a ser distintas, por el momento la preocupación de todos era James.
-No pudimos evitarlo, Ginny-Dijo Blaise con tristeza-Cuando llegué, James ya había agarrado el diaro y lo había leido. No quiere ni hablarte. Se quiere venir conmigo a Estados Unidos.
-Supongo que va a ser lo mejor...-Dijo Ginny casi como para sí misma...
-Un momento!-Dijo Harry indignado- Es MI hijo, creo que también tengo derecho a opinar y...
-No quisiera contradecirte, Potter-Lo interrumpió Blaise con un tono de voz que denotaba el esfuerzo que estaba haciendo para no soltarle unos cuantos maleficios-Pero James no te conoce, para él bien podrías ser el lechero. James es mi hijo y...
-James NO es tu hijo!-Chilló Harry indignado.
-Yo estuve con él desde antes de que naciera! Por supuesto que es mi hijo, y soy el único padre que conoce. Y no me malinterpretes Potter. No quiero interponerme entres ustedes, pero con la bomba mediatica que acaba de estallar, lo mejor es alejar a James de Inglaterra, y visto y considerando que no quiere ver a su madre, él se viene conmigo. Puede visitarlo o puedes hacer una pataleta, a mi me da exactamente lo mismo.-
Ginny sonrió para sus adentros. Si bien ella no estaba muy de acuerdo con el que Potter visitara a James sabía que iba a tener que acoplarse a lo que dijera Blaise. Y ver a alguien poniendo en su lugar a Potter había sido digno de ver, sin duda alguna.
Harry asintió, sabiendo que además de estar en desventaja numerica, Zabini tenia razón. Inglaterra no era el mejor lugar para James en este momento, mucho menos con la serpiente de Skeeter suelta.
-Bueno-Dijo la señora Weasley-Voy a preparar la maleta de James y...
-Yo quiero hacer eso, mamá!-Dijo Ginny.
La señora Weasley se dio vuelta y la miro muy severamente. Tanto, que por un momento Ginny quiso encogerse debajo de esa mirada.
-De eso nada Ginevra, James esta muy alterado y no quiere verte. Si quieres escribele una carta y él decidirá si quiere leerla o no.
Con el semblante derrotado, Ginny se levantó diciendo: Voy al despacho a escribir una carta. Adiós Potter.
Una vez que Ginny terminó de salir, el señor Weasley tosió incomodamente y dijo:- Bueno Harry, si me disculpas... Tenemos cosas que hacer y lo mejor sería que...
-Arthur, quisiera hablar un momento con Potter, si no le importa- Dijo Blaise. El señor Weasley suspiró ruidosamente:-Por favor, nada de maldiciones en la cocina.
