Título: Love is lawless
Claim: Crow Hogan/Sherry LeBlanc
Notas: Post-series.
Rating: T
Género: Romance/Humor
Tabla de retos: Leyes de Murphy
Tema: Todos mienten; pero no importa porque nadie escucha.
Vale, no esperaba divertirse un día sí y otro también —pese a que los duelos eran diversión garantizada de antemano—, pero aquello era ridículamente absurdo. Ni una sola llamada, ni una sola salida de juerga en todo lo que llevaba de residir en Inglaterra, lo cual era casi una semana. Se había reunido con su entrenador y sus compañeros, habían charlado amenamente sobre su incorporación al team, las costumbres extrañas e intercambiado teléfonos —y fue ahí cuando pensó que no moriría de inanición, de falta de compañía y aburrimiento—, pero estaba muy equivocado. Pues su entrenador los puso a ejercitarse todos los días, a mejorar sus tiempos y a tener duelos de prueba bajo condiciones extremas, pues según él, nunca se sabía cuándo llovería durante un duelo o si tendrían que enfrentar un terremoto.
Por supuesto, a Crow todo aquello le parecía absurdo y paranoico, pero dado que estaba esperando su cheque, para poder sobrevivir en esa ciudad desconocida, tenía que ir de acuerdo a las ideas descabelladas del hombre. Lo cual significaba escasos ratos libres y poco tiempo para charlar durante los entrenamientos.
No esperaba algo así, pero eran las Ligas Profesionales y tendría que acostumbrarse. Sólo la perspectiva del fin de semana aliviaba un poco sus penas, pues los domingos los tenía libres y aunque no tuviera a nadie con quien hablar, era mejor eso a pasarse el día con las manos entumidas alrededor de los controles de la D-Wheel y congelándose el trasero ante el variado clima del Reino Unido.
—¡Finalmente! —exclamó, tirándose cuan largo era sobre el sofá de su aún bastante desarreglado departamento—. Todo un largo fin de semana para mí mismo.
Y como si fuera la declaración de su independencia jurada y un acto para demostrarlo, encendió el televisor en un canal para niños que poco le interesaba. Su tiempo libre empezaba desde la noche del sábado y tenía todo el derecho de usarlo como le placiera, aún si era viendo caricaturas.
Cerró los ojos. ¿Cómo le estaría yendo a Jack? Seguramente ya se habría acostumbrado a ese estilo de vida tan ajetreado desde antes de volver a reencontrarse y probablemente también estaba en su sofá, siendo atendido como un Rey, mientras él se moría de soledad. Casi podía escucharlo riéndose estruendosamente de él y de su mala fortuna, era un sonido bastante desagradable, que perturbara su hasta ahora plácido sueño...
El teléfono sonó una vez más, logrando que se despertara finalmente. Su celular amenazaba con caerse del sofá al vibrar y resonar con potencia, pero logró alcanzarlo antes de que una desgracia sucediera y con algo de reticencia, pensando que era su loco entrenador dispuesto a eliminar las horas extras, lo cogió.
—Habla Crow, ¿qué sucede? —en la televisión un montón de chiquillos estaban formando una figura, pero si era su entrenador, prefería la figura a verlo, por muy aburrido que esto fuera.
—Crow, soy Sherry, ¿estás libre? —la mujer le habló casualmente y por su tono, él supuso que tenía una sonrisa burlona en los labios—. Por cierto, ¿cómo estás? ¿Te va bien? ¿Dónde te estás hospedando?
—Sí, bien, genial, gracias. ¿Cómo me encontraste? —preguntó él, ignorando el resto de sus cuestiones.
—Tengo mis contactos —murmuró la otra, desde el lado opuesto del auricular, todavía con ese tono que presagiaba una sonrisa y que hizo que él también se contagiara al escuchar una voz conocida—. ¿Te apetece un duelo?
