Capítulo 7
Imposible
El efecto de sus sentimientos era grande, pero la sombra de los que le profesaba a Naruto-kun los limitaba a un extremo que la exasperaba ¿Qué sentía realmente por Naruto-kun? ¿Qué era lo que veía en él? ¿Por qué cerca de él se sentía tan…? Hmm ¿cómo se sentía?
Es decir, cerca de él estaba contenta, animosa, tranquila, apoyada… exactamente igual a como anhelaba sentirse cuando estaba junto a su padre. Cerca de él se sentía como una verdadera hija, porque Naruto-kun creía en ella y la apoyaba de una manera que solamente un hermano o un padre sabían hacer. Sí… ahora entendía toda esa admiración y cariño que sentía hacia él: anhelaba que su padre fuera como Naruto-kun o tener un hermano mayor como él.
Sabía que él nunca la llegaría a amar de una manera diferente, ya que Naruto-kun no era capaz de eso. Él tenía un corazón muy grande, pues a todos lo que conocía los amaba por igual y con la misma intensidad, como si fueran hijos o hermanos. Daría la vida por cada uno de ellos sin dudarlo, y Hinata se sentía contenta de pertenecer a ese grupo. Por esa razón, Naruto-kun no podía amar a una sola persona porque, de ser así, no sería Naruto-kun.
Pero aún así la influencia de Naruto-kun sobre ella la confundía en exceso. ¿Por qué, si sus sentimientos hacia él y hacia Neji eran tan diferentes, los comparaba? Neji la hacía sentir totalmente una extraña y, al mismo tiempo, ella misma. Cuando él la miraba se sentía profundamente feliz, ansiosa, femenina, protegida, deseosa de ser amada, fuerte, valiente, mujer, paciente, sumisa, exigente, temerosa… en fin, llena de sentimientos ciertos pero contradictorios. Su interior era una maraña de emociones, el amor surgía de los rincones más ocultos de su interior, dándole sacudidas en impulsos que a ella misma sorprendían.
Deseaba conocerlo, saber qué pensaba, conocer el más profundo de sus secretos, explorar el ser de Neji, observarlo, escucharlo, descubrir hasta sus más prohibidos deseos. Anhelaba con toda la fuerza de su alma que él quisiera lo mismo que ella. Que él la amara a ella y solamente a ella. Que él sí le tuviera un amor especial y no la viera como un familiar más, otra prima, otra chica, otro… otro estorbo.
Hinata suspiró cancinamente. Eso era imposible. Era imposible que Neji la amara con la misma intensidad con que ella lo hacía. Imposible que él se sintiera reventar con solo una mirada suya, porque no la veía. Nunca, nunca posaba su mirada en ella a menos que fuera estrictamente necesario o por error, pero Neji jamás cometía errores. Era casi imposible que se equivocara porque cada uno de sus movimientos estaba pensado con anticipación.
Pero cuando Neji se veía en la obligación de mirarla, Hinata se sentía en casa. Como si con Neji fuera el lugar en el que pertenecía desde siempre. Neji era la mirada, el hogar, el momento, las palabras, la persona que le daba la razón de su existir. Lo amaba y le pertenecería de cualquier forma. Sería su amiga, su cómplice, su sirvienta, su ayudante, cualquier cosa con tal de ser algo suyo. Porque ella no quería ser un asiento vacío en la vida de su amado. No quería que la apreciara, si no que la quisiera.
De suyo, Hinata ya sabía que nunca Neji la amaría, porque eran primos y miembros de diferentes ramas del clan; que si bien para ella eso no era un impedimento, Hinata sabía a la perfección que para Neji, más que nadie, el Souke y el Bouke eran un enorme candado que le impedía constantemente su libertad. Por eso, Hinata estaba dispuesta a conseguir a toda costa la felicidad de Neji, aunque no fuera a su lado. Hablaría con su padre para que lo liberara de sus obligaciones para con ella. Conseguiría que la mujer que él amara, aunque a ella la causara una terrible agonía presenciar eso, se entregara en cuerpo y alma para que Neji fuera feliz.
Hinata volvió a suspirar mientras lágrimas de profunda tristeza abrazaban sus mejillas. Imposible iba a ser que alguna vez le confesara a Neji sus verdaderos sentimientos. Imposible abrazarlo, imposible besarlo, imposible estar en sus pensamientos. Pero estaría cerca de él, siempre. Porque también era imposible dejar de amarlo, dejar de quererlo… dejar de desearlo.
Acarició su frente todavía sudorosa y las descargas que sintió en sus dedos solo confirmaron lo que ya sabía. Lo amaba y por eso la preocupación la desbordaba. Se sentía culpable por su condición, aunque comprendía las razones que tenía Hanabi para haber cometido semejante atrocidad. Las conocía, comprendía, pero no por eso las aprobaba. Su hermana había juzgado y actuado antes de conocer los hechos y eso era imperdonable para cualquiera, excepto para Hinata. Entendía el instinto de protección que sentía Hanabi hacia ella, ya que Hinata misma también se lo infundía, pero de una manera muy diferente.
Antes, Hinata podía decir con seguridad que no conocía en su interior la fuerza del verdadero sentido de protección. No sabía qué era desafiar, o querer hacerlo, a todo y a todos con tal de mantener a las personas que amaba a salvo. Era conciente de que debía proteger Konoha, que debía proteger el Clan Hyuuga, a su familia, porque desde que recordaba se lo habían dicho. Era una ninja y a todos los ninjas les imponían sus propios corazones la misión de proteger lo que amaban. Pero nunca, nunca antes había comprendido tanto y tan bien el significado de esa tarea. Ahora su prioridad era su primo, antes que nada, estaba Neji.
Poco tiempo había pasado desde que su padre la volviera a dejar sola en la habitación de Neji, y ya eran varias las veces que él se había agitado, más que en toda la mañana. Volvió a colocar su nívea mano en la frente sudorosa y notó que seguía ardiendo. En cuanto retiró su mano, Neji movió su cabeza hacia ella y murmuró:
—Prohibido…
Hinata dio un gritito ahogado cuando por fin entendió alguna palabra dicha por su primo; y, por primera vez, se abandonó al sentimiento de intensa angustia que se le apresaba en el corazón. Se recargó en una de las orillas de la cama, ocultó la cara entre sus brazos y se dejó llorar todo lo que quiso. Estaba destruida emocionalmente y la reciente palabra pronunciada por Neji también describía perfectamente su situación. Entre sollozo y sollozo, comprendió que, por sobre todo, era prohibido amarlo.
Prohibido porque era su primo, a pesar de las distancias puestas entre ellos. Prohibido porque él no le correspondía, estaba segura de que pronto sería comprometida en matrimonio. Prohibido porque él nunca sería suyo, nunca lo abrazaría, nunca lo besaría, nunca lo tocaría y en cambio se vería obligada a aceptar las caricias que otro hombre le proporcionaría cuando se casara. Y este último pensamiento fue el que infundió que su llanto aumentara de intensidad.
I-I-I-I-I
Eran esos momentos en los que agradecía el tener entrenamiento ninja. Tres días encerrada, sin luz, sin comida ni bebida e irremediablemente incómoda ponía a prueba su auto control. La sequedad abrazaba su boca y sentía un molesto ardor en la garganta, producto de la sed. Su estómago protestaba hora con hora y trataba de ignorar el dolor que le producía. Además, en ese lugar se acumulaba el frío y ligeros temblores se había apoderado permanentemente de sus manos.
Dormía muy poco y en intervalos cortos. Su escondite era pequeño y casi no tenía espacio para estirarse. En realidad, estaba a punto de ceder; en tres días, Hinata no la había ido a buscar y con seguridad no lo haría. Se sentía muy triste y decepcionada, no había pensado que su hermana estuviera tan furiosa con ella.
Suspiró tristemente y se acercó a la puerta de su escondite, derrotada. Estaba cerca de empezar a abrirla cuando unos sonidos procedentes de su habitación la detuvieron. Eran apenas perceptibles y parecían femeninos, por lo que su corazón empezó a latir frenéticamente al pensar que podía ser su hermana. Había querido que ella la fuera a buscar pero no tenía pensado ni qué le iba a decir. Tenía miedo de que la regañara y no le otorgara su perdón.
Tan solo tuvo que esperar unos minutos para comprobar que ya no había nadie en su habitación y la curiosidad consiguió lo que la desesperación no había logrado: salió de su escondite.
Lo primero que vio fue su cuarto en perfecto orden, como estaba antes de esconderse. Lo único que no concordaba con el ambiente casi monótono del lugar era una bandeja colocada justo en medio de su escritorio. Ésta tenía una jarra de agua de frutas y un enorme platón con comida. Enseguida la boca se le hizo agua y se acercó casi corriendo a la superficie.
En cuanto estuvo lo suficientemente cerca, vislumbró un papelito cuidadosamente doblado. Eso le extraño mucho y lo tomó.
"Hanabi-chan:
Espero que cuando leas esto la comida no esté ya fría. Descuida, nadie te molestará hasta que estés lista, pequeña hermana. Entiende que a mí no me debes nada, pero a quien debes pedir perdón es a Neji, pequeña Hanabi; él no hizo nada y fuiste muy injusta al juzgarlo y castigarlo antes de tiempo. Quiero hablar contigo, hermanita, pero puedes dormir tranquila esta noche, en tu cama.
Te quiere mucho.
Hinata."
I-I-I-I-I
Estaba entrenando solo, tratando de imaginar a un oponente casi imposible de vencer. Su concentración le permitía acertar con increíble precisión en todos y cada uno de sus golpes. Sus movimientos era gráciles y fuertes, sin siquiera acercarse al margen de error, pues todos y cada uno eran meditados con milésimas de segundos de anticipación. Casi nada le faltaba para la perfección.
De repente, todo se volvió negro. Ya no había dojo ni luz, todo estaba obscuro; pero eso no le impidió continuar con su entrenamiento, ignorando las tinieblas que lo rodeaban. Sus pies y manos seguían en movimiento sin cansancio, como él lo deseaba.
Entonces, de la penumbra, surgió el oponente que había estado imaginando. No lograba verlo, a pesar de tener su Byakugan activado. Siguió peleando con él sin importarle el no poder ver sus facciones, pero no olvidaba observarlo detenidamente para poder descifrar su identidad. Si era conocido o ya había luchado contra él, lo reconocería enseguida.
Y así fue, al menos en parte. Su taijutsu era el típico del clan. En cuanto se dio cuenta de que su oponente era otro Hyuuga, vio una larga melena negro azulada agitándose con cada uno de sus movimientos. Una pregunta cruzó su mente: ¿era Souke o Bouke? Forzó su vista para ver al menos la frente y… nada, frente despejada. Eso quería decir que era un miembro de la Rama Principal. E increíblemente, al saber eso, una terrible descarga del olvidado odio recorrió su cuerpo. Se tensó y aumento la intensidad y velocidad de sus ataques.
Sus habilidades no eran superiores a las de él y había logrado dar muchos golpes demasiado certeros. Tanto, que estaba seguro que su contrincante de largo cabello no podía seguir. Pero él o ella se levantaba una y otra vez para seguir luchando, y eso solo lo enfurecía más. Percatándose de algo, detuvo un segundo sus movimientos, solo uno.
—"Esta sensación… ya la he tenido antes…" —pensó antes de atacar de nuevo.
Inició su movimiento decisivo, una ofensiva que sería la última que sentiría su oponente, un ataque imposible de frenar o esquivar, aunque él quisiera, el golpe Juuken más fuerte de toda su vida. De pronto todo se hizo claro de nuevo. Se fue la obscuridad pero no regresó el dojo. Y lo que vio lo dejó sin aliento: estaba de nuevo en el lugar donde se realizó la tercera prueba de los primero exámenes chunnin a los que se presentó. Estaba en la arena de combate y su oponente era efectivamente una Hyuuga: ojos blandos, con el Byakugan activado; cabello largo de un hermoso color negro azulado y la frente limpia de cualquier Sello, aunque cubierta por un lindo flequillo. Los ojos de Neji su sobre abrieron del horror y la sorpresa. Su adversario era… era… Hinata.
Desesperadamente buscó a alguien que lo detuviera, pero la estancia estaba completamente vacía. No… ¡NO! Eso no debía ser así, alguien debía detenerlo, tenía que detenerlo. Trató en vano de parar él solo, pero era imposible. Gritó impotente al notar que la distancia entre ellos era cada vez más corta.
— ¡No! ¡Noooo! ¡Qué alguien me detenga, por favor! No quiero… ¡no quiero lastimarla…! ¡Por favor, por favor! Apártese, Hinata-sama ¡Apártese! ¡¡NO PUEDO DETENERME!!
— ¡Rápido, rápido! ¡Ve a buscar a Hinata-sama! ¡Rápido, Naoko, muévete!
La niña salió corriendo de la habitación y apresuradamente fue hacia el ala perteneciente al Souke, pero a la mitad de su camino encontró a la persona que estaba buscando.
—Hinata-sama ¡Hinata-sama! —gritó acercándose a la aludida.
— ¿Qué sucede, Naoko-chan? —dijo Hinata asustada —¿Por qué no estás en…?
—¡Es Neji-san! —la interrumpió Naoko, comenzando a llorar —¡Empezó a gritar muy fuerte y como desesperado! La llamaba a usted…
Hinata gimió bajito y palideció más de lo que puede una persona normal, agarrando uno de los brazos de la niña.
—Vamos —murmuró simplemente comenzando a caminar velozmente.
Se reprochó haber salido. Sí, la situación en la que se encontraba su hermana menor era delicada, pero el estado de Neji era todavía grave y no debió dejarlo en ningún momento. Gimió de nuevo mientras las renovadas preocupaciones la carcomían por dentro. Pero, a pesar de que esperaba escuchar la voz de su primo inclusive a lo largo del pasillo, solo cuando abrieron la puerta de la habitación de Neji escuchó sus ligeros quejidos.
El otro Bouke que había dejado al cuidado de la puerta de su primo, pues todavía no les permitía entrar pero agradecía que la hubiesen desobedecido, se acercó a ella con paso seguro. El muchacho era aproximadamente de su misma edad, pero no le agradó en nada su mirada: con reproche y evidente desprecio.
—¿Por qué no me dijo que Neji-san estaba así?
Hinata dudó e iba a empezar a tartamudear, pero recordó la que alguien muy especial la había dicho durante las pasadas dos semanas.
—¡Nunca dude ante nadie, Hinata-sama! ¡Jamás!
Contraria a su impulso de sonreír agradecida, frunció levemente su ceño, gesto totalmente inusual en ella.
—No cuestiones mis decisiones, Daisuke-kun —dijo seriamente —. Yo sé por qué lo hice.
En respuesta, el muchacho bajó la cabeza y un sonrojo de vergüenza recorrió su rostro.
—Lo sineto, Hinata-sama —murmuró el mencionado —. Es solo que… —se calló de repente en cuanto se dio cuenta de su actitud débil.
—Calma, Daisuke-kun —contestó Hinata tratando de calmarse a ella misma también — ¿Cómo se tranquilizó Neji-oniisan?
—Mi hermano es aprendiz de ninja-médico, Hinata-sama —tomó la palabra Naoko —. Así que él pudo hacer algo…
—Efectivamente —contestó Daisuke —. La inyecté un calmante, Hinata-sama, por lo que permanecerá dormido unas horas más.
—Entiendo —asintió la aludida —. Gracias por su ayuda, Daisuke-kun, Naoko-chan. Y les suplico el más estricto secreto sobre esto.
—Comprendemos, Hinata-sama —dijo Daisuke —. Disculpe mi impertinencia. Y… —se volteó entes de salir de la habitación — avíseme si tiene algún inconveniente, por favor.
—Sí, gracias. Pueden retirarse.
Ambos Boukes asintieron y salieron del cuarto de Neji en silencio. Hinata suspiró al sentirse de nuevo sola con su primo y se volvió a sentar a su lado. Como ya era su costumbre, pasó una de sus manos acariciando la frente marcada de su amado y notó aliviada de que la fiebre había bajado por completo hasta llagar a la temperatura normal.
Recargó su cabeza en la cama, repentinamente cansada y se quedó dormida casi al instante. Todos esos tres días casi no había dormido y sus meditaciones no ayudaban mucho, pues el ahondar tanto en su propia alma no era algo que hiciera tan a manudo. Siempre prefería pensar en las demás personas, en lo que sentían, deseaban y necesitaban, que en sí misma. Y ahora solo le preocupaba el bienestar de su primo.
—Si tan solo él fuera mío… y yo suya…, aunque sea imposible.
I-I-I-I-I
Neji despertó con un dolor de cabeza atroz. En un principio no supo dónde se encontraba, por la obscuridad del lugar; pero una vez que sus ojos se hubieron acostumbrado a la poca luz, supo que estaba en su habitación. Desorientado, se preguntó cómo había llegado hasta ahí, pues no recordaba haber regresado a dormir. Lo último que recordaba era que Hinata se había lastimado y cuando regresaron a la mansión, él y Hanabi se pusieron a discutir y luego… y luego ¿qué?
Una ligera respiración le llamó la atención. Ere casi imperceptible, pero a su agudo oído casi nada se le escapaba. Giró la cabeza hacia la izquierda y lo que vio lo hizo marearse: ahí, con los ojos cerrados y la cabeza y los brazos recargados sobre su propia cama, estaba dormida su adorada diosa prohibida. En realidad no sabía lo que había pasado para dejarlo en cama, pero poco le importaba si podía apreciar de esa manera una imagen tan hermosa con la que contemplaba. Por un momento creyó que seguía dormido.
Enseguida se reprochó sus pensamientos y le molestó su posición. Se sentó son dejar de sentir el intenso dolor de cabeza pero lo ignoró. ¿Qué clase de ninja era para dejarse vencer por una simple jaqueca? Bufó molesto. Esas eran actitudes que seguro Lee tomaría en una situación así y se volvió a recostar. Sería mejor ser paciente y esperar una explicación de su condición.
Con el movimiento, la muchacha a su lado se removió entre sueños.
—Es imposible…
Neji frunció el ceño ante la murmuración de su prima. Alargó la mano izquierda y acarició vagamente su flequillo mientras susurraba:
—¿Qué es imposible para usted, Hinata-sama?
Notas de la autora: ¡Hola! ¿Qué tal? Bueno, bueno creo que han de estar tan contentos como yo porque por primera vez cumplí mi promesa de actualizar a mitad de mes, aunque no haya sido exactamente el día 15... (algo de mérito me llevo, el capítulo estuvo terminado ese día...). Me disculpo con quienes leyeron este capi durante el día de hoy (16 de mayo) porque lo subí tan apresuradamente que no me dio tiempo de corregirlo, aunque de todos modos se me escapen errores garrafales a veces. Perdónenme, sé que ustedes se merecen algo mucho mejor y trataré de que esto no vuelva a suceder ¿sí? Y, si se me siguen escapando errores, por favor háganmelo saber por medio de sus reviews, solo así me pueden ayudar a hacer mejor este fic, que es para ustedes.
Debo decir que en este capítulo me vi un poco desprovista de inspiración y creo que me quedó un poco flojo ¿no creen? Si me llega algo y si ustedes quieren creo que lo editaré cuando tenga tiempo. Pero bueno ¿qué opinan? yo creo que ya era justo que Hinata tuviera su sección especial... algo así como el capi de Prohibido pero para ella, pero un poco más diferente. Aquí vemos que nuestra pareja favorita tiene perspectivas parecidas pero sus pensamientos son un tanto diferentes. Pensaba dejarlo así, nada más con las reflexiones de Hinata, pero no pude evitar acordarme de Hanabi y preguntarme qué estaría haciendo. Creo que es bastante evidente que Hinata no le dijo a du padre que su hermanita había sido la que activó el Sello de Neji solo para protegerla y tiene otros planes para ella ¿Cuáles son? Oh no, eso no lo diré aún jijiji ¿Y el sueño, o más bien pesadilla de Neji qué les pareció? Esa fue casi la única parte que escribí con verdadera inspiración al ver por décimo quinta vez (sí... las cuento...) la pelea que tuvieron los niños Hyuuga en los exámenes Chunnin. Fue algo así como: "¿Y qué estaría pensando Neji al atacar de esa forma a Hinata? ¿No desearía parar un momento para reflexionar? Digo, está arremetiendo contra la persona que más ama en la vida..." y ¡plap! el foco se prendió y empezé a escribir. Quería que Neji reviviera ese momento y qué mejor circunstancia que cuando esta sumido en el sueño al que lo sometió el Sello. Y de ahí las últimas escenas surgieron por sí mismas, sobre todo la última.
Y bueno, como agradecimiento a sus reviews y redención por la poca extensión de este capítulo, decidí traerles un regalito que creo me puedo dar el lujo de darles: algunos adelantos del próximo capítulo.
-¿No crees que él se merece algo hecho por tí misma para manifestarle tu arrepentiemiento?
-¿Dónde está Neji, Hinata-san?
-¡Kiba-kun! ¡Qué sorpresa!
-Tenemos misión, Tsunade-sama nos llama a su despacho.
-¡Te extrañé mucho, Hinata-chan! Casi desapareciste de Konoha...
-Hiashi-sama, nuestra única opción es mi hijo...
-No. Existe alguien más.
Hasta ahí, jejeje, solo siete diálogos de probadita, no más. No sé si están en orden, así que dedíquense a sacar suposiciones, muajajaja. ¿Quién va a ver a nuestro adorado protagonista? ¡Por fin aparecen más personajes! Cada vez estamos más cerca del pleno clímax de esta fic, así que ¡ajustense sus cinturones, señores, que allá vamos!
Déjenme sus opiniones, comentarios, tomatazos, flores, todo lo que quieran, pero ¡comenten! No se me queden mudos porque yo desespero. Agradezco muchísimo sus reviews de los capítulos anteriores, pero sobre todo a: Conejitacake (si... perdón por la tardanza ¡no lo vuelvo a hacer! Pero gracias por seguir por aqui), Rach Black (sip, yo también lo pensé, pero luego dije: "no, no les puedo fallar más" y pues ¡aquí estoy de nuevo!), okashira janet (a mi también me parece que fue hace mucho tiempo que empezé este fic, tienes toda la razón), Star Flowers (¡linda! gracias por todos y cada uno de tus comentarios y por seguir aquí apesar del tiempo), Fiffy20 (me alegra que te haya gustado tanto, gracias) y a temari-vc (a ti ya te contesté pero gracias infinitamente de todos modos), que fueron las que me dejaron review en la actualización pasada. ¡Gracias a todos y por todos sus reviews! Y espero que opinen más ¿oki?
Bueno, me despido y que todas sus familias, amigos y conocidos estén en perfecto estado.
BESOS
Maranine
