-PRINCIPE AZUL ¿EXISTE?-

Aclaraciones:

-Dialogo.

[…] Cambio de escena.

-OO000-CAPITULO VII-000OO-

PRIMER BESO Y SOLO BESO

—Muchas gracias— los tres jóvenes estaban en la calle frente a puerta principal despidiéndose de la efusiva pelirroja.

Naruto estaba detrás de ella. Saludaba nervioso a la chica de pelo rosa. Aún tenía el sostén envuelto en su mano.

—No tienen porqué; vengan cuando quieran, sobre todo tu Sakura-chan— y le guiño un ojo; Ino y Shikamaru se hicieron a los desatendidos, mirando para un lado.

—Gracias, Kushina-san— articuló la Haruno.

El Uzumaki rodó los ojos.

—Mamá, estás molestando a Sakura-chan.

Acto seguido Kushina les sonrió amorosamente y cerró la puerta.

—¡Naruto! Eres un tonto. Yo ayudándote con Sakura-chan y tu pedazo de…— los gritos de la pelirroja llegaron hasta los oídos de los demás.

—Mi tía habla demasiado fuerte— los otros dos asintieron luego todos se dispusieron a caminar, no querían escuchar los golpes que seguirían.

—Creo que lo de gritona, viene de familia— Sakura no pudo evitar el comentario.

—Ni que lo digas— habló el moreno y se rieron juntos, cómplices.

Pasar la tarde juntos los había acercado como amigos, además hacer rabiar a Ino era una de las cosas más divertidas. Y lo habían conseguido.

—¡Por lo menos mi familia no es vaga, ni golpeadora!— exclamó.

Ino estaba muy enfadada. Era apenas un comentario pero no sabía que esos dos se llevaran tan bien, la rubia estaba celosa, pero no lo admitiría, su orgullo no se lo permitía. Dispuesta a alejarse, empezó a aumentar la velocidad de sus pasos.

—Problemática, era un juego— y la tomó de uno de los brazos—. Ven, es algo tarde no dejaré que te vayas sola.

La Yamanaka volvió a sentir aquellas extrañas cosquillas que experimentaba cuando él la tocaba.

—Es más seguro que nos vayamos todos juntos— intervino Sakura, Ino la miró con odio.

—Oh, Shikamaru te puede mantener muy segura— y se soltó del agarre del castaño—. La casa de Sakura queda más cerca de la tuya, ¿por qué no la acompañas? Yo me las puedo arreglar sola.

Tanto Sakura como Shikamaru estaban atónitos. Sólo habían hecho una pequeña broma, e Ino saltaba como leche hervida. No sabían qué decirle. Tal vez podrían preguntarle porqué actuaba así. Aquello era una buena idea, pero cuando estaban por abrir la boca ella los interrumpió.

— ¡Taxi!— la rubia levantó una mano y con la otra silbó para llamar la atención.

[…]

Sakura suspiró largo y tendido. Posó una mano en la puerta y leyó en el vidrio ''empuje''; no quería hacer el ridículo. Entró al lugar. En seguida atisbó a Naruto y Sasuke sentados en una de la mesas, enfrentados. Le temblaron las piernas. Los dos hombres que le complicaban la vida estaban reunidos, esperándola. Había creído que estaría sola con el Uzumaki.

—Los cite aquí porque quiero hablar con los dos— comenzó el rubio cuando la de pelo rosa se les unió.

Estaban en la cafetería-pastelería Akatsuki. Los había llamado apenas se enteró de que ese día había suspensión porque fumigarían la escuela. Claro que obvió el detalle de que estarían los tres.

—Nos trajiste con engaños, dobe.

—Lo sé, teme, pero las circunstancias lo ameritaban. Sakura-chan, ¿te gusta el pastel que te pedí?

Ella miró el pastel de arándanos frente a ella.

—Sí, gracias, Naruto, pero no me siento cómoda aquí.

Sasuke esbozó una media sonrisa, era obvio que Sakura lo decía por él. ¿Algún día Sakura aprendería a decir las cosas directamente?

—''No quiero estar cerca de Sasuke''. No es difícil decirlo, puedes intentarlo— Sasuke habló con dureza; ella apretó el pequeño tenedor de postres.

—¡Sasuke!— regañó el rubio.

—¡Naruto, no quiero que me defiendas!

—Pero .. Sakura—chan…— balbuceó.

—Naruto, ¿de qué querías hablar?— inquirió la chica—. Estamos perdiendo el tiempo— se armó de valor además mientras más rápido terminaran, más pronto podría estar lejos del azabache.

El Uzumaki pareció comprender. Dio un sorbo a su Coca-cola y se preparó para lo difícil.

—Bueno, yo creo que debemos empezar por Sasuke… quiero que seas sincero.

Naruto había pensado muy bien en las palabras que utilizaría. Sin embargo sabía que era inevitable, tendría que decir cosas que rompieran el corazón de la mujer que amaba. Sakura debía escucharlo y si todo iba como él quería por fin perdería cualquier esperanza con Sasuke. Le haría bien.

—Yo siempre lo he sido— Sakura lanzó una risa sarcástica y ácida al escucharlo hablar.

—Bien. Primero lo primero— articuló el rubio—. ¿A ti te gusta Sakura-chan?

La ojos jade no pudo evitar abrir mucho los ojos, ¿por qué Naruto hacía ese tipo de preguntas?

—Sabes la respuesta.

Sakura arrugó la servilleta entre sus dedos.

—Quiero que la digas— insitió Naruto.

—No.

—¿Es por que Sakura-chan te parece fea?

—Claro que no, es solo que… me da igual tenerla cerca, que lejos, no siento todas esas ridículas emociones por ella— confesó Sasuke.

La Haruno explotó.

—Entonces, ¡¿por qué diablos?!— vociferó; más luego le entró la tristeza—. ¿Por que?— sollozó; dejó escapar unas lagrimas—. ¿Por que ese día me prometiste…?

—Estaba enojado— sonó indiferente—. Para mí, Ino y tú se convirtieron en algo personal, algo sólo mío, algo sobre lo que tenía derecho. Y luego me percaté de que Naruto y Shikamaru me estaban robando el lugar e hice lo que hice. Pero cuando Naruto me reclamó, me di cuenta que el papel de niño caprichoso se me subió a la cabeza.

Él parecía sincero. El rubio quedó satisfecho con la explicación, aunque claramente no le parecía correcto.

—¿Por qué la besaste a ella y no a mí?— preguntó.

El Uzumaki sintió como si le clavaran un puñal en el corazón. Al parecer Sakura seguía sintiendo cosas por Sasuke; estaba celosa de Ino. El moreno se percató de dolor que cogió el semblante del rubio.

—Porque se dio así— ya había tenido bastantes días como el peor amigo del mundo, no iba a aumentarse uno más—. Sakura, déjalo. Te hice daño y lo seguiría haciendo, si no fuera porque lastimarte a ti es herir a Naruto. Tú no me importas, si estoy aquí es por amistad con él; olvidémoslo todo.

—Para ti es fácil, a ti no te humillaron— soltó.

—¡Mierda, Sakura! ¿Por qué sigues dándole vueltas? Yo no soy para ti.

—¡Se llama amor, estúpido!.

Naruto pensó que la situación ya se le había ido de las manos. Y no estaba del mejor humor para calmar las aguas, continuaba dolido.

—Si quieres que me disculpe, no lo haré. Nunca te acepte ni tampoco te di esperanzas de algo más.

—¿Y cuando fuiste a mi casa, imbécil?— inquirió, estaba muy molesta—. ¡Por tu culpa, con mentiras, le di una cachetada a Ino!

El dolor de Sakura se había esfumado, dando paso a la rabia.

—Ese día sentía que me robaban mis cosas, que ustedes dos me mintieron. Sentí mi orgullo herido, ya lo expliqué.

—No te entiendo, teme, ¿quién te robaba?— tras un tiempo de no hablar, Naruto volvió con una pregunta.

—Usuratonkachi, nunca te enteras, ¿no? ¡Sakura e Ino ya no me veían igual!— exclamó—. Vi que ellas sentían cosas por Shikamaru y por ti. Pero un beso para mí no es nada, Sakura, yo ya he tenido sexo, y no con una sola, si te lo estas preguntando.

Sakura miró su chocolate humeante. Su estómago estaba revuelto. Era ridículo, ella guardando su primer beso para alguien que ya tenía un gran recorrido sexual. No sabía lo que sentía. ¿Por qué le dolía el corazón? ¿Por que aún le gustaba Sasuke o solamente porque se sentía un objeto? Debía de verse muy confundida porque Naruto se levantó de su silla y la abrazó con fuerza. Sasuke sólo los miró y en ese momento se dio cuenta que Sakura ya no era de él.

En completo silencio, el Uchiha se retiró.

[…]

—¿Qué quieres?— la rubia miró con mala cara a su visitante.

No estaba de humor, había decidido que se tomaría ese día para ver películas tristes y comer helado; y lo que menos quería era ver al moreno o Sakura, traidores. Quizá estaba exagerando un poco. Vestía una playera larga que le llegaba por arriba de las rodillas, con el cuello desbocado dejando ver la tira de su sostén y el hombro del mismo lado. Su cabello estaba sostenido en un moño improvisado, con su caprichoso y característico flequillo.

—Me pediste ayuda para matemáticas, ¿recuerdas?— dijo Shikamaru, aunque no venía esencialmente por eso.

Venía cargado con su mochila, y la típica ropa adolescente una playera suelta, jeans, y chapulines. Ino hizo una mueca y dijo algo dentro de su boca, para finalmente invitar a pasar con un ademán al moreno. Una vez dentro, cerró la puerta.

—Estoy sola en casa— le dio un vistazo a Shikamaru

Tal vez era su imaginación pero hoy estaba muy atractivo, más que otras veces. Sin olvidarse que ahora, el Nara se llevaba de maravilla con Sakura. Entonces se le formó una sonrisa ladina en el rostro; ella haría que Shikamaru se arrepintiera de haberla puesto celosa. Oh, sí.

—Ven, hagámoslo en mi habitación— no esperó a que el moreno la siguiera, y empezó a subir las escaleras asegurándose de contonear las caderas lo suficiente.

Shikamaru disfrutó cada segundo de la vista, mientras la seguía. Y es que la Yamanaka tenía lo suyo y sabía muy bien cómo utilizarlo. Se sonrojó ante la idea de que ella lo estuviera haciendo adredé. Tal vez, para ella era una pequeña venganza. Se decantó por esa opción. Llegaron a la habitación de Ino, que estaba impecable.

—Bien, comencemos— Ino trajo su mochila, sacó el estuche y un cuaderno dejándolos sobre su escritorio—. Tú usa esta silla, yo iré por otra.

Y dejó a Shikamaru solo, que se disponía a hacer lo mismo que su amiga, abrió su mochila. El peluche cerdo de regalo no le dejaba llegar a sus libros de matemáticas. Lo sacó y pudo hacer lo mismo con sus útiles.

—Te tengo hace menos de un día y ya estás resultando problemático.

Sakura y él lo habían encontrado el día anterior y no habían dudado en comprarlo. Aprovecharon que Ino los había dejado solos y que Shikamaru siempre traía algo de dinero.

—Cerdo problemático— le dijo con voz pastosa.

Se disponía a guardarlo con la pereza que lo caracterizaba, cuando escuchó a Ino acercarse, así que trato de hacerlo lo más rápido posible. Cuando ella entró, él se encontraba cerrando nerviosamente su mochila.

—¿Qué traes ahí?— la rubia dejó su silla en la entrada, y se acercaba peligrosamente a él.

El moreno abrazó su bolso, no deseaba entregárselo aún.

—No es nada, comencemos— pero estudiar estaba lejos de los planes de Ino.

—Está bien— y fue en busca de su silla, vio como Shikamaru se relajaba y dejaba su mochila en el piso para luego abrir su cuaderno, ¡era su oportunidad!

Dejó nuevamente la silla, robó la mochila del moreno, y corrió en dirección a su cama. Shikamaru trató de detenerla, pero la rubia era demasiado rápida. No obstante logró alcanzar una punta de la camiseta de la chica. Ella estaba en movimiento por lo que se escuchó como las costuras cedieron, y como Ino cayó al suelo de cara. El Nara se preparó para los reproches.

—Eres un tonto— y comenzó a reírse, volteándose con la mochila aun en brazos, quedando recostada de espaldas en el piso—. Mira lo que hiciste, ¡ayúdame!— demandó.

Ella levantó el brazo derecho mostrándole el gran agujero que iba desde la axila hasta la cintura. ¿Por qué siempre le sucedían esos accidentes? Se podía ver su sujetador claramente; tal vez estaba destinado a conocer todos los sostenes de la rubia. Shikamaru se aproximó a ella para tenderle la mano; apenas logró el contacto vio la gran sonrisa de parte de Ino. La rubia jaló hacia abajo y el chico cayó a su lado.

—Problemática.

De un momento a otro Ino estaba sentada de horcadas sobre él, en su cintura.

—Así estarás quieto y me dejarás ver. ¿O tengo que agarrar también tus brazos?— Ino hizo la mochila a un lado.

Tomó de las muñecas al moreno, para ponerlas por encima de su cabeza. El Nara no sabía si lo hacía deliberadamente, pero en el proceso, los senos de su compañera le quedaron sobre el rostro.

—No haré nada. Ino, me estas aplastando— ella suspiró y volvió a la anterior posición.

Se sintió decepcionada, él era demasiado tranquilo. Cualquier otro hombre hubiera aprovechado esa situación. Intentó olvidarlo y abrió la mochila. Al ver la cara de un cerdito de peluche, se le formo una gran sonrisa, tan maravillada estaba que se paró mientras apreciaba su nuevo peluche.

—¿Es para mí?— preguntó.

—No, es para Sakura— ironizó.

Fue una mala idea pues Ino le botó con su mochila en el estómago. Se dobló un poco por el dolor, para luego pararse el también.

—Pues que pena, me ha gustado, así que puedes ir buscando otro para tu Sakurita— le dijo.

El moreno por fin entendió todo, la Yamanaka estaba celosa, y lo mejor de todo era el motivo de esos celos.

—Deja de decir estupideces, lo he comprado para ti, Sakura me ayudó a elegirlo.

—¿Sakura te ayudó?— se sentía ridícula ella sintiendo celos, y la de cabellos rosas sólo estaba jugando a la casamentera.

—Así es. Me alegro de que te haya gustado.

Dejo su mochila en el suelo, y se acercó a la chica, la cual acariciaba al cerdito. Puso su mano sobre la de ella, logrando que la rubia lo mirara directo a los ojos.

—Gracias.

Y si pensarlo ni verlo venir, sintió los labios de Ino sobre los suyos. Fue solo un roce, aunque eso no evitó que él saboreara cada instante desde que se unieron hasta que se separaron. Grabó en la memoria el sonido mínimo que hicieron con el beso

—Eso fue por el peluche y esto— le dio una patada en el tobillo, logrando que chillara de dolor—, por decirme que era para Sakura.

—Problemática.

La chica seguía admirando el peluche. Él se volvió a acercar a ella ahora con más confianza, la tomó suavemente de la cintura, notando la abertura y el contacto piel con piel.

—Creo que mejor me cambio, ¡salte!– el moreno obedeció–. Tú quédate aquí— puso el regalo sobre su cama, mientras elegía que ponerse, debía ser algo que le quedara bien.

[…]

—¿Estas bien Sakura-chan?— preguntó Naruto—. El teme fue un poco duro.

El chico juntó las manos.

—Estoy más que bien— Sakura y Naruto caminaban juntos por el centro—. Tengo un poco más de hambre, ¿no es por aquí Ichiraku?

Sabía que ese era el lugar favorito de Naruto. Y después de todo lo que el joven había hecho por ella, deseaba pasar un buen rato con él.

—Si es por aquí, ¡no te arrepentirás, de veras!

El rubio, bastante emocionado, la tomó de la mano y se la llevo en dirección al puesto. Ella notó como un extraño calor se formaba alrededor de su mano para luego extenderse por todo su cuerpo y asentarse en su estómago. Sabía cómo se llamaba eso. Y estaba a punto de reconocerlo.

—Pero yo invito, ¿vale?.

—No, Sakura—chan, tú eres la chica deja que yo te invite— insistió.

—No iremos si yo no invito.

Y se plantó en el suelo, no tenía intenciones de moverse a excepción de que él cambiara de opinión.

—Es mi forma de decirte gracias, ¿no me dejaras agradecerte?

—Bueno— aceptó de muy mala gana—, pero será la primera y última vez que tú pagas.

Ella sonrió ante su pequeña victoria y siguieron caminando de la mano, ahora con más calma. Llegaron al puesto de ramen, ordenaron y cuando estaban a punto de comer, a Sakura le llego un mensaje. Sacó el aparato de su bolsillo y tecleó su contraseña. Era un mensaje de Ino

''Mira mi nuevo peluche favorito. Gracias, Frente''. Tenía un archivo adjunto, una foto del cerdito.

—¿Quién es?— Naruto no pudo evitar estirar el cuello.

—Mira— ella estaba tan contenta... seguramente Shikamaru se le había confesado; él había cumplido y ella se encontraba en proceso, también quería hacérselo saber—. Naruto, ¿te importaría si nos sacamos una foto?— la ojos jade estaba algo roja.

—¡Claro que no!

Él corrió su asiento hacia Sakura, la abrazo por encima del hombro, y con la otra mano fingió comer ramen para la foto. La Haruno se enterneció ante el gesto y beso la mejilla del chico. Presionó el botón para fotografiar el momento. Miró la foto. Ambos estaban del color de los farolillos de navidad.

Adjunto la imagen. ''Yo estoy pagando este ramen, agradécele también a Shikamaru y muéstrale la foto, él entenderá''.

'Dice que no solo de pan vive el hombre. Por cierto, ojito, Sakura, él es mío''.Y le llegó una nueva imagen de Ino con un vestido rojo demasiado escotado para el gusto deSakura, abrazando con fuerza a Shikamaru. Hasta podía jurar que en sus labios estaba su típico "problemático"; soltó una pequeña carcajada con el mensaje.

—¿Ahora qué dice?

—Cree que yo quiero algo con Shikamaru— rió ante semejante idea.

Naruto frunció el seño, él también había notado que se llevaban demasiado bien para su gusto.

—No la culpo.

''Tranquila, Shika y yo – sabía que a Ino le molestaba cuando alguien más llamaba por diminutivo a Shikamaru; ella se creía dueña ama y señora de él- tenemos debilidad por los rubios ;), por cierto, ¡cúbrete!''. Mando en otro mensaje

—Creo que tener el pelo amarillo los vuelve más tontos— dijo mientras guardaba su celular.

—Ino y yo no tenemos la culpa de tener padres rubios.

—Estaba jugando, Naruto, a veces eres tan intenso como ella.

—Es parte de mi familia por algo– y sorbió los fideos. – Pero te apuesto que también tenemos nuestras cosas buenas– le guiñó un ojo.

Miró el rostro de Naruto, tenía un pequeño trozo de fideo en la comisura de sus labios. Tomó una servilleta y lo limpió con delicadeza. El Uzumaki se quedó tieso; el detalle le estaba gustando con demasía. Por su parte, Sakura no podía dejar de ver los labios de su amigo.

—Sakura-chan se te enfría– ella sonrió. Y es que su mejor amigo era un experto en matar el romance.

Terminaron de comer y la chica pagó. Luego de aquello se dedicaron a caminar por las calles de la ciudad hasta que encontraran un buen lugar para sentarse. Lo hicieron en el parque central, el mismo lugar donde habían buscado los hongos. Lo recorrieron un poco y se sentaron bajo la sombra de un árbol. Apoyaron la espalda en el tronco y se relajaron.

Naruto tomó la mano de la chica y ésta dio un respingo. Sakura cerró los ojos, ¿ya estaba lista para afrontar la verdad? Su corazón latió con fuerza, indicándole que así era. Abrió los ojos con lentitud y ladeó su rostro para poder observarlo.

Hicieron contacto visual por bastante tiempo. El rubio pudo ver las dudas que pasaban por la mente de su amada. Y se sorprendió al divisar una gran determinación acompañada de un brillo especial antes de que ella se acercase a él y posara sus labios sobre los suyos. Abrió los ojos como platos más no la apartó.

Cuando se recuperó de la sorpresa, correspondió al beso. Pudo degustar del perfecto sabor de su boca mezclado con un poco de ramen. Era lo más delicioso que había probado en su vida. La tomó de la nuca y profundizó el beso.

A un metro de ellos se encontraba una afectada Hinata.

—¿Na-naruto-kun?— tartamudeó.

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Nai Hatake: ay, ay, ay. Hinata anda buscando hongos en los lugares equivocados. Espero que este capi les haya gustado, se agradece la lectura y los comentarios. Ser dos tiene algunas ventajas, como actualizar rápido. Aunque a menudo yo soy la que más tarda -.- En fin, ¡gracias!

Naoko-eri: yo ya me preguntaba que hacia Hinata en el parque XD, bueno nosotras ya sabemos hasta donde ira el fic creo que vamos por la mitad :B queremos dejarlos felices por siempre, porque bueno eso pasa cuando uno encuentra al príncipe azul no creen?

*-* estamos infinitamente agradecidas por los reviews, snif snif son tan lindas apoyándonos paso a pasito, también por los favoritos y follows que no dejan de llegar snif snif pero háganse sentir! Sabemos que se mueren por expresarse!