Conociendo a Močan

Abrió los ojos con dificultad, le dolía la cabeza, y estaba bastante adolorida físicamente. Al abrirlos, se topó con una habitación totalmente blanca, vacía y muy iluminada, apenas se diferenciaba la puerta del resto de la pared, no había ventanas ni nada que permitiera ver el exterior.

Estaba un poco desorientada, no recordaba como había llegado hasta allí ni donde estaba, le dolía mucho la cabeza, intentó levantar la mano para tocarse la frente y fue entonces cuando se percató de que estaba atada a una silla.

Fue en ese momento cuando le vinieron a la mente las imágenes del ataque al tren, de los hombres que la protegían muriendo, y el rostro de sufrimiento de Haymitch al no poder hacer nada cuando se la llevaban.

Unas lágrimas de miedo comenzaron a brotar de sus ojos, estaba asustada, no sabía que esperar de los que la tenían retenida, no sabía nada de ellos, y sobretodo, estaba asustada por el porvenir de su hijo.

Un sonido a su espalda hizo que se pusiera en alerta, giró levemente la cabeza y vio a alguien acercarse lentamente hacia ella, se colocó ante ella y se arrodilló para quedar a su altura.

-Mi nombre es Ainhara, el gran Močan, amo del mundo, quiere que te lleve ante él, tengo que vestirte y arreglarte antes de ir ante su señoría.

La muchacha se levantó y soltó las manos de Katniss, ayudándola a ponerse en pie, después se acercó a una pared y apretó un botón que Katniss no era capaz de ver. De inmediato, en la habitación aparecieron estanterías llenas de ropa y accesorios.

La chica se acercó a una de las estanterias y eligió un vestido, después fue a otra y cogió unos zapatos, se dirigió a una tercera y cogió ropa interior. Una vez tuvo todo lo que buscaba, apretó otro botón y las estanterías volvieron a desaparecer, dando paso a una bañera con agua caliente. La chica le hizo una señal a Katniss para que se acercara a la bañera.

-No pienso arreglarme para ver a nadie.

-Son órdenes del amo Močan, debes estar bien vestida y arreglada para aparecer ante él- Dijo la chica sin inmutarse.

-Me da igual quien haya dado la orden, no pienso obedecer.

-Informaré al amo- Así sin más salió de la habitación, cerrando la puerta tras de si y dejando a Katniss allí sola.

El estar sola y desatada la puso más nerviosa, no sabía que podía esperar, no era muy normal que le pidieran que se arreglara para ver a la persona que la había secuestrado, al contrario, teniendo en cuenta quienes eran ellos, lo normal hubiera sido que quisieran intimidarla y utilizarla contra el "El nuevo Núcleo".

Poco después, la puerta volvió a abrirse y por ella entró de nuevo la muchacha de antes, pero no iba sola, estaba acompañada por un hombre que casi hace que Katniss se caiga al suelo. Aquel hombre era muy parecido a Peeta, el mismo tono de pelo, la misma altura, las mismas facciones, tan solo cambiaban sus ojos, que en lugar de azules era de un verde extraño.

El hombre se acercó a ella y le tomó la mano, viendo que estaba apunto de caer redonda al suelo de la impresión. La acompañó hasta la silla en la que estaba sentada antes y se arrodilló para quedar a su altura y poder mirarla a los ojos.

-Tranquilízate, nadie te hará daño.

-¿Como puedo creerle? Me han traído a la fuerza, además están atacando a mi gente y han matado a los hombres que viajaban conmigo- Protestó intentando apartarse del hombre pero sin desviar la mirada- No son más que una panda de asesinos.

-Entiendo que pienses así- Sonrió alargando la mano para acariciar su mejilla- Pero te aseguro que estás muy equivocada sobre nosotros- Colocó un mechón de pelo tras su oreja, despejándole la cara- Solo buscamos la unión completa y la paz pero, a veces, para hallar la paz es necesaria la guerra.

-Nosotros ya estábamos en paz.

-Eso depende del punto de vista- Le sonrió con dulzura- Antes de la guerra contra el Capitolio teníais más paz que la que pensáis que habéis conseguido.

-¿De que habla?

-Hablo de que "Los juegos del hambre", como vosotros los llamabais, eran lo que mantenía la paz en Panem- Explicó tranquilamente, dejando a Katniss boquiabierta- Ahora, sin ellos, estáis perdidos, creéis que con un gobierno libre tendréis la paz, pero eso es temporal, dentro de unos años otros estarán en desacuerdo con lo que hace vuestra presidenta y entonces comenzaran nuevas revueltas y nuevos conflictos- Le cogió la mano y se la besó- Si no hay un dirigente, la población se toma libertades que ponen en peligro la paz.

-La historia antes de la gran guerra muestra que eso no es así.

-¿No me digas?- Rió levemente- ¿Y entonces porqué ocurrió la gran guerra?- Katniss no tuvo respuesta para eso- Los gobernantes estrictos y los sacrificios son necesarios- Se levantó y le tendió la mano- Pronto lo verás como yo- Katniss dudó si tomarla o no, al final accedió- Que mal educado soy, no me he presentado, mi nombre es Močan, soy el gobernante de todo el mundo exterior, todo ha sido unificado bajo mi mandato, a excepción de Panem, pero eso es algo que pronto voy a remediar.

-¿Por qué no puede dejarnos vivir tranquilos? Nosotros no somos una amenaza, no queremos nada del mundo exterior, solo queremos seguir con nuestras vidas.

-No te preocupes, hablaremos de ello con calma más adelante, ahora creo que sería mejor que te dieras un buen baño y te relajaras antes de comer- La llevó hasta la bañera- Ainhara se encargará de ti, y cuando estés lista te llevará al comedor para que me acompañes.

-¿Por qué me trata así? Soy su prisionera, no su invitada.

-Al igual que antes, eso depende del punto de vista- Sonrió con inocencia- Aunque te hayan traído en contra de tu voluntad, aquí eres mi invitada, nadie te va a hacer daño ni va a intentar matarte, te lo aseguro.

-No lo entiendo.

-Te prometo que dentro de unas horas lo entenderás todo- Besó su mano de nuevo y salió de la habitación, dejando a Katniss sola con Ainhara.

Desconcertada por completo, Katniss dejó que Ainhara la desnudara y la metiera en la bañera, se dejó lavar y arreglar, no sabía como debía reaccionar ante aquel hombre que se hacía pasar por hospitalario a pesar de los ataques que dirigía contra Panem.

Al otro lado de la puerta, Močan se quedó unos segundos apoyado en la puerta, con una sonrisa en su rostro, tenía claro lo que debía hacer si quería ganar esa guerra, y la ganaría, le costara lo que le costara, su resentimiento hacia Panem era muy grande.

Se internó en la sala de al lado, y por un cristal polarizado pudo ver como Ainhara desnudaba a Katniss, adoraba a aquella mujer, ella había iniciado una rebelión sin proponérselo contra su mayor enemigo, el Capitolio, incluso su pequeña rebelión había triunfado y vencido, y eso había hecho que tuviera vía libre para hacerse con el poder de aquel lugar y manejarlo a su voluntad.

Había hecho muchas cosas para conseguir confundir a Katniss, había modificado su aspecto para ser prácticamente igual al de su marido, había infiltrado a algunos de sus hombres para saber todos los movimientos que ella hacía, y ahora que estaba bajo su mismo techo, haría que ella creyera que él era su amor y que le ayudara en su cometido.

-¿Está todo listo?

-Así es señor, en cuanto se tumbe a descansar, su memoria será borrada y usted podrá hacerla creer lo que quiera- Respondió uno de los hombres que había allí.

-Estupendo.

Močan salió de la habitación y fue a cambiarse, quería estar bien arreglado para ella, así que se puso su mejor traje y espero a que Ainhara la condujera al comedor. Una vez la vio entrar, se puso en pie y fue en su busca, la condujo del brazo hasta su asiento junto a él y se sentó sonriente.

-Estás preciosa.

-Gra... Gracias- Bajó la mirada con rapidez, no queriendo escuchar los halagos de aquel hombre.

-Estoy seguro de que tendrás hambre- Katniss negó de inmediato, pero Močan sonrió ante su testarudez- Si no tienes hambre, al menos come un poco, tienes que mantener bien alimentado al pequeñín que llevas dentro- Katniss levantó levemente la mirada y segundos después cogió el tenedor y dio una pinchada a lo que tenía en el plato. Como si hiciera semanas que no comía, de repente, empezó a engullir lo que contenía su plato- Parece que está bueno- Rió Močan al verla- Le daré la enhorabuena al cocinero.

La cena transcurrió sin altercados, Katniss apenas hablaba, se limitaba a responder con monosílabos, pero Močan estaba realmente contento de tenerla allí y verla comer. Tras la cena, la acompañó a la que iba a ser su habitación mientras le contaba cosas.

-Mis dominios también tienen una especie de "Juegos del hambre", en realidad son prácticamente lo mismo, pero participan más personas.

-¿Como es posible que se crea mejor que nuestros gobernantes antiguos y presentes y se comporte igual?- Preguntó asombrada de la calma de aquel hombre al hablarle de los juegos.

-Querida, este tipo de juegos son necesarios para mantener a raya a las masas, además, yo no tengo el mismo criterio de selección que el que tenía el Capitolio, en mis dominios, los que se matan entre ellos son asesinos y ladrones, gente que ha cometido delitos, no gente inocente como hacía el Capitolio.

-Aun así, sigue siendo horrible- Dijo soltando su brazo.

-Puede que cuando descanses veas las cosas de otra manera- Le abrió la puerta y la dejó entrar primero, sin tocarla para no asustarla- Duerme, lo necesitas, demasiada información en un mismo día, estoy seguro de que mañana serás una mujer nueva.

Besó su mejilla y salió de allí dejándola sola. Katniss estaba realmente desconcertada, no comprendía la forma de comportarse de aquel hombre y mucho menos su manera de pensar. Sin querer darle demasiadas vueltas, se tumbó en la cama que había allí, no se molestó en cambiarse de ropa, tan solo quería dormir y esperaba que al despertar todo hubiera sido un mal sueño.

Cerró los ojos y cayó en un profundo sueño, no despertó en toda la noche y no fue consciente de que esa cama tenía unas extensiones que se habían adherido a su cabeza, mandándole pequeñas descargas y haciendo que perdiera la memoria por completo.

A la mañana siguiente, cuando abrió los ojos, la cabeza le daba vueltas, se llevó una mano a la sien izquierda y empezó a frotarla, esperando que el dolor de cabeza desapareciera.

-Por fin has despertado- Escuchó una voz a su lado, de inmediato giró el rostro hacia aquella voz.

-¿Quien es usted?- Entonces se percató de otra cosa- ¿Y quien soy yo? ¿Donde estoy?

-Cálmate cariño- Le cogió la mano- Soy yo, Močan, tu esposo- Le sonrió- Tú eres Katniss, y estás en la enfermería de nuestro aerodeslizador.

-¿Esposo? ¿Como que esposo?

-Mi vida, estamos casados- Continuó sonriendo- Y estás embarazada de nuestro primer hijo- Katniss no supo que decir al ver la enorme barriga que tenía- Es normal que estés desorientada, recibiste un fuerte golpe en la cabeza.

-¿Un golpe en la cabeza?

-Así es cariño, por eso estás en la enfermería- La ayudó a sentarse para que viera la habitación- Pero no te preocupes, en cuanto el doctor diga que estás bien, volverás a nuestra habitación.

-No entiendo nada, ¿seguro que soy su esposa?

-Desde luego, mi amor, nosotros somos los soberanos del mundo- Le acarició la mejilla- Pero ahora dejemos ese tema, debes estar tranquila, cuando estemos en Valentia te contaré todo, a ver si así comienzas a recordar.

Besó su frente y la hizo volver a tumbarse, ella estaba muy desorientada, no conocía nada de lo que le rodeaba, no se conocía a si misma, no sabía si podía creer lo que aquel hombre le contaba, estaba asustada.

Disculpad el retraso, pero espero que entendáis mis motivos. Mi padre falleció el lunes, y antes he estado cuidándolo, espero que comprendáis mi tardanza, y lamento si el capítulo es algo forzado, pero no me ha salido nada mejor.

Ahora mismo acepto cualquier sugerencia, estoy un poquito desmotivada, quiero escribir pero no me salen las cosas, si se os ocurre cualquier cosa, por favor, decidmela.

Si tardo en actualizar es por mi estado de ánimo, así que perdonadme, pero os prometo que no abandonaré la historia, tarde lo que tarde.

Nos leemos