Unos ojos azules brillantes me devuelven la mirada en el espejo. Sonrío recordando nuestra conversación de ayer bajo la lluvia. Besarla mientras el agua caía por nuestras caras. ¿Por qué siento esas cosas tan extrañas cuando la veo? ¿Por qué me vuelve loco y sus labios son lo mejor que he probado?

Me paso las manos por la cara con una sonrisa de gilipollas.

Parezco Jake cuando habla de Scarlet, algo que odiaba, pero ahora lo entiendo bastante bien. Me coloco bien el pelo, tal y como me gusta. Hacia un lado y bien peinado. Sonrío de forma sexy.

Alargo la mano y cojo mi colonia preferida. Marca PlayBoy. Huele genial, una de las mejores.

Me doy un repaso. La camiseta de manga larga azul me hace muy buen cuerpo y los vaqueros desgastados caen disimuladamente por mi cintura. Amo estos pantalones, son perfectos.

Tengo ganas de ver a Kate, por idiota que parezca.

Cuando entro al minicomedor la pantalla de mi iPhone parpadea intentando captar mi atención.

Recuerdo a Jake devolviéndomelo con una sonrisa divertida. Kate se lo dio a Scarlet y esta a mi amigo.

-Me lo ha dado Scarlet. Ha dicho que Kate se ha pasado toda la noche con él.-me dijo entregándomelo.-No se que significa, pero la tienes loquita...-sonrió de una forma tan cómplice que hizo que le pegara en el pecho.

Esa misma noche revisé mi móvil, pensando en las palabras de Scarlet. Sin saber por que me metí en la galería y al ver una foto de Kate con mis boxers comencé a reír como un loco. Estaba monísima con ellos y no hay cosa que me ponga más a cien que una chica, y más Kate, con boxers.

Ahora están muy ocupados los tres en la fiesta.

Llevan desde las cuatro de la tarde metidos en la casa de Becks. Yo he preferido dormir un poco antes de ir. Cuando por fin he despertado me he dado cuenta de que ya eran las diez de la noche.

Estaba dándome los últimos retoques antes de salir, ya que la casa de Kate está a una manzana de aquí.

Frunzo el ceño al ver 4 llamadas perdidas de Jake. Marco su numero rápidamente y lo llamo.

-Castle.-dice con un tono de alivio que hace que me preocupe.-¿Dónde estás?-La música está a todo volumen a las espaldas de mi mejor amigo Algo choca contra el suelo, haciéndose añicos.

-En la residencia. Voy a casa de Kate ya.-digo cogiendo mi cazadora de cuero negra. Fuera está empezando a llover.

La ventana del dormitorio de Jake está abierta y puedo oír el agua cayendo. En pleno invierno es normal que llueva.

-Tienes que venir ya Rick.-mi corazón comienza a latir muy deprisa. Siento que se va a salir del pecho cuando Jake pronuncia sus últimas palabras.-Es Kate.


Mis pulmones me piden un poco de aire antes de continuar corriendo, pero no puedo. Jake sonaba tan exigente por teléfono que en un segundo ya había recorrido el campus yendo en dirección a la fiesta.

Doy gracias a la capucha de la cazadora, porqué encima de que resguarda del frío, el agua resbala por el cuero y no consigue calar mi ropa.

Me paro en medio de la calle, confuso. Todo está a oscuras y el asfalto del suelo resplandece por la humedad. No consigo orientarme. "Piensa Rick"-me dice mi subconsciente. Apreto la mandíbula con rabia al no lograr acordarme de la dirección.

-"Cuando llegues al cruce tira hacia la derecha"-la voz de Jake se abre paso entre mis pensamientos, ayudándome a elegir un camino.

Antes de llegar al caserón de Kate ya puedo ver que está pasando. Lo que se suponía que iba a ser una "reunión de amigos" se ha convertido en un puto desastre. Estoy unas casas atrás y puedo escuchar la música y los gritos de la gente.

Conforme voy acercandome puedo ver todo con más claridad. Hay parejas subidas en el tejado dándose el lote sin cortarse. Todas las luces de la casa están encendidas y el aire huele muchísimo a marihuana.

¿Que coño...?

Dos tíos desnudos corren por el césped con varias estatuas de gnomos de jardín.

Como se enteren los padres de Kate se irá todo a la mierda.

Dentro de la casa el panorama es muchísimo peor. Está todo lleno de humo y el olor a alcohol lo inunda todo. Arrugo la nariz con asco mientras busco a Jake.

Está recogiendo varias latas y botellas de cristal del suelo cuando lo encuentro.

-¿Que cojones pasa aquí?-le grito por encima de la música.

Se gira y me mira, bufando.

-Tío, esto se está desmadrando mucho. Kate está más borracha que tú aquella vez en el Instituto cuando cabalgaste un caballo desnudo.-me dice metiendo las botellas en la bolsa de basura. El suelo que estoy pisando está pegajoso. Parte de vodka ha caído por el parquet y me impide andar bien.

.Mierda.

-¿Dónde está?-le pregunto quitándome la chaqueta, dejándola sobre el sofá.

Es el único sitio limpio donde puedo dejarla.

"Right Round" de Florida comienza a sonar a través de unos altavoces negros colocados estratégicamente en la pared.

-La última vez estaba en la cocina con un tío. Va muy ciega Castle, encuéntrala mientras yo recojo esto.-asiento y echo a correr por los pasillos, buscando la cocina.

Nunca he estado aquí y esto es bastante grande. Debe de tener muchísimas habitaciones.

Apreto los puños cuando la encuentro. Está riendo con un cubata en la mano mientras tontea con un moreno de ojos verdes. ¿Hola?

Sonríe como puede cuando me ve. Deduzco que está sentada porque no puede mantenerse en pie.

¡No puede ni abrir los ojos de lo ciega que está! El rojizo de la marihuana mezclado con el alcohol destaca en sus ojos verdosos oscuros. Espera un momento. ¿Tiene las pupilas dilatadas?

-Rick, has venido.-dice arrastrando las letras con pesadez. Comienza a reír como una idiota y vuelve a dar un trago al cubata.

-Kate, ¿estás bien?-le pregunto agarrándola de la cintura. Aún sentada se tambalea. Asiente lentamente, como si la cabeza le pesara mucho.

-Si. Tom llevan tooooooda la tarde conmigo.-habla tan mal que no logro entenderla. Miro al moreno. Sus ojos están igual de rojos que los de Beckett. Le quito el vaso de las manos y lo dejo en el fregadero no sin antes vaciar la bebida que llevaba por el desagüe.

El moreno, ajeno a nuestra conversación se prepara una ralla de cocaína sobre la encimera.

Me fijo que de su pantalón negro sobresale un paquete de pastillas. Con solo ver la forma se que se trata de Éxtasis y ahora todo cuadra.

Lo cojo por el cuello de la camiseta con fuerza y lo empotro con la pared.

-Tú, hijo de puta.-le digo con los dientes muy apretados. Los nudillos se vuelven blancos por la fuerza que estoy haciendo.-¿Qué coño le has dado?

-Relájate amigo.-Frunzo el ceño al ver que se ríe como un idiota.

Le golpeo en la mejilla con fuerza mientras lo sacudo. Esta tan drogado que no sabe ni lo que le estoy haciendo.

Siento repugnancia y asco con solo tocarlo.

-¿Me oyes capullo? ¿Qué le has dado?-le grito. Escucho a mis espaldas un sonido asquerosamente familiar. Cuando miro por encima de mi hombro, Kate esta agachada en el suelo vomitando toda la bebida y las pastillas que le ha dado este hijo de puta. Levanto el puño de nuevo y esta vez intenta cubrirse mientras dice:

-Éxtasis. Es Éxtasis. Solo quería animar la cosa joder.-dice intentando zafarse de mi. Lo cojo con más fuerza, levantándolo y haciendo que su cabeza se golpee contra la pared de mármol. Gime de dolor.

-Vete de aquí de una puta vez porque como te vuelva a ver te mato.-asiente rápidamente y echa a correr como alma que lleva el diablo en dirección a la puerta principal.

Me agacho junto a Kate, abrazándola mientras la ayudo a incorporarse. Dios. Huele a alcohol rancio, cigarrillos y vómito.

-Rick.-dice en un susurro medio adormilada. Le fallan las piernas y se que dentro de poco no podrá sostenerse en pie.

-Quédate aquí, cariño.-la ayudo a sentarse en el suelo, apoyándole la espalda en la pared. Corro hacia el fregadero y le lleno un vaso de agua para que beba poco a poco y le baje el efecto del alcohol. Me lo agradece con una sonrisa y los ojos entrecerrados.

Esto tiene que terminar ya.

Me dirijo al comedor, subiéndome a una gran mesa de madera. Echo un vistazo a mi alrededor y suspiro. Definitivamente estoy ante un jodido caos.

Hay vómito por el suelo, bebida, comida, piezas de porcelana rotas... Una llama de fuego hace que lleve las manos hacia mi cabeza. ¿ESTÁN ARDIENDO LAS CORTINAS?

Me coloco los dedos alrededor de la lengua y silbo con fuerza. Al instante me miran todos. Saben quien soy porque algunos hacen amago de saludarme, otros simplemente se dedican a mirar y callar.

Jake asiente desde las escaleras con el mando del estéreo en las manos, pulsando un botón para que la música cese.

-¡La fiesta ha acabado!-grito haciendo eco con mis manos.-¡Fuera!-todos permanecen inmóviles sin saber que hacer.-¡YA JODER!-se sobresaltan, mirándose unos a otros y poco a poco, van levantándose y dirigiéndose a la puerta.-¡Encárgate de las cortinas Jake!-le chillo a mi mejor amigo señalándolas con el dedo índice.

Me acerco a Kate en medio del barullo y la cojo por las piernas, cargando con ella. Rodea mi cuello con sus brazos y apoya su cabeza en mi pecho aspirando mi aroma. Su respiración se acompasa y se relaja.

-Ya está mi vida, ya está.-le susurro. Le doy un beso en la frente y noto como sonríe débilmente.

-Rick, me encuentro fatal.-dice en un susurro. Hago un esfuerzo para escucharla y comienzo a andar hacia el pasillo principal.

Ya quedan dos o tres personas que van bajando por las escaleras cuando me encuentro con Jake y Scarlet. Están recogiendo el desastre del salón. Hasta entonces no la había visto. Lleva un mocho y un cubo. Estaría en el cuarto de la limpieza.

-Voy a intentar cambiarla y que se despeje.-les digo señalándoles el piso de arriba con un movimiento de cabeza.
Los dos asienten y me sonríen. Están desconcertados ante esto, yo mismo lo estoy. Nunca antes me había preocupado tanto por una chica, pero Kate es mi caso especial.-Le han dado drogas.

-¿Pero está bien?-pregunta Scarlet alarmada acercándose. Le toca la cara empapada de sudor.-¿Quieres que lo haga yo?

-No, tranquila. Yo me ocupo.-le respondo con una sonrisa amable. Ella me la devuelve y se que solo con la mirada me está dando las gracias por ocuparme de ella.

-Nosotros vamos a recoger esto.-dice Jake en un suspiro señalando todo con la cabeza. Asiento con seriedad y comienzo a subir.

Aprieto la mandíbula y arrugo la nariz al darme cuenta que parte del vomito que había manchado la boca de Kate, ahora está en mi camiseta azul. Genial.

Abro la puerta del baño de una patada y entro. Siento a Kate en la taza con cuidado. Echo un vistazo.

Es un baño bastante grande y de diseño. Se nota que no ha subido nadie, está impecable. Alargo el brazo para coger una toalla de algodón verde a juego con los azulejos de la pared.

Miro a Kate de reojo. Esta apoyada en el respaldo de mármol con la mano en la frente y los ojos cerrados. Mojo una parte de la toalla y me acerco, arrodillándome a su lado. Le quito la mano con cariño y le paso la toalla por la frente con suavidad.

Abre los ojos y sonrío interiormente al ver que el truco del vaso de agua ha funcionado. La mayor parte enrojecida ha desaparecido y ahora puede mirarme.

-¿Te encuentras mejor?-le susurro acariciándole la pierna desnuda con delicadeza. Lleva un vestido negro ceñido que marca sus caderas. Menea la cabeza lentamente hacia los dos lados.

-Quiero vomitar.-susurra cerrando los ojos. Me incorporo y la ayudo a levantarse mientras abro la taza. Le sujeto el pelo mientras mete la cabeza en el inodoro y vacía su cuerpo hasta que solo queda un poco de bilis. Le acaricio la espalda para tranquilizarla cuando se apoya en la taza.

-Vamos a hacer una cosa. Voy a por tu ropa, te cambias, te lavas los dientes y te mojas un poco. ¿Vale?-le pregunto en un susurro. Le coloco un mechón de pelo suelto que le cae delicadamente por la sien. Asiente con una sonrisa.

Me levanto y cuando voy a salir por la puerta la oigo hablar:

-Ni se te ocurra robarme otro tanga Richard Castle.-me río en voz baja al oír el tono tan divertido en que ha dicho la oración. Sacudo la cabeza mientras busco su habitación.

Cuando por fin la encuentro busco algo para que se pueda poner.

Dios. Mi camiseta huele demasiado a vómito. Con lo bien que olía mi colonia de PlayBoy...

Cojo una camiseta de béisbol (que francamente me sorprende que tenga) y me doy cuenta que también es de los Yankees. Me muerdo el labio inferior intentando adivinar cual será el cajón de su ropa interior.

Sonrío al ver que ha hecho lo que le he pedido. Esta inclinada en el lavabo, con el cepillo de dientes metido en la boca mientras lo mueve de un lado a otro. Tiene muchísimo mejor aspecto y ya puede mantenerse por si sola en pie.

Ladeo la cabeza para observar su culo detenidamente. El tanga negro que está usando se marca demasiado. Ahora entiendo porque el tal Tom había pasado toda la tarde con ella. Menudo capullo, seguro que quería tirársela después de drogarla.

Aprieto la mandíbula con fuerza. Ahora mismo me arrepiento de no haberlo mandado al hospital en ambulancia.

-Castle.-no me había dado cuenta de que me estaba hablando. Cuando levanto la vista está cruzada de brazos mirándome ceñuda.-¿Me despisto y me miras el culo?-Sonrío divertido.

-¿Me despisto y casi te da un coma etílico?-le entrego la ropa que he cogido de su dormitorio. Sonríe cabizbaja dejando de lado la camiseta de béisbol para coger un culot negro de encaje. Lo abre ante mis narices y me mira con la ceja alzada.-¿Qué? Era lo primero que he pillado.-respondo encogiéndome de hombros. Seguro que la sonrisa que estoy intentando ocultar saldrá inevitablemente.

-Ya. Seguro.-sigue mirándome. Se hace el silencio.-¿A qué esperas para irte? No voy a desnudarme delante tuya.-Alzo los brazos dándome por vencido y con una sonrisa me doy la vuelta. Río entre dientes al saber que estará mirándome entre divertida y enfadada.

-No vale darse la vuelta.-protesta como una niña pequeña.

Mi niña pequeña. ¿Desde cuando soy tan asquerosamente cursi?

-¿Y cómo se que no te vas a marear o algo?-pregunto con una sonrisa cruzándome de brazos. Suspira y estoy seguro de que ha puesto los ojos en blanco. Me muerdo el labio inferior al oír como el vestido cae a sus pies.

Abro mucho los ojos cuando un tanga negro cae cerca de los mios. Le gusta provocarme. Sonrío como un niño.

-¿Te ayudo cielo?

-Calla Castle.-dice sonriendo.

Me toca la espalda para avisarme de que por fin puedo girarme y mi mandíbula se desencaja al verla tan jodidamente sexy.

El pelo alborotado le cae con delicadeza por los hombros. La camisa de béisbol transparenta su sujetador negro. Bajo la mirada por sus piernas desnudas y siento como mi amigo al sur se mueve. Aún lleva los tacones puestos. Infarto cardíaco en 3...2...1...

Es una puta diosa.

-¿Has visto la qué has liado?-le pregunto ahora con seriedad. Me mira con el ceño fruncido. Sabiendo como es su carácter se que estará preguntándose que quien soy para reprocharle nada.

-Se me ha ido de las manos.-responde encogiéndose de hombros con una sonrisa.

-Y parecías responsable.-le pico.

-¿Hablamos de tus paseos nocturnos en un caballo desnudo?-alza la ceja, provocativa. Frunzo el ceño. Jake es un bocazas de mierda.

-Sigo teniendo tu tanga.

-Y yo tus boxers...

Pongo los ojos en blanco y salgo por la puerta, bajando las escaleras rápidamente. Abajo las puertas y ventanas están cerradas. Todo parece un poco más recogido pero aún queda mucho por hacer. Busco a Scarlet y Jake con la mirada y los veo en el sofá. Me apoyo en el marco de la puerta y sonrío.

Se han quedado dormidos en el sofá extensible de Kate.

Jake abraza a Scarlet mientras esta respira sobre su pecho. Ambos están cubiertos por una manta de camuflaje que tiene pinta de ser muy calentita. Pobres.

Parece ser que hoy dormimos aquí. Esto no puede quedarse así de desastroso. Mañana a primera hora lo limpiaremos entre todos.

Apago las luces del piso inferior, dejándolo todo a oscuras. Subo las escaleras con pesadez. Me quito la camiseta de manga larga y me la coloco en el hombro. Busco a Kate, pero no la encuentro por ningún lado.

Abro la puerta de su habitación con cuidado y sonrió al verla agachada recogiendo las cosas que han desordenado la gente que ha merodeado por aquí. Su culo está perfectamente expuesto ante mi mirada.

-Jake y Scarlet han decidido quedarse a dormir.-rompo el silencio, haciendo que se levante de un salto. Intento aguantar una risita. Me mira con el ceño fruncido.-En el sofá.-le aclaro.-Está todo hecho una mierda ahí abajo. Hemos recogido parte pero queda mucho por hacer. Y tenemos que cambiar las cortinas, las han quemado.-pone los ojos en blanco, dejándose caer en la cama.

-Dios.-se tumba, dejando que pueda ver la mayor parte de su vientre totalmente plano. Doy gracias por haber elegido una camiseta tan corta.

-Me voy a la residencia. Mañana vengo a primera hora y ayudo.-digo dándome la vuelta para irme.

-¿No te quedas?-me pregunta. Me apoyo en la puerta y la miro con una sonrisa provocativa.

-¿Quieres que duerma contigo?

-Si no hay más remedio...-dice fingiendo que es lo peor que le ha podido pasar.-Además te has portado muy bien conmigo.-dice mordiéndose el labio inferior.

-No se si debería...-no hay otra cosa que me apetezca más que dormir abrazado a su espalda, pero siento algo que me lo impide.

Se encoje de hombros. Rodea la cama y la abre para después meterse dentro. Apaga la luz de la habitación, dejándome a oscuras en la puerta.

-Puedes irte a la de invitados.

-Lo haré.-digo dando media vuelta. Doy un paso pero sonrío cabizbajo.-Buenas noches Becks.-le digo en un susurro mientras cierro la puerta de la habitación con suavidad. Me apoyo en ella, respirando profundamente. ¿He hecho bien?
Y si no, tengo toda la noche para colarme de nuevo. Sonrío y camino por el pasillo hasta la puerta del final.

Me deshago de toda la ropa que huele a vómito y alcohol, incluidos los calzoncillos y me meto entre las sábanas, buscando calor.

Cada vez me siento más imbécil por haberle dicho que no, que prefería dormir aquí. Ya han pasado como dos horas y sigo despierto porque no puedo dejar de pensar en ella. Suspiro.

La puerta de mi habitación se abre con un chirrido, haciendo que me de la vuelta para mirar.

Todo está a oscuras. Entrecierro los ojos, intentando analizar la figura que está andando hacia a mi.

La cama se hunde a mi lado y al instante el olor de Kate inunda mis fosas nasales haciendo que pierda la consciencia y sonría. Su pelo me hace cosquillas. Está húmedo, por eso ahora huele tan bien a cerezas y frutas silvestres. Acaba de ducharse.

-Kate estoy desnudo.-le advierto en un susurro. Está peligrosamente cerca y como continúe así me pondré muy duro. Gimo cuando me besa el cuello con cariño.

-Lo se.-murmura. Algo cae al lado de la cama y mi corazón se desboca al darme cuenta que se trata de su sujetador.