Nota hp'sworld: Bueno, espero que guste este nuevo capitulo... Dejad reviews aunque digan que soy la peor escritora de la historia... Porque sino asumiré que nadie sigue esta historia.
Este símbolo […] significa que no voy a explicar lo que pasa a continuación, porque si no, sería muy repetitivo y me cansaría de escribirlo y vosotras de leerlo…
Disclaimer de la autora: Todos los sustantivos que veáis (además de algún verbo como trasladarse) son de J.K. Rowling... Casi todo lo demás es mío (aunque no tenga la propiedad, al menos puedo fantasear).
Capítulo 7- No creo que sea de mi incumbencia, pero…
Las cuatro petardas habían huido avergonzadas y sonrojadas. Snape pronto entendió que no habían sido ellas las que lo habían hecho. Éste había pensado que era una broma de las Ravenclaws y por eso antes de acabar la clase les había quitado 50 puntos a Ravenclaw por cada uno de los trabajos, además de los 10 puntos por haber huido de clase.
RING. La campana sonó para anunciar la próxima clase. Antes de que Vicky saliera de clase, los Gryffindors la llamaron. Ellos sí que eran amigos, o eso creía Vicky. Le estaban llevando los libros (ya que iba con la muleta) y se reían y hablaban con ella sin esperar nada a cambio. El tema de conversación había sido claramente la broma a las Ravenclaws y no habían parado de hablarlo.
Llegaron al aula de Defensa contra las artes Oscuras donde el profesor Moody ya estaba. Vicky le enseñó el justificante por la ausencia del día anterior. Vicky se sentó al lado de Angelina, la única gryffindor que no confiaba en ella, pero no le importaba mucho. Las Ravenclaws no aparecieron por la clase y Vicky se sintió aliviada. Estuvo atenta toda la clase a las explicaciones del profesor Moody que eran un tanto exageradas. Lo único que escribió en la pizarra con letras grandes era un VIGILANCIA PERMANENTE.
RING. La campana anunció el descanso. La hora de la comida. Las Ravenclaws tampoco aparecieron por el Gran Comedor y a Vicky le pareció extraño, la broma tampoco había sido para tanto.
Cada vez se integraba más en el grupo de los Gryffindors y eso la hacía sentir una más del grupo. Acabó la comida antes de tiempo y decidió ir a la Biblioteca a consultar y repasar.
– ¡Ey, espera! – dijo una voz por detrás suya, Vicky se giró.
– No hace falta – continuó caminando, no sabía por qué pero no quería ver a Cedric.
– Sí que hace falta… No ves como vas. Te acompaño – y le cogió la mochila y ésta no pudo rechistar.
– Pues, espero que puedas seguir mi ritmo… – murmuró Vicky y Cedric sonrió.
– ¡Pero no vayas muy rápido, cojita!
Salieron del Gran Comedor sin comentar nada más.
– ¿Qué quieres? – inquirió Vicky que sabía que Cedric quería decirle algo.
– ¿Dónde vas? – preguntó Cedric pero vio la cara de dime-lo-que-me-tengas-que-decir-y-lárgate de Vicky y siguió –. Oye, ¿siempre tienes ese genio?
– No, solo lo reservo para los amigos de mi hermano que creen que soy una niña pequeña… – siguió avanzando hacia las escaleras con la muleta.
– Pues vigila no te vayas a caer – dijo intentando sujetarla por la cintura.
– ¡Vigila no estés debajo! – y se zafó del agarre del chico.
– ¿Me puedes hacer el favor de decir a dónde vamos?
– Tú no sé, yo voy a la Biblioteca.
– Te acompaño… Tengo que mirar algunos libros.
Subieron las escaleras y antes de entrar a la Biblioteca, Vicky volvió a preguntarle a Cedric que quería.
– Tenemos que planear el plan ¿no? – Vicky tuvo ganas de decirle que ya sabía que era un espía pero se calló.
– ¿Y eso no me lo podías decir abajo?
– Podían escucharnos…
– Ni que fuera un gran secreto – dijo Vicky con ironía pero siguió –. Enserio, ¿qué querías decirme?
– Bueno, vale… Solo es que… Sé que no debería…
– ¡Arranca!
– Simpática – susurró Cedric –. No creo que sea de mi incumbencia, pero Oliver…
– ¿Qué pasa con Oliver? – Vicky ya se estaba temiendo lo peor.
– ¡Sería mejor que no te vieras con Oliver! – dijo Cedric de carrerilla.
– ¿Tiene la rabia? O ¿asesina a las personas que se le caen encima?
– No – dijo Cedric riendo, enseñando sus blancos dientes.
– Y ¿qué es eso de "vernos"? – preguntó Vicky extrañada cuando se dio cuenta –. Solo lo he visto dos veces…
– Tu hermano…
– ¿Te ha mandado porque pensaba que yo te haría caso a ti? – preguntó desconcertada, le salió como una pregunta aunque más bien era una afirmación.
– No, él no sabe que te lo estoy diciendo… Está preocupado…
– ¿Y se puede saber porqué?
– Por bueno, ya sabes… – Vicky entendió rápidamente.
– Vamos… ¿QUÉ? No puede ser. ¡No lo ve! ¿Cómo va a estar interesado Oliver…? – dejó la frase a medias ya que Cedric la interrumpió.
– No es tan difícil – murmuró Cedric mientras le quitaba unos pelos a Vicky y se los ponía detrás de la oreja, y Vicky puso cara de ¿embobada? –. Así está mejor.
– ¿Sabes? ¡No tengo ganas de discutir al tuntún! – murmuró Vicky.
Entró en la Biblioteca como pudo y cuando la puerta se cerró, lanzó un suspiro. «Céntrate, no te gusta Cedric… Solo es guapo» se dijo mentalmente. Se fue a dirigir a una mesa vacía cuando se dio cuenta de que su mochila estaba al otro lado de la pared, con Cedric ya que éste se la había llevado todo el camino.
Salió de la Biblioteca y se lo encontró allí, de pie, con una sonrisa en los labios. Riéndose de ella y con su mochila en una mano.
– ¡Me preguntaba cuánto tiempo tardarías en darte cuenta!
– Y ¿cuánto he tardado? – preguntó de mala leche, pero Cedric no pudo responderla ya que Vicky ya había desaparecido por la puerta.
Tiró sus libros, con mala leche, en la mesa. Tenía tres cuartos de hora para consultar los libros que quería y aunque lo hizo, no se concentró demasiado en ello. Cuando fue la hora de marcharse, recogió sus cosas y salió de la Biblioteca.
Fue a subir el primer escalón cuando escuchó a alguien llamándola.
– ¡Vicky! – gritó Matt pero ésta hizo caso omiso –. ¡Vicky! – Vicky seguía subiendo escalones –. ¡VICTORIA!
Vicky se giró al escuchar su nombre completo, lo odiaba. Matt llegó a su altura.
– ¡Lo siento! No estaba segura si me estaban llamando a mí – últimamente quería que Matt y Cedric la dejaran en paz –. ¿Qué querías?
– Ced me dijo que te dijera 15, que tú entenderías… – Vicky entendió rápidamente que había tardado 15 segundos en darse cuenta que le faltaba la mochila –. ¡Pero no sé por qué!
– ¡Dile que es un gilipollas!
– ¡Vicky! – dijo con tono represivo –. ¿Por qué lo dices?
– Porque es mentira, solo fueron 10… ehm – empezó a inventarse una excusa y no sabía porqué –. Nada, es para un trabajo de Pociones… Solo se tienen que echar… diez trozos de bulbos, no quince.
Matt la acompañó hasta su siguiente clase, Encantamientos. La campana sonó y su hermano se fue corriendo hacia su clase.
Mientras esperaba sentada, comenzó a pensar en Cho y las otras. «Sí, la broma ha sido buena, pero no es para tanto…» rumió Vicky, ya que tampoco aparecieron en la clase de Encantamientos. En la clase de Encantamientos no pasó gran cosa…, un Slytherin quemó un cojín y George encantó a Fred para que fuera suave. No había mucho de lo que hablar. Vicky ganó 10 puntos para Gryffindor más por ser la primera en hacer bien el hechizo (aunque había fallado antes varias veces).
Después de eso, le tocó 2 horas más de Cuidado de Criaturas Mágicas. Los Gryffindors le habían explicado que Hagrid, el profesor, era un gigante bajito, muy buena persona pero chiflado por los animales más estrambóticos que existieran y que por eso, alguna vez habían tenido problemas. Le contaron que el año pasado, tuvo problemas con un hipogrifo el cual había atacado a un alumno (un Slytherin que ahora iba a cuarto).
Para la sorpresa de Vicky, las Ravenclaws aparecieron pero no le dirigieron la palabra en toda la clase. Cuidado de Criaturas Mágicas fue todo un espectáculo. Hagrid había traído a unos cuantos Trasgos (1), unos hombrecillos tenebrosos. Éstos se descontrolaron de tal forma que unos empezaron a robar dinero ya que a los Trasgos les encanta la plata y el oro. Pero lo peor de todo fue que los Trasgos empezaron a robarles las pulseras de oro, los collares y los pendientes a las Ravenclaws, éstas gemían y lloraban intentando quitárselos de encima además de hacer alguna pataleta. Eso provoco que Vicky se riera de ellas aunque a ella también le hubieran robado unos cuantos sickles.
La clase acabó media hora antes en un completo caos, con Hagrid pidiendo disculpas y devolviendo todas las pertenencias. Todo el mundo huyó (literalmente) porque aun había un Trasgo suelto. Vicky se lo tomó con calma porque no podía darse más prisa. Ayudó a recoger a Hagrid y luego se marchó, cerrando la verja.
– ¡Ey, espera, Evans! – no reconoció la voz y por eso se giró, era Oliver Wood.
– ¿Sí?
– No sé si me recuerdas… – dijo Oliver e hizo una pausa, «para no recordarte» pensó Vicky –. Soy Oliver, Oliver Wood, el de la caída de ayer – dijo entre risas.
– Soy Victoria… Vicky para los amigos. ¿Tú no tienes clase?
– Teníamos una hora libre. Ehm… pero eso no es lo que quería decirte. Yo quería decirte que… – en esos momentos el pulso de Vicky estaba aumentando, estaba nerviosa –. Sé que no debería meterme… pero os vi y bueno… Creo que…
– ¡Suéltalo de una vez, besa-suelos!
– ¿Eres así de simpática siempre? – Vicky puso cara de dilo,-me-estoy-aburriendo –. No creo que sea de mi incumbencia, pero creo que…
– ¿… qué que me caiga encima de personas es malo para la salud de dichas personas? – preguntó irónicamente y Oliver rió.
– ¡No! Tú pareces una tía legal (aunque te caigas encima de la gente)… – los dos rieron –… y me parece que Cho y su pandilla no son la mejor compañía para ti…
– ¿Eso has venido a decirme?
– Sí. Sé que es difícil empezar en un colegio como nueva…
– No te lo tomes a mal, pero no suelo seguir los consejos de otras personas – ya habían llegado al vestíbulo.
– Piénsatelo, ¿vale? – y se marchó hacia el campo de Quidditch.
Cuando miró las escaleras, vio allí a Cedric mirándola, con una ceja enarcada y ella le devolvió una mirada de ¿qué-pasa?. Vicky se dirigió a su castigo como era de costumbre, solo que era antes de lo habitual. Fue a picar a la puerta cuando unos ruidos raros salieron de allí.
– ¡Vamos, gatita! – rugió Snape detrás de la puerta.
– ¡Dentro de poco vendrá la castigada, serpiente!
Ante eso solo pudo reírse. Snape y McGonagall liados. Ahora entendía porque Snape había llegado tan rápido el día de su accidente, él no estaba durmiendo en las Mazmorras. Él estaba en la habitación de Minerva.
Hubo un silencio en el que Vicky supuso que se estaban liando o algo por el estilo. Esperó un poco para no estorbarlos y luego se puso frente la puerta porque era la hora. De repente, la puerta se abrió y se vio a un Snape desaliñado, con la corbata mal puesta, etc., etc.
– ¡Adiós gatita! – murmuró Snape para después darle un beso lujurioso a su "gatita", no habían visto a Vicky –. ¡Ahhh! – gritó como alma que lleva el diablo, acababa de verla y Vicky no podía parar de reír –. ¿QUÉ HACES AQUÍ?
– ¡Soy la castigada, serpiente! – dijo cachondeándose pero a Snape no le hizo ni pizca de gracia.
– ¿Cuánto hace que estás aquí?
– Hace unos diez minutos.
– Pasa – pero Vicky no se movió –. ¡PASA! – chilló Snape.
A Vicky no le quedó más remedio que pasar al aula. «¿Cómo puede tener novia Snape?» se preguntó mentalmente Vicky, «y lo peor de todo… como le pueden tocar ese pelo grasoso» pensó Vicky.
– ¿Cuánto vale tu boca cerrada? – preguntó extendiendo un talón.
– ¿QUÉ?
– ¡Ya sabes tú no hablas nunca de los jamases de lo que has visto y oído!
– Yo… yo no…
– ¡Todo el mundo tiene un precio!
– ¡Severus! – gritó McGonagall que hasta el momento no había intervenido –. ¡Déjame hablar a mí! Victoria, todo esto que has visto/oído… ¿Podrías hacer el favor de no escamparlo? Somos profesores y… los alumnos empezarían a bromear, etc., etc., etc. Por no hablar de los profesores. Somos compañeros de trabajo y…
– ¡Profesora, no lo iba a hacer! Quiero decir, no le voy a decir esto a nadie.
– ¿Ves, Severus?
Snape se marchó por la puerta sin hacer ningún comentario, Vicky y McGonagall se quedaron solas.
– Hoy… Hoy no hay nada para hacer. Quédate haciendo deberes…
Vicky aprovechó esa hora para acabar todos los deberes que tenía atrasados. Y pudo acabar los del viernes también ya que no tenía mucho. A las siete bajó al Gran Comedor donde ya había manjares exquisitos. Se sentó en una punta como siempre y más tarde los Gryffindors se sentaron a su lado.
– ¿Dónde estabas? – preguntó Lee –. ¡Te estábamos buscando!
– Castigada – Vicky sonrió por dentro recordando el castigo –. En el aula de Transformaciones…
Hablaron durante todo el banquete hasta que una lechuza de Hogwarts se dirigió hacia Vicky y le estiró la pata (para que cogiera la nota). La nota ponía: RAVENCLAW.
– Será mejor que disimuléis, es de Cho y las otras…
VICKY TENEMOS QUE HABLAR CONTIGO. A LAS 8 EN EL TERCER PISO AL LADO DEL RETRATO :)
Vicky miró el reloj de arena. Eran las 7:35. Decidió empezar a subir ya que con la muleta le era bastante difícil ir rápido. Salió del Gran Comedor, que estaba atestado de gente. Vestíbulo, escaleras, primera planta, escaleras, segunda planta, escaleras y tercera planta. Llegó al tercer piso y se dirigió al cuadro por el que había entrado hacía pocos días.
– Dragón de color escarlata y barba canosa – susurró Vicky.
CLICK. El mecanismo de apertura se accionó. El cuadro se movió lo justo para dejar pasar a una persona. La inmensa sala lucía igual que la anterior vez que estuvo allí. Cojines y demás seguían igual.
– ¡Vicky! – saludaron a coro las gemelas.
– ¡Hola! – saludó Vicky –. ¿Dónde están Marietta y Cho?
– Es que aún no es la hora y están con sus novios, Zack y Ced – Marie pronunció Ced con demasiado entusiasmo, Vicky empezó a intuir algo.
– ¿Qué pasa?
– No creas que somos unas cotillas ni nada por el estilo – «¡nooo! ¡Qué va!» pensó Vicky.
– Te apreciamos mucho y… – «¿vosotras aprecias a alguien?» pensó Vicky.
–… no creemos que sea de nuestra incumbencia, pero… – «¡ay Merlín mío! ¡Espérate lo peor!» se dijo Vicky.
–… es mejor que no veas mucho a Ced – terminó Gabrielle.
– ¿Por?
– Cho es muy celosa…
– Y ¿por qué más?
– No hay nada más…
– Estoy segura de que sí que lo hay.
– Bueno, el año pasado… – Gabrielle no pudo acabar.
– ¡Gabrielle! – le retrajo su hermana –. Cho no quiere que nadie lo sepa…
– ¡Soy una tumba! – proclamó, las dos hermanas se miraron de reojo y asintieron.
– Bueno, el año pasado… – empezó Gabrielle –… Marie y Cho se enamoraron de…
– ¿De Cedric? – preguntó interesándose por la historia.
– Sí, bueno. Las dos le pidieron para salir – Vicky miró a Marie que estaba roja –. Él les dijo a las dos que sí pero con la condición de que no se lo contaran a nadie. Ellas no le dijeron a nadie (bueno, Marie a mí y Cho a Marietta). Un día que íbamos contentillas Marietta y yo, ¡ya sabes! – «¡no, no sé!» pensó Vicky y puso cara de no-sé-de-lo-que-me-estás-hablando –. Sí, con el puntillo – Vicky negó con la cabeza –. Be-bi-das – lo separó por sílabas como si Vicky fuera tonta –. Nos lo dijimos la una a la otra que Gabrielle y Cho estaban saliendo con Ced.
– Y ¿qué pasó? – Vicky ya estaba metida en la historia.
– Las dos fueron a hablar con Cedric… – Vicky volvió a mirar a Gabrielle que estaba cabizbaja –… él dijo que le gustaban las dos. Las hizo competir por su "amor".
– ¿QUÉ? – Vicky se escandalizó –. ¿Cedric es capaz de eso?
– Sí, bueno, es una faceta oculta de él – dijo Gabrielle.
– ¿Sigo? – preguntó Marie que se veía interrumpida constantemente –. Bueno, compitieron y… bueno, como Ced no estaba con nadie, un día nos acostamos y bueno, todo se lió más…
– ¿Pero tú no saliste con mi hermano el año pasado? – Vicky preguntó, a Gabrielle, extrañada.
– Ahora viene eso.
– Ahora vamos… Pues, al final ganó Cho… La pandilla estaba dividida pero Cho nos propuso que la pandilla se volviera a unir. Pero, (y aquí es donde interviene tu hermano) yo sentía algo por Ced y bueno, me lié con tu hermano para darle celos (y le dio) y Gabrielle se lió con Roger (el enemigo de Ced) y también le dio celos. Bueno, se lió con las dos estando con Cho… Cho, Roger y Matt se enteraron y bueno todos dejaron de hablarse (aunque a Roger le daba igual porque estaba con Alicia). Cho habló con Ced y volvieron. Matt se encaprichó de Bella y salieron juntos… Yo me encapriché de Roger Davis. Y todos volvimos a ser súper amigos. Y bueno, esa es la historia, la historia completa.
– Tú aun estás enamorada de Cedric, ¿no? – preguntó Vicky mirando a Gabrielle.
– Sí.
Vicky se quedó unos segundos pensando, «no puede ser» se dijo Vicky. Siempre había pensado que Cedric era normal, guapo pero normal, buena persona y esas cosas. Buen estudiante y modesto pero por lo que parecía, solo lo era de cara a los demás. Ahora entendía porque su hermano no habló de Cedric durante una temporada (cuando Vicky estaba en el internado al otro lado del charco y se carteaba con él).
– ¡Hola! – exclamó Cho entusiasmada –. Ced me ha entretenido un poquito – dijo entre risas, Vicky miró a Gabrielle, ésta tenía una triste sonrisa.
– ¡Parece que ya estamos todas! – murmuró Marietta.
– ¡No nos andaremos con rodeos! – dijo Cho –. ¿Qué les ha pasado a nuestros trabajos?
– Yo… – «mierda, no me he preparado el discurso» pensó Vicky –. Creo que mi trabajo tenía algo… Yo… – «diles que hemos sido nosotros» recordó Vicky lo que le habían dicho los gemelos –. ¿Os acordáis que me dejé el trabajo en el Sala Común? Pues, bueno cuando entré vi a esos gemelos con el pelo rojizo…
– ¿Los Weasley?
– ¡Sí! Esos estaban por allí, cuando cogí mi trabajo, tenía un color raro, pero lo examiné… Le hice unos cuantos hechizos para ver si lo habían embrujado, pero… todos dieron negativo… Y como tú ya estabas mal por lo de tú hermano, no quise alarmaros innecesariamente – terminó poniendo énfasis en lo de "hermano".
– ¿Qué hermano? – preguntó Cho pero Marietta se dio cuenta que había metido la pata y la corrigió.
– ¡Murió hoy por la tarde! Y Cho no quiere aceptarlo… dice que no tiene hermano… ¡Está muy afectada! – soltó Marietta.
– ¡Lo siento! – murmuró Vicky que sabía perfectamente que todo era una bola.
Estuvieron hablando un rato más de cosas triviales y Vicky se aburrió.
– ¡BAHHH! – Vicky bostezó y todas se la quedaron mirando –. ¡Perdón! Es que ayer no dormí y tengo sueño…
Por suerte, Vicky se escapó antes de tiempo de la habitación. Antes de que el retrato se cerrara pudo escuchar.
– ¿Vosotras la creéis? – preguntó Cho refiriéndose a lo del trabajo.
– Yo la creo – dijo Marie y Gabrielle asintió.
– No tiene más amigas… no nos haría una putada – dijo Gabrielle.
– Yo también la creo – se unió Cho.
– ¡Pues yo no la creo! – sentenció Marietta.
Eran las 10 de la noche cuando Vicky entró en su Sala Común. Llegó a sus aposentos y todos los Gryffindors la estaban esperando.
– ¡Si hubieras llegado una hora más tarde no estaríamos aquí! – dijo contento Fred.
Vicky les explicó todo lo que las ravenclaws le habían dicho con todo lujo de detalle. Cuando acabó, hablaron de todo en general. Más tarde, todos se fueron a dormir.
Vicky comenzó a pensar en todo el día. Primero Cedric con lo de Oliver, después Oliver con las ravenclaws y por último que no viera a Cedric. «Pero que les ha dado a todos. No tienen porque decirme nada. Yo sé cuidarme solita. Que si es mejor que no vea a Oliver, que si no vea a las ravenclaws y que no vea a Cedric. Haré lo que me dé la gana» pensó Vicky. Y con ese follón en su cabeza, quedó dormida.
(1) Los trasgos llegan a tener 30 cm. de estatura son hombrecillos tenebrosos vestidos de negro y con gorros puntiagudos. Son decididamente malignos y no se andan con rodeos para demostrarlo. Cuando muere un mago, asustan a la familia con su presencia, sólo por malevolencia. Son muy codiciosos de la plata y el oro, y lo consiguen de los gnomos con halagos. Con frecuencia llevan consigo una pala pequeña. Hábitat: sólo en los grandes tramos de bosque, desde donde inician sus incursiones (Poortvliet, Rien/Huygen, Wil: Los Gnomos. Madrid, Ed. Montena, 1985, pp. 132)
En el próximo capítulo:
– Eso parece muy pesado, ¿te ayudo?
– ¡No necesito que me ayudes, Don Juan! – dijo con desprecio, aun no podía creer lo que le habían dicho de él.
– ¿Don-qué? – preguntó extrañado.
– ¡Don Juan!
Nota Hp'sworld: Bueno, este capítulo tiene un poco más de Ced, ¿eh? El próximo capítulo se llamara: Don Juan. Espero que guste y sí, he actualizado pronto, ¿no? Por favor, dejar comentarios… sino no actualizaré… (aunque siempre lo hago cuando me da la gana, pero bueno). (xD) Me conformo con un solo review…
