El amor acaba cuando la traición inicia
Los días pasaban y en un parpadeo todo estaba en una rutina que para nada le agradaba a Bulma. Pensando en su futuro había decidido aceptar la oferta de Syder, tener más gente de su lado casi aseguraba la victoria.
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El desayuno en "familia" Era tan incómodo para ella. Pero las excusas para enfrentar al rey y a su cuñado se le estaban terminando. Una vez más en esa mesa escuchaba los pensamientos de Tarble cada vez que ella hacía algo. El idiota Saiyajin no parecía entender que ella podía leer sus pensamientos, casi se enterraba las uñas en las piernas evitando hablar.
Zarbon tampoco tenía las cosas simples. Todos los días era molido a golpes en el entrenamiento. Aunque admitía que había mejorado bastante. El odio que le tenía Vegeta se lo recordaba con dolor todos los días. Bulma a su derecha estaba muy tensa, podía sentirlo. –¿Estás bien?
La peliazul parpadeo –Si.
El rey Vegeta frunció el ceño pensando una vez más porqué el Maldito ex soldado de Freezer se sentaba junto a ellos en la mesa real. Tenía suficiente con su nuera.
Bulma vio directamente al rey –Si vuelve a insultar a mi principal soldado lo asesinaré sin compasión alguna– Las palabras eran duras, era curioso como una criatura tan débil podía asustar al mismísimo rey de los Saiyajin.
–¿Cómo que tú principal soldado?– Preguntó Tarble.
La peliazul sonrió –Lo que pasa es que si Freezer muere yo seré la única heredera de toda la organización de planetas y pues debo tomar mi puesto. Zarbon será mi mano derecha.
Los Saiyajin se desconcertaron. La verdad no esperaban escuchar eso.
–Cuando Freezer muera todo su imperio caerá– Hablo Vegeta
–No– Ella replicó inmediatamente –Por derecho me pertenece, no te preocupes cuando llegue el momento veremos qué sucederá, además no creo que quieras pelear conmigo por el poder ¿O si Vegeta?
–…Tienes razón ya veremos qué sucede– Parecía una vez más la lucha de miradas había iniciado. La verdad Vegeta no había pensado que pasaría con todo el imperio de Freezer.
Viendo las cosas a una perspectiva alta después de matar a Freezer el podría tomar todo el imperio y coronarse no sólo cómo el rey de los Saiyajin si no el rey del universo entero, la pregunta era si su mujer estaba dispuesta a seguir esos planes.
Pues parecía que ella estaba convencida en seguir con aquella patética organización de su familia. Vagamente se imaginó una lucha de poder con ella, definitivamente sería algo interesante.
Dejo todo a un lado, ese no era un punto para discutir en el momento, había cosas más importantes. Terminaron su desayuno y se fueron a entrenar. Zarbon ese día tuvo que usar la cámara de curación.
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Vegeta regresaba más temprano de lo usual, pero sentía que tenía una conversación pendiente con Bulma.
Al volar hacía el castillo por el lado norte a la orilla del acantilado vio a su esposa sentada a la orilla tranquilamente, viendo el sol ocultarse.
No podía ser otra, en ese planeta no había nadie más con el pelo azul. Sonrió, porque no sorprenderla.
Sigilosamente aterrizó unos metros detrás, luego caminó con los brazos cruzados. Se agachó, pero antes de poder hablar Bulma desapareció, sintió alguien detrás y al voltear la vio.
¿Cómo se había movido tan rápido si no la había visto? luego lo entendió, ella no se había movido simplemente se había teletransportado detrás de el.
–Buenos reflejos.
–Este planeta me obliga a mantenerme alerta… Maldito querías asustarme– Le acusó con una graciosa expresión.
–En realidad quería matarte– Habló con sorna –Sería muy fácil asesinarte en este momento para que no interfieras cuando tome el poder en el universo a nombre de los Saiyajin
Bulma río –Si claro… Eres mi esposo cuando tomé la OIC te daré un buen puesto te lo prometo.
Vegeta curvo sus labios con burla –Ya veremos Bulma.
Ambos sonrieron no sabían qué les deparaba el futuro.
Ambos se sentaron a la orilla, sus piernas colgaban de la piedra. Por un rato Bulma le contó lo que había hecho en el día.
–Fui a explorar un poco, el pueblo cerca de aquí. También descubrí un área de mantenimiento de naves entre y me di cuenta que había muchos errores mecánicos, su combustible es extraño seguramente lo voy a mejorar.
–A veces creo que eres demasiado inteligente para tu propio bien.
–Yo también– Su cabeza se mantenía recargada en el hombro de este, ya era de noche el sol hace rato que se había ocultado. El ruido de la marea subiendo y el sonido de las fuertes olas chocando con las piedras. El sintió cómo ella se acercaba cada vez más.
Su rostro terminó ocultándose entre su cuello como si buscará la comodidad, luego lo abrazó. –Todo el día te la pasas entrenando.
–Es necesario.
–Lose– Dijo con un suspiro.
Estaban cómodos con ella en sus brazos no importaba lo que a su alrededor ocurriera, aunque tenía una idea para la cual sería mejor llevarla a la cómoda habitación que compartían.
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Despertó escuchando la suave respiración de ella contra su pecho, color azul en su cabello algo alborotado por la noche.
Bajo un poco su cabeza para deleitarse con ese aroma tan único, no quería despertarla, pero era imposible levantarse sin moverla.
Por un rato más se le quedó viendo, hasta que el anuncio de un nuevo sol lo obligó a levantarse.
Mientras una somnolienta peliazul se movía entre las sábanas buscando conciliar el sueño una vez más. No lo logro, pero tampoco tenía ganas de levantarse, escuchó el agua de la ducha y las puertas de los armarios.
Consciente que no podía permanecer más tiempo en cama se levantó.
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Pocos minutos después ambos terminaban de alistarse para el nuevo día, Ella cepillaba su largo cabello azul para amarrarlo en una cola alta.
Y el terminaba de ponerse las blancas botas.
–Vegeta
–¿Que?
–Quiero avisarte que aceptaré la propuesta de Syder.
A Vegeta no le gustó la idea, pero sabía que a Bulma realmente no podría negarle nada, por lo que no dijo nada, después de todo conociendo su carácter no podría impedirlo.
–Zarbon me acompañara.
–Bien. ¿Cuándo regresas?
–Hoy mismo, por la noche.
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Cuando Bulma le dijo a Syder que aceptaba en su nombre como herencia tomar el puesto de líder de los piratas este se levantó abrazando a su niña. Bulma dio un paso atrás evitando la muestra de afecto. Entonces el solo puso su brazo sobre sus hombros.
–Me haces tan feliz– Dijo el pirata conteniendo falsas lágrimas. A Syder le había tomado un mes entero preparar todo. Mes en el cual había regresado a Baseian.
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Cómo Bulma había dicho estaba por irse con Zarbon que cómo siempre atento hacía ella había aceptado. A la princesa le hubiera gustado que Vegeta la acompañara, pero ni siquiera le preguntó pues sabría la respuesta; un rotundo no.
Al teletransportarse Syder la recibió con los brazos abiertos.
–Todo está listo.
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En una espaciosa sala, una gran mesa llena de diferentes comidas y varias botellas alrededor 9 piratas de diferentes razas se encontraban esperando las órdenes de su líder. Miraban con curiosidad a las dos personas que habían llegado, no se sorprendieron tanto pues Syder ya había mencionado su llegada.
–Mi vida se ha vuelto cansada. He decidido que abandonaré mi puesto, no hoy. Pero quiero informarles que mi niña. Mi hermosa Bulma será mi heredera, ella tomará mi puesto unos meses mientras aprende todo lo necesario. Después de eso las cosas serán decididas– La orden era clara, pero para los demás piratas esto no les gustó, no porque tuvieran algo en contra de ella pero simplemente el hecho de que una mujer tomara el puesto del Gran pirata no era algo fácil de aceptar más cuando se notaba desde lejos que aquella mujer de pelo azul no era fuerte, no parecía que ninguno tenía el valor de llevar la contra a Syder.
Aunque uno de ellos; el primero de la fila al lado izquierdo de la mesa un hombre mayor de alguna raza con plumas. Se dio el valor de hablar.
–¿Qué tiene de especial esta mujer para que tome el cargo de todo? Más ahora en estos tiempos de crisis con Freezer.
Syder estaba por hablar, pero Bulma se adelantó.
–Debo decir que comprendo que tengan dudas sobre mí. Yo tampoco entiendo como ustedes son los grandes señores piratas, no les veo nada interesante. Cómo Syder dijo seré la nueva pirata al mando– Todos se le quedaban viendo extraño
Syder sonrió sabía que era el momento en que su niña se luciría. Zarbon se mantenía a reservas de todo.
–Primero me voy a presentar formalmente, mi nombre es Bulma soy humana… Es verdad que no soy fuerte por lo menos no físicamente, pero puedo asegurarles que soy una persona dotada de varias cualidades que pueden poner en aprietos a cualquier persona… he trabajado al lado de Syder en muchas de las conquistas de sus últimos años, no necesitó demostrar mi poder, Aunque si alguien se opone con todo gusto lo asesinare.
Verdaderamente era estremecedor que aquella pequeña mujer hablará con un tono tan tierno pero con palabras tan amenazantes que ponían en nervio a cualquiera.
El pirata que antes había hablado a un no estaba convencido, se cruzó de brazos con arrogancia mirando directamente al pirata principal.
–Yo no voy a dejar que una mujer débil con un buen trasero y grandes pechos venga a darme órdenes.
Este comentario hizo enojar a Syder, nadie ante su presencia insultaba a la que consideraba como su hija.
Pero una vez más Bulma se adelantó –¿Cuál es su nombre?– preguntó hacia el ave con falsa cortesía.
–El señor pirata Corden Bartum.
–Con que Corden usted dice, citando sus palabras– Levantó el dedo índice como si dijera algo importante.
Syder se calmó con una sonrisa, bebió de su copa, ya Bulma se encargaría de todo.
–Usteded dijo que una mujer débil con un buen trasero y grandes pechos no le daría órdenes– Sonrió –Agradezco el cumplido, aunque… Le faltó hermosa, inteligente, sádica y poderosa… En fin... ¿Últimas palabras?– Preguntó en un frío tono y ya sin la sonrisa.
Antes de que el pirata pudiera reaccionar Bulma ya estaba detrás de él con un cuchillo en su garganta. Ella se había Teletransportado.
–Cómo estoy de buenas dígame ¿Quiere una muerte rápida, pero con dolor o lenta y tortuosa?
El pirata se había quedado sin habla, y también sin movimiento ella estaba controlando su mente.
Syder aplaudió y bebió de su copa –Jaja, y ustedes dudan de ella.
Bulma retiró el cuchillo del emplumado cuello del pirata y se teletransporto a Syder aunque solo estuvieran a metros de distancia.
–Espero que esto les baste para entender porqué yo y no alguien más.
Syder se levantó una vez más –Yo me retiraré por unos meses hasta la muerte de Freezer ella estará a cargo de todo, cualquier motín o desobediencia será castigado con tortura, muerte y humillación pública– Ya sin ninguno de los piratas objetando soltó el broche de la blanca capa que se quitó y colocó en los hombros de Bulma, está le quedó a la altura de la pantorrilla, demasiado larga, tomando en cuenta que Syder la llevaba por la altura de la pierna. Aunque no le molestaba.
Los demás piratas se levantaron. Alzaron las copas y brindaron en nombre de Bulma
–Fortunam maximum pirata vitae– Gritaron juntos.
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Ese día por la noche Bulma le contó todo a Vegeta que escuchó atento, aunque su mente estuviera ocupada en otras cosas y no era su culpa el entrenamiento era su principal objetivo. Aunque nada apartaba la sensación de los besos que Bulma daba con fervor por su cuello. Si había algo que amara de su esposa era eso. Siempre lo hacía sentirse bien, no había noche que no tomará de ella.
Bulma iba casi todos los días a Baseian lo cual era muy fácil con la teletransportación. Syder estaba instalado en el planeta Vegeta para seguir con el entrenamiento por lo que Bulma siempre se teletransportaba a la energía de cualquiera de los 9 piratas principales. Daba órdenes, revisaba el progreso de las misiones, interrogaba si era necesario, cosas que no le tomaban más de 5 horas.
Los piratas estaban más que felices. Lady B. Qué era cómo llamaban a Bulma pues no quería que su nombre se esparciera por el universo. Estaba haciendo cosas que Syder no había hecho en toda su vida. Misiones con éxito, botines, planetas. Y es que Bulma tenía tanta experiencia y una naturalidad para dar órdenes y planear que todo le salía bien.
El resto del día regresaba a él planeta Vegeta, simplemente a aburrirse porqué no tenía nada que hacer. Aunque Vegeta había insistido que intentara llevarse mejor con su padre.
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A 5 meses de haber vuelto con Vegeta. Bulma estaba enojada, aburrida. No había nadie, a quien molestar o con quien convivir. Estaba harta de vagar por el castillo, molestar al rey tenía un límite antes de que lo matara. Suspirando sentada en la orilla del balcón de su habitación, sólo pensaba, solo eso. Mantenerse tanto tiempo sola la estaba abrumando. Un aleteo la sacó de sus pensamientos.
Volteó al cielo que nubló su vista por la luz del sol, sin embargo, una sombra negra captó, por mera curiosidad voló detrás de aquella ave. Está bajo entre las piedras de la costa debajo del acantilado. Bulma se acercó cautelosa, guardo distancia.
Era una curiosa criatura, un pelaje oscuro cómo la noche, sus plumas brillaban suaves. Un solo ojo grande adornaba su rostro con un pico azul, esto fue lo que más le llamó la atención. No medía más de 30 centímetros.
Cuando bajó al suelo, piso plantas secas pegadas a las rocas haciendo ruido, el ave de inmediato se alertó y Bulma pensó que volaría, sin embargo, para su sorpresa el animal se lanzó a atacarla, seis profundas garras rasgaron la piel de su brazo derecho que había interpuesto sobre su rostro. Alejó al ave con un poco de aire que controlo con su mente y al ver la sangre brotar de su brazo en seis pequeños ríos de unos 10 centímetros. Sonrió.
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El rey Vegeta atendía asuntos de su reino, personalmente estaba encargado se de planear una nueva alianza con un planeta que les brindaría suministros. Tenía un cuarto en el castillo como un pequeño despacho donde atendía aquellos asuntos.
Todo estaba tranquilo, revisaba calmadamente el escrito del acuerdo que se iba a firmar, cuando la puerta de la habitación fue abierta repentinamente, suspiro con resignación. Solo había tres personas capaces de entrar de esa manera y dos sus hijos estaban entrenando eso solo dejaba a la que se había convertido en el martirio de su vida.
Cuando la vio entrar no supo qué pensar. Bulma estaba sonriendo eso no era raro, lo extraño era su brazo cubierto de sangre que parecía a ella no le importaba mucho, más extraño aún el ave que entró volando detrás de ella y que se posó en su hombro.
–¡Rey! Acaba de suceder algo muy genial, puede creer que está cosita me atacó– Bulma extendió su brazo izquierdo y el ave voló hasta posarse en su muñeca, el rey notó que el animal tenía las garras retraídas evitando lastimarla –Estaba aburrida, la ví, la seguí y cuando pensé que huiría de mi me atacó ¡Me atacó!
El rey tenía una extraña expresión en el rostro –¿Y?
–Pues… No lose me gustó. ¿A qué venía? A si. Quiero saber qué es la pequeña
–No tengo tiempo lárgate
La sonrisa en el rostro de Bulma se perdió –Creo que escuche mal… ¿Dijo algo?
El rey gruñó y se cruzó de brazos. Bulma volvió a sonreír se acercó al escritorio y sin otra silla en la habitación se sentó en el escritorio.
–Estoy esperando– Dijo ella acariciando la cabeza de su nueva amiga
–En primera es un macho, las hembras son de color gris, es un ave común en esta área.
y sus plumas son venenosas– Dijo lo último con satisfacción esperando que ella se sintiera tonta por estar acariciando al ave, pero como siempre la suerte no estaba de su lado y vio como la sonrisa de ella se hacía más grande.
–¡Eres perfecto!... ¡Venenoso! Es por eso que no siento la piel de mis manos… Lo conservaré… Si tan solo tuvieras el tamaño para comer a una persona– Suspiro resignada –En fin, no se puede tener todo. Aunque podría jugar con tu código genético, mover unas cosas, implantar otras y si tienes crías podemos hacer que crezcan gigantes– Bulma divagaba y el rey había retomado una mirada estoica. –Necesitas un nombre .. ¿Alguna sugerencia?– Preguntó al rey
–No
–Ho vamos, que no se da cuenta lo que estoy intentando… Trato de convivir con usted, ya sabe evitar que nos matemos entre nosotros. Sería bueno empezar por esto
El rey entrecerró su mirada buscando cualquier indicio del engaño. ¿Acaso había escuchado bien? –¿Cuál es el truco?
–Ninguno… Le pido se apure la piel de mis manos está quemando me como si hubiera tocado asido… No quiero que el daño se propague a mi sistema nervioso.
El rey notó que las manos de Bulma temblaban –Ve a la enfermería
–Estoy bien, siempre es bueno infectarse de venenos, te hacen fuerte
–Te va a matar
–No, lo máximo que puede hacerme es quemar mi piel e intoxicarme… Siempre e tenido una fascinación por las toxinas… ¿El nombre?
–No tengo un nombre
–Mmm… ¿Qué le parece Astro?
–Si– Dijo tratando de salir de la situación
Bulma sonrió –Bien… Entonces serás Astro– El ave voló a lo alto de un mueble del cuarto, mirando a ambos. –Lo cuida un rato.
–No.
Bulma sonrió caminando a la puerta –No era una pregunta, era una orden.
El rey golpeó su escritorio cuando la puerta se cerró. Tener a Bulma cerca garantizaba una muerte segura.
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Cuando Vegeta conoció a la nueva mascota de su mujer no se sorprendió, simplemente negó y peleó con ella por el peligro que representaba tener un animal venenoso cerca de ella. Pero entre peleas Vegeta terminó aceptando a Astro y cómo si estuviera completamente adiestrado dormía fuera del balcón.
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Bulma no tenía muchas cosas que hacer, además de sus horas diarias en Baseian. Pero todo estaba tan bien que casi no tenía que ir, solo por hacer presencia. Había logrado después de tres meses de estar con astro y someterse a su veneno en pequeñas cantidades volverse medianamente inmune, solo largos periodos en contacto con las plumas le causaban una reacción, quería seguir con lo que ella llamaba juego. Siempre había querido intentar el mitridatismo ahora necesitaba un veneno más fuerte y sabía dónde podría conseguirlo.
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El rey Vegeta estaba muy enojado, hace días había mandado una misión que aunque simple era importante. Un grupo de 20 soldados había partido a un planeta cercano sin habitantes solo animales para traer una importante carga de piedra celite, aquella que utilizaban para la creación de las armaduras.
Un barco de carga completo, que había regresado completamente vacío. La razón expuesta problemas mecánicos, pero el rey no muy convencido de la respuesta interrogo a los soldados.
Había resultado que en la nave se había dado una pelea, sanguinaria que había resultado a varios con muchas heridas, pero cómo siempre había de haber un responsable.
Un Saiyajin ya mayor se ubicaba frente al rey que había decidido a como el culpable, pues la mayoría había dicho que el lo era.
–Esto es traición, una pelea que resultó en el fallo de una misión es una completa…
El rey no termino de hablar cuando su nuera había abierto las puertas con un fuerte ruido, todos se sorprendieron cuando la curiosa mujer entró.
Más la sorpresa recaía en gran medida en el ave que se posaba en su hombro. Todos se veían sin saber qué hacer.
–Rey necesito que me dé una información.
Levantó la mirada y vio que no estaban solos
–¿Interrumpo algo…? En fin no importa.
El rey Vegeta no podía dejarse humillar frente a sus súbditos, eso jamás –¡Fuera de mi sala! Ten modales y pide permiso para entrar, o te golpeare, hasta que lo entiendas.
Bulma alzó una ceja como si hubiera escuchado algo completamente tonto, entendía el actuar del rey. Quería imponerse. ¿Por qué no darle gusto? podría burlarse después, además parecía la situación ahí estaba interesante. Astro salto de su hombro a su muñeca cuidando tener sus garras contraídas.
–Perdóneme mi rey– Dijo con una pequeña reverencia, cuando Bulma dirigió su mirada al rey.
El monarca supo por en un mal augurio que nada bueno saldría de ahí.
Se alejó y se sentó en las orillas de la gran habitación. Acicalando el oscuro plumaje de su querido Astro.
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El rey ignoró a la peliazul, siguió su trabajo, posicionó una vez mas la vista al Saiyajin a un en el suelo frente a el.
–Se te condenara por traición y se te mandara a la prisión de Crence.
Cuando el rey dirigió su vista a la esquina donde con anterioridad estaba la peliazul se dio cuenta que ya no estaba, un pequeño toque en su hombro izquierdo, un escalofrío y con algo de temor volteo. Ahí estaba ella con esa sonrisa.
–¿Rey porqué está condenando a este hombre?
–No es de tu incumbencia.
La peliazul bufo fastidiada –Creo que no entendió la pregunta, aunque fue clara… Digame ¿De que se le está juzgando a este hombre?– Pronunció más seria, poniendo alerta al rey.
–Conspiró en una misión contra su escuadrón, una pelea que causó una baja en mi ejército y que la misión no se llevara a acabo.
–Solo eso… Mmm…– Bulma dio un paso al frente "Cómo pueden engañar al rey con algo tan tonto… "Que vergüenza"
Todos en la sala sintieron la mirada de la peliazul incluso los sirvientes que solo se mantenían ahí por si se requería algo.
–Rey este hombre no es el culpable.
–¿Cómo lo sabes?– Preguntó curioso, sabía de las habilidades mentales de su nuera –¿Entraste a su mente?
–No, eso no es necesario… Yo soy muy perspicaz y es obvio– Aunque no parecía Bulma ponía atención en todas las reacciones de los que estaban presentes. Sonrió con burla –Mire los brazos del Saiyajin, tiene heridas de defensa, interpuso sus brazos a los ataques recibidos, la sangre en su ropa son de heridas que el mantiene en el cuerpo, por la disposición de las manchas puedo asegurar que ninguna gota de líquido rojo en la ropa de el es de alguien mas… Cosa muy extraña si el mato a alguien, o si inició una pelea.
El rey se mantenía callado aunque por dentro maldijera no haber visto esos detalles.
Bulma camino al lado de los soldados que se mantenían en fila.
Los Saiyajin sentían la tierna mirada como si esta les clavara rayos por todo el cuerpo. La peliazul se detuvo casi al final de la fila, señaló a una Saiyajin de mediana edad, más alta que ella, de pelo corto y cómo en todos negro. llevaba una armadura que no le cubría las piernas. En opinión de Bulma demasiado tonta y barata de color amarillo y negro.
–Ella es la culpable, es muy obvio, ninguno mantiene las manos como ella detrás de su espalda, su pupila está dilatada y siento su pulso más acelerado ahora que la estoy acusando.
La Saiyajin no se movía, y aunque sus facciones no enmarcaron ningún sentimiento, todo lo que la extraña mujer de cabello azul decía era verdad.
Los demás Saiyajin se empezaron a poner nerviosos y confesaron todo. Al final una tetra muy elaborada donde por simples caprichos de aquella mujer los demás habían cedido a culpar al hombre más viejo de la nave.
Ya con todo resuelto, los culpables fueron marcados y llevados al lugar que ahora les correspondía.
Por fin ya el rey solo tenía tiempo para lo que Bulma le iba pedir.
–Rey necesito algo.
Ambos de pie viéndose frente a frente.
-No, está vez no, tuve suficiente aceptando esa cosa cerca- Señaló a la esquina donde se suponía estaba el ave… Pero no estaba, los reflejos de un Saiyajin son buenos que con algo de temor volteo hacia atrás, ahí estaba esa cosa. ¡Sobre su trono!
–¿Dijo algo rey?– Habló con sus manos tras la espalda meciéndose un poco hacia al frente
–No– Habló algo nervioso –Solo dime que es lo que quieres.
Bulma sonrió con soberbia, amaba conseguir lo que quería, mejor aún con sutiles amenazas de muerte –Es muy sencillo necesito un Jörmundgander.
–¿Un Jörmundgander?
–Si.
A regañadientes el rey tuvo que arriesgar un escuadrón completo consiguiendo una cría de Jörmundgander. Bulma recibió al pequeño animal muy feliz.
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Estaba a punto de cumplirse un año de haber salido de la celda en el planeta 79. Había suspendido sus proyectos con el mitridatismo de veneno de Jörmundgander pues hace dos meses había tenido un cuadro muy complicado que la había tenido en cama tres días. Vegeta le había dado un ultimátum. Entonces Astro se había ido porqué tenía que migrar por el invierno, no volvería a verlo hasta dos meses más tarde. Aburrida había decididó tomar un proyecto y reconstruir una nave espacial.
La había pensado detalladamente, tenía todo listo, sin embargo, la tecnología Saiyajin no se comparaba a la tecnología que estaba acostumbrada a usar. Tenía más de dos semanas en el proyecto que pensó terminaría en solo una semana. Había alterado el interior de una nave estándar, reforzado el casco interno y básicamente la mitad del trabajo estaba terminado. Los motores y propulsores era el siguiente paso.
Hastiada de un día de trabajo se levantó del suelo. Había estado arreglando el sistema de enfriamiento y oxígeno. Al levantarse el dolor de sus músculos la hizo fruncir el ceño. ¿Cuándo maldita sea empezaría a sentirse bien? Sabía que sus malestares no tenían nada que ver con el tratamiento y los venenos a los que exponía su cuerpo era otra cosa. Pero no podía atribuir que erá.
Al salir de la nave que yacía en una de las plataformas de aterrizaje principales del castillo. Sintió la mirada de varios Saiyajin que trabajaban en el área. No les dió importancia, ella era superior a cualquiera. Tal como su padre le había dicho. No importaba que estuviera sudada, llena de grasa en las manos y su ropa estuviera manchada.
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Había regresado a su habitación para darse un merecido baño. Al salir el malestar muscular seguía, ni siquiera el relajante baño la había ayudado.
Se sentía tan débil, la habitación tan solitaria también le recordó la ausencia de Vegeta. No había querido decir nada, pero el no hacía otra cosa que entrenar, entendía los motivos, lo entendía. Pero ¿Dónde estaba cuando lo necesitaba? Era arrogante pensar de esa manera porque su orgullo le impedía contar cómo se sentía. No tenía valor para decirle a Vegeta que estaba triste, agobiada, deprimida, con culpa y demás sentimientos que la hacían sentirse tan mal e insignificante.
La idea que rondaba su mente desde hace meses la hizo temblar y agachar la cabeza ¿Realmente Freezer tenía razón? ¿Ella era la culpable de todo? Negó con la cabeza cuando se dió cuenta que ella misma se estaba haciendo daño.
Sintiendo que no tenía fuerza en las piernas se sentó aún lado de la cama en el suelo. Escondió su cabeza entre sus piernas sin darse cuenta que estaba enterrando sus uñas en la piel de sus rodillas.
"Todo fue tu culpa… Tu los hiciste débiles… Si no hubieras conocido a Vegeta nada hubiera pasado… Tu eres la responsable de las muertes de tu padre y tu hermano… Todo lo que Freezer te hizo lo merecías" Ahí estaba una vez más esa voz molesta en su cabeza, luchar con ella era inútil. Quiso ignorarla, pero no pudo.
Flashback
–¿Fui yo quien fallo Freezer? ¿Yo te decepcione? –Siempre has sido un fastidio, nunca debiste llegar a nuestras vidas y si todo es tu culpa. Agachó la cabeza –Lo siento.
Fin del Flashback
"Fue tu culpa"
–No es cierto– Le dijo a la voz en su cabeza –No fue mi culpa, Freezer nos traicionó. Fue el.
Flashback
Freezer la miraba desde arriba, ella no podía levantarse.
–Bulma todo es tu culpa, tu fuiste el punto culmine para que todo pasará, el que te metieras con ese Saiyajin marcó la línea para que yo hiciera todo. Realmente crees que dejaría que mi familia se involucrase con una raza tan patética, jamás. Nuestro padre murió junto a Cooler por débiles, una debilidad que tú creaste hacía ellos aceptando tan baja idea, estaban dispuestos a aceptar al maldito mono por ti... Jamás aceptaría eso... La realidad hermanita es que tu eres la culpable de todo lo que pasó, tú hiciste débiles a Cooler y a papá, si ellos están muertos es por tu culpa
Fin del Flashback.
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Miro el cielo por la ventana ya estaba atardeciendo. No tenía nada de hambre, pero debía comer. Zarbi, Vegeta y de hecho todos habían mencionado lo delgada que estaba.
Se sentía tan mal mentalmente que olvidó los dolores de su cuerpo. Desganada camino al comedor. Rogó a quien la escuchará no encontrarse con nadie, sin embargo, con su mala suerte justo cuando entró el rey comía tranquilamente.
Frunció el ceño, no tenía ganas de hablar con el. No estaba de humor para molestarlo.
El rey Vegeta comía tranquilamente, el ruido de las puertas abriéndose lo sacó de sus pensamientos. Cuando vio entrar a su nuera supo su tranquilidad había terminado. Ambos se vieron por unos segundos, ninguno dijo nada. Estaba parada en la entrada apoyándose ligeramente en la puerta ¿Acaso se había envenenado otra vez?
La situación era extraña. Cuando sin decir nada la humana se fue, decidió que debía ignorarlo, pero malditasea no pudo. En contra de todo se levantó dirigiéndose al área de las alcobas, no se sorprendió cuando en medio del pasillo subiendo por las escaleras se encontró con una inconsciente Bulma.
Y es que la peliazul después de decidir que no quería tratar con el rey decidió regresar a su habitación. Era tan extraño, subir unas cuantas escaleras la fatigaron horriblemente, tuvo que recargarse en la pared del pasillo para no caer, sintió que en ese momento los sentidos la empezaban a abandonar… Se había desmayado.
Un pensamiento pasajero para aprovechar y matarla paso por su mente. Era la oportunidad perfecta, pero solo pensar en la ira de su hijo le dió un escalofrío. La tomó en brazos y la llevó a la habitación de su hijo, para luego llevar un doctor.
Tenía mucho tiempo sin entrar ahí, no había nada en particular que llamará la atención.
Bulma había recobrado la conciencia en los brazos del rey, pero no se había movido, ni dicho nada. Cuando la dejo en la cama abrió los ojos que cerró de inmediato cuando sintió la mirada del rey.
–Traeré un doctor.
–No lo haga.
El rey alzó una ceja y se cruzó de brazos, estaba por replicar. Pero luego pensó que a él no tenía por qué importarle tal cosa, sin decir más dió la vuelta para caminar a la salida.
–No lo vuelva a hacer de acuerdo.
–¿Qué ayudarte? ¿Acaso preferías quedarte en el suelo desmayada?
Bulma asintió –No quiero depender de nadie. No soy débil… No lo soy… Solo mi padre y mis hermanos me habían cuidado cuando estaba enferma, papá me cargaba a mi cama y se quedaba conmigo hasta que durmiera…– Se arrepintió completamente de sus palabras, por suerte el rey no dijo nada simplemente dió la vuelta y se fue ignorándola.
Si de algo estaba seguro es que no podía dejar en manos de una mujer tan desequilibrada el deseo de las esferas. Tendría que hablar muy seriamente con su hijo.
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Como su rutina había indicado Vegeta había vuelto al castillo ya con la noche en el cielo. Al entrar al comedor se encontró con su padre, Syder y Tarble habían decidido irse directamente a su habitación, Zarbon no tenía idea ni le importaba.
–Tengo que hablar contigo– Dijo el rey con un tono serio reservado para los asuntos importantes.
–¿Qué?
–Tu esposa no está bien…– Espero la reacción de su hijo, pero al no recibir ninguna expresión decidió continuar –Es muy volátil, está loca– Sintió la mirada de muerte de su hijo –¡Escúchame antes de que empieces a gritar! Ella tiene comportamientos muy extraños, habla con ella misma siempre. Se envenena a si misma ¿Quién diablos hace eso? Además, sigue apegada a los Ice-jin. No importa lo que Freezer le hizo ella lo sigue defendiendo.
Vegeta no pudo decir nada pues todo era verdad –Eso no nos afecta.
El resopló –Hijo… He aceptado que ella sea tu esposa, lo he aceptado. Tiene no necesario para ser reina de los Saiyajin, pero jamás nos será leal. Ella tiene sus propios intereses en nuestras caras nos ha dicho que a la muerte de Freezer ella tomara poder ¿Qué harás cuando eso pase? ¿La dejaras?
Vegeta se cruzó de brazos –El imperio de Freezer caerá. Bulma lo entenderá.
–No lo hará, esa mujer que tienes por esposa es muy inestable. Tiene capacidades Vegeta que pueden acabarnos.
–No puede entrar a mi mente.
–¿Y si un día lo logra?
–Es mi esposa.
–¡¿Qué importa eso Vegeta?! Esa perra humana fue criada por Cold el mismo que crío a Freezer. Puede jurar amarte, puede jurar que quiere la cabeza de Freezer pero no sorprendería que te de la espalda. Sabes que es peor ella nos tiene en sus manos. Ella tiene ese deseo, esa posibilidad de poner todo a su favor. Si ella quiere te tendrá a sus pies.
–¡Silencio!– Golpeó la mesa –Mi matrimonio y los asuntos son eso míos.
–¡No me alces la voz insolente! Sabes que digo la verdad. Si fueras algo inteligente actuarias como un hombre y buscarías la manera de ayudarla.
Vegeta frunció el ceño, no esperaba que su padre le aconsejará ayudar a Bulma. Esperaba más una sugerencia de muerte –¿A qué te refieres?
El rey reprimió una sonrisa tenía a su hijo donde lo quería –Necesitas acabar con los problemas de tu mujer. Acaba con Freezer. Pero hazlo ya, ella empeora cada día. Logra un poder que nunca nadie pueda quitarte y luego la mantienes a tu lado, la ayudas. Le muestras la gloria de un imperio Saiyajin. Regresa a la mujer que trajiste hace años ordenándome que los casará.
Vegeta no dijo nada, simplemente medito las palabras. Era verdad que Bulma estaba muy afectada por todo. Y las palabras de su padre realmente cambiaron su perspectiva. –¿Qué sugieres?
El rey sonrió disimuladamente con la copa en sus labios –Es tu decisión Vegeta, pero yo dejaría mi orgullo y obtendría el poder del deseo, acabaría con Freezer y luego reconstruiría mi familia. Bulma lo entenderá. Está muy afectada por lo que pasó, necesita tiempo.
–¿El deseó?– Murmuró
–Si Vegeta el deseo.
Vegeta gruñó y sin terminar de comer se levantó. La conversación había instalado la idea en el, pero el deseo era de Bulma. Ella lo había proclamado cómo suyo, se ganaría toda su furia si se lo arrebataba. Pero si su padre tenía razón y Bulma estaba más mal de lo que aparentaba y en uno de sus momentos de psicosis utilizaba el deseo para perjudicarlo. Podía amar a Bulma pero no estaba dispuesto a que nadie, ni siquiera ella pasará por encima de él. Después de todo ambos se habían jurado la muerte si se traicionaban, y sinceramente no le sorprendería que ella le clavara un puñal por la espalda.
–Por cierto, Vegeta– Dijo el rey cuando el estuvo cerca de la puerta –Hoy encontré a Bulma desmayada en el pasillo, la lleve a tu habitación, pero me corrió, dijo algo cómo que su padre era el único que podía llevarla a la cama, que no quería depender de nadie. En fin. Un comportamiento tan patético– El ruido de las grandes puertas azotándose una vez más hizo sonreír al rey.
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Vegeta entró con silencio a su habitación, la luz estaba encendida. Con una mueca vio la silueta de Bulma acurrucada sobre la cama, su padre tenía razón ella se veía tan diferente a la mujer que un día conoció. –Hable con mi padre– Sabía que ella estaba despierta. –¿Tienes algo que decirme?
Bulma permaneció en silencio, pero era estúpido no decir nada –No tomes esto como una debilidad. No me siento bien, por si no te has dado cuenta. Que por supuesto no lo has hecho porqué pasas todo el maldito día entrenando, pero estoy enferma.
Vegeta se cruzó de brazos –¿Levántate iremos con el médico?
Bulma resopló –Tus mediocres médicos no pueden hacerme nada, soy un organismo de vida único, no soy igual a un Saiyajin, no pueden tratar algo que no saben que es.
–¿Entonces?
–Solo hay un médico que me ha tratado desde que era una bebé… Malaka.
–Entonces hay que ir con Malaka.
Bulma se levantó, y lo encaró con la mirada. De un momento a otro su humor había cambiado –¿Ir a la base? Es arriesgado.
–Infiltración.
Con una sonrisa Bulma tomó el scouter del mueble aún lado de la mesa. Se lo colocó sobre el ojo y presiono unos cuantos botones. –Hola Salsa.
En el planeta 79 El ex capitán de las fuerzas especiales de Cooler contesto la llamada entrante en su scouter. –Bulma.
–Tengo asuntos que resolver en la base. Avísame cuando mi hermano salga de misión.
Salsa sonrió –Tienes suerte. El no está y no volverá en unos días.
–Bien. No veremos en unas horas– Terminó la llamada –Salsa dice que Freezer no está podemos ir.
Vegeta asintió, aunque estaba cansado le importaba la salud de Bulma. –Prepárate.
-.-.-.-.-.-
Bulma tuvo que concentrarse un rato para encontrar la energía de Malaka. Vegeta casi se desesperó cuando a los 10 minutos de estar parado con su mano sobre el hombro de su esposa no pasaba nada. La sensación de la teletransportación era extraña, sin embargo, ya estaba acostumbrado. En un parpadeo estaban frente a él médico, que reprendió un gritó, pues realmente no lo esperaba, por suerte estaba solo.
Bulma tuvo que tomarse la cabeza. Teletransportarse a una energía tan pequeña como la de Malaka había sido muy difícil.
–¿Bulma, Vegeta?
–Hola Malaka– Saludo ella.
Vegeta no estaba dispuesto a los saludos. Su objetivo en ese lugar era claro –Cúrala– Ordenó.
El extraterrestre frunció el ceño. El príncipe nunca había sido de su agrado. –¿Qué te pasa?– Le preguntó a Bulma.
–No me he sentido muy bien últimamente.
–Explícame.
–Desde que me fui de aquí no me siento normal. Pensé que era por las heridas en mi abdomen, pero ya han pasado meses y no me recupero. Me mareo constantemente, estoy fatigada, me duele todo el cuerpo y me he desmayado. También he tenido hemorragias en la nariz. Creo que eso es lo más notorio.
Malaka asintió –¿Tratamientos?
–Entre a las cámaras de curación una vez.
–¿Algo más que debas decirme?
–He estado jugando un poco con venenos.
Malaka frunció el ceño –Habíamos acordado con tu padre que después del incidente con Cooler no volverías a manipular venenos.
Bulma frunció el ceño y se cruzó de brazos –Estoy segura que mis síntomas no tiene nada que ver con los venenos.
Malaka siguió haciendo preguntas y extrajo tres muestras de sangre de la peliazul, con solo verla y después de haberla tratado tanto tiempo, solo con ver el color supo que algo estaba mal.
–Bien, no se la causa de tus malestares, pero por lo que puedo ver. Los principios de anemia se han agravado, necesitas más nutrición. ¿Estás embarazada?
Vegeta que estaba recargado en la puerta cuidando que nadie entrara había mantenido los ojos cerrados atento, sin embargo, cuando escuchó aquella pregunta abrió los ojos. Por un momento pensó en la posibilidad de que Bulma estuviera embarazada, sería una dificultad para los planes futuros. Aunque la idea no le molestaba.
Bulma rápidamente negó mirando a Vegeta –No creo. He estado cuidándome de eso.
–¿Confías en los métodos Saiyajin?
–Han funcionado hasta el momento.
Malaka asintió –Tengo que hacer pruebas a tu sangre pero por el momento lo único que puedes hacer es tomar los medicamentos que cree para ti. Las vitaminas.
Bulma se levantó caminando junto a Vegeta se recargo a un lado de el. –Pues espero que tengas, por qué yo no.
–No tengo, y tardaré un tiempo hasta lograr hacerlas de nuevo. Cuando llegaste aquí te di varios frascos, no creo que se terminaran.
–Freezer nunca me dió ninguna cuando estuve encerrada. Creo que el no sabía de ellas… Estaba en un cajón del mueble de mi cuarto.
–¿Ve por ellas?– Sugirió Malaka
–Esas cosas deben estar más que pérdidas– Habló Vegeta
–Nada nos quita ir a ver– Dijo Bulma.
-.-.-.-.-
Fue divertido escabullirse entre los pasillos, aunque en la base ya era tarde. Cuando llegaron al área de habitaciones en la cual Vegeta nunca había estado. Bulma con una sonrisa le dijo que era divertido y que debían considerara hacerlo más seguido.
La puerta de la habitación por suerte tenía el mismo código, pero cuando la puerta se deslizó y dió paso a la habitación la sonrisa en la princesa se perdió completamente.
Flashback
–Si quieres tú fuente de energía debes tenerme una habitación lista– Le dijo a su hermano que por su expresión no estaba muy feliz.
–Tendrás una cama y siéntete agradecida.
–Freezer. ¿Por qué no puedes hacer algo por mi?– Estaba usando su tono de voz cálido aquel que usaba con su padre cuando le pedía algo.
–Yo no estoy para cumplir tus caprichos.
–Solo te estoy pidiendo una habitación con paredes moradas, grande al igual que la cama. Un baño personal y un mueble para guardar mis cosas.
Freezer le frunció el ceño se cruzó de brazos y le dió la espalda –Lárgate.
Ella sabía que su hermano había llegado a su límite simplemente se mordió el labio inferior y desapareció de su vista.
Fin del Flashback
Por eso cuando había ido a la base del planeta 79 por su estadía mientras construía la fuente de energía de la antimateria y había encontrado una habitación con paredes moradas se sintió feliz, pues Freezer la había mandado construir tal y cómo ella la quería. Podía ser un detalle insignificante, pero cada cosa que el hacía por ella lo atesoraba cómo un valioso tesoro, por eso cuando entró a la habitación y se dió cuenta que todo estaba tal como lo había dejado hace más de tres años se sintió extraña.
Camino por la habitación. Estaba limpia, todo estaba en su lugar, claramente el lugar estaba siendo cuidado. Abrió los cajones y aún su ropa estaba ahí, incluso herramientas y armas que siempre cargaba estaban sobre el tocador cómo recordaba los había dejado la última vez. Una caja en particular sobre el tocador llamo su atención, al abrirla sintió una presión en su pecho estaba el collar que Freezer le había regalado por su boda, aquel que había mandado hacer solo por ella.
–Date prisa– Dijo Vegeta haciéndola volver a la realidad –¿Qué te pasa?
Bulma parpadeó, y cerro la caja lentamente –Es que no entiendo.
–¿Qué cosa?
–¿Por qué Freezer mantiene mi habitación en tan buen estado? ¿Por qué guarda mis cosas?
Vegeta se acercó a ella podía identificar cada detalle, cada comportamiento en su esposa una vez más estaba envuelta en los sentimientos que tenía por su hermano –Freezer no gastaría tiempo en eso.
–Pero está limpio. Después de tanto tiempo y todo está como lo deje.
–Solo enfócate en encontrar las pastillas.
Bulma le dió una dura mirada odiaba que le dijera que hacer. Se tragó sus palabras y abrió el último cajón del mueble. Los frascos blancos herméticos garantizaban el buen estado de las pastillas. Tomó dos frascos cuidando no mover nada más.
–Hay que irnos– Dijo Vegeta. Pero parecía que Bulma estaba perdida viendo hacía la cama. Lo que lo hizo enojar. Y esta vez sí estaba muy enojado. La tomó del hombro con rudeza haciendo que ella tirará las pastillas por el repentino forcejeo.
–¡¿Qué haces?!– Gritó enojada
–Odio tus malditos momentos de debilidad. Hay que irnos ahora– El mismo levantó las pastillas sin darse cuenta que estaba lastimándola por el agarre tan brusco. Los gritos no sirvieron de nada, de un momento a otro ambos peleaban y hasta que no escucharon la alarma que indicaba el cierre de las áreas de despegue en la base ambos se calmaron. Bulma se teletransporto a Syder junto a Vegeta.
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Fue coincidencia que en ese mismo momento El rey Vegeta hablara con Syder.
–No estoy insultando a tu niña– Dijo con falsa condescendencia el rey. –Es que tienes que darte cuenta ya hablé con Vegeta. No podemos dejar que ella tenga el deseo, puede que en un momento de debilidad haga algo imprudente.
Al igual que con su hijo el rey estaba intentando sembrar duda en el pirata pues el era el único que podía impedir que Bulma tuviera su deseo, el conocía la ubicación de las esferas.
–Estas exagerando– Dijo el pirata en un tono serio –Bulma ha pasado momentos difíciles, pero no creo que nos traicione ¿Por qué lo haría? ¿Por qué ayudaría al ser que la mantuvo presa por tanto tiempo que mató a su padre y a su hermano?
El rey negó –No se puede predecir nada con una mente tan inestable cómo ella.
Syder estaba por hablar cuando sintió alguien a un lado, al voltear Vegeta y Bulma aparecieron. Se enojó cuando vio la piel nívea del brazo de su niña enrojecida, justo donde Vegeta la estaba sosteniendo.
–Suéltame Vegeta.
–No. Tú no te irás de aquí hasta que no me digas ¿Cuál es la razón de tu obsesión enfermiza con Freezer?
–¿Qué está pasando?– Preguntó Syder, pero nadie contestó.
Bulma se sentía muy mal, era un cúmulo de sentimientos, no le gustaba que Vegeta le gritara cuando las voces de su cabeza también lo hacían, no le gustaba la mirada del rey ni de Syder. No le gustaba lo que había visto en la base del 79. No le gustaba y no lo entendía. La presión en su pecho, su cabeza que zumbaba lastimando sus oídos, la presión en su brazo porqué Vegeta se negaba a soltarla la hizo explotar.
–¡Basta!– Sorprendentemente nada el la habitación tembló como de costumbre cuando ella se enojaba.
Vegeta se olvidó lo frágil que podía ser Bulma, el simple agarre de un Saiyajin era un problema para ella. Seguía sin soltarla por más que ella tratará de alejarse. –No Bulma. No te irás de aquí hasta que me expliques qué diablos te pasó. ¿Qué maldita sea a te hizo Freezer para que no puedas actuar sin depender de el? ¿Por qué dices que lo odias y deseas su muerte, pero después dudas? ¿Por qué te afecta tanto que guardará tus pertenencias? ¿Por qué diablos no puedes aceptar que el maldito te odia?– Lo último fue el quiebre.
Lo último la rompió una vez más dejó de forcejear con Vegeta. No le importo donde estaba no le importo nada. Lloro. –Tu nunca lo vas a entender…
–Yo no me casé contigo, no eres la misma persona. La Bulma que conocí no se dejaba intimidar, no dependía sus decisiones de Freezer.
La realidad la golpeó, las lágrimas que corrían por sus mejillas la lastimaron. Ella era débil por no poder contener su dolor y odiaba que la estuvieran viendo. Levantó la mirada tratando de reponerse –Soy la misma, que fueras ciego y orgulloso y no vieras mi verdadero yo no es mi problema. Siempre mi familia a estado en primera instancia. Jamás vas a entenderlo, nunca lo harás.
–Entonces dime
–Siempre supe que tenía dos hermanos, desde que recuerdo papá me lo dijo, pero yo no conocí a Freezer y a Cooler hasta que fui más grande. Papá siempre hablaba maravillas de ellos, de lo fuerte que eran y de los cientos de planetas que tenían en su poder. Y cuando los conocí lo entendí ellos eran perfectos. Iguales a papá. Fuertes e imponentes .. ¡Y yo no era nada a su lado!– La presión en su pecho no disminuía y aunque había dejado el llanto atrás las palabras seguían siendo muy difíciles para ella, no se daba cuenta que estás se cortaban en su garganta –Los conocí y lo primero que intento hacer Freezer cuando estuvo conmigo a solas. Fue matarme. ¡El intento matarme! Yo era una niña.
Ese día entré al comedor cómo cada mañana para desayunar, pero papá no estaba solo estaban Cooler y Freezer. Corrieron a mi nana y nos quedamos solos… Freezer se burló de mi, dijo que era horrible y que mi cabello era espantoso, se levantó de su asiento, se acercó a mí y golpeo mi frente haciéndome caer de la silla. ¿Sabes lo que es tener ganas de llorar, tener miedo pero no poder mostrar lo débil que eres? Puso su pie encima de mi y no me dejó pararme por más que intente no podía moverme, no sirvió gritar, no sirvió, el seguía burlándose de lo patética que era. Hasta que Cooler dijo que papá venía y me soltó, me prohibió que hablara, estaba muy asustada pero también enojada. Papá siempre me decía que yo era superior a todos y que nadie podía pasar encima de mi. En cuanto entró corrí hacía el, y le dije –Papi el me golpeo, me lastimo y me amenazó con no decirte– Mi padre siempre me había protegido, siempre lo había hecho, pero ese día el dijo algo que nunca voy a olvidar. Dijo –Demuéstrale a Freezer que tú no eres débil.
Esas palabras quedaron grabadas en mi mente. Como un maldito tatuaje en mi alma. No importa todo lo que hice nunca pude ganarme el cariño de Freezer. Nunca pude ser lo que el quería, todos mis esfuerzos mis promesas nada valía para el. Por eso cada insignificante detalle que el tenía hacía mi era tan importante, porqué era un pequeño avance en el camino para que Freezer me quisiera, que me aceptara como su hermana. ¡Tu jamás vas a entender! ¡Ninguno entenderá nunca lo que es amar tanto a tu familia hacer todo por ellos y luego de un día a otro perder todo! ¡Todo!
Vegeta ya no estaba enojado. Pero no sabía qué hacer, nunca había visto a Bulma de esa manera, era peor que cuando había despertado de aquella pesadilla, su padre tenía razón ella era muy inestable para dejar el deseo de las esferas para ella. –Bulma deja de llorar.
Solo hasta que él lo dijo se dió cuenta que su intento por contener sus lágrimas había fallado, limpio sus ojos y lo miró fijamente. –No quiero verte. Se lo que piensas. No puedo creer que pienses que te traicionaría. Te elegí por encima de mi familia– Dijo hacía Vegeta y desapareció.
El rey se levantó de tu trono –Se los dije– Habló hacía su hijo y pirata.
