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Disclaimer: Los personajes de Yuru Yuri son propiedad de Namori y yo solo los uso para fines de este fic.

Era viernes por la tarde, y Kyoko caminaba con la cabeza baja, pensativa, y con una mirada triste. Se sentía sola, y necesitaba consuelo. Tenía muchas cosas en mente, aunque sabía bien a quien quería, pero a la vez se sentía mal por Ayano; ese día, Chitose le había explicado lo que pasaba con Ayano, y se sentía mal por ella, y por no poder corresponder sus sentimientos, ya que ella ya tenía a alguien a quien querer, aunque ella estuviera molesta en ese momento. Eran demasiadas cosas las que ella sentía, las que tenía que pensar, y no podía estar tranquila.

Caminando sin rumbo, Kyoko se encontró sin pensarlo en el edificio donde vivía Yui; estaba ahí, pero no sabía si llegar, el miedo a ser rechazada era demasiado grande. Decidió mejor dar la vuelta e irse, pero en eso llegó Yui, con una bolsa de plástico. Kyoko desvió la mirada.

- ¿Vas a irte de nuevo?- preguntó Kyoko con tristeza.

Al no haber respuesta por parte de Yui, Kyoko se dio vuelta y estuvo a punto de irse, pero de pronto sintió la mano de Yui deteniéndola fuertemente.

- ¿Tienes hambre?- preguntó Yui con un hilo de voz, y con la cara completamente sonrojada.

Kyoko sintió alegría en su corazón, pero en lugar de demostrarla se limitó a asentir con la cabeza. Yui y Kyoko entraron a la casa de Yui, y mientras ella preparaba la comida, Kyoko se quedó sentada en la sala, quieta, más que de costumbre. Yui de vez en cuando volteaba a ver a Kyoko, como si esperase que ella hiciera algo, pero Kyoko seguí ahí, quieta, sin hacer ni un movimiento.

Comieron sin decir una sola palabra, y de vez en cuando sus miradas se cruzaban, pero no se decían absolutamente nada. Al terminar de comer, Yui sirvió un poco de té y unas galletas, las cuales Kyoko no tocó; seguía callada, sin decir una palabra, sólo podía escucharse el sonido de los vehículos y las aves desde afuera del departamento. De pronto, el celular de Kyoko sonó, y vio que era una llamada de Chitose, pero, ¿por qué en ese momento?

- ¿No vas a contestar?- preguntó Yui bebiendo un poco de té.

Kyoko puso el celular en la mesa y dejó que siguiera sonando.

- Antes que eso, primero tenemos que hablar- dijo en tono serio Kyoko reteniéndole la mirada a Yui.

Ambas chicas se miraron fijamente, y trataron de comunicarse sin palabras; era obvio que había un problema grave, y debían solucionarlo si querían de verdad tener una relación. Kyoko se sentó a un lado de Yui, sin dejar de verla a los ojos.

- ¿Me quieres?- preguntó Kyoko con firmeza.

- ¡Claro que te quiero!- respondió Yui indignada por la pregunta de Kyoko, y ambas chicas se pusieron rojas.

- Entonces… dime por qué no me hablas- inquirió Kyoko con una lágrima recorriendo su mejilla-. Si me quieres tanto, por qué no estás a mi lado…

Kyoko irrumpió en llanto, sin poder soportarlo más. Yui no sabía que hacer; sabía que había hecho mal al no hablarle, pero, no podía remediarlo, y ahora tenía frente a ella a la chica que siempre amó, pero no sabía qué hacer para consolarla, salvo abrazarla fuertemente.

- Gomen nasai- se disculpó sinceramente Yui abrazándola fuertemente-. No sé por qué lo hice, me sentía celosa de lo que pasaba, y por un momento tuve miedo de perderte, y no me di cuenta de que, al contrario, te alejaba más y más… Gomen… gomen…

Kyoko rodeó con sus brazos a Yui, y por unos instantes, ambas chicas no hicieron más que llorar, y dejaron que sus sentimientos encerrados salieran y les dieran un respiro. Después de unos momentos, Yui puso su mano en la mejilla de Kyoko, y ambas chicas se besaron, extrañando los labios de la otra, poniendo todo su amor, demostrando todo su deseo que se había acumulado durante tantos días. Sin siquiera pensarlo, o sabiendo cómo, ambas chicas ya estaban debajo de las sabanas, y sin ropa.

- Te amo, Yui- le decía Kyoko al oído mientras ambas chicas tocaban sus cuerpos, y descubrían un mar de sensaciones que nunca habían sentido.

- Te amo, Kyoko- le decía Yui mordiendo sus labios, y lamiendo su cuello.

Ambas chicas terminaron abrazadas la una a la otra, de tal manera, haciendo saber a la otra que no querrían separarse nunca, y eso esperaban.

Durmieron un rato, esperando que ese sueño nunca acabara, deseando desde lo más profundo de su corazón que nunca acabara. De pronto, Yui despertó y vio el reloj; ya eran las ocho y el cielo ya se había escondido completamente.

- Kyoko, despierta- le decía Yui moviéndola enérgicamente para despertarla.

- ¿Ya es de mañana?- preguntó Kyoko aún medio adormilada.

- Nada de eso- le regañó Yui estirándole la mejilla-. Ya es muy noche, tienes que regresar a tu casa…

- No quiero- se negó Kyoko abrazando fuertemente a Yui-. Me quedaré aquí, y no me iré.

Yui suspiró pensativa. Era casi imposible hacer cambiar de parecer a Kyoko cuando tenía esa decisión, por lo que decidió dejarla dormir, y volvió a acostarse junto a ella.

- Ne, Yui…- dijo de pronto Kyoko sin abrir los ojos- ¿Quieres que vivamos juntas?

Yui tardó tres segundos en reaccionar, y cuando lo hizo, su corazón dio un violento vuelco que casi se le sale del pecho.

- ¡¿Qué estás diciendo Kyoko?!... ¿Vivir juntas?...

- ¿No se puede?- preguntó Kyoko con una voz y miradas demasiado tiernas, y Yui se sonrojó más de la cuenta- ¿No quieres?...

Yui sentía que su corazón se le saldría en cualquier momento, y eso fue bien aprovechado por Kyoko, quien se puso en una pose demasiado sensual.

- Si vivimos juntas…- se acercó a ella y le habló despacio al oído-… todos los días, mi cuerpo será tuyo.

Un hilito se sangre salió de la nariz de Yui, imaginando un sinfín de cosas que podrían pasar si viviesen juntas. Era demasiado para contenerlo, pero hizo un gran esfuerzo.

- Primero tendríamos que hablar con tus padres- dijo Yui conteniendo sus ganas con una fuerza sobrehumana-. Si te lo permiten, entonces…

Sin permitirle a Yui que terminara con su frase, Kyoko se abalanzó sobre ella, y la besó con mucha ternura.

Ambas chicas se quedaron dormidas luego de un rato más de charla, abrazadas, y compartiendo sus sentimientos.