Anayance se acomodó en el asiento trasero y resopló, hastiada.

-Podríamos haber ido en el Cadillac- bufó- O en el Porsche… o en el Ferrari… o en el Lamborghini…

-O en el Maseratti, o en el Bugatti Veyron…- Dean se volteó hacia ella- Tu padre era tan cazador como nosotros mismos… cómo es que podía darte todos esos lujos? No es justo

-Mi padre era un importante hombre de negocios, dueño de numerosas compañías, cuando mi madre se embarazó, comenzó a delirar, como siempre que alguna mujer se embarazaba de mí, mi padre pensó que era obra de demonios, investigó al respecto, se hizo cazador, pero todas sus compañías las pasó a mi nombre- explicó Anayance- Además… siempre he sido inteligente y precavida… las numerosas cuentas bancarias a mi nombre no son obra de una sola vida, cariño- Dean le hizo una mueca molesta y se volteo hacia el frente, encendiendo el motor, buscando con qué picar a la joven, y entonces sonrió. Miró a Sam, con descuido- Llamaste a Sarah? Supongo que le habrás avisado que vamos para allá- Sam asintió, sin percatarse del perverso tono de voz que usaba su hermano. Anayance a sus espaldas carraspeó.

-Nos vamos o nos ponemos al día?- preguntó, sin ocultar la molestia en su voz. Sam la miró por el retrovisor, extrañado y Dean rió para sus adentros, satisfecho y emprendió la marcha- Qué está sucediendo, de todas formas?

-Por dónde empiezo?- musitó Dean, tomando la carretera- Hombres desaparecidos, la tasa de locura ha subido en un 98% en el último mes…

-Vaya, mi tema predilecto- suspiró Anayance, mirando por la ventana- Alguna sospecha?

-Clara como el agua- asintió Dean- una semana antes de que comenzaran las desapariciones y la gente comentara a enloquecer, un grupo de cinco chicas llegaron al pueblo… no hay nada que las ligue a los hechos, claro. No en el ámbito "normal" al menos.

-Demonios?- preguntó Sam

-Es probable- murmuró Dean

-Dónde nos quedaremos mientras investigamos?- tanteó el terreno Anayance y Dean volvió a sonreír. Adoraba la forma en que la joven picaba sola.

-En casa de Sarah, no?- miró a Sam, interrogativo, y éste asintió.

-Dijo que no tenía problemas en recibirnos, su padre está fuera del país por negocios- Dean tuvo que hacer un feroz esfuerzo por no soltar tremenda risotada al ver la cara de Anayance a través del espejo retrovisor.

-Perfecto- musitó, mordiéndose la lengua para no reír. Anayance se inclinó hacia él.

-Recuérdame convertirte en perro a ti también cuando todo esto termine- susurró, apretando los dientes

-Soy sólo un pescador, cariño… no tengo la culpa de que los peces piquen

-Soy un pez! Qué lindo!- se quejó la joven, acomodándose otra vez. Sam los miró ceñudo, extrañado de la actitud.

-Quien te quiere te aporrea, no?- musitó, secretamente molesto por la repentina complicidad entre su hermano y la joven. Dean rió.

-Qué les toca a ustedes! Entre abusos sexuales y puñaladas… eso es amor del puro, sweetheart!- bromeó

-Podemos dejar el tema?- se quejó Sam, picado por primera vez

-Que? Te molesta?- Dean lo miró de soslayo, sorprendido

-Le molesta recordar que sólo duró 5 minutos- replicó Anayance, totalmente acomodada para dormir. Sam la miró, molesto- Despiértenme cuando lleguemos a casa de la…. Sarah esa- musitó, cerrando los ojos, dispuesta a dormir todo el viaje. Dean se estiró como pudo, satisfecho con su momentánea victoria.

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Dean detuvo el automóvil frente a la imponente casa y resopló, estirando la mano hacia atrás y moviendo, quizá muy bruscamente, a Anayance, quien se desperezó entre gemidos de protesta.

-Ya llegamos, Bella durmiente- se volteó hacia ella- Dormiste todo el camino!

-Qué puedo decir…. Tengo necesidades- suspiró la joven, mirando la casa- Aquí es?- antes de recibir una respuesta, una joven morena salió de la casa, sonriendo. Anayance3 la fulminó con la mirada por dos milésimas de segundo. Estúpida sonrisa.

-Sarah!- sonrió Dean exageradamente, saliendo del Impala

-Dean, Sam- sonrió ella en respuesta, acercándose hasta abrazarlos, efusiva- No pensé volver a verlos

-Ya ves… Sam no pudo resistirse a venir- bromeó Dean y el aludido lo miró extrañado, sin descubrir aún el juego de su hermano. Anayance, a espaldas de Dean, matándolo de mil formas distintas mentalmente, carraspeó- Oh, ella es Anayance, Any, te presento a Sarah, el antiguo amor de Sam- el aludido esta vez frunció el ceño, un poco exasperado.

-Dean!- rió Sarah, fingiendo molestia, pero Anayance pudo sentir muy bien que la idea no le molestaba del todo- Mucho gusto- le sonrió a la castaña, estirando su mano.

-El gusto es todo mío- sonrió Anayance, fingidamente

-Pero vamos, entremos a casa- dijo entonces Sarah, acomodándose de inmediato al lado de Sam y Dean miró con burla a Anayance.

-Una vez que esto termine voy a matarte de tantas formas que podrás ser el único humano en el mundo que pueda decir que ha muerto trescientos millones de veces- le susurró ella, sin ocultar el gran enfado que la embargaba.

-Oh, dulces celos- canturreó Dean, satisfecho.

Una vez en la sala, Sarah les ofreció algo de beber y comer, lo cual los Winchester aceptaron gustosos, pero Anayance se abstuvo de servirse cualquier cosa. Estaba demasiado mosqueada como para comer o beber algo.

-Sarah, ya me voy, necesitas que te ayude en algo más?- un sujeto, de brillante cabello negro y unos intensos ojos azules llegó a la sala.

-Chris! No, nada más, gracias- sonrió la joven- Te presento a unos amigos- el joven los saludó, sonriente, pero sus ojos se detuvieron más de la cuenta en Anayance- Dean, Sam y… disculpa, cuál era tu nombre?- Anayance ignoró el repentino embelesamiento que había sentido al encontrarse con los azules ojos de Chris y le lanzó a Sarah una mirada asesina, para luego levantarse y estirar su mano hacia el joven.

-Anayance Wandell, mucho gusto- sonrió y Sam la miró, mosqueado. Dean no pudo contener la risa y casi escupe la cerveza que tenía en la boca, llamando la atención de todos.

-Lo siento- se excusó- Recordé algo… una estupidez- se disculpó, mirando burlón a Anayance, quien le devolvió una mirada de sorna.

-Bueno… ya me voy… fue un gusto conocerte- le dijo a Anayance, sonriendo coquetamente y luego miró a los demás- Y a ustedes- se corrigió

-Seguro- bufó Sam en voz baja, mientras Chris salía. Anayance volvió a su asiento y Sam le alcanzó una cerveza, un poco bruscamente. La joven lo miró interrogativa- No beberás nada?

-No, gracias- musitó ella

-Como quieras- respondió él, entre dientes

-Bien!- Dean cortó el momento tenso y miró a Sarah, interrogativo- Sabes algo de lo que está ocurriendo?

-Algo muy extraño- asintió Sarah, sentándose junto a Sam- Hay varios desaparecidos, todos hombres entre 25 y 30 años; hace dos días, Lucy, una chica, recibió el trabajo de sus sueños, la contrataron para Ralph Lauren, iba a irse a la Gran Ciudad, todo era perfecto y al día siguiente se lanzó de un séptimo piso y dejó una nota de suicidio diciendo que prefería morir de esa forma que siendo violada…

-Comprensible- soltó Anayance, lanzando una mirada de desprecio sobre Sam, quien chaqueó la lengua

-Porqué Lucy pensaría que moriría siendo violada?- preguntó Dean, ignorando los gestos de sus acompañantes

-Hay una gran tasa de violaciones en la Gran Ciudad, pero… ella no habría postulado a ese trabajo si temiera eso, además cuando recibió la noticia estaba radiante de felicidad- explicó Sarah- Además, hay otro caso, Andrew, un chico de 17 años, se suicidó diciendo que prefería morir que llegar a casarse con Linda Swan, una chica con la que se odiaba a muerte- Dean alzó una ceja- Es como si…

-Hubieran visto su futuro- musitó Sam y Sarah lo miró, asintiendo.

-Extraño- murmuró Dean y miró a Anayance- Demonios? Un nuevo poder?

-Delirio?- replicó la joven- No, no son demonios, los habría sentido… pero sí puedo sentir una presencia extraña… nada que hubiera enfrentado antes

-Y qué hay de estas cinco chicas que llegaron una semana antes de que todo ocurriera?- interrogó Dean a Sarah

-Nada que las ligue a las víctimas, ni siquiera un saludo al pasar- contestó la aludida- Son chicas de lo más corriente, llevan una vida normal, vienen de Oklahoma, son hermanas, sus padres murieron en un accidente automovilístico… de todas formas, una de ellas, Caroline, se ha hecho bastante amiga de Chris y él las ha visitado un montón de veces, nunca ha visto nada extraño.

-Habrá que investigarlas de todas formas- replicó Dean

-Buscaré información, ver qué tipo de criatura puede mostrarte tu futuro- dijo entonces Sam

-Te llevo al despacho, puedes buscar en internet en mi laptop- sonrió Sarah, levantándose

-De acuerdo, gracias- sonrió él, siguiéndola.

-Que dulces se ven juntos, verdad?- musitó Dean, sin mirar a Anayance, pero no recibió respuesta y la miró, ceñudo. Pero la joven permanecía pensativa- Sucede algo? No picaste esta vez- se quejó y ella lo miró, con aires de superioridad.

-Estoy un nivel más alto que tus bromas, Dean- replicó, levantándose del sillón- Iré a hablar con la gente del pueblo, a ver qué puedo sacar, y ver si puedo sentir mejor el tipo de criaturas que son.- finalizó, saliendo de la sala, y dejando a Dean mosqueado.