Lecciones de Vida, Amor y Felicidad – Parte II
-¿Que paso después tío Inuyasha?- pregunto mi sobrina de 20 años, Rin.
Una sonrisa amarga y melancólica se vino a mi ahora arrugado, rostro –Bueno en que parte, me había quedado…- me puse a pensar, pero Rin me interrumpió.
-Donde la tía Ahome te había confesado que te amaba por primera vez- una mirada soñadora se vino a la cara de mi sobrina.
-Ah, es verdad.-
Continuemos…
Ahome había confesado amarme, ¿será que por eso se había comportado tan distante últimamente? ¿Quizá tenía miedo de lo que pudiera responderle? ¡Feh! Pero que ingenuo, claro que también la amo, lo único malo fue que se me adelanto, pero vivimos en pleno siglo 21 ¿no? Bueno han pasado tres días, desde ese maravilloso momento y me muero de ganas de verla. Tonta Ahome, irse de vacaciones por tres días y ¡sin invitarme! Pero me va a escuchar en cuanto la vea. Ah, pero miren hablando de la reina de Roma, viene subiendo por las escaleras junto con su madre.
-¡Aho…!- no puede llamarla ya que vi su rostro demacrado y ojeroso, sus ojos rojos y llenos de lagrimas. ¿Pero qué fue lo que paso? Me moría de ganas de verla, pero no sabría que decirle. Lo primero que se me vino a la mente es ir a ver a Sango y a Miroku, pareja de chiflados, pero han conocido a Ahome por más tiempo, ellos podrán darme algún consejo para animarla.
En una hora nos vimos en la cafetería de siempre y después de breves segundos de silencio – Ustedes, conocen a Ahome por mucho tiempo, ¿saben que le ocurre?-
Después de dar un bocado a su hamburguesa Sango me contesto -¿A qué te refieres?-
-Últimamente ha estado muy ausente, triste, y la he notado mas pálida y delgada, ¿Creen que este enferma?- mi pregunta hizo que Miroku escupiera su limonada y Sango soltó su comida de golpe. -¿Qué les pasa?
Se miraron mutuamente y Miroku asintió con la cabeza hacia su novia. –Creo que es hora amor.- Sango quiso negarse pero suspiro resignada.
-No es nuestro lugar, pero lo único que podemos decirte, es que Ahome si está enferma.-
Por la mirada llena de tristeza supe que sería algo grave -¿Qué es lo que tiene?-
Ambos negaron con la cabeza – No te diremos más Inuyasha, lo siento- contesto Miroku.
Inútiles, solo perdí mi tiempo con ellos, tendría que hablar con Ahome al respecto y tenía que hacerlo ahora. Deje unos billetes para pagar la cuenta y me pare rápidamente –Vaya amigos que resultaron ser.-
Llamaron mi nombre pero no escuche, Ahome me necesitaba ahora. Corrí lo más rápido que pude hacia el templo y subí las infernales escaleras hasta que llegue a su casa. Iba a tocar la puerta pero decidí mejor subir directamente a su habitación como lo había hecho en otras ocasiones (no sean mal pensados, ¡solo hablamos!). Afortunadamente su ventana estaba abierta.
-¿Ahome, estas aquí?-
Escuche como unos sonidos extraños provenían de su baño, como si estuviera vomitando. Camine despacio y abrí la puerta lentamente – ¿Ahome?- mi rostro se descompuso, ahí estaba la chica de mis sueños, postrada ante el inodoro vomitando… sangre. - ¿Qué ocurre Ahome? Vamos al doctor inmediatamente- le agarre cuidadosamente de los brazos y la guie hasta la puerta de su habitación, pero antes de que saliéramos ella se soltó de mi agarre.
-No tiene caso ir. De allí vengo- me contesto con algo de tristeza.
-Iremos con un doctor mejor, de seguro con el que fuiste era un inútil.- conteste frenético, mi mente y mi corazón me avisaban que algo no estaba bien y lo más seguro es que las cosas iban a empeorar. La tome de la mano esta vez pero ella no se movió ni un poquito.
-Ven, es hora de que sepas la verdad- me sonrió con una mezcla de melancolía y alivio y me guio hasta su cama. –Inuyasha yo…- se cayó, suspiro y luego prosiguió una vez más. –Después de que te diga la verdad, ¿prometes no enojarte?- asentí sin preámbulos, sabía que esto no me gustaría nada, ¿pero qué tan malo podría ser? –Veras, yo… tengo una enfermedad genética, mi abuela la tuvo, mi padre y ahora yo.-
Mi estúpida mente quería engañarse – ¿Acaso te saldrá un tercer ojo? ¿Tienes 6 dedos en los pies?- tenía que ser algo trivial como eso, por favor Kami, que solo sea algo así.
Ella rio un poco –Quisiera que fuera algo así, pero no lo es- su mirada volvió a la seria que tenía cuando llegue. –Moriré- dijo sin rodeos.
Prácticamente salte de la cama – ¡Que demonios dices! ¡Tu no puedes morir!- comencé a caminar rápidamente de un lado a otro –debe haber alguna cura. Mi padre de seguro conoce a algún especialista- murmure para mí mismo.
-Cálmate Inuyasha, anda toma asiento no es para tanto- bueno esta mujer de verdad sabia sacarme de mis casillas.
-No es para tanto… ¿! No es para tanto! Higurashi no digas estupideces tu no puedes morir.- solo le decia "Higurashi" cuando estaba verdaderamente molesto. –No puedes, te lo prohíbo me oyes.- mis ojos comenzaron a humedecerse, ¿porque la vida tenía que ser tan cruel? –Ahome tu no puedes.-
Ella se levanto y tomo mis manos entre las suyas – El morir es parte de la vida Inuyasha, y tenemos que aprender a aceptarlo.- una lagrima infernal bajo por mi mejilla- No llores- me dijo con su melodiosa voz mientras limpiaba mi rostro con sus finos dedos.
Cerré mis ojos con fuerza, tratando de imaginar que era solo un sueño, pero sin lograrlo. No lo entendía, de todas las personas que he conocido en el mundo Ahome era la que mas merece vivir, y ser feliz. Entonces, ¿Por qué tiene que pasar por esto? ¿Por qué no fui yo?
-Vamos no llores Inu chan,- me dijo de cariño- recuerda siempre que te amo ¿si?- esa fue la gota que derramo el vaso.
-Este fue tu plan desde el inicio verdad Higurashi- me separe de ella rápidamente –¡Querías que me enamorara de ti para después destrozarme el corazón a pedazos verdad!- estaba consciente de que lo que estaba diciendo eran puras incoherencias pero no sabía que mas hacer, tenía miedo. –Pues olvídalo.- Brinque por la ventana y corrí de ese lugar. ¿Cómo Ahome se atrevía a hacerme algo así? Ahora si lo arruinaste idiota, me dijo mi subconsciente y tenía razón.
Llegue a mi casa y me encerré en mi habitación, comportándome como un tonto chiquillo caprichoso. Me quede en mi cuarto noches y días sin salir y comiendo lo poco que me cavia en el estomago. Ya iba para el cuarto de día de encerramiento, mis padres estaban más que preocupados, pero a mí ya nada me importaba. ¿Quién me iba a decir que el mayor consejo llegaría de quien menos esperaba?
-Abre idiota- vino la voz de Sesshomaru. –Si no abres en dos segundos tumbare tu puerta.- Sabia que lo decia enserio, así que mejor me levante y le abrí.
-¿Qué quieres?-
- Que te comportes como hombre y dejes de ser un egoísta.- me miro fijamente con sus ojos tan iguales a los míos que por un momento creí que era yo mismo quien me llamaba la atención.
- Lo dices así porque tu novia no es quien morirá y podrán ser felices.-
El suspiro cansado y se sentó a mi lado – Se que lo que estas pasando es difícil, ¿pero no crees que es aun mas difícil para Ahome?- Esa última pregunta me hizo voltear a verlo. – Es ella la que no podrá seguir adelante Inuyasha, es ella quien renunciara a sus sueños y su vida obligatoriamente.-
-¡Yo también sufriré su ausencia!- me defendí.
En respuesta el me dio una bofetada –!Ahí vas de nuevo "yo, yo, yo y YO" no todo en la vida se trata de ti!- puso su mano en mi hombro, lo cual era anormal en él, el ser tan buen hermano – Si tu te sientes así, ¿Cómo crees que se siente ella? Si mal no recuerdo te dijo que te amaba y tú no le respondiste. Además, no creas que seas el único que sufre. Te has puesto a pensar en su familia, sus amigos, todas las personas que aman a Ahome sufrirán, incluso Kagura y yo la extrañaremos.-
Era verdad, solo me había concentrado en mi propio dolor y no en el de ella, la mujer a la que amaba con todo el corazón y no se lo había dicho aun. Incline mi rostro en vergüenza, que egoísta había sido, claro que Ahome sufría, e incluso más que yo. ¿Y qué fue lo que hice? Abandonarla.
Intente sonreírle a mi hermano pero no pude del todo. –Gracias- me puse de pie y fui a mi armario para buscar algo que ponerme y por fin dar la cara y dejar de actuar como un cobarde. Sesshomaru también se puso de pie y antes de salir me dijo…
-Primer date una ducha, apestas.-
Le arroje uno de mis zapatos, vaya hermano que tengo.
Despues de arreglarme, me disculpe con mis padres por mi comportamiento infantil, ellos me abrazaron y comprendieron. Me fui a la casa de Ahome, y cuando estuve frente de la puerta me detuve, ¿Qué le diría ahora? ¿Me perdonaría por haberme portado como un idiota? Sera mejor irme… antes de darme la vuelta, como si fuera obra del destino esta se abrió, era nada mas y nada menos que Ahome, mi Ahome.
-Hola- fue lo único que pude decir. –Ahome, yo…-
-No tienes que decir nada Inuyasha- ella me sonrio de medio lado, como lo había hecho muchas veces atrás. – Entiendo que no quieras pasar el tiempo con alguien como yo-
Hay esa Ahome, - No digas tonterías, me gusta pasar tiempo contigo- le sonreí.
Sus hermosos ojos marrones me miraron, primero con sorpresa y luego con algo de molestia – No quiero que me tengas lastima Inuyasha, todavía tengo dignidad, ¿sabes?- se cruzo de brazos.
-Mas bien orgullo, eres una orgullosa.- Inflo sus mejillas de la manera mas infantil, lo cual siempre me pareció encantador.
-¿A que viniste?- finalmente pregunto. Tipico de ella, siempre al grano.
-A verte por supuesto.-
- Ya te lo dije, no quiero tu lastima.-
-No lo es.-
-¿Entonces?-
Entonces… ¿Entonces que…? Ahome suspiro y camino de lado mio, ignorándome completamente. Vamos, Inuyasha di algo, dilo, DILO. –Porque te amo-
Se detuvo en seco -¿Qué dijiste?-
Me acerque a ella y la mire directamente a los ojos – Que te amo, siempre lo he hecho, pero no tenia el valor para decirte.-
-Lo dices porque me voy a morir. No lo hagas. – inclino su rostro y su fleco cubrió sus ojos. No me creía.
Me dolio en el alma recordar que la perdería, pero no debía olvidar porque estaba aquí – Me conoces lo suficiente para saber que no haría algo asi. Te amo, y quiero estar contigo ahora y siempre.-
Comenzó a llorar, odiaba verla así, la tome del mentón y la obligue a verme –Lo diré de nuevo, te A-MO y quiero estar contigo siempre.-
Sus lagrimas escurrían por todos lados – Que… par…te…de…que…moriré…no…en…tie…endes- dijo entre sollozos.
Bese su frente y fui descendiendo hasta sus labios, tendría que calmarla primero antes de seguir. –Eso lo sé, y me duele como no tienes idea. Pero quiero estar a tu lado, porque te amo y no veo mi vida sin ti.- la abrace fuertemente pero sin hacerle daño. –Moriré contigo-
Ella correspondió a mi abrazo –Tienes que seguir adelante sin mi.-
-No podre-
-Claro que podrás, tienes que hacerlo.-
-Me niego.- nos fuimos separando lentamente.
Ella tomo su rostro entre sus manos –Si en verdad me amas, seguirás con tu vida, porque la vida es algo precioso. Y tienes que vivirla plenamente, prométemelo.-
Negué con la cabeza.
-Inuyasha Taisho, promételo. O si no jamás volveré a hablarte- Ahome, Ahome, siempre sabes cómo hacerme ceder.
-No quiero.- hice un puchero y ella sonrió. –Pero por ti, me sacrificaré.-
Después de un largo silencio no pude contener mas la ansiedad, había algo que quería preguntarle y era ahora o nunca -¿Cuánto tiempo?-
-cuatro…-se separo de mi y comenzó a bajar las escaleras del templo a toda prisa.
-¿¡Cuatro, que!- días, semanas, meses, años…
No me lo dijo y supe que era para que no estuviera pensando en eso todo el tiempo. No insistí en saber tampoco, pero lo que si estaba dispuesto a hacer, era que Ahome fuera la mujer más feliz del mundo. Todos los días iba a visitarle y salíamos juntos, a todas partes éramos inseparables y aunque era enormemente feliz de tenerla a mi lado en estos momentos algo hacía falta. Un día mientras nadábamos en el lago le pregunte.
-¿Ahome, como puedo hacerte feliz?-
-Ya lo haces, amor.- me arrojo un poco de agua, pero en cambio yo la abrace por detrás.
-Vamos tiene que haber algo, dímelo.- ella pensó por largos segundos pero dijo que ya era plenamente feliz a mi lado. –Cásate conmigo- era más una demanda que pregunta.
-Inuyasha tu y yo no… No puedo atarte a mi lado, tienes una vida por delante-
-Mi vida eres tu y quiero que seas mi mujer.- así debía de ser.
-Inuyasha no hables incoherencias.- Se volteo para verme. – Algún día conocerás a una mujer con quien querrás compartir tu vida y no quiero atarte a mí.-
-Estoy viendo a la mujer de mi vida frente a mí. Y te equivocas, no eres tu quien me ataría a ti, sino yo te atare a mí. No te desharás de mí tan fácilmente.-
Ella se carcajeo y pronto recupero la seriedad –Esta bien, me casare contigo con una condición.-
-¿Cuál?- Me intrigaba saber lo que pudiera pedirme, ¿No podría ser tan malo? Se acerco a mi oído y susurro algo que no puedo revelar aun. –No-
-Entonces mi respuesta es…-
-OK, OK será como dices pero me debes una grande Higurashi.- Apenas puedo creer lo que me dijo. ¡Feh! A las mujeres les encanta hacer las cosas difíciles.
-Mejor llámame futura señora Taisho-
Después de que ella aceptara hablamos con nuestras familias, a lo cual aceptaron encantadas. Mi madre, junto con la señora Higurashi y Sango se encargaron de ayudar a Ahome con los preparativos. Por otra parte mi padre y Miroku junto con el bobo de Sesshomaru fueron mis "guías" en la cuestión del matrimonio. Y considerando la condición de Ahome nos casamos en un mes. El día de la boda fue memorable, y lo que más recuerdo de ese día es a Ahome y como caminaba lentamente hacia mi vestida con su hermoso vestido blanco y largo que enmarcaba su figura perfectamente, y aunque tenía un velo, este no cubría su hermoso rostro. Cuando nuestros ojos se miraron se hipnotizaron mutuamente y una fuerza mas allá de nosotros nos llamo, nos conecto, y mi amor por ella creció aun mas, si es que era posible. Cuando termino la ceremonia, nos fuimos a nuestro nuevo hogar, un lugar solo para ella y yo, nadie más. Cuando se llego la noche, había llegado la hora… la hora de la vergüenza.
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-Aww entonces se casaron, que hermoso. Espero que Kohaku y yo lo hagamos algún día- Por si no lo había dicho antes, mi sobrina era la novia de Kohaku, el hijo de Miroku y Sango.
-Estoy seguro de que si Rin.- se había hecho de noche y era tarde.
-Bueno tío, creo que es hora de irme. Fue un gusto charlar contigo, le mandare tus saludos a mamá y papá- me dio un beso en la mejilla y se fue.
Después de despedir a mi sobrina, subí las escaleras y llegue hasta nuestra habitación, la de Ahome y la mía claro. Ella había muerto hace más de veinte años, pero para mí siempre estaba presente. Ella fue mi amor verdadero, ese que dura toda la vida y jamás pude olvidarla. Antes de dormir mire por la ventana y vi como llovía a chorros, eso me recordó a nuestra noche de bodas. La parte que ni Rin ni nadie había conocido hasta ahora.
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Subimos a nuestra habitación, más bien cargue a Ahome hasta nuestra habitación, era mi princesa después de todo. La deje en la cama cuidadosamente como si fuese una muñeca de porcelana, comencé a aflojarme la corbata.
-Señor Taisho olvida algo- me recordó Ahome.
-Ah, y que es señora Taisho-
-Recuerda lo que tenias que hacer, amorcito.- ¡Feh! No se le puede ganar ni una a esta mujer.
-Ahome, es vergonzoso no lo hare- negué profusamente.
-Tú lo prometiste- me recordó Ahome, y tenía razón. Suspire rendido, lo tenía que hacer, tenía que humillarme pero Ahome valía la pena.
-Si te ríes, lo pagaras.-
Era la hora de la verdad. Ahome prendió el estéreo y puso música de ambiente, le encantaba hacer las cosas difíciles y más vergonzosas. Me quite la corbata lentamente y comencé a desabotonar mi camisa, pero al tercer botón Ahome me interrumpió.
-¡Buu, que aburrido! ¿Qué clase de strip tease es ese? Tienes que bailar Inuyasha, la música está por algo.-
Muy en contra de mi voluntad le hice su baile sensual, la vergüenza más grande de mi vida. Pero admito que el haber hecho el amor con Ahome después hizo que cualquier vergüenza y humillación valiera la pena, fue algo maravilloso que no puedo explicar con palabras.
Solo estuvimos casados dos meses, pero fueron los meses más felices de mi vida. Ahome es y siempre será mi complemente, mi alma gemela. El día en que la conocí ella cambio mi vida de la mejor manera, me enseno a amar de verdad, a seguir viviendo, y a hacer completamente feliz y dichoso. Recuerdo que nuestro último día juntos, ella nos quedamos en la cama todo el día, y hablamos por largas horas.
-Inuyasha, ¿Te arrepientes de haberte casado conmigo?- me pregunto Ahome.
-Por supuesto que no, me arrepiento de no haberlo hecho antes- le conteste.
-¿Sabes que te amo con todo mí ser?-
-Es que soy irresistible quien no me amaría- le dije arrogantemente. Quise aparentar ser el fuerte, porque al igual que Ahome presentía que hoy sería el ultimo día que estaríamos juntos. –Yo también te Amo- le di un beso en la frente.
-Gracias Inuyasha- me dijo con una voz casi inaudible y su mano dejo de estrujar la mía.
En cuanto termino de decir esas palabras mi corazón se quebró, apreté a Ahome fuertemente pero ya no respiraba, no se movía, había… muerto. Eran las tres de la tarde, y abrace a Ahome todo ese día y la noche también. Llore y llore como no era humanamente concebible, pero sabía que tarde o temprano tendría que llegar este día. Aunque Ahome ya no me escuchaba, hable con ella de todo, del trabajo, de mi familia, pero más que nada de nuestro futuro. Un futuro con dos hijos y un perro un jardín hermoso del cual Ahome se encargaría y como envejeceríamos juntos. Nada de eso paso, y estaba consciente de que no pasaría, sin embargo me permití engañarme. Esa noche soñé con Ahome, y como me decia que me esperaría en el mas allá, pero que mientras tanto tendría que seguir viviendo y ser feliz.
Después de ese día, aprendí a seguir adelante. No llore en su funeral (solo con ella mostraría ese lado vulnerable) , y me aislé de todos por un tiempo, pero después de unos días retome mi vida y seguí adelante. Jamás me case con nadie más, ni siquiera tuve amoríos pasajeros, seguí viviendo en nuestra casa y compre una cachorrita llamada Hana, ella estuvo conmigo por 15 años y luego murió.
{-}
Hoy a mis cuarenta y siete años de edad se que dormiré y no despertare mañana, pero no estoy triste porque sé que finalmente estaremos juntos. Finalmente podre decirte amada mía, que no debiste haberte despedido con un "Gracias Inuyasha" porque quien en verdad te agradece soy yo. Llegaste a mi vida para cambiarla de la mejor manera, me ensenaste a amar con sinceridad, a vivir la vida con ahincó, y me diste la mayor felicidad de mi vida.
"Gracias Ahome"
{*}
Fin
Así es hemos llegado al final de este OS, espero que les haya gustado, estuvo mas largo de lo que inicialmente tenía planeado, pero me gusto. Gracias por su apoyo!
CONEJA: U^^ si verdad, disculpa la demora y ¡gracias por seguir leyéndome! Ya tenemos nuestra historia verdad, ¡cuídate!
setsuna17: Aww siempre tan tierna y gracias por leerme.
: Espero que te haya gustado la segunda parte también eh.
inuykag4ever: Lo siento mucho, si esta medio triste este OS, pero si nos ponemos a pensar el verdadero amor siempre triunfa, aunque nuestro tiempo en la tierra sea limitado. Espero que ya te sientas mejor. Te contare un chiste para hacerte reír:
1 acto: Un puerquito va despegando.
2 acto: El puerquito va volando.
3 acto: El puerquito va aterrizando.
¿Cómo se llamo la obra? AEROPUERCO jajajaja.
serena tsukino chiba: ¿verdad que si? Ese Inu es un caso perdido, pero por eso lo amamos. Un abrazo gigante para ti, cuídate.
RECORDATORIO: "Se habrán dicho muchas cosas, se habrán escrito muchos libros, pero mientras tu corazón no sienta nada, no sabrás del amor verdadero."
